- Será un honor servirle Señor Sesshomaru, se todo lo que ha hecho por mi familia, sobre todo por mi hija y por ello quiero servirle en todo lo que pueda – Habla de nuevo el padre de la sacerdotisa, pero esta vez pasando de Koenma.
- Pues adelante, acabemos con quienes se han metido con los que están bajo mi cuidado – Dice el gran demonio a la vez que sale de su palacio seguido de sus aliados.
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(Punto de vista de Hiei)
- ¿Estás segura de ello Kagome? – Escucho como Kurama le pregunta a mi mujer – Nosotros podemos hacernos cargo de todo, no hace falta que vengas.
- Tranquilo, estoy segura. Mientras Aiko esté a salvo con Yukina no hay problema en hacer frente a quienes intenten dañar a mi familia. Ya que al fin y al cabo solo me querían para matar a mi padre y hacerse con esa esfera. – Escucho como le explica mientras mira fijamente la espalda de su padre quien camina al lado de Sesshomaru guiando nuestro camino.
Mientras avanzamos hacia nuestros enemigos me doy cuenta de que si todo sale bien esta será la última lucha antes de poder vivir tranquilamente junto a nuestra familia. Porque, por extraño que parezca, por una vez deseo que todas las guerras acaben y pueda disfrutar de lo que me fue arrancado quinientos años atrás.
Así que, pese a mi miedo de perderla, no puedo pedirle que se quede cuidando de Aiko, porque tal y como ella dice todo esto lo han hecho no tan solo para dañarnos, sino para hacerse con una esfera muy peligrosa. Parece que todo se vuelva a repetir, por lo que tan solo espero que no acabe como la última vez, tan solo espero que todos seamos finalmente felices.
Sin apenas darme cuenta llegamos al frente de un gran grupo de demonios, quienes ya están preparados para pelear. Observo como sonríen al ver que les hemos "traído" la esfera que estaban buscando además de la sacerdotisa que se les escapó.
Inmediatamente después de analizar a nuestros enemigos les ataco, teniendo siempre un ojo en mi sacerdotisa, quien sin dificultad alguna pelea con su látigo de energía purificadora además de luchar cuerpo a cuerpo con ayuda de su ki sagrado. A veces, sin poder aguantarme me interpongo entre algunos de los demonios que le atacan y ella, haciendo que así tenga menos contrincantes y por ende menos posibilidades de salir herida.
En tan solo veinte minutos ya hemos eliminado a casi todos los demonios, solo queda Karasu, con quien Kurama se enfrenta nuevamente y Toguro el mayor, con quien Sesshomaru se enfrenta.
Veo como mi mujer camina hacia donde se encuentra ahora la batalla, como nos cubre con una barrera actuando para nosotros como una segunda piel y como libera una cantidad masiva de su poder, haciendo así que nuestros enemigos acaben hechos cenizas y que además, se me pongan los pelos de punta al sentir tanto poder. Justo después de eso, siento comosu energía baja drásticamente y como empieza a tambalearse, sin perde más tiempo me apresuro a llegar a su lado para agarrarla justo antes de que caiga al suelo. Escucho su lenta y profunda respiración que me dice que tan solo se ha desmayado debido al agotamiento, haciendo así que me relaje.
Mientras la llevo en brazos, volviendo de nuevo hacia donde nuestra hija nos espera, le miro el rostro y sin poderlo evitar una sonrisa se me escapa al pensar en que finalmente, uno de mis más secretos deseos me ha sido al fin concedido. Ahora, solo me queda disfrutar de ello.
Al fin actualizado. Me alegra poder decir que ya estamos en los últimos capitulos, puede que queden un par de capitulos antes de que pueda dar por finalizado este fic. Y como siempre gracias por vuestro apoyo, espero que os esté gustando.
