Los capitulos en primicia en alexskarsgard -tb. Foroactivo. com
El sábado por la mañana se presentaba prometedor, Leif llegaba a la ciudad, tenía muchas ganas de verlo, imaginaba como estaría Eric, su hermano volvía después de mucho tiempo y por suerte se quedaba un mes entero, así que iban a tener tiempo suficiente para estar juntos, igual con un poco de suerte Pam hacía que los libros de Leif levantaran el vuelo en EEUU y en consecuencia les visitaría con más frecuencia, de momento se centraría en ese día, lo pasaba bien con él, habían sido muchas las juergas que se habían corrido los tres, y estaba deseando darle un abrazo. Terminó de arreglarse y llegó a casa de Eric y Sookie; Leif ya estaba en LA, aunque no había llamado, no le costaba imaginarle testando la comodidad de la cama de su habitación en el hotel, que Eric le había contado que venía con una amiga editora, pero no podía ser, ¿se había vuelto serio también? Eric estaba muy excitado con la visita de su hermano, preparó una comida en el patio de la casa, y se entretenía con una cerveza comprobando que la bebida estuviese fría y todo perfecto para Leif y su acompañante, así que él fue a la cocina con su hermanita.
- Hola Sook –le dijo mientras se acercaba y la abrazaba- ¿Cómo estás?
- Genial, bueno un poco nerviosa, tengo ganas de ver a Leif, y sobretodo tengo ganas de que Eric se relaje de una vez, desde que supo que venía está como loco.
- No me extraña, imagina que fuese yo, también tú estarías así, ¿no?
- Ya sabes que si Jase –le dio un beso en la mejilla- por cierto, te veo bien, ¿Cómo te va todo?
- Bueno ya sabes, trabajo todo lo que puedo y voy a la playa cuando puedo, todo bien.
- ¿Qué tal con María? Eric me ha hablado de ella, dice que es lista y simpática, además de guapa –dijo torciendo un poco el gesto, no pudo evitar sonreír, su hermana se ponía un poco celosa aun sabiendo que María y Eric apenas se veían.
- La verdad es que es muy eficiente, y simpática también, y sí, también es muy guapa, pero tranquila, ya sabes que Eric solo tiene ojos para ti.
- Lo sé –dijo mientras sonreía- Vaya – sonrió con sorna aún más mientras levantaba una ceja-, así que es eficiente, simpática y muy guapa...
- Eh..., sí, pero es mi secretaria y no voy a perderla por una noche loca, además, ella es diferente, no es de esas...–dijo mientras miraba su cerveza, no, ella era muy distinta, y a decir verdad él tampoco la quería solo para eso, claro que eso no iba a confesarlo-
- Bueno –su hermana lo sacó de sus pensamientos- ayúdame con la comida, Leif estará a punto de llegar.
- Está bien, por cierto, ¿sabemos algo más de la editora?
- Nada, solo que debe ser importante para que Leif la traiga, ya sabes que siempre fue reacio a presentarnos a las chicas, aunque solo fuesen compañeras o amigas.
- Si lo sé, debe ir enserio, no sé qué os ha dado a todos con eso de tener pareja y pensar en formar una familia. Era mucho más divertido cuando todos estábamos libres.
- ¿Te parece? – se rió-, quizá cuando tengas a alguien a tu lado, entenderás lo que sentimos.
- Para eso falta muchísimo, a decir verdad dudo incluso que llegue el momento.
- Lo que tiene que llegar no es el momento, es la chica adecuada.
- Y cuando parece que llega no puedo tocarla –dijo esto último en un susurro-
- ¿Cómo?
- Nada, olvídalo, voy a por otra cerveza.
Ayudó a su hermana y charló con Eric hasta que Leif por fin llegó, la verdad es que se le veía radiante, su editora, Ana, era una mujer hermosa, eso saltaba a la vista, y también, lo que Leif sentía por ella, hasta un ciego lo hubiese visto. La comida resultó ser divertida e interesante, la, no sabía bien cómo llamarla, de Leif, no sabía cómo reaccionar a lo que claramente era su introducción oficial en la familia, quizá no tenía idea de que fuese a ser eso y se rió pensando en lo que le esperaba cuando llegasen al hotel. Se despidió de ellos después del café porque tenía idea de ir a coger unas olas esa tarde, ya les vería el lunes, tenía todo el mes por delante.
Bajo por la terraza, el agua estaba perfecta esa tarde, se adentró en el mar y nadó encima de la tabla hasta estar a una distancia suficiente para poder coger buenas olas, una vez allí se sentó en la tabla y empezó a meditar, era lo que más le gustaba, desde allí veía a la gente del muelle y de la arena, o simplemente fijaba su visión en algo y se centraba en relajar su mente, volvió a pensar en Leif y Ana, pese a lo incómoda que se veía en algunos momentos, estaba claro que eran una pareja bastante más consolidada de lo que posiblemente todos, ellos incluidos, creían. Era una mujer interesante y como mínimo debía ser inteligente si había conseguido que Leif se colara por ella así, porque él, lo mismo que Eric, podía permitirse elegir, al menos, una cada día, y ahí estaban pensando en formar una familia. Por Dios, si hasta Pam parecía estar en ese punto, ¿qué les pasaba a todos? Jodido reloj biológico.
Y mientras todos encontraban una finalidad a sus vidas, ¿qué hacía él? Follar. Todos iban encontrando el amor y él se cerraba aún más, ninguna era lo suficientemente inteligente ni adecuada ni tenían conversación, aunque esto podría ser porque a él no le apetecía hablar con ellas, no estaban en una cama para hablar del tiempo. Poco a poco se había convencido de que no merecía lo que sus amigos tenían. Y, entonces, apareció María...
Suspiró dejándose mecer por las olas. Los suaves compases de una canción le llegaron y se volvió a mirar de donde provenía. En la arena, una pareja bailaba, ella parecía etérea y sus caderas tenían vida propia, el chico se pegaba a ella y evolucionaban uno alrededor del otro con movimientos sensuales. Desde donde estaba no se podían apreciar bien sus rasgos, pero ella le llamaba poderosamente la atención. Salió del agua y recogió sus cosas, se puso las gafas y lo primero que hizo fue mirar bien a la chica. Sonrió al ver su pelo largo y oscuro ondeándose y acariciando sus hombros y su espalda, había algo en ella... Poco a poco se fue girando moviéndose contra el chico, sonreía y un poco de sudor perlaba su frente. Su boca se fue abriendo a la par de sus ojos. No podía creerlo, la mujer que llevaba admirando y deseando la última hora no era otra que María.
oOoOoOoOoOoOo
Sintió su presencia en sueños, Jason...
- Vamos dormilona, arriba, me prometiste pasar el día juntos.
- ¿Pero qué…? ¿Marco? – abrió los ojos desorientada, mierda, no estaba acostumbrada a eso, ahora vivía con más gente. Conforme su mente se despejaba, caía en la cuenta y recordaba que le había prometido pasar el día con él. -
- El mismo – se tumbo en la cama junto a ella- buenos días, princesa ¿Qué quieres hacer para empezar? Podemos desayunar en casa, o en la calle, o tener una buena sesión de sexo aquí… - deslizó su índice por su brazo con una sonrisa pícara.
- Creo que voy a escoger una ducha y desayuno… - soltó una carcajada cuando abrió los ojos y vio su cara de decepción- venga, fuera de aquí, en unos minutos salgo.
Salió de la cama aun adormilada, cogió algo de ropa y se metió en la ducha, empezó a pensar que harían en ese día, sabía que nada tranquilo desde luego, con Marco ningún día era tranquilo, mientras el agua caía por su cuerpo, recordó su sueño… No, mejor terminar con la ducha y prepararse para empezar el día.
Desayunaron juntos y salieron a hacer algunas compras, necesitaba algo más de ropa para su nuevo trabajo. Marco la acompañó al centro comercial y se pasaron la mañana de tienda en tienda hasta la hora de comer. Se sentaron y disfrutaron de su hamburguesa entre risas y acabaron en la playa dando un paseo hasta su nueva casa. Dejó las bolsas y volvieron a salir. No se le había escapado cómo Marco la miraba y se fijaba en cómo su top se ajustaba a sus pechos, y, de repente, deseó que fuese otro el que la viese así. Marco le propuso ir a dar unos pasos a la playa, ahora que vivían cerca del muelle podían permitirse llegar en un momento así que no lo pensaron demasiado, al llegar allí se quito la chaqueta y se quedó solo con el top.
- Vamos a ver que sabes hacer con ese cuerpo pequeña.
- ¿Eso es un reto? Sabes que puedo tumbarte cuando quieras.
- No hables tanto, venga, empieza a demostrarlo.
Y así fue como empezaron a bailar, la verdad es que se divertía, ella daba dos pasos, hacía algún movimiento sexy y él se pegaba a ella todo lo que podía hasta que ella lo alejaba con algún paso, era un juego que siempre mantenían, era lo perfecto de bailar con él, cuando lo hacía con Adrien era algo más serio, mas mecánico, con Marco todo fluía.
Estuvieron hasta el atardecer bailando, cuando ya no podían más fueron al muelle y compraron gominolas, luego Marco la llevo a casa y pusieron una sesión de películas hasta bien entrada la noche, debió dormirse cuando no podía más porque al abrir los ojos era por la mañana y estaba en su cama, se levantó y salió fuera, encima de la mesa había una nota "Gracias por el día de ayer, te llevé a la cama para que durmieras bien, te prometo que no hice nada malo, hoy tengo que ir con la familia, Adrien y Alexia han salido a dar una vuelta, besos, Marco.
Genial, era domingo, estaba sola en casa y no tenía ningún plan, decidió quedarse en pijama y hacer la vaga en el sofá un ratito, para la hora de comer Adrien y Alexia aun no habían vuelto, esos dos llevaban un rollo raro últimamente, tenía serias sospechas de que eran algo más… de pronto se sintió sola, solía quejarse de que Marco era un pesado, pero prefería mil veces estar con él a estar así, cuando él no estaba ella recordaba que no tenía a nadie para compartir su vida, desde que había llegado a EEUU no había tenido un solo ligue, no se quejaba, un año no era tanto, eso se repetía a sí misma, pero la realidad es que era una mujer y tenía necesidades, su mente voló hasta su jefe, ya sabía que no debía, pero sólo sería un poquito, ¿qué daño podía hacer? Empezó a hacerse preguntas ¿Cómo sería fuera de la oficina? ¿Tendría a alguien? Qué pregunta, pues claro, un hombre así no iba a estar disponible. Y eso, incomprensiblemente, la entristeció, pensar que él tenía una vida en la que ella no participaba era absurdo y ella no estaba allí para eso, tenía un sueño y ésta era sólo una pequeña parada para coger impulso. Así que se levantó, comió algo y bajó a la playa.
Dio un paseo por allí, dejó que la brisa jugara con su pelo y volvió a fijarse en los surfistas, de pronto los entendió un poco, ellos también bailaban, solo que lo hacían encima de sus tablas, sus movimientos eran perfectos, a veces caían, igual que ella caía al suelo en alguna acrobacia mal calculada, pero otras subían a las olas y supo que para ellos era como sentirse en la cima de todo, como cuando ella se evadía de todo y comenzaba a girar concentrada únicamente en lo que hacía en ese momento.
Sin más puso la música y empezó a bailar, desde luego hacerlo sola no era lo mismo, pero eso le daba la libertad de reinventar la coreografía, hacía lo que quería y cuando quería, se giro al mar y empezó a mover las caderas al ritmo de las olas, era maravilloso lograr esa unión perfecta con la naturaleza… de pronto notó unas manos en sus caderas.
- ¿Me has echado de menos?
- Marco… –dijo sin girarse, se apoyó en su hombro y siguió mirando el mar, esta vez quieta, él la abrazó pegándose más a ella-
- ¿estás bien? Siento haberte dejado sola, ya sabes que los domingos estoy obligado a estar con mis padres, por cierto, me han preguntado por ti, les he prometido que uno de estos días iras a verlos.
- Claro que sí, en cuanto tenga un hueco me paso por allí –era verdad, le gustaba los padres de Marco, su madre era de México así que hablar con ella era igual de placentero que hacerlo con su hijo, básicamente por manejar su idioma, pero aparte de eso es que la querían mucho, igual que ella a ellos-
- Bien, ¿Qué pasa cariño? ¿a qué viene este estado? – dijo besándole el cuello desde atrás-
- Los echo de menos…
- ¿A quienes preciosa?
- A mi familia, a mis amigos, mi tierra, echo de menos tener a alguien al lado.
- Es normal, llevas un año sin verlos, pero ahora que vives con nosotros y dispondrás de más dinero, igual puedes ir a verlos, y ya sabes que yo siempre estoy a tu lado. En cuanto tengas vacaciones, podemos ir a visitarlos, ¿me llevarás? – le hizo un pequeño puchero y ella se rió.
- Espera, apenas si llevo tres días, a ver si supero el mes de prueba – sonrió acariciando su mejilla-. Si te portas bien, puede que sí... Y ahora, ¿bailamos?
- Eso siempre cariño
Y se dejó mecer por la música y los brazos de su amigo. Era guapo, cariñoso y le ofrecía sexo sin compromiso, ¿por qué eso no parecía suficiente? Quizá porque no era el que ella quería, que tenía nombre y no podía negárselo por más tiempo.
oOoOoOoOoOoOo
Pero, ¿quién coño era ese tío que se atrevía a tocar así a su… secretaria? Cerró los ojos e intentó serenarse, ¿qué bien le podía hacer odiar a ese capullo, estúpido, cabronazo que sobaba a su…, a María? Volvió a casa intentando limpiar su mente del cuerpo voluptuoso, hermoso, grácil, flexible, de todo lo dúctil que podría llegar a ser en las manos adecuadas… Resopló y se metió en la ducha, tomó cartas en el asunto y se hizo el firme propósito de olvidar lo que había visto esa tarde.
No tardó mucho en llegar a uno de los locales que solía frecuentar, decidió que esa noche lo mejor era beber y olvidarse de todo y de todos durante unas horas, lo logró a medias, el domingo se despertó en una cama que no era la suya, giró su cuerpo y abrió los ojos todo lo que se lo permitía la resaca, tumbada junto a él había una chica morena, completamente desnuda y con cara de satisfacción, no le gustaba ser presuntuoso pero tenía que reconocer que le encantaba hacer disfrutar a las mujeres y se le daba bastante bien, el problema era que el alcohol no había sido suficiente y aún sabía a quién se había estado tirando en el cuerpo de esa chica, en su imaginación era otra la que se desnudaba ante él, era otra quien lo llevaba al cielo y lo hacía caer rendido, mierda, pero si algo consiguió la borrachera, si bien no fue borrarla de su mente, era que hizo que se diera cuenta de que ya no quería ser el Jason que había sido hasta ahora, no iba a seguir por ese camino ni un solo día más, si no podía tener a la mujer que le gustaba, mala suerte, pero tampoco iba a autodestruirse buscando su cuerpo en otras, se olvidaría de todo, seguiría con su vida centrado en su trabajo, en su familia y en las cosas importantes.
Llegó a casa, se dio una ducha intentando olvidar lo que había hecho, comió algo y se puso a trabajar, era lo mejor para despejarse, estuvo así todo el día, por la tarde estaba embotado, necesitaba tomar aire así que salió a la terraza, no llevaba allí ni dos minutos cuando pensó que lo que de verdad le vendría bien sería un paseo por la arena, no lo pensó demasiado, buscó sus gafas de sol y su gorra y bajo las escaleras, la playa estaba tranquila, aun no hacía demasiado calor y no se llenaba hasta los topes, se dirigió al punto en donde vio a María el día anterior, no estaba buscándola, ni mucho menos, simplemente el muelle era la mejor parte de aquella zona para dar un paseo, sí, era eso, y si miraba a su alrededor constantemente era porque el paisaje era digno de contemplar, y no por otra cosa…
Cuando ya casi se había convencido a sí mismo de todas esas mentiras se paró en seco, ¿a quien pretendía engañar? Por supuesto que la buscaba, quería verla, y no solo eso, quería que ella lo viera, que se acercara y lo saludara, cenar con ella y pasar el resto de la noche hablando de naderías hasta que el sol los sorprendiese, había que joderse, quien iba a decirle que con 35 años y su curriculum, se iba a poner así de cursi y romántico…, entonces la vio, llegaba a la playa caminando, y sola, sonrió y se quedó a una distancia prudencial para ver que hacía, puso una música suave, dio unos pasos hasta acercarse a la orilla y contempló por un momento a los surfistas, pudo notar como sonreía con serenidad, la relajaba aquello, volvió atrás, se quitó la chaqueta y dejó al descubierto su top ajustado y sus pantalones más bien anchos, empezó a moverse con gracia, no era el baile que había visto en ella el día anterior, esta vez simplemente se movía al ritmo de la música, en un momento se giró hacía el mar y empezó a mover sus caderas al tiempo que las olas rompían en la orilla, ahora que sabía que era ella no solo la deseaba, estaba maravillado viendo como se movía, en un momento dado desvío la vista de su cuerpo y vio a los pocos hombres que había en la playa mirándola con deseo, a esos cerdos solo les faltaba relamerse mientras la miraban, se enfureció hasta el punto de sorprenderse él mismo, ella no les pertenecía, la miraban como si fuese una simple Barbie, y ella no era así, no era una mujer a la que llevarse a la cama y olvidar al día siguiente, cuando no pudo aguantar más se envalentonó y se decidió a ir hasta ella y saludarla, sí, tenía que hablar con ella, justo cuando empezó a andar apareció él, el imbécil del día anterior otra vez, la sujetó por las caderas y pego su boca al oído de ella, ella se apoyó en él y estuvieron así un momento mientras hablaban, luego ella se giró, le acarició la mejilla y comenzaron a bailar de nuevo, era de prever, una mujer tan perfecta no podía estar sola, ese idiota era su novio, y él simplemente su jefe, lo mejor era volver a casa y no pensar más en ello….
