– Vale, me has convencido. Tan solo necesito algo de tiempo, todavía no estoy preparado. – Me dice riéndose al ver mis ojos de cachorro a la vez que veo como se abre paso al Makai gracias a un portal que hace aparecer como si nada.
– ¿Estás bien Kagome? – Escucho la voz de mi primo a la vez que siento como Hiei se acerca a mí intentando apoyarme después de ver como mi padre se aleja de mí después de reencontrarlo.
– Si, no os preocupéis. Ha dicho que volverá, y lo hará pronto ya que sé que no será capaz de estar mucho más tiempo sin mi madre, y más sabiendo como ella es una simple humana y no vivirá para siempre. – Les explico a la vez que me estiro intentando liberar la tensión de mis doloridos músculos.
– Bueno, creo que ya es hora de que nos vayamos, te dejaremos descansar – Dice "Kurama" después de escuchar las voces de nuestros compañeros hablando de como ya era hora de irse y dejarme descansar después de esta "aventura" según ellos.
– Hiei – le llamo esperando a que se volteara a verme – Nosotros deberíamos ir entrando, creo que necesito más descanso, aún estoy agotada.
– Vamos – me contesta a la vez que me sigue muy de cerca, como intentando vigilarme para que no desaparezca de nuevo.
.-.-.-.
– ¡Mamá! – escucho una voz a la lejanía que me llama – ¡Mamá despierta, papá ya está aquí! – Escucho la voz de mi pequeña de cinco años haciéndome abrir los ojos y darme cuenta de que me he quedado dormida bajo un árbol después de pasar una "mañana de chicas".
– Tranquila… – le respondo aún medio dormida – Tu padre ya sabe que estamos aquí por lo que veo – le digo al ver como poco a poco, a un ritmo muy lento para ser él se va acercando dejándome ver que está agotado.
– ¡Papá! – veo como Aiko va corriendo hacia su padre y se lanza a sus brazos mientras me voy levantando para recibir a mi compañero.
– Bienvenido – digo a la vez que me voy acercando y me quedo viendo como besa la frente de la pequeña y la deja al suelo para abrazarme fuertemente a la vez que inhala mi olor.
– Ya estoy en casa – me susurra hundiendo más su cara en el hueco de mi cuello – ¿Dónde está Ryu?
– Se ha quedado con mis padres, le prometí a Aiko tener una mañana solo de chicas, para la cena ya lo tendremos de nuevo en casa. – Le explico para que no se preocupe por nuestro pequeño diablillo de dos años.
Mirando hacia atrás veo cuanto ha cambiado nuestras vidas y cuanto ha cambiado Hiei en el paso del tiempo. Pese a su duro y frío aspecto, sé que es un gran padre quien daría su vida por protegernos, por hacernos felices.
– Veo que estabas durmiendo – comenta pasando suavemente los dedos por mi pelo intentando peinarme siendo especialmente cuidadoso cuando llegaba a algún enredo.
– Sí, tan solo medio día con Aiko y ya me he quedado sin ni una pizca de energía. – hablo a la vez que lo abrazo más fuertemente notando como deshacía mis enredos. – Odio mi pelo, tan solo el mío puede enredarse de esta forma en tan poco tiempo.
– Amo tu pelo – dice a la vez que se ríe mientras me deja ir para entrar en casa y así descansar.
– ¡¿Quién eres tú y que has hecho con mi compañero?! – exclamo riéndome junto a Aiko – Descansa, ya te avisaré cuando Ryu llegue y si algo pasa.
-.-.-.-.
2 horas más tarde
.-.-.-.-.
– Aiko despierta a tu padre – Le pido mientras sostengo en brazos a Ryu
– ¡Bieeeeeeen! – Exclama mientras sale corriendo para hacer lo que le he pedido.
No pasan ni apenas 30 segundos cuando siento como Hiei me abraza por la espalda acercándome más a su pecho a la vez que tiene a Aiko en su espalda.
– Venga, a lavaros las manos – digo divertida ante la situación girándome haciendo que quede cara a cara con Ryu – Hoy te toca vigilarlo a ti para que no congele ni queme nada. Te quiero. – Digo dejándolo en sus brazos y sentándome en mi sitio. – Buen provecho. – Digo una vez estamos todos sentados.
– ¡Devuélveme eso idiota!
– ¡Aiko ese lenguaje! – Exclamo a la joven de 18 años – ¡Ryu, devuélvele eso a tu hermana!
– ¡No, Aiko no deja de molestarme con su estúpida música coreana!
– ¡Aquí el único estúpido eres tú enano! – Veo como literalmente sale humo y pequeñas llamaradas de su cuerpo
– ¡¿Cómo que enano?! – Exclama furioso en el mismo estado que su hermana haciéndome retroceder para no quemarme – ¡Tengo 15 años y tú solo eres tres años mayor por lo que no te hagas la madura!
– ¡Basta los dos! – Ordeno de nuevo pero esta vez levantando un poco de mi poder para darles un aviso sabiendo que al ser mis hijos este no les haría daño. – ¡Ya no puedo más, Hiei más vale que vengas inmediatamente! – Exclamo levantando un poco más mi poder para así asegurarme de que venga por si no me ha escuchado desde lo profundo del bosque.
Al cabo de los pocos segundos llega a mi lado justo a tiempo para protegerme de una bola de fuego que va hacia mi dirección.
– Parad inmediatamente – Escucho la voz de mi compañero con un toque de irritación y decepción. Sorprendentemente (o no) con solo decir eso, sin la necesidad de levantar la voz, consigue hacer que dejen de pelearse y se empiecen a calmar. – ¿Os dais cuenta de que podríais haber herido a vuestra madre? ¿Por qué os comportáis de esta manera? ¿Por qué no le hacéis caso? – Les pregunta con un tono cada vez más frio.
– P-pero – dicen los dos a la vez intentando excusarse.
– Nada de peros, los dos estáis castigados y no hay nada de qué hablar. – Finaliza llevándome con él hacia nuestra habitación para tumbarme con él en la cama y quedarnos abrazados para tranquilizarme.
–No sé por qué se comportan de esta forma, sé que son jóvenes y que es normal que tengan un comportamiento algo difícil, pero esto es demasiado. – Intento desahogarme contándole lo que siento pese a que sé que el fácilmente puede leerme la mente.
– Puede que los hayas mimado demasiado – dice en un tono por el que sé que lo dice bromeando para ver como reacciono.
–¿Te recuerdo quien es el que no deja de seguir a Aiko escondido cada vez que ella va para el Makai mientras que a Ryu lo deja ir solo? – Le recuerdo pinchando su mejilla con el dedo hasta que este gira la cara y me lo muerde clavándome "suavemente" uno de sus colmillos en la yema del dedo haciéndome un poco de sangre.
– Ryu piensa como un guerrero, desgraciadamente Aiko se parece demasiado a ti en el hecho de su ciega confianza en los demás. – Responde algo más serio lamiéndome la herida infringida segundos atrás
– Pues tendrás que acostumbrarte a dejarla pelear y pasar el rato sola al Makai, al fi cabo de "mayor" quiere ser igual que tú, alguien quien defienda a los humanos de esos demonios quienes quieren pasar a este mundo para exterminarlos. – Hablo ya más tranquila.
Después de escuchar un suave "Hn" sé qué hará todo lo posible para buscar a alguien que la acompañe cuando ese momento llegue para así asegurarse de no perderla tempranamente. Al fin y al cabo, ella es su princesa, es su parte del todo y sé que si algo nos pasara a alguno de nosotros sufriría demasiado y volvería a esconderse tras esa dura y fría coraza que durante tanto tiempo llevó. Esa coraza que con todo mi ser deseo que nunca más se vea en la necesidad de usar.
Este último capitulo finalmente lo he subido, y desgraciadamente sin revisión de quien hasta hace "poco" era mi beta. Esto se debe a que por razones personales ha tenido que dejar de serlo, y por ello y mucho más quiero agradecerle toda la ayuda que me ha prestado todo este tiempo. Gracias.
También quiero daros las gracias a todos aquellos quienes me han acompañado a lo largo de estos años, sin vosotros no tendría la motivación para continuar con esto. Aún que a veces, como muchos otros escritores de por aquí dicen, se agradecerían vuestros comentarios. Es una de las formas que tenemos para mejorar, saber lo que pensaís. Por eso y más os animo a comentar aquello que os pase al leer este fanfic.
Quiero avisar que todos mis fanfics serán revisados y puede que algunos incluso lleguen a cambiar ya que en el transcurso de los años he ido aprendiendo/perfeccionando mi español. Y que estoy buscando un lector beta.
Una vez más. Gracias.
