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Dentro de lo malo, no sabía si era de lo peor. A instancias del fiscal, el juez le había impuesto una fianza de 600.000 $, más de lo que podrían reunir. Lo principal era reunir esa cantidad y ponerse a levantar una defensa sólida, así que todos se pusieron a trabajar. Ana creía que podía recaudar parte del dinero de las editoriales interesadas en la publicación de sus libros, como anticipo. No era que fuese el mejor escenario, pero que el caso se hubiese convertido en la noticia estrella de ese día, les podría venir bien en ese sentido, jugar con el morbo de la gente no era lo que ellos querían pero si les beneficiaba, lo harían. A lo que pudiesen sacar por ahí, se sumaba la cantidad de la que disponía Leif y sobre la que había firmado un poder a su hermano, aún así iba a ser difícil conseguirla. Seguían haciendo cuentas en el despacho de Pam cuando Eric les dejó a todos con la boca abierta.
- Hipotecaré la casa, tiene el valor suficiente como para pagar lo que falta de fianza
- ¿Qué?, Eric, espera un momento –esa era su hermana Sookie, que por alguna razón de pronto se puso blanca- no puedes hacer eso.
- ¿Qué no puedo sacar a mi hermano de la cárcel? ¿Tú te estás oyendo? Por supuesto que puedo, haré lo que haga falta por Leif.
- Pero Eric
- ¡Sookie basta ya! No hay nada más que hablar, si fuese Jason tú harías lo mismo.
Sookie cerró la boca, pocas veces se veía a Eric tan alterado y frustrado, y después de todo, tenía razón, ¿ella no lo haría por él?, claro que sí, eran hermanos, aun así todos se quedaron en silencio, él mejor que nadie conocía a Eric cuando entraba en ese estado y nada lo haría cambiar de opinión, de eso estaba seguro. Lo mejor era dejarles solos, ellos tenían que hablar y llegar a un acuerdo, Sookie tendría que aceptar que él haría cualquier cosa por su hermano y Eric que ya no estaba solo a la hora de tomar decisiones pero no con testigos. Se volvió hacia María porque el tiempo corría contra ellos.
- Vamos a mi despacho, te quiero junto a mí en todo momento – el tono íntimo con el que lo dijo no dejaba mucho lugar a la duda, esa era una verdad como un templo aplicable a toda su vida. María se volvió a mirarle con los ojos abiertos y él carraspeó- Si no me ayudas, no sé si podré con esto, tenemos que sacar a Leif de esta...
- Claro, sabes que siempre estoy aquí… - murmuró con el mismo tono íntimo y le pareció que se sonrojaba- para trabajar quiero decir.
Él le sonrió y se dirigieron a su despacho, recordó la conversación de la comida, ¿Cómo habría llegado ella a la conclusión de que estaba casado?, era una locura, y sin embargo le pareció ver que su rostro se relajaba cuando le contestó la verdad, empezaba a no saber que pensar, tal vez… a lo mejor cabría la posibilidad, mierda, lo único que le jodía era que les habían interrumpido justo cuando María iba a contestar si estaba con ese imbécil o no, quizá él también estaba confundido y ese inútil era gay o algo parecido, era la única cosa que podía pensar sin sentir la necesidad de partirle la cara por tocarla así.
Estuvieron toda la tarde trabajando hasta que María sacó su teléfono.
- Una vez trabajé de camarera, poco tiempo, lo justo para cobrar algo y pagar las facturas – sonrió a Jason, él no tenía ni idea de a qué venía eso- bueno, conocí a un chico que venía cada mañana, era policía en la misma comisaría en donde está Leif, nos llevamos bien aunque hace mucho que no hablamos, pero puedo intentarlo, a lo mejor nos puede ayudar con algo de información
- ¿Crees que nos ayudará? –era ingenua, ¿a santo de que un policía iba a ayudarlos a ellos? –
- Bueno, es español como yo, eso tiene que unir por fuerza, ¿no?
No pudo evitar reírse, María tenía la habilidad de ponerlo de buen humor aunque estuviese echando humo, y solo la conocía de una semana, parecía increíble.
Marcó el teléfono y empezó a hablar en español, odiaba no entender lo que decía y al mismo tiempo no pudo evitar imaginar cómo sonarían las palabras de amor en su idioma retumbando en sus oídos cuando ella alcanzara un orgasmo… Mala idea, eso había sido muy mala idea, ahora tenía otro problema, rápidamente se sentó detrás de su mesa, eso era demasiado, siguió escuchando más atentamente, pareció escuchar el nombre de Leif y el suyo propio, al cabo de unos minutos colgó.
- Vale, tú también lo conoces, por lo visto esta mañana estaba intentando calmar a Ana, la novia de Leif cuando tú has llegado.
- ¿Ese gorila es amigo tuyo?
- Conocido, no es lo mismo, me ha dicho que la cosa pinta fea, le he preguntado si podría contarme algo más y me ha dicho que sí, siempre que el café lo pague yo.
De pronto no le gustó aquello, ¿iba a quedar con ese tío? ¡Si era un cuatro por cuatro! Además era guapo, que era hombre pero no tonto, no, ni hablar, eso no lo iba a permitir, él era su jefe y tenía que ir con ella.
- Yo voy también.
- ¿para qué? Voy, le saco la información y vengo, además no le hará gracia que me presente allí contigo, eres mi jefe y el abogado del acusado.
- Me da igual, yo voy, tu no vas sola con ese tío- de pronto supo que ella había notado que no hablaba como un jefe, más bien como un… bueno, no hablaba como un jefe, pensó que le pondría las cosas claras y esperó con cara de circunstancia-
- No, no dirá nada si vienes, Jason, tenemos que sacarle lo máximo posible, voy yo sola.
- Está bien, pero llámame cuando acabes a ver que te ha contado.
- De acuerdo, me voy volando
Él se fue a buscar a Pam, quería ver como seguía el tema de la fianza y de paso contarle lo de María y el policía.
- Hola, ¿Cómo van? –le pregunto a Pam mientras su cabeza se inclinaba al despacho de Eric, estaba allí con Sookie y sabía que la discusión sería grande, era un tema serio-
- No lo sé, han dado un par de voces cada uno y ahora no se oye nada, esto es duro para todos.
- Si lo sé, por cierto, María ha salido, resulta que conoce a uno de los policías de la comisaria en donde está Leif, a ver si puede sacarle algo útil de información.
- Vaya, eso es bueno, al menos tenemos alguien de dentro que pueda darnos otro punto de vista.
Se pusieron a trabajar mientras esperaba que María lo llamase por teléfono.
oOoOoOoOoOoOo
Amaba a Eric con locura, pero aquello era demasiado, no podía echarle en cara que quisiera a Leif, por supuesto, era su hermano y quería que aquella situación acabase, pero a cambio de su casa no, eso no era discutible, cuando se enteró de que Leif iba a visitarlos se alegró muchísimo, y decidió retrasar la noticia que ella tenía para darle a Eric, al final una cosa había llevado a la otra, y en ese momento estaban allí, él no entendía porque se cerraba tanto ante la idea de hipotecar su casa, y ella no sabía cómo explicarle el motivo en esos momentos sabiendo la presión que Eric ya tenía encima.
- Es que no puedo creerme que estés enfadada por intentar hacer lo imposible para sacar a Leif de la cárcel sook
- No se trata de eso Eric, sabes que quiero a Leif con locura, pero la solución no es hipotecarnos para sacarlo bajo fianza, luego habrá un juicio, ¿qué pasará si declaran a Leif culpable? , volverá a la cárcel y nosotros solo habremos conseguido una hipoteca de por vida.
- Nadie va a condenar a mi hermano culpable, de eso me encargo yo, además no puedes decirme que no hipoteque mi casa.
- ¿Tú casa? Pensé que ahora era nuestra casa, ¿yo no tengo nada que ver en esta decisión? ¿no pinto nada? ¿te has parado a pensar en mis motivos para no hacerlo?
- No Sookie, no me he parado a pensar nada, porque no pienso en otra cosa que no sea Leif en estos momentos, y si, es nuestra casa, pero legalmente es mía, y si no quieres darme de una vez esos motivos para no hacerlo, no hay nada más que hablar, así que dilo o déjame hacer lo que pueda por mi hermano.
En ese momento se le vino el mundo abajo, tenía miedo, sabía perfectamente que Eric estaba sufriendo pero tampoco se paraba a pensar en ella, desde luego tampoco era listo para algunas cosas, llevaba semanas vomitando y con mareos, él seguía achacándolo a indigestiones, ¿de verdad no se daba cuenta de que ella no tenía ninguna indigestión?, lo que ella tenía era un hijo dentro, un hijo que ahora quedaba desamparado económicamente porque su padre se empañaba en dar su propia vida si era necesario por su hermano, y si no estuviese embarazada ella también lo haría, pero ahora las cosas eran distintas, ella tenía que mirar por el futuro del bebé que venía en camino, lo miró y él le mantuvo la mirada con lo que parecía ira.
- ¿no vas a hablar? Entonces no será un motivo tan grande ese por el que no puedo hacer esto.
- No, mejor no voy a hablar Eric… me voy a casa
- Sí, mejor.
Con esas mismas salió de allí, necesitaba pensar y despejarse, Eric no sabía lo del bebé pero tampoco era motivo para tratarla como si ella fuese una mala persona, lo mejor era relajarse, en su estado tampoco le iba a venir bien seguir discutiendo así que se fue a casa y procuró estar tranquila antes de que él volviese y volviera a estallar la guerra.
- Cuando llegó al punto en que habían quedado él ya estaba allí esperándola.
- Hola, cuánto tiempo María, sigues estando guapísima.
- Hola Julián, tu siempre tan halagador –dijo mientras le sonreía, no era tonta, él había aceptado el café porque quería algo con ella, y ella iba a aprovecharse de la circunstancia si eso ayudaba en algo al caso de Leif-
Pasaron al café, se sentaron y él permanecía callado así que se lanzó de una vez.
- Bueno, ¿vas a contarme algo del caso Leif Northman?
- Se está armando un buen revuelo con este caso, a ver, primero que todo tienes que saber que yo no debería darte esta información así que espero que sepas agradecerlo en un futuro. Además, ¿Por qué estas interesada en saber algo del caso?
- Bueno, conozco a su novia, es española como nosotros, lo está pasando realmente mal y no sé cómo ayudarla, así que me acordé de ti –le dijo mientras le sonreía, esperaba que eso fuese suficiente para que no hiciese más preguntas-
- Bueno, puedo conformarme con eso de momento, a ver, tienes que saber primero que ya están tratando a Northman como si fuese culpable, no han dudado en ponerle la mano encima, y tienen claro su propósito, lo harán culpable al precio que sea porque no tienen otra cosa en la que apoyarse, eso es cosa vuestra.
- De momento estamos intentando reunir el dinero de la fianza, hemos pensado en las pruebas pero contamos con poca cosa aparte de lo que el propio acusado le contó a su abogado, él no fue Julián, no entiendo como les hacen esto.
- Ya te lo digo yo, es extranjero, estaba en el lugar erróneo a la hora equivocada, y si no fue él le vino muy pero que muy bien al verdadero culpable, yo tengo mis dudas no creas, todo indica a que vuestro defendido sea culpable, pero por otro lado pienso que hay cosas que no cuadran, por ejemplo el motivo, no entiendo bien porque querría un escritor matar a una policía, sin embargo conozco a gente que si tendría motivos para hacerlo…
- Cuéntamelo todo, necesito toda la información posible
- No es mucho, ya te digo que esto es opinión mía, si nos basamos en la ley, tal y como está, Leif Northman tiene todas las de perder, pero si te doy mi opinión, sé que esta chica estaba involucrada sentimentalmente con alguien, hasta hace poco al menos, tuvieron problemas y él no pudo superarlo, no puedo contarte más, porque tampoco creo que él haya sido capaz de algo así, eso sí que sería una estupidez, y un escándalo dicho sea de paso…
- Vamos Julián, déjate de rodeos, ¿de verdad no vas a contarme porque sería un escándalo?
- No voy a contártelo porque es una conjetura mía, lo que no quiere decir que sea la verdad ni siquiera de lejos María, lo que sí te digo es que busquéis lo máximo posible para el juicio, no será fácil, si a todo esto le sumas que el caso es mediático, la policía no querrá reconocer un error, y harán lo posible por condenarlo, no olvides que la chica es policía, ya sabrás la condena que eso implica.
Dijo eso lentamente, ella no lo sabía, por supuesto que no lo sabía, llevaba allí solo un año y no había preguntado ni a Jason ni a Eric ni a nadie cual podría ser la condena que le caería a Leif en caso de que lo declarasen culpable
- ¿Qué le caería? –dijo casi con miedo-
- Sus abogados ya lo sabrán, no entiendo como no te lo han dicho, sea como sea, si lo condenan culpable no hay otra alternativa, la chica formaba parte del cuerpo, y eso se paga con la pena capital –se quedó blanca, no sabía que significaba aquello, él se dio cuenta y se lo explicó en otras palabras- Northman acabará en el corredor de la muerte, están poniendo los cinco sentidos en encontrar lo que lo pueda condenar de una manera plausible.
- No, no, no, no, no, aquello no podía ocurrir, se quedó blanca, no necesitaba saber más de momento y Julián tampoco parecía dispuesto a contarle más, quería guardarse información y así tener la excusa de quedar con ella de nuevo, así que se despidió de él y en cuanto salió a la calle cogió su teléfono.
- Jason ya he hablado con él, lo siento, se me ha hecho tarde. No creo que sea algo que ya no supieras, si quieres nos vemos antes mañana en la oficina...
- No puedo esperar a mañana, necesito saber lo que te ha contado por mínimo que sea, dime donde estas y te recojo.
Le dio la dirección y espero a que él llegase, cuando apareció en el coche intento recomponerse, aun estaba pensando en Leif y en la condena a muerte, se subió al coche, le sonrió a Jason que parecía impaciente.
- Vamos a cenar algo y me lo cuentas todo…
