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María estaba rara, se sentó en el coche y no hablaba nada aunque cuando él la miraba ella intentaba sonreír.
- ¿Ha ido bien?
- No me ha contado mucho, creo que la información me costará más de un café. Pero bueno algo es algo.
- Ya –dijo torciendo el gesto sin poder evitarlo, no le gustó aquello, volvió a sentir celos otra vez por los hombres que rodeaban a su secretaria- oye, vamos a la terraza de siempre, queda cerca y así podremos hablar más tranquilos.
Ella se limitó a sonreírle y asentir con la cabeza, estaba preocupada, podía notarlo, se apresuró en llegar al sitio y cuando estuvieron sentados espero impaciente que ella hablase.
- Bueno, lo único que he podido sacar en claro hoy es que van a por Leif, por lo visto no tienen otro sospechoso, al menos desde el punto de vista público, porque según la opinión de Julian hay un chico con el que la policía estaba y acababan de dejarlo, él dice que no cree a este chico tan estúpido de matarla en un arrebato por lo que eso implicaría para él, pero no me ha querido dar más detalles. Intentare quedar con él pronto otra vez a ver si saco algo más.
- ¿Un crimen pasional?
- Algo así me ha dejado caer, la verdad es que no ha querido seguir la conversación por ahí, se ha centrado en advertirme que debemos encontrar cualquier cosa que ayude a Leif porque van a por él, eso si me lo ha dejado claro, eso, y la pena que podría caerle… Jason yo no lo sabía, solo llevo aquí un año y no sabía que eso podía pasar – bajo la mirada, él sabía a qué se refería, a la pena capital, no quería pensar eso pero podía ver que María lo pasaba mal-
- No pasará, tranquila, haremos lo que haga falta para que eso no pase, no te preocupes, muchas gracias por informarte, ha sido de gran ayuda, aunque nos interesaría saber aún más de lo que pueda pensar este hombre.
- Sí, en unos días volveré a quedar con él, a ver si quiere contarme algo más, solo me ha dicho que para la policía esto se les va de las manos, el caso se ha hecho mediático, Leif es famoso y además extranjero, ya sabes el morbo que tiene la historia, así que intentaran hacerlo culpable solo por no reconocer su error.
- Me lo imagino, la justicia en este país funciona así…
- ¿Estás bien? – no sabía a qué venía eso-
- Claro, ¿Por qué?
- Leif es tu amigo, bueno, no sé hasta qué punto, pero si he visto como es tu relación con Pam y Eric, y tienes cara de estar muy cansado.
- No duermo bien últimamente –eso era verdad, todo era verdad, aquello le estaba destrozando, solo quería abrir los ojos y descubrir que todo había sido un mal sueño- además, no puedo hacer más por él de lo que ya estoy haciendo, me preocupa, es normal, es como un hermano para mí.
- Te entiendo, si alguno de mis amigos pasara por algo parecido yo estaría destrozada –le dedicó una pequeña sonrisa- todo se arreglará, ya veras, sois muy buenos abogados, y Leif es inocente.
- ¿Como estas tan segura? Quiero decir, yo estoy convencido de que es inocente porque lo conozco, sé que jamás haría algo así, pero tú no lo conoces, no lo has visto nunca.
- Ya, pero os veo a Pam y a ti luchar y sufrir con Eric, buscando cualquier cosa que demuestre que lo es, en ningún momento lo habéis dudado y os habéis puesto a ayudar a vuestro amigo en esto, eso me basta para creer en su inocencia. Además, porque sí, su novia es española y estamos demasiado lejos de casa como para no apoyarnos entre nosotros.
No pudo reprimir la risa, su lógica se basaba en que Ana era española, iban apañados si solo conseguían ese argumento.
Pasaron el resto de la cena hablando de cosas que no tenían mucho que ver con el caso, quería estar con la María que había visto en la playa, se moría por estar con esa María y ya no podía negárselo más tiempo, cuando se levantaron se imagino agarrándola de la mano y bajándola a la playa, dando un paseo y besándola solo por el gusto de sentir sus labios, nadie lo diría nunca de él, incluso él mismo estaba extrañado ante esa necesidad de tenerla, pero era lo único bueno que había en ese momento en su vida y no podía dejarla escapar.
- Oye, ¿quieres dar un paseo? No me apetece mucho irme a casa aun.
- Claro, podemos bajar a la playa –dijo ella, ofreciendo justo lo que él había fantaseado dos segundos antes-
Y así lo hicieron, cuando llegaron a la arena se quitaron los zapatos y empezaron a caminar, era relajante para variar.
- ¿desde cuándo os conocéis todos? Se ve que hace muchos años.
- Si, bastante tiempo, Sookie es mi hermana como ya sabes, estamos muy unidos, a Eric lo conocí primero cuando éramos estudiantes, luego conocí a Leif y Pam, somos como una gran familia, es la única familia que tengo de hecho, más aun cuando Eric y mi hermana empezaron a salir juntos, aunque antes de eso ya teníamos la unión más que hecha.
- Es genial, se ve que os queréis mucho, realmente parecéis una familia, a Leif no lo conozco pero imagino que se parece a Eric, ¿no?
- Sí, bueno, son hermanos, y la verdad es que son parecidos, aunque Leif siempre fue algo más maduro, tampoco mucho, el ser mayor que nosotros al principio lo hacía mirarnos como si fuésemos críos, pero luego conforme todos crecimos nos hicimos muy buenos amigos también, Leif es increíble, no te aburres con él nunca, ya sea de fiesta o tomando un café.
De pronto se sintió mal, Leif, uno de sus mejores amigos, en ese mismo instante estaba en una celda mientras él estaba dedicándose a dar paseos por la playa con su secretaria, aquello era una locura, no sabía cómo sacarlo de allí, necesitaba sacarlo de allí de una vez y era un error enorme pensar en otra cosa que no fuese su caso, se sentía mal por eso, por tener la necesidad de estar con María cuando tenían ese problema encima, cuando volvió en sí María lo miraba muy seria.
- Saldrá de esta, ya verás como si, aunque tenga que trasladar mi cama al despacho para poder trabajar más horas con vosotros.
Sonrió ante el comentario, esa chica parecía poder leer su mente.
- Gracias, tienes razón, seguro que lo conseguimos, es solo que no puedo evitar sentirme mal, quiero hacer más y no sé cómo, además no soy capaz de centrarme todo lo que quisiera en el caso, es decir, hay un 1% de mi mente que se empeña en ocuparse de otra cosa María.
- Tranquilo, tampoco es bueno pasar las 24 horas del día pensando en Leif, estás haciendo todo lo que puedes Jason, estas dándolo todo, no es malo querer pensar en otra cosa, solo es una escapatoria que tu cuerpo busca para que no te termines agobiando o depresivo, necesitas coger fuerzas de lo poco bueno que pasa ahora, para centrarte con más energía en todo lo malo.
En ese momento se quedó callado, pensando en lo que ella le había dicho, sí, era verdad, necesitaba tenerla cerca más que nada, solo por el hecho de que eso hacía que olvidase por un instante todo lo que estaba pasando en su vida, sin ella saberlo le había dado una explicación al porque no podía dejar de pensar e imaginarla con él, cuando quiso darse cuenta su mano estaba en la mejilla de María, acariciándola.
- Eres un sol… gracias, no imaginas lo bien que me viene tenerte ahora al lado, ya no solo como trabajadora, tú no estás implicada emocionalmente con Leif y eso hace que sea fácil trabajar contigo –carraspeó cuando se dio cuenta de que quizá ella no entendía tanta confianza- bueno, es tarde, será mejor que vayamos a dormir un poco, mañana el día vuelve a ser largo.
- Sí tienes razón. – dijo ella mientras sonreía, le sujetó la mano que tenía en su mejilla antes de que la apartase, la acarició un momento y luego la apartó, realmente le pareció que por un momento ella quería que la mantuviese allí-
- Dime donde vives, puedo llevarte a casa.
- No te preocupes, cogeré un taxi, vete a casa y descansa, yo vivo bastante lejos de aquí.
- Venga tranquila, no pasa nada, puedo llevarte y luego irme a casa –en realidad él si sabía que vivían bastante cerca uno del otro, así que le pillaría de paso llevarla-
- Está bien, vivo en un apartamento en Santa Mónica.
- De acuerdo, vamos, además yo también vivo en Santa Mónica –le sonrió mientras ella se sorprendía-
- Vaya, al final vamos a resultar ser vecinos.
- Bueno Santa Mónica es grande, pero desde luego sería más fácil encontrarnos por ahí viviendo en la misma zona.
La llevó hasta la dirección que le dio, realmente vivía aun más cerca de lo que él pensaba, imaginaba que muy lejos no vivía puesto que frecuentaba la misma playa en donde estaba su casa, pero es que solo los separaban tres o cuatro calles, esa vez el sorprendido fue él, se despidió de ella y quedaron al otro día en la oficina a primera hora para seguir trabajando, se fue a casa, se dio una ducha rápida y se durmió, necesitaba descansar para estar al cien por cien esos días.
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Cuando salió cerrando la puerta del despacho echaba chispas, no podía creer que Sookie viese tan mal hipotecar su casa, joder era Leif, ¿Qué parte no entendía ella? ¿Qué pretendía que hiciese?, además de todo lo había hablado de sus motivos para no hacerlo, no había motivo más importante que sacar a Leif de la cárcel, así que ni siquiera quiso escucharla.
Se sentó, llamo por teléfono al director del banco en el que tenía todas sus cuentas y le contó lo de hipotecar su casa, esa misma tarde daría los primeros pasos para dejarlo todo listo, el director de ese banco lo tenía en alta estima y se encargaría de acelerar el proceso, con suerte para el miércoles tendría el dinero que les faltaba para sacar a Leif.
Pam y Jason entraron, lo miraban con cautela, suponía que debía parecer un león enjaulado.
- ¿Tenemos algo nuevo?
- No demasiado, María ha salido a hablar con un policía de la comisaria en donde está Leif, con suerte al menos tendremos una especie de topo, y la información del caso desde su punto de vista. – Ese era Jason, realmente María les estaba viniendo bien en el caso, y ahora que se fijaba Jason estaba distinto desde la chica había aparecido, lo veía más centrado, claro que tampoco sabía bien si era por la chica o por el caso-
- De acuerdo, yo ya he hablado con el director del banco, con suerte en dos días tendré el dinero que falta de la fianza.
- Oye Eric, ¿estás seguro? Quiero decir, podemos probar otras formas, buscar el dinero de otro sitio.
- ¿De dónde Pam? Ya hemos cogido el dinero de todos los sitios posibles, solo queda esto, y sí, estoy más que decidido, diga Sookie lo que diga. –Esto último lo dijo mirando a Jason, quería asegurarse de que no le molestaba, pero su hermano se limitó a callarse y asentir- Bien, vamos a seguir trabajando.
Estuvieron dándole vueltas al caso hasta que anocheció, entonces María llamó a Jason para decirle que había terminado de hablar con el policía, se no dudó en ir a buscarla para que se lo contara todo, Pam también se fue a casa, y él pensó que lo mejor sería eso también, aunque sabía perfectamente que al llegar lo que menos encontraría sería un remanso de paz y descanso.
Cuando entró por la puerta no vio a Sookie por ninguna parte, subió las escaleras y la encontró tumbada en la cama.
- Hola –le dijo mientras se acercaba por su espalda e intentaba besarla, ella simplemente se dejó – Sook no quiero que estemos así, por favor necesito que me entiendas.
- ¿Qué entienda que Eric? ¡Ni siquiera has querido saber mis motivos antes de mover nada!
- Entonces dímelo, dime cuáles son esos motivos para no poder hacerlo, por Dios me vas a volver loco.
- ¿Quieres que te lo diga? Prométeme antes que al menos pensaras en cambiar de opinión.
- No Sookie, nada hará que cambie de opinión.
- ¿Ni siquiera un hijo? -Dijo mientras las lagrimas corrían como el agua por sus mejillas y se volvía a mirarlo-
- Un… ¿un hijo? ¿mío? Ósea, quiero decir – joder, no sabía ni lo que quería decir- ¿voy a ser padre?
- Vamos a ser padres, sí, no sé cómo vamos a mantener al bebe que viene en camino, pero supongo que eso es lo de menos, ¿no? Lo importante es hipotecarnos la vida para sacar a Leif de la cárcel.
Ahora si se había quedado sin palabras, eso no lo esperaba, eso era lo último que esperaba, un hijo, un bebe de Sookie y suyo, no podía haber nada más perfecto que eso, pero aún así Leif estaba en la cárcel y él no se lo perdonaría jamás.
- Sook, escúchame –dijo mientras se acercaba a ella y le cogía la cara entre sus manos- no llores más por favor, tengo que hacer esto, te quiero con locura, como no te imaginas, y ahora mismo si no fuese por lo de Leif sería el hombre más feliz del planeta por tenerte a mi lado, por saber que vas a darme el hijo más precioso del mundo seguramente, pero tengo que hacer esto, y solo espero que lo entiendas y confíes en que voy a sacar a esta familia adelante, con hipoteca y sin ella, por favor necesito que me apoyes, no puedo hacer esto sin ti.
Ella se quedó mirándolo fijamente, se acercó y lo besó.
- Está bien Eric, hipotecaremos la casa, ya veremos cómo salimos adelante en el futuro, yo solo quiero que al bebe no le falte nada.
- No le faltará amor, te prometo que daré la vida para que sea así. – la abrazó y bajo hasta su vientre, no pudo resistir besarlo y acariciarlo, ahí dentro estaba su hijo, otro Northman en la familia, era increíble, escuchó a Sookie reír- Por fin, solo quiero eso, que estés todo lo contenta que puedas, que rías todo lo que puedas, todo irá bien, yo me encargaré de eso. Ahora límpiate esas lágrimas, voy a bajar a cocinar algo para cenar.
Dejo a su mujer tumbada en la cama mientras miraba como se abrazaba el estomago y bajó a la cocina a preparar algo de comer para los dos, cuando lo de Leif pasará montaría una gran fiesta, celebrarían lo de su hermano y lo de su hijo, todo volvería a ser mejor aun de lo que era antes, también tenía que pensar en decorar una de las habitaciones para el bebé, la que estaba más cerca a su habitación era la mejor, aunque eso tendría que hablarlo con Sookie llegado el momento, él tampoco entendía de niños, estaba seguro de que si dos años antes le hubiesen dicho que estaría con la hermana de su mejor amigo y además tendría una familia con ella, él habría soltado una carcajada y lo habría tomado como un chiste, y ahora estaba allí, a punto de cumplir todo eso, solo necesitaba sacar a su hermano de ese infierno para que la felicidad fuese completa, y conseguiría eso aunque tuviese que quemar California buscando pruebas que lo ayudaran.
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Cuando Jason la dejó en casa subió corriendo al apartamento, al entrar Marco estaba esperándola
- Hola corazón, llegas tarde, ¿Cómo va el caso?
- Bueno, ya sabes, esto será así a partir de ahora creo.
- Es normal, ¿te preparo algo de cenar?
- No hace falta, ya he cenado con Jason.
- Ya veo que os lleváis muy bien. –Dijo en tono sarcástico- .
- Sí, nos llevamos bastante bien, de hecho me gusta Marco, pero yo a él no, o eso creo, te lo digo para que no te sientas engañado o dolido, entre tú y yo no hay nada, y lo sabes.
- Tranquila ángel, si yo solo quiero disfrutar contigo, ya sabes que también pertenezco, o pertenecí a otra…
- ¿Aun la recuerdas?
- Cuando tú te pones los tops apretados no –rio fuertemente mientras evadía hablar de ello-
Se acercó y la beso en la mejilla, ella le dio las buenas noches y se metió en su dormitorio, cuando estuvo tumbada en la cama empezó a pensar en Jason, en como su mano se había posado en su mejilla, era una tontería, un simple acto reflejo, ella lo sabía, un hombre como él no se fijaría en alguien como ella, pero cuando lo hizo no quería que apartase su mano, en realidad quería que posase la otra en cualquier parte de su cuerpo y la besara tanto como ella deseaba o más, eso no pasó, obviamente su jefe tenía muchas más luces que ella.
Además tal y como estaba la situación lo mejor era alejar esos pensamientos, centrarse en ayudarlo todo lo posible y cuando el tema de Leif pasara, ya verían si había la química que ella pensaba o todo era producto de su imaginación, intentó relajarse y olvidar a Jason pero fue imposible, así que se dispuso a seguir pensando en él, y con suerte esa noche volvería a habitar sus sueños, si no podía tenerlo en la vida real, al menos disfrutaría y daría cuenta de él en las pocas horas que tenía para dormir.
