Se despertó ya cansado, era viernes y la semana no había sido de las mejores, cuando todo parecía estar aclarado con el tema del dinero, fue el martes a contárselo a Leif, Eric hipotecaría su casa, y el resto saldría del dinero de los contratos que Ana tenía preparados para que firmara, cada vez eran más los periodistas que se arremolinaban en torno al bufete así que fue fácil jugar con el morbo, ¿el problema? a la hora de firmar Leif se negó, no quería vender su vida, ni que su hermano hipotecase la casa, tuvieron la pelea del siglo, volvió al despacho frustrado, y entonces Ana dio la solución, ella hipotecaría su casa de España, tenía aun más valor que la de Eric y daría para pagarlo todo, se quedó sorprendido, sin duda esa mujer quería a Leif, y haría cualquier cosa por sacarlo de allí.

Así fue como transcurrió la semana, arreglando el tema de la hipoteca de Ana e intentando conseguir el dinero, el viernes ya lo tenían casi todo listo, y teóricamente Leif debería salir de entre rejas de una maldita vez, no soportaba que estuviese allí ni un minuto más, estaba de mal humor, agotado, y para colmo casi no había podido hablar con María, eso sí, el día anterior, que había sido la única vez que habían salido un poco antes esa semana volvió a buscarla en la playa y volvió a encontrarla con ese imbécil pegado a ella, entonces, ¿Por qué parecía mirarlo como si sintiera lo mismo? ¿Por qué cuando se encontraban en el ascensor y se apretaban ella parecía ponerse nerviosa? o cuando él le sonreía ella le devolvía una sonrisa aun más encantadora, no entendía nada, esa mujer iba a volverlo loco, entre todos iban a conseguir que acabara con camisa de fuerzas.

Llegó a la oficina, saludó a Eric y Pam y preguntó por María.

_ Aun no ha llegado, imagino que estará tan cansada como el resto. –Dijo Pam.

_ Claro, lleva una vida muy ajetreada.

_ ¿Estás bien Jason?

_ No, estoy de mal humor – dijo mientras se sentaba y ponía los dedos sobre sus sienes-.

_ ¿Y podemos saber a qué se debe? deberías estar de buenas, hoy Leif sale por fin –dijo Eric mientras sonreía, era raro verlo sonreír últimamente-

_ Estoy cansado, tengo sueño, llevo una semana sin parar, como mal, y para colmo… -se paró cuando vio la cara de sus amigos, iba a hablar de María, iba a decir que para colmo tenía que ver como la mujer que más le había gustado en mucho tiempo se restregaba con otro a la mínima oportunidad, cuando solo debería bailar así, moverse así por y para él-

_ ¿Sí? ¿para colmo que Jase?

_ Nada, me voy a mi despacho.

Salió de allí, se dirigió a su despacho y María ya estaba allí, otra vez bien vestida y con el pelo recogido, había que joderse, que bien se le daba tapar su cuerpo en horas de trabajo, bueno, vale, se había pasado con ese pensamiento, pero estaba enfadado, no entendía porque seguía con el musculitos ese, llevaban una semana siendo casi confidentes, habían pasado juntos horas y horas trabajando, pensó que había algo más entre ellos… pero veía que no, ella seguía haciendo su vida a la mínima de cambio, sin embargo él la tarde anterior se había preparado como un estúpido para ver si la encontraba sola e invitarla a algo en la playa, se sentía ridículo, y si encima se le sumaba el estrés, el querer ver por fin a Leif fuera de la cárcel, se venía abajo, solo quería irse a casa y dormir primero y beber después o viceversa.

En esas estaba cuando ella se giró y lo vio.

_ Buenos días –puso su sonrisa más radiante, claro, ella si se había desestresado…-

_ Buenos días – no pudo evitar quedarse serio-

_¿Estás bien? te noto serio.

_Sí, solo estoy nervioso, quiero que Leif salga de la cárcel ya.

_Vale –dijo mirando a otro lado y haciendo una pequeña mueca, esa era otra de las cosas que no entendía, si se ponía serio con ella parecía dolerle, pero luego bien que iba corriendo en busca de otro sin pensar en él lo más mínimo, casi agradeció que Pam llegara en ese momento-

_Jase prepárate, Ana y Sook ya están aquí, Eric y tu os vais enseguida con ellas.

_De acuerdo, voy ahora mismo –le dijo a Pam, se volvió hacía María y la miró- quédate ordenando esto, falta le hace.

No esperó siquiera que ella pusiera mala cara, salió de allí sin mirarla y se reunió con Eric, su hermana y Ana, se montaron en el coche y llegaron a la cárcel.

_Buenos días, venimos a firmar la documentación y pagar la fianza de mi defendido, el Sr. Leif Northman. –eso lo dijo él, en teoría, era el abogado de Leif, Eric estaba ayudando en todo pero no estaba al 100%, cosa comprensible, así que fue él quien se adjudico solo el trabajo-

_Está bien, esperen un momento.

Rellenó todo lo que le ordenó la policía mientras Ana no paraba de pasearse histérica de un sitio para otro y Eric, casi más de lo mismo, solo Sookie estaba pendiente de él. Cuando acabó esperaron un poco y pasados unos minutos por fin vieron a Leif salir de allí.

_¡Hermano! –dijo Eric mientras corría hacía él, no lo había visto una sola vez desde que entró en la cárcel y sabía la angustia que había pasado así que lo dejó encontrarse con Leif tranquilamente- ¿como estas? joder, que ganas tenía de verte fuera.

_Hola Eric, cansado, y con ganas de irme a casa. – se volvió hacía Sookie- cuñadita, ¿Cómo estás?

_Hola guapo –dijo su hermana mientras lo abrazaba- no se te va el atractivo ni estando en la cárcel, ¿eh?

_Leif soltó una carcajada, por fin podía verlo reír, la tormenta no había pasado pero era mejor disfrutar ese momento, entonces fue hacía él y lo abrazó.

_Jase, hermanito, ¿qué haría yo sin ti?

_Poca cosa –dijo mientras sonreía y lo abrazaba.

No pudo evitar fijarse por encima del hombro de Leif en Ana, ella estaba un poco separada, visiblemente emocionada y esperando su turno, parecía casi tener miedo a la reacción de Leif, tampoco había podido verlo en toda esa semana, solo él lo había visto un par de veces por ir representándolo, pensó que era hora de dejárselo y se hizo a un lado no sin antes ajustar su voz al oído de Leif.

- ¿Qué esperas? Ve con tu chica.

Leif se despegó, lo miro, sonrió y luego se giró hacía Ana. Se quedo mirándola un instante, luego le dedicó una sonrisa radiante.

-¿Tú no piensas saludarme? – le dijo mientras abría los brazos y esperaba acogerla, ella fue hasta él y casi parecieron fundirse-

- Hola –pudo oír como su voz se quebraba y escondía la cara en el hombro de Leif.

- Ya pasó, tranquila – le dijo Leif mientras la abrazaba aun más.

En ese momento solo pudo sentir envidia, ahí estaba toda la familia que tenía, bueno, faltaba Pam, pero el resto estaba, Eric y su hermana, Leif y Ana, que ahora también era familia suya, y él, sólo, como siempre, y la culpa no era de nadie, ¿a quien pretendía engañar?, la culpa era solo suya por ser un cobarde, por no tener los suficientes huevos de mirar a su secretaria a la cara y soltarle las tres verdades que se moría por decirle, en vez de eso se enfadaba, se reprimía y se la dejaba a ese cabron, total, ella ya había elegido, no sería él quien se pusiera a esas alturas de su vida a convencerla de que era la opción correcta, si ni siquiera lo era, nunca había sido bueno para nadie, menos aun para ella.

Salieron de la cárcel entre risas y abrazos, parecía mentira después del infierno que habían vivido últimamente, pensó que por un momento todos se habían olvidado de que solo era la condicional, el juicio estaba por llegar, pero prefirió no aguarles la fiesta y dejarlos disfrutar, Leif y Ana se fueron a su apartamento, quedaron en verse todos juntos el sábado en casa de su hermana, él se quedó con Eric y Sookie, cuando llegaron al bufete Pam se enfadó porque Leif no había ido a verla, era la única que no lo había visto ni una sola vez desde su vuelta.

_Joder es que conozco a su novia y a él aun no lo he visto, se va a cagar, mañana se entera. – No pudieron evitar sonreír, era como una niña pequeña celosa-

_Bueno vale, mañana se va a cagar, ahora vamos al despacho, Sookie y yo tenemos algo que decir –Dijo Eric con una sonrisa radiante, parecían buenas noticias al menos-

Cuando entraron se sentaron los cuatro, y entonces Eric y su hermana empezaron un juego de miradas y risitas enamoradas para el que él no tenía paciencia en ese momento.

_¿Vamos a saber qué pasa? ¿o tenemos que ver el amor que os prodigáis completo?

_Relájate Stackhouse, sí que estas borde hoy, lo mío es peor, ¡que no he visto a Leif aun! –dijo Pam-

_Bueno bueno, ya está bien –los riñó Eric- Sookie y yo tenemos una muy buena noticia que daros, hemos esperado hasta hoy porque queríamos que estuvieseis todos, pero Leif tenía prisa por estar a solas con Ana... - carraspeó, ya todos se imaginaban a qué venía tanta prisa, no había podido quitarle las manos de encima desde que había salido-.

_el caso es, que…

_¿queréis hablar de una vez? –la paciencia se le agotaba por segundos-.

_¡Vais a ser tíos! – gritó Sookie radiante de alegría-, por eso no quería que Eric hipotecara la casa, vamos a tener un bebe –dijo al tiempo que se acariciaba el vientre y Eric besaba su cabeza-

_¿un bebé? ¿de los de verdad?, ósea, quiero decir, ¿de esos que lloran y no dejan dormir? –esa era Pam, al menos había dicho algo, él aun no podía-.

_Si Pam, un bebé de los de verdad –dijo Eric radiante, Pam seguía con cara de circunstancia-

_Ya ya, sí, si lo he entendido, un bebé…

_Si Pam, y piensa que si es niña podrás hacer de ella una adicta a la moda desde su más tierna infancia –le dijo Sookie, sabía manejarla desde luego porque a Pam le cambió la cara y sonrió-

_¿Veis? Eso si me gusta más, venga dadme un abrazo, me alegro mucho por vosotros, ¡de verdad!

Se abrazaron los tres, el seguía sentado, un sobrino, a él le costaba trabajo centrar su vida en el bufete, y su hermana acababa de soltar la bomba de que iba a tener un hijo, de pronto se dio cuenta, estaba formando su propia familia, no es que él quedase fuera, simplemente ella estaba teniendo todo lo que él últimamente soñaba, y él, que de verdad lo quería, no tenía nada, nada respecto a su vida personal, aun así se levantó como pudo y abrazó a su amigo y a su hermanita, se alegraba por ellos de corazón, aunque la noticia hubiese terminado de convencerlo de que en su vida, menos su trabajo, todo era provisional, él no sabía que haría al día siguiente y a su alrededor la familia crecía y todos montaban su futuro.

Salió de allí en cuanto pudo con la excusa de poner las cosas en orden y dejarlo todo listo para el lunes, volvió al despacho y allí estaba María delante de su ordenador y guapa a más no poder.

_Hola, ¿Qué tal ha ido? ¿ya está fuera? ¿está bien?

_Hola, si, todo está bien. –dijo mientras se sentaba en su silla, seguía impresionado por la noticia que acaba de recibir-.

_¿estás bien? Hoy estas raro…

_Claro que estoy bien, ¿Por qué debería estar mal? Leif está fuera y acabo de enterarme de que voy a ser tío.

_¡Vaya! Es una gran noticia, me alegro por ti, un bebé siempre es un regalo.

_Sí, todo es perfecto –no pudo evitar su sarcasmo-.

_Lo siento, pensé que te alegrabas, no quería incomodarte –dijo mientras bajaba la mirada y se centraba de nuevo en su ordenador, pues no, estaba harto, harto de tener que ver como todo se arreglaba, todo menos su vida, así que no lo pensó más-

_Sé que bailas, te he visto en la playa.

María se quedó blanca de pronto, alzó la mirada hacía él y se quedó mirándolo a los ojos.

_Sí, bailo, ¿supone algún problema para trabajar aquí?

_No, en absoluto, lo haces bien, de verdad, no solo lo pienso yo, también lo pensaba la mitad de la población masculina de Santa Mónica mientras te miraba moverte y casi entregarte a ese tío.

_¿Perdona? Mira Jason, lo que yo haga en mi vida privada a ti no te importa, si bailo en la playa o en el monte no te importa, si lo hago sola o acompañada tampoco te importa. –Se la notaba enfadada, levantó tanto la voz que en un segundo estaban allí Sookie, Eric y Pam-

_Tienes razón, no me importa lo más mínimo, lo único que me dio vergüenza ajena fue saber que una trabajadora mía disfrutaba luciéndose así para todo el que quisiera recrearse.

_¡Jason! –intentó intervenir Sookie-

_¿Se puede saber qué coño estás diciendo? - María se giró hacía ellos y ni corta ni perezosa siguió hablando- Sí, bailo, vine a este país para eso, para bailar, vuelvo a repetirlo, ¿supone eso un problema?

_Por supuesto que no María, cálmate por favor – le dijo Eric- seguramente Jason no quería decir nada inapropiado, ¿verdad Jason?

_Claro, no quería decir nada que pudiera ofenderte, pero tampoco entiendo porque deberían ofenderte mis palabras, al menos yo no te toco entera en público, eso es peor, y sin embargo no parece molestarte –lanzó las palabras y pensó por un momento que saldría fuego y veneno al mismo tiempo de su boca-.

_¡¿Jason te has vuelto loco? –le gritó Pam- discúlpate inmediatamente.

_No hace falta, me voy, no voy a trabajar con alguien que me considera una puta.

_No María, por favor espera, discúlpalo, está estresado. –le dijo Eric, pero ella ya iba saliendo por la puerta, en cuanto se fue se giró hacía él-

_¿Qué coño pasa contigo? ¿Quién te crees que eres para ofenderla así?

_¡Tenías que ver como bailaba con ese tío en la playa Eric! esto es un bufete, aquí no se admiten esas actitudes.

_¿Seguro? Porque hemos admitido actitudes mucho peores, y no de trabajadores, sino tuyas. ¿te parece mal que baile? ¿o te parece mal que baile con otro?

_Dejadme en paz, me voy a casa, mañana nos vemos.

_¡Jason espera!

No tenía nada más que hablar, necesitaba pensar en todo, eran demasiadas cosas ese día, llegó a casa, se duchó y ni siquiera comió, seguía como ido cuando tocaron el timbre, se levantó de mala gana y al abrir la puerta encontró a su hermana allí.

_Hola, ¿puedo pasar?

_Claro, esta sigue siendo tu casa. ¿quieres un café?

_Mejor si tienes una infusión, con tantos nervios no creo que el café sea lo que mejor me venga, ya sabes… -dijo un poco avergonzada-.

_Oh, sí, claro te la preparo.

_Fue a la cocina, preparó una infusión para su hermana y otra para él, volvió al sofá y se sentó junto a ella.

_¿No vas a preguntarme qué hago aquí?

_Ya me imagino que te han mandado Pam y Eric para hacer que me arrepienta por todo, pero no te preocupes, no hace falta, ya lo hago yo sólo.

_¿Por qué has hecho eso Jason?, Eric dice que estabas encantado con María, esta semana yo misma he visto como esa chica no paraba de trabajar y acompañarte en cada momento, ¿Por qué la has tratado así?

_No lo sé…

_Si lo sabes, claro que lo sabes, por favor confía en mí, cariño dime qué pasa, tu nunca has sido así. –dijo al tiempo que le acariciaba la mejilla y se le saltaban las lágrimas, no podía soportarlo, ver a su hermana llorar por él era lo único que le faltaba para terminar de venirse abajo-.

_¿Por qué yo no puedo tener una familia Sook? –dijo por fin, mientras se le saltaban las lágrimas e intentaba controlarse- ¿sabes lo que he sentido hoy? He sentido que no formaba parte de nada, Leif ha soportado en la cárcel barbaridades y sin embargo en cuanto ha abrazado a Ana parecía el hombre más feliz del mundo, Eric y tu vais a tener un bebé, vais a formar vuestra propia familia, Pam sigue con esa chica, y les va bien, están felices también, ¿y yo? ¿Por qué yo no soy capaz de hacer lo mismo? Yo solo quiero sentir lo que vosotros sentís, pero cuando por fin lo hago nada está bien, me entra el pánico y pienso que no merezco nada de eso.

_Tu mereces todo eso y mucho más Jase, pero no te entiendo, ¿Qué tiene que ver esto con lo que has hecho con María? –dijo su hermana angustiada, no esperaba encontrarlo así-

_Ella me gusta Sook, me gusta mucho, he intentado sacármela de la cabeza te lo juro, pero es imposible, he intentado olvidarla, ir con otras, ¡pero no puedo! Y desde que la vi bailar la primera vez en la playa lo único que lamenté fue no ser yo la persona a la que iban dirigidos sus pasos, no ser yo quien la abrazaba de esa forma, por supuesto que no creo que sea ninguna puta, ni se ha comportado como tal, pero todos tenéis vuestra vida hecha, y cuando yo por fin encuentro a una mujer que me gusta es intocable, primero porque es mi secretaria, y segundo porque está él…

_¿no te has parado a pensar que a lo mejor ese chico solo es un compañero de baile? ¿Te ha dicho ella si estaba con él? Todo esto no es más que tu pánico de nuevo a enfrentarte a las cosas Jason, te pasó lo mismo cuando murieron papá y mamá, y más tarde con la abuela y te está volviendo a pasar, la das por perdida, ni si quiera luchas por llegar a ella.

_No quiero enamorarme de ella, no quiero quererla y perderla después, quedarme solo como siempre Sook, no quiero…

Y entonces mandó a la mierda su hombría, mientras su hermana lo acogía en sus brazos y él lloraba como un niño pequeño…