Bueno e decidido cambiar esta historia por una serie de One-Shots porque no se me ocurría nada para continuar la historia y miles de ideas para One-Shots. Espero que os guste, en algunos habrá lemmon, pero avisare de ello.
Os leo abajo!
Nami estaba cambiándose tranquilamente en su habitación cuando la puerta se abrió de golpe. La pelirroja se giro, sorprendida, para ver de pie a su amado capitán, Luffy, pero por supuesto, ella nunca le diría nada al respecto de sus sentimientos, el es demasiado inocente para sentir algo así.
-Luffy. ¿Qué haces aquí?- Dijo Nami, tranquila.
Se dio cuenta de que su capitán estaba mirándola con un rubor en las mejillas y ojos oscuros.
Nami miro hacia abajo y se dio cuenta de que estaba solo con el sujetador y los pantalones. La sangre inundo sus mejillas y se giro de golpe, dándole la espalda a su capitán.
-Nami. Siento haber entrado así, Sanji me estaba persiguiendo con un cuchillo de cocina y solo se me ocurrió esconderme aquí.- Dijo Luffy todavía con las mejillas rojas.
-¡LUFFY! ¡Fuera de aquí! ¿¡Que no ves que me estoy cambiando!?- Grito Nami furiosa, mientras recogía una de las camisetas que había en el suelo y se la ponía. -¡Largo!
Nami se giró y se percato de que el estaba mucho mas cerca de lo necesario. Sintió un escalofrió cuando su capitán la rodeo con los brazos y poso sus labios en las mejillas de la navegante.
-Luffy…- Dijo ella, pero fue silenciada por los labios de su capitán.
Fue un beso casto, pero fue a más, Luffy comenzó a empujar a Nami hacia la pared y ella se apoyó, mientras su capitán la besaba con más pasión.
Nami no podía apartarse, pero tampoco lo deseaba, levanto una de las piernas hasta colocarla a la altura de la cintura de su capitán, mientras el la besaba en el cuello con pasión y amor.
-Nami… Te… te… quiero…- Dijo el pelinegro con un rubor muy notable por toda su cara.
-Yo también, Luffy.- Dijo la navegante para después sellar con un beso sus palabras, pero de repente oyó la puerta y ya no sentía a Luffy sobre ella.
Miro alarmada a su alrededor, hacia la puerta, y vio a Sanji ahí de pie, furioso y jadeando, giró la cabeza hacia el otro lado y vio a Luffy, tumbado sobre su mesa destrozada.
-¡Luffy!- Grito ella alarmada, y se lanzo a ver si su amado capitán estaba bien. Se acerco a el y quedo congelada al ver las manchas de sangre que rodeaban al pelinegro.
Miro sobre el, pero no veía ninguna herida, por lo que levanto al chico para ver de donde provenía la sangre, vio como su abrecartas(1) estaba clavado en la espalda del capitán. -¡Sanji, corre, llama a Chopper, Luffy esta herido!-
Sanji estaba un poco perdido, pero fue a llamar a Chopper. Cuando el pequeño reno llegó, cogió a Luffy y se dirigió a la consulta.
Nami se sentó contra la puerta, esperando. Sanji se le acerco.
-Nami. ¿Estas bien? ¿Por qué te as puesto así por el entupido de Luffy?- Comento el un poco arrepentido.
Nami lo miró -¿Qué porque me pongo así? ¡Porque casi matas a mi… a nuestro capitán, idiota!- Grito ella furiosa.
Sanji no sabia que hacer. "Que extrañas son las chicas". Pensó, y se dirigió a la cocina a preparar algo de comer.
Mientras, Nami seguía sentada contra la puerta, cuando de repente esta se abrio, provocando que la pelirroja cayera de espaldas contra el suelo.
-Esta dormido, no lo molestes- Dijo Chopper, pero Nami lo ignoro y entro a trompicones en la consulta.
Luffy estaba tumbado bocabajo en la camilla, con el torso vendado y roncando como un poseso.
-¿Qué le ha pasado?- Pregunto Nami en un susurro.
-El abrecartas le a perforado un pulmón, pero e podido salvarlo, estará bien, pero tiene que descansar- Dijo Chopper serio.
-Chopper. ¿Puedes dejarnos solos?- Pregunto la navegante, distraída.
-Pe... Pero tiene que descansar…- Dijo el reno, claramente preocupado.
-Déjanos, Chopper, por favor.- Concluyo ella, para después observar como el doctor salía de la consulta.
Cogio una de las sillas y se sentó al lado del herido, observándolo. Habían pasado cientos de aventuras juntos, y ella se había enamorado en cuanto lo vio. En ese momento no supo quien era, ni que estaba haciendo, solo sabia que volvería a verlo. Y no se equivoco, gracias a el, su pueblo estaba a salvo de Arlong y su banda.
Ella no se arrepentiría nunca de haber entrado en la banda de Luffy. Gracias a el, ella iba a cumplir su sueño.
-Na… mi…- La aludida dio un salto, no se había percatado de que el moreno se había despertado.
-Luffy, tienes que descansar. Duerme…- Le decía Nami con voz tierna.
-No, estoy bien- Dijo el mientras se sentaba en la camilla. -Oye, ¿sabes si Sanji esta haciendo algo de comer?- Dijo el con su peculiar sonrisa en la cara, lo que provoco una risa de la navegante.
-Claro, Luffy, iré a ver- Dijo ella mientras se ponía de pie, pero una mano la retenía. Ella se giro, y vio como su capitán, de pie detrás suya la sujetaba por las muñecas. -Luffy, que…
-Nami, ¿tu crees que yo seré el Rey de los Piratas?- Dijo el, con voz seria y los ojos cubiertos por el sombrero.
-Por supuesto que si Luffy, claro que lo creo- Dijo la navegante, también seria.
-Entonces, Nami. ¿Serias tu mi Reina Pirata?- Dijo el con su típica sonrisa en la cara.
Nami estaba sorprendida, Luffy acababa de declararse, oficialmente. La navegante dio un paso hacia delante y abrazo al chico. -Claro que si, Luffy, seré tu Reina Pirata.
Y los dos cerraron el juramento con un beso.
(1)Los abrecartas son, como dice su nombre, abrecartas, algunos tienen forma de daga o cuchillo.
Bueeeeno! Asta aquí el segundo One-Shot que hago! Espero que os guste! Por favor, mandad reviews, que animan, además, podrías mandar ideas, que yo después os nombro en la historia!
-Muco!
