Pero al bajar las escaleras chocó contra alguien, asustada no se atrevió a mirar hacia arriba, pero la verdad era que no le hacía falta pues una larga barba de color blanco platinado le dio la información que necesitaba.
-valla señorita Granger, parece ser que estoy de suerte con encontrarme tanto con usted!, siento que haya tenido que escuchar eso- la castaña enrojeció masivamente, se sentía como una completa cotilla por haber escuchado la conversación sin permiso.
-Le haría un gran favor a Severus que no contase nada de lo que ha visto- Hermione se sintió aun más culpable y asintió en silencio.
-yo… lo siento Profesor Dumbeldore…- El anciano le sonrió abiertamente - en los tiempos que corren no hay nada que sentir querida. Y dicho aquello el anciano continuó su camino hacia donde se encontraba el resto de la orden.
-señor…
-si?
-no… no importa, buenas noches señor…
-buenas noches pequeña…- Y entonces sí, desapareció. Y con el cansancio que aquella situación le había causado la castaña decidió que lo mejor sería dormir, despues de todo lo que más deseaba en ese momento era descansar y que el día de vuelta al que siempre había sido y sería su verdadero hogar llegara.
Suió a su habitación, y se dejó caer como si de un peso muerto se tratara en la mullida cama que la señora Wesley le había preparado para esos días, no podía dejar de pensar en lo ocurrido y en que ocurriría ahora que la guerra había terminado y todos y cada uno de ellos debían superar lo vivido ni siquiera tenia idea de cómo llevaría el año, ni como podría superar la reciente muerte de sus padres despues de que hacia el final de la guerra un par de mortifagos se enterasen de que se habían mudado a Australia para protegerse de Voldemort.
No tardó en quedarse dormida, los parpados le pesaban y su cuerpo no le respondía asi que se sumergió en un profundo sueño.
No podía respirar, los ojos de escocían de llorar y la garganta le dolía de gritar sin parar, ella le presionaba como podía una herida bastante profunda en su cuello que no paraba de sangrar, mientras unos orbes negros completamente perdidos y llenos de miedo y decepción la miraban con abandono, ella retiró la mano y mientras sollozaba busco en su bolsa algo que pudiese parar la hemorragia, pudo distinguir en la herida dos agujeron algo desgarrados al parecer ocasionados por una mordedura de algo venenoso ya que los bordes estaban inflamados y amoratados. Más abajó podía observar perfectamente un profundo corte que estaba haciendo que aquel hombre se desangrase y se notaba que este había sido hecho a causa del ataque de algún hechizo.
-no voy a dejarle aquí… se esta desangrando… Harry por favor…
-no es más que un asesino Hermione por favor, aun debemos matar a la serpiente…
Su mirada se perdió en los ojos de aquel hombre de negro y como esperando que de algún milagro se tratase sacó una pequeña botellita con un antídoto que ella misma había ideado por si ocurría algo durante la guerra y vertió el frio liquido verdoso en la boca del hombre haciéndolo tragar un pañuelo de seda sin apretar demasiado contra el corte de su cuello y salió corriendo intentando no mirar atrás, siguiendo a su amigo.
De pronto Hermione despertó sobresaltada en aquella cama un leve grito de pánico salió involuntariamente de su gargante, entonces la imagen de la vende del cuello de su profesor le vino a la cabeza, la frase sobre las curas que él debía relizarse según Dumbeldore cobró sentido de pronto. La poción que ella le dio a Snape el día que fue atacado por Nagini le salvó la vida, pero ¿se acordaría él de ello? Se levantó de la cama porque sabría que le sería imposible volverse a dormir y caminó hasta el pasillo en el que sabía que se encontraba la puerta que daba a donde dejó por última vez a Snape y se quedó delante de ella pensativa, algo la impulsaba a abrir la puerta y hablar con aquel hombre al que sin esperarlo había salvado de la muerte, pero otra parte de ella le decía que lo mejor sería vover a la cama y que no se encontraba en el lugar indicado. El caso era que desde aquella fatídica noche algo hacía que cada pensamiento sobre su profesor de pociones, mortifago y ex-espía doble de Albus Dumbeldore y Lord Voldemort, Severus Snape le crease un torbellino de estrañas sensaciones en lo más profundo de su ser.
