Decidió que lo mejor sería no tentar a su propia suerte ya que sabía que el humor de Snape no sería mejor que el que ya tenía habitualmente y este seguramente estaría empeorado con creces por el solo hecho de donde se encontraba el hombre, odiaba aquel sitio y no podía soportar a muchos de los que allí estaban. Por lo que las castaña después de estar un buen rato pensando frente a la puerta decidió que lo mejor sería no tentar a su suerte, se dio media vuelta y volvió a dormir las pocas horas que le quedaban antes de que los primeros rayos de sol comenzasen a aparecer.
No tardó mucho en despertar algo apesadumbrada y con una extraña sensación en el cuerpo. Pues no había dormido prácticamente nada a causa del nerviosismo que le causaba la situación en la que se encontró involucrada la noche anterior, se había sentido extraña. Y además se sentía como una cotilla profesional por haber escuchado una conversación que según ella no le incumbía para nada. Se puso una bata de un suave color marrón que le había dejado la señora Wesley sobre la cama y bajó a la cocina dónde se encontró con Harry, Ginny y el señor Wesley sentados en la mesa charlando sobre tema triviales mientras desayunaban. Se sentó y comenzó a hablar con ellos mientras se tomaba un taza de café caliente y mordía gustosamente una tostada con mermelada de fambuesas.
La señora Wesley no tardó mucho en aparecer por la cocina acompañada de Sirius y Lupin a los que había untilizado intencionadamente para cargar con todos los baúles de los cuatro jóvenes; Harry, Ron, Ginny, y Hermione.
-Sirius!- gritó Harry con cara de emoción y se abalanzó sobre el hombre dejándolo sepultado bajo uno de los grandes baúles.
-oh por Merlín Harry vas a matar a tu padrastro con esos impulsos amorosos!- bromeó Ron para acto seguido meterse una tostada casi entera en la boca.
-Oh Ronald!, a ti ni una guerra te hace cambiar! Quieres no comer de esa forma?- le espetó Hermione molesta por la actitud tan grosera de su amigo.
-que? se supone que nuestras libertades han aumentado Hermione ahora si que puedo hacer lo que me venga en gana sin que Vodemort haga nada para impedirlo!-
-enserio piensas que el señor tenebroso se molestaría en impedir que comas como un cerdo?- Se burló Hermione.
Ron se levantó tras darle un ultimo trago a su taza y rió en alto.
-No lo sé, tengamos en cuenta que a ese cretino le molestaba todo, al igual que a ese maldito murciélago grasiento de las mazmorras que aun no consigo entender que hace en esta casa.
-Ron!- Gritó Hermione enfadada. El pelirojo se dio la vuelta para seguir su camino a la habíatación de Harry y él, pero se quedó blanco y quieto al instante al observar que Snape acababa de bajar las escaleras y seguramente había escuchado la frase que él había gritado a pleno pulmón.
Sin decir nada y tras observar unos instantes a los allí presentes no sin antes dirigirle una elaborada mirada de asco a Black siguió su camino hacia la chimenea en la que de pronto y tras una leve explosión apareció el anciano director de Hogwarts.
Se escucharon varios susurros por parte de los dos hombre procedentes del salón y acto seguido Dumbeldore apareció el la cocina sonriente.
-Cambio de planes queridos alumnos del curso extraordinario de Hogwarts!, se que no es la mejor noticia que podíais escuchar en el día de hoy, pero espero que no les importe pasa…- hizo una brave pausa y miró a Hermione con complicidad- …la semana antes de que empiece el curso a partir de hoy en el castillo, estará vacío de alumnos y únicamente los profesores, elfos, fantasmas, el desgraciado de Peeves y por supuesto yo nos encontraremos allí.
Los ojos de Hermione se abrieron como platos, todo Hogwarts a su plena disposición durante una semana, la bilioteca, las clases, las aulas y los profesores para preguntar y adelantar trabajo. Era un sueño.
-oh! Si señor director! Nos encantaría ir!
-QUE?- gritaron Harry y Ron al unísono espantados.
-será un placer señorita Granger, yo mismo los llevaré, acuérdense de estar preparados con todas sus cosas a eso de las 18:00 de la tarde en el salón.
-que tengan una buena mañana, ah! Molly, podría coger una de esas deliciosas tostadas?- dijo en un tono alegre mientras miraba con pasión a los apetitosos cuadrados untados en frutillas.
-claro que si Albus!- respondió ella sonriente.
-oh! Deliciosas!, les vere a la tarde entonces! Cuídense!
Y dicho eso se dirigió al salón desapareciendo por el pasillo y se dirigió a la chimenea conectada con Hogwarts mediante la red Flu.
