A la media noche Hermione se despertó a causa de unos leves toques en su hombro izquierdo.

-Hedmione… Hedmione despiedta…- la castaña se incorporó y se frotó los ojos adormilada.

-que ocurre cielo?

-tengo sed…- Hermione se sentó en el borde de la cama y tapó mejor al pequeño,

-quédate aquí, voy a por un vaso de agua- el niño la miró preocupado

-edque si bebo mucho pod la noche me duele la tipa y no puedo dodmir…- Hermione lo miró conmovida por el detalle.

-te pasa con el zumo de calabaza? Te gusta?- el niño asintió como muestra de aprobación y Hermione fue a las cocinas a por una jarra de zumo y un vaso.

Cuando volvió se encontró al pequeño en la cama mirando la foto de su madre, la verdad la sorprendía que Severus guardase una foto de ella pero parecía ser que no le guardaba ningún rencor, después de todo si alguien lo había querido hasta la muerte esa había sido ella.

Se sentó a su lado y le acercó el vaso para que diese un pequeño trago que él aceptó gustoso.

-asi mejor?

-si… pedo hecho de menos a mami…- Hermione se encogió de hombros sin saber que decirle, sabía que pronto todo volvería a la normalidad, o al menos la situación se normalizaría ya que volvería a su tiempo y edad normal en cinco días, pero aun asi sabía que su madre fallecería a manos del bastardo de su padre dejándolo solo una vez más en pocos años.

-mi amor… volverás con tu mama dentro de pocos días vale?, mientras tanto tomaremos esto como unas vacaciones e intentaremos pasarlo bien.-el niño asintió con algo de tristeza y dejo la foto de nuevo en la mesilla de noche.

-ahora deja que te arrope bien que hace frio y vamos a descansar… Severus- y tras hacer aquello se arropó junto al niño que apoyó la cabeza en su pecho y ambos se durmieron tranquilamente.

A la mañana siguente fue la castaña la primera en despertar pero al moverse los grandes ojos negros del pequeño Severus la miraron confuso.

-Hedmione…?- ella acaricio su pelo y su cara con el pulgar suavemente.

-buenos días dormilón…- dijo con un tono suave y maternal que no sabía ni de donde había sacado. Al momento se dio cuenta de que había una carta encima de la mesilla de noche, posiblemente serían noticias de Dumbledore que la había aparecido allí.

Querida señorita Granger,

Me alegra informarle de que la poción estará lista dentro de un par de días, por suerte el error cometido por Severus es algo más usual de lo que parecía, me alegro de anunciarle esto ya que Harry me informó de que había usted desaparecido obviamente le he explicado que usted está tomando clases especiales con el profesor y que por ello está más ausente de lo usual, aun asi me gustaría pedirle que nadie más viese al pequeño Severus durante todo el día de hoy y el de mañana. Por la noche llegara la solución desde San Mungo y Severus volverá ala normalidad, obliviaremos al pequeño y volverá al punto del tiempo del que salió, Severus no recordara casi nada pero si que puede que tenga algunas sensaciones pero no se asuste.

Un saludo,

Albus Dumbledore.

Algunas sensaciones?, la hiba a matar y a obliviarla a ella como se acordase de algo, seguro que lo primero que su profesor pensaría sería que iria directamente a contárselo a Harry y a Ron para reírse a su costa.

-Severus cariño, te apetece ir a jugar al bosque?- el niño asintió y la castaña agarró su pálida y delgada manita y se apareció en medio del bosque que esa mañana estaba bastante tranquilo.

Hermione se sentó en un tronco caído a leer mientras a ratos vigilaba al pequeño que jugaba con algunas piedras de colores que había encontrado, cuando el pequeño se metió algo más al fondo del bosque de pronto Hermione se levantó y echó a correr

-aaaaaaaaaaah!- corrió hasta que pudo ver una imagen que en vez de causarle risa que sería lo más adecuado le dio ganas de llorar.

-Hedmione!, el caballo me quiede comeeer…- el niño corrió hasta la castaña y se abrazó a su cintura antes de que una pequeña y hermosa cría de Thestral se acercase a él y le diese un lametón en la mejilla incitándolo a jugar.

-lo… lo ves?

-siii…. Y me quiere comeer…- Hermione se sintió realmente mal por que sabía que para ver a los Thestrals había que conocer la muerte pero aun asi le hizo gracia la reacción del niño ante aquella muestra de afecto por parte del animal.

-solo quiere jugar cariño…ven vamos, apareceré algo para comer que ya se hace tarde-

Conjuró un par de exquisitos platos de pavo en salsa con verduras que le costó que él niño comiera y después lo llevó con ella al castillo para leerle un rato.

-Hedmione, quiedo que me cuentes un cuento… mami siempre lo hace antes de que me duedma, pedo… no de libro…- De pronto una idea que realmente deseaba hacer pasó por su mente y tras acurrucar al niño en su regazo en aquella amplia cama comenzó a hablar mientras acariciaba sus negros cabellos.

-Había una vez… un hombre… no, un mago muy poderoso, que había estudiado en el colegio Hogwarts, su valentía y severidad eran capaces de retar a cualquier cosa que exista en el mundo mágico- se escucho un leve – wwwoow… por parte del niño.

-su cabello negro y lacio… suave como el viento

-como el mio!-dijo el niño emocionado.

-y sus ojos del mismo color miraban desafiantes a todo aquel que se pusiera en su camino, cuando el mundo mágico estuvo en peligro, fue él quien dio su vida por proteger la memoria de aquellos a los que quiso y enmendar sus arrores del pasado, ya que este mago hizo cosas muy malas, pero no era malo, simplemente se equivocó.

-podbre mago…

-si, pero él nunca aceptó la compasión, el siempre siguió adelante e incluso tubo que soportar el ataque de una enooorme serpiente venenosa y sobrevivió!- El niño la miraba fascinado

-y como lo hizo?- la castaña dudo de cómo continuar.

-había una muchacha a la que este hombre conocía bien, ella lo amaba en secreto ya que pensaba que él la odiaba y ella le dio un brebaje que curó el efecto del veneno y le salvó la vida y porfín una vez que él dejo de vivir atormentado por su pasado ambos fueron felices… y…- de pronto se dio cuenta de que el pequeño estaba completamente dormido lo acurrucó y lo dejó dormir ya que al dia siguiente volvería al infierno que le tocó vivir en el pasado, y aquel hombre atormentado por ello y al que ella deseaba calmar no por compasión, si no por algo que no sabía describir, que le causaba mariposas en el estómago le obligaba a calmar su dolor.