Lexa se encontraba empaquetando las cosas en la habitación que Lincoln y Anya le habían dejado usar durante las últimas tres semanas.

El piso donde vivian su hermano y su amiga estaba bien, pero para Lexa resultaba algo y pequeño, y más si lo comparaba con la casa en la que ahora viviría: La casa de Clarke y la pequeña Alycia.

Suspiró recostándose en la cama.

Clarke la había llamado unas horas después de haber estado en su casa para ofrecerle que fuese la canguro de su hija formalmente y ella no se había podido negar.

La niña era una auténtica monada, y, por otra parte, Clarke la había dejado completamente anonadada. Era una mujer bastante mayor que ella pero había sido imposible no sentirse atraída por ella.

Si pensaba en sus curvas y en cómo sus ojos azules la habían mirado interesadamente mientras hablaba con su hija, sentía que los nervios invadían su cuerpo.

-¿Cómo vas, hermanita? - Preguntó Lincoln, que se apoyó contra el marco de la puerta.

-Esto está casi listo ya - Contestó sin mirarle y cogió su móvil, encendiendo la pantalla - En unos cuarenta y cinco minutos estarán aquí.

-¿Vienen a por ti?

-Sí, Clarke me dijo que así no tenía que cargar todo.

-¿Clarke es la madre, no? - Preguntó su hermano, interesado, y Lexa simplemente asintió - ¿Es tan guapa como parecía en la foto de la página web?

-Oh, vamos Lincoln - Dijo Lexa riendo - No seas imbécil.

-Sí lo es - Afirmó y Lexa giró la cabeza para observarlo - Si no lo fuese me lo hubieses dicho.

Lexa carcajeó.

-Pues sí, la verdad es que es bastante guapa - Fue sincera.

-Oh, eso es interesante - Lincoln sonrió pícaramente - ¿Crees que le molestará que tu hermanito te haga visitas?

-Ni se te ocurra - Le dijo Lexa firmemente, apuntándolo con el dedo índice y Lincoln comenzó a reír.

-Es broma, es broma - Se acercó a su hermana, cogiéndola por los hombros y la abrazó, dándole un beso en la cima de su cabeza - Oye, ya sabes que Anya y yo estamos aquí para lo que necesites. Si por lo que sea resulta que las cosas no son tan buenas como parecen, no dudes en llamarnos, ¿vale?

-Vale, Linc, pero creo que todo estará bien - Dijo Lexa con una sonrisa.

Un rato más tarde, Lexa estaba sentada en el sofá, con todas sus cosas apiladas contra el muro al lado de la puerta de salida del piso, cuando su móvil vibró.

-¿Si? - Respondió inmediatamente.

-¿Lexa? Soy Clarke, ¿estás lista? Ya estamos aquí abajo - Contestó la ronca pero preciosa voz de la rubia al otro lado del teléfono.

-Hola Clarke, sí, enseguida bajo.

Colgó el teléfono y fue hacia la cocina, donde se encontraban su hermano y Anya, preparando la comida de ese día.

-Chicos, me voy ya - Les dijo nada más entrar y Anya se dio la vuelta rápidamente, yendo hacia ella para abrazarla con fuerza.

-Cualquier cosa, nos llamas, ¿me oyes? - Le dijo y ella sintió - Pero sé que todo va a ser genial, ya lo verás, Lex.

-Gracias, Anya, yo también creo que todo irá bien. - Se separó de su amiga, y fue el turno de abrazarse al cuerpo atlético de su hermano mayor. - No le des mucha guerra a Anya.

-Bueno, lo intentaré - Bromeo - Cuídate, ¿vale?

-Ya vendré a veros, sed buenos. - Cogió la gran maleta que llevaba y una mochila que llevaba a la espalda y salió por la puerta, viendo el mercedes negro de Clarke aparcado frente a la puerta y a la rubia, que estaba fuera de este, apoyada contra la puerta del piloto. Ambas sonrieron cuando sus ojos se encontraron.

Por un breve momento, Lexa sintió su pulso acelerarse ante la visión de una mujer tan atractiva como Clarke, que además iba vestida con unos pantalones negros, tacones rojos, y una blusa desholgada que le hacía aún más increíble.

Lexa intentó tranquilizar sus pensamientos.

-¿Estás preparada? - Le dijo Clarke acercándose para coger su maleta.

-Sí - Le contestó con una sonrisa y la siguió hasta el maletero para dejar el equipaje.

-Alycia estaba como loca por que vinieses ya, ve a saludarla antes de subir - Le dijo Clarke, sonriendo también.

Lexa se dirigió a una de las puertas traseras, donde estaba la silleta de la pequeña niña rubia, y la abrió con una gran sonrisa.

-¡Lexa! - Exclamó la pequeña, sentada en el asiento y moviendo las manos alegremente.

-Hola, pequeñaja - Le dijo Lexa acercándose a ella, dejando que la niña rodease su cuello con sus bracitos para darle un abrazo - ¿Tienes ganas de que juguemos?

-¡Sí!

-Bueno, bueno, pero tienes que dejar que Lexa se acomode y descanse primero, ¿vale cariño? - Dijo Clarke de repente, y Lexa se dio cuenta de que ya había subido al coche y las miraba de forma divertida por el espejo retrovisor.

-Claro mami, yo ayudo a Lexa a guardar todo.

-Así me gusta, cielo.

-Bueno, pues vámonos - Dijo Lexa haciendo unas leves cosquillas a Alycia que hicieron reír a la niña, cerrando luego la puerta y sentándose en el asiento del copiloto.

Durante el trayecto, Alycia iba cantando algunas canciones infantiles que Clarke había puesto y Lexa no podía dejar de sonreír por lo adorable que era aquella niña.

-En unas tres horas entro a trabajar hoy, así que os quedaréis solas - Le dijo Clarke de repente - Espero que no te de mucha guerra.

-Seguro que no - Le dijo sonriente y giró su cabeza, encontrándose con los ojos de la rubia sobre los suyos, antes de que volviera su atención a la carretera.

-Llamaré para que os lleven una pizza a la hora de cenar, es la tradición de los viernes.

-¡Pizza! - Exclamó la pequeña desde el asiento trasero y tanto Clarke como Lexa rieron.

-¿Cuál es tu favorita? - Preguntó Lexa a la niña, mirando por el espejo retrovisor para hacer contacto visual con ella.

-La de jamón y piña - Dijo la pequeña muy segura.

-¿Si? A mí también me gusta mucho esa - Le respondió la morena.

-¿Tú también Lexa? - Dijo Clarke sorprendida - Pero si está muy mala, yo no sé de quien ha sacado ese gusto mi hija - Rio tras la última frase.

-Mami, está muy buena - Le aseguró Alycia.

-Bueno si tú lo dices...


Ya habían llegado hacía casi dos horas a su casa, después de haber ido a recoger a Lexa. El pulso se le había acelerado cuando la había visto salir con su pelo recogido y sus vaqueros ajustados, y cada vez que durante el trayecto sus profundos ojos verdes la enfocaban, oh dios...

Había tenido que hacer grandes esfuerzos por prestar atención a la carretera.

En esos momentos se encontraba preparándose en su habitación para ir al trabajo mientras Lexa y Alycia jugaban al tres en raya en el piso inferior. No podía dejar de sonreír cuando Lexa se quejaba de que estaba perdiendo, y le decía a su hija que era muy buena, ella sabía que la morena la estaba dejando ganar la mayoría de las veces, y Alycia gritaba y reía orgullosa de haberla derrotado.

La niña había estado ayudando a Lexa a colocar toda su ropa y sus pertenencias en su habitación, lo que le había dado algo de tiempo para prepararse la cena que se llevaría al hospital y terminar de limpiar la cocina.

De repente, su móvil sonó. Miró la pantalla y vio el nombre de su ex mujer en ella. Bufó con desgana antes de descolgar.

-¿Si?

-Hola, Clarke

-Hola, Nylah, ¿todo bien por el paraíso? - Dijo con rentintín.

-Perfectamente en mi viaje, gracias. ¿Puedo hablar con mi hija?

-Nuestra hija está ahora mismo ocupada, y yo tengo prisa.

-¿A qué viene tu actitud, Clarke?

-Pues viene a que tú has decidido irte todo el puñetero verano, sabiendo que yo trabajo en el hospital, y he tenido que buscar una chica Au Pair para que cuide de Alycia.

-¿Qué? ¿Has metido a una desconocida en casa? ¿Con la niña? - Dijo Nylah al otro lado de la línea, algo alterada.

-Cálmate, es una chica joven y es un encanto con Alycia, y ella la adora.

-¿Desde cuando está ahí?

-Desde hace unas horas. Y no te atrevas a reprocharme nada, no me dejaste con mucha más opción.

-¿Y Raven y Octavia? ¿O tu madre? Se puede quedar con alguna de ellas.

-Ninguna de ellas es canguro, Nylah, no puedo dejársela a mi madre o a mis amigas cada día cuando tenga que ir a trabajar. Deberías entenderlo.

-Bueno, ¿me vas a pasar a la niña? - Clarke tomó aire y suspiró antes de responder.

-Espera un segundo - Se puso la camiseta, puesto que aún iba en sujetador y bajó la escaleras hasta el salón donde estaba su hija con Lexa - Cariño, mami quiere hablar contigo, ¿podéis parar la partida un segundo?

-¡Mami! - La niña se levantó rápidamente de la alfombra sobre la que estaban y fue corriendo a buscar el teléfono.

No pasó desapercibida para Lexa la cara de malestar que tenía Clarke en ese momento.

-¿Todo bien? - Preguntó algo tímida, acercándose a ella, aprovechando que la niña estaba entretenida hablando por el móvil de su madre.

-Sí, es solo mi ex mujer, que a veces es algo difícil - Suspiró pasándose las manos por el cabello - Pero no te preocupes, solo quería hablar con ella.

-¿Vendrá por aquí?

-Oh, de momento no. Estará de viaje durante todo el verano, es por eso que necesitaba a alguien, pero supongo que después de las vacaciones vendrá a recoger a Aly algunas veces - Lexa simplemente asintió - Le caerás bien cuando te conozca.

-Eso espero - Lexa esbozó una pequeña sonrisa.

-Por cierto, Lexa, no hemos hablado de tu paga ni nada de eso - Dijo Clarke de repente.

-Es cierto - Respondió la morena, la verdad es que había estado tan anonadada con la rubia y con la niña que ni se había planteado ese asunto. Estaba bastante cómoda con ellas desde que había pisado la casa.

-Creo que lo justo serían unas 100 libras a la semana, así puedes tener dinero para hacer lo que quieras en la ciudad, Londres ofrece muchas posibilidades - Le sonrió y Lexa asintió - Pero si considero que haces más horas de lo normal te subiré la paga, ¿de acuerdo?

-Oh, no hace falta eso, realmente me encanta estar con Alycia, nos lo pasamos muy bien juntas.

-Bueno, eso lo dices ahora - Ambas rieron y Clarke adoró cómo los ojos de Lexa brillaban. Notaba que realmente estaba a gusto allí y la niña ya estaba muy encariñada con ella.

-Ya está, mami - Dijo de repente la pequeña, entregándole de vuelta el teléfono móvil a Clarke.

-Muy bien, cielo, ¿qué te ha dicho mami? - Le preguntó con dulzura.

-Que me echa de menos y que siente no estar aquí para jugar conmigo.

-¿Y tú que le has dicho?

-Que no se preocupe, que tengo a Lexa aquí y podemos jugar a muchos juegos, ¿a que sí? - Preguntó mirando a Lexa, que rió levemente.

-Claro, pequeña.

-Qué morro tienes, Aly - Le dijo su madre, y la niña se tapó la boca mientras reía - Bueno chicas, yo ya me tengo que ir a trabajar. Pórtate bien y no le des mucho trabajo a Lexa, ¿está bien?

-Sí, mami - Clarke se agachó y le dio un tierno beso en la frente a su hija.

-Lexa, cualquier cosa que necesites me llamas, ¿está bien? - La morena asintió - Y recuerda que esta es tu casa, si tienes hambre y te apetece algo de comer o de beber, ve a la nevera y coge lo que quieras. Ah, y si Alycia quiere salir al parque, está justo detrás, sólo gira a la derecha y sigue todo recto y lo verás, ¿vale?

-Claro, Clarke, que te vaya bien en el trabajo - Le contestó Lexa con una sonrisa, que Clarke le devolvió.

La rubia fue hacia la cocina para coger su bolso que lo había dejado allí cuando habían llegado, y al ponerse en movimiento, rozó la mano de Lexa con la suya, haciendo que un escalofrío la recorriese.

Aquel roce tampoco fue indiferente para Lexa, cuya respiración se volvió irregular y tuvo que tragar hondo. ¿Por qué narices se sentía así con un simple roce?

-Llegaré sobre la 1 de la madrugada, ¿de acuerdo?

-Vale, estaremos acostadas - Le dijo Lexa amablemente.

-Podéis ver una peli o lo que queráis hasta la hora que os entre sueño, no tenemos horario - Le dijo Clarke, y se dirigió hasta la salida - ¡Hasta luego chicas!

-¡Adiós, mami!

-Hasta luego Clarke - Dijo Lexa, haciendo contacto visual con la rubia, que se había girado, observándola con una sonrisa, antes de que saliese por la puerta principal. Se dirigió a Alycia nuevamente - Bueno pequeña, ¿seguimos jugando?

-¡Sí! - La niña enseguida volvió a sentarse frente al tablero del tres en raya y Lexa sonrió pensando en lo enérgica y alegre que era.

Estuvieron un buen rato jugando al tres en raya, y más tarde tomaron unos zumos que había en la nevera, antes de dirigirse al parque.

-Oye, Lexa - Le dijo la niña mientras andaban por la calle, mientras sujetaba su pequeña manita.

-Dime, monito.

-¿Tú tienes novio? - La pregunta hizo reír a Lexa.

-No, no tengo.

-¿Por qué no? Si eres muy guapa - Le dijo, muy convencida de ello.

-Vaya, gracias - Rió ligeramente - Pues supongo que ninguno me gusta.

-Bueno así mejor porque juegas más tiempo conmigo - Le dijo la niña riendo ella esta vez y contagiando la risa a Lexa.

-Eso es cierto.

En el parque, Lexa se dedicó a columpiar a Alycia, que le pedía que lo hiciera más fuerte, y como se encontraba en un columpio infantil, le regaló algunos empujones con más fuerza para que la niña cogiese velocidad.

Lexa observaba a su alrededor, y se maravilló, una vez más de lo verde que era Londres. Tenía un montón de parques, por los que las ardillas se movían de árbol en árbol y se podía respirar ese olor a césped que tanto le gustaba a ella.

Alycia le pidió más tarde a Lexa que se tirara del tobogán que había allí con ella. La morena al principio le dijo que no, porque era muy grande para eso, pero tras la insistencia de la niña, al final accedió y ambas se tiraron, Alycia colocada sobre las piernas de Lexa, mientras ambas alzaban las manos. Cuando llegaron al final del tobogán, Lexa no puso los pies en el suelo y cayeron, y las dos empezaron a reírse.

Cuando ya había pasado más de una hora, decidieron que era hora de volver a casa, porque ya eran cerca de las ocho.

-Ahora toca baño - Le informó Alycia, y ambas fueron a la habitación de la niña para coger el pijama y la acompañó hasta el baño - Yo puedo ducharme solita, pero quédate aquí.

-Está bien - Le sonrió Lexa.

La niña se duchó sin problemas y justo cuando salían del baño, el timbre de la puerta principal sonó.

-¡La pizza! - Exclamó la niña.

Bajaron las escaleras, y encontraron al pizzero, que les entregó una pizza grande y un par de helados, ya estaba pagado todo.

Devoraron la pizza que, por supuesto, era hawaiana, y luego pusieron una película. Alycia decidió que verían Toy Story 3 porque Lexa le había dicho que no la había visto y la niña había abierto la boca sorprendida.

Durante un rato, estuvieron la una al lado de la otra en el sofá, mirando la tele, pero poco a poco el sueño comenzó a hacer mella en Alycia, que se dejó caer sobre las piernas de la morena y se quedó dormida, mientras ésta la miraba con una sonrisa.


El turno de Clarke había sido bastante tranquilo, pero aún así estaba cansada. Sólo tenía ganas de llegar a casa y dormir.

Un par de veces que había tenido un hueco, le había enviado un mensaje a Lexa preguntándole por cómo estaban ambas y si necesitaba algo, a lo que la morena le había respondido que lo estaban pasando muy bien y que no necesitaban nada.

Sonrió pensando en una Alycia feliz jugando con Lexa. La verdad es que el poco tiempo que habían pasado las dos juntas, había visto que a la morena se le daba muy bien la niña, y Alycia la adoraba.

Ella tenía que soportar esos calores que le daban al ver a la chica de ojos verdes porque, obviamente, tener alguien así rondando por casa y no entrar en calor era prácticamente una misión imposible.

Pero ver a Alycia tan feliz y contenta, que apenas notaba la ausencia de su otra madre, la hacía estar feliz a ella.

Aparcó el coche frente a la puerta de casa y se extrañó al ver una pequeña luz por la ventana.

Entró a la casa intentando hacer no mucho ruido y se acercó sigilosamente al salón, sonriendo como una tonta al ver la escena que había ante sus ojos.

Lexa estaba recostaba sobre el sofá, totalmente dormida, mientras Alycia tenía su cabecita apoyada sobre el pecho de la morena, y también dormía profundamente.

Se acercó sigilosamente y se inclinó frente a ellas, primero acariciando el cabello rubio de su hija, y luego el brazo ligeramente musculoso de Lexa.

-Lexa... - La llamó en un susurro y la aludida abrió los ojos, adormilada.

-Hola, Clarke, lo siento, nos hemos quedado dormidas.

-Ya veo - Dijo sonriente - ¿Todo bien?

-Sí, lo hemos pasado muy bien - Dijo en un susurro también, para no despertar a la pequeña.

-Bueno, voy a llevarme a la cama a Alycia, ¿te importa subir y abrir su cama?

-Claro - Lexa se incorporó y fue hacia el piso de arriba a hacer lo que Clarke le había dicho, mientras la rubia la seguía, cargando con su hija, aún dormida, en brazos.

Ambas entraron a la habitación, y cuando Lexa hubo quitado los peluches, y abierto las sábanas, Clarke la dejó sobre ella, saliendo ambas de la habitación, no sin antes de que la niña recibiera un dulce beso por parte de su madre.

-¿Te vas a dormir ya? - Preguntó Clarke, una vez salieron de la habitación y cerraron la puerta.

-Sí, estoy bastante cansada.

-Genial, pues que descanses, Lexa.

-Y tú también, Clarke - Ambas se miraron unos segundos a los ojos y sonrieron, antes de que Clarke se dirigiese a su habitación.

-Oye, Lexa - Dijo, haciendo que la morena se diese la vuelta para mirarla - Me alegro de que estés aquí.

-Y yo - Le contestó con una sonrisa, notando como esas palabras habían hecho que su corazón fuera un poco más deprisa, antes de que ambas se metieran en sus habitaciones.

La cosa empezaba bien.


¡Hola! Nuevo capítulo.

Lexa ya ha ido a vivir con Clarke y la pequeña Alycia y ya hemos podido ver cómo se van relacionando más nuestras tres protagonistas. ¿Qué pasará ahora?

Espero vuestros comentarios, teorías y preguntas tanto aquí como en twitter.

Nos leemos en el próximo ;)

Twitter: humvnkru