Había pasado ya más de tres semanas y todavía sentía su piel arder cada vez que recordaba aquel sueño que tuvo con Lexa. Se había sentido tan real que los primeros días después de esa noche le había costado mirar la cara de la morena sin ruborizarse.

Pero, ¿quién podía culparla de tener esos sueños con ella?. Si con ese físico y esa mirada verde penetrante era capaz de dejar sin aliento a cualquiera.

Esas semanas habían pasado muy lentas, sobretodo cuando la morena estaba cerca. Lexa le sonreía constantemente y ella no podía hacer más que suspirar en su interior y contener esas ganas de hacerle olvidar por unas horas que era la canguro de su hija y poder admirar aquel cuerpo como se merecía.

Además, no sabía si era cosa suya o qué, pero creía haber notado que la morena la solía mirar más de la cuenta, de una forma un tanto intensa, y a ella no le molestaba en absoluto.

Pero sí era cierto que esas acciones, como una mirada o un roce tonto también provocaban que su cuerpo tuviera una temperatura elevada prácticamente a cada momento que se encontraba cerca de ella, y desde luego, eso no era sano, ni mucho menos.

Por otro lado, no entendía el por qué en ese momento, a su edad, se sentía así. Con Nylah había tenido una vida sexual bastante activa, no podía negarlo, pero ese deseo continuo de querer sentir aquel cuerpo sobre el suyo las veinticuatro horas del día, jamás lo había experimentado.

Necesito un polvo, pensaba ella.

-Clarke, ¿me estás escuchando? - La voz de Octavia la trajo de vuelta de sus pensamientos.

-Perdona, me he quedado en el limbo - Se disculpó con una sonrisa tranquilizadora - ¿Qué decías?

-La semana que viene iremos al Thorpe Park, ¿te parece bien que nos llevemos a Alycia? - Le preguntó Raven.

-Seguro que empieza a saltar en cuanto se lo diga. Por mí, perfecto - Les dijo Clarke.

Raven y Octavia habían ido esa tarde a tomar un café a su casa, mientras que Lexa llevaba a Alycia a dar un paseo por un bosque que había a unas cuantas manzanas de su casa.

-¿Qué tal va todo con Lexa?

-Genial, Aly la adora - Contestó sin ser capaz de reprimir la sonrisa que asomó por su cara al recordar cómo trataba Lexa a su hija, y cómo la pequeña deseaba estar con ella siempre.

-¿Y tú? - Inquirió Raven, sonriendo de forma traviesa.

-Yo estoy muy contenta de que Alycia esté feliz con ella, y es una chica muy agradable.

-¿Y eso es todo? - Le volvió a decir, agachándose y acercando su rostro al de su amiga, mirándola inquisitivamente.

-Cariño... - Le riñó su mujer.

-¿Qué? ¿Es que no has notado cómo le brillan los ojos cuando la nombramos?

-Porque hace muy bien su trabajo - Dijo Clarke de forma distraída, quitándole hierro al asunto.

-¿Y cuál es su trabajo, exactamente? - Volvió a decir Raven, enarcando las cejas.

-Pues cuidar a Alycia.

-¿Y a ti?

-Yo me cuido sola.

-Ya...

-¿Qué pasa, O? ¿No la tienes lo suficientemente satisfecha que se tiene que meter en todo? - Dijo Clarke con sorna.

-Pues claro que me tiene satisfecha, pero esto me parece de lo más interesante.

-No sé a qué te refieres con esto, pero te puedo asegurar que te equivocas.

-¡De momento! - Respuso la castaña, alzando su dedo índice.

Clarke evitó ponerse nerviosa, si algo se le había dado siempre bien era manejar este tipo de situaciones frente a sus amigas, especialmente frente a Raven, que te bombardeaba a preguntas de todo tipo para conseguir lo que ella quería, y Clarke había aprendido con el paso de los años a mantener la compostura y no dejarse agobiar por su inquisidora amiga.

-Oye, ¿y has hablado con Nylah?

-Sí, me llamó el mismo día que Lexa llegó y me ha ido llamando para hablar con Alycia.

-¿Se lo has contado? - Quiso saber Raven.

-¿El qué?

-Pues que tienes a Lexa aquí.

-Claro, le dije que había tenido que contratar a una chica para que cuidase de nuestra hija.

-Ya verás cuando la vea, va a arder troya - Clarke puso los ojos en blanco.

-Recuérdame por qué me casé con ella - Le pidió Octavia a su amiga, que rió ante la frase.

-Cariño, si te encanto.

-Sí, pero a veces me dan ganas de meterte una zapatilla en la boca.

-Y a mí - La apoyó Clarke y las tres acabaron riendo.


Lexa y Alycia se encontraban de excursión, o así llamaba la niña a aquellas salidas que las dos hacían por Pitshanger Lane, la zona dentro del barrio de Ealing donde vivían.

Ese día era libre para Lexa pero, como hacía casi siempre que tenía un día libre, se quedaba en casa para poder jugar con la niña, a la que había cogido un cariño inmesurable y, para qué iba a engañarse, también para poder recibir más de esas sonrisas que le regalaba Clarke. Y tampoco había pasado por alto aquellos vestidos tan ajustados a su perfecta figura que solía llevar y que hacían que sintiera ganas de meterse en una cubitera.

A parte de quedarse en casa para pasar buenos ratos con la pequeña Alycia y para poder admirar a la madre de ésta, también había salido un par de veces con las chicas que había conocido y el tonteo con Ontari había sido más que evidente, pero en cuanto se despedía, cierta rubia volvía a sus pensamientos, haciendo que se instalara un calor y un hormigueo por todo su cuerpo, apartando a la morena de su cabeza.

-Lexa, vamos por ahí - Señaló Alycia a un tronco que cruzaba el riachuelo que ambas habían encontrado en aquel pequeño bosque cerca de su casa.

-¿Tú qué quieres? ¿Que nos caigamos al agua? - Le contestó la morena riendo.

-Por fi, dame la manita y vamos.

Lexa miró a su alrededor, el verde las atrapaba de forma mágica. Los árboles se alzaban sobre ellas y el agua de aquel pequeño río corría de forma rápida, provocando un pacífico sonido cuando golpeaba con las pequeñas rocas que habían en su paso.

Se aseguró de que aquel tronco era totalmente seguro y agarró la pequeña mano de Alycia y con su mano libre aferró la bolsa que contenía su cámara réflex a su cuerpo. Ella podía caer y simplemente se mojaría, y también sería objeto de las risas de la pequeña. Pero si su cámara caía, simplemente perdería a su compañera de viaje, la que la había acompañado en cada momento.

Simplemente era una afición, pero una afición a la que se había aferrado cuando los recuerdos dolían. Y quería seguir haciendo uso de aquella cámara.

Finalmente cruzaron el tronco sin problemas, aunque con alguna que otra risa. Lexa miró a su derecha y vio un par de árboles cubierto por el musgo y algunas flores tras ellos, y le pareció un paisaje perfecto.

-Monito, ven aquí un segundo - Le dijo a Alycia, que estaba entretenida mirando unas setas que había en el suelo, alargó su mano para que la niña la cogiera y la acercó al sitio que había divisado - Ponte ahí, entre esos árboles, y sonríe.

-¿Me vas a hacer una foto? - Le preguntó la pequeña, risueña.

-Unas cuantas - Le sonrió.

Lexa tomó varias fotos de Alycia en distintas poses: en una salía simplemente sonriendo; en otra estaba con las manitas apoyadas en sus rodillas y el torso echado levemente hacia delante, sonriendo también, y haciendo que sus ojos azules se vieran más brillantes de lo que ya de por sí eran; en otra foto, la niña tenía una mano apoyada sobre el tronco de su derecha y miraba a la cámara fijamente.

-¿Puedo verlas? - Le preguntó cuando vio que ya había terminado.

-Claro, ven aquí - Alycia fue a su lado y miró las fotos que Lexa le había tomado - Sales muy guapa.

-Yo quiero una foto contigo - Le dijo algo tímida y sonriente, y Lexa no pudo hacer más que sonreír también mientras la miraba con ternura.

-Claro, ponte aquí - La colocó delante de ella y posicionó la cámara frente a las dos, con el objetivo apuntando en su dirección, para hacer una foto tipo selfie.

Acabaron haciendo una donde ambas sonreían, otra en donde sacban la lengua mientras cerraban los ojos y otra donde Alycia le estrujaba los mofletes a Lexa mientras la morena ponía cara de pez globo.

-Bueno, creo que ya es hora de volver - Dijo Lexa al cabo de un rato, cuando el sol ya empezaba a bajar y habían recorrido aquel lugar en busca de ardillas y zorros, los cuales habían huído espantados cuando Alycia salía detrás de ellos corriendo.

-Jo, yo quiero un ratito más, Lexa, por fi - Hizo un puchero.

-Oye pequeñaja, mamá tendrá la cena casi lista, y además, ¿no tienes ganas de verla? - La pequeña asintió y Lexa sonrió, ella también tenía ganas.

Anduvieron el camino desde aquel pequeño bosque hasta su casa hablando sobre lo bien que lo habían pasado y Alycia le dijo que quería ir a ese sitio otro día con su madre también.

-¿Quieres venir aquí con mami?

-Y contigo también.

-Ah, ¿si?

-Claro, porque nos gusta estar contigo - Contestó la niña muy segura.

A Lexa se le iluminó la cara cuando la escuchó pronunciar ese plural.

Llegaron a la puerta de la casa y Lexa se dispuso a buscar las llaves que Clarke le había dado en la bolsa de la cámara, pero Alycia le cogió el brazo.

-Tocamos el timbre - Y antes de que Lexa pudiera hacer nada, la niña había alargado su bracito y había pulsado el timbre de la puerta.

A los pocos segundos, la puerta se abrió dejando ver a una sonriente Clarke, que llevaba una blusa que dejaba ver un poco su escote, haciendo que Lexa se sintiera levemente mareada.

-¡Pero si son mis aventureras favoritas! - Dijo al mismo tiempo que se agachaba para ponerse a la altura de su hija y darle un besito.

-¿Lo habéis pasado bien?

Lexa lo intentó, lo intentó con todas sus fuerzas, pero no pudo evitar agachar la vista para admirar desde las alturas aquel escote que se veía tan suculento.

Deseó pasar la lengua por él.

-¡Sí! - El gritito entusiasmado de Alycia la devolvió a la realidad.

-Genial, hoy he preparado una cosa muy rica para cenar - Le dijo a su hija, mientras la movía suavemente, sin dejar de sonreír.

-¡Bien! - Exclamó, y fue corriendo hacia la cocina.

-Lexa, espera - Le dijo Clarke, cogiéndola suavemente por el brazo, cuando ella se disponía a seguir a Alycia, y se puso frente a ella, muy cerca, cogiendo el cuello de la camisa que llevaba - Alycia debe haberte descolocado la camisa.

No pasó inadvertido para Lexa aquel tono casi en un susurro, que con esa voz ronca quedaba condenadamente sexy.

Le colocó bien el cuello, y Lexa sentía el rostro de Clarke muy cerca del suyo, y aquellos ojos azules conectados con los verdes. Tuvo que tragar hondo para poder esbozar una sonrisa sin que se notara el nerviosismo.

-Supongo que sí - Dijo antes de notar cómo las manos de la rubia seguían sobre el cuello de la camisa, y las deslizaba suavemente por sus brazos, antes de ir hacia la cocina ella también.

Dios santo, pensó para ella misma mientras suspiraba profundamente, mirando hacia el techo.

Tras unos segundos, se dirigió también a la cocina y empezó a poner la mesa mientras Clarke terminaba de cocinar aquellos filetes en salsa, que olían de miedo.

En un momento concreto, se dirigía a coger los vasos que estaban en una estantería al fondo de la cocina, pero chocó con Clarke, que se dirigía a la mesa para dejar una botella.

El cuerpo de ambas quedó pegado y sus rostros a apenas unos centímetros.

-Mami, ¡tengo hambre!

-Ya va, cariño - Clarke se alejó de ella, no sin antes regalarle una nueva sonrisa, dejando a Lexa pensando que iba a desfallecer en cualquier momento.

La cena transcurrió tranquila mientras Alycia le relataba a su madre todo lo que habían estado haciendo ella y su canguro aquella tarde. Clarke la escuchaba atentamente, desviando de vez en cuando la mirada hacia Lexa, que le sonreía, clavando sus increíbles ojos verdes en ella, haciendo que tuviera que mover la cabeza para poder centrarse en los que la pequeña le decía.

Tras la cena, Clarke subió con Alycia para darle un baño, después de que Lexa insistiera en que ella recogería todo, aunque la rubia le había dicho que no hacía falta, que podía hacerlo ella.

Si almenos fuera un poco estúpida..., se quejó Clarke internamente.

Lexa puso todo en orden y dejó la cocina limpia antes de subir a su habitación y ponerse el pijama, para volver a bajar y quedarse en el sofá, leyendo un libro.

Eso era lo que hacía cada noche, puesto que Clarke solía irse a su habitación y a ella le gustaba estar allí, con la ventana que daba al jardín medio abierta, mientras la brisa la envolvía, y ella se sumergía en otros mundos a través de aquellas páginas.

Cuando ya llevaba un buen rato devorando aquel libro, oyó unos pasos bajando por la escalera, y a los segundos vio a Clarke con ese camisón que hacía que Lexa se estremeciera.

Subió su mirada hasta los ojos de la rubia y vio cómo la miraba sonriente.

-¿Te molesto?

-En absoluto - Le contestó sonriente.

-He pensado que me apetecía ver una película, y tal vez querías verla conmigo.

-Claro, ¿por qué no?

-Si no te apetece, puedes ir a tu habitación, o puedo ir yo a verla a mi cuarto, no hay problema.

-No, no, de verdad, me apetece - Sonrió.

-Voy a preparar palomitas pues - Dijo antes de de continuar su camino hasta la cocina y Lexa se levantó y la siguió, sin saber muy bien por qué.

-¿Alycia está...? - Dijo una vez la vio metiendo el sobre de palomitas en el microondas.

-Sí, está dormidita como un tronco - Le sonrió - Creo que hoy ha acabado agotada de la excursión.

-Sí, eso parece - Clarke rio.

- Oye, Lexa, muchas gracias por recoger la cocina, ya sabes que no tienes que...

-Sí, lo sé, pero también vivo aquí, y quiero colaborar - Le contestó Lexa amablemente, haciendo que la sonrisa de Clarke se ensanchara.

-Eres una persona increíble - Lexa notó cómo el color rojo se establecía en su rostro tras escuchar aquella frase de los labios de la rubia, y más aún cuando observó cómo reía levemente - Y muy adorable cuando te ruborizas.

Lexa no pudo hacer otra cosa que soltar una risita nerviosa mientras llevaba su vista al suelo. Dios, ¿por qué le hacía eso? ¿Por qué le decía esas cosas?

Unos minutos más tarde, ambas volvieron al único sofá que había en la casa, y, a propósito o no, ambas acabaron con apenas un par de centímetros de separación entre sus cuerpos, mientras el cubo de palomitas reposaba sobre las piernas de Clarke.

-¿Qué película vamos a ver? - Preguntó Lexa.

-Cisne Negro, ¿la has visto? - La morena negó - Yo tampoco, pero me han dicho que es muy buena.

-Siempre he querido verla.

Ya llevaban un buen rato de película, comiendo las palomitas tranquilamente y comentando las cosas que a ambas les parecían interesantes. Lexa se sentía bastante cómoda en esos momentos, intentando apartar de su mente el hecho de que aquella preciosa mujer a su lado era prácticamente su jefa.

Una escena bastante interesante estaba sucediendo en la película, y Lexa llevó su mano al cubo de palomitas, con intención de coger unas cuantas, pero cuando fijó su vista en la televisión, vio como las protagonistas comenzaban a darse un beso de forma intensa, y dejó la mano allí, dentro del cubo, mientras centraba toda su atención en lo que estaba viendo.

A los segundos, notó cómo otra manos se posaba sobre la suya, acariciando sus dedos sutilmente.

Lexa notó cómo el corazón comenzaba a latirle con mucha más intensidad de la normal, y cómo su respiración cambiaba.

¿Era real? ¿Clarke estaba acariciando su mano?

Giró lentamente la cabeza, con miedo a lo que pudiese ver, y sus latidos se volvieron más frenéticos si cabe cuando vio aquella mirada azul sobre ella, observándola de una forma tan intensa que Lexa quiso quitarle el cubo de encima y colocarse sobre ella para poder devorarla entera.

Y en ese momento, no estaba muy segura de que Clarke fuera a echarla si lo hacía.

-¿Mami? - Se escuchó una voz adormilada desde la planta superior y Clarke apartó inmediatamente su mano.

La rubia soltó un suspiro y dejó el cubo de palomitas en el suelo antes de ir a ver qué le pasaba a Alycia.

Lexa pausó la película y apoyó la cabeza contra el respaldo del sofá, intentando calmar su respiración y su corazón.

¿Qué narices acababa de pasar?

Clarke volvió al cabo de un par de minutos, dedicándole una sonrisa tranquilizadora, y sentándose en el sofá, esta vez dejando más separación entre ambas.

Lexa le dio al play e intentó volver a concentrarse en la televisión, pero su cabeza no dejó de pensar en el tacto suave de la mano de Clarke sobre la suya en toda la noche.


*Thorpe Park: Parque de atracciones MUY guay cerca de Londres. Si tenéis la oportunidad, id.

Bueno, bueno, aquí un nuevo capítulo, y parece que las cosas no hacen más que calentarse entre nuestras dos protagonistas.

¿Qué pasará ahora? ¿Aguantarán mucho más?

Muchas gracias por todos los comentarios, y por leer, me encanta saber que os está gustando la historia.

Nos leemos en el próximo capítulo.

Twitter: humvnkru