-¡Me aburro! - Gritó Alycia, zarandeando el cuerpo de Lexa, que estaba sobre el sofá, dibujando en las hojas que la niña le había dado.

-¿Ya no quieres pintar más?

-No... ¿podemos ir a Londres? - Preguntó de forma tímida.

-Pero ya estamos en Londres, monito - Lexa rio.

-Al centro, a los parques chulis.

-¿Eso es lo que quieres? - La niña asintió con efusividad y una gran sonrisa - Déjame que llame a tu mami para ver si podemos, ¿vale?

Lexa se levantó y fue a buscar su móvil, que se encontraba sobre la mesa de la cocina, y se puso algo nerviosa.

No había hablado con Clarke sobre aquel momento que ambas habían compartido mientras veían Cisne negro una noche de la semana anterior. Clarke le hablaba y le sonreía con naturalidad, como siempre. ¿Se lo habría imaginado todo?

Y aunque la rubia parecía no recordar el tema, ella no había dejado de pensar en aquellos dedos que acariciaron la piel de su mano con suavidad, y aquellos ojos de un azul profundo que la miraron con una intensidad que hizo que Lexa no pudiera respirar con normalidad hasta unas cuantas horas después.

Por eso, el nerviosismo que sentía a cada momento que tenía que hablar con la rubia o estar cerca de ella no cesaba, aunque fuera una llamada telefónica como en aquel momento.

Clarke estaba en esos momentos trabajando, pero siempre le decía que podía llamarle para lo que necesitara, así que marcó su número, y un par de tonos después, respondió.

-Hola, Lex - Le dijo amablemente - ¿Todo bien?

-Hola, Clarke. Sí, es sólo que Alycia quiere ir al centro de Londres. ¿Estaría bien si vamos?

-¡Claro! - Contestó animadamente - Sólo tened mucho cuidado, ¿vale? Y no le compres muchas chocolatinas - Dijo esto último con voz divertida.

-Vale, hecho - Rió - Que vaya bien el trabajo, Clarke, nos vemos luego.

-Gracias, pasadlo bien.

Lexa colgó y miró a Alycia, que le devolvía la mirada impaciente y con ilusión.

-Venga, vamos a ponerte los zapatos, que nos vamos.

-¡Yupi! - Exclamó la pequeña, lanzándose hacia Lexa para abrazarla, a lo que la morena sólo pudo reír y devolverle el abrazo a aquella niña tan adorable.

Salieron de casa unos minutos después y se dirigieron a coger el metro para dirigirse a la zona del centro.

Fueron a Hyde Park, donde estuvieron andando y alimentando a las ardillas que habían, ya que Alycia había insistido en llevar con ellas cacahuetes para hacerlo, y estaba resultando de lo más divertido. Aunque la pequeña al principio se asustaba cuando los pequeños animalillos se le acercaban, después de hacerlo tres o cuatro veces estaba muy entusiasmada con esa tarea, y Lexa aprovechó para hacerle unas cuantas fotos, aunque esta vez con el móvil, para enviárselas a su madre más tarde.

Cuando se acabaron todos los cacahuetes, fueron a un pequeño lago que había allí, en el que también había unas barquitas con las que podías dar un paseo.

-Ey, monito - La llamó Lexa mientras rodeaban el perímetro del lago - ¿Te gustaría subir en una barca de esas?

-¿En esas de ahí? - Las señaló y Lexa asintió - ¿Pero y si me caigo?

-No te vas a caer, te lo prometo - Le dijo mientras se arrodillaba para estar a su altura y le acariciaba la mejilla - Además, puede ser muy divertido, ¿no crees?

-Vale - Sonrió - Pero tienes que remar tú.

-Qué morro tienes... - Le dijo entrecerrando los ojos y Alycia soltó una carcajada.

Fueron hasta donde estaba el hombre que alquilaba las barquitas y enseguida pagaron y se subieron en una. Lexa empezó a remar y Alycia iba cantando canciones infantiles, animando a Lexa a que cantase con ella.

-Mira, Lex - Llamó su atención, señalando al medio del lago - Hay patitos.

-¡Anda, es cierto! ¿Nos acercamos a ellos?

-¡Sí!

Lexa remó hacia allí y la niña pudo ver los patitos de cerca, mientras reía emocionada. Lexa entendió perfectamente por qué a Clarke se le ponían los ojos cristalinos cuando veía a su hija reír y ser feliz. Ella apenas llevaba un mes viviendo con Alycia y su madre, y le encantaba ver a un ser tan maravilloso y puro como aquella niña poder disfrutar de todas las cosas que le ofrecía la vida a su corta edad.

Un rato más tarde, se dirigieron a Leicester Square, donde había una gran tienda de M&M's con cuatro plantas, donde además de las chocolatinas habían muchos muñecos y todo estaba muy colorido, y Alycia miraba a todos lados emocionada.

-¿Te gusta? - Le preguntó Lexa.

-¡Es muy chuli!

Compraron algunos M&M's y salieron a sentarse a un banco para comérselos. Cuando llevaban un rato, Lexa notó que una figura se acercaba a ellas.

-¿Lexa? - La aludida levantó la vista y se encontró a Ontari sonriendo frente a ella.

-¡Hola! - Le dijo animadamente, levantándose para saludarla.

-¿Qué haces aquí? ¿No trabajas?

-Sí, pero ya ves, hemos decidido venir y dar una vuelta por aquí - Le dijo mientras miraba a Alycia, que seguía en el banco sentada, comiendo los cacahuetes recubiertos de chocolate.

-¿Esta monada es la niña a la que cuidas? - Lexa asintió y Ontari se agachó frente a la niña - Hola, yo soy Ontari.

Alycia la miró con el ceño fruncido y luego apretó los labios, para seguir comiendo.

-Ey, ¿qué pasa Aly? - Dijo Lexa, agachándose también, al ver el gesto de la niña.

-No te preocupes - Ontari le quitó importancia - Será porque no me conoce.

-Sí, debe ser eso - Ambas rieron.

-Bueno, no os molesto más. ¿Nos vemos pronto?

-Sí, eso espero.

-Adiós, pequeñaja - Le dijo a la niña - Adiós, Lex - Se inclinó para dejar un beso en la mejilla de la morena, antes de sonreír coquetamente.

-Adiós - Dijo Lexa, también sonriendo, y luego se acercó a Alycia, que seguía con el ceño fruncido- Oye, ¿qué pasa? ¿Y esa cara?

-No me gusta - Dijo la niña, muy seria.

-¿Por qué no? - Se interesó Lexa - Si es muy maja.

-Mami es más guapa - Soltó de repente, dejando a Lexa muy confundida y haciendo que riera.

-Pero no estamos hablando de eso.

-¿Pero a que es más guapa mami? - Insistió Alycia.

-Claro - Le dijo Lexa, y aunque se lo había dicho queriendo que la niña cambiara ese gesto, en el fondo sabía que era verdad.


-¿De verdad que no te importa? - Se preocupó Clarke.

-De verdad, Clarke, voy a estar aquí de todas maneras - La tranquilizó Lexa.

-Es que me sabe fatal y...

-Ve a esa cena, en serio.

Sus amigas le habían propuesto ir a un japonés que llevaban tiempo queriendo probar y Clarke le había preguntado a la morena si no le importaba quedarse con Alycia, pero lo cierto era que se lo preguntaba bastantes veces y ella siempre accedía y le daba apuro que Lexa simplemente dijera que sí por ser amable.

Aunque si se era sincera, esa preciosa sonrisa y esos ojos verdes le indicaba que seguramente sí estaba diciendo la verdad y no le importaba quedarse con Alycia.

Qué suertuda mi hija, que la acapara todo el rato, se dijo.

En esos momentos, Lexa estaba tumbada en una silla en el jardín leyendo un libro mientras Alycia jugaba en su habitación, y antes de hablarle se había quedado unos segundos mirándola, mientras estaba concentrada en las páginas que tenía delante, y no pudo evitar fijarse en su perfil, que era prácticamente perfecto, y la forma en la que la línea de su mandíbula separaba su cara de su largo cuello. Se preguntaba cómo sería besar aquella porción de piel de Lexa y sumergirse en su olor.

-Está bien, pero si Aly te da problemas me llamarás, ¿vale?

-Vale, pero ya sabes que nunca los da - Le dijo sonriente.

-Muchas gracias Lexa - Le respondió antes de subir al piso de arriba y dirigirse a la habitación de su hija, donde estaba jugando con muñecas - Hola cariño.

-Hola mami - Le dijo la pequeña acercándose a ella.

-¿Cómo lo has pasado esta mañana con Lexa?

-Muy bien, hemos dado de comer a las ardillitas y hemos montado en barquita.

-¿Ah si? Eso suena muy diver - Le dijo cariñosamente - ¿Y qué más?

-Hemos ido a la tienda de M&M's y hemos comido muchos.

-¡Pero bueno! Eres una pillina, Alycia Griffin - Se acercó a la niña y le acarició la nariz, a lo que la niña rio.

-Pero luego había una chica que no me gustaba.

-¿Ah no? ¿Quién era, cariño? - Clarke se interesó, al ver que su hija fruncía el ceño, ya que no era un gesto muy habitual de ella.

-Una amiga de Lexa, pero no me gustaba. Le dio un besito a Lexa aquí - Se señaló la mejilla.

-¿Y por eso no te gusta? - La rubia carcajeó al ver a su hija, que parecía estar celosa.

-Y le dije a Lexa que tú eras más guapa y ella dijo que sí.

Clarke sintió sus mejillas arder tras esa declaración de su pequeña.

-¿Eso dijo, cariño? - Quiso insistir.

-Sí - Dijo muy seria.

Clarke imaginó que Alycia le había insistido a la morena y por eso lo había dicho, pero aún así sintió cómo su pulso se disparaba.

Además, ¿quién sería aquella chica?

Su hija era bastante inteligente así que si se había puesto de aquella manera debía ser por algo. De todas maneras, no debía pensar en eso ni sentir ese sentimiento tan extraño que le recorría por el cuerpo en ese momento.

Agitó la cabeza intentando apartar esos pensamientos.

-Cariño, esta noche voy a salir con tía Raven y tía Octavia, ¿te parece bien que te quedes con Lexa?

-Vale - Le contestó. Clarke le dio un beso y salió de allí para comenzar a arreglarse.

Se dirigió al baño para darse una ducha rápida, y cuando salió de allí, dirigiéndose a su cuarto, se encontró frente a frente con Lexa. Clarke no ignoró cómo los ojos verdes de Lexa se oscurecieron y recorrieron todo su cuerpo, al mismo tiempo que las mejillas de la chica se teñían de rojo.

-Bueno, supongo que ahora estamos a mano - Dijo de forma divertida antes de dirgirse a su habitación, sin que la morena pudiera decir nada.

Daba gracias que, aunque en su interior, cada parte de su cuerpo vibraba al estar frente a Lexa, podía mantener la compostura por fuera, porque no sabría que pasaría si no fuera así.

Lexa por su parte no había podido controlar aquella reacción clara que su cuerpo había tenido al ver a Clarke cubierta nada más que por una toalla, que dejaba sus hombros al descubierto.

Dios, y para colmo le decía que ahora estaban a mano. ¿Qué quería decir con eso? ¿Era un juego para ella?

Cada vez entendía menos a la rubia, porque tenía claro que no la trataba como si fuera simplemente la canguro de su hija.

Lexa se metió en su habitación para mirar unas cosas en su ordenador mientras intentaba que el calor que había entrando en su cuerpo al haber visto a Clarke desapareciera.

-Lexa, ¿puedes venir? - Oyó a Clarke, ya que había dejado la puerta entreabierta.

-Claro, voy - Dijo mientras se levantaba de la cama y se dirigía a la habitación de la rubia, y se arrepintió de haber dicho que sí tan rápidamente cuando la vio de espaldas a ella, con un vestido negro largo que llevaba la cremallera bajada.

-¿Te importa subirme la cremallera? Es que no llego - Dijo girando su cara para hacer contacto visual con la morena, que se había quedado sin palabras antes tal imagen.

-Por supuesto - Le contestó, intentando ocultar su nerviosismo mientras se acercaba a ella y apoyaba una de sus manos en el hombro desnudo de Clarke, sintiendo la suavidad de su piel bajo sus dedos, mientras intentaba que su otra mano no temblase mucho al subirle la cremallera - Ya está.

-Gracias, Lex - Dijo con una sonrisa que hizo a Lexa estremecerse.

Volvió a su cuarto diciéndose que eso estaba mal. O peor que mal. Que no podía sentirse así por Clarke. Pero si cerraba los ojos veía su cuerpo con esas curvas perfectas debajo de ese vestido y solamente podía pensar en introducir las manos bajo la prenda y acariciar a Clarke hasta que perdiese el sentido.

Eso tenía que acabar, o terminaría volviéndose loca.

Al cabo del rato estaba con Alycia en el salón jugando al tres en raya como el primer día que comenzó a vivir con ellas, cuando Clarke bajó ya completamente arreglada, preparada para salir. Lexa pudo admirarla entonces por delante y vio que estaba aún más impresionante que de costumbre, con ese maquillaje que realzaba el ya de por sí precioso color azul de sus ojos.

-Bueno chicas, ya me voy - Dijo mientras se acercaba a su hija para despedirse de ella y darle un beso en la mejilla.

-Besito a Lexa también - Le dijo a su madre, de forma muy segura y tanto Clarke como Lexa dejaron salir una risa nerviosa.

-¿Quieres que le de un besito de despedida a Lexa? - La niña asintió - Bueno, está bien.

Lexa se incorporó un poco al tiempo que Clarke se agachaba y la morena pudo sentir cómo la rubia agarraba suavemente su mejilla derecha con su mano mientras posaba sus labios sobre la otra, y se quedaba allí unos segundos que Lexa quiso que durasen mucho más.

Sus cálidos labios sobre su piel hicieron que un escalofrío recorriera toda su columna y tuviera que respirar hondo.

-Bueno, ¿puedo irme ya? - Dijo una vez se incorporó.

-¡Sí! - Dijo la niña contenta, una vez su madre había hecho lo que le pidió.

-Bueno, portaos bien, y tú bichito, no te acuestes tarde que mañana te vas al parque de atracciones - Señaló con su dedo a su hija y luego se dirigió con tono cálido a Lexa - Llámame si necesitas cualquier cosa, ¿vale?

-Claro, pásalo bien - Sonrió.

-Adiós, mami - Dijo mientras Clarke se alejaba por el pasillo.

-Hasta luego, cariño, ¡sé buena!

Lexa le devolvió su atención a Alycia, no antes de ver cómo Clarke le sonreía mientras salía por la puerta.


Clarke estaba en el restaurante japonés junto Octavia y Raven. La rubia había aceptado la invitación, a parte de porque le encantaba ver a sus amigas, porque quería contarles lo que había pasado con Lexa mientras ambas veían una película. Quería contarles cómo no pudo frenar el impulso de acariciar su mano cuando la vio estática sobre el cubo de palomitas mientras la chica miraba atentamente la televisión y cómo pudo notar el deseo en los ojos de Lexa cuando la miró tras notar el gesto que tuvo la rubia.

-Venga, suéltalo ya - Le dijo Octavia de repente.

-¿Qué?

-Lo que sea que te pase, estás nerviosa.

Clarke se quedó algo alucinada de lo bien que la conocían sus amigas. Era cierto que llevaban muchísimos años juntas, pero eso no cambiaba el hecho de que esperaba poder ocultar su nerviosismo cuando fuera conveniente.

-Tengo un problema - Dijo de repente.

-¿Qué pasa? ¿Nylah está jodiéndote otra vez? - Se preocupó Raven.

-No, no... no tiene nada que ver con eso.

-¿Entonces? Suéltalo, Griffin.

-Lexa.

-¿Qué pasa con ella? ¿A Alycia no le gusta?

-Mira, ojalá fuera eso - Suspiró - Porque al menos tendría una excusa para poder decirle que se fuera.

-Tienes esa mirada - La señaló Raven con un palillo.

-¿Qué mirada?

-La mirada de "x persona me hace muchas cosas" - Clarke la miró de repente pero no dijo nada y su amiga abrió la boca sorprendida - Clarke, no me jodas, ¿te la has...?

-¿Qué? No, no - La interrumpió de repente - Pero, Dios... No lo soporto.

-¿A ella? - Se extrañó Octavia.

-No, a ella la soporto muy bien - Sonrió - No soporto lo que le hace a mi cuerpo. Joder, que es la babysitter de mi hija. Y tiene 23 años.

-Qué telenovelero todo - Dijo Raven cogiendo una pieza de sushi - ¿Y sabes si ella se siente igual o qué?

-¿Y qué más da eso? - Contestó Octavia, algo alterada - Clarke, tienes que sacarla de casa.

-¿Qué? ¿Y Alycia? No te haces una idea del cariño que le ha cogido. Además, no lo sabéis todo...

-¿Hay más? Joder, esto se pone muy interesante - Raven se frotó las manos mientras miraba a Clarke muy atentamente.

-Sí, bueno, la semana pasada se me ocurrió la genial idea de decirle que viera una película conmigo cuando Aly se quedó dormida, y en un momento, mientras ella tenía el brazo apoyado en el cubo de palomitas, no pude resistirme y le acaricié la mano.

-¿Que hiciste qué? - Octavia se alteró aún más.

-Oh dios mío - Raven parecía emocionada con la historia - ¿Y ya está? ¿No pasó nada más?

-No, no, Alycia se despertó justo en ese momento y tuve que ir a ver qué le pasaba.

-Escúchame, Clarke - Dijo Octavia muy seriamente - No puedes hacer nada con ella, ¿me escuchas? Es tu empleada, joder.

-Ya lo sé, O, eso lo tengo muy claro - Suspiró - Pero joder, si hasta tuve un sueño con ella hace unas semanas que me dejó fatal.

-Clarke, ¿qué te pasa? - Raven de repente parecía muy sorprendida - Tú nunca has sido tan...

-Lo sé, pero es que no puedo evitarlo, de verdad.

-Hazme caso, Clarke - Le insistió Octavia - Mejor que la saques de ahí cuanto antes.

-Supongo que tienes razón - Le dijo y suspiró antes de volver a centrarse en la comida.


La cena con sus amigas había acabado hablando de otros temas y la verdad es que Clarke lo agradecía, porque no quería tener a Lexa todo el rato en la cabeza mientras intentaba disfrutar de una noche agradable con Raven y Octavia.

Sus amigas le habían dicho que pasarían a la mañana siguiente para recoger a su hija puesto que se irían al parque de atracciones, y así que allí estaba, ayudándola a vestirse y preparándole y una pequeña mochila.

-Buenos días - Escuchó a sus espaldas y sabía perfectamente de quien se trataba.

-Buenos días, Lexa - Dijo con una sonrisa - ¿Quieres ir al parque de atracciones con Alycia?

-No, gracias, que vaya ella y se divierta con sus tías, seguro que se lo pasa genial.

-¿No la oyes? - Dijo señalando hacia arriba mientras metía una botella de agua en la mochila y la cerraba. Lexa escuchó un canturreo feliz.

-Si que está feliz, sí - Rió.

-¿Y tú qué harás hoy?

-Pues nada, en principio, mis amigas no pueden quedar hoy, así que supongo me quedaré aquí.

-¿Te apetecería ir conmigo a algún lado? - Las palabras salieron de su garganta sin que ella pudiera hacer nada para evitarlo.

-Cla.. claro - Dijo la morena y Clarke notó el nerviosismo en su voz.

-¿Si? - Quiso asegurarse y la morena asintió con una tímida sonrisa - Vale, pues ve arreglándote.

Lexa salió de allí y a los minutos vio a Alycia entrando en la cocina. Llevaba unos pantalones vaqueros con una camiseta rosa y una gorra del mismo color, y unas pequeñas de sol que la hacían ver aún más adorable.

-¡Pero bueno! ¡Qué guapa es esta niña! - Le dijo mientras se agachaba junto a ella y colocaba la mochila en su espalda - ¿Preparada para pasarlo genial hoy, cariño?

-Sí, me voy a subir a todo - Alycia parecía realmente emocionada.

-¿Hasta en las montañas rusas de mayores? - Alycia se llevó un dedo a la barbilla mientras ponía cara pensativa.

-No - Rió - Porque de ahí me caigo.

-Bueno, pásatelo muy bien hoy cariño, ¿vale? - La niña asintió y cuando el timbre de la puerta sonó, la sonrisa que llevaba en su cara se ensanchó. Fueron hasta la puerta rápidamente y cuando la abrieron pudieron ver a Raven, que también llevaba gafas y gorra.

-Ey, ahora somos gemelas - Le dijo con complicidad a la niña - Nos vamos, Griffin, pórtate bien - Le dijo a Clarke, haciendo que esta rodara los ojos.

-Pásalo genial cariño - Le dio un beso a su hija - Te echaré de menos.

-Y yo, mami, ¡adiós! - La niña la saludó con la manita mientras se alejaban hacia el coche donde estaba Octavia.

Clarke volvió a la cocina y comenzó a preparar unos sándwiches y algo de fruta cortada. Sabía perfectamente dónde llevar a Lexa.

Aunque Octavia le había dicho que debería decirle que se fuera, ella no lo veía así. Simplemente debía controlar sus instintos y ya está. Estaba claro que aquello que le pasaba con aquella chica no era normal, pero, ¿se merecía su hija estar triste por lo que ella estuviera sintiendo? No, desde uego que no.

Al rato, Lexa bajó y Clarke tuvo que tragar hondo cuando vio que iba vestida con unos vaqueros negros, ceñidos a sus piernas, de las cual podía ver algo de piel gracias a los rotos que la prenda tenía, y con una camiseta blanca de tirantes que dejaba ver parte de sus costados.

Clarke terminó de preparar todo y se dirigieron al coche.

-¿Adónde vamos? - Preguntó Lexa.

-Ahora lo verás - Le respondió Clarke, desviando un momento sus ojos de la carretera para dedicarle una pequeña sonrisa que puso nerviosa a la morena.

Unos quince minutos después, aparcaron frente a lo que parecía un parque enorme, lleno de árboles y cubierto por una hierba verde perfectamente tratada, justo como le gustaba a Lexa.

-Esto es precioso - Dijo sorprendida de ver el sitio donde se encontraban.

-No has visto nada todavía, vamos.

Se pusieron en marcha y cuando habían andando por unos cinco minutos, Lexa se quedó alucinada de lo que apareció ante sus ojos: un lago que nada tenía que ver con el que habían visto ella y Alycia en Hyde Park, este era como unas ocho veces más grande y era más natural. Y en cuanto enfocó la vista bien, pudo apreciar que eso no era lo único admirable de aquel paisaje, porque al otro lado de la balsa de agua, había una pequeña manada de renos que comían de la hierba tranquilamente.

-¿Qué? ¿Te gusta? - Le preguntó Clarke al ver su cara de emoción.

-Es increíble, ¿dónde estamos?

-Wimbledon Park, es mi sitio favorito de Londres.

-Y creo que a partir de ahora también será el mío - Ambas se miraron y sonrieron, antes de que Clarke sacase un mantel y lo colocase sobre la hierba mientras sacaba la comida que había preparado.

-Alycia adora este lugar - Comentó Clarke mientras comía un trozo de un sándwich.

-¿Por qué no has ido tú al parque de atracciones?

-Porque si voy yo querrá que suba a todos los sitios con ella y acabaría mareadísima - Rió ligeramente - Para eso mejor que vaya con Raven, que es una cabra loca como mi hija y se sube a lo que haga falta.

-Se ve que Alycia las quiere mucho, a tus amigas.

-Sí, siempre han estado conmigo y para ella son como sus tías. Y yo lo cierto es que las siento como mis hermanas.

-Yo tengo una amiga a la que también la considero como una hermana, así que te entiendo.

-¿Ah si? ¿Está aquí? - Preguntó Clarke.

-No, está en Ohio, pero seguramente vendrá a hacerme alguna visita.

-Genial, si viene puede quedarse en casa, puedes traer a quien quieras - Le dijo, pero pocos segundos después se arrepintió al sentir esa horrible sensación de imaginarse a Lexa con alguna chica o algún chico cerca. Claro que ella no podía decirle eso.

-Gracias, Clarke, la verdad es que no me esperaba encontrar una familia como vosotras.

-¿Como nosotras? - Le dijo Clarke de manera divertida.

-Sí, quiero decir... que me hiciera sentir tan cómoda.

-Es un placer para nosotras, Lexa - Su mano inconscientemente se puso sobre la de la morena, que estaba sobre el mantel, y ambas observaron el gesto antes de mirarse a los ojos y sonreírse mutuamente - Alycia te quiere mucho, y a mí me encanta tenerte por casa.

-Me alegro de que sea así - Le dijo y se quedaron en un silencio para nada incómodo.

Ninguna de las dos se percató hasta un rato después, mientras observaban el lago que se abría ante ellas y a los renos que correteaban por allí con tranquilidad, pero sus manos habían quedado unidas, y Lexa de vez en cuando movía su pulgar por encima de la mano de Clarke, mandando escalofríos a su espalda.


El día había pasado muy rápido y se había sentido muy cómoda junto a Lexa, aunque no había ignorado aquellas miradas que la morena y ella habían estado intercambiando durante su picnic en el parque.

Habían regresado por la tarde, poco antes de que Alycia llegara, y las tres habían cenado pizza antes de irse a dormir, pues todas estaban muy cansadas, pero Clarke, a pesar de ese cansancio, no podía pegar ojo.

Por su mente vagaban esos ojos verdes que poco a poco se habían convertido en sus favoritos. Pensó en los momentos del parque y en cómo sus manos habían estado unidas y cómo había notado el pulgar de la chica acariciar su piel.

Eso no había sido cosa suya, y cada vez tenía más claro que ella no le era indiferente a Lexa. Y dios... no había pensamiento que le gustase más que el de que Lexa se sintiera igual que ella.

¿Tal vez debería averiguarlo?

Antes de que ella misma pudiera responderse a esa pregunta, sus pies habían cobrado vida propia y la habían sacado de la cama, dirigiéndola a la puerta de la habitación de Lexa.

Seguramente la morena estaría dormida, pero debía hablar con ella. O tal vez dejar de hablar y simplemente hacer.

Fue a tocar la puerta y...

¿Pero qué estoy haciendo?

La conciencia volvió a ella de golpe y suspiró frustrada mientras hundía su rostro entre sus manos.

¿Qué coño estaba haciendo yendo a tocar la puerta de la habitación de la canguro de su hija para ver si ella se sentía igual que ella? Era de locos.

Y entonces entendió que Octavia tenía razón. Que aunque Alycia la adorase, aquello no estaba bien y, por ahora había conseguido controlarse, pero no podía hacer eso. No podía dejarse llevar por lo que Lexa la hacía sentir.

Volvió a su cama y se dejó caer en ella, sintiendo la frustración en cada parte de su cuerpo.

Debía hablar con Lexa y decirle que tenía que irse.


Las cosas se ponen intensas y Clarke ha decidido tomar la salida más sensata, aunque no la más fácil. ¿Lo hará?

Muchas gracias por los comentarios y por leer la historia, es genial saber que os está gustando.

Nos leemos pronto.

Twitter: humvnkru