Bad hair day.

-No dejes que vea televisión, ya sabes lo que dice el pediatra. –colgando un bolso en su hombro, una ojiazul dialoga, encaminándose a la puerta de salida. Siendo seguida por su esposo.

-Cariño, solo te ausentaras unas horas, confía en mí.

-Claro que confió y lo sabes, pero recuerda el incidente con los tomates.

-¡Te dije que no me confiaras la cocina! –Videl se carcajea, al tentar los nervios de Gohan. Abre la puerta, frenándose frente a esta. Dejando que el petricor, corteje su olfato; toda madre era paranoica, incluso por pequeñeces- Te ira bien Videl, no estés nerviosa. Si no te contratan, no saben de lo mucho que se pierden.

-Gracias, mi amor. –abriendo el paragua rosado, la joven avanza, guiñando un ojo de forma coqueta. De esa manera, su figura fue esfumándose poco a poco entre la lejanía.

Con la ausencia de Videl, Gohan sentía como el eco incrementaba en el hogar, con Pan dormida; la soledad amenazaba con arrebatarle su ánimo. Yendo a su oficina, Gohan ocupo su alma a los libros.

-¿Papi? –asomándose en la puerta, una regordeta infante apareció. Despeinada y aun en pijamas, Pan permanecía feliz, revoloteando como mariposa- ¿Dónde está mami?

-Mami fue a una entrevista, ya volverá, y querrá que la abraces fuerte –teniendo a la niña de cinco años frente a él, la subió para sentarla en una de sus piernas- ¿tienes hambre?

-¿Primero puedes darme vueltas en tu silla?

Gohan sonrió, saltaría los metros necesarios, con tal de complacer a su pequeña.

Continuara…

Estoy consciente de que es algo simplón ._. muchas gracias por leer :3