Capítulo 4
-¡Pan no corras! Papá, ve detrás de ella, por favor. –La joven madre, pide al campeón mientras empieza a leer una diminuta agenda. Mark, sigue los recientes pasos de su nieta, que con rapidez se había evaporado en alguno de los amplios, y vacíos pasillos.
Imperturbable, camina silbando una melodiosa canción infantil. La ósmosis que aplicaba su nieta en él, era por completo de su agrado. Pan, tenía tantas características de sus padres, pero su estilo propio deslumbraría a un invidente. Tan traviesa y original.
Inclusive, su ropa era colorida como su espíritu.
Acelerando sus pasos, se encuentra con su nieta, que iba agregando dulces dentro de un carrito de compras; ignorando a las pocas personas presentes.
-¡Abuelo! Llevemos este cereal, tiene un premio adentro. –la jovencita, alza sus brazos para entregarle una caja de cartón al adulto. Este, frunce un poco el ceño, entrecerrando los ojos para leer las diminutas letras en la caja.
-Supongo que con tanta azúcar, el premio es una carie.
-¡Vamos, Abuelito! Por favor.
-De acuerdo, yo te lo comprare. Ni una palabra a tus padres. –el campeón mundial, coloca su dedo índice sobre sus propios labios; gesto imitado por su nieta.
Fue un padre muy estricto, a veces resultaba imposible que cambiara sus firmes decisiones. Pero, como abuelo, cumplía cada capricho de la niña saiyain; a veces, frustrando la balanceada alimentación que Videl preparaba para Pan.
-Oye abuelito, mi mami dijo que deberías comprar un tinte para las canas.
Continuara…
Gracias por leer y comentar :3 :
