Lexa estaba muy emocionada y contenta aquel día. Hacía algún que otro mes que no sabía nada de ella, pero la noche anterior su amiga Luna le había propuesto verse por Skype al día siguiente y ella no había dudado ni un segundo en decir que sí. Por una parte porque tenía muchas ganas de poder verla aunque fuese a través de una pantalla, ya que ella vivía en Ohio, pero por otra porque sabía que Luna era la persona perfecta con la que poder compartir aquello que le estaba pasando, y quería contárselo antes que a nadie.
Hacía ya unos cuantos días que la pequeña Alycia se había ido con Nylah, y lo cierto es que echaba de menos tenerla correteando por la casa y jugar con ella, ya que se había convertido en alguien muy especial en la vida de Lexa, y ver esos ojos azules de la niña le alegraban el día, esos ojos azules que eran iguales que los de su madre. Clarke y ella habían tenido pocos momentos esos días para ellas, porque a pesar que Alycia no estaba, los turnos de Clarke habían sido por la noche y eso había dejado poco tiempo para que pudiesen estar juntas, aunque aquella noche, la rubia sí estaría en casa y Lexa ya tenía algunas cosas pensadas.
Terminó de ordenar la casa y limpiarla, aunque sabía que Clarke siempre le decía que no tenía que hacerlo, pero a ella le encantaba ver aquella sonrisa y el agradecimiento en sus ojos, y no había mejor compensación que esa. Se dirigió a su habitación y enseguida encendió el portátil para llamar a Luna, ya que supuso que ya era una buena hora para llamarla, y así lo confirmó cuando la vio en línea. Pulsó el botón de videollamada y tras un par de segundos, su amiga respondió y Lexa pudo ver su rostro con una enorme sonrisa.
-¡Luna! - Exclamó - Al fin.
-Hola, Lex.
-¿Cómo estás? ¿Cómo te va todo? - Se interesó.
-Genial, ya sabes, estudiando otra vez, pero todo genial.
-¿Mucho trabajo?
-Un poco - Puso una mueca que hizo reír a su amiga - ¿Y tú? Ya me contó Anya que estabas trabajando como Au Pair, ¿no?
-Sí, así es - No pudo contener la sonrisa que esbozó en su rostro.
-Uy... ¿Y esa sonrisa? - Luna levantó las cejas repetidamente - ¿A qué se debe, Lexi?
-Dios, no me llames así... - Se quejó, pero se rió por el mote - Tal vez haya algo que debo contarte...
-¿Cómo que tal vez? Ya estás largando - Insistió la pelirroja.
-¿Me prometes que no me vas a juzgar?
-Sabes que no, sabes que me puedes contar lo que quieras, como siempre - La tranquilizó.
-Bien, pues... puede que me haya tirado a mi jefa - Dijo agachando la cabeza, intentando disimular su sonrisa.
-¿Qué? - Preguntó su amiga con los ojos abiertos como platos, pero enseguida sonrió - ¿De verdad, Lexa?
-Sí... - Dijo algo tímida.
-Bueno, tienes que contarme cómo mierdas ha pasado eso, y... ¿ha pasado más de una vez? - Lexa simplemente se mordió el labio inferior y asintió -Oh, joder..
-No sé cómo ha pasado, ha sido algo inevitable, supongo... - Dijo pasando una mano por su cabello y echándoselo para atrás - Es tan increíble, Luna...
-Eh - Dijo Luna, y Lexa miró cómo fruncía el ceño - Es solo sexo, ¿no?
-Eso se supone, pero...
-¿Pero qué? - Lexa suspiró.
-No lo sé, ¿vale? No creo que esto que siento sea solo por el increíble sexo que tengo con ella.
-Lexa, es tu jefa, y además, ¿cuántos años tiene?
-Treinta y cinco, pero eso es igual, Luna, aunque estoy segura que para ella sí es solo sexo.
-¿Segura, segura? - Indagó su amiga.
-Segura, ella misma me lo dijo la primera vez.
-O tal vez solo estaba intentando ponerse límites a ella misma, o convencerse - Apuntó.
-No, no lo creo.
-De cualquier forma, Lex, no quiero que salgas dañada, no otra vez - Le dijo, y el rostro de la morena cambió, sabía perfectamente por qué había dicho eso, y lo cierto es que tenía razón. No podía permitirse volver a caer en un pozo oscuro, pero tampoco podía evitar el querer estar cerca de Clarke - Ten cuidado, ¿me oyes?
-Alto y claro - Le dijo mientras gesticulaba un saludo militar que hizo reír a Luna.
-Y bueno, ¿dónde está ahora? ¿Y la niña?
-La pequeñaja está con su otra madre - Puso cara de fastidio - Y Clarke está trabajando.
-¿Y esa cara?
-No sé, no me da buena espina su madre, aunque seguramente sea cualquier tontería que pase por mi cabeza - Le restó importancia.
-Celos, ¿tal vez?
-¿Qué? No, no, Clarke la detesta.
-Ya, pero ya sabes que a veces los celos no son racionales, Lex, no te culparía tampoco.
-No es eso, no te preocupes.
-Bueno, ¿y cuándo la ves?
-Luego, supongo... - Vió como Luna ponía una sonrisa pícara - Oye, no pongas esa cara.
-¿Qué? ¿Por qué? Si sabes perfectamente que vas a mojar.
-Bueno, sí - Rió suavemente - Aunque esta noche he pensado en prepararle una cena.
-Oh Dios, Lexa, tú estás colada por esa tía - La señaló con el dedo.
-No, es simplemente que lleva varios días trabajando turno de noche y creo que le vendría bien descansar un poco.
-Ya, bueno, como sea, esta noche mojas - Dijo animada, mientras levantaba los brazos, haciendo reír a Lexa.
Estuvieron un rato más hablando, contándose mil y una cosas hasta que Luna tuvo que irse, diciéndose que pronto volverían a hablar, ya que la chica quería estar informada de todo lo que pasara. Lexa decidió que tal vez ya era hora de empezar a preparar lo que tenía pensado para Clarke esa noche. La rubia estaría estresada y agotada del trabajo y ella así podría ayudarla a relajarse un poco más.
Clarke había salido del trabajo y se encontraba realmente cansada. Lo único que quería era llegar a casa y tumbarse en el sofá con una buena copa de vino, y tal vez ver a cierta morena que, con un poco de suerte, andaría por allí.
Estaba en el coche cuando su móvil sonó, indicando que Nylah la llamaba. Lo cogió enseguida, poniendo el manos libres, por si era alguna emergencia.
-¿Diga?
-¿Mami? - Escuchó la voz de su hija al otro lado del teléfono y automáticamente una sonrisa se formó en su rostro.
-Hola, mi vida, ¿todo bien?
-Sí, sólo es que te echaba de menos y quería hablar contigo.
-Yo también te echo de menos, cariño. ¿Cómo te lo estás pasando con mami? ¿Te estás portando bien?
-Sí, pero echo de menos jugar contigo. Y echo de menos a Lexa.
-Estoy segura de que ella también te echa de menos, mi amor- ¿Qué te parece si mañana le digo que te llame y así hablas con ella?
-¡Sí! - Oyó la voz de Alycia emocionada y rió ligeramente.
-Pásame a mamá, ¿vale tesoro? - Alycia respondió con un murmullo y seguidamente la rubia oyó de fondo cómo su hija le decía a Nylah que se pusiera al teléfono.
-¿Clarke?
-Nylah, ¿qué coño? ¿Por qué Alycia ha querido hablar conmigo?
-¿Porque eres su madre, tal vez?
-Sabes tan bien como yo que no suele hacer esto - Dijo con tono serio y cortante - Espero que no tengas a nuestra hija desatendida.
-¿Cómo puedes decir eso? - Oía la voz alterada de Nylah - Simplemente te echaba de menos a ti y a tu niñera y quería hablar contigo, eso es todo.
-Se llama Lexa, ¿sabes? Puedes llamarla por su nombre.
-Es la niñera de mi hija, no creo que haya nada malo en llamarla así - Clarke bufó, cansada de la actitud de su ex mujer.
-Está bien, Nylah, asegúrate de que Alycia está bien en todo momento. Hasta luego - Colgó sin esperar ninguna respuesta.
Aparcó el coche frente a la puerta de su casa y se quedó unos segundos con los ojos cerrados, pensando en su hija. De verdad que no quería pensar que su hija estuviera mal atendida o triste, porque en el primer año de la vida de la pequeña, en el que todavía ella y Nylah estaban juntas, la castaña la había tratado con un cariño y un amor admirable, pero cuando las cosas se empezaron a deteriorar entre ellas, parece que también lo hizo su relación con la pequeña.
Pensó también en cómo Alycia le había dicho que echaba de menos a Lexa y sonrió como una tonta. Era increíble cómo aquella preciosa chica había robado el corazón de su pequeña, y, para qué iba a negarlo, parecía que poco a poco estaba entrando en el suyo. Porque a parte de todo lo físico y el maravilloso sexo que compartían, lo cierto es que Lexa era una chica increíble, y verla con su hija y la relación que compartían era simplemente maravilloso.
Bajó del coche después de unos minutos y entró en su casa, notando un delicioso olor que provenía de la cocina, y viendo cómo el salón estaba decorado y aromatizado con varias velas. No pudo reprimir la sonrisa que asomaba en su rostro y se encaminó hacia el lugar de donde salía aquel olor.
-¿Lexa? - Dijo suavemente y fue inevitable que su corazón se encogiera al verla en la cocina toda concentrada, y sobretodo con esa sonrisa que le dedicó al girarse para verla - ¿Qué haces?
-Hola, Clarke - Le dijo - Estoy preparándote la cena.
-¿Para mí? - Dijo al tiempo que dejaba su bolso y sus pertenecias en la mesa que había en la cocina.
-Para las dos - Le contestó, llevando un cucharón con un poco de comida hacia la boca de la rubia para que lo probara - Cuidado, que está caliente.
Clarke la miró unos segundos, y luego sopló antes de degustar lo que Lexa le ofrecía, que parecía un risotto. Un gemido escapó de su garganta cuando la comida envolvió sus papilas gustativas y pudo saborearlo: estaba delicioso.
-Está riquísimo, Lexa.
-Genial - Dijo, al tiempo que se inclinaba para dejar un suave beso en los labios de Clarke, que cerró los ojos con la sensación. Era increíble que Lexa se estuviera comportando así con ella - Ve a sentarte al sofá, en nada estoy contigo.
Clarke le sonrió antes de dirigirse a donde Lexa le había indicado, intentando ignorar aquel sentimiento que se estaba empezando a aposentar en su estómago, y que le erizaba la piel. Se fijó que la mesa estaba ocupada por un mantel y un par de copas y cubiertos para las dos, así como un par de velas en el centro. Se dejó caer sobre el sofá, disfrutando del aroma y del momento, y mirando alrededor, observando a Lexa que ponía la comida en un par de platos una vez que su mirada llegó a la puerta que conectaba el salón con la cocina.
La morena se giró con los dos platos, caminando en dirección al sofá y sus miradas se encontraron, dedicándose una cálida sonrisa a la otra.
-¿Por qué has hecho esto? - Quiso saber la rubia una vez que Lexa había dejado los platos en la mesa, mientras tomaba asiento a su lado.
-Porque te lo mereces, mereces que te cuiden - Le dijo Lexa, mirándola fijamente a los ojos, haciendo que Clarke se estremeciese.
-Eres increíble - Le dijo, y le pareció que la morena se ruborizaba levemente.
-¡Se me olvidaba! - Lexa se levantó rápidamente del sofá y fue a la cocina, volviendo casi al instante con una botella de vino - No se puede disfrutar de un buen risotto sin un buen vino.
-Justo lo que necesitaba - Dijo, mientras Lexa servía en ambas copas y retomaba su asiento, para empezar las dos a comer - ¿Sabes? He hablado con Alycia viniendo hacia aquí.
-¿Si? ¿Qué te ha dicho?
-Que te echaba de menos - Le sonrió.
-Yo también la echo de menos, pero está bien con su madre, ¿no?
-No lo sé, espero que sí - Suspiró Clarke - Normalmente no suele llamarme cuando está con ella. Pero sí que es verdad que Nylah es algo... difícil.
Lexa bebió de su copa de vino antes de pronunciar las palabras que quería decir.
-¿Qué pasó? - Clarke, que estaba tomando un poco de comida, la miró - Entre vosotras, quiero decir.
-Es un poco complicado, pero Nylah cambió de repente - Dijo recostándose en el respaldo del sofá - Todo iba bien hasta que Alycia cumplió su primer año, y de repente empezó a distanciarse de mí. Ya ni siquiera me daba un beso cuando llegaba a casa, o por la mañana, y muchas veces ni venía a dormir.
-¿Y no sospechabas que tal vez...?
-Sí, claro que sí, pero nunca me dijo nada ni tuve pruebas, así que no pude echarle en cara nada. Pero se alejó tanto de mí como de Alycia, y yo no podía seguir soportando eso.
Clarke notó cómo la mano de Lexa cubría la suya y la acariciaba lentamente, haciendo que volviese su mirada para verla, sintiendo esos ojos verdes sobre los suyos, mirándola de una forma que hizo que un escalofrío recorriese su espalda.
-Déjame que te diga que Nylah fue una imbécil al tratar a una mujer como tú así - Clarke agachó la mirada pero Lexa movió su mano hacia su mejilla, acariciándola, haciendo que la rubia volviese a mirarla - Te mereces mucho más.
Clarke apoyó instintivamente su mano en la cintura de la chica, sintiendo cómo las palabras que le acababa de decir resonaba en su interior, haciéndola sentir bien, haciéndola sentir segura con ella. No pudo evitar inclinarse para unir sus labios en un suave beso, acariciando la boca de la otra, haciendo que sus lenguas bailasen juntas. Clarke quiso intensificar el beso, llevándose por lo que estaba sintiendo en ese momento, pero Lexa se echó levemente hacia atrás.
-Espera - Susurró aún cerca de sus labios.
-¿Pasa algo? - Se extrañó la rubia.
-No pasa absolutamente nada, Clarke, pero tengo algo preparado para ti - Le dijo con una sonrisa.
-¿Algo más?
-Sí, pero déjame que lleve esto a la cocina antes - Lexa se levantó para recoger la mesa y le puso una mano en el hombro a Clarke cuando ésta intentó levantarse - Quédate aquí, hoy me ocupo yo de todo.
Lexa llevó todo hasta el fregadero y volvió enseguida, encontrándose con una sonrisa de Clarke, que la miraba expectante. La morena simplemente estiró su brazo, para que la rubia cogiera su mano y, tras dirigirle una sonrisa, se encaminó escaleras arriba hacia el dormitorio principal de la casa.
En cuanto entraron a su cuarto, Clarke se quedó maravillada por lo que vió: la colcha de su cama estaba quitada, con una toalla y unos botes de crema encima y en las mesillas a ambos lados del colchón había unas pequeñas velas, parecidas a las del salón.
-¿Qué es esto? - Le preguntó sin poder ocultar una sonrisa.
-Voy a darte un masaje - Le contestó, poniéndose detrás de ella, pasando sus manos por sus costados, al mismo tiempo que acariciaba su cuello con su nariz.
-Lexa, yo...
-Shhh - Siseó contra su piel - Déjame que cuide de ti, Clarke.
Clarke no pudo hacer más que asentir y dejarse llevar por las caricias de Lexa. La morena la llevó hasta la cama y le dijo que se quedase en ropa interior y se tumbase boca abajo, y así lo hizo.
-¿Vas a relajarme o a calentarme? - Le preguntó divertida, apoyando su mejilla contra el colchón.
-Voy a relajarte, y luego ya veremos - Contestó con una sonrisa, subiendo a la cama y poniendo una pierna a cada lado del cuerpo de Clarke, apoyándose contra sus glúteos, y echando un poco de crema de un bote en su mano.
Lexa miró la espalda de Clarke: era prácticamente perfecta, marcando esas curvas que formaba su cuerpo y con esa piel pálida que incitaba a besarla a cada momento. Lentamente y tras desabrochar su sujetador, comenzó a extender la crema sobre su piel, deleitándose con su tacto. Empezó masajeando sus hombros, haciendo una leve presión con sus dedos, oyendo que Clarke soltaba algún suspiro.
-¿Te gusta? - Le susurró tras inclinarse sobre ella y rozar su oreja con sus labios.
-Me encanta - Respondió en un murmullo.
Las manos de la morena subieron por su nuca, acariciando su cuello y masajeando también aquella zona, antes de dirigirse hacia el sur, asegurándose de que cada centímetro de su piel recibía la atención que necesitaba. Por los pequeños gemidos que Clarke daba de vez en cuando podía saber que lo estaba haciendo bien, y le encantaba ver cómo la rubia mordía su labio cuando ejercía un poco de presión en algunos puntos, sabiendo que estaba disfrutando con ello. Se hizo a un lado, quitándose de encima de Clarke, sonriendo cuando soltó un pequeño quejido.
-Tranquila, no he terminado todavía - Le dijo, y sus manos se dirigieron al borde del tanga que Clarke estaba usando - ¿Te importa?
-¿No decías que solo me ibas a relajar?
-Déjame hacerlo, ¿vale? - Clarke asintió suavemente y Lexa retiró la prenda, quedándose unos segundos admirando aquellos preciosos glúteos que formaban su culo, reprimiendo las ganas de abrir sus piernas y hundir su rostro entre ellas. Aún no era el momento.
Dirigió sus manos a la zona lumbar de la rubia, masajeándola, echándose luego un poco de aceite corporal en las manos para comenzar a restregarlo en sus glúteos con ganas, disfrutando de la sensación de tenerlos en sus manos. Se entretuvo un rato con ellos, para luego continuar bajando, estimulando también sus piernas, relajando sus músculos, haciendo que Clarke se sintiese mejor con aquello.
-Tienes unas manos mágicas, Lexa - La oyó murmurar.
-Me alegro de que te guste.
-Estoy a punto de tener un orgasmo - Dijo con una risita.
-Oh no, aún no - Se tumbó con medio cuerpo sobre ella, hundiendo su cara en su cuello, besándolo suavemente antes de pasar su lengua por su piel, oyendo un grave gemido que dejó salir de su boca.
Movió una de sus manos hasta acariciar su brazo, bajándola por su costado, hasta llegar a su baja espalda, deslizándola hasta que prácticamente quedó entre sus glúteos, haciendo que Clarke abriese las piernas instintivamente. Lexa dejó que uno de sus dedos se hundiese entre sus pliegues y cerró los ojos por la sensación que le daba sentir la humedad de Clarke rodeándola.
-Estás tan mojada... - Le susurró contra el oído.
-Tu culpa - Le dijo e intentó darse la vuelta para capturar los labios de la morena pero el peso del cuerpo de Lexa se lo impidió.
-Déjame que te lo haga así - Clarke simplemente asintió, hundiendo su cara contra la almohada cuando Lexa llevó sus dedos a su clítoris, comenzando a estimularlo, mientras seguía dejando húmedos besos sobre su piel, primero en su cuello y luego dirigiéndose hacia su hombro.
-Dios, Lex... - Dijo en un gemido, pues le encantaba tener a Lexa dentro de ella, besando su cuello de aquella forma, y moviendo esos largos y finos dedos en ella como solo ella sabía, haciendo que el placer se fuese acumulando en todo su cuerpo.
Lexa se incorporó, colocándose detrás de ella e instándole a que elevara sus caderas, y así lo hizo Clarke. La morena no pudo evitar quedarse mirando aquel punto del cuerpo de Clarke, tan húmedo y tan apetecible, mientras pasaba una de sus manos por su muslo.
-Lexa, por favor - Le pidió la rubia y Lexa, tras quitarle el sujetador por completo y cogiendo sus muslos con fuerza, llevó su rostro al centro de Clarke, lamiéndolo a conciencia, notando cómo las piernas de la rubia comenzaban a temblar por lo que estaba haciendo allí.
Se centró con su lengua en lamer el clítoris de Clarke, arrancándole gemidos de su boca que quedaban ahogados contra la almohada, al mismo tiempo que llevaba dos de sus dedos a su entrada, y comenzaba a penetrarla suavemente, aumentando el ritmo, sintiendo cómo Clarke movía sus caderas contra su cara, empapándola y volviéndola loca.
Lexa siguió con sus embestidas y su estimulación al clítoris de Clarke hasta que notó cómo los gemidos de la rubia se hacían más y más audibles y, con un grito casi gutural, se dejó caer sobre el colchón, haciéndole saber que había llegado al clímax. La morena se tumbó a su lado, acariciando suavemente su espalda, hasta que Clarke se dio la vuelta y se puso sobre ella, devorando sus labios con ganas, mientras que Lexa abría la boca para recibir a la lengua de Clarke.
-Ahora me toca a mí cuidarte - Le dijo la rubia, que llevó sus manos a la camiseta de la morena, sacándola con rapidez por sus brazos y su cabeza, y quitándole también el sujetador, antes de mirar sus pechos y dirigirse a uno de ellos para lamerlo, capturando su pezón entre sus dientes.
Lexa llevó sus manos a la nuca de Clarke, enredando sus dedos en su pelo, disfrutando de la sensación que le estaba regalando. Los ojos azules de la rubia miraron sus ojos verdes con media sonrisa antes de crear una columna de besos desde sus pechos hasta su abdomen, aprovechando para bajar con sus manos los pantalones y la ropa interior de Lexa.
La morena inmediatamente abrió las piernas al tiempo que Clarke se acomodaba entre ellas y pasaba sus dedos por su intimidad levemente, haciendo que Lexa jadeara y que Clarke la mirara sonriente. Lexa llevó su mano a la cabeza de la rubia, empujándola levemente hacia abajo, indicándole donde la necesitaba y Clarke no se lo pensó dos veces antes de lamer de arriba abajo el sexo de Lexa, haciendo que ésta gimiera con fuerza.
Lexa no pudo evitar apretar sus muslos a ambos lados de la cabeza de Clarke, ya que la lengua de la rubia la estaba dejando sin aliento, haciéndole sentir cosas únicas. Se agarró a las sábanas de la cama, pero no esperó que una de las manos de Clarke alcanzara la suya y entrelazara sus dedos, mientras que la otra se introducía en su interior.
Clarke no aminoró el ritmo ni soltó la mano de Lexa hasta que no sintió que la chica se tensaba totalmente y gemía con fuerza. La rubia se deleitó con la imagen que le ofrecía. Claro que era increíble que Lexa le diese placer y la devorase como lo hacía, pero poder dárselo ella y verla así no se quedaba atrás ni mucho menos.
Salió de en medio de sus piernas y se colocó sobre ella, acariciándole la frente y apartando algunos mechones que se habían quedado allí debido al sudor, mientras Lexa pasaba sus dedos por su espalda lentamente. Se inclinó para dejar un suave beso en sus labios antes de mirarla de nuevo a los ojos.
-Eres preciosa, Lexa.
-Nada comparado contigo - Le contestó con la voz aún ronca.
Clarke se volvió a inclinar para besarla, esta vez de forma más profunda, pasando su lengua por sus labios antes de introducirla en su boca, al mismo tiempo que notaba cómo Lexa abría sus piernas, dejando sus sexos uno contra el otro y llevaba sus manos a su culo. Clarke entonces comenzó a moverse contra ella, separándose de sus labios y apoyando su frente contra la suya, conectando sus miradas, a la vez que jadeos comenzaban a salir de ambas bocas.
Mantuvieron el ritmo, notando el placer volviendo a acumularse en ellas, al mismo tiempo que se miraban, intentando leer los ojos de la otra, teñidos del deseo y de la pasión del momento. Llegaron al orgasmo prácticamente al mismo tiempo, y Clarke se dejó caer sobre Lexa, notando como la morena la rodeaba con sus brazos, quedándose varios minutos en esa postura.
Clarke se echó a un lado, unos minutos después, aunque dejando su cabeza apoyada sobre el hombro de la morena, mientras ésta le acariciaba el pelo. Dejó un beso sobre su clavícula antes de notar cómo Lexa la apretaba contra ella con más fuerza.
-Quédate a dormir - Le susurró cerca de su cuello.
Lexa simplemente dejó salir un suspiro antes de que la respiración de ambas se volviera más pesada, quedando sumidas en un profundo y pacífico sueño.
El timbre de la casa hizo que Clarke saltara automáticamente de la cama, despertando a Lexa al instante. Ambas se miraron asustadas en un principio pero enseguida Clarke esbozó una sonrisa que fue correspondida por la morena.
-¿Quién será?
-Quédate aquí, voy a ver - Le contestó la rubia poniéndose su bata de seda y las zapatillas antes de bajar para ver de quien se trataba.
Abrió la puerta y se quedó helada al encontrarse a Octavia al otro lado de la puerta. No podía ver a Lexa en aquel momento, así que simplemente tomó airé y esperó que no se diese cuenta de nada.
-O, ¿qué haces aquí?
-Menuda bienvenida, Clarke. Te he llamado pero no cogías el móvil, venía a visitarte ya que Raven está trabajando. ¿Me invitas a un té?
-Claro, lo que quieras - Le dijo dejándola pasar, dirigiéndose ambas a la cocina, mientras Clarke intentaba que no se le notaran los nervios que recorrían su cuerpo en ese momento.
-¿Y Lexa?
-No está, ha salido con unas amigas - Dijo mientras calentaba agua y preparaba dos tazas.
-¿Y qué hiciste anoche? Te dejé un mensaje para que vinieras a cenar a casa pero creo que no lo has visto tampoco - Comentó la morena distraída.
-No sé donde he dejado el móvil realmente, luego lo miraré. Me quedé en casa mirando una película, ya sabes, aprovechando que Alycia está con Nylah - Dejó una taza delante de Octavia, que la miró asintiendo.
-Pues la próxima vez nos avisas, y así te hacemos compañía - En ese momento, Octavia giró la cabeza pues había oído algunos pasos procedentes de las escaleras - ¿Quién es? - Preguntó, pero la rubia se quedó tensa en el mismo sitio, sin decir nada - ¿Clarke? - Insistió.
-Hola, buenos días - Dijo Lexa, ya completamente vestida, saludando animadamente a Octavia.
-¿Qué mierda es esto? - Preguntó la morena poniéndose de pie - Clarke, ¿por qué me has mentido?
-O, yo... - Intentó decir, pero su amiga la interrumpió.
-No me jodas, Clarke - Miró luego a Lexa, que le devolvía la mirada algo confusa, y volvió a mirar a la rubia - Te la has tirado, ¿verdad?
-Octavia, cálmate.
-¿Pero qué mierdas se te ha metido en la cabeza, Clarke? - Desvió la mirada a la chica que observaba la escena inmóvil - ¿Y a ti? ¿No sabes que es tu jefa?
-Sí, yo...
-Déjala en paz a ella, O - Intervino Clarke - Cualquier cosa que tengas que decir, me la dices a mí.
-Pues sí, tengo que decir que por vuestro bien espero que no se entere Nylah, porque os la puede liar - Las señaló a ambas - Y Clarke, te lo dije, te dije que tenías que despedirla.
-No voy a hacer siempre lo que tú me digas, Octavia. Las dos somos adultas, sabemos lo que hacemos, no es nada malo que yo sepa.
-Lo será si lo que sea que tenéis acaba mal, y la que saldrá perjudicada de todo esto es Alycia, que no tiene culpa de nada - Dijo antes de dirigirse a la salida - Ya hablaremos, se me han quitado las ganas de té. Hasta luego.
Octavia pasó con paso decidido por el lado de Lexa, mirándola de forma reprobatoria. Clarke se mordió el labio y suspiró con frustración antes de pasarse las manos por la cara y mirar a Lexa.
-Lo siento, Lex, Octavia es un poco...
-No, tiene razón - Dijo seriamente la morena - Si sale mal, a la que haremos daño es a Alycia.
Clarke rápidamente se acercó a ella, poniendo sus manos sobre sus mejillas. No quería ni podía dejar que Lexa pensara eso, porque no estaba dispuesta a acabar con aquello.
-Escúchame, Lexa - Le dijo mirándola a los ojos - Esto no va a acabar mal, ¿de acuerdo? Ambas sabemos lo que hacemos y dios... - Suspiró cerrando momentáneamente los ojos - No quiero ni pensar en no poder volver a pasar una noche contigo como la que hemos pasado.
Lexa sonrió levemente, porque ella tampoco quería pensarlo, así que simplemente puso sus brazos alrededor de la cintura de la rubia y la acercó a su boca para besarla lentamente. Podía notar que aquel beso no era como los otros, no era un beso destinado a acabar en algo más, era simplemente un beso para disfrutar de las sensaciones que la otra le ofrecía. Y es que, aunque las palabras que le había dicho Clarke, que aquello solo era sexo, seguían resonando en su cabeza, podía sentir después de esa noche que habían compartido, que tal vez no eran del todo ciertas.
Bueno, un nuevo capítulo.
Parece ser que eso de 'solo sexo' no está tan claro, ¿no?
Y ahora hay más gente que lo sabe... ¿se enterará Nylah? ¿Cómo se lo tomará?
¿Qué piensa Alycia de todo esto?
Chan chan chan!
Nos leemos pronto :)
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