Estaban siendo unos días maravillosos. Lexa no había dormido en su cama desde hacía casi una semana y parecía que la conexión que estaba desarrollando con Clarke crecía con el paso de los días. Estaba descubriendo que había demasiadas cosas de aquella mujer que la volvían loca, como su forma de besarla y acariciarla, o cómo se acurrucaba contra ella cuando dormían y acariciaba su brazo o su costado cuando pensaba que estaba dormida.

No habían hablado del tema, simplemente se centraban en disfrutar de la otra, pero Lexa cada vez tenía más claro que todo aquello que estaba experimentando, y que estaba segura de que Clarke lo sentía también, no podía ser solo sexo. No cuando las miradas entre las dos le hacían sentir que había mucho más, y cuando el solo roce de la piel de Clarke le ponía la suya de gallina.

En aquel momento se encontraba despierta, con un brazo sobre la cintura de Clarke, que se encontraba con su espalda contra su pecho. Ambas estaban desnudas bajo las sábanas, puesto que la noche anterior se habían dedicado a devorarse, a descubrirse una vez más. Movió su mano suavemente, creando caricias por el vientre de Clarke, provocando que la rubia se moviera levemente, dejado escapar pequeños sonidos que hicieron sonreír a la morena.

-Buenos días - Le susurró contra su oído, dejando seguidamente un beso en su sien. Clarke se dio la vuelta, aún con los ojos cerrados, y apoyó su frente contra la de Lexa - ¿No tienes que ir a trabajar esta mañana?

-No - Dijo abriendo sus increíbles ojos azules, haciendo que Lexa se perdiera en ellos una vez más - Nos podemos quedar toda la mañana en la cama, si queremos - Fue acariciando la espalda de la morena de forma suave, recorriéndola de arriba a abajo, estando aún bastante adormilada.

-¿No quieres desayunar? - Le propuso la morena con media sonrisa, consiguiendo que Clarke también sonriera de la misma forma.

-Sí, pero no quiero levantarme.

-Deja que te lo prepare yo - Susurró contra sus labios antes de besarlos suavemente, disfrutando de la forma en la que Clarke correspondía al beso.

Lexa se levantó de la cama, y se dispuso a salir de la habitación, no sin antes ponerse una bata que la rubia tenía colgada de la puerta y dirigirle una mirada divertida. Clarke se quedó en la cama viendo cómo Lexa salía de allí, y una vez lo hizo, se dejó caer pesadamente sobre el colchón, poniendo la almohada sobre su cara, sintiendo mil emociones recorrer su cuerpo.

Había intentado que aquello nada más fuera sexo y ya está, pero Lexa la trataba de una forma que hacía que no necesitara nada más. Y si a eso le añadía la forma en la que la miraba y la besaba... se podía derretir solo con ese recuerdo. Cerró sus ojos, sintiendo el sueño volviendo a ella, y acabó por quedarse dormida de nuevo.

En la cocina, Lexa se dedicaba a preparar un poco de café y zumo de naranja, mientras en la tostadora se calentaba un poco de pan, que después untaría con mantequilla y mermelada. No sabía por qué, pero le encantaba cuidar de Clarke de ese modo. Nunca había sentido esa necesidad, ni siquiera con Costia, a la que siempre había considerado la persona por la que más había sentido. Con Clarke parecía que todo era diferente, y ella solo quería dejarse llevar.

Cuando tuvo todo listo y preparado, lo puso en una bandeja y subió con ella cuidadosamente para no derramar nada. Entró a la habitación y sonrió al darse cuenta de que Clarke se había vuelto a quedar dormida. Dejó la bandeja sobre una de las mesitas que se encontraban a ambos lados de la cama y se sentó en el borde, justo al lado de la rubia, y pasó su mano por su mejilla, acariciándola suavemente, provocando que abriese los ojos casi de inmediato.

-Dios, ¿me he dormido otra vez? - Preguntó algo atontada aún, haciendo reír a Lexa.

-Sí, pero no pasa nada - Sonrió con dulzura - Te he traído el desayuno - Dijo mientras cogía la bandeja y la ponía sobre el cuerpo de la rubia, que miró la comida emocionada.

-Joder, me muero de hambre - Cogió una de las tostadas, dandóle un mordisco y cerrando los ojos, disfrutándolo, llevando luego el trozo de pan hasta Lexa - Pruébalo.

La morena abrió la boca para probarlo, y Clarke hizo que se manchara las comisuras con mermelada, inclinándose luego para poder lamerlas, besando a Lexa lentamente. Comenzaron a comer el desayuno, dándose la una a la otra a probar de todas las cosas, robándose besos y riendo cuando una manchaba a la otra, hasta que terminaron con todo y dejaron la bandeja sobre la mesita nuevamente, recostándose sobre la cama de lado, quedando una frente a la otra, con sus cuerpos casi pegados.

Se quedaron mirándose unos segundos a los ojos, con unas leves sonrisas en sus labios. Clarke alargó su brazo y comenzó a acariciar el pelo de la morena, que se acurrucó más contra la rubia y hundió su cabeza contra su pecho.

-¿Qué ocurre? - Preguntó la rubia en un susurro, pero no obtuvo respuesta, aunque Lexa se abrazó a ella con fuerza - ¿Lex?

-¿Qué es esto, Clarke? - Dijo tras unos segundos de silencio, sin salir de su escondite.

-¿A qué te refieres?

-A nosotras, ¿de verdad somos solo sexo? - Preguntó, esta vez saliendo para observar aquellos ojos que tanto le gustaban.

-Lexa... - La rubia apartó la vista, antes de suspirar con fuerza, pero Lexa sujetó su barbilla para que la volviera a mirar - No me hagas esto.

-Sólo estoy diciendo, Clarke, que nos mires. A mí me parece que hay mucho más aquí.

-Pero mírate, y mírame.

-Ya nos estoy viendo, y no entiendo cuál es el problema - Clarke la miró fijamente y cogió aire antes de hablar.

-Eres preciosa, Lexa. Eres una persona increíble, y me haces sentir como hace muchísimo tiempo que no me sentía, ¿sabes?. Pero eres joven, y yo pienso que preferirás vivir, disfrutar de todo lo que te ofrece la vida antes que empezar algo con una mujer como yo, que además tengo una hija y...

-Clarke - La interumpió - Adoro a tu hija, lo sabes, y créeme, que cuando estoy contigo, cuando estoy con vosotras, siento que estoy genial así, que no necesito nada más - Acarició sus labios con la yema de sus dedos y acercó su rostro al de la rubia para poder susurrarle mejor - No me apartes por eso, por favor...

Clarke miró sus preciosos ojos de color verde unos segundos, pensando en las palabras que Lexa acababa de decirle, sintiendo su cuerpo temblar levemente. ¿De verdad podía ser aquello algo más que sexo? ¿Qué perdía por intentarlo?. Movió una de sus manos hasta la nuca de la morena, para acercarla a ella y empezar a besarla suavemente, sintiendo como la lengua de Lexa se hacía paso entre sus labios, provocando escalofríos en todo su cuerpo.

Estuvieron minutos besándose y regalándose suaves caricias en el cuerpo de la otra, intentando explicar de esa forma lo que sentían, porque a veces, esos gestos expresaban mejor las emociones que las propias palabras.


Era sábado, y Clarke estaba en casa leyendo un libro sobre el sofá, esperando a que Nylah llegase con la pequeña Alycia. Ya habían pasado las dos semanas que le correspondían quedarse con su otra madre y ese era el día que su ex mujer y ella habían acordado que volvería a casa. Lexa había ido aquella tarde a ver a una amiga suya, así que se encontraba sola en esos momentos.

No iba a mentir, lo había pasado genial disfrutando de esos días a solas con Lexa, pero echaba de menos a su hija. Alycia significaba más que nada ni nadie en su vida, y ella estaba encantada de que Lexa pudiera comprender aquello.

Al rato de estar sentada sumergida en la lectura, el timbre sonó. Una sonrisa se formó en su rostro por las ganas de ver a su pequeña rubia tras la puerta, pero la imagen que vio la sorprendió un poco: Alycia estaba vestida con un precioso vestido, sonriendo efusivamente, y Nylah iba también algo arreglada, mientras sujetaba un pequeño ramo de tulipanes, las flores preferidas de Clarke.

-Hola - Le dijo a Nylah, algo confusa por la situación, y después miró a Alycia - Hola, cariño.

-¡Hola, mami! - La pequeña fue corriendo a abrazar a su madre, que le dio un fuerte beso en la frente mientras correspondía al abrazo.

-Hola, Clarke - Le dijo Nylah a la vez que le extendía el ramo - Esto es para ti.

-¿Y eso? - Preguntó con las cejas levantadas en forma de sorpresa - ¿Por qué estáis tan arregladas?

-Hemos decidido Alycia y yo, si te parece bien, que podríamos ir a cenar fuera hoy las tres - Clarke la miró escéptica - Creo que podría irnos bien, como amigas.

Clarke la miró a los ojos, parecía que Nylah estaba siendo sincera, y luego miró a Alycia, que le devolvía la mirada cde forma suplicante. No iba a pasar nada por solo cenar con ella, ¿no?. Además, tal vez sería bueno para Alycia ver que sus madres se llevaban bien.

-Está bien - Aceptó - Pero esperadme aquí, que yo no voy tan elegante como vosotras.

-Vas guapa igualmente, mami - Le dijo la niña.

-Pero quiero ir tan guapa como tú - Le dio un suave golpecito en la nariz antes de dirigirse a la planta de arriba para cambiarse.

-Te esperamos en el coche - Oyó a Nylah decirle mientras subía.

A decir verdad, le resultaba bastante extraño que Nylah de repente estuviera teniendo aquella actitud. No le molestaba en absoluto, si era con buenas intenciones, pero no se había comportado así nunca desde que se habían separado. Tal vez la había juzgado mal, o puede que estuviera cambiando.

Dejó las flores sobre una de las mesillas y decidió ponerse un vestido negro sin mangas: sencillo pero elegante. Pensó que lo mejor era avisar a Lexa de que iban a salir, por si llegaba y no las veía allí, y de paso decirle que estarían con Nylah. Sentía la necesidad de aclarárselo todo a la morena y no quería que pensase cosas que no eran. Decidió entonces enviarle un mensaje.

Clarke: Hola, preciosa. Vamos a salir a cenar con Nylah, me ha dicho que quiere que Alycia vea que nos llevamos bien. Nos vemos cuando volvamos. No puedo esperar a besarte.

Dejó el móvil sobre la cama mientras terminaba de peinarse y maquillarse y no pudo evitar ir a mirarlo rápidamente cuando lo sintió vibrar.

Lexa: ¿Con Nylah? Está bien, nos vemos luego, Clarke.

Frunció el ceño al observar la respuesta. Normalmente Lexa solía contestar a sus insinuaciones o empezarlas ella, pero no quería pensar tampoco que estuviera celosa por lo que acababa de decirle. No era nada más que una cena. Una cena con la madre de su hija, pero una cena al fin y al cabo.

Clarke: Lexa, no tienes que preocuparte, solo es una cena. Acuérdate de esta mañana.

Lexa: Lo sé, Clarke. Lo siento. Nos vemos luego.

Suspiró internamente con la última respuesta de la morena y decidió no darle más importancia. Más tarde podría hablar con ella y decirle que no tenía nada de qué preocuparse. Bajó de nuevo y salió hacia el coche de Nylah, donde ya estaban montadas ella y su hija, mientras ambas la miraban con una sonrisa, y ella se la devolvió a ambas.

-Bueno, ¿dónde vamos a cenar? - Preguntó una vez estuvo en el asiento del copiloto.

-Vamos a un restaurante genial que conozco en Chinatown, os va a encantar.

Clarke fue escuchando durante el trayecto en coche cómo Nylah y Alycia le contaban lo que habían hecho esas dos semanas y todos los deberes que la niña había ido haciendo. Tenía que reconocer que parecía que Nylah había recuperado esa complicidad que solía tener con su hija, y ella estaba feliz de que así fuera, porque sabía lo importante que era la castaña en la vida de Alycia.

-Mami, ¿dónde está Lexa? - Preguntó Alycia a Clarke una vez estuvieron ya dentro del restaurante, que era asiático y a Clarke le pareció muy bonito visualmente.

-Había quedado con una amiga, cielo.

-Yo quería que viniese - Dijo cruzándose de brazos y agachando su mirada, haciendo reír a sus madres.

-No para de hablar de ella - Comentó Nylah - Parece que le ha cogido mucho cariño.

-Así es, Lexa es una persona increíble, y estamos muy contentas con ella en casa.

-¿Tú también? - Se interesó la castaña mientras bebían del vino que habían pedido.

-Nylah... - Se quejó, rodando los ojos, aunque una parte de ella se moría por restregarle a la cara que Lexa la cuidaba y la trataba como ella no lo había hecho.

-¿Qué? Solo pregunto. Sé que Alycia la quiere un montón.

-Lexa es la mejor - Dijo la niña - Sabe un montón de juegos y siempre me lleva al parque. Y de acampada - Clarke rodó los ojos cuando escuchó a la pequeña decir lo último.

-¿Acampada? - Nylah miró a Clarke - ¿Se fueron las dos de acampada?

-Fuimos las tres, en realidad.

-Oh... qué bonito - Se burló la castaña, pero luego miró con una dulce sonrisa a su hija - ¿Lo pasásteis bien, princesa?

-Sí, mami, nos bañamos en un lago y Lexa jugó con nosotras a la pelota.

-Eso está genial, tesoro - Dijo mientras las tres comían de sus platos, y miró a Clarke luego - Y entonces, ¿hasta cuándo se quedará?

-No tenemos fecha, pero espero que se quede bastante.

-¿Realmente te hace falta, Clarke? Si algún día tienes turno por la tarde cuando te toca estar a ti con Alycia, puedo ayudarte yo, lo sabes.

-Sí, lo sé. Pero si se fuese ahora, Alycia se quedaría devastada.

-Lexa se quedará para siempre - Dijo la niña con tono enfadado, cruzándose de brazos de nuevo.

-Ojalá, cariño - Le dijo Clarke, pasándole una mano por el pelo rubio - Pero en algún momento tendrá que irse - Sintió una punzada en su interior con sus propias palabras.

-No, mami, no - Los ojos de la niña se inundaron de lágrimas.

-Bueno, mi amor, no te pongas ahora triste - Le pasó la mano por debajo de los ojos para secar las lágrimas que habían caído - Tenemos aún un montón de tiempo que pasar con ella, ¿está bien? - Alycia simplemente asintió, intentando dejar de llorar.

-Ey - Nylah llamó su atención - Luego te compramos un helado, ¿vale? - Intentó animarla y la niña asintió, esta vez con una sonrisa.

Clarke miró a Nylah dulcemente, de verdad que le encantaba ver a su ex mujer volviendo a recuperar su relación con su hija. Pero en ese momento sus propias palabras volvieron a su mente: ¿qué pasaría si Lexa decidiese irse?

Intentó no pensar más en ello y se dedicó a disfrutar del resto de la cena, donde compartieron una amena conversación entre las tres, haciendo reír a la pequeña Alycia y contándose cosas con Nylah. Parecía que aquello sí había sido una buena idea, después de todo.


Lexa había decidido salir esa tarde con Anya, ya que su hermano Lincoln estaba trabajando y su amiga tenía el día libre. Habían decidido ir a un pub donde podrían hablar y beber algo de cerveza para relajarse un rato, pero Lexa no lo había conseguido después de los mensajes que había recibido por parte de Clarke.

¿Por qué había ido a cenar con Nylah? ¿Era normal ese sentimiento que le estaba quemando por dentro? Dios, sólo quería ir con ella y besarla para sentir que era suya, y que no pasaba nada por que fuera a cenar con su ex mujer. Pero esas palabras eran las que se repetían en su cabeza una y otra vez. Si la rubia había sentido en un tiempo tantas cosas por ella, ¿por qué no iba a poder sentirlas?

-Lexa, ¿me estás escuchando? - Le preguntó Anya y la morena simplemente movió la cabeza, intentando sacar los pensamientos que estaban en ese momento en su mente.

-Perdona, Anya - Se disculpó - Clarke me ha enviado un mensaje, y no puedo dejar de darle vueltas.

Lexa le había puesto al corriente de todas las novedades respecto a la rubia mediante mensajes y alguna que otra llamada, y aunque al principio Anya todavía no se lo había terminado de creer, le había dicho que era una suertuda y que disfrutara de aquello.

-¿Qué te ha dicho? - Su amiga la miró con el ceño fruncido.

-Que se iba a cenar con Alycia y Nylah...

-¿Quién es Nylah?

-Su ex mujer.

-¿Su ex mujer? - Se extrañó - ¿Y qué coño hace yendo a cenar con ella?

-Me ha dicho que es que Nylah quería que Alycia viese que se llevan bien, o algo así - Dijo antes de suspirar y pasarse la mano por el pelo.

-Entonces, no tienes que preocuparte, ¿no?

-Supongo, pero...

-Pero no puedes evitarlo - Lexa la miró asintiendo suavemente - Te ha dado fuerte con ella, ¿eh?

-No puedo controlarlo, Anya - Bebió un trago de su cerveza - Creo que tal vez me esté enamorando y no se hasta qué punto eso es bueno.

-¿Ella te ha dicho algo? - Quiso saber su amiga.

-Bueno, esta mañana le he preguntado que qué pasaba con nosotras, porque parecía que fuéramos mucho más que sexo.

-Así me gusta, que seas directa - Ambas rieron - ¿Y qué te ha contestado?

-Al principio me ha dicho que es que ella era una mujer con una hija y yo era joven y que entendía que yo quisiera disfrutar de mi vida pero le he hecho entender que lo que quiero es estar con ella, compartir esos momentos.

-Menuda ñoña estás hecha, Lex - La picó.

-Tal vez, pero eso es lo que siento, Anya.

-Bueno, entonces no tienes nada que temer, déjate llevar, disfruta del momento y quítate esas ralladas y esos celos de la cabeza - Alzó su botellín de cerveza para que Lexa chocara el suyo contra él - Vamos a disfrutar de esto ahora, anda.

Lexa intentó hacerle caso a su amiga y apartar todas las preocupaciones de su mente. Tal vez sería lo mejor, pero cada vez que pensaba en Clarke cenando junto a aquella mujer, le empezaba a hervir la sangre. Sólo quería llegar a casa y poder tomarla entre sus brazos para quitarse esas malas vibraciones.


Hacía un rato que habían vuelto a casa, y debía de reconocer que había estado bastante desilusionada cuando había visto que Lexa aún no estaba allí. Nylah se había quedado un rato así que en ese momento estaban las tres jugando al monopoly sobre la alfombra del salón.

Nylah le había estado sonriendo durante casi toda la velada y parecía que veía en ella un poco de la mujer de la que un día se enamoró. Tal vez, algunos meses atrás, si hubiese estado en esa situación, se hubiese planteado seguir viéndola para ver si podían volver a tener lo que habían tenido anteriormente, pero en su mente en esos momentos sólo estaba una preciosa morena de ojos verdes que ocupaba sus pensamientos la mayor parte del tiempo.

Se oyó el ruido de la cerradura en la puerta principal y su corazón empezó a bombear con fuerza, sabiendo perfectamente quien se encontraba al otro lado. La pequeña Alycia esbozó una gran sonrisa justo antes de levantarse con ansia, desmontando medio tablero, para ir corriendo hacia la puerta.

-¡Lexa! - Chilló con entusiasmo una vez la morena entró en la casa y pudo abalanzarse en sus brazos.

-Hola, monito - Lexa la alzó, abrazándola con fuerza y dándole varios besos en la mejilla - ¿Me has echado de menos?

-Mucho, ¿y tú a mí?

-Más que tú - Le pellizcó suavemente la nariz y entonces enfocó el fondo del pasillo, donde estaban Clarke y Nylah, ya de pie - Hola - saludó casualmente.

-Hola, Lex, Nylah se ha quedado un rato a jugar al monopoly con nosotras - Le dijo Clarke, intentando que no se notara su nerviosismo por la situación.

-Hola Lexa - La saludó Nylah a continuación - Un placer verte de nuevo.

-Lo mismo digo - A la morena le extrañó que la castaña fuera tan simpática con ella, e incluso ofreciéndole una sonrisa que parecía sincera, cuando las veces anteriores que se habían encontrado, había sido bastante desgradable y seca.

-Lexa, ¿me lees un cuento? - Dijo Alycia de repente, frotándose los ojos.

-¿Ya tienes sueño, cariño? - Le preguntó Clarke.

-Sí, mami.

-Está bien, despídete de mamá y ve a dormir - Le dijo dulcemente, y a continuación miró a Lexa - ¿Te parece bien acostarla tú?

-Sabes que sí - Le contestó a Clarke con una sonrisa - ¿Vamos, monito?

-Espera - Alycia se acercó a Nylah para abrazarla - Adiós, mamá.

-Adiós, cariño - Le dio un beso en la frente - Pórtate bien, nos vemos pronto.

Alycia le dio un beso también a Clarke y luego le dio la mano a Lexa para dirigirse a la planta superior, dejando a sus madres solas en el salón. Clarke pudo notar que Nylah se acercaba a ella lentamente.

-¿Podrías darme un vaso de agua? - Le preguntó.

-¿Acaso no sabes tú donde están las cosas en esta casa? - Le contestó divertida.

-Pero es tu casa, no la mía, Clarke.

-Está bien, vamos - Ambas fueron a la cocina y Clarke enseguida le sirvió un poco de agua con hielo.

-Es increíble que te acuerdes de que solo la bebo con hielo - Le concedió Nylah.

-Hay cosas que no se olvidan, Nylah - Le respondió mientras ambas estaban apoyadas contra la encimera de la cocina, una al lado de la otra, y vio como la castaña sonreía, mirándola de reojo.

-Ha sido genial poder cenar con vosotras dos hoy.

-Sí, ha estado muy bien, gracias por querer hacer esto.

-¿Crees...? - Nylah cogió aire - ¿Crees que querrías quedar algún día para cenar conmigo a solas?

-Nylah... - Intentó a decir Clarke pero Nylah de repente se puso delante de ella y cogió su mano.

-Siempre hemos sido tú y yo, Clarke, lo sabes - Le dijo mirándola a los ojos.

-Nylah, yo... - Intentó decir pero no pudo acabar la frase porque la castaña se acercó a ella, uniendo sus labios suacemente.

Clarke no podía creer nada, ¿le habría dado una mala impresión a Nylah de todo aquello? Se quedó allí inmóvil, demasiado impactada por lo que estaba pasando como para poder reaccionar, hasta que vio cierto cabello moreno aparecer por detrás.

-Lexa - Dijo rápidamente cuando se separó de Nylah, viendo cómo la morena apretaba los labios y se daba la vuelta para salir de allí. Miró de nuevo a Nylah, que no apartaba sus ojos de ella - ¿Qué acabas de hacer, Nylah?

-Clarke, sabes que tú y yo...

-No hay tú y yo, Nylah - Dijo apartando su pelo de su cara y peinándolo hacia atrás - Eso se acabó hace bastante tiempo.

-Lo siento, creo que será mejor que me vaya - Dijo antes de ir al salón para coger su bolso y salir de allí.

Clarke se quedó unos segundos allí con los ojos cerrados, antes de dirigirse a la planta de arriba. Tenía que hablar con Lexa, esa mirada de dolor que había visto en ella le había provocado una punzada en el corazón que necesitaba que desapareciese. Fue rápidamente a la puerta de su habitación y la golpeó suavemente, abriéndola a continuación y encontrándose a Lexa acurrucada en la cama, de espaldas a ella.

-Lexa, siento que hayas tenido que ver eso - Le dijo acercándose a ella.

-No importa, Clarke, lo entiendo perfectamente - Le dijo en un susurro.

-No hay nada que entender, ella me ha besado, pero no le he correspondido en ningún momento - Entonces, Lexa se giró y Clarke pudo comprobar que sus ojos estaban húmedos y ligeramente enrojecidos.

-Yo no he visto que te hayas apartado, Clarke - Le dijo - Pero de verdad, lo entiendo perfectamente, es tu ex mujer, entiendo que puedas sentir cosas por ella.

-Lexa, no es para nada así, te lo prometo.

-No tienes que darme explicaciones, Clarke - Dijo antes de volver a darse media vuelta - Buenas noches.

Clarke suspiró fuertemente antes de salir de allí. Tal vez lo mejor sería dejar las cosas así y ya hablarían al día siguiente, aunque lo único de lo que tenía ganas en ese momento era de meterse en la cama con ella y demostrarle que la única en la que estaba interesada era ella. Joder, ¿es que no veía lo que provocaba en ella?.

Salió frustrada de allí, cerrando la puerta y dirigiéndose a su habitación, sintiendo cómo el estrés de esos últimos momentos del día y los acontecimientos la hacían sentirse mal. Decidió apagar la luz e irse a dormir inmediatamente. Lo mejor era dejar pasar las horas, ya podría hablar con Lexa y aclararlo todo para volver a poder tenerla con ella.


No había vuelto a hablar con Clarke desde la noche del sábado, donde la había visto besándose con Nylah. La rubia le había dicho una y otra vez que no era lo que ella pensaba, que la castaña la había besado pero ella no le había correspondido, pero Lexa no podía dejar de pensar y sentir que aquella sobraba en todo aquello, que esa no era su familia y que no podría tener a Clarke del mismo modo que Nylah la había tenido.

El domingo no había visto apenas a Clarke ni Alycia, ya que había pasado todo el día fuera, había quedado con algunas chicas Au Pair, sin Ontari porque desde que la había besado no había vuelto a aparecer. Tal vez tendría que llamarla y pedirle perdón por lo de aquel día, pero esperaba poder hacerlo en persona en algún momento.

Ese día, el lunes, la rubia había trabajado toda la mañana, y no llegaría hasta media tarde, así que era ella la que tenía que ir a recoger a Alycia, así que fue hasta la puerta de su colegio cuando llegó la hora en la que la pequeña salía. Llegó unos minutos tarde, ya que ese día llovía y hacía bastante viento y costaba bastante andar, sobretodo teniendo en cuenta que el camino hasta el colegio era cuesta arriba.

La esperó en la puerta, en el mismo sitio donde la esperaba cada día que tenía que ir a por ella, y se comenzó a extrañar cuando pasaron varios minutos y la niña no salía. Normalmente solía ser de las primeras en salir y de hecho pensaba que ya estaría allí con su pequeño paraguas cuando ella llegase, pero tal vez se hubiese quedado contando algo a alguna amiga o a la profesora.

Pasaron más de quince minutos y cuando vio que apenas ya quedaba gente por allí decidió entrar para ver qué pasaba. Se dirigió a la puerta de la clase de Alycia y vio a su profesora cerrando el aula con llave.

-Señorita Watson - La llamó - ¿Dónde está Alycia Griffin? No la he visto salir.

-¿Alycia? - La profesora la miró con el ceño fruncido y Lexa asintió - Ha salido de las primeras, como siempre.

-¿Cómo? Llevo esperándola como veinte minutos y no aparece.

-¿Seguro que no venía nadie más a por ella? Aunque yo no he visto a nadie, eso sí es verdad...

-¿Y ha dejado salir a la niña sola? - Se alteró Lexa.

-Como normalmente siempre está usted o una de sus madres para recogerla, pensé que no pasaba nada.

-Joder - Lexa resopló nerviosa, buscando el móvil para llamar a Clarke. Marcó rápidamente el número y esperó a que contestase - Venga, cógelo, Clarke.

-¿Lexa?

-Clarke, escúchame, ¿has recogido tú a Alycia? ¿O alguien la ha recogido?

-¿Cómo? ¿No la recogías tú?

-Sí, estoy aquí en el colegio y Alycia no está. Y su profesora dice que ha salido de las primeras.

-¿Me estás diciendo que no aparece? - Lexa pudo notar cómo la respiración de Clarke se empezaba a entrecortar por la angustia.

-Clarke, cálmate, vamos a buscarla.

-Voy para allá, Lex - Oyó un pequeño sollozo al otro lado del teléfono - Encuéntrala, por favor - Le pidió.

-La vamos a encontrar, preciosa, te lo prometo - Le dijo antes de colgar.

Lexa entonces dejó a la profesora allí, sin ni siquiera decirle nada, y empezó a buscar por dentro y fuera del colegio con desesperación. No se podía creer que Alycia se hubiese perdido así como así. Tenía que encontrarla, fuere como fuere. No podía pensar en que le podría haber pasado algo. Y no podía pensar en ver a Clarke destrozada por aquello. Simplemente era demasiado para ella.


¡No me matéis, por favor! Sé que soy cruel y despiadada, pero qué le vamos a hacer.

¿Le habrá pasado algo a Alycia? ¿Dónde está?

¿Hablarán Lexa y Clarke?

¿Le damos una paliza a Nylah?

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Muchas gracias por leer y comentar.

Nos vemos en el próximo ;)

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