La lluvia caía con fuerza, de forma torrencial y sin ofrecer ningún tipo de tregua, pero poco importaba en ese momento. Lexa corría como podía por todo el colegio, esperando encontrar una pequeña cabellera rubia en algún punto de aquellas interminables pistas, que se encontraban totalmente mojadas y desiertas. No quedaba nadie en aquel colegio, al menos ningún niño, y Lexa se aferraba a la esperanza de que la pequeña se hubiera escondido en algún lugar, lejos de su vista, pero al menos estaría a salvo.

No conseguía entender por qué la profesora no se había asegurado de ver a quien recogía a la pequeña antes de dejarla ir. ¿Qué clase de profesor de un niño de cinco años hacía eso?. La angustia se iba apoderando del cuerpo de Lexa, haciendo que cada vez le costara más respirar.

Decidió que lo mejor sería esperar a Clarke en la entrada, mientras que la profesora había ido a avisar al conserje para que él le informase si veía algo. Lexa se quedó esperando debajo de una zona que estaba justo enfrente del parking a donde la rubia llegaría, pero que estaba techada, pudiendo así refugiarse de la lluvia.

Pocos minutos pasaron hasta que vio el coche de Clarke llegando y aparcando lo más rápido que pudo, bajando después del vehículo y buscando a Lexa con la mirada. La morena no lo dudó antes de salir corriendo a su encuentro. Desde su posición podía ver la angustia y el agobio en su cara, y no pudo evitar la necesidad de tener su cuerpo entre sus brazos, para intentar calmarla.

La rubia enseguida enfocó a Lexa y corrió hacia ella también, encontrándose las dos en medio del parking, y fundiéndose en un abrazo. Llovía y el paraguas había caído al suelo, pero en ese momento no les importaba a ninguna de las dos.

-¿La has encontrado? - Preguntó Clarke en forma de un susurro tembloroso, y Lexa simplemente negó con la cabeza, aún sujetando a la rubia entre sus brazos - Dios, ¿cómo es posible que la hayan dejado salir sin vigilar que algún adulto se la llevase? - Su tono pasó de la tristeza a la rabia y la ira en cuestión de segundos.

-No lo sé, Clarke, yo... - Se separó un poco de su abrazo para mirar a aquellos ojos azules cristalinos - Lo siento, si hubiera llegado antes...

-Eh - Le dijo Clarke, pasando su pulgar suavemente por su mejilla, sus palabras saliendo temblorosas de su boca - No es tu culpa, Lex, no lo es...

-¿Señora Griffin? - Escucharon una voz tras ellas, y cuando se giraron pudieron ver a la profesora de Alycia, la señorita Watson, acercándose a ellas, y a Clarke se le endureció la tierna mirada que segundos antes le estaba dedicando a Lexa.

-¿Cómo narices es usted tan irresponsable de dejar salir a los niños sin comprobar que haya un adulto con ellos? - Le dijo con rabia, dirigiéndose hacia ella - ¡Tiene solo cinco años!

-Lo siento, la verdad es que pensaba que estaba con alguien - La profesora agachó la cabeza, avergonzada.

-Pero... ¿la ha visto salir con alguien? - Intervino Lexa, que se colocó junto a Clarke, colocando su mano alrededor de su cintura. Pudo notar la mirada que echó la profesora ante el gesto, pero en ese momento no le podía importar menos. Solo quería transmitirle a la rubia que estaba allí con ella, porque también quería encontrar a Alycia tanto como ella.

-No, lo cierto es que no - Se lamentó.

-Increíble... - Susurró Clarke, llevándose las manos a la cara, intentando frenar las lágrimas que irremediablemente empezaron a correr por su rostro.

-Clarke... la vamos a encontrar - Le dijo Lexa, a lo que la rubia se volvió hacia ella, hundiéndose en su pecho, mientras la morena la abrazaba con fuerza - Va a estar bien, tenemos que confiar. - De repente, algo pasó por su mente - ¿Por qué no llamas a Nylah? Tal vez la haya recogido ella.

-Tienes razón - Dijo, separándose levemente - Aunque si es así la mato, por haberme hecho pasar este rato. Pero sí, tienes razón, ir y venir a por Alycia sin decirme absolutamente nada es de su estilo.

Rápidamente Clarke buscó en su bolso el móvil para llamar a Nylah, y marcó el número. Esperó tono tras tono, cada vez menos esperanzada de que la castaña respondiese, y así fue, porque no hubo respuesta alguna.

-¡Joder! - Exclamó, sintiendo el agobio construirse en cada parte de su cuerpo.

-¿No responde? - Preguntó Lexa, y Clarke simplemente negó, las lágrimas cayendo nuevamente por sus mejillas.

-Voy a llamar a Raven y Octavia - Dijo, buscando el número en la agenda.

-¿Clarke?- Respondió Octavia apenas un tono después de que la rubia pulsara el botón de llamada.

-O, escúchame - Le pidió, intentando calmar su respiración - ¿No habréis recogido a Alycia, verdad?

-No, ¿por qué? - Su voz sonaba extrañada por la llamada y aún más por la pregunta.

-No aparece, Octavia, no está en el colegio y... - Su voz se quebró de repente, y Lexa la sostuvo entre sus brazos, sintiendo que ella también estaba a punto de romperse.

-¿Qué? ¿Dónde estás?

-Estamos en el colegio, pero no está, Lexa la ha estado buscando y...

-¿Habéis llamado a Nylah? - Preguntó, cortando a Clarke.

-Sí, pero no responde.

-Id a casa, ¿vale? Vamos hacia allí y nos vemos enseguida, y si tenemos que llamar a la policía, llamamos inmediatamente.

-Está bien - Dijo antes de colgar.

-¿Qué ha dicho? - Quiso saber Lexa.

-Que vayamos a casa, ellas también van hacia allí - Lexa asintió y Clarke se volvió a la profesora, que seguía allí inmóvil - Como mi hija no aparezca, le juro que le hundo la vida. Y voy a denunciarla por negligente.

Ambas caminaron hacia el coche, y decidieron que sería Lexa quien conduciera aquella vez, ya que Clarke estaba en un estado de nervios demasiado fuerte como para ponerse al volante. Lexa condujo hacia la casa de Clarke lo más rápido que pudo, agarrando en todo momento, excepto cuando tenía que cambiar de marchas, la mano de Clarke, que tenía la cabeza apoyada contra el respaldo del asiento del copiloto y respiraba con fuerza, intentando calmarse, pero la angustia y el agobio de pensar en donde estaría Alycia y si le había pasado algo aumentaban a cada segundo, haciendo que le resultara cada vez más difícil tomar aire.

Llegaron a casa y bajaron del coche, y Lexa no tardó ni un segundo en ir a sostener a Clarke entre sus brazos. La necesidad de transmitirle su apoyo y su fuerza era superior a ella, y no podía dejar ni un segundo de tocarla, de protegerla. Entraron y Clarke se sentó en el sofá, mientras Lexa preparaba un té para ambas.

-No quiero ni pensar qué pasaría si... - Dijo una vez Lexa dejó las bebidas en la mesa y se sentó a su lado, agarrando una de sus manos entre las suyas, pero no la dejó terminar.

-Ni lo digas, Clarke, va a aparecer. En nada la vamos a tener aquí. - Le aseguró, y los ojos de la rubia conectaron con los suyos.

-Lexa, siento mucho todo lo del otro día.

-No hablemos de eso, Clarke, no ahora. Ahora hay cosas mucho más importantes que atender.

La rubia bebió de su taza y luego se apoyó contra el pecho de Lexa, que se había echado contra el respaldo del sofá. La morena la sostuvo con fuerza contra ella, notando cómo temblaba y cómo lloraba, pero no dijo nada, simplemente dejó que llorase, estando ahí de apoyo con ella, sabiendo que eso era justo lo que Clarke necesitaba en ese momento. Besó la parte alta de su cabeza y notó cómo se aferraba a su cuerpo con más fuerza. El timbre sonó unos segundos más tarde, y Lexa fue a abrir.

-Hola, Lexa - Dijo Octavia seriamente cuando abrió la puerta, y entró sin decir nada más, seguida de Raven, que simplemente le dedicó una sonrisa.

La pareja fue hasta el salón, donde estaba Clarke, y Octavia se sentó a su lado, abrazándola, mientras Raven estaba frente a ellas. Lexa volvió a su sitio de antes y simplemente entrelazó sus dedos con los de la rubia, sintiendo la mirada de Raven sobre ella, pero no le importó.

-¿Has llamado a la policía? - Le preguntó Octavia a Clarke.

-No, aún no, estaba esperando a que llegáseis...

-Llama otra vez a Nylah - Propuso Raven - Si no te lo ha cogido, y no te ha dado una respuesta negativa, tal vez sí esté con ella.

Clarke asintió y volvió a llamar a su ex mujer, obteniendo la misma respuesta que la vez anterior: ninguna. No sabía qué hacer, jamás se había imaginado que estaría en esta situación, y no sabía si la policía haría algo inmediatamente. Necesitaba que Alycia volviese con ella. Necesitaba saber que estaba bien.

-Deberíamos llamar a la policía - Dijo Lexa, que había estado callada desde que Raven y Octavia habían llegado - Tal vez no puedan hacer nada aún, pero no estaría de más.

Las tres asintieron y Raven llamó enseguida, dándole toda la información que tenían al agente con el que hablaba. Le informaron que irían enseguida para hacerles preguntas y poder buscar a la niña por la zona del colegio en caso de que se hubiera perdido, y decidieron quedarse allí esperando mientras tanto.

-A mí me huele muy raro que Nylah no coja el teléfono - Dijo Raven, apretando los puños - Como le haya hecho algo a mi sobrina la mato.

-El sábado pasó algo... - Dijo Clarke, susurrando, y tanto Octavia como Raven la miraron frunciendo el ceño, esperando a que continuase - Nos invitó a cenar a Alycia y a mí, y acepté, porque me dijo que sería bueno para ella que viese que sus madres se llevan bien, y me pareció buena idea. La cena fue genial pero cuando volvimos aquí y Lexa fue a acostar a Alycia, me besó. Le dije que no había ya nada entre nosotras y se fue muy decepcionada.

-¿Te parece poco motivo para llevarse a la niña? - Dijo Octavia - A mí nunca me dio buena espina, ya lo sabes.

-No podemos asumir que ha sido ella, tal vez simplemente se haya perdido. Pero dios, espero que sí la tenga Nylah, porque si mi pequeña está perdida sola... - Las lágrimas volvieron a sus ojos y Lexa enseguida la empujó contra su cuerpo, para que se abrazase a ella.

-Tranquila, Clarke - Le susurró al oído - Va a aparecer, te lo prometo.

-La necesito, Lex, necesito tenerla conmigo - Sollozó contra el cuello de la morena, que la abrazó aún con más fuerza.

Octavia apretó los dientes y fue a decir algo respecto a aquella postura que su amiga y la canguro de Alycia estaban teniendo en ese momento, pero Raven le lanzó una mirada, diciéndole sin palabras que se callase. Cuando Octavia le dijo a su mujer lo que había descubierto, ésta no tuvo ningún problema en decirle que ya lo sabía, y tuvieron una pequeña discusión pero Raven intentó hacerle entender que debía respetar la vida de su amiga, porque además, no estaba haciendo nada malo. Octavia parecía reticente a entender lo que Raven le decía al principio, pero poco a poco lo comprendió, aunque aún le costase aceptarlo.

Al cabo de un rato, en el que Clarke estuvo todo el tiempo aferrada al cuerpo de Lexa, que parecía calmarla un poco, la policía llegó. Un hombre de mediana edad, alto y esbelto, y una mujer joven, rubia y muy atlética entraron en su casa cuando Raven les abrió la puerta.

-¿Qué es lo que ha pasado exactamente? - Preguntó el hombre.

-He ido a recoger a Alycia al colegio y no estaba. La profesora me ha dicho que había salido de las primeras pero que no le había visto salir - Contestó Lexa a la pregunta del agente - La he buscado por los alrededores pero no la he visto.

-¿Y el padre de la niña? - Dijo entonces la chica rubia, preguntándole a Clarke - ¿Ha contactado con él?

-La madre de la niña está desaparecida. No contesta al teléfono.

-¿Podría decirnos su dirección? Iremos a ver si podemos hablar con ella - Intervino el hombre nuevamente - Es algo sospechoso que no conteste, así que nos acercaremos a comprobar que todo esté en orden.

Clarke asintió y les dio la dirección de la casa de Nylah, y los agentes se fueron, dejándolas nuevamente solas. Habían pasado ya varias horas y la noche ya estaba completamente sobre ellas.

-Deberíamos comer algo, sobretodo tú, Clarke - Dijo Octavia tras varios minutos de silencio.

-No tengo hambre - Respondió la rubia sin más.

-Clarke, tienes que comer - Le dijo Lexa, pasando una mano por su mejilla - No queremos que empieces a encontrarte mal.

-Hazle caso a tu novia - Habló otra vez Octavia, y Clarke simplemente la miró con dureza, pero no dijo nada.

Raven se ofreció para ir a por algo de comida mientras ellas se quedaban allí. Los minutos pasaban demasiado lentos y la desesperación consumía a Clarke. Alycia era simplemente una niña de 5 años y no quería ni imaginarse por lo que estaría pasando. Sólo esperaba que Nylah la tuviese y al menos estuviera a salvo.

Raven volvió un rato después con pizza para todas. Comieron y obligaron a Clarke a comer también, porque la rubia no quería ni probar bocado. No tenía apetito, solo quería a su hija de vuelta a casa.

El móvil de Raven de repente sonó y todas la miraron expectantes.

-Es el agente - Dijo tras mirar la pantalla y se alejó unos pasos para hablar, mientras Clarke la miraba atentamente. Tras apenas un minuto se volvió a acercar a ellas - Nylah no está en casa, me han dicho que van a ir a la zona del colegio para buscar por allí.

-Vamos, así podemos ayudarles con la búsqueda - Dijo Clarke intentando ponerse en pie pero Lexa la sostuvo entre sus brazos.

-Clarke, no. Lo mejor es que nos quedemos aquí mientras la policía hace su trabajo.

-No, necesito ir allí - Dijo al tiempo que negaba efusivamente con la cabeza.

-Lexa tiene razón, Clarke - La apoyó Octavia - Tal vez si vamos lo único que hagamos sea estorbarles. Tenemos que esperar aquí, y pronto tendremos noticias, ya verás.

A regañadientes, Clarke aceptó lo que su amiga y Lexa le decían. El reloj siguió girando y el agobio se podía sentir en las paredes de aquella casa. Octavia y Raven estaban sentadas en un sillón, mientras que Lexa estaba en el sofá sentada, con la cabeza de Clarke sobre su regazo, acariciándole el cabello rubio con una mano mientras que Clarke le sostenía con fuerza la otra.

Al cabo de un rato, en el que todas estuvieron en completo silencio, oyeron el ruido de un coche fuera y Clarke enseguida se incorporó, esperando que fueran los agentes con noticias. El timbre sonó y Raven fue la que se levantó para abrir. Clarke observó cómo su amiga abría la puerta, pero cuando pudo ver quien estaba detrás, vio que no se trataba de la policía, sino que allí estaba Nylah, y cuando miró hacia abajo, vio a la pequeña Alycia con los ojos hinchados y con el cuerpo temblando.

-¡Alycia! - Exclamó, levantándose inmediatamente, corriendo hacia la puerta para abrazar a su hija, a quien estrechó con fuerza, sintiendo cómo temblaba - ¿Estás bien, mi vida?

-Mami... - Dijo la niña de forma temblorosa y sin poder hablar bien, por el frío y el miedo.

-¿Nylah? ¿Qué coño? - Dijo Raven, y Lexa y Octavia se acercaron.

Clarke se levantó, cogiendo a su hija en brazos y miró a su ex mujer. Vio su mirada perdida, y la forma en la que se movía nerviosa.

-Hola, Clarke - Dijo, de forma lenta y pesada.

-¿Qué narices has hecho? ¿Por qué te has llevado a mi hija y por qué está temblando y con los ojos llorosos?

-Sólo quería dar un paseo con ella... - Dijo balbuceando.

Y entonces Clarke lo vio claramente: Nylah estaba colocada. Lo podía ver en sus ojos, en la forma en la que hablaba, y su rabia creció por dentro. No se creía que su ex mujer hubiese sido tan irresponsable de, por un lado, consumir ese tipo de sustancias, y por otro, de haber conducido y de haberse llevado a Alycia en ese estado. Pasó a Alycia a los brazos de Octavia, indicándole con la cabeza que se la llevase de allí y se giró para enfrentarse a la castaña.

-¿Estás colocada? ¿En qué coño estabas pensando, Nylah? - Dijo con furia, alzando la voz - ¿Te das cuenta en el peligro que la has metido? ¡Es una cría! Le hubiese llegado a pasar algo y te juro que...

-No pasa nada, Clarke, estaba a salvo - Clarke fue a contestarle pero de repente un puño golpeó con fuerza la cara de Nylah.

-¡Hija de puta! - Escuchó a Lexa decir, y vio cómo volvía a golpear la cara de Nylah, antes de que Raven la detuviera - ¿Cómo te atreves a decir que estaba a salvo? ¡Eres una maldita inconsciente! Eres un peligro para Alycia.

Clarke podía sentir el temblor en la voz de Lexa y vio de reojo cómo las lágrimas caían por su mejilla y pudo sentir todo el amor y el cariño que la morena sentía por su hija, y eso hizo que su corazón latiese con fuerza, a pesar de la situación en la que estaban en ese momento.

-Lexa, tranquila, ya está a salvo - Le dijo Raven para intentar calmarla, y luego miró a Nylah - Vete de aquí antes de que llame a la policía, desgraciada.

-Clarke, yo... - Intentó decir Nylah, pero la rubia la interrumpió.

-Te juro que voy a hacer lo imposible para que no puedas tener a nuestra hija. Pensaba que eras una persona responsable, que la persona con la que tuve a Alycia era alguien de verdad, no así - Le dijo de forma dura - Vete, Nylah, y como se te ocurra volver a hacer algo así, me encargaré de joderte la vida.

Nylah agachó la cabeza y se dio media vuelta sin decir nada más. En cuanto Raven cerró la puerta, las tres se dirigieron hacia el salón, donde Octavia estaba sentada sobre el sofá, y con Alycia en su regazo, mientras tenía la mirada fija y seguía temblando.

-Alycia, mi vida - La cogió con fuerzas y se sentó en el sofá con ella, besando su cabeza y apoyando a la niña contra su pecho - ¿Estás bien mi amor?

-Mami estaba muy rara - Balbuceó entre sollozos, y luego la pequeña enfocó con su mirada a la chica morena que la miraba con los ojos rojos, pero con dulzura - ¿Lexa?

-Hola, monito - Se acercó a ella, poniéndose de rodillas y cogiendo sus manitas - Menudo sustito, ¿eh? - La morena no era capaz de controlar el llanto.

-¿Por qué lloras? - Le preguntó, y en el rostro de Lexa se vio un amago de sonrisa.

-Lexa está feliz de verte, cariño - Dijo Clarke, y miró a esos ojos verdes cristalinos, que le devolvieron la mirada. Una mirada que en ese momento decía muchas cosas.

-Bueno, creo que es hora de que nosotras nos vayamos a casa - Dijo Raven con una sonrisa, ante la imagen de las tres juntas - Verdad, ¿cariño?

-Sí, creo que sí - Ambas se dirigieron una mirada cómplice antes de despedirse.

Clarke les dio las gracias por haberla ayudado y acompañado, y las dos le dieron un abrazo a Clarke y a Alycia. Raven les dijo que llamaría a la policía para informarles de que Alycia ya estaba sana y salva, y Octavia se acercó a Lexa.

-Cuídalas, te necesitan - Le dijo en voz baja al oído para que no le escucharan y Lexa asintió con una sonrisa.

En cuanto la pareja se fue, Lexa se sentó al lado de Clarke en el sofá, y ambas se miraron durante unos segundos, diciéndose sin palabras todo lo que estaban sintiendo en ese momento. Clarke había adorado que protegiera así a su hija, sabía que podía confiar en Lexa completamente y se dio cuenta de que sí, detrás del increíble sexo que habían tenido había mucho más, sentimientos que no podía negar, y que cada vez se hacían más presentes.

-Gracias - Le susurró la rubia y Lexa pasó una mano por su mejilla, negando suavemente la cabeza con una sonrisa.

-Dale un besito a mami, Lexa - Le instó Alycia, y ambas la miraron, riendo entre dientes - ¡Por fi!

-Hazle caso a Alycia, Lex - Le dijo divertida Clarke, y la morena la miró sorprendida.

-¿Sí? ¿Debería hacerle caso?

-¡Sí, hazme caso! - Le insistió Alycia, dando una palmada.

Lexa rió una última vez antes de inclinarse y posar sus labios suavemente sobre los de Clarke, sintiendo el calor de la boca de la rubia. Se quedó unos segundos sintiéndola hasta que se separó, oyendo cómo Alycia chillaba emocionada.

-¿Ya se te ha pasado el susto, monito?

-¡Sí! - Dijo, y se abrazó al cuello de Lexa, que le devolvió el abrazo fuertemente.

-Te quiero, Lexa - Le dijo la pequeña.

-Y yo también a ti, pequeñaja - Lexa besó la sien de la niña y miró por encima del hombre de Alycia y vio cómo Clarke las miraba emocionada, intentando contener las lágrimas y mordiendo su labio inferior.

-Bueno, es hora de irse a dormir, cariño - Dijo Clarke tras limpiarse un par de lágrimas por el momento que acababa de presenciar.

Lexa se levantó y apagó las luces de la cocina y el jardín y las tres subieron por las escaleras al segundo piso. Lexa se encargó de bañar a la niña mientras Clarke hacía lo mismo en su cuarto de baño. Estaban jugando con algunos juguetes de goma que tenía Alycia en el agua cuando Clarke entró.

-¿Todavía estás en el agua? - Le dijo, mientras ponía los brazos en jarra - ¡Venga, que es tarde!

-¿Mañana hay cole, mami? - Le preguntó.

-No, mañana nos vamos a tomar un día libre, creo que las tres lo necesitamos, ¿verdad? - Alycia sonrió y Lexa asintió suavemente. Una vez que terminaron de bañar y vestir a Alycia con el pijama entre risas, las tres salieron del cuarto de baño y Clarke se paró un momento para mirar a Lexa - Creo que esta señorita va a dormir hoy conmigo, ¿quieres dormir con nosotras?

-Sí, por fi, Lexa - Le pidió a Alycia.

-Me encantaría - Les dijo antes de dirigirse un momento a su habitación para ponerse el pijama, y luego fue hasta el cuarto de Clarke, el cual estaba con la puerta entornada, así que tocó levemente antes de pasar. - ¿Se puede?

-Shhh - Le susurró Clarke - Pasa.

Una vez dentro, Lexa pudo ver que Alycia ya se había quedado durmiendo, con la cabeza sobre el pecho de su madre. La morena sonrió ante la imagen y rodeó aquella cama que ya comenzaba a conocer bien para introducirse en ella, y, tal vez por el cambio de peso que la niña notó, se giró para abrazarse al cuerpo de Lexa, casi acabando encima de ella.

-Te quiere mucho - Le dijo Clarke con una sonrisa.

-Y yo a ella.

La rubia se acomodó sobre su costado, y apoyó la cabeza sobre su brazo, que reposaba contra la almoda apoyándose con el codo. Miró aquellos ojos verdes una vez más, sintiendo un fuego intenso pero muy agradable en su interior. Era increíble cómo aquella chica parecía haberla conquistado.

Clarke se inclinó suavemente, con cuidado de no despertar a la pequeña, y unió sus labios contra los de Lexa, que la recibió con ganas. Movió su mano hacia su cuello, acariciándolo, deslizándola a continuación hasta su pelo, sintiendo los mechones morenos resbalar por sus dedos.

-Quiero esto, Lex - Le susurró contra sus labios, conectando sus miradas.

-¿Esto? - Preguntó, apartándose levemente para poder mirarla con claridad.

-Quiero verte en mi cama cada noche, quiero ver cómo tratas a mi hija. No quiero que seas la canguro de Alycia, quiero que seas mucho más en nuestras vidas.

La sonrisa de Lexa se amplió al saber lo que aquellas palabras significaban. No podía negarlo, Clarke le hacía sentir cosas que probablemente nunca había sentido, y la necesidad de proteger a Alycia, como lo había hecho ante Nylah, era superior a sus fuerzas. Lo que quería era lo que estaba experimentando en aquel momento: poder estar con aquella niña que le derretía el corazón, y con aquella mujer que nublaba sus pensamientos.

Lexa volvió a inclinarse para besar a Clarke nuevamente, sintiendo la sonrisa de la rubia en el beso. En ese instante de paz, y de felicidad tras aquel día tan angustioso, sentía que no necesitaba nada más, que aquello era justo como todo tenía que ser, que esa cama, y esas dos preciosas rubias, eran su hogar.


¡Hola! I'm back.

Siento muchísimo la espera, sé que ha sido más de una semana, y ha sido muy cruel por mi parte tardar tanto, sabiendo cómo lo había dejado, pero aquí está, y espero que os haya gustado.

Creo que todas podemos concluir en lo asquerosa que es Nylah, y Lexa le ha dado su merecido por nosotras, ¿verdad?

¿Y ese final? ¿No os morís de amor? Porque yo sí.

Bueno, a ver por donde sigue esto ahora. ¿Teorías?

Muchas gracias por leer y comentar, me encanta saber que os está gustando tanto, eso siempre motiva para escribir.

La próxima actualización será la semana que viene, probablemente el martes, ya que este fin de semana no podré escribir.

¡Nos leemos!

Twitter: humvnkru