Lexa se removió entre las sábanas cuando notó que algo le hacía cosquillas en la cara. Frunció el ceño y giró el rostro aún con los ojos cerrados, intentando que aquello no le molestara. Empezó a abrirlos cuando sintió un peso sobre su cuerpo y oyó una ligera risita. En cuanto se acostumbró a la luz que entraba por la ventana, pudo enfocar a unos ojos azules, una cabellera rubia, y una sonrisa traviesa sobre ella.
En ese momento, los recuerdos de los últimos momentos del día anterior llegaron a su mente, y sonrió internamente recordando las últimas palabras de Clarke antes de que se quedasen durmiendo con sus manos entrelazadas y sus rostros a apenas centímetros, mientras Alycia descansaba sobre Lexa. Giró la cara y vió a Clarke profundamente dormida, mirando hacia su dirección. Estaba preciosa.
-Pero bueno, ¿qué haces despierta? - Le preguntó divertida a la pequeña con un susurro en cuanto volvio a enfocarla a ella.
-Ya es muy tarde, Lexa. - Dijo cruzándose de brazos, y la morena miró hacia la mesilla de noche, donde había un reloj.
-Pero si solo son las ocho de la mañana, monito. - Le hizo cosquillas, haciendo que la niña riera, pero Lexa le indicó que no hiciera mucho ruido ya que Clarke seguía dormida. - ¿No quieres dormir un poquito más?
-No, vamos a despertar a mami. - Le sugirió.
-¿No deberíamos dejarla dormir? Seguro que está muy cansada...
-¡No! Hoy es día de jugar. - Aseguró la niña, a lo que Lexa rió levemente.
-Está bien, pues. - Le dedicó una mirada cómplice antes de que ambas se giraran para estar más cerca de Clarke.
-Si le das un besito seguro que se despierta. - Alycia se tapó la boca mientras reía tras decirlo.
-¿Tú crees? - Lexa llevó una de sus manos hasta su barbilla, haciéndose la pensativa y la niña asintió con una gran sonrisa. - Está bien.
Lexa se inclinó sobre Clarke con cuidado, y besó el puente de su nariz y luego sus labios suavemente, notando cómo Clarke se removía. Miró a Alycia y las dos se miraron sonrientes.
-Venga, ahora tú, a ver si se despierta. - La animó la morena.
Alycia repitió lo mismo que había hecho Lexa segundos después y luego ambas empezaron a dar besos por toda la cara de Clarke, provocando que la rubia abriese los ojos confundida a los pocos segundos, haciendo que Lexa sonriera ampliamente al ver esos preciosos ojos azules.
-¿Qué se supone qué hacéis vosotras dos?
-Darte los buenos días, mami. - Le dijo Alycia, justo antes de tirarse sobre ella, abrazándola.
-Buenos días cariño. - Besó su cabeza y dirigió su mirada a Lexa. - Buenos días a ti también. - Estiró su mano y acarició la mejilla de Lexa, haciendo que ésta besara el dorso de su mano.
-Buenos días, Clarke. - Bajó su rostro hasta estar a la altura de la rubia y depositó un suave beso en sus labios, notando el suspiro que Clarke notó contra su boca antes de separarse.
-Bueno, ¿por qué estamos ya despiertas? ¿Es que acaso es tarde? - Preguntó una vez que las tres estaban tumbadas de nuevo, Alycia sobre las piernas de su madre y Lexa con su brazo sobre la cintura de Clarke, mientras que ésta se lo acariciaba.
-Es que tu hija es muy madrugadora. - Dijo Lexa, mirando con los ojos entrecerrados a Alycia, haciendo que la pequeña riese.
-Es que hoy es día de jugar, mami.
-Pero es muy temprano cariño. - Le explicó Clarke. - Con lo bien que se está aquí en la camita...
-Es es cierto. - La apoyó Lexa, que le dedicó una sonrisa.
Las tres estuvieron un rato en la cama, jugando con Alycia, que intentaba todo el rato que saliesen de la cama, haciéndole cosquillas mientras la pequeña intentaba escapar de ellas, hasta que tuvieron hambre y bajaron a desayunar, como siempre, tortitas.
-He pensado que hoy podríamos ir las tres al centro, comer allí juntas y ver un musical, ¿qué os parece? - Propuso Clarke mientras estaban en la cocina.
-¡Sí! - Exclamó Alycia emocionada.
-Me parece genial, ¿qué musical veremos? - Preguntó Lexa.
-Charlie y la fábrica de chocolate, por fi, mami. - Suplicó la niña a Clarke.
-Creo que Alycia acaba de decidir por nosotras. - Dijo Clarke y tanto ella como Lexa rieron suavemente.
Las tres estaban en un parque, comiendo algunos perritos y patatas que habían comprado de un puesto. Tenían entradas para el musical a primera hora de la tarde, y en esos momentos estaban disfrutando de la comida. Bueno, Clarke y Lexa disfrutaban de la comida, y Alycia se dedicaba a corretear por los alrededores, persiguiendo a las ardillas que habían por allí, sin alejarse demasiado como su madre le había indicado.
-Parece que ni siquiera recuerde nada de lo de ayer. - Comentó Lexa mientras observaba a la pequeña con una sonrisa en la cara.
-Mejor así, no quiero ni imaginarme cómo lo tuvo que pasar viendo a Nylah en ese estado. - Dijo Clarke.
-Oye, Clarke. - La rubia miró a Lexa, que le devolvía la mirada con algo de tristeza. - Siento haber asumido que tú estabas besando a Nylah y que...
-Shhh, no lo digas. - Le respondió, y se acercó más a ella para acariciar su mejilla suavemente. - La verdad es que me quedé en shock cuando me besó y no supe reaccionar. Pero ya te lo dije ayer: quiero estar contigo.
Lexa sonrió ante esa última frase y se inclinó para besar sus labios suavemente, dejando que sus sentimientos hablasen por ella en aquel gesto y poderle demostrar a Clarke con ese beso que ella también quería estar con ella. Se separaron tras unos segundos y se quedaron mirándose, perdiéndose en la mirada de la otra, hasta que Lexa habló.
-Y Alycia... parece estar bien con esto, ¿no?
-Creo que sí, aunque tal vez tendríamos que hablar con ella. - Dijo Clarke. - Es pequeña, pero es muy inteligente.
-Lo sé. - Le dijo sonriendo antes de que Clarke apoyase su cabeza en su hombro mientras ella se dedicaba a acariciarle su espalda y ambas miraban a Alycia juguetear por el lugar. - Eres preciosa, Clarke. - Le susurró pasado un rato, y la rubia alzó la cabeza para mirarla a los ojos, sintiendo algunas lágrimas acumularse en ellos, y Lexa se preocupó con la imagen. - ¿Qué pasa? ¿He dicho algo malo?
-No, no.- Le respondió, limpiándose las lágrimas que habían caído, y cogiendo a continuación la mano de Lexa entre las suyas. - Es que hacía tanto tiempo que nadie me decía estas cosas, que nadie me cuidaba, y que ahora lo hagas tú es tan... - Lexa no le dejó responder porque inmediatamente agarró su rostro y volvió a besarla profundamente.
-Voy a cuidarte siempre, Clarke, si me dejas. - Le dijo contra sus labios, mirando sus ojos color cielo.
-Me encantaría. - Le respondió, y apoyó su frente contra la de la morena, ambas mirándose, diciéndose sin palabras cada cosa que estaban sintiendo en ese momento.
-Mami, Lexa, ¡mirad! - Ambas miraron hacia el frente y vieron a Alycia dándole de comer a una ardilla, y sonrieron por la imagen.
-¡Muy bien, cariño! - Le dijo Clarke mientras Lexa alzaba los pulgares. - No tardes mucho en venir que dentro de poco nos iremos.
Mientras Alycia jugaba unos últimos minutos, Lexa sacó su cámara y comenzó a fotografiarla, hasta que la niña se dio cuenta y comenzó a posar, haciendo reír a la morena y a su madre.
-¿Tú también quieres una foto? - Le preguntó a Clarke de forma divertida, y la rubia sacó la lengua, momento que aprovechó Lexa para sacar la instantánea. - Hasta así estás preciosa.
-No seas tonta. - Le dijo riendo, y le quitó la cámara para ver la foto. - Oh dios, borra esto por favor. Salgo horrible.
-¿Qué? Clarke, eso es imposible. - Le dijo Lexa de forma seria. - Tú eres preciosa de cualquier forma. - Le declaró, y Clarke sonrió dulcemente.
-Tú si que eres preciosa... - Fue a inclinarse para besarla pero una voz se lo impidió.
-Yo quiero una foto de las tres. - Anunció Alycia mientras llegaba corriendo a donde se encontraban Clarke y Lexa.
-Está bien, ven, ponte encima de mami. - Le pidió Lexa y así lo hizo, mientras que ella se colocaba detrás de la rubia y sacaba la cámara para que las tres se hicieran la foto. - Pulsa en este botón, monito. - Le dijo a Alycia, y así lo hizo, varias veces, mientras cambiaban de cara para la fotografía.
Un rato después, cuando habían visto las fotos las tres juntas y ya era hora de ir hasta el teatro donde se representaba el musical, se levantaron de allí y pusieron rumbo al sitio en concreto, mientras Lexa cogía de una mano a Alycia y su otra mano se entrelazaba con la de Clarke en un gesto que se sentía demasiado natural, demasiado bien.
Llegaron a casa pasadas las doce de la noche. Habían ido al musical, el cual le había encantado a las tres, a Alycia especialmente, y después de eso habían paseado un poco más antes de cenar en un restaurante hindú de la zona. Alycia se había quedado dormida en el coche, en el trayecto de vuelta a casa, así que Lexa la subió hasta su cuarto para acostarla en la cama, ya que Clarke le había dicho que prepararía un par de copas de vino para que ambas pudieran relajarse.
Cuando bajó las escaleras, se encontró a la rubia sentada en el sofá, con las piernas cruzadas, haciendo que el estrecho vestido que llevaba se elevase un poco, dejando ver gran parte de sus espectaculares muslos, haciendo que Lexa tuviera que tragar saliva para recomponerse, ya que era una imagen que la excitaba demasiado.
-¿Todo bien? - Le preguntó la rubia con una ceja alzada y media sonrisa.
-Sí, todo genial... - Balbuceó antes de sentarse a su lado y tomar la copa que le ofrecía. - ¿Cómo puedes estar siempre tan increíble? - Le preguntó directamente, mirando su cuerpo de arriba abajo, sin ningún disimulo.
-¿Y tú cómo puedes tener siempre el deseo escrito en tus ojos? - Susurró Clarke, acercando su rostro al de Lexa, haciendo que sus labios casi se rozasen.
-Porque no puedo contenerme contigo, Clarke. - Le dijo, sin dejar de mirar sus ojos y acariciando suavemente una de sus piernas. - Me pasaría el día entero dentro de ti.
-Demuéstralo. - Le susurró de una manera aún más provocadora si cabía, y eso fue todo lo que Lexa necesitó para apartar las copas y dejarlas sobre la mesa antes de atacar los labios de Clarke, haciendo que la rubia se aferrase a su cuello mientras la tumbaba sobre el sofá y se colocaba sobre ella.
El beso se fue intensificando por sí solo, haciendo que las dos gimiesen contra los labios de la otra cuando sus lenguas se movían juntas o cuando Lexa apretaba sus caderas contra las de Clarke. La morena subió una de sus manos por el costado de la rubia hasta llegar a su pecho, el cual apretó por encima del vestido, haciendo que Clarke jadeara.
Lexa bajó sus labios hasta su cuello, lamiendo y besando la piel de Clarke en ese rincón que tanto le encantaba, aspirando su dulce aroma. Comenzó a moverse automáticamente sobre ella, haciendo que Clarke se arqueara contra su pecho.
-Lexa, te necesito. - Jadeó la rubia, y la morena enseguida salió de su escondite para mirarla unos segundos antes de sentarse de nuevo en el sofá, extendiendo una mano para que Clarke la cogiese, sentándola sobre ella, con su espalda contra su pecho, subiendo un poco su vestido, mientras una mano la sujetaba contra ella por la cintura y la otra se colaba entre sus piernas.
-¿Me quieres aquí? - Susurró contra su oído antes de morder su lóbulo suavemente, mientras su mano acariciaba la intimidad de la rubia por encima de la ropa interior.
-Por favor... - Clarke gimió cuando los dedos de Lexa se hicieron paso bajo su ropa interior y se deslizaron entre sus pliegues.
-Shhh... recuerda que está Alycia dormida. - Le dijo, sin dejar de investigar su sexo con sus dedos. - Dios, qué mojada estás...
Sus dedos encontraron rápidamente su clítoris, y comenzó a estimularlo mientras sus labios se desplazaron a la nuca de la rubia, dejando allí un rastro de saliva y besando cada centímetro de piel que iba encontrando a su paso. Clarke llevó una de sus manos a su boca y la mordió para evitar gemir, pero Lexa se lo estaba poniendo realmente difícil con esa manera de tocarla y estimularla.
Clarke comenzó a mover sus caderas contra la intimidad de Lexa, haciendo que la morena jadeara por el contacto con su trasero. Lexa introdujo un par de dedos en el interior de Clarke, comenzando a embestirla de forma rápida y dura.
-Dios, Lexa... - Se mordió el labio intentando ahogar los gemidos que amenazaban con salir, pero Lexa estaba siendo demasiado cruel con ella, penetrándola de esa forma. De repente, la morena sacó los dedos de su interior y Clarke giró el rostro. - ¿Por qué paras?
-Ponte a cuatro patas en el sofá. - Le dijo seriamente. - Quiero sentirte en mi boca.
Clarke hizo lo que ordenó, estremeciéndose cuando notó los finos dedos de Lexa acariciar la parte trasera de sus muslos, subiendo su vestido en el proceso. La morena se acercó más a ella y comenzó a besar aquellas piernas tan suaves y que tanto le encantaban con delicadeza y suavidad. Fue dejando besos desde detrás de la rodilla de la rubia hasta sus glúteos, notanco cómo Clarke se movía, buscando contacto, desesperada por que Lexa la hiciera suya.
Las manos de Lexa finalmente bajaron la ropa interior de Clarke, sacándola con cuidado, quedándose hipnotizada por tal visión: el culo de Clarke era una auténtica maravilla y si a eso se le añadía la visión de su intimidad tan húmeda, Lexa sentía que su garganta se secaba. Llevó su mano al sexo de Clarke, acariciándolo, notando cómo la rubia temblaba, antes de llevar su rostro entre sus piernas y comenzar a lamer esa zona a la que tan adicta se había vuelto.
Clarke gimió en cuanto la lengua de Lexa comenzó a hacer estragos entre sus piernas. Podía sentir cómo su lengua trabajaba alrededor de su clítoris, haciendo que Clarke estuviera a punto de perder la fuerza y caer desplomada. Puso la cabeza contra uno de los cojines, intentando evitar gemir muy alto, pero casi resultaba imposible, sobretodo porque Lexa agarró uno de sus muslos con fuerza, mientras que volvía a penetrarla por detrás, sin detener las caricias de su lengua sobre su clítoris.
Clarke no pudo evitar llevar uno de sus brazos hasta la cabeza de Lexa, introduciendo sus dedos entre los mechones morenos, obligándola a permanecer ahí, dándole placer. Instintivamente, Clarke comenzó a moverse también contra la cara de Lexa, sintiendo cómo gemía contra su intimidad, excitándola aún más si podía ser.
-Vamos, Clarke, córrete para mí. - Le dijo sin dejar de lamerla ni embestirla, y eso fue suficiente para que la rubia sintiera todo su cuerpo tensarse ante el inminente placer que atravesó todo su cuerpo.
Se dejó caer sobre el sofá, intentando calmar su respiración, sonriendo cuando notó que Lexa se tumbaba sobre ella, pero que seguía con sus dedos en su sexo. Giró la cabeza y capturó sus labios, sintiendo su propio sabor en su boca.
-Me encantas. - Le dijo, y Lexa le sonrió sin dejar de besarla. - Vamos a la cama, para que terminemos con esto.
Lexa se levantó y cogió de la mano a Clarke, guiándola hasta el dormitorio de la rubia, empezando a devorar la boca de la otra tan pronto como la puerta estuvo cerrada. Las manos de ambas no se quedaron quietas, y comenzaron a desnudarse, buscando sentirse, hasta que no quedó nada de ropa en sus cuerpos. Clarke bajó sus labios hasta la clavícula de Lexa, dejando suaves besos allí, antes de dirigirse a sus pechos, capturando un pezón mientras sus manos se encargaban de acariciar el otro. Lexa comenzó a acariciar la espalda de la rubia, mientras mordía su labio inferior, sintiendo su excitación crecer por las caricias que Clarke le estaba regalando.
Lexa se dejó arrastrar hasta el colchón, donde Clarke la tumbó y seguidamente se colocó sobre ella. Volvió a atrapar uno de sus pezones entre sus dientes, y su mano se dirigió hacia la entrepierna de Lexa, sabiendo que la necesitaba ahí. Gimió contra el pecho de la morena cuando pudo notar lo mojada que estaba, y no dudó ni un segundo en penetrarla con tres dedos, provocando que Lexa arquease la espalda y dejase salir un grito de sorpresa y placer.
-Dios, Clarke... -Las uñas de la morena se clavaron en su espalda y ella no pudo evitar sonreír. Le encantaba tener ese efecto sobre ella.
Las embestidas se fueron haciendo más y más seguidas e intensas, y Clarke notaba como Lexa se movía involuntariamente contra ella, buscando más, queriendo sentirla más. Pasó uno de sus brazos por la espalda de la morena y volvió a buscar sus labios, besándola con pasión, introduciendo su lengua en su boca para investigarla una vez más, sin dejar de darle placer entre sus piernas.
-Vamos, cariño, déjate ir... - Le susurró contra sus labios, antes de que azul y verde se conectaran. - Te quiero, Lexa.
-Te quiero, Clarke. - Dijo entre gemidos, antes de sentir cómo el orgasmo la invadía, tensando cada músculo de su cuerpo.
La morena se desplomó contra el colchón, con el cuerpo de Clarke todavía sobre el suyo, que comenzó a acariciarla para que se relajase después de aquel momento. Lexa se recuperó unos momentos después y comenzó a devolverle las caricias a su chica, pasando sus dedos por la suave piel de su espalda.
-¿Estás bien? - Le preguntó Clarke apartando unos mechones de su rostro, tras unos largos minutos en los que simplemente se estaban acariciando.
-Estoy genial, Clarke. - Sonrió suavemente, provocando la misma reacción en la rubia. - Esto es perfecto.
-Lo sé. - Besó suavemente los labios de la morena, antes de hacerse a un lado para abrazarla desde ahí, hundiéndo su rostro en el cuello de la morena.
Lexa cogió el edredón y las tapó antes de volver a abrazar a Clarke con fuerza, besando su pelo y perdiéndose en su olor. No podía negar que se estaba enamorando perdidamente de ella, y, aunque tuviera miedo, tenía que admitir que en esos momentos era muy feliz, como hacía mucho tiempo que no lo estaba.
Había pasado ya un par de semanas y todo parecía ir genial. Alycia había vuelto al colegio con mucha ilusión y, aunque al principio Clarke parecía no muy convencida con dejarla ir, el director le aseguró que no la dejarían salir del recinto hasta que no la viese a ella o a Lexa, así que terminó aceptándolo.
No había vuelto a saber nada de Nylah, y prefería que fuese así, porque no sabría cómo enfrentarla, y tampoco quería ir a denunciarla. A pesar de todo, no podía olvidarse de que era la madre de su hija y tenía que darle, al menos, una segunda oportunidad. Pero lo cierto es que viendo cómo Lexa se comportaba con la pequeña y la complicidad que ambas mostraban, Clarke estaba convencida de que Alycia no necesitaba nada más que eso.
-Se te cae la baba. - Le dijo Octavia, que apareció a su lado, y ella la miró sonriente.
Había invitado a Raven y a Octavia para comer ese domingo, y en ese momento, tras haber comido las cinco tranquila y animadamente, estaba en la puerta que daba al jardín, observando cómo Lexa y Alycia jugaban con un balón.
-Mira cómo la trata, O. - Le dijo a su amiga. - ¿A quién no se le caería la baba?
-Tienes razón, Alycia la adora.
-Y Lexa a ella. - Suspiró felizmente.
-Y tú a Lexa. - Le dijo divertida y Clarke rió entre dientes. - Entonces, ¿estáis juntas?. - La rubia asintió.
-Sí, eso parece. - Dirigió su mirada nuevamente a Lexa, que esta vez la miró, y ambas sonrieron. - No he podido evitarlo, Octavia. Es tan...
-Clarke, no tienes que decirme nada. - Colocó su mano sobre el hombro de la rubia. - He sido una imbécil, y en realidad las dos sois adultas, así que podéis estar juntas sin ningún problema. - Aceptó. - Y si te hace feliz, yo también lo estoy, te lo aseguro.
Clarke se acercó a la morena para darle un abrazo. Que su amiga lo comprendiera y le pareciese bien era algo demasiado importante para ella. Octavia había estado a su lado durante incontables años, y no podría soportar que no la apoyase en ello.
-Gracias, O. - Le dijo tras separarse. - Es muy importante para mí que tú lo aceptes.
-¿Qué pasa aquí? ¡Cuánto sentimentalismo! - Raven apareció por detrás con una cerveza. - ¿De qué hablábais?
-De lo buena que está la chica de Clarke. - Dijo Octavia en forma de broma, ganándose un golpe en el hombro por parte de su mujer.
-¡Oye! ¿Y yo qué? - Raven se hizo la enfadada.
-Tú también, cariño, tú también. - Se inclinó para besarla brevemente mientras Clarke las miraba divertida antes de volver a centrarse en Lexa y Alycia, que seguían jugando en el jardín entre risas.
En ese mismo momento, viendo a la chica que se había ganado su corazón y a su pequeña jugando y riendo juntas, sintió su pecho hincharse, y una sensación muy agradable recorrer todo su cuerpo. Y es que quería que las cosas siempre fueran así, justo como en aquel momento.
¡Hola a todas!
Como dije la semana pasada, aquí está el capítulo del martes.
Bueno, parece que todo va viento en popa, ¿no? Estas dos cada vez más enamoradas, y Alycia que es una monada...
¿Durará mucho esta calma y esta felicidad?
¡Apuestas, teorías!
Nos leemos en el próximo, espero tenerlo pronto.
Un saludo.
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