Se acercaban fechas importantes, fechas que para Clarke, para Lexa, pero sobretodo para Alycia eran sinónimo de estar alegre y emocionada. La pequeña cumpliría en unos pocos días seis años, y unas semanas más tarde sería navidad, por lo que sabía que se avecinaba un gran número de regalos para ella, y se pasaba el día nerviosa y con muchas ganas de que llegaran aquellos días, y a Lexa le parecía de lo más adorable.
Con cada día que pasaba, la morena se sentía más unida a ella. Le encantaba pasar tiempo con la niña, jugar con ella, ayudarla en los deberes que le mandaban del colegio e intentar animarla cuando volvía a casa enfadada por alguna razón. Pero, sobretodo, lo que más le gustaba era cuando pillaba a la madre de la niña mirándolas haciendo todas esas cosas, y se le encogía el corazón al ver esos preciosos ojos azules humedecerse, expresando todas esas cosas que las palabras no permitían.
Clarke le había pedido a Lexa que avisase a su hermano Lincoln y a Anya para que también fueran a la fiesta de cumpleaños que ambas le estaban preparando con mucho cariño a Alycia, y así conocerse un poco más y de forma más oficial, ya que ambas mantenían una relación ahora. Así que en eso estaba, sentada en el sofá de casa de su hermano, con Anya a su lado mirándola expectante mientras que Lincoln traía unas cervezas para los tres.
-Bueno, tú dirás que es eso tan importante que tienes que decirnos, que nos honras con tu presencia - Hizo una reverencia haciendo el tonto, y Lexa estiró la pierna para golpear su rodilla suavemente.
-No seas tonto, y siéntate.
-Yo creo que sé por dónde van los tiros... - Dijo Anya en un susurro, mirando para todos los lados de forma distaída.
-¿Ah, si? - Le preguntó Lexa levantando una ceja - ¿Ahora eres adivina?
-No, pero tengo buena intuición. - Le guiñó un ojo.
-¿Y según tú..?
-Que te casas, mínimo. - Intervino su hermano.
-Pues casi, eh...
-Vayamos a buscarnos los trajes, Anya. - Siguieron con la broma entre pequeñas carcajadas, haciendo que Lexa rodase los ojos. Cuando estaba con ellos dos siempre acababan picándola, pero con los años había aprendido a no rebatirles nada y simplemente esperar a que terminasen.
-Venga va, dinos, Lex. - Dijo su amiga esta vez.
-Clarke y yo estamos... juntas. - Soltó tras haber cogido aire con fuerza.
-¿De verdad? - Lincoln se quedó con la boca abierta. - Lo había dicho de broma, no pensaba que... ¿Y tú por qué no estás sorprendida? - Señaló a la rubia.
-Ya he dicho que me lo veía venir. - Sonrió a Lexa a continuación. - Así que al final nada de sólo sexo, ¿no?
-¿Cómo que nada de sólo sexo? - Lincoln parecía cada vez más estupefacto - Lex, ¿te has estado tirando a tu jefa y no me has dicho nada?
-Puede... - Dijo, agachando la cabeza, pero sonriendo de lado, haciendo que Lincoln la mirara con los ojos aún más abiertos y Anya comenzara a reír por la reacción del chico.
-¿Y tú lo sabías y no me habías dicho nada? - Se dirigió a Anya una vez más.
-Lexa es mi amiga, Linc, no puedo ir soltando sus secretos así como así. Si ella no quería decirte nada, yo tenía que respetar eso. - La rubia le sonrió a Lexa, que le devolvió el gesto, agradecida por su lealtad.
-Bueno... - Dijo después de unos segundos de silencio. - Me alegro por ti, Lex, si estás cómoda y la niña está bien con eso, me parece genial.
-Alycia está encantada, creedme, se pasa el día pidiéndome que le de besos a su madre - rió al recordar esos momentos con la pequeña.
-Menudo bicho debe ser. ¿No vamos a conocerla? - preguntó Lincoln.
-Sí, eso es otra cosa que quería deciros - ambos la miraron con interés - Clarke quiere que vengáis a la fiesta de cumpleaños de Alycia, que será el sábado.
-¿En serio? Sería genial - Anya parecía estar contenta con la idea.
-¿Y qué le compramos? - Lincoln frunció el ceño.
-No hace falta que compréis nada, creedme, Clarke y yo ya hemos comprado un buen arsenal de juguetes, y estoy casi segura que no jugará con todos.
-Pero soy el tío, tengo que quedar bien.
-¿El tío? - Lexa se echó a reír. - Estoy con su madre, eso es todo.
-En la práctica, eres su madre, Lex - Le apoyó Anya.
-Callaos - Protestó, tirándoles un cojín a cada uno, queriendo no pensar en eso, porque aunque tenía un instinto sobreprotector cuando se refería a la niña, ella sabía que Alycia ya tenía a sus dos madres, aunque una de ellas no estuviera a la altura, ni mucho menos.
-Ahora en serio, Lex - dijo Lincoln, tras unos segundos de risas - estaremos encantados de ir a la fiesta.
-Sí, es el sábado, ¿verdad? - preguntó Anya, y Lexa asintió - Bueno, y ahora que estás aquí, Lincoln, ¿por qué no aprovechas para contarle lo que me dijiste a mí?
-¿Contarme? ¿El qué? - Lexa frunció el ceño - ¿Pasa algo?
-No, no - Le dijo rápidamente - Pero hay algo que quiero proponerte.
-Te escucho - Le dijo con interés.
-Bueno, ya sabes que llevo aquí un buen tiempo, y que mi sueño siempre ha sido montar un restaurante, así que había pensado en montarl uno, y me encantaría que te asociases conmigo, Lex, sabrías cómo ayudarme a gestionarlo todo.
Lexa se quedó unos segundos pensando, la verdad es que le parecía una idea estupenda, más ahora que ya no era oficialmente la canguro de Alycia. Poder montar un restaurante con su hermano era algo que desde siempre había tenido en mente, y tal vez ese era el momento adecuado para hacerlo, y además podría dedicarse en algo que estaba más relacionado con lo que ella había estudiado: empresariales.
-La verdad es que podría ser una gran idea, Lincoln - Le dijo al cabo de un rato - Me encantaría trabajar contigo, la verdad. ¿Tienes alguna idea en mente?
-Me encantaría que fuese una hamburguesería tematizada, ambientada en películas de ciencia ficción, y que los sillones donde la gente se siente a comer sean como los asientos de una nave espacial - Lexa abrió los ojos con la idea de su hermano - ¿Qué pasa? Puede ser algo que llame la atención.
-Me encanta, Lincoln - Dijo enseguida - Si lo montamos bien, y nos asesoramos correctamente, yo creo puede irnos genial.
-Yo os podría ayudar, ya lo sabéis chicos - Intervino su amiga.
Los tres estuvieron un rato más hablando, compartiendo ideas y puntos de vista sobre aquel nuevo proyecto, y Lexa de pronto se sintió muy ilusionada con la idea. Parecía que todo le iba muchísimo mejor de lo que había planeado cuando decidió mudarse a aquella ciudad.
El día que Alycia había estado esperando tan impacientemente había llegado: por fin cumplía seis años. Para la ocasión, la pequeña estaba vestida con un precioso vestido rosa, con el que parecía una princesa sacada de un cuento, y llevaba el pelo rubio rizado suelto sobre los hombros. Le había dicho a su madre que quería maquillarse como una chica mayor, y Clarke le había colocado un poquito, algo casi imperceptible, de colorete sobre los mofletes para que estuviera contenta. Los amigos a las que la niña había invitado iban llegando poco a poco, dejando los regalos en el salón y saliendo a jugar al jardín trasero, por suerte hacía un día no muy frío y habían decidido que podrían jugar allí, en un castillo hinchable que Clarke había alquilado para la ocasión.
Lexa estaba en la cocina, terminando de preparar los sándwiches que eran parte de la merienda para la fiesta mientras Clarke recibía a la gente que iba llegando. Si tuviera que reconocerlo, diría que estaba algo nerviosa, puesto que ese día iría Abby, la madre de Clarke, la cual vivía en Liverpool pero había viajado hasta Londres para estar presente en aquel acontecimiento.
De repente notó cómo unas manos se posaban sobre su cintura y unos labios besaban suavemente su cuello, haciéndola sonreír. Giró levemente la cara para poder atrapar los labios de Clarke con los suyos, oyendo a la rubia suspirar por el gesto.
-Te he dicho que no tienes por qué hacer esto, Lex, lo puedo hacer yo.
-Y yo te he dicho que quiero ayudarte, Clarke, me siento bien formando parte de esto - Le dijo, mientras se daba la vuelta y colocaba uno de sus mechones rubios tras su oreja - Tú ve allí y atiende a la gente, aquí ya me queda poco.
-Eres perfecta - Le susurró mientras entrelazaba sus dedos con los de la chica, antes de inclinarse para volver a besarla suavemente. - ¿Nerviosa por conocer a mi madre? Octavia y Raven están recogiéndola de la estación ahora mismo.
-Un poco... Espero que no se lo tome muy mal - Clarke rió suavemente.
-Mi madre es bastante liberal y abierta de mente, no creo que se lo tome mal, no te preocupes por eso. Tu hermano y tu amiga Anya vendrán, ¿verdad?
-Sí, deben estar al llegar - Dejó un beso rápido sobre los labios de la rubia - Venga, ve, enseguida llevo esto a la mesa y voy contigo.
-Está bien - Le guiñó un ojo antes de salir de allí.
Lexa suspiró antes de volver a prestar atención a la tarea que estaba realizando. Clarke la desconcentraba con apenas un gesto, y eso le encantaba a Lexa, que se sorprendía al verse cada día más y más enamorada de esa preciosa mujer. Además, ese día estaba usando un precioso vestido negro de tirantes que se adhería a sus curvas y que le dejaba sin aliento, y eso no ayudaba precisamente a dejar de pensar en ella.
Estuvo un rato más preparándolo todo hasta que ya lo tuvo todo listo y lo sacó a la mesa que había preparada en el salón, al mismo tiempo que veía junto a la puerta a Lincoln y a Anya, que eran recibidos por Clarke. Se aseguró que todo estuviera bien colocado y se dirigió hacia allí para realizar ella misma las presentaciones que le correspondían.
-Hola, chicos - Dijo mientras se colocaba al lado de su chica, y la cogía por la cintura.
-Hola, Lex - Habló su hermano - Estábamos aquí conociendo a Clarke.
-Vaya, llego tarde a las presentaciones - Se lamentó.
-No pasa nada, cariño, estabas encargándote de que todo estuviera listo - Se dirigió entonces a Lincoln - Tu hermana es increíble.
-Lo sé - Le contestó el chico con una sonrisa, provocando que Lexa se ruborizara por las palabras que le estaban dedicando. - Bueno, ¿dónde está la cumpleañera? Le hemos traído un regalito - Dijo, levantando entre sus manos un paquete de mediano tamaño.
-Esperad, iré a buscarla - Se ofreció Lexa, que volvió al cabo de un minuto con la niña, que mostraba una gran sonrisa - Aly, este es mi hermano Lincoln, y ella es mi amiga Anya - Le dijo a la niña, que los miró unos segundos, antes de agarrarse a la pierna de la morena, haciendo reír a todos.
-Es un poquito vergonzosa al principio - Dijo su madre.
-Ey, hola Alycia - Dijo Lincoln suavemente, poniéndose a su altura y acercándose a ella - Soy Lincoln - Le tendió la mano, y la niña, tras pensárselo unos segundos, la estrechó, aferrándose aún con la otra a la pierna de Lexa.
-Oye, monito, que no te van a comer - Le dijo la morena, riendo mientras acariciaba su pelo. - No hace falta que te protejas en mí.
-Te he traído esto, Alycia, feliz cumpleaños.- Lincoln le ofreció el paquete, y la niña lo cogió con emoción.
-¿Qué se dice, cariño? - Le dijo su madre.
-Muchas gracias, Lincoln - Le dijo la niña al hermano de Lexa, aún con algo de timidez.
-Bueno, creo que ya ha pasado suficiente vergüenza - Dijo Lexa, cogiéndola en brazos - Me la llevo a que vuelva a jugar. - Dijo, dejando a Clarke con Lincoln y Anya una vez más.
-Es increíble verla con ella - Les comentó Clarke, sonriente por la imagen de su hija junto a Lexa.
-Jamás había visto a mi hermana tan unida a un niño, de verdad - Le concedió Lincoln - Me alegra que sea feliz con vosotras.
Los minutos iban pasando y ya casi todos los niños invitados habían llegado, mientras que Lexa, Clarke, Lincoln y Anya charlaban animadamente en el salón. Le estaban contando a Clarke el proyecto que habían decidido iniciar, y la rubia se había mostrado encantada, diciendo que era una gran oportunidad para ellos y que les ayudaría en todo lo que estuviera a su alcance. El timbre sonó y Clarke fue a abrir, volviendo a los segundos con Octavia y Raven, que saludaron a Lexa y a los demás presentándose, y junto con una señora de unos cincuenta y pocos años, que aún conservaba su belleza, y que se parecía a Clarke, aunque con tonos más morenos.
-Lexa, cariño - la llamó, y ella enseguida se levantó, yendo hasta donde se encontraban las dos mujeres - Esta es Abby, mi madre.
-Encantada, señora Griffin - Le dijo Lexa.
-Llámame Abby, por favor - Le dijo la mujer con una sonrisa amable - Estoy muy contenta de conocerte Lexa, aunque había oído hablar de ti como la canguro de mi nieta, y creo que ahora eres más que eso, ¿verdad? - Lexa sintió sus mejillas arder con esa última frase.
-Sí, eso parece - Dijo con una risa nerviosa, ganándose un beso en la mejilla por parte de Clarke, que no hizo más que aumentar el rubor en su rostro.
-Estoy muy contenta de que mi hija haya encontrado a alguien, de verdad - Le dijo sinceramente - Aunque seas mucho más joven que ella, puedo ver a simple vista que es lo que tanto le gusta de ti, así que estoy muy feliz por ello - Lexa asintió sonriente, aliviada de que todos parecieran estar contentos con todo aquello. - Ahora si me disculpáis voy a ver a mi nieta.
Un buen rato después, todos los niños ya habían merendado y habían cantado todos juntos la canción de cumpleaños feliz a Alycia, que se mostraba eufórica y muy contenta, y Clarke y Lexa no podían estar más felices de que así fuera. En esos momentos la niña estaba abriendo los regalos que había recibido, que no eran precisamente pocos, y su madre y la morena se encontraban frente a la mesa, observando la escena, mientras Lexa mantenía un brazo alrededor de la cintura de la rubia y ésta apoyaba su cabeza contra el pecho de su chica. El timbre sonó y Raven fue la que se ofreció para ir a abrir.
-¿Nylah? - Oyeron que la morena decía, y se giraron a la vez para verla frente a ellas dos, con un rostro serio, que se iba llenando de ira visiblemente.
-Nylah, ¿qué haces aquí? - Preguntó Clarke.
-¿Mami? - Dijo Alycia, que se había acercado.
-Hola, tesoro - La castaña se arodilló frente a la niña y le dio un beso en la frente - Feliz cumpleaños, te he traído un regalo.
-Cariño - Clarke llamó a Alycia - Ve a jugar con los niños, ¿vale? Que tengo que hablar con mamá. - La niña asintió y Clarke cogió del brazo a Nylah, sacándola hasta la zona del recibidor, seguida por Lexa - ¿Qué cojones haces aquí?
-Es el cumpleaños de mi hija, Clarke.
-¿Y eso te da derecho? - Intervino Lexa, claramente alterada. - Deberías tener más dignidad y agradecer que no llamásemos a la policía la última vez.
-La que debería agradecer eso eres tú - Espetó Nylah - Casi me rompes la nariz, salvaje. ¿Y quién coño te crees que eres para sujetar a mi mujer como lo estabas haciendo antes?
-Ex mujer - Le aclaró Clarke - Y Lexa y yo estamos juntas, no creo que haya ningún problema en eso, ¿no?
-¿Qué? - Nylah casi gritó, con la rabia consumiendo cada parte de ella - Clarke, ¿qué coño haces con esta cría? Vamos, puedes aspirar a mucho más, podemos volver a tener nuestra familia...
-¿Crees que es eso lo que quiero, Nylah? Eres increíble... - Resopló, llevándose las manos al rostro - A Alycia le podría haber pasado cualquier cosa, cualquiera, porque tú decidiste recogerla del colegio, sin decir nada a nadie, y estando totalmente colocada. - Le dijo, alzando cada vez más la voz - ¿En serio esperas que pase algo entre nosotras? Ni siquiera me fío de que estés cerca de mi hija. Y Lexa se comporta con ella de una forma increíble, y la trata mucho mejor de lo que puedo esperar de ti.
-Vamos, Clarke... - Dijo Nylah, algo más derrotada - Al menos deja que pueda ver a Alycia.
-No, Nylah, de momento no - Le contestó seriamente - Y menos hoy, es un día perfecto para mi hija y no quiero que nadie lo estropee, así que, por favor, vete. Si quieres, deja el paquete y yo se lo daré, pero será mejor que te marches.
-En serio, vete porque la próxima vez no lo diremos de forma tan amigable - Intervino Lexa, cogiendo a Clarke por la cintura, ya que Nylah parecía preparada para rebatir aquello, y tras unos segundos de dubitación, la castaña asintió y salió de allí sin decir nada más a ninguna.
-¿Estás bien? - Le dijo con preocupación Lexa a Clarke, volviéndose a mirar su rostro, acariciando su mejilla con el pulgar.
-Sí, no te preocupes - Le sonrió levemente - Volvamos y disfrutemos de la fiesta, no dejemos que esto la arruine, ¿vale? - Lexa asintió y ambas se regalaron un corto beso antes de volver a donde estaban todos los demás.
La fiesta había terminado hacía un par de horas por lo menos, y en ese momento ya nadie quedaba en la casa. Alycia dormía plácidamente en su cama, tras haber estado contándoles a Lexa y Clarke todo lo que le habían regalado con gran emoción, y ellas se encontraban en esos momentos recogiendo todo en la planta baja. Lexa estaba tirando toda la basura dentro de una gran bolsa en el salón mientras Clarke se encargaba de limpiar la cocina.
Cuando la morena terminó de dejar el salón completamente impecable, se dirigió a la cocina para ayudar a Clarke con lo que le quedase, pero frunció el ceño cuando la vio inmóvil, de espaldas a ella, con las manos sobre la encimera y la cabeza agachada. Se acercó y la abrazó por la espalda, sintiendo cómo se relajaba con el contacto.
-¿Qué ocurre? - Le susurró suavemente en el oído.
-Es solo... me parece increíble cómo se está comportando Nylah, nunca había sido así, ¿sabes? - Se giró, quedando ambas muy cerca, con sus cuerpos rozándose, apoyando sus manos en las caderas de la otra.
-A veces creemos que conocemos a alguien pero luego resulta que no es así. - Le dijo, mirando sus ojos azules.
-Parece que sabes muy bien de lo que hablas. - Clarke ladeó la cabeza, mirándola con interés.
-Así es - le afirmó. - ¿Recuerdas cuando nos besamos en el jardín la primera vez? - La rubia asintió. - Te dije que alguien de mi pasado me había buscado: era mi ex novia, Costia. Me engañó con una amiga mía. - Clarke se quedó algo sorprendida por esa confesión, y sintió una punzada de dolor al imaginar a una Lexa rota.
-¿Pues sabes qué? Me alegro que te dejara ir de esa manera tan estúpida, porque ahora yo puedo estar contigo. - Le sonrió, acercándose para besar sus labios. - Eres increíble, Lex...
-No más que tú, Clarke. - Le dijo, mirando sus ojos de forma intensa.
Empezaron a profundizar aquel beso, moviendo las manos por el cuerpo de la otra, dejando a sus lenguas danzar juntas. Las manos de Clarke se movieron hasta los botones de la camisa de color azul claro que llevaba Lexa, desabrochándolos con maestría, mientras continuaba investigando la boca de la morena, disfrutando de su sabor, estremeciéndose con los pequeños gemidos que soltaba. Lexa llevó sus manos al borde del vestido de Clarke, con intención de quitárselo, pero la rubia las apartó.
-Déjame a mí cuidarte a ti esta vez. - Le susurró en el oído antes de bajar sus labios a su cuello, pasando su lengua por él, degustándola. - Me encanta el sabor de tu piel, Lex... - Confesó contra su cuello, sintiendo los finos dedos de la morena enredarse en su pelo.
Fue bajando con sus labios por su piel, entreteniéndose en su clavícula, admirando lo preciosa que era esa parte de su anatomía, antes de acabar en sus pechos, sacando uno por encima del sujetador con sus manos para poder atrapar el pezón entre sus labios, provocando que saliesen gemidos de la boca de su chica.
-Clarke, por favor...- Suplicó entre jadeos, y Clarke no se hizo de rogar, bajando la cremallera de los pantalones ajustados que llevaba e introduciendo su mano por encima de la ropa interior.
-Ya estás mojada, cariño. - Le dijo, sonriéndole tras ponerse a su altura nuevamente, antes de acercar sus labios a los suyos.
-Culpa tuya. - Le devolvió la sonrisa en medio del beso que inició la rubia.
Clarke metió su mano entonces bajo las braguitas de Lexa, gimiendo al notar el calor y la humedad que desprendía la morena. La besó entonces con más ansia, acallando los gemidos de la chica entre sus labios, al mismo tiempo que introducía dos de sus dedos en el interior de Lexa, sintiendo cómo se tensaba por la sensación.
Lexa se aferró a Clarke con fuerza, sintiendo sus ojos cerrarse debido a lo que estaba experimentando. Los dedos de Clarke la embestían cada vez con más rapidez y fuerza, mientras que su pulgar comenzaba a acariciar su clítoris, provocando que los músculos de sus piernas se contrajeran alrededor de su mano. El orgasmo la invadió rápidamente, notándolo en cada parte de su cuerpo, sintiendo sus piernas temblar, pero Clarke la sujetó con fuerza, impediendo que cayera.
-Vamos a la cama, cariño. - Le dijo Clarke al cabo de unos segundos, besando su sien y apartando algunos mechones de su cara, a lo que Lexa asintió, y ambas se dirigieron al dormitorio, sabiendo que aquello aún no había acabado.
El día de navidad había llegado, y tras haber disfrutado de una cena estupenda en casa por nochebuena junto a Octavia, Raven, Lincoln y Anya la noche anterior, ambas se sentían increíblemente felices. Alycia se había despertado temprano aquella mañana, sin poder dormir, porque sabía que debajo del árbol que ella y Lexa habían colocado y adornado algunos días atrás en el salón habría regalos para ella. Había ido hasta la habitación de Clarke, donde ella y Lexa dormían plácidamente, mientras estaban abrazadas, y les había movido y hablado hasta que la morena se había levantado, acompañándola abajo mientras Clarke terminaba de despertarse.
-No sé cuál abrir primero - Dijo Alycia, frunciendo el ceño, al ver el árbol lleno de regalos.
-Fíjate que algunos son para mamá, no todos son para ti, monito. - Le acarició el pelo la morena, al mismo tiempo que Clarke bajaba y se colocaba a su lado, besando su mejilla.
-¿Ah si? - le dijo divertida. - ¿Mamá también tiene regalos?
-Eso parece - dijo Lexa, girando su cabeza para ver a Clarke bien, sin poder evitar besar esos labios suavemente. - Oye, Aly, ¿por qué no abres esa caja que está allí? - Señaló el paquete en cuestión.
Alycia asintió emocionada y fue hasta la caja que le había dicho Lexa, quedándose unos segundos mirándola: era una caja bastante grande y tenía unos cuantos agujeros en ella. En cuanto quitó la tapa, su boca se abrió automáticamente, dejando salir un chillido al ver al pequeño animal que había dentro.
-¡Un gatito! - Exclamó entusiasmada, mientras Clarke miraba a Lexa con los ojos entrecerrados.
-¿Qué? No me mires así, sabía que quería un gatito.
-Sí, pero no te interesaste en saber si yo lo quería o no.
-Vamos, no te enfades - le dio un corto beso - Alycia lo va a cuidar genial, ¿verdad que si, monito?
-¡Sí! - Dijo, cogiendo al animal en brazos.
-Cuidado con él, cariño. - Clarke se acercó para ayudarle a que lo cogiese bien. - ¿Sabes ya qué nombre quieres ponerle?
-Sí, quiero que se llame Oli.
-¿Oli? - Dijo Lexa extrañada, a lo que Alycia asintió sonriente. - Ah, ya entiendo, es para poder decirle: Holi, Oli, ¿verdad? - Le preguntó, sonriendo de lado.
-Qué tonta eres, Lex. - Le dijo Clarke, riendo ante lo que acababa de decir la morena.
-¿Por qué no dejas de meterte conmigo y vas a abrir tu regalo? - Le dijo, mientras le indicaba con la cabeza donde estaba el suyo, a lo que la rubia asintió y fue a abrirlo, no sin antes dejar un beso en los labios de Lexa.
Clarke vio un gran regalo cuadrado y plano envuelto, que llevaba su nombre y una tarjeta, así que la leyó antes de abrirlo:
Esto solo son algunos de los recuerdos que quiero crear con vosotras, contigo. Espero poder llenarte las paredes de esta casa con estas memorias cada navidad.
Tuya, Lexa.
Clarke abrió finalmente el regalo, algo emocionada por las palabras de la nota, y no pudo evitar que algunas lágrimas cayeran al descubrir que eran varias fotos de ellas dos, de ellas con Alycia o de Lexa con la niña.
-¿Te gusta? - Le susurró Lexa, que se acercó por detrás, besando su mejilla.
-Es precioso, Lex. - Dijo, girándose y besando los labios de la morena. - Te quiero, te quiero...
-Y yo a ti, Clarke - Pasó sus manos por las mejillas de la rubia, limpiando las lágrimas de su rostro.
-Mami, se ha hecho pipí - Dijo de repente Alycia, haciendo que ambas se girasen para observar a la niña, que las miraba con cara de preocupación, haciéndolas reír.
-No te preocupes cariño, ya lo limpio yo, aunque tendremos que enseñarle. - Volvió a reír. - Lex, ve a abrir el tuyo, anda.
Lexa vio un paquete con su nombre y fue enseguida a descubrir de que se trataba, y no pudo estar más contenta cuando vio que dentro de una caja había dos nuevos objetivos para su cámara, uno de ellos el que tanto quería, pero era demasiado caro para permitírselo.
-Clarke, no deberías haberlo hecho, estos son muy caros... - Dijo, mirándola con preocupación pero también con adoración y cariño.
-Es Navidad, Lex. - Le dijo, acercándose a ella tras haber recogido el pequeño desastre que el gatito había formado. - Y sólo por ver esa mirada de ilusión, merece la pena.
Pasaron la mañana de Navidad las tres juntas, jugando con el nuevo miembro de la familia y con todos los nuevos juguetes que formaban parte de los regalos de Alycia antes de ir al centro de Londres para poder pasear por Winter in Wonderland, un precioso parque navideño que instalaban cada año por esas fechas en Hyde Park, con atracciones y puestos de comida, el cual le encantaba a Alycia, y ese año lo disfrutarían las tres juntas.
Las vacaciones de Navidad habían pasado, las tres habían tenido una pequeña escapada a Escocia por Año Nuevo, donde se lo habían pasado genial, y donde Lexa había podrido comprobar que sí era posible que hiciese más frío que en Londres, aunque debía admitir que Edimburgo era una ciudad preciosa. Después de esos días de vacaciones, todo había vuelto a la normalidad. Alycia volvía al colegio, y Clarke al trabajo, mientras Lexa se reunía casi diariamente con Lincoln para ir dando forma al proyecto que ambos tenían entre manos. Tenían ya un local fichado y estaban trabajando en lo de la licencia para poder empezar a montarlo cuanto antes y comenzar a trabajar lo más pronto posible.
Se encontraba en casa de su hermano en esos momentos, hablando con él y con un amigo suyo que les estaba asesorando de algunos temas cuando su móvil sonó, mostrando un número inglés desconocido. Se levantó de la mesa, alejándose unos metros para poder responder tranquilamente.
-¿Diga?
-¿Lexa? - La morena se heló al oír esa voz después de tantos meses.
-¿Costia?
-Hola, Lex.
-¿Qué haces llamándome? ¿Y por qué tienes un número inglés? - Dijo la morena totalmente confundida por aquella llamada, y algo enfadada, porque lo último que quería en ese momento era hablar con una persona que le había hecho tanto daño.
-Estoy en Londres, Lex, y quería saber si podíamos vernos para hablar. - Le dijo Costia entonces.
-Costia, ¿cómo tienes tanta cara de llamarme y decirme eso después de todo? ¿Y por qué estás en Londres?
-He venido de viaje con algunas amigas, y pensaba que tal vez podríamos vernos, Lexa, sólo para aclarar las cosas. Te juro que es sólo para eso, necesito que entiendas unas cosas, y después te dejaré en paz, prometido.
-No lo sé, Costia. - Dijo tras unos segundos en los que pensó en las palabras que le acababa de decir la chica. - Estoy bastante ocupada estos días.
-¿Con esa rubia que sale en tu foto del WhatsApp? - Le dijo, dejando a Lexa congelada en el sitio, sintiendo cómo su puño se apretaba.
-Y con otros asuntos, pero ya veo por donde van los tiros, así que será mejor que no nos veamos. Hasta luego Cos...
-Lex, espera, por favor. - Le pidió rápidamente. - Nunca me diste la oportunidad de explicarme, deja que lo haga ahora al menos, por favor.
Lexa se lo pensó antes de dar una respuesta definitivamente. Había estado muy dolida por la traición de Costia, que había sido la persona por la que más había sentido hasta ese momento, aunque eso ahora apenas se comparaba con lo que sentía por Clarke. Clarke le hacía sentirse completa, la hacía sentirse de una forma que nunca creyó posible. Pensó en su rubia y una sonrisa se formó en su rostro, apartándola unos segundos de la realidad y de la conversación que estaba teniendo por teléfono. Decidió entonces responder, tal vez sí debería darle la oportunidad a Costia de que dijese lo que tuviese que decir, aunque eso a ella ya no le sirviera para nada, tal vez la chica necesitaba sacárselo de encima.
-Está bien, Costia, pero tan sólo será un café. - Le respondió finalmente. - Mañana quedamos, te escribiré la dirección.
-Gracias, Lex - contestó Costia desde el otro lado de la línea, pareciendo realmente aliviada por la respuesta de la morena. - Hasta mañana.
Lexa terminó la llamada sin despedirse, dejando salir un suspiro. Esperaba que realmente sólo fuera que Costia quería explicarse y que no intentara nada más, porque tanto ese tema como ella eran parte de su pasado, y en ese momento la morena sólo quería centrarse y pensar en Clarke y en compartir cada parte de su vida con ella.
Holi, Oli (jeje)
Aquí un nuevo capítulo, parece que las familias se van conociendo y todo está bien entre ellos, ¿no?
Pero parece que Nylah siempre tiene que meter la nariz, aunque sea para molestar momentáneamente.
¿Y Costia? ¿Querrá solo aclarar las cosas con Lexa y ya está?
¿Qué pasará?
Teorías, teorías.
Nos leemos en el próximo, intentaré no tardar una semana entera.
Muchas gracias por leer y comentar :)
Twitter: humvnkru
