Lexa había salido hacía poco del local donde habían decidido montar el restaurante, estaba situado muy cerca de la zona céntrica de Londres, y, tanto para ella como para Lincoln, no podía estar en mejor sitio. No se encontraba en ninguna de las calles principales, por lo que no sufrían el agobio que padecían aquellos establecimientos que sí se encontraban en esa zona, pero al mismo tiempo podían tener un gran número de clientela, pues era una zona bastante transitada igualmente.

Ese día habían tenido una reunión en el mismo local con el diseñador para hablar de cómo sería la decoración y el interior del restaurante. Lincoln tenía una idea muy clara de lo que quería pero siempre era aconsejable tener un profesional del sector para que les aconsejara y les dijera cómo creía él, basándose en las ideas que tenían, que debían colocar y decorar todo.

Le encantaban esos días donde notaba cómo el proyecto avanzaba poco a poco y con paso firme, de verdad que sí, pero cuando acababa esas jornadas también era verdad que se moría de ganas de volver a casa para poder ver a Clarke y besar esos labios que estaban en su mente en todo momento. Dios, es que parecía que no iba a cansarse nunca de besarla, y le encantaba. Le encantaba que su propio cuerpo temblase de anticipación cada vez que llegaba a casa, porque sabía perfectamente lo que ocurriría; justo como en ese momento.

Aparcó el coche justo enfrente de la casa de Clarke, que aunque la rubia había insistido en que podía decir que era suya también, a Lexa aún le costaba, pero le maravillaba la idea de volver a casa, de volver a Clarke. Era algo tarde, y cuando esos días se alargaban lo que ocurría es que Alycia ya estaba acostada y Clarke la esperaba para poder cenar juntas, pero se extrañó cuando abrió la puerta y comprobó que Clarke estaba en el sofá y por el plato vacío que tenía frente a ella, parecía que acababa de cenar.

-¿Clarke? - se acercó a ella frunciendo el ceño, cuando vio que la rubia miraba la tele y ni siquiera le dirigía la mirada, como solía hacer, acompañando esos preciosos ojos de una sonrisa radiante. - ¿Todo bien?

-Genial, todo genial. ¿Tu día bien? - dijo de forma fría, sin mirarla aún.

-Clarke, ¿qué ocurre? - dijo con voz temblorosa, no entendía qué había cambiado desde esa misma mañana en la que la había despertado con besos y caricias.

-Nada, Lexa, no ocurre nada - espetó, esta vez fijando sus ojos azules, aunque en esos momentos fríos como el hielo, en sus ojos verdes. - ¿Por qué no vas mejor con esa chica con la que estabas en aquella cafatería? Seguro que estás mejor con ella.

Lexa se quedó de piedra al escuchar aquellas palabras. ¿Cómo era posible que supiera aquello? ¿Y cómo había llegado a aquella conclusión? Dios... se sentía tan imbécil de no haber sido sincera y no haberle dicho a Clarke que iba a ver a Costia, y ahora no podía hacer nada, simplemente ser sincera, y esperar que no fuera muy tarde para ello.

-Clarke... - susurró, apenas podía articular bien las palabras y ordenar sus pensamientos.

-¿Qué? ¿Me vas a explicar quién es? ¿Me vas a explicar por qué estabas tan cariñosa con ella? O a lo mejor es que no tienes explicación ni excusa. - Las palabras que salían por la boca de Clarke iban directas a clavarse como puñales por todo su cuerpo, cada una dolía más que la anterior.

-Clarke, no sé cómo te has enterado de eso, pero te juro que no es nada de lo que piensas - comenzó a explicar, arrodillándose frente a ella en el sofá. - Dios, he sido tan imbécil... - suspiró, pasando sus manos por su rostro - Es Costia, mi ex.

-Oh, está en Londres, y lo primero que haces es ir detrás de ella como un perrito, magnífico - dijo Clarke en medio de una risa irónica.

-Clarke, no ha sido así, te lo aseguro - intentó coger sus manos, pero la rubia las apartó, desviando también su mirada, provocando que el corazón de Lexa doliera con fuerza. - Me llamó y me dijo que quería verme para poder aclararme todo lo que pasó, y yo simplemente fui para que me dejase en paz. Solo quería que me dijera lo que me tuviera que decir y así poder librarme de ella. Yo solo quiero estar contigo, Clarke.

-¿Y cuando te cogió la mano? ¿Y esos abrazos? - la voz de Clarke parecía tener cada vez menos enfado y más tristeza. - Lexa, no intentes mentirme. Si la sigues queriendo, si sigues sintiendo algo por ella, me parece normal, pero no juegues conmigo.

-Clarke, por favor - sujetó su rostro entre sus manos, buscando que sus ojos hicieran contacto con los suyos - sería incapaz de hacerte daño. Quedamos en buenos términos y nos dimos un abrazo al final, eso es todo.

-No sé, Lexa, yo... - la rubia agachó la vista.

-Por favor, Clarke, créeme - suplicó - ¿y cómo te has enterado de esto? - y entonces cayó en la cuenta de que la persona que más daño quería hacerles se encontraba muy cerca - ¿Nylah? ¿Ha sido ella? - Clarke no respondió, se quedó cabizbaja y Lexa vio cómo algunas lágrimas caían de sus ojos. - Clarke, ¿cómo puedes creer algo así viniendo de ella?

-Parecía tan convencida, y las fotos son tan reales... - murmuró, aún mirando hacia sus piernas, y finalmente levantó la vista, mirando a la morena. - ¿Y por qué no me dijiste nada, Lexa?

-Porque no quería preocuparte, Clarke. Era algo insignificante, algo que para mí iba a acabar en dos minutos, el tiempo que Costia tardara en explicarse - continuó diciendo Lexa. - No tengo nada que ocultarte, te lo prometo.

-No sé, Lexa - dijo Clarke tras unos segundos mirando aquellos ojos que parecían el mismísimo bosque - ya sufrí con Nylah, con estas dudas, y no quiero volver a pasar por lo mismo, ¿sabes?

-Clarke, te prometo que no te voy a mentir, yo no quiero hacerte sufrir - Lexa volvió a coger las manos de Clarke, y esta vez la rubia dejó que lo hiciese. - Te quiero, lo sabes.

-Necesito pensar, Lexa. - Dijo después de un rato en silencio.

-Está bien, Clarke, ¿necesitas tiempo? Te lo daré, me iré a casa de Lincoln hasta que quieras hablar, si eso es lo que necesitas. - Lexa esperó una respuesta por parte de Clarke que no llegó, así que decidió que lo mejor sería hacer lo que acababa de decir. Se puso de pie y, tras echar un último vistazo a aquella preciosa mujer que le había hecho perder la razón, salió de aquella casa, con sus ojos llenos de lágrimas, esperando que aquello solo fuese temporal.


Tocó el timbre de la puerta repetidamente, hasta que una adormilada Anya abrió la puerta. Era el único sitio donde podía acudir y era donde le había dicho a Clarke que estaría, y si quería encontrarla, allí podría hacerlo.

-¿Lex? - dijo la rubia, frotándose los ojos. - ¿Qué haces aquí? ¿Todo bien? - Lexa no pudo hacer más que negar con la cabeza, mientras algunas lágrimas se deslizaban por sus mejillas.

-Soy... soy imbécil, Anya - consiguió murmurar.

-Ven, vamos adentro y me cuentas - pasó uno de sus brazos por los hombros de Lexa y la condujo hasta el salón. Fue enseguida a la cocina para prepararle un té caliente y volvió rápidamente, no queriendo dejarla a solas mucho tiempo. - ¿Qué ha pasado? - preguntó una vez tomó asiento a su lado.

-Soy una idiota, la he cagado por una gillipollez, Anya... - bebió un sorbo de aquel delicioso té, intentando calmarse y calentar su interior. - Le oculté algo que no pensaba que fuese a dar problemas, y...

-¿Qué es ese algo, Lex? - quiso saber.

-Costia me llamó, Anya - comenzó a relatar tras levantar la vista y fijar sus ojos en los de su amiga. - Me llamó y me dijo que estaba aquí, en Londres, y que quería verme.

-¿Qué? - Anya se alteró con lo que estaba oyendo. - Lex, no se te habrá ocurrido ir, ¿verdad? - miró a su amiga buscando una respuesta, pero solo la obtuvo cuando la morena bajó la mirada. - Lexa, ¿en qué demonios estabas pensando? Estaba claro que eso podía traerte problemas. Y no se lo contaste a Clarke, ¿no?

-No - admitió en un susurro. - No se lo conté porque no pensé que fuese necesario, Anya, no quería que se preocupase de más. Yo sólo la quiero a ella, lo sabes.

-Y... ¿cómo se ha enterado?

-Niylah - Lexa escupió el nombre con rabia. - Nos está jodiendo desde el minuto uno, Anya. Primero con lo de la niña, y ahora parece que no va a descansar hasta que me vea fuera de esa casa, y yo no sé qué hacer.

-No se lo permitas, Lex - se acercó a la de ojos verdes y puso su mano sobre su rodilla, dándole un pequeño y cariñoso apretón. - Si eso es lo que esa arpía quiere, no se lo permitas. Arregla esto con Clarke, y permaneced unidas y todo irá genial, ya verás.

-No sé si esto se puede arreglar... - dijo, notando que su voz temblaba con el pensamiento de perder a Clarke. - Me dijo que necesitaba tiempo y eso voy a hacer. Si no os importa, me quedaré aquí unos días hasta que...

-No tienes ni qué decirlo, Lex, esta es tu casa también - le informó Anya, ofreciéndole una tierna sonrisa. - ¿Y Costia? ¿Cómo acabó todo con ella?

-Está con Emori - le informó, haciendo que Anya abriese los ojos sorprendida, y Lexa dejó salir una pequeña risita. - Si, yo también me sorprendí, pensaba que no seguirían juntas después de todo.

-Al parecer sí que se querían.

-Sí, y por eso me pidió perdón, An. Me dijo que le hubiese gustado haber hecho las cosas de otra manera, pero que no podía controlar sus sentimientos.

-Lo entiendo, pero te hizo muchísimo daño, Lex - dijo Anya, siempre se había mostrado muy protectora en cuanto a Lexa se trataba, y cuando toda la mentira que Costia había estado ocultando salió a la luz, no pudo evitar desarrollar un gran odio hacia ella.

-Lo sé, pero es pasado, ¿no? - Anya asintió, todavía dudosa. - Deberíamos aprender a perdonar los errores.

-Espero que Clarke pueda perdonar el tuyo - Lexa la miró, asintiendo, porque ella también lo esperaba. - Aunque estoy segura de que no dejará escapar a alguien tan genial como tú. - Lexa le sonrió, Anya sabía hacer que se sintiese bien, no importaba en qué situación se encontrara.

-Oye, ¿y Lincoln? - se extrañó de que no estuviera allí en ese momento, ya que se habían despedido tras la reunión y le había dicho que iría a su casa desde allí.

-¿No te lo ha contado? - Lexa frunció el ceño y negó con la cabeza. - Este hermano tuyo...

-¿Qué pasa, An?

-Nada, está viendo a una chica, y a veces se queda con ella a dormir, eso es todo - le dijo Anya. - Supongo que eres su hermana pequeña y le da un poco de cosa hablarte de estos asuntos.

-Eso no tiene sentido - frunció aún más el ceño sin entender. - Él sabe que estoy con Clarke, y todo, incluso la ha conocido, a ella y a su hija, ¿pero yo no puedo saber que él está con alguien? ¡Si hasta vamos a trabajar juntos!

-No se lo tengas en cuenta, ya sabes cómo es él - le sonrió a Lexa. - ¿Por qué no te acabas eso y vamos a dormir? Te encontrarás mejor mañana.

Lexa asintió y terminó su taza de té, antes de darle un abrazo a Anya e irse a dormir, o al menos a intentarlo. Intentó convencerse, una vez ya en la cama, de que eso solo era unos días, unos días para que Clarke pensase en todo. Le había dicho que no quería sufrir ni quería tener dudas, y ella lo único que tenía claro es que quería demostrarle que con ella eso no iba a pasar. Si algo había aprendido de ese maldito error, era que haría lo que fuera por estar al lado de Clarke.


Había sido su ex que quería hablar. Lexa no le había dicho nada para que no se preocupase. No pasó absolutamente nada y ahora se sentía como una idiota por haber dejado que Lexa se marchase de casa sin decirle nada, cuando lo único que quería era dormir abrazada a ella como lo hacía cada maldita noche. ¿Había podido dormir? Por supuesto que no. Joder, es que incluso le costaba respirar si pensaba en pasar una noche más sin Lexa. Pero no tenía el valor para decirle que volviera.

¿Cómo podía haber dudado de ella de esa forma? Estaba claro que Niylah lo único que quería conseguir era separarlas, y ella la había creído a la primera, como una idiota, cuando había demostrado ser una persona sin escrúpulos.

-Mami - escuchó a sus espaldas mientras preparaba el desayuno esa mañana sin ningún ánimo.

-Hola, tesoro - se dio la vuelta, intentando mostrar una sonrisa para su hija, dándole un beso en la mejilla. - ¿Has dormido bien, cariño?

-Sí - le contestó la niña. - ¿Dónde está Lexa, mami?

-Oh, Lexa se ha tenido que ir hoy, cariño, pero volverá, ¿vale? - le dijo intentando sonar convincente, tanto para Alycia como para ella. La pequeña asintió y fue al salón a ver los dibujos que hiciesen en la televisión mientras ella seguía preparando la comida.

Si cerraba los ojos podía sentir las manos de Lexa posándose sobre su cintura, y su cálido aliento contra su cuello. ¿Cómo era posible que ya la echara tanto de menos? No podría aguantar mucho sin ella si en apenas unas horas ya necesitaba su contacto, o al menos ver aquellos preciosos ojos verdes.

Notó que los ojos le comenzaban a escocer e intentó pensar algo para salir de aquella situación en la que ella solita se había metido. Tal vez hablar con las dos personas que mejor le conocían serviría de algo. Cogió el móvil y escribió rápidamente un mensaje a Octavia.

Clarke: O, ¿podéis venir tú y Raven?

Octavia: ¿Todo bien?

Clarke: Necesito hablar con vosotras.

Octavia: Desayunamos, y vamos para allá.

Respiró un poco más tranquila sabiendo que sus amigas podrían ayudarla. Siempre había sido así, desde que las conocía habían estado las tres juntas, apoyándose en todo lo que necesitasen, y Clarke de vez en cuando las necesitaba para que le diesen sus puntos de vista, porque otras perspectivas siempre venían bien.

Apenas una hora después, Raven y Octavia ya estaban allí, siempre cumpliendo lo que decían. La pareja entró de forma alegre a la casa, saludando efusivamente a Alycia, la cual se mostró muy alegre de que, ya que Lexa no estaba allí, al menos tendría a sus tías para jugar aquel día. Raven se quedó enseñándole algún juego de mesa que había llevado a la pequeña, mientras Clarke y Octavia se sentaron en la cocina.

-¿Dónde está Lexa? - fue lo primero que la morena preguntó, sabiendo por dónde irían los tiros.

-En casa de su hermano - respondió sin más Clarke.

-¿Y por qué está allí? - su ceño se frunció.

-Porque... - cogió aire, sintiendo cómo la fuerza le faltaba y su voz se quebraba con tan solo pensar en lo idiota que había sido. - Porque he sido una gilipollas, y seguramente la haya perdido.

-Clarke, ¿qué ha pasado? - Octavia parecía genuinamente preocupada, alargó su mano y la puso sobre la de su amiga, que se encontraba encima de la mesa. - Cuéntamelo, seguro que tiene solución.

-¿Crees que tiene solución si Niylah vino ayer y me convenció rápidamente de que Lexa me estaba engañando cuando obviamente no era así? - le dijo a Octavia, que con cada palabra que salía de la boca de Clarke se mostraba más perpleja.

-¿Cómo? Cuéntamelo con detalle porque no sé si estoy entendiéndote del todo - le pidió calmadamente.

-Niylah vino ayer, con unas fotos en las que se veía a Lexa con una chica en la cafetería y yo inmediatamente asumí que... - suspiró, intentando calmar los nervios que sentía en su interior. - Asumí que me estaba engañando, que por supuesto era a lo que había venido.

-¿Y no le diste a Lexa la oportunidad de explicarse? - preguntó Octavia extrañada.

-Sí, claro que sí, y me dijo que era su ex, que quería hablar y ella simplemente fue para que le dijera lo que quisiese, y la creo, O, la forma en que me miraba... - no pudo controlar más las lágrimas, que comenzaban a humedecer sus mejillas.

-Clarke, tranquilízate - se acercó a ella y cogió su rostro entre sus manos. - Todo tiene solución, ¿vale? - Clarke asintió. - ¿Y por qué se fue? - quiso saber.

-Porque fui imbécil, y le dije que quería pensar - confesó. - Y no, no quiero pensar, lo único que quiero es que vuelva, pero fui una cobarde como para decirle que no se fuera cuando dio media vuelta después de decirme que me daría tiempo si era lo que necesitaba.

-Pues llámala, Clarke - le propuso Octavia. - Llámala y dile que lo sientes, que sí la crees. No esperes a que sea muy tarde, Clarke.

-Dios, es que si la pierdo, O... - le dijo, mirando a la morena a los ojos. - Si la pierdo le daré el gusto a Niylah y no quiero ni imaginarme una vida sin ella ahora que...

-Pues no lo pienses, Clarke - la cortó. - Búscala, y estoy segura de que podréis hablar las cosas y volverá, porque además, Alycia también la necesita, y lo sabes. - La rubia asintió.

Sabía que Octavia tenía razón, no podía quedarse esperando a que Lexa volviese, porque tal vez no lo hiciera si pensaba que Clarke necesitaba tiempo. Pero lo único que realmente necesitaba era poder volver a ver esa increíble sonrisa y volver a sentir esos labios sobre los suyos.


Octavia y Raven ya se habían ido hacía un rato, y en ese momento Alycia y Clarke veían una película en la tele, aunque la mayor parecía algo ausente, y eso no había pasado desapercibido para la niña. Se incorporó y pudo ver los ojos de su madre algo enrojecidos, y se puso encima de ella, para poder mirarla mejor.

-¿Qué te pasa, mami? ¿Por qué lloras? - le preguntó preocupada.

-No pasa nada, cariño, es que la peli me ha hecho llorar - le dijo, intentando que no se preocupase demasiado.

-Mami, la peli es de risa - le dijo, frunciendo el ceño, y haciendo reír a Clarke al ver que no se lo había tragado.

-No te preocupes, cariño, la mami está bien - le aseguró, y vio cómo la pequeña, tras quedarse unos segundos pensando, se levantaba del sofá y se iba hacia la planta de arriba. - ¿Dónde vas, Aly?

-¡Ahora vengo, mami! - le dijo, y fue rápidamente al cuarto de Clarke, intentando no hacer mucho ruido, y fue al cajón de una de las mesillas de noche, donde sabía que su madre guardaba su móvil.

Cuando lo encontró, no pudo evitar hacer una pequeña celebración, pero enseguida continuó con la misión que había ido a llevar a cabo allí, así que encendió el móvil, y leyendo poco a poco fue hasta la lista de contactos, hasta que pudo encontrar en el que ponía Lexa. No dudó un segundo en marcar el botón verde que indicaba iniciar una llamada y se puso el móvil en la oreja, esperando que descolgasen al otro lado de la línea.

-¿Clarke? - escuchó la voz de la morena.

-Hola, Lexa - le dijo tranquilamente.

-¿Alycia? - preguntó Lexa con tono extrañado. - ¿Por qué me estás llamando, monito?

-Mami está triste, Lexa - le dijo, y lexa notó que el tono de voz de la pequeña también se apagaba. - ¿Cuándo vas a venir? Está muy triste sin ti.

-Cariño, tengo que hablar con mami antes de ir, ¿de acuerdo?

-¿Y cuando vas a hablar con ella? Yo quiero que vuelvas, Lexa - le pidió.

-¿Alycia? ¿Que estás haciendo? - vio a su madre asomada en el marco de la puerta y la miró sorprendida. - ¿A quién llamas?

-A nadie, mami - mintió.

-A ver, déjame el móvil - fue hasta donde la pequeña estaba y aunque al principio no quiso, al final acabó dándole el teléfono. Clarke lo cogió y se quedó de piedra al ver la llamada, que aún estaba en curso, pero decidió responder antes que colgar. - ¿Lex?

-¿Clarke? Lo siento, Alycia me ha llamado y...

-No te preocupes - la tranquilizó. - ¿Estás bien?

-¿Tú lo estás? - Clarke cogió aire tras aquella pregunta, intentando no desmoronarse.

-Me gustaría... - suspiró. - ¿Puedes venir? Ayer no pude decirte lo que debería haberte dicho.

-Claro, enseguida iré para allá, yo también quiero hablar contigo - dijo, con un tono de claro alivio en su voz. - Dios, Clarke, lo siento tanto...

-No, Lex, yo lo siento - la interrumpió. - Debería haber confíado en ti, y te creo, de verdad que sí.

-Estaré allí enseguida, hablamos en cuanto llegue, ¿está bien?

-Sí, hasta ahora. - Colgó, y Clarke se quedó unos segundos con los ojos cerrados, hasta que recordó cómo había llegado a hablar con Lexa, y bajó la mirada, encontrándose con una Alycia que la miraba sonriente. - Eres una pillina, ¿lo sabías? - le dijo sonriente, antes de agacharse para hacerle cosquillas.

-Pero estabas triste, mami - le dijo. - Y yo no quiero verte triste.

-Lo sé, cariño - le dio un beso en la frente. - No te preocupes, que mami ya no va a estar triste.

Ambas bajaron hasta el salón, Clarke sintiendo alivio por una parte, pero nervios por la otra por las ganas y la necesidad de ver a Lexa, y Alycia contenta por haberse salido con la suya. Lexa llegaría en cualquier momento, y podrían hablar, y Clarke juraba que no volvería a cometer una estupidez como aquella, que ni Niylah ni nadie, por mucho que lo intentaran podrían separarla de Lexa.


Buenas, I'm back.

Siento si he tardado un poquito más en actualizar esta vez, pero entre la uni y demás cosas no puedo escribir tanto como me gustaría T_T

En fin, discusión. ¿Quién creéis que tiene la culpa? ¿Lexa por ocultárselo o Clarke por no haber confiado en ella?

Aunque bueno, parece que lo van a arreglar, con un poquito de ayuda, claro ;)

En fin, aprovecho para decir que vienen algo de curvas, lo digo como advertencia nada más.

Nos vemos en el próximo.

Twitter: humvnkru