¡BIENVENIDOS!

Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, yo la verdad estoy un poco loca, pero me la paso genial jugando con las letras.


¡Uff!... Si, ya se, he tardado un montón en actualizar, pero ya estoy aquí, solo diré que lamentablemente pase por una situación familiar bastante complicada y uno que otro problemita, infinitamente gracias por todas sus muestras de cariño en Facebook. Y ahora vamos a lo importante, les traigo un nuevo capítulo, espero y les guste.


Recomendados:

-Phil Collins - A groovy kind of love / watch?v=Cs8iRYrrr9M .

-Bob Seger - Old Time Rock & Roll / watch?v=gB5XPv7b5xE


BUSCÁNDOTE EN LA OSCURIDAD

"EN LA OSCURIDAD...BUSCA LA ESTRELLA QUE TE GUIARÁ A CASA"


La verdad hace abrir las puertas del corazón.

"Y la verdad os hará libres"- Juan 8:32.


CAPÍTULO 2: ¡Mi verdadero yo!

.

.

— ¡Maldición! Todavía no puedo creer que me obligaras a hacer esto, ¿en qué maldito momento decidí hacerte caso?

— Vamos cariño, que no es para tanto.

— ¿Angie en verdad es necesario?

— Cállate que ahí viene, y mejor quita esa cara de limón agrio y contonea el culo si quieres que todo salga bien.

— Ya tengo las entradas —decía Mike acercándose a nosotras, luego de realizar la fila para conseguir los boletos para la segunda función de la tarde — ¿Ocurre algo chicas?, ¿está todo bien? —su semblante se contrajo y frunció las cejas esperando una respuesta—.

— ¡Oh sí! Por supuesto querido, no hay por qué preocuparse, en realidad nuestra Bellita me estaba diciendo que está muy contenta de que pudieras estar aquí con nosotras —le decía Angie colgándose de uno de sus brazos— es más, parece que en verdad le agradas —susurró muy cerca de su oído, aunque por supuesto yo podía escucharlos—.

Mike en ese momento se ruborizó de tal modo que un tomate parecería pálido a su lado, eso me hizo sonreír, aunque había situaciones como esta en la que no consideraba al plan "Seduciendo en Líneas Enemigas" una buena idea. No podía olvidar del todo el propósito de esta misión y ese era salvaguardar mi reputación; pese a que este chico no resultó tan repugnante como lo consideré en un principio, aún guardaba ciertas reservas, no creo que sea en verdad un mal tipo, sólo lo normal… ya saben, un pendejo hormonado con ganas de ver un par de pechos, un culito respingón y si es posible follar mucho, es más, creo que aún es virgen, y no es que lo diga una experta, pero claramente reconozco muchas actitudes mías en Mike, como ruborizarse ante un halago, ponerse nervioso cuando una persona del sexo opuesto te mira intensamente a los ojos, tener escalofríos ante la cercanía de la persona que nos gusta. En fin, la evidencia es clara, por supuesto esto todavía no se lo dije a Ángela, aunque creo que ya tiene sus sospechas, pero yo no soy quien para confirmarlas y mucho menos para facilitarle hacerle la vida imposible al pobre, lo único que quiero es que esto se termine de una jodida vez y así poder vivir mi juventud tranquilamente, sin tener que estar al pendiente de lo que se comente de mi, o que de un día para otro mi vida se vuelva literalmente un infierno.

Se preguntarán cómo comenzó todo y porque de buenas a primeras estamos aquí junto a Newton a punto de entrar a ver la función de fin de semana de una película de acción, pues verán…

.

.

Una Semana antes.

.

Ángela y yo habíamos decidido poner finalmente en marcha el maldito plan, y ahora estaba aquí, en los pasillos de universidad esperando que Mike salga de clase para acercarme a él y tratar de entablar una conversación y si tengo éxito tal vez obtener alguna invitación a salir.

— Chiss, chiss… ya es la hora, ¡Buena suerte! —me susurró Angie detrás de una columna que usaba como escondite para poder ver todo el espectáculo—.

Bueno pues… a ponerle el pecho a las balas —me alenté tratando de hacer más notorio mí pronunciado escote, sugerencia de mi queridísima amiga— veremos si es verdad lo que dicen por ahí, eso de que "tiran más un par de tetas que dos carretas".

El reloj marcaba el inicio de un receso y varios estudiantes salían del aula, algunos conversando entre ellos, unos corriendo supongo que a la cafetería y otros simplemente aislados en sus pensamientos, pasaron varios minutos y no lo vi salir, esto estaba empezando a desesperarme, ¿será que no vino hoy a clases? Será… —no terminé de cuestionarme cuando lo vi, salía del aula con la cabeza gacha, arrastrando los pies, era de esos que se enfrascaban en su burbuja personal, permaneciendo ajeno a todo a su alrededor— con andar seductor y mi mejor cara de "niña buena" me acerque a él.

—Hola disculpa…disculpa – ¡Arrg! y este idiota que se cree que no me presta atención — ¡Oye! Disculpa, podrías detenerte un momento —le decía tratando de alcanzar las enormes zancadas que daba para llegar al estacionamiento de la Universidad—.

—Mmm... ¿eh?... ¡Oh!, lo siento, ¿me hablabas a mi? —dijo quitándose los auriculares que llevaba puestos, podía escuchar la música sonando a todo volumen atreves de ellos—.

— Si, perdona, ¿eres Newton verdad?, el nuevo ayudante del departamento de alumnado —Ángela y yo averiguamos que estaba muy compenetrado en el nuevo programa de confraternización estudiantil y ese era el pretexto perfecto para acercarme a él. Básicamente, el dicho programita, lo único honorable que podía tener era el nombre, por que por lo demás, ¡uff!…,en realidad era la excusa orquestada por unos tíos de ultimo año de la carrera, para así poder conocer a las chicas de primero a través de "reuniones sociales de integración" y una jodida ¡Mierda!, eso era la forma fina de llamar a las orgias y demás guarradas que hacían, muchas de las tipas caían en sus redes sin siquiera dar batalla, sólo faltaba una palabra dulce, un detalle metódico y estudiado, un interés fingido; claro yo era una excepción, pero él no lo sabía y eso era algo que iba a aprovechar—.

Me miro de pies a cabeza, deteniéndose más tiempo del necesario en mi busto, y cuando por fin su curiosidad y deseo se vieron saciados, pudo mirarme a los ojos dándome una sonrisa burlona y una mirada lujuriosa.

—Sí, soy yo, ¿en qué te puedo ayudar?

.

/- # -/

.

.

.

Los abuelos Newton eran personas trabajadoras que vivían acomodadamente, pues eran los proveedores de todo el equipo de pesca, campismo y excursión de la zona.

Michael, hijo del anciano matrimonio, era un hombre con gran complexión y porte, que a los cuarenta y tantos conoció a una particular joven de cabellos dorados y mirada calmada, a la que le llevaba más de seis años de diferencia, se enamoró de ella en cuanto la vio en la fiesta anual de recolección de fondos para mejorar las áreas de esparcimiento local. Ella era una de las organizadoras ese año, y ese vestido rosa pálido con escote palabra de honor le quedaba hermoso, resaltando las curvas de su cuerpo, tanto que no dudo un instante en acercarse a ella. Luego de una muy formal presentación y el pedido para que le concediera una pieza, la tensión inicial se fue evaporando… pero la atracción era otra cosa, simplemente la observaba, tratando comprender por sus gestos los grandes interrogantes que le causaba esta mujer. Ahí teniéndola entre sus brazos, con el rostro apoyado en su pecho, estaba casi seguro de sus mejillas sonrosadas y los pequeños estremecimientos de su cuerpo, al compas de "A groovy kind of love", se prometió no perderla de vista, que nunca se iba a separar de esa mujer, que había encontrado a la madre de sus hijos, a su futura esposa.

Después de un muy corto romance, pero de cuantiosas cenas y paseos se casaron con el anhelo de los hijos, claro, lo que ellos no sabían era que tendrían uno solo, el que por cierto se hizo esperar casi cuatro años de matrimonio, Mike Jr. vino a transformar la vida de sus padres, literalmente.

Mike, hijo de Michael y Sarah Newton, nació en Seattle, Washington, a los 14 días del mes de Noviembre.

Michael hacía todo que estaba en sus manos para darle lo mejor a su familia y hacer crecer en forma abrupta el ahora mejorado emporio Newton, lo que ocasionó que las horas de trabajo aumentaran, y la estadía en su hogar fuera casi imperceptible, primero el cambio apenas y se notó, pero con el pasar de los días y los meses, la hora extra, paso a horas, estas a días, y los días en fines de semana completos en los que no aparecía por casa, o si estaba era casi invisible, siempre pegado al teléfono o al computador, la relación con su mujer era casi nula, puros formalismos, tanto que la cama compartida y el beso de buenos días ya no existía, dormían en cuartos separados, pero por supuesto eso sólo lo sabia la servidumbre y nadie más. Todo lo que los rodeaba era pura apariencia, pero aún así los moldes tópicos siguieron.

Pero no podemos olvidarnos de las necesidades primarias de un hombre, todos necesitaban desfogarse de vez en cuando, era lo normal ¿no?, y él al igual que algunos de aquellos bastardos que conocía del "Business World", utilizaba a su muy eficiente y exuberante secretaria para dar por saciados sus mas burdos y oscuros deseos, misma que probablemente podría pasar por su hija, al ser una jovencita de unos 23 años, pero sí de experiencia hablamos, podríamos decir que rondaba los 40, no era fácil hacerle una garganta profunda al jefe de la compañía y lograr que nadie lo escuche cuando jadeaba como perro en celo, ni mucho menos estar dispuesta a abrirse de piernas en la sala de juntas luego de una reunión del comité, ¡Oh sí! lo que una chica tenía que soportar, solo para codearse en la elite y saber que en aquellas mega fiestas empresariales, podía mirar a la cara a esos malditos dinosaurios y pensar con una sonrisa en los labios —"te viniste en mi boca chillando piedad, ¿le pedirías a tu mujer lo mismo"—, no, claro que no, para eso estaba ella como muchas otras, sus iguales, agazapadas en la penumbra de una esquina del salón, tratando de pasar desapercibidas para las esposas allí presentes, cosa difícil de lograr, si confrontamos a niñas de veinte y tantos con vestidos ceñidos al cuerpo, miradas coquetas y expresiones burlonas, contra señoras, aunque varias bien conservadas por el botox, pero sin el brillo de la juventud y con miradas turbias por la humillación e indagación al saberse comparadas con gatas arribistas de gran flexibilidad y lenguas rastreras.

Sarah por su parte notaba que cada día el distanciamiento era peor, la soledad y la ausencia de cariño, de un toque, era ya insufrible. Ya no sólo deseaba a Michael el esposo, el padre, el compañero, anhelaba al amante, al hombre en toda su extensión, a ese que la enamoró con dulces frases al oído, a ese que con palabras soeces la sedujo y la sonrojó, ese que bajo las sabanas no sólo le enseño el más dulce de los placeres sino también el hambre carnal, el follar como animales; lamentablemente muy lejos estaba de disminuir la distancia, pero pese a todo la foto familiar seguía intacta, ante la sociedad representaban la falacia de un cuento, una jodida maraña de mentiras que ya no estaba dispuesta a soportar, era cierto, el deseo persistía aún al pasar de los años, pero el amor cada vez aminoraba mas, y ella ¡tenía necesidades por todos los cielos! Era una mujer de carne y hueso y por sus venas corría sangre caliente que suplicaba ser aplacada, quería ser llevada hasta el más demencial de los infiernos, para luego volar libre hasta el Olimpo, necesitaba que alguien calmase ese fuego que tenía entre los muslos.

Fue así, que la mañana de un domingo de verano inició una tórrida aventura con el jardinero de la mansión y le importaba una mierda si Michael se enteraba, total él se estaba follando a la secretaria así que podría decirse que estaban a mano. Brian Ó Connor era un joven de altas expectativas y de gustos refinados a pesar de su clase social, estaba muy conforme cogiéndose a "la señora de la casa", la muy arpía lo había estado incitando constantemente al pasarse por los jardines que colindaban con la piscina con un pequeñísimo bikini de Benetton, mientras él hacia su trabajo, siempre buscando una excusa para acercarse a él, siempre hablándole con la voz cargada de lujuria y la mirada llena de necesidad, hasta que un día no pudo mas, mientras ella le explicaba prácticamente medio desnuda sobre los rosales, él buscaba con la vista por los alrededores la presencia de algún posible testigo, fue así como de improviso la arrincono contra un Alerce de Gmelin del jardín.

— ¡Ó Connor!, ¿qué haces, que ocurre? —dijo asustada por el repentino arranque, busco impaciente su mirada exigiendo una explicación— Brian…que —pero algo debió ver en su ojos, algo que la despertó del letargo en el que se encontraba y ahí fue planamente consciente que aquello que con tanto ahincó buscaba, estaba justo frente a ella.

— Shh…tranquila cariño, prometo que lo vamos a pasar bien.

— ¡¿Qué?...yo —tartamudeaba— no sé de qué me hablas, apártate por favor—, su nerviosismo era palpable al igual que su deseo, pero Brian Ó Connor era de eso tipos a los que no se les negaba nada.

— ¡Vamos nena!, esto era lo que querías ¿no? —dijo restregando su prominente erección contra su bajo vientre— ¿Pues sabes qué?, yo también lo quería y ahora lo voy a tener.

Ella lo miro tan sorprendida, que parecía que los ojos se le iban a salir de las cuencas, su cerebro trabajaba a mil, tratando de pensar en un motivo para no hacer lo que tan seductor hombre le proponía, pero todo raciocinio y pensamiento lógico voló por la ventana cuando él muy afanado empezó a acariciar sus pechos y a dar besos mojado en su cuello.

— ¡Ay! ¡Dios! —temblaba de placer.

— ¿Se siente rico señora? Esto es sólo el principio, no tienes ni idea de lo que pienso hacerte.

—Por… ¡por favor! —gimió un poco avergonzada por las reacciones de su cuerpo al notar como él hacia a un lado el corpiño del bikini dejando al descubierto sus muy erectos pezones.

— ¿Pero mira nada mas a quien tenemos aquí?, ¡qué bonitos!... ¿están así por mi? —dijo presumido— ¿Qué quieres cariño?

—Mmm…— ¡Rayos! parecía que había quedado muda, sólo era consciente de esa rosada lengua trazando pequeños círculos.

—Si no me lo dices, no te lo daré cielo— dijo devorando cual ambrosía las pequeñas cumbres— Y déjame decirte que puedo hacerlo mucho mas bueno que esto— una de sus manos se deslizo suavemente desde el cuello, rodeando su busto y anidando es su vientre, delineando el borde de sus bragas, casi tocando el vello púbico, con idas y venidas de unos largos y curiosos dedos.

Así que este era el placer casi culposo del que tanto oyó hablar a sus amigas en tardes de copiosos tés, esto era lo que sentían aquellas que se metían con el masajista del spa, o con algún personal trainer, no, no, no, nada se podría comparar a esto, ninguno sería capaz de igualar su toque.

— Tócame…sólo… ¡Maldición! — saltó cuando un muy gordo e intruso pulgar comenzó a rozar su clítoris— Quiero…

— Yo sé muy bien qué es lo que quieres cielo— y una falange tocaba sus muy mojados labios, haciendo el cruel amago de ir más allá.

Con la mayor fuerza de voluntad que logro alcanzar, sacó el dedo y la aparto lo suficiente de su cuerpo para quitarle de una vez por todas las bragas, sobando su trasero volvió a arrinconarla contra el árbol, testigo silencioso de aquel encuentro, arrodillado, tomo sus nalgas y las abrió lo suficiente para meter su lengua dando algunas rápidas y duras lamidas, que solo lograron que la cadera de Sarah se moviera exultante, tratando de atraerlo todo lo posible a su centro. No lograba soportarlo más, lo quería dentro de ella, lo había sentido a través de la tela de sus gastados jeans de trabajo, se daba una idea de su tamaño, del vigor de la juventud que arrasaría con ella.

— ¡Ah! ¡Brian! — y esa voz raspada y lujuriosa fue el detonante que acabo con el control restante.

De un impulso se paro tomándola por los hombros, para admirarla frente a él, era un placer erótico verla totalmente desnuda cuando el aún seguía completamente vestido, la adrenalina subía al saber que podrían ser descubiertos en cualquier momento, pero ni eso lo detuvo, saco de uno de sus bolsillos un condón y con premura abrió su bragueta bajando los tejanos junto con sus blancos y ajustados bóxers, a la altura de las rodillas. Abrió la envoltura con dedos agiles y cuando iba a proceder a colocárselo, una delicada mano se lo arrebató, con una mirada urgente busco en ella el menor indicio de duda, de indecisión, pero solo encontró dos gamas azules que parecían abrasarlo vivo— Déjame, lo hago yo— su mano se deslizo por todo el largo del falo, en la punta, como una perla, brillaba una gota de pre-semen, no sabía si era astucia o si algún espíritu seductor se había apoderado de ella, pero sin el menor recato se la llevó a la boca, degustando su sabor tan peculiar.

— ¿No cree que ya jugo bastante señora? —dijo con la mandíbula apretada—¿Qué le parece si pasamos a la acción?

Tomo de nuevo el profiláctico y lo deslizó por todo su largo, y sin contemplaciones la sujeto de las caderas, alzando una de sus piernas en vilo, posiciono la cabeza de su pene y de una certera estocada la penetro, sacando un alarido que estaba seguro se habría escuchado por toda la mansión, ni siquiera le dio un momento para reponerse, sólo la tomo cual animal poseso, embistiendo con premura para alcanzar la tan ansiada liberación.

Ella gemía, jadeaba, clavaba las uñas en sus hombros, no podía contenerse, y estaba segura de no querer hacerlo, sentía las pequeñas y constantes contracciones que aprisionaban a su amante, estaba cerca y él también lo supo. Porque con una fuerza indómita se clavo en ella, tomando un ritmo delirante, no había suavidad, no había delicadeza, no había tiempo, pero aún así, fue capaz de captar con la vista entornada por el deseo, aquellas pecas que brillaba en la blanquecina piel del cuerpo al que estaba sometiendo, aún así capto el momento justo en que los ojos se le volvieron blancos, su cuerpo se tensionó y calientes chorros de su semilla eran tomados por el condón, mientras un gemido gutural salía de su boca, habían llegado al sublime orgasmo y fue una visión que con creces supero sus expectativas. Estaba seguro que esto sería más que una simple aventura, esto sería un infierno.

.

/- # -/

.

.

— ¡Argg! Creo que no existe alguien tan huevón y poco atractivo como ese hombre, va, si lo podemos llamar así —decía una muy enfurruñada Ángela a nuestra vuelta de la salida al cine con Newton— ¡Mira que ponerse a chillar en plena función! Porque a mí eso no me lo saca nadie, disque una basurita, tremendo maricón es lo que es.

— ¡Qué va! A cualquiera le puede pasar —trataba de salvar lo insalvable— Yo también me emocione un poco, no esperaba ese final para el actor.

— Amiga, tú eres una chica, es lógico y entendible que nos emocionemos con esas huevadas, ya sabes por las hormonas y eso, pero no pretenderás que acepte que un tío de casi 1.85 y 80 kilos se ponga a llorar como nenita, no, no, no, definitivamente es algo que mata mi libido, ¡Dios me guarde!

Ángela siguió con su letanía aún entrada la noche, hasta que pasaron por ella para ir a tomar unos tragos, me invitó, pero yo como una persona prudente que no tropieza dos veces con la misma piedra, preferí quedarme en el dormitorio a arreglar el desastre de la semana, y así permanecer lo más lejos posible de todo aquello que contenga alcohol, empecé por las ropas esparcidas en la cama, fue allí donde me di cuenta que me había dejado olvidado mi pañoleta preferida —regalo de Angie— en la camioneta de Mike.

— ¡Maldición! Mañana tendré que ir por ella, ¡uff! Tener que ir al dormitorio de Newton es algo que no se lo deseo a nadie, aunque tal vez sea la oportunidad perfecta para buscar el video y terminar por fin con esta pantomima.

Decidió cambiarse por ropa más ligera, cuando dio con una muy ancha camisa blanca que solía usar, era de hombre y su largo le llegaba a la altura de los muslos, la miro como si le contara un secreto y con una sonrisa picara, se decidió hacer algo que hace años dejo atrás, presurosa se cambio, quedando solamente con la camisa, unas bragas y unos soquetes blancos también, corrió hacia uno de los estantes donde estaba el equipo de música, preparándose para su performance, se soltó la melena chocolate y ajustó sus Ray Ban- Aviator .

Se paro junto a la puerta del baño y cuando sonaron los primeros acordes del teclado de "Old Time Rock & Roll", ella al mejor estilo "Risky Business", hizo su entrada triunfal, deslizándose sobre el piso, tomó un cepillo como micrófono, y empezó a cantar y a contonear las caderas, podríamos decir que era la imitación exacta de Joel Goodson, sólo que de manera femenina y mucho más sensual.

Just take those old records off the shelf

i'll sit and listen to 'em by myself

today's music ain't got the same soul

i like that old time rock 'n' roll

don't try to take me to a disco

you'll never even get me out on the floor

in ten minutes i'll be late for the door

i like that old time rock'n' roll

Soltó su micrófono improvisado y empezó a mover las manos al estilo Elvis, subió sobre la cama imitando tocar la guitarra a lo Bob Seger.

call me a relic, call me what you will

say i'm old-fashioned, say i'm over the hill

today' music ain't got the same soul

i like that old time rock 'n' roll

still like that old time rock'n' roll

that kind of music just soothes the soul

i reminisce about the days of old

with that old time rock 'n' roll

¡Oh si! Definitivamente ella era una chica antigua, pasada de moda para muchos, pero había alguien que apreciaba sus curvas de mujer, alguien que literalmente comenzó a babear al notarla tan accesible pero tan lejana a la vez. Sabía que cuando ella se diera cuanta se su presencia en el lugar, posiblemente le lanzara el cepillo por la cabeza, pero le era imposible apartar la vista de ella y su manera cadenciosa de moverse, comprendía que con esta chica perder era ganancia, y él quería ganar y así poder meterse entre sus piernas ¡Joder! Estaba tan buena y el nunca en su patética existencia había estado con una mujer, si sólo con ver esos pechos revotando parecía que iba a correrse, no le quedaba duda que la primera vez, posiblemente saliera disparo como tren.

Nuestro joven, aunque tratara de vender al mundo la actitud de ganador, lejos estaba de serlo, siempre probaba suerte con algunas niñas no tan agraciadas del instituto, porque aún siendo el hijo mimado del famoso imperio Newton y con un BMW negro convertible, las animadoras y capitanas de los equipos lo mandaba a volar. Pero ni aún así lograba su propósito, era como si la mayoría de las niñas leyera su esencia virginal y eso las repeliera, por eso cuando inicio su vida universitaria hico todo lo posible por entrar al "programa de confraternización estudiantil" para por fin poder curarse la mala suerte que lo apestaba.

.

Bella seguía en su mundo de libertades y música, agitando su cuerpo sin control, cuando en un giro, vio una figura masculina apoyada en su puerta, dio un pequeño gritito y del susto casi cae, sólo para ser tomada por el ante-brazo por el intruso.

— ¡Con un demonio! ¿Mike, que haces aquí? —dije tratando de recomponerme, pero aún con la respiración errática—.

—Lo siento, no fue mi intención, es sólo que —noté como su mirada se perdía en mis piernas y sólo entonces fui consciente de mi vestimenta— Te olvidaste esta prenda en el auto y pensé que podrías necesitarla —dijo mostrándome mi pañoleta—.

— ¡Oh! Bueno, pues muchas gracias, ¿te importaría esperarme afuera un momento por favor? —me miró como si le hubiese hablado en chino— Es sólo mientras me cambio ¡GRACIAS! —dije prácticamente empujándolo hacia la puerta, para luego ponerle seguro—.

Corrí al armario y saque unos clásicos jeans y una camiseta de algodón, me vestí acomodando mis prendas lo más rápido posible y salí al pasillo del dormitorio, se me hacia raro ver a Mike a estas horas por aquí, cuando el ingreso de varones era prácticamente prohibido, y por si fuera poco, se me hizo peor el imaginarme que este tío, ya era la segunda vez que me veía bailando casi en pelotas.

—Discúlpame Bella, yo no debí entrar así, pero es que, como llame y no contestabas, sólo se escuchaba la música y pensé que te pudo pasar algo, aproveche que la puerta estaba abierta y... —no lo dejé continuar, de nada me servían sus excusas, cuando se notaba que estuvo bastante tiempo mirando el show.

—No importa, ya pasó, a la próxima tendré más cuidado, por cierto gracias por traerme mi pañoleta. Creo que es mejor que te vayas Mike, ya es tarde, mañana tengo una practica muy importante y necesito descansar.

—Sí, está bien, buenas noches Bella —se despidió con paso lento por el pasillo—.

—Buenas noches.

.

La verdad, cada día me sorprendía más con el actuar de Mike Newton, a veces parecía ese tío engreído y soberbio, otras un muchacho perdido en un mundo hostil, nunca sabia que esperar, sólo puedo decir que cada uno somos como una moneda, tenemos dos caras, una visible, la que presumimos, la exhibimos, la aceptada por el mundo que nos rodea y sus estereotipos mediocres de ética y moral. Y otra, la que habita en la penumbra, la bestia dormida, la que clama por salir del fuero donde es prisionera, pero sabemos que una vez libre, nada volverá a ser igual, porque nuestro Verdadero Yo saldrá a luz, sin tapujos, ni reservas, sin falsas restricciones, mostrándonos tal cual, sin caretas, sin matices que lo adornen.

A veces me asusto de mi misma, se que dentro de mí, late una fiera en potencia, que anhela arrasar con todo a su paso, que va a defender su verdad a cualquier coste, presiento que cuando ella tome el control, yo me perderé en el camino.

.

.

.

"La verdad os hará libres":

¿Y la mentira?, ¿puede la mentira hacer libres a los hombres?

Un hombre cuya idea de la libertad esté basada en una mentira y sea, por tanto, una idea falsa de la libertad, ¿puede considerarse que es realmente libre?

No, no puede, ni se sentiría libre, sino apresado, más aún, exasperado por unas estructuras que lo presionan, que lo encierran.

Pero aunque se sienta más libre, ¿lo es realmente?...

¿Qué es, en realidad, ser libre?

Ser libre ¿consiste simple mente en la ausencia de todo lazo, de todo vínculo, que nos ligue a algo?

Un hombre sin familia por la que trabajar, sin patria en la que hundir sus raíces, sin fe que le conforme, sin deberes que le obliguen, sin norma moral que le sujete, sin una verdad objetiva a la que atenerse, sin un amor al que entregarse, sin esperanza por la que luchar, sin Dios a quien amar, un hombre así, tan suelto de todo, ¿sería un hombre libre?

No. No lo sería. No sería ni siquiera un verdadero hombre.

.

.

Los hombres siempre están atestados de toda suerte de iniquidad, de malicia, de fornicación, de avaricia, de perversidad; llenos de envidia, son homicidas, pendencieros, fraudulentos, malignos, chismosos, infamadores, ene migos de Dios, ultrajadores, soberbios, altaneros, inventores de vicios, desobedientes, irracionales, desgarrados, desamorados, desleales, despiadados; son hombres y es esa su naturaleza, una que dista mucho de la libertad, la cruel realidad es que cuanto más se enajena en apartarse del orden, de la ley, mas encadenado esta, y menos libre es.

.


¡Gracias a mi Beta por el esfuerzo!

Beteado por TheDC1809 [Diana Méndez] de Betas FFAD (www facebook groups / betasffaddiction)


Este es un regalo para mi hermana del corazón, mi gran amiga Merce M.

Sé que en muchos lugares esta semana se celebro el día de las madres, un cálido saludo chocolatero para aquellas que anden por aquí leyendo esto.


Aquí les dejo otro capítulo de esta historia, ¿qué tal, les gusto?

Espero sus opiniones. Gracias por los alertas, favoritos y rr.

Nos vemos, hasta la próxima.