Gema corrompida

capítulo 3: Práctica de disparo.

Era una mañana común para Kiki Pizza. Como todas las mañanas, había barrido la entrada del establecimiento, había limpiado las mesas y las ventanas, preparándose para otro día de trabajo. Porque ella era la responsable, no como su hermana Jenny, que aprovecha la más mínima distracción de su padre y abuela para escapar con sus amigos. Jenny nunca trabajaba y cuando lo hacía se la pasaba durmiendo o jugando con sus amigos, invitándolos a pasar el rato en la pizzería, haciendo desorden.

El primer cliente del día fue Ronaldo, que entró, se sentó en la misma mesa de siempre, pidió unas rebanadas pizza y un refresco. El chico rubio comenzó a escribir cosas en su laptop, probablemente para su blog. Siendo honestos, Kiki jamás había entrado en su blog y no sabía de alguien que haya entrado antes. Parecía que todo ese trabajo que hacía Ronaldo era para nada.

No lo juzgaba, y en realidad odiaba cuando los demás lo hacían. Pero, en parte, tampoco estaba de acuerdo, Ronaldo solamente actuaba como un niño a pesar de su edad, creyendo teorías imaginarias, era también muy paranoico a veces. Cuando eran niños a Kiki le parecía gracioso, pero ahora ya no tanto. Él tenía que madurar de alguna forma, pero parecía imposible a estas alturas.

Kiki sólo deseaba que él se diera cuenta de cómo lo veían las personas, de cómo lo veía ella misma, y quizá, sólo quizá, podría cambiar su actitud un poco. Ninguna chica iba a querer a alguien tan inmaduro que no se centra en lo realmente importante.

—¿Y qué estás escribiendo, Ronaldo?— le preguntó ella mientras le entregaba el refresco.

Le preguntó por cordialidad, para no hacerlo sentir tan mal, pero no se podría decir que no estaba del todo desinteresada en lo que hacía. No estaba mal querer conversación, aunque sea por estas cosas.

—Qué bien que lo preguntas, Kiki.— giró la pantalla para mostrárselo a la chica—. Es una investigación que estoy realizando sobre un extraterrestre que vive aquí en Ciudad Playa. Pero no he podido avanzar mucho, se niega a responder mis preguntas, pero estoy seguro de que podré sacarle la verdad sobre el Diamante.

—¿Diamante?

—¡Su líder!— exclamó—. ¡El que manda a sus subordinados a invadir el planeta Tierra! Tengo teorías respecto a qué es lo que buscan, para confirmar o negar mis sospechas, primero debo pedirle a Steven que me ayude a hablar con ella.

—¿Ella?— dijo en tono sorprendido, más que sorprendido, ella quedó casi pasmada.

—Sí. Se hace llamar Peridot, se acaba de unir a las Crystal Gems; tiene una gema incrustada al igual que ellas, pero su anatomía es un poco distinta, dejando de lado su extravagante peinado, ella tiene partes robóticas tanto en su brazos como en sus piernas. Puede que sea un androide o sólo un cyborg, o quizá sea sólo una especie de armamento desmontable. También está su singular tono de piel, pero debe ser normal en su especie...

—Y ella... ¿es linda?— preguntó sin pensar y, al recibir la mirada confusa de Ronaldo, ella se sonrojó y comenzó a dar risas nerviosas—. Ehh... quiero decir... Si ella... si tú... si crees... ¿crees que ella es linda?

Se sentía como una tonta en ese momento, literal, quería que se la tragara la tierra. ¿Por qué actuaba así tan de repente? no estaba segura, pero tuvo que resistir las ganas de huir en ese momento. Es que era sumamente extraño que Ronaldo se interesara en una chica, por muy de su investigación paranormal sea. Algo en el subconsciente de Kiki se había alarmado, y no le gustaba esa sensación.

—Ella es... rara.— le respondió a la joven, sin entender su pregunta.

—Creo que pregunté algo muy extraño.— musitó, con la vista en el suelo, apenada.

—Mírala por ti misma.— Ronaldo hizo click en la pantalla a una fotografía que él mismo había tomado de Peridot. Kiki dudó un poco, pero se acercó para verla.

—Oh, es la que interrumpió la señal de televisión hace unas semanas.— la recordó, era difícil olvidar esa cara—. ¿Ella está aquí en Ciudad Playa?— le preguntó por simple curiosidad, dejando de lado lo incomodo que se había vuelto el momento anterior.

—Sí, la he estado siguiendo la última semana, pero nunca puedo acercarme lo suficiente y si lo hago ella huye de mí.

—Ten cuidado, Ronaldo. La familia de Steven siempre está... metiéndose en problemas.

—No puedo decir que soy un verdadero investigador de lo paranormal si no tomo uno que otro riesgo, además las cosas han estado muy tranquilas últimamente.— tomó una rebanada de pizza y se la llevó a la boca. Kiki ya tenía que irse a atender a otros clientes.

—Ten suerte con eso.— se despidió, volviendo a trabajar.

¿Por qué se había sorprendido? Ronaldo es un tonto, jamás se fijaría en una chica de esa manera. Y aquella chica era bastante fea.

.

Durante la tarde, las Crystal Gems estaban peleando contra un monstruo en medio de la ciudad. El monstruo era enorme, de tentáculos semitransparentes y una boca gigantesca con cientos de dientes, llevando su gema en su espalda.

Garnet le propinó un fuerte golpe y Amatista sujetó a la criatura con su látigo para evitar que chocara con alguna construcción, lo menos que querían era causar más desastres en Ciudad Playa de las que causaban a diario.

—Mantente alejado, Steven.— advirtió Perla al niño, lanzándose a atacar a la gema corrupta.

Amatista fue golpeada y salió lanzada hasta estrellarse contra el suelo, justo al lado de Peridot, que observaba todo a distancia, como si contemplara un aburrido espectáculo. Amatista se incorporó, se sobó la cabeza y gruñó con enfado.

—¿Y tú qué? ¿no piensas pelear?— le preguntó a la gema del Planeta Madre.

—Prefiero mantenerme al margen, gracias.— respondió con una voz entre aburrida e irritada, cruzando los brazos.

—Ja ¡algo me dice que eres una cobarde!— se burló Amatista, al tiempo que el monstruo la tomaba con uno de sus tentáculos y la lanzaba a otro lugar.

Peridot miró esto con sorpresa, observar a las Crystal Gems pelear con esa criatura e imaginarse a sí misma peleando contra ella le daba escalofríos. ¿Por qué arriesgarse de esa forma? Ni siquiera le importaba el equipo, ni la ciudad y mucho menos proteger a los humanos, no podría importarle menos. Pero NO era una cobarde.

—¿Me repites qué es eso?— le preguntó ella a Steven, que se había acercado a la gema y sentado a su lado.

—Perla me dijo que esos monstruos son gemas que se corrompieron.— le dijo, sintiéndose un poco triste por estar sentado sin ayudar.

—¿Cómo se corrompe una gema?

—No me lo han dicho, es uno de esos grandes misterios en mi vida.— recargó su rostro en su mano, suspirando.

Continuaron observando la batalla, Perla disparando con su arma, Amatista siendo azotada una y otra vez, Garnet tratando de arrancarle la gema al monstruo. La batalla se estaba alargando un poco.

—Y aquí nos encontramos otra vez en una lucha de las Crystal Gems contra un monstruo que destruye la ciudad.— Ronaldo se acercó, grabando y narrando todo. Peridot y Steven se giraron hacia él, viéndolo con incredulidad. Ronaldo se acercó a la gema—. Y dígame, Peridot ¿usted por qué no pelea?

—¡Otra vez tú!— se molestó la gema del Planeta Madre, apartándose de un manotazo la cámara de la cara—. ¡Tú, Ronaldo! ¡¿puedes dejar de seguirme?!

Ya estaba completamente harta, ese humano la había seguido desde hace días, se lo encontraba a diario, pero siempre le huía, no soportaba tenerlo cerca a él, a su cámara y a sus preguntas estúpidas. Ella ya estaba en su límite, si no fuera por las entrometidas Crystal Tontas ya hubiera destruido a ese humano hace mucho.

—Ronaldo, ¿qué te hemos dicho sobre acercarte a lugares peligrosos?— le dijo Steven, sin animo alguno de ofenderlo, pero ¡vamos! atrás se estaba llevando a cabo una batalla de gemas.

—No cabe duda de que los humanos no entienden.— reprochó Peridot, dándole la espalda al chico.

—Así que...— Ronaldo se acercó aún más a la gema, haciendo que ésta se incomodara e hiciera una expresión de amargura—. Tú no luchas por los humanos y por proteger la Tierra como el resto de las Crystal Gems. Eso pone en duda tu moral. No será que... ¿las estás utilizando por un propósito maligno para después traicionarlas?

—Estás loco.— dijo ella, sin mirarlo siquiera, sintiéndose muy enojada por su cercana presencia.

—Peridot es buena, Ronaldo.— le dijo Steven.

—Entonces ¿por qué no responde ninguna de mis preguntas?— dijo con sospecha y desconfianza—. ¿No será que oculta la verdad?

—No te respondo nada porque sólo dices tonterías.

El gruñido de la gema corrupta los hizo voltear, dándose cuenta de que las tres Crystal Gems estaban atrapadas en los tentáculos de la criatura.

—¡Chicas!— se alarmó Steven, comenzando a correr hacia ellas para ayudarlas.

—¡Hazte a un lado Steven!— ordenó Garnet—. ¡Peridot!— llamó a la gema del Planeta Madre, ésta se desconcertó—. ¡Necesito que le dispares!

—¡E intenta no darnos a nosotras!— le gritó Amatista, sabiendo la pésima puntería que tenía Peridot.

Peridot tuvo que aceptar la idea de ayudarlas, no tenía opción. Resignada, formó el cañón en su brazo derecho, apuntando al monstruo. Estaba nerviosa, es verdad, su puntería era un asco. Un pequeño motivo le faltaba a las Crystal Gems para destruirla y encerrarla en una burbuja como a cualquiera de esos monstruos. Disparó, cerrando los ojos para no mirar, al tiempo en que por la fuerza del disparo fue lanzada hacia atrás, pero fue atrapada.

Abrió los ojos lentamente para comprobar si había fallado o lo había logrado. Lo que vio fue a las Crystal Gems tumbadas en el suelo, la primera en recobrarse fue Garnet, que se puso de pie y encapsulo la gema derrotada. Lo había conseguido.

—Bien hecho.— la felicitó Garnet, con voz frugal, girándose levemente hacia la gema verde.

—Lo hice.— murmuró, apenas creyéndolo, pero la victoria se sentía tan bien—. ¡ja, ja, ja! ¡Lo hice!— se celebró, emocionada de alguna forma.

Se dio cuenta de algo raro, cada que disparaba la fuerza del disparo era tanta que la empujaba hacia atrás y caía al suelo, pero esta vez no se golpeó, ni siquiera cayó al suelo. Levantó la vista para ver quién la había atrapado y así evitado su caída.

—Eso fue... wow.— dijo Ronaldo, pasmado después de ver aquel ataque y aquel monstruo explotando. Bajó la mirada para ver a Peridot, a quien había atrapado después de que ésta perdiera el equilibrio—. ¡Eres asombrosa!

Peridot se sonrojó y, al darse cuenta de que las Crystal Gems se acercaban, se apartó de inmediato del humano.

—¡Casi me das!— se quejó Amatista.

—¡Lo hiciste!— exclamó Steven, que corrió hacia la gema del Planeta Madre para abrazarla.

—Suéltame.— dijo con fastidio cuando fue rodeada por los brazos del niño.

—¿Cómo funciona esto?— se preguntó Ronaldo, tomando y examinando el brazo de Peridot.

—¡Suéltame!— sacudió el brazo para apartarlo—. ¡Si no te alejas de mí serás el siguiente a quien le dispare!

—Inténtalo y serás la siguiente a quien encapsule.— le dijo Garnet. Amatista se rió por aquel comentario. Peridot bufó con fastidio.

—Debo admitir que ha sido un buen trabajo.— dijo Perla, con aires de superioridad, acercándose a Peridot con calma—. Pero es en serio, deberías mejorar tu puntería, no sabemos qué podría suceder la próxima vez, tal vez no tengas tanta suerte.

—¡¿Suerte?!— se molestó ante el uso de esa palabra—. ¡Yo fui quien las salvó! ¡ustedes, montón de gemas poco eficientes!

—Lo dice la que no hizo nada hasta el final.— habló Amatista—. Nosotras vencemos cosas como ésta todo el tiempo, podríamos arreglárnoslas solas aún si no estuvieras aquí.

—Chicas, no se peleen.— se interpuso Steven.

Era que las chicas se llevaban tan mal con Peridot que a veces parecía que buscaban la más mínima excusa para discutir, especialmente Perla. Y Peridot era igual, no hacía ni un pequeño esfuerzo para llevase bien con ellas, de cierta forma las trataba como si fueran inferiores, a pesar de que en cuestión de fuerza y habilidad ellas la superaban.

Es cierto, que Peridot haya logrado destruir al monstruo no había sido más que suerte, la gema del Planeta Madre lo sabía, Perla tenía razón, y esto la hacía enojar.

—Por lo que a mí respecta, ya las he salvado dos veces ¡Crystal Tontas!— gruñó, enfadada.

—Gracias.— le dijo Garnet, en un tono casual. Peridot de alguna forma se enfadó más.

Peridot se giró, caminó hacia la playa, gritando cosas incoherentes por su enojo, sabiendo que diez pasos atrás de sí venían todos siguiéndola. ¿Por qué la seguían? ¡No iba a hacer nada malo! ¡¿por qué siempre creían que iba a querer destruir o algo así?! ¡las destructoras eran ellas! ¡siempre se la habían pasado rompiendo sus cosas! ¡era tan frustrante!

—¡Dejen de seguirme!— se volteó para encararlas.

Las Crystal Gems se miraron entre sí, Garnet dio la orden de retirarse y las otras dos obedecieron, Perla lo hizo de mala gana. Las tres se fueron, ahora sólo faltaba deshacerse de Steven y Ronaldo.

—Eso también va para ustedes, ¡déjenme sola!— les gritó.

—Pero aún tengo muchas preguntas para ti.— Ronaldo se volvió a acercar a ella y volvió a examinar su brazo, esta vez tomando mayor atención a sus dedos—. ¿Cómo funciona este armamento? ¿es una especie de prótesis?

—¡Te he dicho que me sueltes!— lo empujó y le apuntó, como si le fuera a disparar—. ¡¿O acaso quieres que practique mi puntería contigo?!

—¡Peridot, no!— Steven, alarmado, se interpuso entre la gema y el humano.

En realidad Peridot no tenía intención de dispararle, aunque quisiera hacerlo, si lo hacía las Crystal Gems la destruirían o algo peor. Bajó su arma y resopló, frustrada.

—¡Sólo déjenme en paz!

—¿Al menos podrías dar un disparo más?— le dijo Ronaldo. Peridot lo miró con extrañeza—. ¡Quisiera grabarlo para mi blog! ¡dispara al mar, ahí no le darás a nada aún si fallas!

—¡Eres un...!— empezó a decir con rabia.

—Perla dijo que debías mejorar tu puntería.— instó. Miró al mitad gema—. ¿Qué dices, Steven?

—Ammm.— lo pensó el niño—. Tal vez sea bueno practicar un poco.

—No me dejarás de molestar a menos de que lo haga ¿verdad?— le preguntó a Ronaldo, este asintió. Peridot se dio una palmada en la cara—. Está bien.

—¡Practica!— exclamó Steven, emocionado.

Ella gruñó, pero iba a hacerlo. Apuntó hacia el mar y por un momento dudó, ¿por qué hacía esto de todos modos? Toda la situación era simplemente ridícula.

—¡Vamos, Peridot!— gritó Steven.

—¡Peridot! ¡Peridot! ¡Peridot! ¡Peridot!— la animaron los dos.

¡Ni siquiera estaba apuntando a algo en especifico! No era practicar puntería si le estaba disparando a cualquier punto en el mar, todo esto no era más que un espectáculo tonto e inútil. Pero, un momento, no estaban las Crystal Gems cerca y no podían culparla si "fallaba" un poquito. Pronto divisó un pequeño barco navegando cerca de la orilla, Peridot sonrió ligeramente con una maldad traviesa. Sin más ni menos apuntó al bote y le disparó, logrando hundirlo.

Quizá sí le gustaba destruir, quizá no era tan mala atinando un disparo después de todo.

—Ups.— dijo, quitándose la culpa—. Creo que cometí un pequeño error.

—Peridot, ¿lo hiciste apropósito?— le preguntó Steven, viéndola, serio y algo entristecido.

Peridot negó, pero después de pensarlo un poco, asintió, sin remordimiento alguno.

—No puedo creerlo.— empezó a decir Ronaldo, con una expresión de que, realmente, no se lo creía—. ¡Y lo grabé todo! ¡Hazlo de nuevo! ¡destruye otra cosa!

—Je, je. Creo que ha sido suficiente práctica por hoy.— dijo Steven, tratando de empujar a Peridot para irse—. Hay que volver a casa.

—No tan rápido, Steven.— lo detuvo Ronaldo, aunque por su parte Peridot no se había movido ni un centímetro—. ¿No vez que Peridot se quiere quedar?

—Entre irme con las Crystal Gems o quedarme aquí con ustedes... ¡Creo que prefiero ser enterrada en la arena!

—Eso lo podremos hacer más tarde, ahora vamos a filmarte destruyendo botes en diferentes ángulos, pero sin matar a nadie ¿está bien?— la empezó a empujar para llevársela hacia otra dirección.

—¡No quiero ser enterrada en la arena! ¡¿No entendiste mi indirecta?!— prefería mil veces ser sepultada a pasar el tiempo con alguno de esos idiotas, y aún así dejó que Ronaldo se la llevara.

—Oh no. Esto es malo, esto es malo.— decía Steven mientras los seguía.

—Dado que destruir botes es en contra de la ley, destruyamos una roca.— le dijo Ronaldo, ya que podría editar el vídeo después, ya la había grabado hundiendo un barco—. ¡Destruye la roca!— le dijo, señalando una que estaba ahí cerca.

Ella rodó los ojos y apuntó hacia la roca. Steven se quedó mirando, esperando que nada malo sucediera esta vez.

¡Peridot!— se escuchó el fuerte grito de Garnet, que se acercaba rápidamente con el peor humor del mundo.

Peridot se espantó, se giró y disparó, tropezando y cayendo sobre la arena. Se dio cuenta de lo que acababa de hacer pero sin estar segura a qué le había disparado, pero ellas se veían muy enojadas.

—¡No me rompas!— gritó la del Planeta Madre cubriendo su gema con ambos brazos cuando las Crystal Gems ya estaban suficientemente cerca. Mas ellas no se movían ni un poco.

—Oh... le has disparado.— dijo Amatista. Peridot alzó la mirada, confusa—. ¡Le disparaste a Ronaldo!

—¡¿Qué?!— ¡ah! ahora estaba en problemas, ahora estaba en graves problemas.

—Peridot.— le habló Garnet con dureza, llevando su mano hacia ella.

—¡No me rompas!— volvió a cubrirse la gema.

—Peridot, ponte de pie.— le dijo aún con voz dura, ofreciéndole la mano para ayudarla a levantarse.

—Eh, yo... no es lo que parece... yo no quise...

—Sólo fue un rasguño, Peridot.— la tranquilizó, usando una voz más suave. Peridot se puso de pie por sí misma y volteó para ver el daño que había provocado.

—Auch.— se quejó Ronaldo, teniendo una pequeña quemadura en el brazo derecho.

Al principio esto fue un alivio para Peridot, ahora las Crystal Gems no tenían motivo alguno para meterla en una burbuja. Después de pensarlo un par de segundos, resultó algo decepcionante, tan cerca estuvo de eliminar a esa molestia.

—Los humanos son tan frágiles.— dijo Peridot, casi burlándose de la situación.

—¡¿Qué estabas haciendo?!— le regañó Perla, muy molesta—. ¡Escuchamos el disparo! ¡¿Cómo puedes ser tan irresponsable?!

—¡¿Qué?! ¡pero si ellos...! ¡Agggghhh! ¡Tú fuiste la que me dijo que debía mejorar mi puntería y es lo que estaba haciendo!— gruñó con mucho enfado, apretando los dientes del coraje.

—¿Disparando a barcos? ¿lastimando humanos? Obviamente no me refería a esto.

—¡Por favor! ¡Él estaba perfectamente hasta que llegaron ustedes y me distrajeron!

—Ese armamento es peligroso, Peridot.— dijo Garnet con voz autoritaria, dando un paso hacia la acusada—. Sí, debes mejorar tus habilidades, pero si vas a hacerlo que sea fuera de la ciudad, en un área no habitada.— la señaló, a pocos centímetros de distancia, intimidando a la otra—. Esto no es un juego, ¿te quedó claro?

—No me trates como si fuera una gema de Guardería.— rezongó, cruzada de brazos.

—Debes asumir tu responsabilidad.— habló Perla, sacando de su gema un botiquín de primeros auxilios, entregándoselo a Peridot.

—¿Cuántas cosas tienes guardadas ahí?— preguntó con verdadera curiosidad y algo de extrañeza. Tomó el botiquín—. ¿Para qué es esto?

—No olvides disculparte.— agregó Garnet, dando la vuelta para volver al templo. Las otras dos la siguieron.

—Lo que nos faltaba.— se estaba quejando Perla—. ¡Otra Amatista!

—¡Oye!— se ofendió la mencionada.

Las tres se fueron.

Peridot se giró para ver a Steven y Ronaldo. Ronaldo la señalaba con una mirada acusatoria, como si le estuviera diciendo "Tú"

—Tú.— le habló con rencor—. ¡Trataste de asesinarme!

—¡Cállate!— le dio una bofetada, que gracias a las partes mecánicas que tenía en lugar de manos normales, fue un golpe bastante fuerte.

—¿Estás bien, Ronaldo?— preguntó Steven con verdadera preocupación.

—¡Claro que no!— respondió él, señalándose la herida, indignado—. Es decir, ¡mira esto! ¡ni siquiera va a dejar cicatriz!

—Siento que mis poderes sanadores estén algo estropeados.— se lamentó Steven.

—No te preocupes, Steven, peores quemaduras he recibido preparando papas fritas.

—Peridot, ayúdame a vendarle el brazo.— dijo Steven, tomando el botiquín que tenía la gema.

—¿Con esto se arreglan los humanos?— preguntó ella, en un tono casi de inocencia.

—Sí.— respondió el niño con una sonrisa—. Somos unos seres muy complejos.

Comenzaron a vendarle el brazo, cosa que en realidad no era necesaria, pero lo hicieron de todos modos. En ese tiempo, Ronaldo aprovechó para escribir cosas en su blog a través de su celular.

—Ahora me queda todo claro.— soltó Ronaldo de repente—. Eres una alíen invasora que viene a esclavizar la Tierra, ¡ya quisiste destruir a tu primer humano!

—Steven, ¿crees que si le vendo la cabeza ¡se le arregle el cerebro?!— gritó ella.

—Amm... Tal vez.

—No creo que sea...— iba a decir él, pero ella ya le estaba envolviendo la cabeza con las vendas.

—Listo.

—Casi listo.— afirmó Steven, dándole un codazo a su compañera—. ¿No te falta algo, Peridot?

—¿Qué?— dijo con amargura. Steven la miró con las cejas alzadas. Ella entendió—. No me obligues a hacerlo.

—Garnet dijo que debías.

Peridot se sonrojó, apartó la mirada y murmuró algo que no se le entendió.

—¿Qué?— le preguntó Ronaldo, sin haberla escuchado bien.

—Lo siento.— volvió a decir, esta vez con más fuerza.

Se sentía patético tener que disculparse con un humano, en especial con uno tan desesperante, pero no tenía opción. Si quería ser aceptada, debía obedecer lo que se le ordenaba, sí o sí, aunque sea una orden tan inútil como disculparse.

—Oh...— pronunció él—. No eres tan mala.

—Cállate.

—Oye, había querido preguntarte algo.

—Que te calles.

—¿Qué hacías en la televisión?

—¿Qué?— se sorprendió.

—Ah, se refiere a cuando estabas enviando un mensaje al Planeta Madre.— dijo Steven—. También estabas en la televisión de Connie, de hecho, estabas en la televisión de todo el mundo.

—... ¿En serio?— se avergonzó un poco.

Hace unas semanas había querido enviar un mensaje a Diamante Amarillo, algo que claramente no había dado resultado, cosa que era lógica tomando en cuenta de que casi toda la tecnología de gemas que había en la Tierra estaba estropeada o era muy obsoleta. Al parecer el mensaje había interferido con la señal de la tele. Todos los humanos la habían visto lloriqueando por ayuda.

—¿Por qué a mí?— se cubrió el rostro por la vergüenza, mortificada.

—Había escrito sobre eso en mi blog.— le mostró la imagen en su celular, Peridot lo observó, se lo arrebató y comenzó a leer lo que ahí ponía—. Me doy cuenta de que lo que escribí sobre ti es erróneo, ya tengo una nueva teoría, pero antes que nada ¿quién es Diamante Amarillo?

—Eso no te concierne, humano.— le regresó el celular y apartó la mirada.

—Te veías muy asustada.

Peridot volvió a mirarlo, unos segundos después hizo una mueca y le respondió, molesta.

—Estoy varada en un planeta que no conozco, unas gemas molestas no paraban de perseguirme, estaba completamente sola. Sí, estaba muy asustada.— cruzó los brazos y volvió a apartar la vista.

—Fue muy difícil de capturar.— dijo Steven—. Pero no estás sola ahora, eres una de nosotros.— Peridot bufó al oír esto.

—¿Una de ustedes? ¡Ja! Ni siquiera me soportan y yo no necesito tolerar esto.

—¿Sigues asustada ahora?— le preguntó Ronaldo, sintiéndose un poco mal por ella.

Estaba en un planeta extraño, con gemas que querían verla muerta, estando muy lejos de su verdadero hogar, de todo lo que alguna vez conoció. No había forma de saber qué pasaría ni las consecuencias que traería lo que estaba haciendo. ¿Siquiera estaba haciendo lo correcto? No había forma de no temerle a los malos resultados.

—Al menos ya no estoy huyendo.— respondió, cabizbaja—. Pero sigo estando sola.

—No lo estás.— dijo el niño, llevando su mano hacia ella, pero ésta lo apartó, no queriendo ser tocada.

—Ellas no son como yo. Me tratan mal sólo por no comportarme como ellas, por no pensar como ellas, yo no voy a ser nunca como ellas porque yo tengo razón y ellas no. Tú no sabes lo que siento, por eso estoy sola.

—Peridot...— trató de hablarle Ronaldo.

—Cállate, humano.

—Siento haber pensado mal de ti.— Peridot lo miró de reojo, entrecerrando los ojos, suspicaz—. Obviamente tienes una moral distinta a los ideales de las demás Crystal Gems. Eres malvada para ellas y para los humanos, pero de donde vienes eso debe ser bastante normal.

—¡Sí! ¡Es exactamente eso!— exclamó—. O algo así.

—A veces no es fácil ser el "raro" ¿cierto?

—No... creo que no.— de hecho, era el resumen de toda su existencia.

—Je, je.— rió un poco.

Siguió un pequeño momento de silencio, no tanto para ser incomodo, pero sí suficiente para darse cuenta de que no sabían qué más decir. Peridot no era como Ronaldo se había imaginado, incluso se sentía un poco identificado, sólo un poco. Esa gema era realmente diferente, y no es que confiara completamente en ella, después de todo ¿qué no fue entrenada para invadir planetas? Lógicamente estaba ante una antigua enemiga de las Gems que se estaba redimiendo, pero ¿qué tanto de esto era verdad?

—Aún no me cuentas quién es Diamante Amarillo.

Ante este comentario, Peridot gruñó de amargura.

.

Más tarde, ese mismo día, Ronaldo regresó a la pizzería. Habían algunos clientes dentro, toda la atención giró hacia él y a sus múltiples vendajes, un poco más y podría decirse que iba vestido de momia. La reacción de Kiki fue de inmediata preocupación.

—Oh, por dios. Ronaldo, ¿qué sucedió?— le preguntó, alarmada.

—¡Quemaduras, Kiki! ¡Quemaduras!— respondió con un dramatismo exagerado—. ¡Causadas por una lucha contra un alíen!

—¿Y es muy grave?— habló, evidentemente preocupada.

—Tomé una fotografía de las heridas.— le mostró su celular a Kiki, donde tenía la imagen. Ella lo vio y su rostro cambió a uno de ligero fastidio.

—¿Es todo? He recibido heridas peores por cocinar pescado.

Ronaldo fue a sentarse en la mesa de siempre, Kiki lo siguió y, como no estaba ocupada, se sentó frente a él.

—¿Por qué los vendajes?— preguntó ella, tratando de comprender el sin sentido.

—Peridot dijo que si no podía arreglar mi cerebro, que al menos podía ocultar mi estupidez.— repitió las palabras que le había dicho la gema, algo que no le hacía nada de gracia.

—¿Peridot? ¿la extraterrestre rara de la que me hablaste? ¿pasaste tiempo con ella?— preguntó un poco extrañada y sorprendida.

—Sí, y con Steven.— comenzó a escribir cosas en su celular, dejando de prestar la mitad de atención en la conversación que tenía con la joven.

—Te dije que iba a ser peligroso, Ronaldo.

—Y yo te dije que un investigador de lo paranormal debe tomar riesgos.

—Y dime, ¿al menos respondió alguna de tus preguntas?

—No me ha dicho nada de sus planes siniestros, se está haciendo la difícil. Puede que se vea como una chica linda e inocente, ¡pero en el fondo yo sé lo que es! ¡Es una invasora que ha venido a ahuecar la Tierra y robársela!

—¿Qué has dicho?— preguntó Kiki, esta vez poniendo una repentina atención, con los ojos muy abiertos.

—Que es una invasora que ha venido a ahuecar la Tierra y robársela.— explicó con detenimiento.

—No... antes.— dijo, incomoda, mirando cualquier punto en la mesa frente a ella, sabiendo que volvía a decir y preguntar cosas sin sentido. Ronaldo apartó la vista de su celular y la vio a ella fijamente.

—Que se veía como una chica linda e inocente.— respondió, alzando la ceja, confundido.

—Oh...

En ese momento, Ronaldo recordó la pregunta que le había cuestionado Kiki esa mañana, ahora ya la entendía, en parte. Se alteró por un momento.

—¡No! ¡Espera! A mí no me parece linda... quiero decir, tampoco me parece fea, pero, pero... yo no quise decir...— ahora estaba nervioso, ya no sabía ni lo que decía—. Yo no la veo de esa manera, ella está fingiendo redimirse, sé que aún es malvada ¡y lo probaré!

Había tratado de cambiar el tema pero la conversación había terminado. Kiki se levantó de la mesa para retirarse.

—No le diré a nadie que la llamaste linda.— dijo ella, casi con frialdad. Ronaldo se sonrojó y apartó la mirada—. ¿Vas a ordenar pizza?

—Sí.— dijo, desmotivado.

Kiki se fue para traerle su orden, mientras en el fondo pensaba que él era realmente un tonto.


ajjj terminé el capítulo al fin!

El capítulo me quedó más largo que los anteriores, pero bien. Creo que no podré subir capítulos semanalmente como quería, pero no sé, nunca me sale bien lo que planeo con la fechas.

Me alegra tanto que tanta gente haya agregado este fic a favoritos, en serio, se los agradezco. Déjenme decirles que este fanfic me es un poco difícil de escribir, yo escribo cosas muy distintas en mis otros fanfics, además que este tipo de personajes siempre se me han complicado, nunca sé si estoy retratando bien su personalidad y me preocupa que quede poco creíble y forzado.
Lo mío son los giros argumentales, el misterio y las batallas, así que escribir de esto me es... complicado. Ya sé qué quiero hacer con esta historia, sólo espero que les vaya a gustar.

No sé cuándo subiré otro capítulo, espero que pronto. Si quieren pueden revisar mi perfil haber si tengo un fic que les llame la atención. Tengo un fic que se llama "Eternidad" es de la película de Frozen y es buen ejemplo de lo que me gusta escribir, así que si les gusta la película o sólo quieren darse una idea de qué escribo normalmente, pueden pasar a leerlo si tienen tiempo.

Dejen reviews pliss
y recuerden que aún les debo la explicación de cómo Peridorito se unió a las Crystal Gems.