Gema corrompida

capítulo 6: Peridot y los chicos geniales.

Peridot llevaba ya un tiempo en la Tierra, y sólo tres semanas con las Crystal Gems. Al principio todo era raro y aterrador en ese mundo, lo raro aún lo seguía siendo, pero al menos ya empezaba a entender cómo funcionaban las cosas aquí. Cuando huía de las Crystal Gems había recorrido gran parte de la Tierra, aunque, claro, tampoco se detenía a admirar el paisaje, pero con lo poco que vio confirmó que todo era muy arcaico y banal.

Cuando comenzó a vivir con las Crystal Gems, y a tolerar la compañía de éstas, empezó a estudiar todo lo que le fue posible de lo que sería su nuevo hogar por ahora. Era fácil memorizar el número de países y sus nombres, sus tipos de gobierno y las leyes; difícil fue entender que los objetos contundentes a su alrededor normalmente no hacían daño; ¡qué aterrada estuvo los primeros días cuando las Crystal Gems la capturaron antes de que apareciera Malachite! Siempre fue desconfiada con las cosas que no conocía y más si estaba en el hogar de sus enemigos. Una vez la bestial gema fusión fue derrotada, Peridot se relajó un poco.

Pero había muchas cosas que aún no podía comprender, como algunas costumbres humanas. Frecuentemente utilizaba el Internet para investigar sobre asuntos banales humanos que no entendía, pero aún así había información que se le escapaba.

—¿Qué es una selfie?— preguntó con extrañeza, entrecerrando los ojos con desconfianza, siendo apuntada con la cámara del celular de Ronaldo.

—Es sólo una fotografía. Sonríe.— Peridot no sonrió, sólo se sintió atacada por el flash de esa cámara. Ronaldo, en cambio, parecía muy feliz.

—Dime que no es para tu blog.— dijo la gema con amargura.

—No.— respondió él, aún sonriendo ampliamente mientras tecleaba en su celular—. Es para Facebook.

Peridot soltó un gruñido, se giró y entró a la pizzería, el lugar donde sus "amigos" habían insistido tanto para que entrara.

—¡No puedo creer que finalmente aceptaras salir a divertirte con nosotros!— exclamó Steven, que estaba rebosante de alegría. El niño caminó al lado de la gema, con una amplia sonrisa.

—No te hagas falsas ilusiones, no voy a comer nada.— aseguró con voz amarga y una discreta mueca de disgusto.

—No importa. Me hace ilusión que ya no quieras alejarnos.— dijo el pequeño con un ligero rubor en las mejillas.

—De nada me serviría pedirles que se vayan.— contestó ella, rodando los ojos.

—¡Ronaldo, tómame una foto con Peridot!— gritó Steven, aún sumamente emocionado. Ronaldo no tardó en obedecerlo.

Steven abrazó a Peridot y dio su mejor sonrisa, la gema sólo se avergonzó, apartó la mirada de la cámara y no se movió hasta que la toma estuviera hecha. El niño se acercó al mostrador, lleno de energía.

—¡Quiero una gran pizza para comer con mis amigos!— ordenó, casi dando un salto.

—Oh, enseguida Steven.— respondió Kiki, siendo amigable. Desvió su mirada para ver a Ronaldo—. Hola Ronaldo.— saludó cortesmente, en el fondo sorprendiéndose porque el rubio empezara a pasar tiempo con Steven—. ¿No deberías estar haciendo una... investigación paranormal o algo así?

—Por ahora me encuentro trabajando en un caso especial.— Ronaldo se acercó al mostrador, indicó a Kiki que también se acercara y cuando tuvo a la morena lo suficientemente cerca, comenzó a hablarle como si se tratara de algo en extremo confidencial—. Es sobre la extraterrestre que te comenté.

Kiki se irguió y llevó su mirada hacia la gema de piel verde y cabello extravagante. La examinó literalmente de pies a cabeza, juzgándola sólo como una mujer puede juzgar a otra mujer. Cuando terminó su critica visual, dio la mejor de sus sonrisas y decidió presentarse.

—Ah... Tú debes ser Peridot, el nuevo miembro de la familia de Steven. Yo soy Kiki Pizza, es un placer.— alzó el brazo para saludarla, pero Peridot sólo le echó un vistazo con desdén y después la ignoró totalmente, sin decir ni una palabra—... Muy bien... creo que no eres muy sociable.— bajó el brazo, avergonzada.

—Créeme, realmente no lo es.— aseguró Ronaldo, dando una media sonrisa.

—Cállate.— dijo Peridot con disgusto, dándoles la espalda y distrayéndose mejor con otra cosa.

—Creo que está dando un gran paso.— dijo Steven, sin desanimarse.

—¿Lo dices porque me dejé tomar una selfie para Facebook?— cuestionó Peridot, casi de forma sarcástica—. ¿O porque entré a este "restaurante"? Esas cosas no son trascendentales, pero si te quieres ilusionar, Steven, ¡ilusionate! aunque sea por algo tan ridículo y superficial.

—Si es tan ridículo ¿por qué recibí tres likes en tu foto con Steven y un par de comentarios diciendo que eres adorable y que debería subir más fotos de ti?— Ronaldo mostró la pantalla de su celular, Peridot se lo arrebató de las manos—. Casi nunca recibo tantos likes... ¡Tal vez sí deba subir tus fotos a mi blog!

—¡¿Por qué dicen que soy adorable?!— se quejó Peridot, sonrojada, observando la publicación en Facebook. Era la foto donde Steven la abrazaba y ésta sólo miraba hacia otra parte, ¿por qué eso sería adorable?—. Además, detesto que subas esto a Internet, ¡es tan humillante!

—¿Lo ves? Tus berrinches son tiernos.— dijo Ronaldo, tomándole otra foto, causando la rabia de Peridot y las risas de Steven.

—Je, je.— se rió Kiki—. Deberían hacerle un Facebook a Peridot, seguro sería muy popular.— la chica miró momentáneamente a la gema, pero ésta seguía ignorándola—. Tomen asiento, su pizza estará en un segundo.

Kiki dio una dulce sonrisa, después entró a la cocina, pero antes miró al grupo sentarse en una mesa. Cuando finalmente se encontró sola, soltó un gemido de fastidio, es decir, ¡¿tierna?! ¡esa chica era todo lo contrario a tierna!

—¡¿Qué demonios fue eso?!— gritó Jenny, que se había acercado de repente, asustando enormemente a su hermana. Jenny vestía un delantal, al igual que su gemela, que era su uniforme de trabajo.

—¡Jenny! ¡¿desde cuándo...?!... ¿De qué hablas?— preguntó Kiki, poniéndose nerviosa, sin saber de dónde había llegado su hermana, pero eso era lo de menos.

—Chica, vi todo con mis propios ojos. ¿Por qué parecía que le arrancabas la cabeza a esa mujer con la mirada?

—¿Qué?... Estás imaginando cosas, Jenny.— se puso aún más nerviosa, se giró para tomar una pizza y calentarla.

—No, no, no, no, no. Yo sé bien lo que vi.— se acercó más a su hermana, viéndola con sospecha y una sonrisa malvada—. ¿Por qué odias a la novia de Ronaldo?

—¡No es su novia!— se giró para encarar a su gemela, como si se hubiera ofendido por una razón.

—¿Cómo que no? Crema Agria los vio juntos anoche.

—¿De verdad?— Kiki hizo una expresión confundida, casi alterada, abriendo mucho los ojos.

—Yo no te mentiría. Créeme, me sorprendí bastante.— Jenny miró hacia la nada, sumergida en sus pensamientos, se le dificultaba imaginar a Ronaldo con pareja; después le lanzó una mirada suspicaz a Kiki—. No estarás celosa, ¿o sí? Sé que Ronaldo te gusta.

—¡No me gusta! ¡¿de dónde sacas eso?!— se enfadó, llevó sus manos a la cintura y frunció el ceño.

—Lo leí en tu diario.— canturreó sin más.

—¡Eso fue en la primaria, Jenny!... Espera... ¿leías mi diario?— se enfadó más, esta vez se sonrojó.

—Todo el tiempo.— se rió un poco, después sonrió—. ¿Segura que ya no te gusta?

—¡Claro que no me gusta!

—¿Entonces por qué odias a la chica nueva?— Jenny alzó la ceja, examinando a su hermana.

—¡No la odio! ¡es sólo que...! ¡Agghhh!— comenzó a caminar y dar vueltas, sintiéndose frustrada en verdad—. ¡Él dijo que ella era linda y después dijo que era tierna! ¡Pero ella no es tierna! ¡ella es muy... amarga!

—Wow, wow. Cálmate.— Jenny tomó a su hermana de los hombros, haciendo una cara burlona—. Acabas de confesar que estás celosa.

—¿Lo hice?— se sonrojó, pero después negó con su cabeza.

—Kiki, es la primera vez que te veo actuar así. Se supone que tú eres la calmada, yo soy la excéntrica.— la soltó, sintiéndose un poco molesta porque dudaba de la sinceridad de su hermana—. Debes sentir algo bastante grande como para que te haya provocado esa reacción.

—No es porque me guste, es sólo que...— bajó la mirada, un poco melancólica—. Yo había querido gustarle cuando era niña pero... nunca pude... A mí no me gusta ahora, en serio.

—¿Entonces cuál es el problema?— frunció el ceño, tratando con buena intención de entender a su hermana.

—Es... eso mismo, yo...— se abrazó a sí misma, sintiéndose un poco mal—. Cuando me gustaba yo nunca pude llamar su atención, pero a Peridot le resulta tan fácil y no sé por qué. No la odio, en verdad, pero no puedo evitar sentirme algo enojada. Sí, sé que suena infantil.

Al escuchar aquello, Jenny hizo una mueca y negó con la cabeza, desaprobando esa explicación.

—Bien, supongamos que es verdad que ya no te gusta.— comenzó a explicar—. Aunque no te guste, tu orgullo ha sido pisoteado, Kiki, ella te está superando y la odias por eso.

—¿Qué?... Pero ya te dije que yo no la...

—¡La odias! Obtiene con facilidad lo que tú nunca pudiste conseguir, y es la atención de Ronaldo.

—Tú no sabes nada.— se molestó.

—Oh, yo sé muchas cosas.— aseguró Jenny—. Tú eras quizá la única que defendía a Ronaldo cuando éramos niños, pero nunca le interesaste porque nunca te interesó lo que él hacía.

Kiki se sorprendió ante las palabras de su hermana. Era verdad, aunque de pequeña le parecía lindo Ronaldo, también estaba consciente de que él tenía ideas muy extrañas, jamás se lo tomó en serio.

—Tienes razón.— aceptó Kiki sin rencores—. Quizá por eso dejé de intentarlo en la secundaria. Da igual, ya te he dicho que no me gusta ahora. No me importa realmente si sale con alguien.

Kiki tomó una pizza ya preparada y se dispuso a salir para servirla en una mesa, pero Jenny la detuvo.

—Espera, ¡¿lo vas a dejar así?!— exclamó, casi como regaño—. Hermana, si estás celosa es por algo.

—Está bien, está bien. Tal vez esté un poco celosa y molesta ya que no creo que ella sea buena para él. Pero mis celos son algo infantil que ya se me pasará, y la relación que tiene él con ella no es algo en lo que deba entrometerme. Además ni siquiera sabemos si en verdad es su novia.

—Si crees que Peridot no es buena para Ronaldo, tal vez tú sí lo seas.— quiso animarla—. Puedes intervenir en su relación si te lo propones. Eres hermosa, igual que yo.— claro, tenían la misma cara.

—... Sólo lo diré una vez, NO. Fin de la discusión.

Kiki salió a hacer su trabajo, Jenny no podía creer que su hermana fuera tan tonta. Jenny no era la mejor hermana del mundo, de hecho era una hermana bastante mala, pero esta vez sí que quería hacer algo por Kiki. Sí, era una entrometida, pero aparte de ello sentía una gran curiosidad por saber hacia dónde iría todo ese asunto.

Bien, si Kiki no quería hacer nada al respecto, Jenny sí que lo haría. Primero que nada debía averiguar qué tipo de relación tenía Ronaldo con Peridot, si su relación era lo que todo el mundo sospechaba, entonces se encargaría... de separarlos. Todo para que su hermanita estuviera tranquila. Pero, ¿qué hacer?

—Tengo una idea.— se dijo la chica morena, tomando su celular y llamando a un número—. Ey, Buck.— habló cuando finalmente atendieron la llamada—. ¿Tienes planes esta noche?... Bien, porque yo sí los tengo... Llama a Crema Agria y dile que nos veremos, hoy nos vamos a divertir mucho.— colgó el celular e hizo una sonrisa traviesa.

Jenny no era mala, no iba a hacer nada malo, sólo iba a entrometerse un poco.

.

Ya al atardecer, Peridot se encontraba dentro de su habitación en el templo. Debía confesarlo, amaba su habitación; era una pocilga comparada con su lugar en el Planeta Madre, pero ésta habitación era el único lugar en la Tierra donde tenía algo de privacidad. Había llenado el espacio con tecnología de gemas que pudo conseguir, también con algunos aparatos humanos; se había vuelto un pasatiempo desmantelar objetos de la Tierra para ver cómo funcionaban, ya había roto la tostadora de Steven, ahora tendría que conseguirle otra.

También había logrado recuperar cuatro robonoides, de milagro los encontró. Su labor principal era tratar de repararlos, así podría arreglar el portal de la Distorsión Galáctica para que Jaspe pudiera volver al Planeta Madre.

—¡Y así podrá alertar a Diamante Amarillo sobre las traidoras Crystal Tontas!— exclamó triunfal al lograr que un robonoide volviera a funcionar—. ¡Podré vengarme de ellas por todo lo que me han hecho pasar! ¡Lamentarán el día en que se metieron con Peridot! ¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja, ja!

Toc, toc. Tocaron la puerta. Peridot dio un salto del susto, tomó los robonoides y los lanzó en una esquina para después cubrirlos con una sábana que había robado de la cama de Steven. No debían descubrirla, ¡qué difícil era estar de infiltrada!

Corrió hacia la puerta y esta se abrió.

—Peridot.— saludó Steven, con un rostro algo apenado—. Lo siento, ¿interrumpí tu risa malvada?

—... No.— se hizo la desentendida.

—¡Peridot, no vas a creer esto!— gritó el niño con mucha emoción—. ¡Jenny, Buck y Crema Agria quieren salir contigo!

—¿Quienes?— preguntó ella sin entender.

—Unos amigos míos.— tomó el brazo de Peridot y la jaló hasta la entrada de la casa—. Esto es realmente genial, realmente eres muy popular ahora.

Mientras tanto, fuera de la casa de Steven, los chicos estaban conversando.

—¿Por qué dices que hacemos esto?— preguntó Buck Dewey, con voz frugal y mirada casi inexpresiva.

—Ya se los dije.— respondió Jenny Pizza, harta de explicar lo mismo todo el tiempo—. Quiero averiguar qué tipo de relación tiene la chica nueva con Ronaldo.

—¿Y qué si tiene algo con él? No es nuestro problema.— replicó Crema Agria.

—Ya les dije que mi hermana siente algo por Ronaldo, aunque lo niegue. Si descubro que Peridot es novia de Ronaldo, los voy a separar.

—Jenny, eso no está bien.— dijo Buck.

—Muy bien, entonces sólo le hablaré mal de Ronaldo para que ya no esté interesada.

—¿Que eso no es exactamente lo mismo?— dijo Crema Agria.

—¿Y si resulta que no es su novia?— preguntó Buck con interés.

—Entonces tendremos una amiga nueva.— dijo Jenny con una sonrisa. Los otros dos aún tenían sus dudas.

Steven abrió la puerta, con Peridot a su lado. Los chicos se impresionaron al verla, nunca la habían visto tan de cerca, lucía muy irreal.

—Tú debes ser Peridot, yo soy Jenny Pizza.— se presentó la adolescente.

—Yo soy Buck Dewey.— se presentó el hijo del alcalde.

—Soy Crema Agria.— se presentó el albino, alzando la mano.

—¿Qué quieren?— preguntó la gema con algo de agresión.

—Vaya, eres muy ruda.— elogió Jenny—. Sólo queremos dar una vuelta contigo, ya sabes, para mostrarte la ciudad.

—Creo que ya la conozco lo suficiente.— respondió Peridot, sin ánimos de salir con los desconocidos.

—Vamos, Peridot, será divertido.— insistió Steven, abrazando a su amiga.

—¿Por qué lo haría?— se molestó la gema.

—Hazlo por mí.— dijo el niño, con una mirada iluminada y una sonrisa tierna.

No había forma de que Peridot cayera en ese truco, no importa lo terriblemente adorable que Steven sea.

—Está bien.— se rindió ante la ternura de su amiguito.

—¡Te vas a divertir mucho!— exclamó Jenny mientras ella y los otros dos tomaban a Peridot para llevársela.

—¡Regresenla a casa antes de medianoche!— ordenó Steven al verlos marchar—. ¡Y no quemen nada!

Subieron al auto de Jenny y comenzaron a recorrer las calles. Peridot estaba sentada al lado de la puerta izquierda en los asientos de atrás, junto a Crema Agria. La gema permanecía observando la calle y el paisaje que pasaba a toda prisa. Nunca antes se había subido a ese tipo de vehículo, no se sentía tan segura como se sentiría si tuviera a Steven cerca.

En la Tierra tenía pocas personas en las cuales confiar, y bien sabía que ellos no debían confiar en ella. No sentía remordimiento en realidad al estar trabajando junto a Jaspe contra las Crystal Gems. Sólo hacía lo necesario para poder sobrevivir y poder regresar a su verdadero hogar, aunque eso implique traicionar a Steven, que se había portado demasiado amable. Pero en el fondo se preguntaba qué sería de ser diferentes las cosas, si no tuviera a Jaspe ni opción más que permanecer encerrada en la Tierra. Qué diferente hubiera sido.

—Qué extrañas manos tienes.— dijo Crema Agria, tomando los dedos mecánicos de la gema.

—¡Agh! ¡Suelta mis dedos!— sacudió su brazo para apartar al joven, pero éste no la soltó.

—Y dime...— Buck se giró hacia ella, llamando su atención. Él estaba sentado en el asiento delantero, junto a Jenny, quien conducía—. ¿Vienes del espacio?

—Sí, así es.— respondió la gema mientras recuperaba tres de los ocho dedos que le había robado Crema Agria.

—¿Entonces eres un alíen?— preguntó Crema.

—Evidentemente.

—Wow, entonces Ronaldo tenía razón sobre ti.— habló Jenny, sin apartar la vista del camino, ya que era ella la que conducía—. Pasas mucho tiempo con él, ¿no es así?

—Sí, supongo que sí.— Peridot desvió la mirada y continuó viendo el paisaje.

—Dime, Peridot, ¿qué clase de relación tienes con él?— preguntó la chica.

—Eres muy directa.— comentó Buck a su amiga.

—Yo no lo llamaría "relación"— contestó Peridot de inmediato—. Él es más bien como un... acosador o algo así.

—No me digas.— dijo Jenny con extrañeza.

—¿Quieres decir que no es tu novio?— preguntó Crema Agria—. Los vi juntos la otra noche.

—¿Es esto una clase de interrogatorio?— se molestó al percatarse de las múltiples preguntas—. Tengo que soportar a Ronaldo todos los días como para que ustedes vengan a mí con las mismas intenciones. ¿Y qué se supone que es un "novio"?

—¿Realmente no lo sabes?— cuestionó Jenny—. Un novio es el que carga tus compras cuando vas al centro comercial, el que te da regalos y hace todo lo que ordenes.

—Te dice frases cursis para hacerte sentir bien, aunque no sean verdad.— dijo Crema Agria.

—Es alguien de tu propiedad que nunca se fijaría en otras chicas.— dijo Jenny.

—¿Cómo un sirviente?— preguntó Peridot.

—Exactamente.— aseguró la chica.

—No. Un novio es alguien que te ama.— dijo Buck.

—Ah, se refieren a una pareja sentimental.— Peridot entendió al fin a qué se referían los chicos, mas la calma que había conseguido al entender la pregunta desapareció cuando realmente entendió la pregunta—. ¡Un momento! ¡¿Qué les llevó a pensar que Ronaldo es mi pareja! ¡Eso es ridículo! ¡Él es sólo un humano, yo soy una gema! ¡Además, el amor es sólo una perdida de tiempo para gemas rebeldes y de clase baja! ¡Yo tengo un trabajo importante y no me permiten...!

—Está bien, ya entendimos.— la interrumpió Crema Agria, ya harto de sus gritos.

—Ja, ja.— se rió Jenny—. Yo realmente había creído que era tu novio. ¿Ni siquiera te gusta?

—NO.— la gema se cruzó de brazos.

—¡Qué bien!— exclamó Jenny—. Ya me había preocupado. ¿Sabes? sospecho que a mi hermanita le gusta Ronaldo y sería un problema si él saliera contigo.

—... ¿Qué?— se confundió la gema.

—Pero no es así, ¡entonces podemos ser amigas!— Jenny se giró hacia ella y le sonrió, después volvió su vista al volante.

—Bienvenida al grupo.— dijo Buck.

—Eres un miembro honorario, o algo así.— dijo Crema Agria.

—No entiendo nada.— se dijo Peridot, frunciendo el ceño—. Esperen, ¿soy parte de su grupo ahora? ¿qué significa eso?

—Que haremos travesuras juntos.— dijo Jenny, sonriendo.

—... ¿Travesuras?

—No me digas que nunca te has divertido.— habló la chica, casi riéndose.

—¡En el Planeta Madre nunca...!

—Pero no estamos en tu planeta... ¿verdad?— cuestionó Jenny con voz pícara.

—¡Pero las Crystal Gems...!

—Ellas no son tus dueñas, ¿o sí?— dijo Buck—. No tienen porqué enterarse y mucho menos tienen que reclamarte.

—Eres libre estando con nosotros, Peridot.— aseguró Crema Agria.

—¿Saben qué? ¡Qué importa! ¡Ja, ja! ¡Vamos! muéstrenme cómo se "divierten" los humanos.— habló Peridot con más seguridad.

—¡Ese es el espíritu!— Crema Agria le dio una palmada a Peridot en la espalda, que fue lo suficientemente fuerte como para que ésta casi cayera y se golpeara con el asiento de enfrente.

—Tengo una idea.— dijo Jenny—. Como eres nueva en esto de divertirte, hagamos una travesura algo infantil, pero simple.

—¿Qué es?

Al cabo de un rato, cuando el sol terminó de ocultarse, ellos ya estaban listos para hacer una pequeña broma. Sí, era infantil, pero Peridot tenía que pasar por eso. Se estacionaron frente a una casa y sigilosamente se acercaron.

—¿Para qué es el papel higiénico?— preguntó Peridot sin comprender, sabiendo que Steven guarda de esos en su baño.

—Vamos a cubrir una casa con esto.— señaló Crema Agria, arrojando el papel para dejarlo caer.

—¿Eso no molestará al dueño?— preguntó una vez más Peridot.

—¡Esa es la idea!— exclamó Jenny con emoción—. ¡Ja, ja! ¡No hacía esto desde los 13 años!

—Solíamos meternos en muchos problemas.— mencionó Buck.

—Pero al crecer aprendimos a evadir a las autoridades.— dijo Jenny con una sonrisa engreída, después le entregó un rollo de papel a Peridot—. Inténtalo tú, te divertirás.

Peridot obedeció, arrojó el rollo de papel y éste al chocar contra la ventana, rebotó y le golpeó en la cara. Los demás se burlaron y la ayudaron a ponerse de pie, ya que se había caído.

—¡No veo el propósito de esto!— gritó la gema—. ¿Y quién vive aquí, por cierto?

—Vive una persona muy molesta, siempre nos está diciendo qué hacer, cómo hacerlo y si no hacemos lo que nos dice, nos regaña.— contó Jenny—. Aquí vive el alcalde Dewey.

—Merece el castigo. Imaginalo, se levantará en la mañana para descubrir que llegará tarde al trabajo por deber limpiar su patio sucio, estamos arruinando su hogar, por eso lo hacemos, es divertido.— comentó en tono sombrío Buck Dewey.

—Ja, ja. Buck, ¡tú vives aquí!— comentó Jenny, alzando una ceja.

—...

—¡ja, ja, ja! ¡Eres un tonto!— se burló Peridot al encontrar muy divertido el asunto. Los demás la miraron fijamente—. ¿Qué?— cuestionó, molesta.

Los demás no pudieron evitar reír, excepto Buck, Buck estaba dolido.

Terminaron su travesura, salieron huyendo antes de ser descubiertos, montándose al auto y acelerando cual criminales en fuga.

—Fue divertido, ¿y ahora qué hacemos?— preguntó Peridot con prisa.

—Estás entusiasta.— canturreó Jenny.

—¿Saben? Me he estado preguntando algo.— comenzó a hablar Crema—. ¿Esas cosas de robot que tienes en tus manos pueden sacar algún superpoder como en las películas de ciencia ficción?

—¿Mis partes mejoradas? Sí, puedo hacer una que otra cosa con ellas.— habló la gema en forma presumida—. De hecho, ni las tontas de las Crystal Gems pueden hacer lo que yo hago.

—¿De verdad? Tienes que mostrarnos.— insistió Jenny.

—Las Crystal Gems me lo prohibieron.— dijo, seria.

—Ellas no están aquí.— dijo Buck.

—Se darán cuenta.— dijo con molestia, pero después lo reconsideró—. Pero... me dijeron que no usara mi armamento dentro de la ciudad, así que...

—¡Salgamos de la ciudad!— exclamaron todos, tomando el camino hacia fuera de Ciudad Playa.

Se alejaron de la ciudad y de cualquier sitio habitado, justamente en donde los chicos geniales se habían divertido con Steven hace algún tiempo. Animaron a Peridot para que les mostrase algunas de sus habilidades, esta vez la gema no discutió mucho el asunto, después de todo ¿qué más da?

Fue fácil hacer algunas demostraciones con su armamento; la verdad es que nunca había tenido que utilizar ninguna de sus armas que le proporcionaban sus partes mejoradas, mucho menos para pelear, hasta que llegó a la Tierra y tuvo que combatir a las Crystal Gems. Con el tiempo aprendió a controlar mejor sus habilidades, más importante, aprendió a disparar (al principio ni siquiera podía controlar la energía que emanaba).

—Dispara al cielo, Peridot.— sugirió Jenny.

—¿Para que parezca fuegos artificiales?

—¡Sí!— exclamó la chica.

—¿No es un poco peligroso?— dijo Buck.

—¡Ja! Yo soy prácticamente una experta, nada pasará.— dijo Peridot.

Realmente eran unos imprudentes. No pusieron demasiada atención a lo que ocasionaban. Después de un rato jugando con los poderes de Peridot (¡Peridot podía levantar objetos sin tocarlos gracias a su tecnología! ¡levantó a Crema Agria dos metros sobre el suelo!), ellos se agotaron y decidieron descansar un rato.

—Ja, ja. Tú eres realmente divertida, Peridot.— comentó Jenny, sentándose en el campo para después recostarse, sacar su celular y tomarse una foto—. Podríamos ser buenas amigas.

—No lo creo. Apenas estoy aprendiendo a... convivir con humanos.— dijo Peridot, sentándose al lado de la chica—. Pero te complacerá saber que no son tan odiosos como otros humanos que conozco.

—¿Te refieres a Ronaldo?— Jenny se sentó y miró a la gema con gesto divertido—. No te preocupes por él, estoy segura de que pronto te dejará en paz.

—... ¿Qué quieres decir con eso?— Peridot la miró fríamente.

—Yo pensaba que eras su novia, pero como no es así, y tomando en cuenta todo lo que me has contado, creo que es obvio lo que sucede con él.

—Explícate.

—Eres una novedad, Peridot.— explicó la chica en tono calmado—. Eres nueva en la ciudad y además vienes del espacio. Eres tan extraña y por eso Ronaldo está obsesionado contigo. Pero no te preocupes, pronto se aburrirá de ti y podrás estar tranquila.

—¿No le importo?

—Es una forma muy fea de decirlo, pero probablemente no.— siguió hablando Jenny, aún en su estado de calma—. Seguramente sólo te ve como un extraterrestre de su investigación paranormal, no como una chica. No te angusties, nosotros sí te vemos como una amiga. ¿Quieres tomarte una selfie conmigo?

Jenny no recibió contestación alguna, así que miró a la gema, inmediatamente la sonrisa de la adolescente se desdibujó y su expresión fue de preocupación y culpa. Peridot se veía un poco... un poco... triste.

"Ay no" se dijo Jenny internamente "He herido sus sentimientos. ¡Soy una amiga terrible!" Jenny trató de recordar por qué había salido con Peridot en primer lugar, pero eso ya no contaba mucho ahora que la había proclamado su amiga. No podía evitar tener remordimiento. ¡Ahora Peridot se veía enojada! ¡MUY enojada!

—Oye, tal vez me equivoque respecto a...— trató de decir la chica para remediar lo que había causado, pero era tarde.

—¡Tienes razón! ¡Eso era de esperarse de un estúpido humano!— gritó la gema con mucho enojo—. ¡Espero que pronto se aburra de mí porque ya no quiero tenerlo cerca! ¡No me importa si no me considera una amiga, yo nunca quise agradarle a nadie!

—¡Peridot, no!— habló Jenny—. Lo dije sin pensar, yo no sé lo que Ronaldo piense de ti, pero...

—¡No me importa!— volvió a gritar la gema—. ¡Es bastante claro que lo que dices es verdad! ¡Agghhh! ¡Lo odio tanto!

Jenny iba a decir algo, pero fue interrumpida.

—¡Chicas!— gritaron Buck y Crema Agria, alarmados.

—¿Qué sucede?— Jenny se giró hacia ellos, asustándose por sus repentinos gritos.

—¡Los cultivos se están incendiando!— contestó Crema, señalando el fuego que se empezaba a esparcir violentamente.

—¡¿Qué?!— se alarmó Jenny.

—Creo que debí tener más cuidado.— se dijo Peridot, sabiendo que había sido causado por su uso no moderado de su arma.

—¡Estamos en problemas! ¡Estamos en graves problemas!— gritó Jenny con horror.

—¿Y qué hacemos ahora?— preguntó Buck, los demás lo vieron, sabiendo que debían aceptar que habían echado a perder todo.

Media hora después, el lugar se había llenado de bomberos, policías y los padres enojados de los chicos.

—¡Esto es lo peor que has hecho!— le gritó el alcalde Dewey a su hijo Buck—. ¡¿Tienes idea de cuánto va a costarme todo el terreno que destruyeron?! ¡y no creas que no sé que tú y tus amigos fueron los que ensuciaron la casa!

—No es para tanto.— dijo Buck, cruzado de brazos, como si no le importara, pero en el fondo se sentía muy mal.

—¡Ya no puedes seguir haciendo esto! ¡eres mi hijo! ¡¿acaso no te importa?!

Jenny también tenía problemas con su padre.

—¡No tocarás el auto en un mes, jovencita! ¡y tampoco podrás salir!— regañaba Kofi a su hija.

—¡Pero papiiii!— se quejó la chica.

—¡Pudieron haberse lastimado! ¡Si vuelves a hacerme esto no volverás a salir con ellos!

A Crema le iba igual o peor con su padrastro.

—¡Uah, uah, uah, uah, uah, uah!— le gritaba su padrastro.

—¡No tienes derecho a darme ordenes!— replicó Crema Agria—. ¡Tú no eres mi padre!

—¡Uah, uah, uah, uah!

—¡Pues uah, uah, uah para ti también!

Peridot tampoco se salvó de un regaño.

—¡Pusiste a estos humanos en riesgo!— le gritó Perla con mucho enfado—. ¡¿Por qué sigues metiéndote en problemas?! ¡Ni siquiera Amatista pudiera hacer algo así!

—No pasó nada.— rezongó la gema, con una mueca de disgusto.

—¡Quemaste hectáreas de trigo! ¡Te dijimos que no podías usar tu cañón de plasma tan imprudentemente!

—Me dijeron que no lo usara en la ciudad ni en un área habitada.— respondió, cruzada de brazos y con la vista fija al suelo.

—¡Eso no significa que actúes como una irresponsable! ¡¿Qué acaso no las disciplinan en el Planeta Madre?!

—¡Tú no tienes ni idea de cómo son las cosas en el Planeta Madre!— gruñó, enfurecida—. ¡Si fuera así no estarías dándome ordenes, ridícula perla!

—¡No me hables en ese tono! ¡Espera a que Garnet se entere llegando a casa!

—¡No! ¡No le digas a Garnet!— rogó, asustada—. ¡Me meterá en una burbuja!

—Hay que irnos, sube a León ahora, nos llevará a casa enseguida al abrir un portal.— Perla señaló al león de Steven, que la acompañaba.

—¡No voy a subirme a esa cosa!

—¡Hazlo ahora!— regañó con fuerza.

Peridot gruñó entre dientes. Se sentía tonta al obedecer a una simple perla, pero ya tomaría venganza después, de ser diferente no se dejaría tratar de esa forma por alguien de su clase.

Perla y Peridot subieron a León, el animal corrió un poco, hizo un portal y las llevó a casa. Los otros tres chicos miraron esto con asombro.

—Pobre Peridot, me alegra que Perla no sea mi madre.— comentó Buck, haciendo que su padre lo viera con incomodidad.

.

Al día siguiente, por la mañana, Jenny estaba en el trabajo, con un mal humor notable. ¡Se sentía muy mal! y no sólo porque la habían castigado por una eternidad, sino que estaba preocupada. Quizá había arruinado la amistad entre Peridot y Ronaldo, esto le entristecía; sí, estaba siendo medio bipolar al respecto, ella había querido separarlos pero al conocer a Peridot y considerarla su amiga, hizo que todos esos planes se fueran por la basura.

—¡No puedo creer que hayan quemado unos cultivos!— regañó Kiki por tercera vez esa mañana—. ¡Y no me has dicho por qué estaban con Peridot!

—Si te lo digo te enojarás conmigo.— habló Jenny, fingiendo depresión y tumbándose sobre una mesa, con cansancio.

—Por favor, dime que no es lo que creo.— sugirió con enfado.

—¡Lo intenté, Kiki! ¡Lo intenté y lo logré! ¡Separé a Peridot de Ronaldo!— soltó la gemela malvada.

—¡¿Qué?!— enfureció Kiki—. ¡Maldición, Jenny! ¡te dije que no te entrometieras! ¡Si se te ocurrió decirle que a mí me gustaba Ronaldo te voy a...!

—¡Sí se lo dije! ¡se los dije a todos!

—¡Jenny! ¡te dije que a mí ya no me gusta! ¡¿por qué tenías que ponerme en ridículo?!— enrojeció de la ira y la vergüenza.

—¡Lo siento, hermana!— se disculpó entre un lloriqueo falso.

—¡Ni disculpándote vas a poder arreglar esto!

—Quiero decir, ¡perdón hermana! ¡pero ya no podré ayudarte con esto!

—¿De qué hablas?— se confundió.

—Sé que te gusta Ronaldo, pero ya no podré apoyarte nunca más.

—¡¿Acaso no me escuchas cuando hablo?!

—Después de conocer a Peridot y después de pensarlo mucho me di cuenta de qué...— Jenny hizo una expresión avergonzada, pero continuó—. ¡Peridot es perfecta para Ronaldo! ¡ya lo dije!

Kiki quedó estupefacta, tomó aire para permanecer tranquila; se sentó en una silla, al lado de su hermana.

—Jenny, sé que quisiste hacer algo bueno por mí, pero no lo necesito porque como ya te dije, NO me gusta Ronaldo.— afirmó con toda la calma que pudo— Pero tampoco estoy de acuerdo contigo ahora. No creo que Peridot sea buena para Ronaldo.

—Entonces...

—No digas nada.— la calló—. Ronaldo necesita a alguien que lo haga madurar, eso es algo que Peridot no podría conseguir. Ella no es buena para él.

—¡Tú lo dices porque estás celosa!— se puso de pie, enfadada—. No puedo estar de lado de las dos, no me pongas en esta posición, hermana. ¿Sabes qué? A partir de ahora apoyaré a Peridot con Ronaldo.

—Tú también necesitas madurar, Jenny.— Kiki se puso de pie y se fue a otra parte, hastiada de la discusión.

Kiki NO estaba celosa, ¿por qué lo estaría?... Sólo se sentía un poco mal.


mierda, finalmente pude subir este capítulo, ¡todo se me complicó! falta de inspiración, problemas médicos, un encargo que nunca llegó, más malditos problemas médicos, el original contradijo mi fic lo cual me provocó una mezcla confusa de irritación y felicidad, le entró virus a mi computadora, la mandaron a arreglar... Ése es el resumen de por qué demoré tanto.

¿Saben qué? Peridot es un personaje difícil. Cada que hace una aparición en un capítulo vemos una nueva faceta de ella, la hemos visto seria, gruñona, quejumbrosa, cobarde, llorona, desquiciada, loca, infantil y competitiva, la pequeña loli neko kawaii es un reto. Pero en mi fanfic, a diferencia de el original, ella está gravemente influenciada por Jaspe, así que hay una gran diferencia en su actitud.
Otro personaje que se me complica es Kiki, lo que sé de ella es que es dulce y responsable... y nada más ¡es un personaje tan desperdiciado! ¡me muero por ver más de ella en la serie!

se estarán preguntando ¿cuándo podremos ver a la chibi peridot en el fic? pues seguiré según lo tenía planeado y no se verá así hasta dentro de unos capítulos más. Ah... pero hay tantas cosas que debo reconsiderar, tengo una perspectiva muy diferente a la que tenía cuando inicié a escribir esto, la idea que tenía para el final de este fic ahora me causa pánico

hmmm... como inicié este fic después de el episodio "Friend Ship" ¿este fic contaría como una historia alterna después de ese episodio? ¿debería advertirlo en el summary?

sé que algunos de ustedes quieren más... romance... pues bien, yo trabajo lento, pero seguro, así que... yo sé lo que hago... creo