Gema corrompida

capítulo 8: ¡No son celos!

Había pasado un mes y medio, un maldito mes y medio desde que se ve obligada a convivir con esas Crystal Tontas. Se iba ganando su confianza de poco a poco, aunque Steven no fue ningún problema, el niño era demasiado ingenuo. Hacia poco más de una semana que Jaspe había partido al Planeta Madre para reportar a Diamante Amarillo la situación, desde entonces Peridot esperaba ansiosa por recibir su mensaje con instrucciones. Pronto tendría que traicionar a las Crystal Gems.

No podía evitar pensar en las tantas cosas que le había enseñado Steven, en las bromas que hacía con Amatista, en las discusiones que mantenía con Perla y en los castigos de Garnet; le costaba admitirlo, pero se sentía casi acostumbrada. Realmente... deseaba que su misión nunca hubiera resultado de esta forma. Pero, por supuesto, seguía siendo leal a Diamante Amarillo, lo sería hasta el final.

Lo bueno era que las Crystal Gems ya no la mantenían en una constante vigilancia, por lo cual podía salir por su cuenta, aunque sin ir demasiado lejos. Normalmente Steven la acompañaba, pero esta vez el pequeño estaba tan concentrado en un videojuego que Peridot salió sin que él se diera cuenta.

La gema fue hacia la ciudad, ya que, así como hacía de vez en cuando, se había aburrido en el templo y salió a buscar a Ronaldo. Normalmente nunca se esforzaba en buscarlo, pero ahora no parecía aparecer, así que fue a buscarlo al negocio de la familia Fryman, en donde se encontraba el pequeño Peedee.

Cuando el niño rubio la vio llegar, no pudo evitar hacer una expresión de amargura en su rostro, detestaba a esa chica.

—Estoy buscando a Ronaldo.— le dijo la gema al niño, siendo directa. Con la mirada revisó alrededor—. ¿Se encuentra él por aquí?

—No, salió hace un rato.— contestó el niño, sin mucho interés—. Se fue con esa chica que trabaja en La Gran Rosquilla; Sadie, creo que se llamaba.

Peridot manifestó una cara de confusión, después mostró una sonrisa ladina.

—Ja, ja. Claro, como si Ronaldo deseara pasar tiempo con otra persona.— dijo en tono ufano.

—¿Acaso estás celosa?— le preguntó el niño con extrañeza.

—¿Qué? No.— se molestó ligeramente—. Lo buscaré yo misma.

—Como quieras, yo ya te avisé.— le dijo Peedee mientras la gema se iba.

Peridot caminó apenas unos pasos cuando Jenny apareció frente a ella, deteniéndola.

¡Peridot! — le gritó.

—Agh... ¿Qué quieres? — preguntó, irritada y retrocediendo unos pasos por la sorpresa.

—Vi a Ronaldo irse con la chica de La Gran Rosquilla.— dijo Jenny con mucha seriedad.

—Sí, ya me lo habían contado.— dijo Peridot, entornando los ojos—. Entonces es cierto.

—¡Ja! ¡Ya lo sabía! Tan pronto se aburrió de ti y te cambió por otra.— exclamó Jenny.

—¡Ughh! ¡Todos los humanos son iguales!— se quejó Peridot, pisoteando con fuerza el suelo—. ¡Lo voy a hacer pagar por abandonarme!

—¿Qué? Entonces acabas de admitir que estás celosa.— se sorprendió Jenny, quien sonrió, sintiéndose victoriosa.

—¿Por qué piensan eso? ¡No!— se enojó—. Es sólo que... ¡Aghhh! ¡Siempre pasa tiempo conmigo! ¡¿Por qué de repente sale con alguien más?! ¡Ningún humano insignificante va a ignorarme a mí!

—... Estás celosa.— Jenny sonrió.

—¡Aghh! ¡¿Sabes a dónde se fueron?!— preguntó, harta de Jenny y con apuro.

—Seguramente al faro, Ronaldo siempre va ahí, ¿te ha llevado alguna vez?

—No.— dijo Peridot mientras se iba.

Jenny dio un respingo.

—¡Llevó a Sadie antes que a ti! ¡Peridot, apresúrate a buscarlo!— Jenny alcanzó a Peridot y le dio un empujón.

—Huh...— Peridot se vio obligada a acelerar el paso a causa de Jenny.

—¡¿Qué esperas?! ¡Corre! ¡corre! ¡CORRE!— insistió la morena—. ¡Te acompañaría pero aún estoy castigada!

Peridot tomó camino hacia el faro, estando completamente confundida por la reacción de Jenny. Los humanos eran unos locos. Por otro lado, estaba enfadada. Sabía quién era Sadie, la había visto unas cuantas veces cuando Steven la llevaba a comprar rosquillas. ¿Realmente Ronaldo la había dejado por estar con esa humana?

—¡Peri! ¡Peri!

Peridot se giró, descubriendo que Steven la seguía, el niño se veía muy emocionado.

—Peridot, aquí estás. ¡No vas a creer lo que pasó!

—No me interesa, Steven.

—¡No, Peridot! ¡es algo realmente asombroso!

—Ahora no, Steven, estoy ocupada.— la gema cruzó sus brazos.

—Oh, está bien. Será una sorpresa entonces.— dijo Steven sin perder su ánimo. Tan pronto como llegó, se fue directo al templo.

Peridot continuó su camino, ignorando que lo anterior había sucedido. Subió la colina directo al faro, le pareció irónico que justo debajo estuviera el templo de las Gems. Ella estuvo por abrir la puerta para entrar al faro.

—Shh.

Peridot escuchó un extraño sonido, miró detrás suyo pero no vio a nadie, volvió a la puerta, estaba por abrirla.

—Shh.— definitivamente alguien la llamaba. Peridot miró a su costado, descubriendo que en un arbusto había alguien escondido—. No entres ahí, ¿qué? ¿estás loca?

—Yo no soy la que está escondida tras una planta lechosa.— frunció el ceño, acercándose al sujeto escondido—. ¿A qué se debe tu misión encubierta, humano?

—¿Qué? ¡No es una misión encubierta! Yo sólo...— se avergonzó de repente, bajando la mirada.

Peridot ya lo había visto antes, él trabajaba en La Gran Rosquilla junto a la humana rubia, aunque no podía recordar su nombre.

El chico, que era Lars, salió de su escondite, miró alrededor para comprobar que no había nadie mirando, se dirigió a Peridot.

—¿Y tú qué estás haciendo aquí?— Lars la reconocía como la amiga nueva de Steven—. ¿Acaso buscas a tu novio Ronaldo?— se burló de ella, también la había visto varias veces junto a Ronaldo.

—¡No es mi novio!— gruñó—. ¡Y para tu información, lo estaba buscando hasta que tú me interrumpiste! ¡¿Y qué hacías tú escondido, humano?!

—¿Escondido? ¡Yo no estaba escondido!— llevó sus manos a los bolsillos y apartó la mirada.

—Estás actuando muy sospechosamente.

—¡Agh! ¡¿Qué?!— se exasperó—. ¡Tú eres la que debería preocuparse! ¡Tu novio está allá arriba con Sadie justo ahora!

—¡Ya te he dicho que NO es mi novio!— gritó, histérica. Se sobresaltó al darse cuenta de algo importante—. Un momento, ¡ya sé por qué estás aquí! ¡Estás preocupado porque esa Sadie está con Ronaldo!

—¡Claro que no!— exclamó, ruborizándose.

—Ja, ja, ¡lo sabía! Tú estás... Estás... ¿cómo era? Ah, sí, celos. ¡Celoso! ¡estás celoso!— le señaló, esta vez burlándose ella.

—¡Cállate! ¡No lo estoy! ¡¿Y que tú no lo estás?! ¡¿Por qué viniste aquí?!

—¡Yo...! Eh...— Peridot no supo qué decir, su vergüenza se vio reflejada en su evidente sonrojo.

Escucharon que de la puerta estaba a punto de salir alguien, ambos se asustaron e instintivamente se ocultaron tras el arbusto. Del faro salieron Ronaldo y Sadie.

—Me alegra que me ayudes en mi investigación, Sadie.— le dijo Ronaldo a la pequeña rubia.

—No hay problema. ¿En dónde buscamos primero?— preguntó Sadie, un poco sonrojada.

—¡Buscaremos restos en la arena!— exclamó Ronaldo con emoción.

Ambos se fueron a dirección de la playa.

Lars y Peridot se asomaron desde su escondite.

—¡No entiendo por qué quiere hacer cosas raras con él!— se quejó Lars, molesto.

—¡Sí! ¡se suponía que él haría esas cosas raras conmigo!— dijo Peridot, con el mismo tono molesto de Lars.

—¿De qué cosas raras hablan?— habló una tercera persona que ellos no habían visto llegar.

Lars y Peridot salieron del arbusto de un salto, espantándose por el niño que se había colocado entre ellos sin que se dieran cuenta.

—¡Steven! ¡¿Qué haces aquí?!— se molestó Lars aún más.

—No te preocupes, Lars, sólo vine a hablar con Peridot.— dijo el niño en tono amistoso. Steven se giró hacia Peridot y repentinamente comenzó a hablar con angustia—. ¡Peridot! ¡tienes que acompañarme al templo! ¿Recuerdas hace rato que te dije que pasó algo? Pues las cosas empiezan a ponerse tensas, ¡podría ocurrir una pelea! ¡Si vienes tal vez calmes la situación un poco!... o la empeores, no lo sé.

—¿Una pelea? Steven, las Crystal Gems seguro pueden lidiar con una gema corrupta cualquiera, no me necesitan ¡y ya te dije que estoy ocupada!— dijo ella, sin prestarle demasiada atención al niño.

—No Peridot, no estás entendiendo, es...— Steven lo pensó un poco—. Está bien, yo arreglo la situación, pero no te acerques hasta que esté todo resuelto.

El niño se fue corriendo hacia el templo.

—¿De qué estaba hablando?— preguntó Lars a Peridot.

—No tengo idea y no me importa.— dijo ella—. ¡Ahora debo seguir a Ronaldo y a esa Sadie!

—Wow, ¿admites que estás celosa?

—¡Yo no admito nada! ¡Sólo que no voy a permitir que me ignore por ella! ¡¿Quién se ha creído que es?!

—Actúas como una loca.

—¡Vamos por ellos ahora!— Peridot tomó a Lars del brazo y lo arrastró hacia la playa.

Mientras tanto, en la playa, Ronaldo inspeccionaba la arena cerca del templo, Sadie estaba viendo a su lado, buscaban básicamente los restos de una batalla de gemas.

—Se escucha mucho ruido en casa de Steven.— comentó Sadie, algo preocupada—. ¿Crees que estén discutiendo?

Ronaldo apartó su atención de su investigación y miró a Sadie.

—Se veía muy agitado hace rato que pasó por aquí.— dijo él—. Tal vez alguien interno está atacando a las Crystal Gems.

—¿Un ataque interno?— dijo Sadie—. ¿Quién de ellas...?

¡Ronaldo!— gritó Peridot con mucha fuerza, ella llegaba junto con Lars, a quien arrastraba a la fuerza.

—Yo no quiero ir.— rogaba Lars por ser soltado, estando avergonzado y molesto.

—¿Peridot?— se sorprendió Ronaldo al verla, en especial porque llegaba junto a Lars.

—¿Qué está pasando?— preguntó Sadie, notando la incomodidad de Lars.

—¡Ronaldo! ¡¿qué estás haciendo con esa humana?!— gritó Peridot, señalando a Sadie—. ¡Se suponía que pasarías tiempo conmigo!

—¡¿Es tu novia?!— exclamó Sadie, retrocediendo un paso—. Yo, lo siento, no quise... no es lo que...

—¡Yo no soy su novia!— le gritó Peridot a Sadie.

—Ella no es mi novia.— le explicó Ronaldo a Sadie. Ronaldo miró a Peridot con seriedad—. Peridot, cálmate.

—¡Creí que eramos amigos, Ronaldo! ¡Pero me has reemplazado con ella!— gritó Peridot, furiosa.

—¡Ella también es mi amiga!— se molestó—. ¿Por qué estás tan enojada? No voy a dejar de ser tu amigo por esto.

—¡Ja! ¡¿Realmente crees que me interesa tu amistad?!— se cruzó de brazos—. Sólo eres un entretenimiento para mí, y no me gusta que no estés a mi disposición cada que lo requiero.

—¡¿Qué?! ¡No estás hablando en serio!— se molestó—. ¡¿Qué ocurre contigo, alienígena bipolar?!

—¡¿Conmigo?!— gritó—. ¡Tú eres el que se la pasaba acosándome todo el tiempo!

Peridot y Ronaldo estaban discutiendo, empezando a decirse un montón de tonterías. Sadie se acercó a Lars.

—¿Y tú qué estás haciendo aquí?— preguntó la rubia a Lars.

—¿Yo? Nada.— contestó, apenado, apartando la mirada—. Sólo acompañaba a la novia de Ronaldo, ya sabes, ella está celosa porque tú estás con él. A mí no me importa, como sea.

—¿Por qué te importaría?— preguntó Sadie, mirándolo directamente. A Lars realmente no le gustaba esa situación.

—¡No me importa! Sólo que... no entiendo que estés con ese tonto.

—Es algo extraño pero... es agradable.— Sadie bajó la mirada—. ¿No estás celoso? ¿o sí?— preguntó en un exagerado tono de broma, tratando de no hacer notar su interés en la respuesta.

—¡¿Yo?!— se molestó—. ¡Claro que no!

—Como sea, ¿deberíamos pararlos?— Sadie miró a Peridot y a Ronaldo, quienes discutían intensamente.

—Ya ni siquiera sé de qué discuten.— dijo Lars, tratando de entender pero ya había perdido el hilo de la discusión.

—¡En el Planeta Madre, incluso las gemas inferiores son más listas que tú!— le gritó Peridot a Ronaldo.

—Seguro no son tan listas si te enviaron a ti a una misión a la Tierra, obviamente nada te ha salido bien.— la insultó Ronaldo.

—¡¿QUÉ?! ¡Retracta eso ahora!— se abalanzó hacia él para empezarlo a golpear.

Alguien más se acercó, la misteriosa caminó tan silenciosamente hasta los cuatro que ellos no se dieron cuenta hasta que la recién llegada habló.

—Peridot...— habló la misteriosa recién llegada.

Los cuatro la miraron, sorprendidos, incluso Peridot dejó de golpear a Ronaldo cuando la vio.

—... No puede ser.— murmuró Peridot al verla, estando paralizada por el impacto, no se lo creía.

Steven y las Crystal Gems llegaron, ellos estaban alarmados. Steven se adelantó.

—¡Peridot!— gritó Steven—. ¡Peridot, cuidado! ¡Lapis quiere destruirte!

La misteriosa que había llegado era la gema color azul, Lapislázuli, la cual se había regenerado hace poco y era lo que Steven había tratado de decirle a Peridot.

—¿De... destruirme?— Peridot se asustó.

¡Peridot!— gritó Lapislázuli, levantando las aguas del mar, dispuesta a atacar—. ¡Puede que Steven crea en ti! ¡pero yo NO!


Howdy!

La verdad no esperaba subir capítulo después de que el hiatus terminara, quería hacerlo antes pero... ya saben, la inspiración se me iba por momentos al igual que el internet, además de que tengo otros fanfics. Tengo un fanfic de 27 capítulos, muchos lo esperaban, debía continuarlo sí o sí.

Ya, ya, ya. Ya salió Lapis ¡Al fin! jaja, ya quería ponerla, obvio ya tenía planeado que saldría en este capítulo. Me alegro, constantemente comparo lo que pasa en mi fanfic con lo que ocurre en el original, es algo que quiero evitar y quizá con la presencia de Lapis pueda hacer mucho más grande la diferencia.

Y sé que ya quieren que Peridot se regenere y sea una pequeñita en mi fic, así como en el original, ¡Pues aún no!
Ya sé en qué momento será, lo sé desde el principio, aún quedan unos capítulos más para ello.

No sé cuándo subiré el siguiente, he estado jugando Undertale, ya deben imaginarse, ese juego no se juega sólo una vez...
Debo terminar mi fanfic navideño de las Chicas Superpoderosas, debo terminar un fanfic de Hora de Aventura que dejé en el olvido, debo continuar un fanfic de Tinkerbell que... ¡cielos es genial! Y hacer capítulos de mi fanfic de Frozen...

Les diré algo curioso
¿recuerdan que hace unos meses dije que tenía problemas médicos? unos malditos problemas médicos... problemas muy jodidos diría yo. En noviembre me operaron, nada grave, es sólo que ir constantemente al hospital me frustraba. Me quitaron un... tumor... como sea. Fue extraño, digo, escuchaba cómo las doctoras conversaban mientras me abrían y lo sacaban... jaja, gracioso. En fin, ya me recuperé. Sólo quería contarlo, es... gracioso.