Gema corrompida
capítulo 9: Todo lo que podía salir mal, salió mal.
El viento salado sopló, las olas golpearon la arena, el sol brillaba con intensidad, la lapislázuli iba en serio con su amenaza.
—Ronaldo...— lo llamó Peridot, ella sin apartar la mirada de la amenazante gema que tenía enfrente—. Será mejor que tú y tus amigos se hagan a un lado.
—Ella es... ¿mala?— preguntó Sadie, viendo la cantidad abrumadora de agua del mar que Lapislázuli cargaba con su poder.
—¡Hay que salir de aquí!— exclamó Lars, conociendo el peligro que puede haber cuando se trataba de las cosas mágicas de Steven.
Lars se fue huyendo, arrastrando a Sadie consigo, nunca la fuera a dejar sola ahí. Sadie miró atrás, muy preocupada.
—Peridot...— dijo Ronaldo, mirando fijamente a Lapis—. ¿Ella es una gema del Planeta Madre?
—Peor.— respondió Peridot—. Ella era mi informante.
Las Crystal Gems se mantenían cerca y alerta, lo que menos querían era una batalla sin sentido. Steven se acercó a Lapis y la tomó de la mano.
—¡Lapis, no hagas esto!— suplicó Steven—. ¡Peridot está de nuestro lado! ¡debes creerme!
—Yo siempre creeré en ti, Steven...— Lapis formó una enorme mano de agua, la cual tomó y levantó a Steven del suelo y lo arrojó lejos de ella, afortunadamente Garnet atrapó al niño—. ¡Pero no puedo confiar en ella!
—¡Lázuli! ¡cálmate!— le gritó Peridot, aterrada, dando un paso hacia atrás.
Lapis no escuchaba, apuntó el agua a Peridot y se la echó encima, empujando a la verde, quien cayó a varios metros de distancia.
—¡Déjala en paz!— gritó Amatista, quien corrió hacia Lapis y la atacó con su arma, logrando atraparla con su látigo. Lapis se molestó, pero no tuvo muchos problemas para deshacerse de Amatista, sólo le dirigió un golpe fuerte con su agua, que golpeó a Amatista tal como si fuera un látigo propio. El golpe fue tan fuerte que Amatista fue lanzada lejos y su arma desapareció.
—¡Te ordeno detenerte!— gritó Perla, invocando su arma y acercándose para atacar, pero Lapis la repeló con una barrera de agua.
Furiosa con esas distracciones, Lapis sacó sus alas de agua y se alejó del suelo varios metros, buscó a Peridot con la mirada y al encontrarla se preparó para lanzarle otro ataque.
Un fuerte puñetazo estuvo a punto de golpear a Lapis; era Garnet, que había saltado para alcanzarla y le arrojó un golpe con sus guanteletes puestos. A pocos centímetros estuvo Lapis de ser fuertemente golpeada, pero logró cubrirse a último momento con un escudo de agua. Aún así, el golpe fue tan fuerte que muchas gotas fueron salpicadas, casi deshaciendo el escudo.
—¡Termina con esto, Lapislázuli!— ordenó Garnet, tratando de atravesar el agua con su puño, pero Lapis se mantenía—. ¡Peridot no es una enemiga!
—¡Esto no es con ustedes, Crystal Gems!
Lapis juntó toda el agua a su alrededor, la cual la rodeó y después lanzó como onda expansiva para lograr despegarse de todos sus enemigos. Garnet cayó al suelo, y Perla y Amatista, quienes trataron de acercase, fueron lanzadas de igual manera. Steven fue el único Crystal Gem que no fue golpeado; el niño, desesperado y sin saber qué hacer, vio cómo Lapis se acercaba volando hacia Peridot.
Peridot estaba tan aterrada que no se movía, Lapis ya estaba frente a ella. La gema azul elevó el agua mucho más alto, pretendiendo un ataque certero y definitivo para destruir a la verde de una vez. Peridot se cubrió con sus brazos, esperando lo inevitable.
—¡Detente de una vez!— gritó Ronaldo, interponiéndose entre Peridot y Lapislázuli.
—Ro... ¿Ronaldo?— Peridot se sorprendió al verlo defenderla de esa forma, pero eso sólo la inquietó—. ¡¿Qué estás haciendo, tonto?! ¡Vete de aquí!
Lapislázuli miró a Ronaldo un instante, después volvió a fijar su vista en Peridot.
—Esto no es asunto tuyo, humano.— habló Lapis, como una advertencia.
—¡Se vuelve mi asunto cuando te metes con mis amigos, sirena alienígena bravucona!
Peridot se sintió tonta por ser defendida por un humano que no sabía ni lo que dice, pero, al mismo tiempo, sintió miedo. Peridot logró observar a distancia a las Crystal Gems, quienes apenas se recuraban de los ataques de Lázuli, a Steven, que casi tenía lágrimas en los ojos por lo que ocurría. Miró a Ronaldo frente a ella y sólo pudo sentirse mal. Todos ellos... todos ellos realmente querían protegerla.
Pero Peridot no era una buena persona.
—Sólo lo diré una vez...— empezó a decir Lapis, elevándose más alto en el aire—. ¡Apártense todos de mi camino!
Lapis atacó a Ronaldo, empujándolo con su agua para apartarlo de Peridot. No fue un empujón muy fuerte, Lapis era consciente de lo débiles que eran los humanos y no quería dañar a nadie más que su objetivo... pero aún así Peridot no iba a dejar pasar algo así.
—Tú...— Peridot miró a Ronaldo, quien estaba golpeado en el suelo—. Tú...— dirigió su mirada a Lapis, esta vez, completamente furiosa—. ¡Tú! ¡¿Cómo te atreves?!
Peridot disparó a Lapis una esfera de energía, Lapis estaba tan desprevenida que apenas pudo cubrirse, pero resultó ser ineficiente dado que cuando la energía tocó su agua, ésta formó una explosión que terminó lastimándola.
—¡Ahh!— gritó Lapis al ser herida y caer. ¡No! ¡no se iba a dejar vencer por las armas baratas de Peridot!
La azul rápidamente se puso de pie, pero otro disparo fue hacia ella, esta vez Lapis lo esquivó; Lapis formó dos brazos enormes de agua y las dirigió a Peridot con la intención de atacarla. Peridot la esquivó hábilmente; disparó un rayo hacia una roca y cuando el rayo tocó la roca, Peridot la fue capaz de mover a voluntad y la utilizó para golpear a Lapislázuli, arrojándola hacia ella.
Lapis se cubrió con el agua pero el golpe fue tan fuerte que su escudo se rompió y fue golpeada. Lapis fue alcanzada por el mismo rayo que había usado Peridot para mover la roca; ahora Lapis estaba a merced de Peridot. Peridot elevó a Lapis por el aire y con toda la fuerza que pudo, la arrojó lejos, Lapis terminó estrellándose contra la enorme estatua del templo.
—¡Cuidado!— gritó Perla, que se sostenía con su arma como si fuera bastón ya que se encontraba herida por su enfrentamiento con Lapis—. ¡Eso es una antigüedad!
Lapis estaba furiosa, se despegó de inmediato de donde se había estrellado, desplegó sus alas y se lanzó contra Peridot, esta vez alzando el agua y haciéndola tomar forma de látigo. Azotó la arena en busca de atinarle a Peridot, lo hizo una vez, dos veces, una y otra vez pero Peridot continuó esquivando.
Los ataques eran demasiado rápidos como para que Peridot lograra cargar el armamento de sus partes mejoradas. No podía devolver los ataques, sólo esquivar, ¡y ya se estaba cansando!
Lapis ya la tenía. El agua rodeó a Peridot y la atrapó, ésta ya no pudo escapar. Lapis se acercó a la atrapada Peridot, ordenó al agua para formar un puño enorme de liquido y se preparó para aplastar y terminar con Peridot.
—¡Ya basta!— dijo Ronaldo, que volvió a acercarse, esta vez para empujar a la gema azul.
Lapis se desconcentró y el agua que utilizaba para formar el puño se deshizo y cayó, empapándola. El agua que aprisionaba a Peridot se mantenía firme.
—¡Ronaldo! ¡te dije que te fueras!— gritó Peridot, tratando de liberarse.
—¿Por qué están tan empeñados en ayudarla? ¡Ella es peligrosa!— dijo Lapis, irritada—. ¡No dejaré que lastime a Steven!
—¡Lázuli! ¡por favor! ¡no!— rogó Peridot, pero Lapis no escuchaba, no quería escuchar.
Lapis aplastó a Peridot con el agua que la sujetaba, tan fuerte que logró destruir por fin su forma física. Las partes mejoradas de Peridot cayeron a la arena, al igual que su gema.
—¡Peridot!— Ronaldo se apresuró a tomarla entre sus manos. Steven y Connie le habían explicado lo que le pasaba a una gema cuando destruían su forma física.
—Suéltala.— habló Lapis con mucha seriedad, aún dispuesta a terminar el trabajo. Dispuesta a destruir la gema.
—¡¿Qué pasa contigo?! ¡ella no te hizo nada!— le gritó Ronaldo, furioso.
—¡Yo sólo quiero proteger a...!— no pudo terminar de hablar ya que sintió un fuerte golpe en la cabeza.
Lapislázuli, indignada, se giró para enfrentar a su agresor; grande fue su sorpresa al descubrir que quien la había atacado no era otro más que Steven, él le había arrojado su escudo, golpeándola con éste. Lapis regresó toda el agua que había usado para atacar, al océano, se encogió de hombros y miró a Steven con tristeza.
—Ya fue suficiente, Lapis.— habló Steven, de forma fría y seria. Steven nunca se había dirigido a Lapis de esa manera.
—Steven, yo...— trató de decir Lapis, pero Steven fue corriendo directamente hacia Ronaldo que sostenía la gema de Peridot. Steven había ignorado a Lapis por completo.
Las Crystal Gems llegaron, rodearon a Lapis con sus armas en alto, Amatista estaba preparada para atacarla si fuera necesario.
—No las entiendo. ¿Cómo permiten que una gema de Diamante Amarillo se una a ustedes? No tiene sentido, ella no perdería una oportunidad para traicionarlas.— les dijo Lapis.
—Sí, lo dice la que empezó a atacarnos.— dijo Amatista, con ganas de vengarse por los golpes que había recibido.
—Intentaba protegerlas de Peridot, ustedes se metieron en medio.— dijo Lapis con rencor.
—Destruirla no es una opción.— dijo Garnet, seria.
—¡¿Qué les pasa, Crystal Gems?! ¡ustedes solían hacer esto todo el tiempo durante la guerra!
—¡Tú no sabes nada de la guerra!—gritó Perla, ofendida—. No hables si no lo entiendes.
—No sé por qué crees que no lo entiendo.— respondió Lapis, airada.
Steven estaba junto a Ronaldo, él no había soltado la gema de Peridot, se aferraba a ella como si la fuera a perder.
—No te preocupes, ella estará bien.— dijo Steven, quien también estaba triste.
—¿Seguro?— miró la gema en sus manos, sintiéndose extraño por poder sostenerla de esa forma.
Amatista se acercó a ellos, miró la escena e hizo una mueca al ver las partes mejoradas de Peridot en el suelo.
—Agh, qué asco, sus partes están por todos lados.— dijo la morada.
—¿Eso no eran partes de su cuerpo?— dijo Perla, acercándose también.
—Evidentemente no.— habló Ronaldo, que no parecía sorprendido—. Seguro eran prótesis reboticas para mejorar sus habilidades en combate. ¿La vieron luchar? ¡Ella era completamente asombrosa!
—Sí... Hay que tirarlos.— dijo Amatista, recogiendo las partes de Peridot.
—No, Amatista, ella se va a enojar.— intervino Steven—. Las guardaremos hasta que regrese.
—Está bien.— dijo la morada de mal humor, dejando caer las cosas devuelta al suelo.
Ronaldo le entregó a Steven la gema de Peridot. Steven le habló a la gema en susurros, como si pudiera tranquilizarla después del combate. El niño fijó su vista en Lapislázuli, quien discutía seriamente con Garnet. El niño híbrido no podía evitar sentirse muy mal al respecto, todo lo que había querido era que ambas se unieran al equipo y que fueran amigas, pero nada salió como lo planeó. Había sido un desastre.
—Lapis.— le hablaba Garnet a la gema azul. Ambas estaban alejadas del resto—. Te agradezco por salvarnos de Jaspe y por todo lo que has hecho por Steven, pero te digo que si sigues atacando a Peridot, o a cualquiera, de ese modo, sólo terminarás hiriendo los sentimientos de Steven.
—Yo no confío en ella.
—Yo tampoco, no del todo.— confesó Garnet. Lapis la miró, expectante—. Pero no ganamos nada atacándola, sólo el tiempo dirá si ella es de fiar.
—¿Cómo puedes estar segura de que esperar no es un error?
—No estoy segura.— admitió, quedándose pensativa unos segundos. Recargó su mano en el hombro de la gema más pequeña—... Pero, debes saber, ella te salvó de Malachite, deberías darle la oportunidad a cambio.
Lapis bajó la mirada, pensativa. Lo único que le importaba en esos momentos era recuperar la confianza de Steven, lo demás no le interesaba, ya no.
—¡Steven!— lo llamó Sadie, que llegó a toda prisa hacia él, Lars iba tras de ella, aunque no tenía ánimos de volver ahí—. ¿Ya todo terminó? ¿están bien?
—Se lo perdieron todo.— les dijo Ronaldo—. ¡Debieron haber visto a Peridot pelear contra esa malvada gema!
—Lapis no es malvada.— repuso Steven—. Sólo intentaba protegerme, a su manera.
—¿Y qué le pasó a la chica verde?— preguntó Lars.
Steven puso cara triste y les mostró a ambos la gema de Peridot.
—Oh, no.— dijo Sadie, llevando ambas manos al rostro—. Steven, qué terrible.
—¿Está... muerta?— dijo Lars, extrañado.
—¡Ella no está muerta! ¡sólo regresó a su gema!— le respondió Ronaldo, enojándose con él.
—Oye, viejo, no te pongas así. Realmente me alegra que tu novia no esté muerta.
—¿Cuánto tiempo estará así?— preguntó Sadie, acercándose a Steven para ver mejor a la gema.
—No lo sé.— confesó Steven—. Amatista tarda unas horas, Perla se demora semanas, pero Lapis tardó más de un mes.
—¿Y qué le pasó a la loca que nos atacó? ¿acabaron con ella?— preguntó Lars.
—Aquí estoy.— dijo Lapis, acercándose al grupo.
Lars se sobresaltó y se ocultó tras de Sadie quien, por su parte, también se atemorizó.
—¡Monstruo!— la acusó Ronaldo, señalándola.
Lapis cerró los ojos, aceptando el insulto, se inclinó ligeramente a modo de disculpa.
—Lamento mi comportamiento, no debí haberte atacado, humano.
—Soy Ronaldo.— le corrigió.
—Lo siento, Ronaldo.
—Y no deberías disculparte conmigo, ¡deberías disculparte con Peridot!
—Me disculparé cuando se regenere.— contestó ella, pero esta vez su rencor era notable en su tono de voz. La gema azul miró a Steven—. Steven, perdóname. Tú has sido muy bueno conmigo, y yo...
Lapis se quedó sin habla, Steven estaba abrazándola. Lapis no sabía cómo reaccionar exactamente, había estado atrapada tanto tiempo, demasiado como para recordar lo que se sentía una muestra de afecto.
—Me alegra mucho que hayas vuelto, Lapis.— dijo el niño.
Lapislázuli sonrió, envolvió al pequeño en sus brazos, correspondiendo de forma un poco insegura su abrazo.
—Pero no vuelvas a ponerte tan agresiva.— bromeó Steven. Lapis no dijo nada al respecto.
Pero los tres humanos no estaban tan seguros de ella, especialmente Ronaldo. Lapis se percató de la forma en que Ronaldo la observaba, supo entonces que no obtendría su perdón con una simple disculpa, pero no le importaba, no le importaba ninguno de ellos.
A Lapislázuli nunca le importó la humanidad, nunca le gustó el miserable planeta en el que ahora se encontraba. Nunca podría, jamás, perdonar a las Crystal Gems por los siglos de encierro. Pero sí había algo que era mucho muy importante, y eso era el pequeño niño a su lado. Steven era el único amigo que tenía y el único que necesitaba, el único que le había mostrado amabilidad en miles de años. Junto a Steven podía sentir bondad en su alma otra vez.
Y eso valía la pena.
En realidad siempre tuve planeado que Peridot perdiera su forma física en el capítulo 10, pero ¿qué no sería mucho más interesante que quien la destruya sea Lapislázuli?
Algunos ven a Lapislázuli como una chica dulce y buena... yo no. Habrá que esperar cómo es su comportamiento en el original, ya sabemos que pronto saldrá dado a un avance que salió (¿y que Peridot querrá ser su amiga? seguro Steven está implicado en ello) Yo realmente no veo a Lapis como alguien tan afectiva y amigable, pero quizá la serie me sorprenda.
Por cierto, me he estado replanteando una vez más la historia de este fanfic, y es que este fic es muy simple, no se compara con mis otros fanfics que son muy, muy, demasiado intensos (hago sufrir a los personajes de forma inimaginables, y a los lectores ni que se diga)
Ayer estaba leyendo el capítulo anterior a este y me dije "Wow, esto es tan, pero tan simple" (no pude evitar compararlo con un capítulo de otro fanfic que estaba escribiendo, pero lo que me dejó deprimida fue cuando abrí un libro real y comparé xD )
Y la verdad es que esa siempre fue mi idea, que sea una historia simple... al inicio.
Lo que me ha estado molestando es que cuando empecé a escribir el capítulo 1, yo ya tenía una historia en mi cabeza, algo que quería contar y enseñar, pero a causa de los acontecimientos en el original me planteo una y otra vez las mismas preguntas "¿Yo realmente le haría esto a los personajes?" "¿realmente es algo que pasaría?" "¿realmente es algo correcto?" "¿realmente quiero abandonar la maravillosa simpleza?"
Llegué a la conclusión de que... decidiré qué hacer con esta historia sobre la marcha (siempre y cuando sea congruente). También planeo aprovechar situaciones en el original para adaptarlos a mi fanfic (Cluster, te miro a ti)
ahora unos comentarios random
¡Me trollearon en el doblaje latino! yo creí que a Malachite la traducirían como Malaquita! pero le dejaron Malachite!
Por cierto, amo escribir sobre batallas, lo llevo haciendo desde que comencé en fanfiction. A algunos les gusta describir romance, pero para mí describir a dos personajes golpeándose es muy satisfactorio. En mi fanfic "La batalla de las diosas" me han dicho que las peleas son muy intensas, jaja, aseguro que sí.
ya, ya, ¿reviews?
