Gema corrompida
capítulo 10: Amigos viendo películas de terror.
Habían pasado un par de horas desde que Lapis había destruido la forma física de Peridot y ésta había vuelto a su gema. Nadie sabría decir cuándo se regeneraría la gema del Planeta Madre, pero Steven presentía que podría ser en cualquier momento.
Ahí estaban todos en la sala de Steven, desde los preocupados hasta los que no querían estar ahí pero de alguna forma ahí se encontraban. Las Crystal Gems observaban desde distancia, Amatista comía un almuerzo; Steven, Ronaldo, Sadie y Lars estaban en torno a la gema de Peridot sobre la mesita de la sala, observándola fijamente; en la entrada de la casa, recargada en el marco de la puerta, estaba Lapislázuli, quien comenzaba a replantearse el hecho de que destruir a Peridot no había sido buena idea.
—Me estoy muriendo de aburrimiento.—dijo Lars después de un largo silencio.
—Nadie te obliga a estar aquí.— habló Ronaldo en tono molesto.
—Pues resulta que no tengo nada mejor que hacer, así que tendrás que soportar mi presencia.— el hecho era que ahí se encontraba Sadie, y no le gustaba dejar sola a Sadie con Ronaldo.
—En realidad yo también me estoy aburriendo mucho.— dijo Amatista, acercándose a los adolescentes.
—Ciertamente quedarse esperando es algo muy inútil.— comenzó a decir Perla, ella se encontraba al lado de Garnet—. Quiero decir, tal vez ni siquiera se regenere hoy. Lo mejor es que cada uno se vaya a su casa y mañana tal vez...
—Está ocurriendo.— anunció Garnet y un segundo después la gema de Peridot comenzó a brillar.
Todos, excepto cierta gema azul, se acercaron más, expectantes. La gema desprendió una figura luminosa que pronto creció y tomó forma, el cuerpo descendió hasta los demás.
Peridot abrió los ojos, notando que todos la miraban de muy cerca, asombrados. Ella estaba muy confundida.
—¿Qué...? ¿qué sucedió?— preguntó, atemorizándose por tantas miradas.
—Peridot...— Ronaldo la miró fijamente, haciendo que Peridot se incomodara—. Eres... eres...
—¡Pequeña! ¡ja, ja, ja!— Lars comenzó a reírse a carcajadas mientras los demás salían de su estupefacción; Amatista comenzó a reír también.
—¡¿Pequeña?! ¡¿cómo que pequeña, humano?!— entonces Peridot miró sus manos, dándose cuenta que sus partes robóticas no se encontraban, luego se miró los pies, luego el cuerpo entero, ¡esto era terrible!—. ¡Ah!— gritó mientras se seguía mirando sus manos temblorosas.
—Aww, eres como una pequeña y enojada rebanada de pay.— dijo Steven, sintiendo ternura.
—¡Steven! ¡¿dónde están mis partes robóticas?!— exigió saber Peridot, acercándose al niño—. ¡¿Dónde está mi escáner, mi registro?!
—No te preocupes, guardé todo en el armario.— la tranquilizó Steven.
Peridot resopló, aliviada. Si perdía toda esa información le iba a ir muy mal con Jaspe...
La gema del Planeta Madre se sonrojó de la vergüenza ya que todos seguían viéndola de muy cerca.
—¡¿Qué miran?! ¡¿acaso se les perdió algo?!— gritó, furiosa.
—¡Realmente eres una enana!— se seguía burlando Lars, riéndose todavía—. Oye, Ronaldo, tu novia resultó ser una noviesita, ¡ja, ja, ja!
—Oye, Lars...— le habló Sadie, con voz fría.
—Ja, ja. ¿Qué quieres?— Lars contuvo sus risas y miró a Sadie.
—Ella está de mi tamaño.— Sadie lo miró con brutalidad. Lars se encogió de hombros.
—Oh...
De un momento a otro Sadie le había dado un fuerte puñetazo a Lars en la cara, que bien merecido se lo tenía. Todos se sorprendieron, Amatista se rió más fuerte. Peridot miró a Sadie de la cabeza a los pies.
—Hum, creo que me agrada esta humana.— declaró Peridot, lacónicamente.
—¿De verdad?— Sadie la miró, ruborizándose—. ¿Entonces no hay rencores?
—¿Rencores por qué?— dijo, haciéndose la desentendida.
—Ya sabes, por pasar tiempo con Ronaldo.— bajó la mirada, avergonzada.
—No, no hay rencores. Siento haber sobreactuado, como compensación permitiré compartir la "amistad" de Ronaldo contigo.— habló Peridot con autoridad. Ronaldo se incomodó un poco—. Pero la próxima vez avísame, ¿quedó claro?
—Espera un momento.— interrumpió Ronaldo, un poco enfadado—. ¿Desde cuándo alguien tiene que pedirte permiso para salir conmigo?
Peridot no respondió, sólo hizo una mueca y se cruzó de brazos.
—No importa.— habló Lars, aún un poco afectado por el golpe—. No creo que Sadie quiera volver a salir con un perdedor como tú.
—¿Desde cuándo tú decides con quién quiero salir?— dijo Sadie, mirando a Lars con enojo.
—Como sea.— Peridot, molesta, se giró hacia Steven—. Necesito mis cosas, necesito mi escáner, necesito mis partes, no puedo quedarme así.— se señaló a sí misma, sintiéndose avergonzada.
—Yo creo que te ves mejor así.— habló Garnet, sonriendo ligeramente. Por algún motivo esto hizo que Peridot se molestara más—. ¿Cómo te sientes?
—Me siento como una insignificante gema atrapada en un planeta de lunáticos.— entonces Peridot recordó lo sucedido antes de destruirse—. Esperen, ¿qué pasó con Lázuli?
—Estoy aquí.— habló Lapis desde su rincón, con una voz sombría.
—¡Ah!— Peridot se sobresaltó y rápidamente (después de tropezar al bajar de la mesa) se ocultó tras Steven.
—Descuida, ya no tengo pensado herirte.— dijo Lapis, sin moverse de su lugar.
—Ella no va a quedarse con nosotros, ¿o sí?— preguntó Peridot a Steven, atemorizada.
—A partir de ahora se quedará a vivir con nosotros y será una Crystal Gem, así como tú.— exclamó Steven, muy contento.
¡Qué pesadilla!
—¡No puedes decirlo en serio!— gritó Peridot.
—¡Lo digo muy en serio!— dijo Steven con entusiasmo—. Seguro ustedes serán las mejor amigas.
Peridot miró a Lapis, ésta le dirigió una mirada gélida, aterradora. Peridot sentía que se desmayaría del susto.
—Steven, ¿podrías devolverme mis armas?
—¿Para qué?— preguntó Steven, inocentemente.
—Bien, bien.— habló Perla, dando un par de palmadas para llamar la atención—. Ahora que todo se ha resuelto, y dado a que ahora somos muchos habitantes en esta casa, tal vez es hora de que los humanos se vayan cada uno a su hogar.
—Perla...— Steven la miró.
—En realidad ya es un poco tarde.— dijo Sadie.
—Sí, hay que irnos.— dijo Lars.
—Yo podría quedarme un rato.— habló Ronaldo, mirando a Peridot. El chico se veía emocionado—. Ahora me gustaría compartir con Peridot mi análisis sobre su cambio de apariencia.
Peridot no lo miró, sólo cruzó sus brazos una vez más, como si no quisiera hablarle.
—¡Tengo una idea!— exclamó Steven, con el rostro iluminado y con un entusiasmo repentino. Los tres adolescentes lo miraron con sorpresa—. Esta noche, en el faro, películas de terror, nosotros, ¡un grupo de amigos viendo películas de terror juntos!
—Oye, eso es una gran idea, Steven.— sonrió Sadie.
—¿Bromeas? ¿cómo sabes que no pasará lo de la última vez?— dijo Lars con amargura.
—Esta vez no será así.— Steven tomó la mano de Peridot y miró a Lapis—. Con Peridot y Lapis con nosotros, nada escalofriante va a ocurrirnos.
Lapis notó la mirada de Steven, él esperaba una contestación. Lapis le dio una sonrisa desganada al niño como respuesta.
—Será una gran oportunidad para que conozcan mejor a Lapis y sean amigos, así fortaleceremos nuestra valiosa amistad.— Steven miró a Ronaldo con una gran sonrisa—. ¿Qué dices, Ronaldo?
Ronaldo lo pensó unos momentos, pero pronto adquirió la misma sonrisa que mostraba Steven.
—¡El club del horror está de regreso!— exclamó el rubio.
—¡Sí!— dijo Steven con emoción mientras Sadie no dejaba de sonreír y Lars se daba una palmada en la cara.
—¿Qué es una película?— preguntó Peridot, completamente confundida y sin entender nada.
—¡¿Qué es una película?!— se sorprendió Ronaldo por la pregunta de la chica verde. Se acercó a ella, la tomó de los hombros y la miró fijamente—. ¡Tengo mucho que enseñarte!
Peridot volvió a apartar la mirada de él, ruborizándose un poco por su cercanía. Sólo entendía que le disgustaba tenerlo cerca, que ya no quería ni mirarlo, que la hacía sentir débil, todo por algo que aún no lograba comprender.
—¿Qué dicen, chicas? ¿quieren venir esta noche con nosotros?— preguntó Steven a sus compañeras Crystal Gems.
—Eh, yo ya tengo planes. — dijo Amatista, sin interés.
—Steven, sabes que yo no le hallo el sentido a esas películas.— dijo Perla—. Y sabes que no me gusta que las veas ya que contienen mucha violencia.
—Él ni siquiera mira la película, se asusta demasiado y se oculta tras el sofá.— habló Lars.
Steven se encogió de hombros mientras Sadie se reía. Perla aún no estaba segura.
—Yo cuidaré que no las vea.— le dijo Lapis a Perla, convenciendo de ese modo a la gema de darle el permiso a Steven.
—¿Tú que dices, Garnet?— Steven miró a la Gem más alta, con la esperanza de que ésta sí aceptara. Garnet se acomodó las gafas y quedó pensativa unos instantes.
—No, creo que estarán mejor sin mí.— ella sonrió de forma maternal y sacudió el rizado cabello de Steven.
El niño se entristeció un poco, pero Sadie rápidamente se le acercó.
—Bien, entonces creo que nos veremos esta noche.— dijo la chica—. ¿A las ocho les parece bien?
—Sí, como sea.— dijo Lars, empezando a irse junto a Sadie.
—Nos vemos.— se despidió Sadie, saliendo con Lars por la puerta de la casa.
Las Crystal Gems se dispersaron, dejando solos a Steven, Peridot y Ronaldo. Peridot miró a Ronaldo, esperando que se fuera, pero el chico estaba atento viéndola y no parecía querer irse pronto.
Peridot dio unos pasos, pero no estaba acostumbrada a esa forma tan pequeña, así que perdió el equilibrio rápidamente, Ronaldo se apresuró a sujetarla para que ésta no tropezara. Peridot lo miró con enojo pero Ronaldo sólo se rió.
—¡Oye!— se quejó la gema cuando fue levantada del suelo por el chico para ser sentada en el sofá, entre Steven y Ronaldo—. No te permito tocarme.— dijo con enfado.
—¿Sigues enojada?— dijo Ronaldo con desánimos.
—No.— respondió secamente, apartando la mirada a otra parte, más precisamente hacia Steven, pero el niño tenía cara de querer abrazarla por lo que Peridot desvió la mirada nuevamente, sintiéndose humillada.
Ronaldo hizo caso a la respuesta de Peridot, aún cuando era evidente que ésta había mentido. El chico tomó la mano de la gema, ella se sonrojó al instante mientras mostraba una expresión de disgusto.
—Sabes, yo ya había deducido que tu estatura era más baja sin tus partes robóticas.— le dijo Ronaldo, examinando el tamaño de los brazos de Peridot—. Pero no pensé que fueras tan pequeña, en verdad te veías más alta. Tal vez fue sólo una ilusión óptica o quizá tu cuerpo se había adaptado a las partes robóticas y al momento de regenerarte regresaste a tu forma original. ¡Cielos! tus manos son muy pequeñas.
—¡Es muy tierna!— Steven abrazó a Peridot, ella ya estaba muy enojada y avergonzada.
—¡No me digas tierna!
—Parece una loli de anime.— dijo Ronaldo, Steven se rió al haber entendido.
—¿Qué es un anime?— dijo Peridot, confundida. Ronaldo se desconcertó.
—De verdad tienes mucho que aprender.— le dijo.
Peridot gruñó y bajó la mirada. Realmente algo le disgustaba.
—Bueno... tengo que preparar todo para esta noche.— Ronaldo se puso de pie—. Nos vemos más tarde.— se despidió para después irse.
—Nos vemos, Ronaldo.— se despidió Steven. Peridot ni siquiera levantó la mirada—. ¿A ti qué te pasa?— le preguntó a su amiga después de que el chico se fue.
—Nada.— respondió ella, de mal humor.
Peridot se puso de pie, caminó hasta el armario, lo abrió y, efectivamente, sus partes robóticas estaban dentro. Ella tomó sus cosas para llevarlas hasta su habitación en el templo, pero eran muchas y no podía cargarlas por sí sola, Steven notó esto.
—Oye, Lapis, ¿puedes ayudar a Peridot a llevar sus cosas a su habitación?— le preguntó Steven a la gema azul. Peridot quedó paralizada al escuchar eso.
—No creo que sea necesario...— dijo Peridot, pero Lapis ya la había alcanzado, la ayudó a cargar algunas cosas y juntas caminaron hacia la puerta del templo.
La puerta se estaba abriendo hacia la habitación de la verde. Peridot alzó la mirada y le dirigió a Lapis una sonrisa nerviosa; Lapis sólo la miró de forma despectiva.
—¿Dónde las dejo?— preguntó Lapis.
—Sólo tíralas ahí.— dijo Peridot, quedándose rígida en su lugar.
Lapis dejó caer las piezas y Peridot hizo lo mismo con las suyas, aparentando que no estaba actuando como idiota, a pesar de que mostraba una sonrisa fingida y temblorosa. Peridot ya quería que Lapis saliera de ahí.
—Pronto te daremos tu propia habitación, Lapis,— dijo Steven, entrando y quedando en medio de las dos gemas—. Por mientras puedes quedarte con Peridot, ¡serán compañeras de habitación!
Peridot sintió ganas de gritar, estuvo a punto de reclamar pero Lapis interrumpió.
—No es necesario, Steven.— Lapis miró a su alrededor de forma aburrida—. Prefiero quedarme fuera a estar aquí.
Peridot no supo si ofenderse o alegrarse. Lapis iba a ser una persona difícil.
.
Más tarde, por la noche, aún cuando el cielo estrellado y oscuro comenzaba a llenarse de nubes negras, Steven, Lapis y Peridot salieron del templo para ir al faro. Durante el camino se encontraron con Lars y Sadie, de esa forma los cinco se dirigieron a su destino juntos como grupo. Al llegar al faro, al abrir la puerta, Ronaldo quiso asustarlos, pero sin muchos resultados.
—Viejo, en serio, deja de hacer eso. Ya no da gracia, ni siquiera a mí.— dijo Lars, siendo el primero en entrar.
—Cállate, Lars.— le dijo Ronaldo.
—A mí me pareció gracioso.— comentó Lapislázuli con una voz casi carente de emoción, entrando con Steven.
—... No se suponía que fuera gracioso, pero gracias, creo.— Ronaldo miró a Lapis un momento, después notó que Peridot estaba a su lado, observándolo—. ¿Qué?
—Hm.— Peridot lo empujó para pasar y se fue sin decir nada.
Ronaldo seguía sin entender por qué parecía querer evitarlo, pero no le gustaba que ella estuviera enojada con él, especialmente porque no estaba seguro de la razón.
Ya todos adentro, los adolescentes discutieron sobre qué película ver.
—¿Qué tal esta?— dijo Sadie, mostrando la portada del vídeo—. Fue hecha con bajo presupuesto y aún así es completamente genial.
—Pero fue completamente sobreexplotada con tantas secuelas.— dijo Ronaldo.
—Es verdad, pero de todas formas no me perdía ninguna.— dijo Sadie, emocionada.
—¡Yo tampoco!— exclamó Ronaldo. Ambos se rieron.
—¡Sólo pongan la película de una vez!— gritó Lars, enojado por la aparente perfecta interacción de esos dos.
—Hm...— Sadie lo pensó un poco—. Tal vez sea un poco fuerte para Steven, Peridot y Lapis.
—Claro, como si la chica azul pudiera sentir algo.— dijo Lars, refiriéndose a la poca expresividad que estaba mostrando Lapis—. ¿Qué ésta no es la rara que se llevó el océano la otra vez?
—Sí, fui yo.— dijo Lapis, llevando su mirada hacia Lars.
—¡¿De verdad fuiste tú?!— se sorprendió Lars, ya que en realidad no estaba seguro de que ella hubiera sido—. ¡Casi me arruinas el verano!
—Lo devolví.— dijo la gema, con un aire casi siniestro.
—Y esta tarde nos atacaste, ¿acaso estás loca?
—Oigan, basta.— dijo Steven—. No olviden que el punto de esto es hacernos todos amigos.
—No lo necesito como amigo.— dijo Lapis, apartando la mirada.
—Por cierto.— habló Ronaldo—. ¿Ya te disculpaste con Peridot? no creas que se me ha olvidado.
Lapis se encogió de hombros, giró para ver a Peridot, la verde se sobresaltó.
—Perdóname por atacarte.— dijo Lapis, con el ceño ligeramente fruncido.
—No te perdono.— dijo Peridot con honestidad, cruzando sus brazos.
Lapis miró de nuevo a Ronaldo.
—No te perdona.— dijo Ronaldo de forma simple.
—No te preocupes, Lapis.— dijo Steven, tomando la mano de la azul—. Pronto todos te querrán, sólo es cuestión de tiempo, Peridot también tuvo problemas.
—No es verdad.— dijo Peridot con amargura.
—Puedes ser amiga mía.— le dijo Sadie a Lapis, siendo un poco tímida.
—Gracias, Sadie.— aceptó Lapis, esta vez habló de una forma más suave.
—¿Qué? ¿por qué sí eres buena con Sadie y conmigo no?— dijo Lars.
—¿Que no eres tú el que molesta a Steven?— Lapis fulminó a Lars con la mirada, éste se encogió de hombros.
Pusieron la película de terror, era una con mucha sangre, tripas y un asesino loco. En un sofá pequeño estaba sentado Lars, quien estaba muy cómodo, en cambio en el otro sofá más grande estaban Sadie, Ronaldo, Peridot, Steven y Lapislázuli, en ese orden, y casi no cabían ahí.
Lars, Sadie y Ronaldo estaban muy atentos a la película; Steven, aunque no se escondió tras el sofá esta vez, permanecía con los ojos cerrados en la mayor parte de las escenas; Peridot miraba con los ojos muy abiertos sin comprender del todo lo que sucedía; y en cuanto a Lapis, ella observaba cada detalle sin reacción alguna.
Llegaba ese punto de la película en la que se revelaba la verdadera identidad del psicópata asesino, todo parecía acabado cuando de repente el cuerpo que había permanecido inerte durante toda la película empieza a levantarse de forma macabra. Los espectadores estaban tensos, incluso los que ya habían visto la película antes.
El sonido ensordecedor de un trueno hizo a todos gritar, incluso Lapis se sobresaltó. Una tormenta eléctrica había comenzado afuera, la televisión se cortó sólo un instante pero continuó con normalidad, pero los chicos ya estaban algo alterados. Podían ver las fuertes gotas de agua chocar contra el cristal.
—¿Qué fue eso?— preguntó Lapis a Steven, viéndolo fijamente.
—Es lluvia.— le explicó Steven a Lapis—. Cuando el agua se pone muy caliente, se evapora y forma nubes y, cuando las nubes se ponen muy pesadas, llueve.— Lapis entendió de inmediato, Steven le sonrió—. Ya le he dado esa explicación a Peridot, ella ya no tiene miedo, ¿cierto, Peridot?
Pero Peridot estaba temblando y abrazando sus rodillas.
—No, no tengo miedo.— contestó la espantada gema.
La película finalmente terminó, era hora de ir todos a casa... pero la lluvia.
—Yo no pienso salir con esa tormenta.— dijo Lars.
—¿Entonces prefieres quedarte esperando toda la noche?— le dijo Sadie.
—Tengo una idea.— dijo Steven—. Tal vez Lapis pueda ayudarnos, ella controla el agua, seguro nos puede ayudar a que todos lleguemos secos a casa, ¿verdad, Lapis?— el niño miró a Lapis, ella le regresó la mirada.
—Steven, sin ofender, pero no me sentiría seguro si esta loca nos acompaña a casa.— dijo Lars.
—Lars, estás siendo demasiado duro.— le regañó Sadie—. A mí no me molestaría que me acompañe a casa.
—Por favor, Sadie, ella da miedo.
—Lars, ya basta.— se molestó Steven.
—No, está bien.— habló Lapis con voz calmada, miró a Steven y a Sadie—. De todas formas no puedo apartar la lluvia.
Steven volvió a pensar.
—Entonces usaremos el plan b.— en ese instante, el niño hizo salir su escudo, lo alzó en lo alto y le sonrió a sus amigos—. Podemos usarlo como paraguas.
Lars y Sadie se miraron entre sí, dudando un poco, pero Sadie fue la primera en dar un paso hacia Steven. El niño miró a las dos gemas y a Ronaldo.
—No cabemos todos bajo el escudo, esperen aquí hasta que deje a Lars y a Sadie en sus casas. Volveré por ustedes.— dijo el niño, saliendo junto a los otros dos por la puerta que lleva a las escaleras—. No te metas en problemas, Lapis.— alcanzó a decir Steven, desconcertando a la mencionada.
Lapis bajó la mirada, se quedó de pie cerca de la puerta, parecía dispuesta a quedarse en ese mismo lugar hasta el regreso del niño. Se sentía un poco mal por ese último comentario de Steven, aún cuando sabía que el niño sólo estaba bromeando.
Peridot estaba sentada en el sofá, le molestaba tener que esperar, pero tampoco quería salir a la lluvia. Permanecía con los ojos muy abiertos mientras recordaba lo visto en la película.
—¿Cuando le cortas una parte a un humano no vuelve a crecer?— hizo la pregunta más para sí misma, se veía un poco traumatizada.
—No.— le respondió Ronaldo, sentándose a su lado.
—¿Y qué era ese liquido rojo?— preguntó. Estaba abrazada a sus rodillas, recordando las horribles escenas.
—Sangre, los humanos la necesitamos para vivir.
—¿Por qué grabarían a humanos muriendo?
—Eran actuaciones, la sangre no era real.
—Oh...
Peridot miró a Ronaldo un segundo, se alejó un poco de él, ya que seguía molesta por una razón. Esto no pasó desapercibido por Ronaldo, él se cruzó de brazos, tratando de entender cuál era el problema de su amiga. Cuando ella se enojaba normalmente lo insultaba, pero esta vez estaba actuando algo diferente, ahora parecía querer apartarse.
Peridot se sentía impaciente, pasaban los minutos y ahí estaban los tres, ninguno decía nada. Realmente ellos eran las últimas personas con quien Peridot quería estar. Lapis rompió el silencio.
—¿Con qué propósito te uniste a las Crystal Gems?— preguntó la azul a Peridot.
—¿Por qué lo preguntas?— dijo Peridot, fastidiada.
Ronaldo las miró a las dos, sabiendo que esto no iba a terminar bien.
—No puedo creer que estés con ellas sólo porque Steven te lo pidió. No confío en ti.
—¡¿Cuál es tu problema?!— Peridot se puso de pie de un salto—. ¡Tú también te estás uniendo porque Steven te lo pidió!
—Yo no me estoy uniendo a nada.— dijo Lapis con severidad. En ningún momento se movió de su lugar frente a la puerta—. Jamás seré una Crystal Gem y sé que tú tampoco.
—¿Entonces por qué me preguntas todo esto?— Peridot estaba enojada, no le gustaba que sospecharan de ella.
—¡Porque yo quiero proteger a Steven y no tengo nada que compruebe que tú ya no obedeces las ordenes de tu diamante!
—¡Deja ya de acusarla!— intervino Ronaldo. Peridot se le quedó mirando—. ¡Tampoco tienes nada que compruebe que ella es mala!
—¿Por qué sigues defendiéndola, Ronaldo?— Lapis lo vio, dirigiéndole una mirada dura y fría—. Ella no haría nada por ti.
—¡Ya!— gritó Peridot, furiosa—. ¡Deja de tratarme como si yo fuera una basura traidora!— rugió con coraje.
Si Peridot tuviera su armamento, seguramente ya le hubiera disparado a Lapis, pero ahora se encontraba vulnerable.
Lapislázuli no hizo nada más, sólo salió por la puerta y la cerró, se fue sin esperar a Steven.
Peridot se volvió a sentar, se encogió en su lugar, cubrió sus ojos con ambas manos, empezando a temblar, parecía como si llorara. Es que sabía la verdad, sí era una basura traidora.
—¿Estás bien?— preguntó Ronaldo, sentándose a su lado. Se preocupó por ella, no estaba seguro si lloraba o no.
—¡Yo puedo defenderme sola!— le gritó Peridot, alzando la mirada. No, no estaba llorando—. ¡Déjame en paz!
—¿Por qué estás enojada conmigo?— preguntó, desanimado.
—¿Qué te importa?— dijo con una vocesita. Abrazó sus rodillas y ocultó su rostro ahí.
—Peridot, tú realmente me importas, por eso te defendí.
—¿En serio? ¡¿por eso te expusiste al peligro cuando ella me estaba atacando hace unas horas?! ¡no debiste hacerlo!— le gritó, enfrentándolo.
En realidad, Peridot estaba molesta, pero no parecía con la convicción de seguir molesta, era más bien como si estuviera molesta por puro capricho.
—¿Por qué crees que no debería hacerlo?
—¿Por qué deberías?— lo miró con enojo—. Tú sólo... podrías reemplazarme y ya.
—¿Es por lo de Sadie? A ella ya la perdonaste, ¿por qué no me perdonas a mí también?
Peridot se sonrojó e hizo una mueca.
—No es eso, aquello era una tontería, yo sólo... había creído que...—bajó la mirada, sintiéndose mal en lo más profundo de su ser. Se sentía triste, pero no era sólo tristeza lo que albergaba—. Creí que yo ya no te importaba, creí que me habías reemplazado.— dijo con dificultad, le era duro admitir sus sentimientos—. En el Planeta Madre, cuando una gema no es lo suficientemente buena, es reemplazada con otra igual.— Peridot apretó sus puños, sintiendo sus manos temblar de algo que no era ira, sino miedo—. Creí que te habías cansado de mí.
—Peridot eso... No es así. Ambas son mis amigas, no importa cuántos amigos tenga, los amigos no son algo que se reemplaza. Tú me importas mucho.
—Yo... yo sé que es así.— admitió, porque, aunque no sabía sus razones, ya no dudaba más de él—. Por eso estoy tan molesta contigo.— levantó la mirada y lo vio con odio, se sentía realmente furiosa, pero no sólo era furia, miedo y tristeza lo que guardaba, había algo más que quería ocultar—. ¡¿Por qué trataste de enfrentar a Lázuli de esa forma?! ¡no lo entiendo! ¡¿por qué todos ustedes querían protegerme de ella?! Sólo no puedo comprenderlo. Tú, las Crystal Tontas, Steven, ¿por qué les importo tanto? ¡yo no quiero importarles! ¡no necesito su lástima ni su piedad! No lo quiero y no... no lo merezco. ¿Por qué arriesgarse tan inútilmente por mí?
—Porque eres nuestra amiga.— Ronaldo recargó su mano en el hombro de Peridot, sonriéndole. Peridot hizo una mueca en sus labios, no muy convencida—. Aquí no es como tu planeta, aquí nadie puede ser reemplazado, por eso nos preocupamos tanto por ti.
Peridot volvió a bajar la mirada, conteniendo como podía aquel sentimiento que no quería mostrar... Felicidad. Le importaba a tantas personas y eso la ponía tan feliz que casi podría llorar.
Pero no debía sentirlo, aún tenía una misión que cumplir, no debía ser amiga de ellos, no podía dejar que sus sentimientos nublaran su juicio. Se sentía feliz, pero eso dolía.
—Steven ya se tardó.— murmuró la gema, mirando al suelo. Ya no quería hablar más de sus sentimientos, todo era muy confuso en la Tierra.
—El clima tampoco parece mejorar, realmente es como una película de terror.— bromeó.
Ambos se miraron mutuamente. Empezaba a hacer frío y la tormenta sonaba muy fuerte, se podían escuchar los rayos, el viento y las olas azotando la playa. Aún con eso, todo se sentía en calma.
—Deja de mirarme de esa manera.— le dijo Peridot a Ronaldo después de un rato.
—Es que te ves adorable en tu nueva forma.— dijo Ronaldo, conteniendo una risa. Peridot se molestó.
—Cierra la boca, Steven ya me lo dijo montones de veces, Amatista no para de molestarme con eso. Esta forma insignificante no va a durar mucho tiempo, volviendo al templo volveré a colocar mis partes robóticas en donde pertenecen.
—Como quieras, te ves bien de las dos formas.— Ronaldo aprovechó esa cercanía para tocar al fin el cabello de Peridot. La gema se sorprendió e indignó por esto—. ¡Vaya! ¡realmente es cabello! ¿éste también puedes cambiarlo o sólo se mantiene así?
—¡Por supuesto que es cabello! ¡¿qué te creías que era?! ¡¿y para qué quisiera cambiarlo?!— Peridot trató de apartar la mano de Ronaldo de ella, pero él pronto utilizó ambas manos para tratar de desordenarle el cabello a la gema—. ¡Aparta tus extremidades de mí, desquiciado! ¡deja de tratar de mover mi cabello!
—Pero es que es bastante... extraño.
—¿Extraño? ¡¿extraño?! Quiero decir, ¡sólo mírate!— Peridot se levantó un poco para poder alcanzar con su par de pequeñas manos el cabello de Ronaldo—. ¡Tú no tienes derecho a decirme nada a mí sobre mi cabello!
—Oye, mi cabello es de familia, ¿cuál es tu excusa?
—Soy una peridot, ¡esa es mi excusa!
Ambos se rieron. Ronaldo siguió molestando a Peridot con su cabello y Peridot fingió tratar de arrancar el de él. Juguetearon con el cabello del otro unos segundos hasta que se miraron a los ojos y finalmente se percataron de los escasos centímetros de distancia que había entre los dos.
Peridot se sobresaltó, quiso apartar las manos pero no lo hizo, sólo bajó los brazos lo suficiente para rodear el cuello de Ronaldo con ellos. Y Ronaldo no la soltó, llevó una de sus manos a la mejilla de la chica y le acarició el rostro; por algún motivo no podía dejar de mirarla, pero tampoco podía pensar mucho al respecto. Sólo... ¡sólo estaba pasando!
Entonces...
—¡Peridot, es hora de irnos!— gritó Steven, abriendo la puerta bruscamente.
Peridot se alejó de Ronaldo de un salto, retrocedió tanto que se cayó del sofá; al levantarse, ella miró a ambos como si fuera un gato atrapado buscando por dónde huir. Ronaldo y Steven la miraron raro mientras ella, muy agitada, salía corriendo del lugar sin siquiera esperar al niño.
—Pero... ¿qué es lo que pasa con ella?— Steven, extremadamente confundido, miró a Ronaldo en busca de respuestas—. ¿Pasó algo?
Ronaldo, que de por sí ya tenía un sonrojo, se puso completamente rojo ante la pregunta de su amigo y no supo qué responder.
Peridot bajó las escaleras hasta llegar a la salida, dudó unos segundos en la puerta ante la tormenta, pero al final decidió seguir con su huida y adentrarse a la oscura noche de lluvia. Hacía frío y se empapó rápidamente, casi no veía nada pero sabía el camino de regreso al templo, así que le fue fácil bajar de la colina, en la cual casi se cae un par de veces dado a que estaba corriendo.
La gema no entendía nada de lo que había sucedido hace tan sólo unos instantes, estaba tan confundida y no podía dejar de correr, escapando de una oleada de sentimientos extraños y entremezclados con algo de angustia. Se acercaba al templo, corría por la arena húmeda; llevó su mano a los labios, y cerró los ojos con fuerza. ¿Qué es lo que había pasado?
Algo fuera de lo común hizo que la gema verde se detuviera; había un punto en la playa en la que no estaba lloviendo, como si algo estuviera bloqueando el agua para no dejarla pasar. Por un momento Peridot pensó que quizá eso era algo normal en la Tierra, pero pronto entendió qué era lo que ocurría. En el centro de ese punto seco en la playa estaba Lapislázuli, parada frente al mar, debajo de la lluvia pero sin tocar el agua. Entonces sí podía apartar la lluvia.
Por un segundo Peridot se olvidó de todo y se concentró en Lapis, preguntándose qué hacía en ese lugar. Con confianza y ya sin temor, olvidando el enojo que tenía hacia ella, se acercó a la gema azul, entrando a su pequeño espacio sin lluvia. Peridot echó un vistazo al cielo, notando que parecía como si un escudo invisible desviara el agua para no mojarlas.
Peridot estaba por llamarla, pero Lapis habló primero.
—¿Qué buscas aquí?— preguntó la azul, sin mirarla.
—Sólo estaba preguntándome qué hacías aquí afuera.— habló Peridot, restando importancia—. No es que me interese en ti.
—¿Por qué haces esto?— cambió el tema de conversación de repente.
—¿Qué?
—Yo ya no pertenezco al Planeta Madre, ese sitio ya no es mi casa.— Lapis alzó la vista al espacio exterior, pero las nubes oscuras bloqueaban las distantes estrellas. Añoraba tanto lo que fue allá a la distancia—. Ese lugar ya no es lo que solía ser, por ello me quedaré aquí en la Tierra.
—¿Estás hablando en serio?— dijo Peridot con extrañeza—. Tú puedes simplemente ¡volar hasta el Planeta Madre cuando quieras!, ¿por qué te quedarías en este lugar?
—Este miserable planeta no me importa, nunca... nunca creí en este lugar. Pero Steven está aquí. No importa lo mucho que deteste quedarme varada en este planeta, ni siquiera importa mi odio hacia las Crystal Gems. Steven me dio libertad después de miles de años, Steven me ofreció su amistad y es el único en quien confío. Él es mi razón para soportar un lugar que detesto y esas gemas que detesto, todo es por él.
—Realmente... ¿todo es por él?— Peridot dio un paso más hacia la otra gema, buscando explicaciones ante lo ilógico—. ¿Por él traicionar a nuestro planeta y nuestra diamante? ¿por ese híbrido tuviste el valor para enfrentarte a Jaspe?
—Responde mi pregunta esta vez, Peridot, ¿por qué haces esto? ¿cuál es tu motivo para quedarte?
—¿Motivo? ¡¿Qué motivo podría tener yo?! Literalmente, estoy siendo obligada a quedarme aquí.— eso, y la misión que le impuso Jaspe, la cual no podía revelar.
—Entonces es imposible que me entiendas, por ello no puedo confiar en ti.— Lapis desplegó sus alas, las cuales eran enormes y magnificas debido a la lluvia—. A menos de que tengas un motivo real para quedarte, siempre serás sospechosa.
—¿Qué estás haciendo?— preguntó la verde, mirando con sorpresa las enormes alas de Lapis.
—Como ya te dije, jamás seré una Crystal Gem, y que me quede no significa que lo sea.— Lapis giró un poco para ver a Peridot con dureza—. Por favor, dile a Steven que lo estaré cuidando, aunque no esté con él, permaneceré cerca.
—Espera, ¡Lázuli! ¡¿Qué quieres decir?!
Lapis movió sus gigantescas alas, se alejó del suelo y voló hasta más allá de las nubes oscuras del cielo, desapareciendo en la noche tormentosa. Lapislázuli se había esfumado, se había largado, tal adolescente rebelde había escapado. No iba a volver, ¿verdad?
La lluvia volvió a caer sobre Peridot y ésta pareció volver a la realidad.
—No sé cómo le diré a Steven esto.— se dijo Peridot, bajando la mirada.
Escuchó a Steven acercarse, el niño estaba volviendo al fin, pero Peridot no tenía ánimos ni de decirle lo que había pasado con Lapis ni de confesar por qué había salido huyendo de esa manera del faro.
Peridot arrastró los pies hasta la casa, siendo pronto alcanzada por el niño, al cual se vio obligada a decirle "Lapislázuli se ha ido, pero seguro pronto vuelve" Le contaría los detalles mañana a las Crystal Gems, pero por esa noche no tenía ánimos de nada.
Entró a su habitación en el templo, se sentó en el suelo, observó sus partes robóticas, las cuales tenía a poca distancia.
Recordó lo que le había dicho Lapislázuli.
"A menos de que tengas un motivo real para quedarte, siempre serás sospechosa"
Peridot sí tenía un motivo real, la misión de infiltrarse a las Crystal Gems, descubrir sus debilidades y después traicionarlas. Esa misión... estaba empezando a torturarla.
—¡Agh! ¡¿por qué?!— se odió a sí misma por su debilidad.
Sabía que su deber era serle leal a Diamante Amarillo, pero esos malditos e indeseados sentimientos no la dejaban tranquila.
No, no debía ser amiga de ellos, no debía.
¿Y qué rayos había sido aquello?
Nuevamente llevó su mano a los labios, preguntándose qué había pasado. Estaba tan confundida, ¿por qué se sentía de esa manera?
Lo que Peridot no entendía era lo que había ocurrido antes de que Steven interrumpiera, lo que la había hecho huir con pánico y vergüenza. No, no había sido un beso, pero estuvo muy cerca de serlo. Sólo había sido una fracción de segundo en la que sus labios habían rozado los de Ronaldo.
Peridot se acarició los labios con sus dedos, reflexionando con más calma lo sucedido, recordando la sensación de estar tan apegada al chico humano. Se preguntó qué hubiera sucedido si Steven no hubiera interrumpido. Deseó saber qué hubiera pasado si...
No, no. No debía seguir pensando en algo que no entendía y que sólo la confundía. No podía entorpecer su misión por tonterías como ésta.
Peridot se acercó a sus partes robóticas, mentiría si dijera que sabía cómo ponérselas completamente por sí sola, así que desistió de la idea y sólo revisó su escáner.
Una fuerte sensación de impactó la embargó. Había recibido un mensaje, ¡el mensaje con las ordenes de Jaspe finalmente había llegado!
Peridot se sintió tan... asustada. Realmente estaba pasando, realmente debía traicionar a las Crystal Gems pronto. Realmente estaba empezando a dudar y eso no le gustaba. Una gema no debería dejarse llevar por sus emociones, una gema no debería dudar de sus ordenes. Pero estaba pasando, realmente estaba pasando.
La gema del Planeta Madre comenzó a leer el mensaje que le había enviado Jaspe a su escáner. Una vez terminó de leer sus ordenes, Peridot no lo pudo creer.
—Por mis estrellas.— se dijo, incrédula.
Algo era seguro, su estadía como infiltrada en las Crystal Gems podría no durar mucho si algo salía mal después de esto.
Creí que no lo terminaría, estaba ocupada terminando un cosplay de Chara xD
que sepan que este es el capítulo más largo hasta ahora xD
Las cosas se complicarán para Peridot, pero eso lo veremos más adelante
estoy segura de que les gustará lo que sigue jeje
¿Saben? No sé por qué le doy tanta prioridad a este fic, tengo muchos otros fanfics, algunos incluso debo terminarlos ya, así que creo que me olvidaré de este fic al menos hasta que termine el hiatus en la serie, es lo mejor (lo mejor para mí y mis otros fics, para ustedes no creo xD)
por cierto, ¿ya vieron los spoilers que han salido? Me ha gustado en el que aparece Lapis, me hizo sentir que no estoy tan equivocada respecto a su personalidad jaja ella es tan badass
Siempre he pensado que la relación entre Lapis y Peridot iba a ser tensa, pero por algún motivo siento que están destinadas a ser las mejores amigas jaja, cualquier cosa puede pasar en la serie.
Por favor, dejen un comentario si les gustó :3
