Gema corrompida

capítulo 12: Reencuentro.

Era la tercera vez que lo veía de esa forma, y no es que le prestara... mucha atención, era sólo que estaba actuando más extraño de lo usual. Este era el tercer día en que notaba algo inusual en Ronaldo, algo evidente le estaba pasando. ¿Cómo no notarlo? Cada mañana Kiki salía a abrir el negocio de las pizzas, acomodando las mesas y limpiando el cristal. Ronaldo hacía lo mismo, es ahí cuando se encontraban y se saludaban, estando ambos restaurantes uno al lado del otro. Siempre se saludaban, siempre desde que empezaron a tener edad para atender sus respectivos negocios familiares. Por ello era imposible para Kiki no notar el cambio cada que lo veía por las mañanas al abrir y por las tardes al cerrar.

Últimamente Ronaldo parecía esperar algo, o más bien a alguien, y con cada día que pasaba el chico parecía más desmotivado. Kiki no necesitaba ser adivina para saber qué buscaba cada que volteaba su mirada al camino hacia la casa de Steven. Peridot ya no lo visitaba.

¿Pero qué es lo que había ocurrido entre los dos? ¿acaso habían peleado?

Entonces recordó que hace semanas su entrometida hermana Jenny le había contado a Peridot que a Kiki le gustaba Ronaldo, ¡pero no era verdad! ¡a Kiki no le gusta Ronaldo! Además este obviamente no es el motivo de su separación, ya que ambos habían seguido saliendo después de esto. Para Kiki era igual de evidente que a Peridot tampoco le gustaba Ronaldo, si le gustara ya habría mencionado algo sobre lo dicho por Jenny, y eso nunca ocurrió. Por algún motivo, pensar que a Peridot no le gusta Ronaldo era algo que tranquilizaba a Kiki.

¿Pero qué hay de Ronaldo? ¿sentirá algo por ella?... Ni siquiera debía seguir pensando en eso, no debería importarle... pero Ronaldo se veía algo triste.

¿Debería preguntarle? Pensó Kiki Necesito saber qué le ocurre... ¿Y si está triste por Peridot? ¿y si siente algo más por ella?

¿Por qué le importaba? ¿por qué eso seguía perturbando su mente? No debería importarle, sólo debía tratar de animarlo, ¡debía animarlo!

Kiki dio unos pasos hacia Ronaldo... pero se detuvo. Sabía que debía animarlo así como lo animaba cuando eran niños, pero ya no sabía cómo hacerlo. ¿Por qué ya no era lo mismo?

—Buenos días, Kiki.— le sonrió Ronaldo, notando la presencia de la chica morena.

Kiki se sobresaltó, llevó su mano al cabello y lo acomodó. Sonrió de forma nerviosa, sin saber qué decirle, sin saber cómo preguntarle qué le pasaba. Se limitó a contestar.

—Hola Ronaldo, buen día.

Así era siempre y así iba a ser siempre si ella no aprendía a aceptar lo que aún sentía.

.

Por la tarde de ese mismo día, una extraña chica vestida con un suéter gris con capucha, se escabulló rápidamente hasta la pizzería. Miraba a todas direcciones, como si huyera y tratara de esconderse. Entró al establecimiento de forma rápida, llamando la atención de los clientes.

—¿Peridot?— preguntó Kiki con sorpresa. Se encontraba sirviendo una pizza en la mesa de al lado.

—¡No reveles mi ubicación, humana!— le gritó la chica alíen, apuntándole con el dedo.

—¡Peridot! ¡por aquí!— gritó Jenny, agitando el brazo desde la última mesa.

—¡Eso también va para ti!— le dijo a la entusiasta adolescente, dando fuertes pisadas hasta llegar a ella.

Kiki se quedó muy confundida, atontada, incluso.

—¿Siempre fue tan pequeña?— se dijo Kiki—. Tal vez usaba tacones antes...

¿Y por qué lleva ese suéter con este calor? Pensó Quizá está tratando de...

—Peridot.— habló Jenny una vez Peridot se sentó a la mesa, estando ambas frente a frente—. ¿Qué es esa ropa? Parece que te ocultas de alguien.— Peridot no le hizo caso, sólo se cubrió aún más el rostro con la capucha del suéter gris—. ¡Oh por dios! ¡realmente te estás ocultando de alguien! ¡¿Qué esperas?! ¡Cuéntame qué ocurre!— le cuestionó Jenny, con mucha curiosidad, casi trepándose a la mesa para quedar más cerca de la gema.

—¡Cállate, Jenny! Yo no tengo la necesidad de ocultarme de nadie, es sólo que esta... ropa me sienta bien.— le explicó con amargura.

—Es Ronaldo, ¿no es así?— se cruzó de brazos y sonrió con complacencia.

—Ñe.— Peridot recargó su rostro sobre la mesa, molesta.

A Jenny ya no le impresionaba el cambio en la apariencia de Peridot, ya la había visto con anterioridad dado a que iba a visitarla al templo junto con Buck y Crema Agria. Ambas se conocían de hace poco tiempo, pero ya tenían una forma de interactuar junto a la otra, se habían acostumbrado a convivir.

—Creí que ya habían superado lo de el acosador y la acosada, ¿les gusta mucho jugar a las escondidas o qué?

—¡Esto es diferente!— dijo la gema—. Él ya ni siquiera me busca y... yo no quiero que me busque. De tan sólo pensarlo siento... que soy débil. Más débil de lo que se supone que debo ser.

—Yo... No sé qué significa eso.— recargó sus codos en la mesa y se inclinó hacia ella—. ¿Qué sucedió entre ustedes dos?— esta vez no hablaba mostrando gran emoción, ni gran curiosidad, aunque sí había algo de ello; esta vez lo que más le motivaba a preguntar era una pequeña preocupación ante el problema de su amiga.

Peridot despegó un poco su cara de la mesa, mostrando una expresión de fastidio. Bajo sus ojos serios hubo un sonrojo.

—He estado pensando últimamente en lo que ustedes dijeron sobre mi relación con Ronaldo... creían que eramos novios. Para aclarar, no soy su novia y no tenemos nada parecido a una de esas asquerosas relaciones humanas... Pero últimamente me siento... rara, debilitada, como un dolor en el pecho que se niega a irse. No lo entiendo, Connie dijo que los novios se besan en los labios, y hace unos días nosotros...

—¡¿Qué?!— insistió Jenny, con los ojos muy abiertos y a escasos centímetros del rostro de la gema; la chica se había subido a la silla para quedar en esa posición.

—Ugh... Nosotros estuvimos apunto de...— levantó ambos puños y empezó a chocarlos entre sí—. Tú entiendes.

—¡¿Se iban a be...?!— Jenny cubrió su boca al notar que estaba gritando, lanzó una mirada hacia Kiki que se encontraba trabajando a distancia; Jenny le habló a Peridot en voz baja—. ¿Iban a besarse?

—Creo que sí.— se encogió de hombros.

—¡Ahhh!— gritó de emoción, llamando la atención de todos, incluso de su hermana—. ¿Cómo fue que pasó? ¡Cuéntame con detalles!

—¡Yo no sé qué pasó! Sólo estábamos ahí, nos quedamos solos, conversamos un poco y entonces... entonces...— se quedó paralizada, sumergiéndose en sus recuerdos. Sacudió su ruborizado rostro para apartarse esos pensamientos—. Entonces llegó Steven y es todo.

—¿Es todo?— repitió la chica, con decepción.

—Según Connie, los novios se besan en los labios, y nosotros no podíamos besarnos porque no somos novios ni nada parecido, así que ¡qué bien que no sucedió lo que sea que fuera a pasar!

—¡Ja, ja, ja! ¡Peridot! Es verdad que los novios se besan, pero aún si no son novios, cuando hay atracción sólo sucede y ya.— sonrió de manera divertida.

—¿Insinúas que me atrae Ronaldo? ¿de qué forma?— hizo una expresión extraña, casi la miró feo.

—Escucha.— habló con voz relajada—. Ustedes dos debían besarse, pero no sucedió, dime ¿no quieres averiguar qué hubiera sucedido si lo besaras?

Peridot no lo pensó mucho, sabía la respuesta desde el principio. Sí, quería saber qué hubiera sucedido, incluso desde antes de saber lo que era un beso. Quería averiguarlo pero temía hacerlo, también comprendía que era inapropiado. No respondió.

—¿Quieres dejar de sentirte débil?— insistió. Peridot le prestó más atención.

—Te escucho.

—Es obvio que tú, quizá ambos, tengan ese asunto pendiente, no podrán estar tranquilos hasta que lo completen. ¿Entiendes? Tienen que besarse.

—Yo no voy a besar a Ronaldo.— Peridot se enderezó, mostrándose casi ofendida.

—¿Realmente quieres dejar esto así? ¿planeas ocultarte de él toda la vida?

—Planeo ocultarme de él toda su vida.

—Pero Peridot, tú sientes algo por él.

—No entiendo lo que me hablas.— cruzó sus brazos.

—Hablo de lo que tú sentiste cuando iban a besarse. ¿Qué sentiste en ese momento?

—Yo no sentí nada...— apartó la mirada, sabiendo que ella no creía sus mentiras—. Bien... tal vez un poco, pero no significa nada.

—Deberías ir con él, terminar ese asunto que tienen pendiente, sólo así sabrás si significa algo.

—¿Estás diciendo que...?

—Que vayas con él a besarlo.— le habló en un murmullo, guiñando un ojo.

—¡No tengo por qué hacer tal cosa! ¡No quiero!— bajó la mirada, completamente ruborizada, haciendo un puchero con vergüenza.

—Muy bien.— Jenny cruzó los brazos y alzó una ceja—. Ahora imagina esto, imagina a Ronaldo besando a otra chica, ¿te gustaría?

—¡¿QUÉ?! ¡No! ¡¿Quién lo hizo?! ¡La que lo haga se las verá conmigo!

—¡Ja, ja, ja, ja!— se rió Jenny con mucha fuerza—. Realmente eres una chica celosa.

—¡No son celos! ¡tonta!

—Bien, bien. Pero algo es seguro, eres muy posesiva con él, ¿recuerdas lo de Sadie?

Peridot gruñó al recordar el drama que había hecho cuando Ronaldo salió con Sadie. No podía negarlo, ya sentía a Ronaldo de su propiedad, y si se lo dejaba a Sadie era solamente prestado. Ahora sabía que le molestaba que una chica se acercara a Ronaldo con intenciones más allá de amistad.

—No voy a besarlo...— murmuró la gema, firme en su decisión.

—¿Quién te entiende? Ya, sólo ve a decirle que te importa, sino de una u otra forma... lo vas a perder.

—¡Ronaldo no me importa! De hecho, ¡no me importa nada de este miserable planeta!— la gema dio un salto de su silla, gruñendo de enfado. Comenzó a caminar a la salida, sin despedirse—. ¡No necesito soportar ninguna de estas tonterías!

—¡Lo amas!— le gritó Jenny entre risas, bromeando y queriendo molestarla.

—¡Estás loca!— exclamó Peridot, finalmente saliendo del lugar, sin mirar atrás.

¿Amor? ¡No! Eso es lo último que a Peridot se le ocurriría; eso no es propio de gemas como ella, no para una peridot como ella, y él es sólo un insignificante humano con fecha de caducidad.

La gema detuvo su andar, sintiendo un malestar. Angustia otra vez, una mezcla de emociones de nuevo, últimamente le pasaba muy seguido cada que pensaba en él. Pero, ¿amor? claro que no, no era conveniente, no era la mejor elección, era insensato y sin esperanza.

—¿Peridot?

La mencionada se sobresaltó, giró su cabeza lentamente hacia la derecha, encontrándose a escasos metros de Ronaldo, el que quería evitar y el que le consumía el pensamiento en esos instantes. Vaya, quedó paralizada.

Se miraron unos segundos hasta que Peridot, con una cara de asustada, se cubrió la cabeza con la capucha del suéter e intentó huir caminando a paso veloz, esperando que su camuflaje diera resultado.

—Peridot, espera.— Ronaldo la siguió y rápidamente llegó a su lado. Peridot se maldijo internamente y no tuvo más opción que mirarlo.

—¡¿Qué quieres?!— preguntó, gritando sin querer.

—Yo... eh...— bien, no sabía qué decir. Sabía que debían hablar sobre lo sucedido la otra noche, pero sinceramente Ronaldo no quería hacerlo, ¡era demasiado!—. Hace mucho que no nos vemos...

—55 horas de la Tierra, más o menos.— respondió la chica sencillamente.

—Sí...— Ronaldo bajó la mirada, sin saber cómo seguir la conversación. Se empezaba a volver incomodo—. Oye... tengo unas investigaciones sin terminar... ¿te gustaría ayudarme?

Peridot quedó perpleja, no se esperaba esa petición. Tan sólo iban a ignorar lo sucedido. Perfecto.

—¡Claro! No tengo nada más que hacer, además estarías perdido sin mí.— habló, mostrando una sonrisa tonta, casi titubeando.

—Claro...

¡Esto era tan difícil de ignorar!

Ronaldo se acercó lo suficiente hasta la ventanilla donde se encontraba su hermano Peedee.

—Hermanito, voy a salir un rato con Peridot, no le digas a papá.

—¡¿Qué?! ¡Pero el trabajo!... ¡Ah! ¡Olvídalo! sé que te irás de todas formas.— Peedee se recargó en el mostrador, de forma pesimista, viendo a ambos irse del lugar—. Detesto a esa chica.

El humano y la gema se dirigieron al faro, Peridot ya conocía a la perfección el camino, a pesar de que sólo había entrado una vez. Llegaron a su destino, Peridot observó el lugar a detalle, lucía más desordenado que la última vez, con muchas carpetas y archivos.

—¿Qué estás investigando?— preguntó la gema con curiosidad, examinando algunas hojas sobre un escritorio.

—Últimamente se han estado avistando apariciones sobrenaturales en una vieja mansión en las afueras de la ciudad. Aún no he ido a investigar, pero estoy seguro de que son...

—¿Fantasmas?

—¡No! ¡zombies!

—¿Qué cosa es un zombie?

—Criaturas muertas con vida que buscan devorar cerebros humanos.

—No puedo creer que algo así exista.— Peridot cruzó sus brazos, alzando una ceja.

—¿Cómo puedes saberlo si nunca los has visto?— Ronaldo la miró, sonriendo con seguridad.

—Si lo dices de esa forma puede que tengas razón. Hay muchas cosas que aún no sé de la Tierra.— la gema lo pensó detenidamente—. ¿Y cuándo iremos a ver a los zombies?

—Cuando tenga el equipo apropiado, si algo he aprendido de todas esas series de zombies es que debes ir en grupo, y armado, pero como no podemos conseguir rifles intentaré con otra cosa. Recuerda, siempre golpea a la cabeza, eso los matará.

—¿Que no dijiste que estaban muertos ya?

—Muertos con vida.

—¡Eso se contradice por sí mismo!— ya le comenzaba a doler la cabeza—. Bien, esperaré a que estemos equipados. Mientras tanto, ¿qué hacemos ahora?

—Bien, aprovechando la situación, nunca me respondiste ninguna pregunta sobre el lugar de donde vienes y tu misión.

—¡Agh! ¿Seguirás insistiendo con eso? ¡sabes que no me gusta contar nada del Planeta Madre!

—Pero, ¿por qué?

—¿Por qué necesitas saberlo?

Hubo un pequeño silencio entre ambos. Peridot lo miraba fijamente y Ronaldo bajó la mirada.

—Yo sólo... tengo tantas teorías de lo que las gemas son, de lo que hacen, pero no tengo una forma real de comprobar que estoy en lo correcto.— fijó su mirada en Peridot; ella cambió su expresión a una curiosa y calmada—. Papá dice que son tonterías, yo no lo creo, pero a veces dudo... ¿Cómo sé que estoy en el camino correcto? ¿cómo sé que estoy haciendo las cosas bien? ¿cómo saber si esto servirá de algo? Ni siquiera sé mucho de ustedes, ni siquiera sé mucho de ti. Si mi propia familia no me toma en serio, a veces pienso que... estoy haciendo algo mal.

Ronaldo volvió a apartar la mirada de la gema. Peridot apretó los puños e hizo una mueca. ¿Qué decirle? Él obviamente se sentía muy mal. Peridot comprendía que él se había impuesto a sí mismo la misión de descubrir los secretos de las gemas, y ahora él sentía que estaba fracasando. Fracasar una misión es ¡terrible! eso es algo que Peridot definitivamente comprendía. Pero, ¿cómo decirle? ¿debería siquiera hacerlo? ¿supondría alguna diferencia?

Sí, esto cambiaría algo.

Peridot corrió a rebuscar entre los papeles en un cajón, encontrando una hoja con el dibujo de un diamante.

—No, Ronaldo, ¡eso no es verdad! Tu teoría de la autoridad del diamante es correcta... más o menos.— habló la gema de forma casi entusiasmada, alzando la hoja donde venía parte de la teoría.

—¿Qué? ¿en serio?— se sorprendió el chico, acercándose a Peridot.

—No es sólo un diamante, son más. Están Diamante Blanco, Diamante Azul, mi Diamante Amarillo, la mejor por cierto. Cada una gobierna el Planeta Madre y se encargan de diferentes sectores. ¡Y no es lo único en lo que aciertas! Realmente iban a consumir la Tierra, iban a acabar con todo, pero eso fue hace miles de años, las Crystal Gems protegieron la Tierra y las gemas del Planeta Madre se retiraron.

—Eso es... terrible, pero ¿por qué harían tal cosa?

—¡Porque somos una especie invasora de planetas! ¡los conquistamos! ¡los consumimos! ¡lo volvemos una colonia de gemas, eliminando el resto de la vida a nuestro paso! ¡eso es lo que el Planeta Madre es! ¡es lo que las gemas del Planeta Madre son!

—Pero tú no eres así.— Ronaldo le sonrió. Peridot se sonrojó, realmente había hablado mucho.

—Yo... Tú sabes demasiado para ser un humano, eso me resulta aterrador, en parte es la razón por la que no te quería contar nada.— le dijo, bajando la mirada con vergüenza—. Pero ahora yo... no sé qué hacer. Estoy confundida, no sé qué haré de ahora en adelante. Tengo miedo de mis decisiones. Sólo sé que confío en ti. No te temo más, pero... ustedes son los que deberían temerme.

Peridot le dio la espalda al humano. Él quedó confundido por su repentino cambio de actitud. Ella se limpió los ojos con ambas manos, no queriendo que él la mirara así.

—¿Te encuentras bien?— Ronaldo preguntó, mostrando algo de preocupación.

Peridot giró un poco hacia él, le dio una pequeña sonrisa, con un rubor en las mejillas.

—¿Aún cuando sabes lo que soy en verdad te sigo importando?— le dijo de forma burlona.

—Ya te lo dije, no eres como las del Planeta Madre.— dio un paso hacia ella.

—¿Cómo puedes estar tan seguro?— también dio un paso hacia él, mirándolo con mucha atención.

—Sólo creo que ya no eres la misma, eres diferente ahora.— recargó su mano en el hombro de ella.

—Steven me ha enseñado mucho sobre la Tierra, sus formas de vida, el valor que tienen. Es verdad, ya no soy la misma, y eso me asusta.— Peridot llevó su mano hacia el hombro, colocándola sobre la mano de Ronaldo.

—¿Por qué te asusta?

—Porque yo...— ella apartó la mano de Ronaldo de su hombro, pero no la soltó—. Hay cosas de mí que quizá... no sean buenas.— no, no debía contarle.

—¿Es tan malo?— tomó la otra mano de ella, ahora se tomaban de ambas manos, estando a una escasa distancia.

—Tal vez.— respondió ella con nerviosismo, entrelazando sus dedos con los de él—. ¿Podemos hablar de otra cosa?

—Claro.— sonrió.

Ronaldo la llevó de la mano hacia un escritorio, ambos se sentaron en un par de sillas, Ronaldo sacó de un cajón un cuaderno y un bolígrafo.

—Tengo tantas dudas sobre ustedes, Crystal Gems.— le dijo Ronaldo a Peri, con entusiasmo.

—Muy bien, pregunta lo que sea.— dijo Peridot, cruzando sus brazos, ya dándole igual.

—Muy bien. Es sobre su forma física, ¿qué se necesita para hacerlas explotar?

—No planeas algo, ¿o sí?— ella alzó una ceja, sospechando.

—¿Qué? ¡claro que no! A menos que sea necesario.— respondió de forma sombría.

—Hm. Bien. Regresamos a nuestra gema cuando recibimos un daño que normalmente mataría a otra forma de vida, como los humanos.

—¿Y qué pasa si reciben un daño pequeño?

—No nos sucede nada... ¡Ay!— gritó porque Ronaldo la había picado en la pierna con el bolígrafo—. ¡Pero sí duele! ¡tonto!— le dio una fuerte bofetada en el rostro.

—Auch. Lo siento.— se disculpó, apenado—. Siguiente pregunta. ¿Su ropa es parte de su forma física?

—Así es. Aunque ahora mismo llevo puesto un suéter que encontré entre las cosas de Amatista.— le dijo, presumiendo su vestuario.

—Te ves bien con esa ropa.— comentó. Ella sonrió con un sonrojo—. ¿El visor también es parte de tu forma física?— preguntó, quitándole el protector de los ojos.

—Sí... ¡Y devuélvelo!— se lo quitó de las manos.

—Tus ojos son lindos.— le dijo, riéndose de forma nerviosa. Le tocó el rostro antes de que ella pudiera ponerse su visor de vuelta.

—Wow, gracias.— respondió, atontada por tenerlo tan cerca.

—Entonces, ¿realmente eres una roca?— preguntó, tocando la gema de Peridot.

—Básicamente.— respondió, sintiendo un escalofrío.

Nuevamente estaban MUY cerca el uno del otro. Peridot se puso tan nerviosa que lanzó un chillido y se dejó caer de la silla, quedando como desmallada en el suelo.

—Cielos, ¿qué te pasó?— le preguntó Ronaldo, confundido, agachándose hasta ella.

—¡Esto me está matando! ¡tú me estás matando! Aggh.— se quejó como si le doliera.

—Yo... ¿lo siento?— dijo, aún sin entender—. ¿Qué hice ahora?

—¡No lo sé! ¡pero me matas!— gritó, abrazándose las piernas, ahí tirada en el suelo.

—Amm... Está bien, yo sólo...— iba a ponerse de pie pero Peridot se lo impidió, tomándolo de la mano.

—¡No te dije que te retiraras!— lo jaló, provocando que casi le cayera encima—. Aún tenemos mucha investigación paranormal por hacer, ¿no es así?

—Sí...— él se sonrojó al ver el entusiasmo de la chica. Ella era demasiado linda. Definitivamente ella también lo estaba matando a él.

.

Al día siguiente.

Esa vez iba a hacerlo, tenía que hacerlo. Kiki estaba dispuesta a decirle algo a Ronaldo para que se sintiera mejor. Como todas las mañanas, la joven se encontraba barriendo en la entrada, en el fondo a la espera de que Ronaldo Fryman pronto apareciera.

No estaba dispuesta a seguir viendo cómo Ronaldo parecía entristecerse cada vez más, todo por aquella chica nueva que continuaba evitándolo. Tenía que ir y decirle que Peridot no valía la pena. Debía animarlo, porque eso es lo que los amigos hacen. Debía animarlo porque no soportaba verlo sufrir por otra chica. No iba a acobardarse esta vez, no iba a dejarlo pasar. Esta vez tenía que hacerlo.

Gran fue su sorpresa al ver a los hermanos Fryman salir, parecían discutir. El pequeño Peedee regañaba a su hermano mayor mientras éste parecía disculparse. Kiki no entendía nada de lo que hablaban, pero todo resultó bastante claro cuando llegó Peridot (pasó justo a su lado). La gema y Ronaldo se saludaron y se rieron, Peedee aún parecía enfadado. Peridot y Ronaldo se fueron tomados de la mano mientras Peedee les gritaba, alzando el puño con odio.

Kiki no podía creerlo, esos dos ¿se habían reconciliado? ¡y ahora se tomaban de la mano! ¿pero qué había pasado entre los dos?

Ambos pasaron al lado de Kiki y ni siquiera la notaron.

Peridot se había adelantado y Kiki perdió su oportunidad.

—¿Qué ocurre?— le preguntó Kiki a Peedee, con curiosidad.

—Nada, es sólo esa chica.— dijo Peedee con amargura—. Suficiente tenía con que Ronaldo hablara de ella todo el día y ahora parece distraerlo del trabajo más que nunca. ¿Sabías que una vez me golpeó? ¡La odio!

Kiki lo miró, sin decirle nada. Quería responderle, pero decidió callar, era lo mejor. ¿Cómo decir tal cosa?. No podía simplemente decir: Yo también la odio.

...

..

.

Pero, en un lugar muy lejano en el espacio... una pequeña nave se acercaba a toda velocidad hacia la Tierra. En ella, una gema del Planeta Madre la dirigía, con una sonrisa tonta movió un dispositivo y cerró una pantalla la cual había utilizado para, momentos antes, enviarle un reporte a Diamante Amarillo.

Y esta gema se rió, complacida por el hecho de que su diamante pareciese feliz de que el plan de Jaspe esté resultando tan bien.

—Espero que esa peridot tenga todo listo para cuando llegue.— se dijo esa gema con una macabra sonrisa—. Después de todo, todo lo que una gema debe desear es obedecer a su diamante, y lo que a Diamante Amarillo hará feliz es la destrucción de esas Crystal Gems... Prepárate, Rose Cuarzo, porque este será el final de tu ridícula rebelión.


Sé que debí subir este capítulo antes, ¡pero el trabajo me consume! xD

Bueno, parece que una nueva gema se acerca a la Tierra, no daré muchos detalles, pero esperenla. ¡Esto se va a descontolaaar! (Aaahiuudaa!)

Viendo los nuevos capítulos de Steven Universe, estoy realmente feliz porque he acertado en la personalidad de Lapislázuli, siendo alguien fría, distante, sin mostrar mucho interés, siendo cariñosa solamente con Steven jeje Bueno, me había parecido una personalidad lógica con lo poco que se había mostrado anteriormente de ella en la serie y en el arte promocional (siempre distante). Pero pienso que está destinada a ser la mejor amiga de Peridot xD

Bien, quiero comentar algo respecto a mi fanfic.
Hay quienes hacen fanfics con una "trama principal" y una "trama secundaria" yo lo he hecho, no lo dudo. En este caso una trama sería la relación entre Peridot y Ronaldo y la otra trama sería los planes malvados del Planeta Madre. Pero en mi fanfic no existe tal cosa como "trama principal" y "trama secundaria" Ambas tramas son igual de importantes en esta historia, sólo queda esperar cómo terminará todo.

Por cierto, creo que ya vamos a la mitad de la historia.

¿reviews?