Hola a todos, no tengo mucho por decir, solo que disfruten el capitulo.
Rencuentros inesperados (Parte 1)
– ¿Negocios? –pregunto el director Kazumi a las dos personas frente a él–. ¿Por qué quieren a algún chico de habilidad peligrosa?
– Aquí están –indico Persona presentando a los señores con los chicos de habilidad peligros–. Chicos, quiero presentarles a los señores Vanesa y Héctor Okami –todos abrieron los ojos como platos, voltearon a ver al albino quien se veía tranquilo leyendo–, ellos buscan alguien que les ayuden a cuidar su casa por una temporada...
– Gracias –murmuro la dama viendo a su hijo perdido, este seguía en sus cosas, se acerco a él hasta quedar de frente–. Veo que no has cambiado, igual de frío... ¿no tienes algo que decirle a tu madre? –cuestiono, se notaba la tensión entre esos dos.
– Buenas tardes señora Okami, señor Okami –saludo alzando la mirada por unos momentos para regresarla a su lectura, tipica reaccion del albino.
– Regresando al tema... ¿Quién nos podría ayudar? –murmuro Héctor intentando disipar ese ambiente tenso.
– ¿Qué tipo de pedido es? –pregunto la emo de forma curiosa.
– Han estado hackeando nuestras máquinas para quitar los sistemas de seguridad y robar... queremos pararlo –explico el señor de forma serena.
– El único que sabe del tema es... –todos miraron al joven Okami que decidio ignorarlos.
– Se les pagara –solto el padre, el albino alzo la cabeza interesado–. Igualito a su madre.
– Hablamos de...
– ¿Diez mil basta? Por cada uno –solto la mujer, para ellos el dinero era algo facil de despilfarar.
– Trato hecho –acepto el joven sacando su laptos y otros aparatos de su mochila, alzo la vista unos segundos–. ¿Quién me acompaña? –pregunto, Kuro, Natsuki y Yami levantan su mano–. ¿Cuándo nos vamos? –pregunto ahora a sus padres.
– Hoy mismo –pidio Héctor, los chicos asintieron y se levantaron–. ¿No llevaran nada?
– Hemos usado la misma ropa por un mes incluso –respondio Yami indiferente al tema.
Los seis ya habían llegado a la enorme mansión, al llegar una sirvienta se lanzó a abrazar al chico, la reconoció como su antigua nana.
– Dios, creí que jamás volvería a verlo joven Shiro –solto la dama.
– Bueno, ya ve... aunque solo vine por un rato, yo soy el encargado de hallar al "ladrón" –comunico, esta asintió algo triste, pero entendía que era muy difícil que el joven de ahora 19 años, se quedara*.
– Ya veo –susurro, alzo la visto y noto a las tres chicas que venian con el joven–. Oh, buenas tardes señoritas.
– Cierto, te las presento ellas son Natsuki y Yami, son como mis hermanas –las presenta y ellas saluda con la mano– y ella es Kuro... mi novia –murmuro abrazando a la chica quien se sonrojo un poco, pero igual sonrió y saludo.
– Ya veo, un gusto, mi nombre es Lucia –se presentó con una sonrisa–. Su novia es muy linda –le susurro al chico, el sonrío un tanto embobado.
– Si... vamos chicas, debemos trabajar, si nos disculpan –dio una reverencia y los cuatro se dirigieron al estudio donde estaba la laptop de su padre con los sistemas de seguridad.
– Más pronto la presenta con la servidumbre –murmuro Vanesa algo molesta, su esposo rio.
– Tu casa es muy grande... pero muy, um, vacía... hablando sentimentalmente –comento Yami mirando los alrededores con un deje de curiosidad.
– Primero, no es mi casa, mi casa está en una residencia a metros de aquí al lado de unos vecinos ricachones que abandonaron a su perro; segunda, siempre ha estado muerta, mi madre fue comprometida con mi padre aun cuando estaba enamorada de otra persona, por eso se desquitaba inconsientemente conmigo –explico, las tres asintieron lentamente.
– ¿Cómo nos organizamos? ¿Yami y yo vigilancia, tú y Kuro investigación? –pregunto Natsuki para quitar la tensión generada por tal revelación.
– Suena bien –murmuro Kuro los cuatro asintieron y ambas saltaron por la ventana irían en el patio trasero y delantero–. ¿No crees que estas siendo muy duro con ellos?
– La familia Okami no se considera una de las más cariñosas –explico–. No creas que los odio, pero tampoco los amo, mis padres murieron en un ataque de la AAO –se calló al darse cuenta de lo que dijo, pero para su suerte la chica no reacciono mal–, perdon.
– Tranquilo, fue duro para ambos –admitió–, debo ser fuerte, logre detener a un demonio, puedo con esto.
– Igual estaba la abuela... me encantaban sus galletas –ambos rieron ante el recuerdo.
– Ella me enseñó a cocinar junto a papá, mamá era un fracaso en eso –rio la oji rojo.
– Pero era buena en carpintería, esta compensado –comento el albino, ambos asintieron. Llegaron a la oficina y tomaron la laptop del señor Okami, empezaron a ver lo que pasaba, Kuro entendía un poco porque su novio le había enseñado.
– Hicieron un buen trabajo, debió ser alguien experto pues es muy difícil entrar, incluso debió tomarle tiempo –comento Kuro algo sorprendida. El albino asintio pero estaba algo pensativo.
– Definitivamente... quien lo hiso no lo hackeo... tomo la computadora de mi padre y lo hizo desde aquí... –murmuro seriamente.
– Significa que o fue alguien en su trabajo... si es que se la llevo o alguien de los trabajadores –concluyo la oji rojo, cerro los ojos unos segundos tratando de analizar la situación más a fondo.
– O ambos, voy a buscar al señor Okami, tu quédate aquí –indico, la chica asintió mientras el salia caminando en busca de su padre, encontrándose con su madre.
– Necesitamos hablar.
– Quería hablar con el señor Okami.
– Tú padre...
– No me malinterpreten, no les odio pero... tampoco los considero mis padres... mis padres murieron por protegerme –explico, la mujer lo miro curiosa.
– ¿No habías terminado en Gakuen alice? –cuestiono.
– Larga historia –susurro–. Como sea, debo irme –se alejó hasta encontrar al hombre de cabello gris–. Tengo noticas, no es hackeo, lo hicieron desde su computador ¿Quiénes tienen acceso a su oficina tanto del trabajo y la de aquí?
El mayor lo miro con sorpresa, lo supo en poco tiempo–. Bueno... mi secretaria y mi compañero... y aquí solo Lucia y Miranda, aparte de tu madre, nadie más entra, se les tiene prohibido por lo mismo.
– Hoy entrevistare a Lucia y Miranda, mañana vamos a tu trabajo, hoy estaremos vigilando en la noche –susurro, pero sabía que esa noche con ellos ahí nadie pasaria sin ser capturado.
– Si lo descubres te vas mañana ¿verdad? –cuestiono su padre, el joven asintio.
– Sí, tengo escuela y un gato al cual alimentar –dijo, refiriéndose a Mikan como gato.
– Ya veo...
– Debo volver, no me gusta dejar a Kuro sola –murmuro dando media vuelta, su padre sonrio.
– ¿La de ojos rojos? –pregunto a lo que el chico asintió– ¿es tu novia, verdad?
– Eh... si.
– Es muy linda –le sonrió, el chico lo miro y le devolvió la sonrisa, luego se fue al estudio; al llegar vio a la chica viendo un libro, se acercó y se lo quito... era un álbum de fotos... de él.
– ¿Por qué aún tienen esto? –susurro avergonzado, su novia rio tiernamente.
– Eras adorable de pequeño Panchito.
– Calla, enserio, que bueno que mi mamá jamás será del tipo "Le mostrare a mi nuera las fotos de bebe de mi hijo"
– Que suerte~
Los cuatro vigilaban de noche, Shiro no pudo sospechar de Lucia o Miranda, ambas eran las más entregadas a la familia de todos los trabajadores, pero él tenía una teoría, la secretaria se alió con alguien, el conocía al compañero del señor Okami, era un pan de dios ese hombre y sabemos que para que se fie de alguien es dificil. Notaron como alguien pasaba por las rejas que cubrían toda la casa.
– Pero miren que tenemos aquí –menciono Yami en un tono ironico, el ladrón los vio y sacó su arma–. ¿No tienes algo mejor, esa basura no me sirve ni pal arranque? –el ladrón le disparo al pecho–. Candy y Mandy hacen mejor trabajo que esa chatarra –saco a las mencionada apuntándolo, el empezó a correr a la salida pero un lobo blanco lo hizo detenerse.
– Este es el trabajo que más nos ha pagado siendo más facil que la tabla del dos –comento Natsuki, Kuro asintio colocandose a su lado, sin su intervencio se las hubiesen arreglado esos dos.
Todos estaban viendo al ladrón, Héctor lo reconoció como el novio de su secretaria, tal como el albino había sospechado. Al instante lo mandaron a reportar con la policía. Esa noche estuvo movida.
– En menos de un día –menciono Héctor sorprendido, los miro, en especial a la emo que tenía el pecho con un agujero y "sangre" negra–. Debería llamar a una ambulancia.
– No es necesario, no es humana, se regenera sola –respondio Shiro, notaron como el pecho de la chica se iba cerrando–. Eso es todo, mañana llevan el dinero a Gakuen alice –se levantó.
– Es de noche –murmuro la joven Lucía.
– Nos sabemos cuidar perfectamente –comento Natsuki despreocupada, mataban mafiosos muy peligrosos, nada podia con ellos.
– Pero estamos a kilómetros de Gakuen alice...
– Llegamos volando... bueno Shiro corriendo –respondio la emo mirando sus uñas aburrida, la herida ya no estaba pero si la "sangre" la cual estaba desintegrando su ropa.
– Haber, me da lo mismo si saben o no irse solos, ustedes se quedan esta noche si o si –ordeno Héctor poniéndose estricto, todos asintieron de mala gana–. Mañana igual les damos de una vez su dinero y ya terminamos –dijo volviendo a su actitud amable–, Miranda llévalos a las habitaciones de invitados.
La mujer de la tercera edad los guio a los cuarto, al entrar a uno notaron que la cama era inmensa, se vieron con cara de "¿Es enserio?"
– Sé que son muy grandes, pero ya ven como es la señora –explico amablemente la mujer.
– Nos quedamos dos en una habitación, porque a pesar de que los cuatro cabemos en una cama, es incómodo –admitió Yami mirándola– y como ustedes son novios –empujo a Shiro y Kuro dentro y cerró la puerta. La mujer rio ante sus actitud despreocupada.
– ¿Ustedes tienen novio? –pregunto dulcemente mientras se dirigian a otra habitación.
– No –respondio serenamente Natsuki.
– He tenido novia –susurro, la mujer asintio.
– Guerra de tijeras –se burlo Natsuki.
– Comprendo gustos –respondio la anciana.
La pareja se miro y encogio de hombros, Kuro se hecho en la cama, era cómodo; Shiro solo vio a la ventana, ya era tarde, miro al reloj que estaba ahí, las dos de la mañana, con lo que odiaba dormir tarde.
– Dudo que les importe que despiertes tarde, tu descansa –murmuro Kuro, le miro aun acostada–. Hiciste un buen trabajo Panchito –felicito.
– Deja de llamarme así –pidio avergonzado, la joven nego divertida– ¿a no? –se acercó sonriendo con maldad y se lanzó a hacerle cosquillas. La oji rojo comenzo a descojonarse de la risa.
– Basta... me rindo ¡Me rindo! –suplico, su novio la dejo tranquila a lo que ella solto una risa, el chico igual se rio, enserio se veía adorable así. Al calmarse se dieron cuenta de la posición en la que estaban, Shiro estaba encima de ella con sus manos a cada uno de los costados de la cabeza de Kuro, no pudieron evitar sonrojarse, eso se veía muy comprometedor... ahora que lo pensaban, a pesar de tener diecinueve una edad en la que ya uno solía dejar de ser virgen, ninguno lo había hecho, eran del clásico, mi primera vez será con alguien que ame... o con mi marido/mujer.
...
Todos estaban desayunando listos para irse a Gakuen alice, ya querían regresar. Héctor les envió un chofer, una vez terminado y que el albino se despidiera de Lucia y Miranda, salieron, viendo a Vanesa, las chicas se adelantaron, dejándolos solos.
– ¿No veremos de nuevo? –pregunto la mujer, seria como siempre, su hijo lo penso un poco.
– Tal vez, no garantizo nada, pero si se puede, algún día vendré, probablemente a invitarlos a mi boda –la mujer asintió tranquilamente.
– Ten suerte en tu viaje –indico y se alejo altiva, no se permitiria dejarse vencer por las emociones. Shiro asintio, era igual pero menos culero. Se subio al vehiculo el cual despego. Miro por la ventana, tal vez no fue malo, un tanto incomodo pero se pudo relajar y dejar de sentir un peso encima, un bello rencuentro inesperado.
* Apartir de los 18 suele ser una edad donde se consideran adultos y ya tienen derecho a decidir por su mismo.
Yah, se que querían lemon pero no /inserte los tomates/ DOS POR DIEZ PE... digo, digo, espero les haya gustado, se me ocurrió publicar a las cuatro de la madrugada cuando mañana tengo clases pero me, bye bye
