Hola a todos, el capitulo que esperaban y que yo esperaba jamás hacer pero lo tengo que hacer porque a pesar de que no quería hacerlo, quería hacerlo, porque al fin se logra lo que no quería ver pero a la vez quería ver ¿entienden? yo tampoco


Evitando.

Estaba algo harto de esa situación, la joven de pelo rubio no lo dejaba de evitar desde el día en que lo... la beso, pero ahora que se lo preguntaba, si aquello no hubiese ocurrido... ¿ella habría hecho lo mismo? Justo cuando estaba dispuesto a raptarla, si era necesario, los llamaron a su habilidad.

– Me cago en Persona –mascullo por lo bajo, tanto Sergio como Jin lo observaron curiosos.

– ¿Ahora que te robo? –pregunto el oji gris mirando su teléfono.

– A Hikari –susurro, ambos lo vieron perturbados–. ¡No en ese sentido!

– Oh ¿entonces de cuál? –pregunto Jin mirandolo curioso, desde que paso lo del cambio de sexo ambos estaban raros.

– De que los llamo al bosque –gruño desviando la mirada, odiaba que lo evitara, era demasiado anti ella, pero de algun modo entendia que tal vez era la vergüenza de haberlo besado... y eso lo hacía sentir peor.

– ¿Qué ocurrió? –pregunta Jin dudoso–, te ha estado evitando... es normal de Sergio y yo porque sentimos pena ajena de ti, pero ella no...

– Igual te quiero –murmuro sarcásticamente el joven–, me evita por algo que paso cuando cambiamos de sexo...

– ¿Igual te dijo que harían tijeras si ambos fueran mujeres? –cuestiono su primo, sus dos acompañantes lo vieron con rareza–. ¿No? ¿Solo yo? Ok.

– No... fue otra cosa –murmuro desviando la mirada algo sonrojado.


Por otro lado la rubia se encontraba caminando algo nerviosa, fijándose en no ver a ese idiota tragón chismoso.

– ¡HIKARI! –grito Mun saludándola, la joven solo dio un brinco de la impresión y volteo rápidamente–. Oh, perdón –noto lo tensa que estaba la rubia–, te ves nerviosa... corrijo, te ves MUY nerviosa ¿Cuántos dulces le robaste a Mikan?

– Ninguno –susurro mirando en todas las direcciones.

– ¿Entonces porque estas...? –iba a preguntas pero ambas se quedaron calladas al oír la voz de Shin, Jin y Sergio, acercarse a ellas, a la rubia casi le da algo.

– Oh chicas –saludo Jin, sus acompañantes vieron a la rubia, dándoles la espalda, y a la peli plata viéndolos curiosa.

– Oh miren la hora se me hace tarde –murmuro la joven mirando un reloj que mágicamente apareció en su muñeca.

– ¿Tarde para...? –inquirió Sergio curioso.

– La misión.

– ¿La misión? –Mun alzo una ceja desconcertada.

– Si, si, la misión –le hizo una mueca y la peli plata asintió con cara de "No sé qué wea pasa"–. Adios –se despidio y salió corriendo bajo la mirada confundida de todos. Shin solo se cruzó de brazos molesto.

La rubia corría a todo lo que podía, lejos del oji morado, aun no podía creer que lo había besado, ese recuerdo provocaba que su corazón se acelerara más de lo que ya estaba. ¿Por qué ese chico le hacía sentir tantas cosas raras? soltó un suspiro, sabía porque, no era tonta como Mikan y Kuro, tampoco se negaba como Natsuki, Yami y Shiro, diría que era como Taiyo y Orenji, se guardaba las cosas. Respiro agitadamente al llegar a las puertas, quería salir e ir a patear traseros criminales, despejarse un poco de las idioteces del amor.

El oji morado estaba en un árbol cerca de la entrada, esperando ver a la rubia, justamente esta iba entrando, pero...

– Joder –se quejó la chica e un susurro, respiro con dificultad tomando su costado izquierdo–. No voy a aguantar –cayó al piso de rodillas mientras su mano se teñía de rojo.

– ¡Joder que te paso! –exclamo el chico y se acercó preocupado, debido a su condición la rubia solo lo vio unos segundos y cayo inconsciente en los brazos del joven–. ¿Hikari? Hikari... ¡HIKARI!


Mikan estaba siendo acosado como siempre por Makoto, quien le estaba atacando con halagos y flores.

– Pregunta ¿Qué prefieres lirios o rosas? –cuestiono Mikan, el chico sonrió.

– Rosas, son las flores del amor –la chica rio ante eso, tenía razón, los diablos solían ser más apasionados que los ángeles.

– Buena respuesta –alago.

Por otro lado el oji rojo miraba con odio profundo al joven peli morado, justamente sus únicas aliadas estaban en una misión y el sin poder quemarle el pelo.

– Debimos raparlo, pero no, la señorita "No hay que pasarse de lanza" no me dejo –murmuro, refiriéndose a Kuro.

– ¿De qué hablas? –pregunto Ruka curioso ya que los balbuceos de su amigo eran inentendibles.

– De que odio a Sasaki –murmuro con furia, queriendo quemarle el pelo.

– No es tan malo, ni que Mikan le hiciera caso, ya vez cómo es ella –le respondio el rubio mirandolo mientras Natsumne rodaba los ojos.

– Si vieras a la traga chocolates riendo y divirtiéndose con alguien que admitió públicamente que le gusta, no dirías lo mismo –dijo sin mirarlo, Ruka solto un suspiro.

– Lo que no entiendo, si ya se han declarado ¿Por qué no lo hablan? –cuestiono, sus amigo lo vio con una cara que lo decía todo .

– No tengo ni idea de cómo comenzar, esa chica es una... ¡Y TU UN IMBECIL! –le grito molesto, el rubio lo miro indignado colocando una mano en su pecho.

– ¿¡YO POR QUE!?

– ¡Tú ni siquiera te has declarado! –le rencrimino con el ceño fruncido.

– ¡Tú no puedes decirle a la chica que te gusto que estas celoso!

– ¿Ah sí? ¡Pues tú eres el pasivo de la relación!

– ¿Ah sí? ¡Con esa actitud pareces Shiro! –su amigo lo vio desconcertado y sobre todo indignado.

– Oh, no me llamaste tsundere, tú maldito UKE.

– ¡No soy uke, tu maldito tsundere!

– Chicos –llamo Taiyo, los dos jóvenes, que se fulminaban con la mirada, la voltearon a ver, notando como se mordía el labio para no reír–. ¿Si saben que están en el salón de clases? –cuestiono divertida, ambos miraron como todo mundo seguía la pelea, obviamente divertidos. Ruka se puso completamente rojo, cuanto agradecía que Natsuki y Shiro no estuvieran en esos momentos.

– Puta madre –susurro Natsume desviando la mirada.


El oji morado aun checaba la temperatura de la rubia, bastante preocupado e igual molesto ¿Tanto quería evitarlo como para semi-suicidarse? No entendía a esa chica, un día lo besa y al otro lo evita a toda costa. La joven empezó a despertar, bastante cansada, aún recuerda lo que pasó, estaba luchando contra una mafia y por pensar en otras cosas la lograron lastimar, al menos los había eliminado. Lo primero que vio fue al chico quien la estaba curando...

– Despertaste –susurro mirandola con seriedad, la rubia se controlo para no rodar los ojos ante la obviedad y solo asintio levemente–. ¿Qué hacías para que te lastimaran?

– Luchaba con una mafia –miro al techo pensativa–, por distraída me paso –suspiro, si no fuese porque era un ángel, aun seguiría inconsciente o muerta.

– ¿Mafia? ¿Qué hacías peleando con una? –la miro totalmente desconcertado, solo los de habilidad peligrosa sabían sobre sus misiones contra el crimen.

– Descargar la adrenalina –miro sus manos–, la costumbre de matar.

– O buscabas no verme... –no pregunto, afirmo, Hika lo miro unos momentos antes de regresar la vista a sus manos–. ¿Enserio? ¿Con tal de no cruzarnos te fuiste a pelear contra una mafia?... estas loca.

– Un poco sí... –susurro, el chico solo bufo levantándose, ella miro como salía, sin detenerlo.

– Dices que somos defectuosos... pero tú no puedes enfrentarte a tus problemas –murmuro dándole la espalda–. ¿Eso no te hace defectuosa? –logro tocar una fibra sensible en la rubia, odiaba que la trataran así, odiaba que le digieran defectuosa, pero sobre todo... odiaba no ser perfecta. El chico salio de la habitación dando un portazo, la rubia miro las sabanas de su cuerpo unos segundos antes de levantarse corriendo al baño.


Después de lo vergonzoso que fue el pelearse tal niños de cinco años, el oji rojo ya harto de ver a SU Mikan con ese estúpido de Sasaki se levantó y valiéndole tres kilos de cacahuate se la llevo a rastras, bajo la mirada de sorpresa de todos. Al final ambos terminaron en el árbol de Sakura, mirándose cara a cara.

– ¿Qué fue eso de hace un rato? –pregunto Mikan extrañada de su forma de llevarsela.

– Tengo que hablar contigo... ahora..

– Sí, me quedo claro ¿de qué quieres hablar? –cuestion curiosa.

– ¿Qué te traes con Sasaki? –murmuro mirándola fijamente, ella se sorprendió un poco por eso.

– Somos amigos –el chico la miro con desconfianza–, bueno, él es el amigo friendzoneado –admitió mirando a otro lado–. No creí que te molestar.

– ¡Me debes de estar jodiendo! –grito y la chica se encogió del miedo–. ¡Creo que era notorio que estaba celoso! –su contraria solo pudo abrir sus ojos con sorpresa, el solo se limitó a sonrojarse por lo que grito. Permanecieron en silencio unos minutos hasta que la castaña decidio hablar.

– Ya veo –sonrío levemente sonrojada –, creí que quedo claro, el que me gusta eres tú... pero estaba esperando a que me lo digieras –el pelinegro se golpeó mentalmente.

– Ay dios –suspiro–. Idiota, claro que igual me gustas, sabes que soy un poco...

– ¿Tsundere? –pregunto Kobato colgada de cabeza del árbol.

– Si –mascullo el chico algo molesto– ¿no tienes un pasivo al cual acosar?

– ¡Cierto! –solto la chica desapareciendo de la vista de ambos, Mikan solto una risa haciendo sonreir a Natsume.

– Bien... –en esos momentos quisiera tener a su amigo rubio junto a él, pero este le ofreció la ley del hielo por lo de la pelea–. Tú... ¿quisieras...? –intento decir–. Okey, sí que era difícil –penso frustrados–. ¡Arg! vas a ser mi novia quieras o no –y eso es lo mejor que tendremos de su parte, la castaña solo rio asintiendo.

– Quiero –respondio, sabía que el chico no era muy romántico, era un logro que lo digiera, el pelinegro la atrajo hacia él y comenzó a besarla con ternura.

En el salón el rubio veía con una sonrisa a su amigo y a la castaña, al fin... estaba jodido, él y Natsume habían jurado que cuando uno de ellos se declarara, el otro igual tenía que hacerlo... pero aún no se atrevía; por otro lado Makoto igual veía con seriedad a la parejita, suspiro cansado, sabía que eso iba a pasar.


Hikari estaba en una esquina de su cuerto, en posición fetal y agarrándose la cabeza, todos sus recuerdos la atormentaban, sintió como si estuviera frente a su madre, ella con algo con que golpearla, mirándola con desaprobación, con odio. A su alrededor todo estaba desordenado, cajones tirados, cuadernos rotos, paredes rasguñadas y golpeadas, todo en un ataque de nervios.

– ¿Hikari? –llamo Jin entrando al cuarto sorprendiendose que la zona estuviera hecha mierda, se acerco a la chica tomandola por los hombros–. Oye –se sorprendio cuando la noto llorando. La abrazo con fuerza recargando su cabeza en su pecho. Fue en ese momento en el que entro su primo para disculparse pero al verlos así se quedó en silencio.

– Lo odio –susurro la rubia–, odio toda esta mierda.

– ¿Qué paso? –pregunto el chico preocupado, nunca la había visto tan mal, era de sus mejores amigas.

– No lo se... –susurro viendo alrededor hasta que se topo con el oji morado que reacciono hasta que noto la mirada sobre el–. ¿Shin? –pregunto, Jin volteo a verlo dudoso.

– Yo... –no supo que decir, se sentia en parte culpable por lo que paso. Su primo lo miro y solto un suspiro, se alejo de la chica y paso a lado del oji morado.

– Es tu turno –aviso saliendo de la habitación, ambos se quedaron unos momentos en silencio sin decir nada, Shin se acerco y la abrazo escondiendo su rostro en el hueco entre su cabeza y cuello. Hikari no dijo nada y solo se dejo, poco a poco empezo a ser más consiente de su alrededor y fue cuando solto un gemido de dolor, sus nudiños estaban rojos y llenos de sangre seca.

– Sentirse superiores –susurro–, eso buscan los asesinos, sentirse superiores a otros. Si ser perfecto es ser alguien siempre bueno que busca el bien en otros estoy lejos de eso.

– Creo que alguien perfecto es quien se acepta a sí mismo, pese a los errores que comete y siempre busca arreglarlos, creo que alguien seguro de sus pasos... para mí eso es perfecto, yo sí creo que eres perfecta, porque nunca dudas en enfrentarte a las cosas malas –la chica alzo su mirada llena de lágrimas.

– Lo he hecho...

– Ambos sabemos que terminas enfrentándolas... –susurra, toma delicadamente el rostro de la joven y la besa, ella solo pudo corresponder con la misma intensidad.

Al separarse se miraron sonrojados, el chico se levantó y le ofreció su mano, ella la acepto y se levantó. No dejaban de pensar en lo que iba a pasar de ahora en adelante, aunque sabían unas cosas y que en ese futuro iban a estar junto. Con algo de timidez la rubia tomo la mano del joven quien sonrío ante esto, próxima parada la cafetería.

Mientras comían ambos platicaban de trivialidades, sintiéndose bien de que ya no se estuvieran evitando.


/Se mira una camilla donde esta posada Okamidan, un doctor la checa y anota en su pizarra algo/

Doctor: Definitivamente tiene diabetes tipo tres, causa, mucha azúcar para su colesterol y aparte su páncreas exploto en una hemorragia

Enfermera: suena grave, necesitaremos un donante

Doctor: lo peor es que no sangra sangre, sangro arcoíris /Ambos observan como de la camilla sale un rio de arcoíris/ ¡La perdemos! ¡La perdemos!

[La transmisión se corta]

Okami: em... eso es todo por hoy, gracias por leer /mira a cierto lado nerviosa/ bye bye