Gema corrompida

capítulo 17: Y entra al escenario la Bruja Acuática.

Acababa de amanecer en Ciudad Playa, era un día lindo y soleado, esa esquina de la ciudad estaba un poco vacía, aunque se sabía que habría un ajetreo durante la tarde. Habría un pequeño festival como el Playa-a-Palooza de cada año, pero esta sería la primera vez que la hacían y, a diferencia de el otro festival, este sería una competición solamente de canto.

No es como si ella quisiera participar o algo, ese tipo de cosas no le interesaban, pero cuando Greg dijo que un ensayo o dos por diversión no le harían daño, solamente pudo aceptar. Y ya habían pasado días desde que empezaron a ensayar. Y ese día era la competición. ¿Realmente estaba segura de que no quería participar? Cielos, ya lo estaba empezando a considerar.

—Intentémoslo de nuevo.— dijo Greg, sentado en una silla, sosteniendo su guitarra. Estaban frente al autolavado—. En tres... dos... uno...— Greg comenzó a tocar.

Ella no sabía si participar o no, y no es que le molestara, ni es que tuviera pánico escénico, es sólo que... no le interesaba ganar ni demostrarle nada a nadie. Pero una vez Greg le dijo que la música funcionaba perfectamente para expresar sentimientos, y según él, es justo lo que ella necesitaba.

La gema se ruborizó. Era hora de cantar. Suspiró profundamente y comenzó su canción.

I have dreamt of a place for you and I

No one knows who we are there

All I want is to give my life only to you

I've dreamt so long I cannot dream anymore

Let's run away, I'll take you there

Dejó de cantar, cerró los ojos y suspiró nuevamente. No pudo evitar sonreír.

—Eres muy buena, Bruja Acuática— le dijo Greg, sonriendo.

—Es Lapis.— contestó la gema de forma frugal.

—Sería un buen nombre artístico.— sugirió Greg.

No se habían percatado de que alguien los había descubierto.

—¡¿Quéeeeeee?!— Steven caminó hacia ellos. Lapis volteó a verlo, avergonzada completamente—. ¡¿Laaaaaapiiis?!

—¡Steven! ¡¿Me escuchaste cantar?!— Lapis se le acercó al niño, sonrojada. Nadie más sabía que a veces ensayaba su canto. Al menos era sólo Steven.

—Vaya, vaya, miren quién demostró tener algo de talento.— habló una gema más que se acercó hacia ellos. Lapis pasó automáticamente a una cara de mal humor—. Lázuli.

—Peridot.

Se miraron agresivamente la una a la otra. Steven se encogió de hombros, pero al final decidió ignorarlo. Greg fue quien rompió el silencio.

—Lapis y yo hemos estado practicando desde hace unos días. Tu amiga tiene una bonita voz, hijo.

—No sabía que fueras a participar en el festival, Lapis.— le habló el niño a la gema.

—No en realidad. Sólo... práctico por diversión, es todo. Conocí a tu papá, es divertido, casi como tú.

—Intenté animarla para que entrara al concurso, pero parece que no le interesan esas cosas.— habló Greg, acercándose a ellos.

—Una vez...— empezó a decir Steven—... presioné a alguien, sin querer, para que cantara una canción. No cometeré el mismo error dos veces.

—Tal vez Lázuli tenga miedo de perder.— dijo Peridot, cruzando sus brazos.

—Peridot...— Steven le llamó la atención, mirándola de forma severa.

—¿Acaso participarás o algo así?— Lapis clavó su mirada gélida en Peridot. La pequeña verde ni se inmutó.

—¡Ja! Nada de eso. Aunque mis habilidades son superiores a las de muchos de ustedes, no puedo participar porque yo...— y dio un brinco hacia adelante, en una pose triunfal, orgullosa de sí misma—. ¡Chan! ¡chan! ¡chan! ¡Soy la encargada de los efectos especiales!

—Wow.— Lapis alzó una ceja.

—El éxito del festival literalmente depende de mí. Y, Lázuli, ¿ni siquiera quieres formar parte de eso?— Peridot miró a Lapis de forma engreída.

—¿No pueden llevarse bien ustedes dos?— Steven miró a ambas. La respuesta era obvia.

—No. — dijeron las dos.

—Si me disculpan, iré a la playa, tengo mucho trabajo.— dijo Peridot, dando media vuelta para retirarse.

—También debo irme.— dijo Steven—. Espero verte en el festival, Lapis, aunque no participes en él.

—Ahí estaré, Steven.— respondió Lapis, con un rubor en las mejillas y una tierna sonrisa.

Steven dio una sonrisa enorme y se fue a seguir a Peridot. Lapis lo despedía agitando el brazo por un rato, hasta que el niño salió de su vista.

—¿Cómo es posible que se lleve tan bien con ella?— Lapis miró a Greg, esperando que él tuviera una respuesta certera.

—Oye, Peridot es agradable, tal vez un poco loca... pero se comporta muy extraña contigo. ¿Acaso le hiciste algo?

Lapis cruzó sus brazos y se sonrojó, no iba a responder aquello. Greg decidió cambiar de tema a algo que le daba más curiosidad.

—Tú también te comportas de una manera completamente diferente cuando estás con mi hijo. Debes quererlo mucho.

—Ah... Bueno, sí. Quiero decir, es mi mejor amigo.— sonrió, nerviosa—. Él es lo más importante para mí, él lo es todo.— miró hacia el cielo, hizo una expresión entristecida mientras suspiraba.

—¿Te preocupa algo?— preguntó Greg, notando su cambio de ánimo.

—Me preocupa... algo. Yo...— bajó la mirada, avergonzada—. No sé...

—¿Tiene que ver con Steven?— preguntó Greg, quien ya se empezaba a preocupar.

—No, no. Steven está perfectamente.— se apresuró a responder Lapis, calmando a Greg—. Es sólo que a veces siento que hay algo que debería hacer... Me siento preocupada y no sé por qué. Trato de sacarlo de mi mente pero no se va de mi cabeza. Yo no debería ni siquiera... Ni siquiera debería cruzar por mi mente que... no sé dónde...

Miedo, eso sentía. Apretó sus puños para contenerlo. Se supone que en su mente ya no debería estar. Pero no se iba.

—Lapis...— Greg la llamó. Lapis volvió a la realidad, miró al padre de Steven con ingenuidad—. Deberías inscribirte al concurso. Sé que no te importa la fama, pero la música se llevará tus frustraciones, créeme.

—Yo... yo... emmm...

—Ya has practicado lo suficiente, deberías ir con Steven. A él le agradas mucho, adoraría pasar la tarde contigo.

Lapis se sonrojó y sonrió casi de la misma manera en la que había sonreído Steven anteriormente. Sin dudarlo más, Lapis emprendió el vuelo hacia la playa. Greg dio un paso hacia atrás y la vio alejarse, realmente odiaba cuando despegaba de esa forma, lo tomaba por sorpresa siempre.

.

—No, no lo entiendes, algo está mal.— decía Jamie en tono preocupado. Estaban parados sobre el escenario en la playa.

—¿Qué puede estar mal?— lo interrogó Peridot, ya harta de él —. El escenario ya está instalado, la publicidad está hecha, el equipo de sonido llegará esta tarde y yo me encargaré de las luces. ¡¿Qué se supone que falta?!

—¡La estrella!— gritó Jamie.

—¿Una estrella?— murmuró Peridot, sin comprenderlo—. Steven tiene una estrella en su camisa.

—No, no ese tipo de estrella.— explicó Jamie, angustiado—. Imagínalo. Las luces se apagan, parece que el espectáculo ha llegado a su fin y entonces, ¡aparece!— Jamie acercó sus rostro al de Peridot, con gesto dramático—. ¡Una inalcanzable e insuperable estrella! ¡alguien cuya voz y canción conmueva al público! ¡que les trasmita sus emociones! ¡alguien que se robe el show!

—¿Una idol?

—¡Sí! ¡eso mismo! ¡Una idol! ¡Pero no es sólo superficial! ¡Quiero a alguien con un corazón!— llevó ambas manos al pecho, suspirando—. ¡Alguien con un pasado! ¡con una historia trágica! ¡alguien que aún con su dolor le dé esperanzas al público! ¡quiero alguien dark!

—¿Alguien dark?— Peridot alzó una ceja.

—Sí.— dijo Jamie con mirada soñadora.

Peridot iba a decir algo pero notó que al lugar se estaba acercando Ronaldo junto a Peedee. Ella hizo una sonrisa tonta.

—¿Cómo está mi alíen favorita?— la saludó Ronaldo una vez que estuvo lo suficientemente cerca. Peedee, a su lado, bufó con fastidio.

—¡Ronnie!— exclamó Peridot con emoción, empujando al pobre Jamie hacia un lado ya que estaba en medio del camino. Ella corrió hasta saltar del escenario para que él la atrapara—. ¡Abrazo!

—¡¿Eh?! ¡Esper...— y no la atrapó bien, por lo tanto perdió el equilibrio y ambos cayeron al suelo.

—Ups. Je, lo siento.— se disculpó Peridot, sin sentirlo realmente. Ella estaba sobre él, con una sonrisa ladina.

—¿Por qué siempre terminas lastimándome de alguna forma?— Ronaldo se puso de pie, la cargó y le dio un beso en la mejilla.

—Qué tontería.— murmuró Peedee, viéndolos.

Jamie, quien estaba tirado en el escenario por el empujón que le había dado Peridot, se arrastró para alcanzar a ver a la pareja.

—Ah, el amor.— Jamie suspiró—. Algo tan hermoso que se me ha sido negado.— Jamie se recostó de tal forma que quedó mirando las nubes del cielo—. Pero, por ahora, ¡yo sólo quisiera obtener a mi estrella!

Por el cielo azul cruzó una chica voladora. Jamie quedó con la boca abierta de la impresión; la vio aterrizar con fuerza frente al escenario, haciendo la arena volar como polvo. Lapis desapareció sus alas y se dirigió a Peridot.

—¿Dónde está Steven?

Peridot la miró con extrañeza.

—Repartiendo volantes con el señor Sonrisas. ¿Qué estás haciendo aquí? ¿no se supone que vendrías hasta que comenzara el festival?

—Decidí pasar más tiempo con Steven. Y, por lo tanto, he decidido participar en el espectáculo.— contestó Lapis, sin mostrar mucha emoción.

—¡¿Tú vas a inscribirte?!— exclamó Jamie, bajando del escenario (casi tropezando en el proceso), se acercó a Lapis y la tomó de ambas manos—. ¡Yo soy el encargado de eso! ¡puedes llamarme Jamie!

—Suelta mis manos.— dijo Lapislázuli con una inquietante mirada amenazadora. Jamie obedeció, espantado, pero se recuperó al segundo.

—Necesito tu nombre para la inscripción.— Jamie corrió hasta una mesa al lado del escenario, tomó una libreta y una pluma, y regresó a toda velocidad hasta Lapis.

—Soy Lapis. Lapislázuli.

—Lapis... lázuli.— Jamie la anotó—. ¿Sabes qué creo, Lapislázuli? Que tienes todo para convertirte en una estrella. Y no se lo digo a cualquiera.

—Oh, realmente es muy directo.— comentó Peridot, quien observaba lo que sucedía a distancia, junto a Ronaldo y Peedee.

—Esto podría ser interesante.— dijo Ronaldo, llevando sus manos a los bolsillos.

—¿Y ella quién es?— preguntó Peedee, con cara confundida.

—¿Qué quieres decir con "estrella"?— preguntó Lapis a Jamie.

—¡Tal vez quiera hacerte explotar!— sugirió Peridot.

—No, nada de eso.— exclamó Jamie—. Señorita Lapislázuli, quiero que sea el gran final. ¿Podría por favor convertirse en la estrella que convierta el festival en un éxito?

—Ni siquiera la has escuchado cantar.— intervino Peedee—. La estás juzgando sólo por su apariencia.

—Vamos, Lapislázuli, canta algo.— la animó Jamie.

Lapis giró los ojos. No cantó una canción, pero sí cantó una tonada que sonó dulce y angelical. Todos la miraron con los ojos muy abiertos.

—¡Es realmente hermoso!— exclamó Ronaldo, emocionado. Peridot se enojó con él y le dio un manotazo.

—¡Lo sabía!— gritó Jamie—. ¡Tu voz es preciosa!

—Oye, no me interesa ser la estrella o lo que sea, yo sólo quiero pasar tiempo con Steven. Si el no está aquí, entonces volveré más tarde.— Lapis dio media vuelta y desplegó sus alas de agua, estaba por salir volando pero Jamie se paró frente a ella.

—¡Espera! ¡puedo ayudarte a impresionarlo!— le dijo Jamie.

—¿Impresionarlo?— Lapis deshizo las alas y miró fijamente al joven.

—Déjame ayudarte a darle una sorpresa. No se esperará verte como el gran final misterioso.— Jamie juntó ambas manos, suplicando, con una sonrisa que rogaba.

—Hmm...

—Por favoooor.

—Podría ser divertido.— accedió finalmente la gema azul, dando una media sonrisa.

—Grabaré todo.— dijeron Ronaldo y Peridot a la vez. Ambos se miraron y rieron.

.

Unas horas más tarde, Jamie fue con Lapis al autolavado, donde se encontraba Greg. El señor Sonrisas se había quedado a ayudar a Peridot con el equipo de sonido y luces. Steven no tenía idea de nada.

—¡Vestuario!— exclamó Jamie, sujetando a Lapis y a Greg de los hombros.

—¿Vestuario?— se confundieron los dos, mirándose entre sí.

—Mi estrella debe transmitir lo que hay en su oscuro corazón, a veces la música no lo es todo.— Jamie hizo unas poses dramáticas—. Lapislázuli, quiero que te vistas como una chica gótica. Señor Universe, quiero que se vista como un rockero.

—¿Me recuerdas por qué estoy incluido en esto?— preguntó Greg.

—Lapislázuli me contó que ensaya siempre con usted. ¡Son un equipo! Oh, los demás participantes usarán pista, Lapislázuli será especial, lo tendrá a usted con la guitarra.

—¿Cómo te involucraste en esto?— le preguntó Greg a Lapis.

—Yo... no tengo la menor idea.

—¡Es tiempo de escoger su vestuario!— exclamó Jamie—. Señor Universe, ¿conserva el atuendo que llevaba cuando tenía una banda?

—Creo que tengo la ropa por ahí... pero ya no me queda como antes.

—¡Tonterías!— dijo Jamie—. Vaya a buscarla mientra yo converso con Lapis.

Greg, dudoso, se fue a buscar su ropa de cuando era joven. Jamie se apartó con Lapis.

—Señorita Lázuli, ¡necesitas un nombre artístico!— dijo Jamie con mucha emoción.

—El papá de Steven dijo que mi nombre artístico podría ser Bruja Acuática.

—¿Bruja Acuática?... No lo sé. Tal vez algo con más dramatismo, ¡con más pasión! Como ¡La Hechicera de los Siete Mares! o ¡La Sirena del Cielo! o tal vez ¡La Pirata de la...

—Bruja Acuática está bien.— interrumpió Lapis, poniéndole un alto, ya harta de sus constantes gritos vergonzosos.

—¡Bruja Acuática será! Ahora, sobre tu vestuario, ¿tienes algún vestido oscuro o algo así?

—Sólo esta ropa que está adherida a mi cuerpo. Literalmente. No tengo nada más.

—¡¿En serio?!

Greg se acercó.

—Eh... Chico, no creo que esto funcione.— dijo Greg. Llevaba puesta la camisa que usaba cuando era joven, pero le quedaba muy chica. Jamie aguantó la risa pero Lapis no dudó en soltar muchas carcajadas.

—Cambio de planes.— habló Jamie, de manera decidida—. ¡Yo diseñaré sus atuendos!

—¿Puedes hacer ropa?— preguntó Lapis, impresionada.

—Soy un actor y director de teatro, ¿qué haría yo si no pudiera hacer mi propio vestuario? Ahora, Lapis, hablemos del maquillaje.

—¡¿Ah?!

.

Ya estaba oscureciendo, la gente de la ciudad y demás visitantes, se comenzaban a reunir en la playa. Peridot estaba dando saltos de emoción.

—¿Ya viste la maquina de humo, Ronaldo? ¡Yo voy a encenderla!

—Aunque no puedes hacerlo hasta el final.— respondió él—. Y sólo se inscribieron como cuatro personas, incluyendo a Lapis. Parece que no muchos se interesan en cantar.

—¡¿A quién le importa el canto?! ¡Todos contemplarán mi ingenio y habilidad! ¡Tienes que ver las modificaciones que le hice a las luces!

—Sabes que ese equipo es rentado, ¿verdad?

—Lo regresaré a la normalidad cuando todo termine.— Peridot se dirigió hacia un tablero con muchos botones—. ¡Mira esto!— oprimió un botón.

Un reflector se cayó y casi le golpea la cabeza al señor Sonrisas, quien había estado probando el micrófono.

—¡Ten más cuidado con esas luces, niña!— le dijo el señor Sonrisas a Peridot, forzando una sonrisa.

—¡Ay! ¡lo siento! ¡ahora lo reparo!— exclamó la gema, completamente alterada. Ella se giró hacia Ronaldo—. ¡Ahhh! ¡comenzaremos en unos minutos y acabo de romper algo! ¡¿Qué tal si lo demás tampoco funciona?! ¡Creo que acabo de cometer un terrible error!

—Tranquila, te ayudo. Tenemos veinte minutos. ¿Qué hay que hacer?

—Trae una escalera, Ronaldo, yo buscaré a Perla para que nos ayude. ¡Hay que reorganizar todo el mecanismo! ¡Rápido antes de que alguien muera!

—¡¿Alguien puede morir?!

—¡Según mis cálculos, sí!

Ambos gritaron y salieron corriendo a direcciones opuestas. Peedee los estaba mirando.

—Tienen que estar bromeando.— el niño se dio una palmada en la cara, avergonzado por su hermano y su novia. Esos dos llevaban casi un mes saliendo y aún no lograba acostumbrarse a ello.

Steven estaba ahí cerca, el niño miraba a todas direcciones, buscando a su amiga Lapis, pero parecía que no había llegado, lo cual lo entristeció; no sabía que Lapislázuli y Greg estaban detrás del escenario.

—Haremos el ridículo.— dijo Lapis con pesimismo.

—No me hagas pensar en eso.— respondió Greg.

—¡¿De qué hablan?!— exclamó Jamie—. ¡Se ven fantásticos!

Jamie había hecho que Lapis usara un vestido azul oscuro que le llegaba unos centímetros por encima de las rodillas, unas mallas oscuras y unas botas negras, adornada con pulseras y sombras en los ojos, el cabello despeinado con un mechón negro; Greg iba con una camisa negra con una estrella en el centro, un chaleco negro, un pantalón rasgado, unas botas y unas gafas oscuras.

Jamie suspiró.

—Hice un gran trabajo.— dijo el chico.

—La mayoría de las cosas las compré con mi dinero.— dijo Greg.

—No tenía mucho tiempo para coser.— Jamie se encogió de hombros.

—Quisiera que nadie me viera ahora.— dijo Lapis en tono amargo y frío.

—¡Muy tarde!— gritó Peridot, tomando una fotografía.

Lapis y Greg miraron a Peridot, y al lado de Peridot estaba Perla, quien se les quedó mirando con la boca abierta.

—¿Perla?— dijo Greg.

—Ni siquiera voy a preguntar.— dijo Perla.

—¡Rápido, Perla!— Peridot la tomó de la mano y juntas subieron al escenario.

Peridot y Perla se reunieron con Ronaldo en el escenario.

—Traje la escalera.— dijo Ronaldo.

—Y yo traje a la perla.— dijo Peridot.

—Y yo traje las herramientas.— dijo Perla con voz firme y clara. Se giró para ver el daño—. ¿Quién acomodó los cables así? ¿Acaso quieres provocar una especie de explosión?

—Yo... Tal vez una pequeña.— dijo Peridot, sintiendo culpa—. ¿Podremos arreglarlo? Quedan ocho minutos para que empiece el espectáculo.

—Oh, no. Ocho minutos no serán suficientes. Peridot, quiero que me des los planos de lo que pretendías hacer con estos reflectores; Ronaldo, quiero que distraigas al público, esto me tomará como mínimo quince minutos.

Steven revisaba la lista de los participantes, el último número decía que era una sorpresa, el niño se confundió un poco. Pronto se fijó que en la lista venían los nombres de Jenny y Buck.

—No sabía que ellos cantaban.— dijo Steven con una sonrisa.

—No cantamos.— dijo Buck, detrás de Steven. Steven dio un sobresalto—. Pero tendremos que cantar esta vez porque Jenny así lo quiere.

—Será algo divertido.— dijo Jenny, estando al lado de Buck—. ¿No crees, Steven? Nosotros haremos un dueto.

—Suena fantástico.— dijo el niño.

—Pero aquí entre nos, Buck no tiene gracia alguna.— susurró Jenny a Steven—. No hay ni una remota posibilidad de que ganemos. Ojalá alguien pudiera animar nuestra canción.— Jenny miró a Steven de forma suplicante.

—Creo que sé qué intentas decirme, Jenny.— Steven llevó su mano al mentón, haciendo expresión pensativa. El niño miró hacia el escenario, donde Ronaldo estaba tratando de calmar a un público que ya había perdido la paciencia. Steven miró a Perla, la cual se encontraba reparando las luces—. ¡Ya sé quién puede ayudarlos!

—¿Eh?— dijo Jenny.

Lapislázuli estaba sentada detrás del escenario, con ambas manos en la cara, con los codos recargados en las rodillas. Parecía aburrida y distante. Jamie se acercó.

—Bruja Acuática, mi estrella, me acabo de dar cuenta de que no sé qué es lo que vas a cantar.— dijo Jamie, pero pronto notó el estado de ánimo de Lapis—. ¿Qué ocurre?

—Nada.— dijo con amargura. Jamie se sintió avergonzado de repente.

—Lapislázuli, ¿no quieres hacer esto? Lo siento, realmente no era mi intención forzarte a hacer algo que no quieres. Si no es tu deseo cantar, entonces puedes...

—No. No es eso. Cantaré. Creo que será divertido, aunque esté vestida así. Es otra cosa lo que me molesta.

—Oh.— Jamie se sentó a su lado y la miró fijamente—. ¿Sufres por algo?

—¡¿Yo?! No. Soy muy feliz con Steven. La Tierra es mucho más interesante de lo que imaginé. No he tenido tanta libertad en miles de años.

—¿Entonces porqué cuando te vi parecías llevar contigo resentimiento y dolor?

—¿Resentimiento? Yo siempre tengo resentimiento de alguna forma.— dijo, mirando a Jamie con cara enojada—. ¿Y dolor? No, ya te dije que soy feliz con Steven. Y no tengo porqué hablar contigo de estas cosas. No tengo porqué decir que hay algo en mi consciencia que me está molestando constantemente, que hay algo que necesito pero no puedo decir, que todos los días me pregunto si...

Se llevó las manos a los ojos y comenzó a sollozar, alarmando a Jamie, en parte porque sabía que si alguien la veía llorando creerían que él es el culpable.

—Cuando me siento mal yo escribo poesía.— dijo Jamie—. Si tú no puedes decir lo que te pasa, puedes cantarlo justo ahora.

Lapis despegó sus manos de los ojos, parando el llanto. Miró a Jamie, sorprendida. Sonrió y se puso de pie.

—Greg, vamos a cambiar la canción.— le dijo a su compañero.

En el escenario, el señor Sonrisas ya estaba desesperado.

—¿Terminaron? El público comienza a arrojar cosas.— dijo el señor Sonrisas.

—De hecho, está todo listo.— dijo Perla, sacudiendo las manos—. Me pregunto qué serían sin mí.

—Wow, gracias.— dijo Peridot, quien se sintió algo ofendida.

—Bien, regresaré al templo. No entiendo estos festivales realmente, y me parecen un gasto enorme de electricidad.— Perla estuvo por bajar del escenario pero fue detenida.

—¡Espera, Perla, por favor!— la llamó Jenny—. Necesitamos tu ayuda.

—¿Mi ayuda? ¿de nuevo?— Perla ya quería irse.

—Steven dice que usted sabe cantar y bailar muy bien.— dijo Buck—. ¿Podría cantar con nosotros, por favor?

—¿Por qué no se lo piden a alguien más?

—Porque yo te sugerí.— dijo Steven, acercándose—. Perla, por favor.

—Oh, no puedo negarme cuando pones esa cara,Steven.

—¡Sí!— celebró el niño.

—Vamos, tenemos que ensayar rápido.— Jenny tomó a Perla del brazo—. Somos los penúltimos, así que tenemos tiempo.

—Y son sólo tres actos, así que hay que apresurarse.— dijo Buck.

El señor Sonrisas habló por el micrófono y logró calmar al público, después presentó al primer participante.

—¿Crees que Steven vuelva a participar?— preguntó Sadie a Lars, ellos estaban entre el público.

—¿Se vestiría de nuevo de mujer?— comentó Lars. Sadie se sonrojó, recordando aquella vez.

El primer acto terminó, el señor Sonrisas presentó a los siguientes participantes. Lars gritó de sorpresa al ver a Buck y Jenny en el escenario.

—¿Ellos están con Perla?— dijo Sadie con extrañeza.

—¡Ustedes pueden, chicos!— los animó Lars, aplaudiendo. Sadie lo miró raro.

La gente se reía al ver cómo Jenny y Buck trataban de seguirle el ritmo a Perla, quien se había aprendido la canción y los pasos de baile, incluso había incluido nuevos movimientos, y los dos adolescentes quedaban muy opacados. Buck y Jenny, sin importarles las burlas, se rieron junto al público y trataron de hacer la rutina lo mejor posible. Perla había logrado hacer que el concurso de canto pareciera más bien de baile, pero la voz de Perla era tan bella que no hubo queja alguna. Al finalizar el acto, los tres hicieron una reverencia, justo como les había pedido Perla que hicieran.

—Un poco más inclinado, Buck.— le dijo Perla.

—Lo siento, señora.— contestó Buck, inclinándose hasta casi tropezar.

El público aplaudió, extasiado, entre todos resonaba la voz de Lars, quien emocionado felicitaba a sus amigos, avergonzando a Sadie.

Ya le iba a tocar a Lapis, ella estaba parada cerca del sitio por donde iba a salir, estaba oculta del público, permanecía pensativa.

—Oye. Oye, Lázuli. ¡Lázuli!— la llamó Peridot. Lapis bajó la mirada con amargura.

—¿Qué quieres?

—Que tengas suerte.— dijo Peridot, haciendo una mueca como si no le importara realmente, pero en realidad le dio algo de pena.

Lapis se sonrojó y le sonrió.

—Ahora, damas y caballeros, lo que ustedes han estado esperando, ¡la gran estrella de esta noche!— exclamó el señor Sonrisas desde el micrófono.

—¡Yo quiero hacerlo! ¡yo quiero hacerlo!— dijo Jamie, tomando el micrófono—. ¡Ciudad Playa! ¡Es un placer para mí presentarles esta noche a la hermosa y misteriosa Bruja Acuática y a su guitarrista el Señor Universe!

Peridot se apresuró a dejar el escenario en total oscuridad, después, emocionada, activó la maquina de humo, luego corrió para encender las luces; Jamie le había dicho estrictamente que sólo utilizara las luces azules y blancas.

Cuando la luz azul se encendió, el escenario ya estaba cubierto por la neblina y Lapis estaba en el centro, con el micrófono en mano.

—¿Esa no es Lapis y el papá de Steven?— dijo Sadie.

—¡No puedo creerlo!— dijo Lars.

—¡Es Lapis y papá!— gritó Steven, dando saltos—. ¡No puedo creerlo! ¡están en la competencia!... ¡No tengo idea de por qué están vestidos así, pero es genial!

—Relájate, Steven.— se rió Sadie por la extrema emoción del niño.

Greg comenzó a tocar la guitarra eléctrica. Lo primero que buscó Lapis entre el público fue a Steven, por primera vez se puso nerviosa por la idea de cantar, pero él se veía tan feliz. Lapis miró hacia el mar, que lucía tan negro esa noche, se veía tan vacío y abrumador, como un abismo. Pero...

Tocaba cantar.

You're not alone

no matter what they told you

you're not alone

I'll be right beside you forevermore

I long to be like you, sis

lie cold in the ground like you did

there's room inside for two and I'm not grieving for you

and as we lay in silent bliss

I know you remember me

I long to be like you

lie cold in the ground like you

there's room inside for two and I'm not grieving for you

I'm coming for you

Lapis finalizó su canción, la gente aplaudió.

Peridot dio unas risas traviesas y apretó un botón que activaba unas modificaciones que le había hecho a las luces, de ellas salieron extraños fuegos artificiales que cayeron al escenario como una lluvia de luces. El señor Sonrisas se puso nervioso, con el temor de que algo se incendiara, pero Peridot no dejaba de sonreír.

—¡Lapis!— gritó Steven, dando un salto hacia el escenario, llegando con Lapis para darle un fuerte abrazo—. ¡Creí que no vendrías!

—¿Te sorprendí, Steven?— preguntó de forma divertida la gema azul.

—¡No puedo creerlo! ¡no me lo esperaba! ¡Fue fabuloso!

—Oye, yo también estoy aquí.— dijo Greg.

—Papá, tú siempre eres asombroso.— Steven saltó hacia él para abrazarlo.

—Parece que todo salió bien después de to... ¡Ah!— un reflector cayó de arriba, casi dándole en la cabeza a Greg.

Todos miraron hacia Peridot.

—¡¿Qué?!— gritó la pequeña verde—. ¡Yo no fui!— y se giró hacia su derecha, donde estaba una gema más alta—. ¡Perla!

—Juro que no sé qué fue lo que pasó.— dijo Perla, confundida.

—¡Ese reflector está maldito!— exclamó Ronaldo entre el público.

Más tarde se anunciaron a los ganadores. Para todos fue bastante claro quién era el merecedor de la victoria. No fue sorpresa para nadie, ya que fue muy predecible, que el equipo de Perla, Buck y Jenny se llevara el primer lugar. De segundo lugar quedó el equipo de Lapis y Greg.

—Maldición.— dijo Nanefua, chasqueando los dedos, molesta porque quedó en tercer y último lugar.

—Qué gran sorpresa.— decía Perla.

—No fue una sorpresa para nada.— dijo Buck.

—¡Pero fue muy divertido!— exclamó Jenny.

—Gracias por la ayuda, señora. No hubiéramos ganado de no ser por usted.

—Oh, ustedes dos hubieran podido solos. Lo único que necesitaban era más coordinación y que tuvieras más ánimo, Buck.

—Trataré de ser más animado, supongo.— dijo Buck en un tono neutro, casi frío. Jenny se rió.

Lapislázuli estaba parada en la playa, lejos de la multitud y las luces, observando las olas del mar. Steven y Jamie se acercaron.

—Al final la estrella del festival terminó siendo Perla.— dijo Jamie—. ¿Te sientes mejor, Lapis?

—Espera, ¿se sentía mal antes?— dijo Steven.

—Yo...— Lapis apartó la mirada del mar, vio a su amigo—. No. Estoy bien Steven.— y le sonrió.

Lapis le mandó una mirada a Jamie, pidiendo que no dijera nada más al respecto.

Lapis se sentía un poco mejor, ahora aceptaba su tristeza, pero no iba a permitir que Steven se sintiera mal por su causa. Ese dolor no iba a compartirlo con nadie, era su secreto, un secreto que decidía sepultar en el mar negro oscuro. El malestar en su mente persistía. El sufrimiento seguía. Y no debía ser así.

Y miraba las estrellas en el cielo nocturno y se preguntaba por ella.


Perdonen si tiene errores ortográficos, al rato lo corrijo. He estado subiendo capítulos semanalmente desde hace tres semanas. Tenía la mitad de este capítulo escrita desde la semana pasada... terminé la otra mitad hoy. Me duele la cabeza...
Pero no importa, ¿saben por qué?
¿Adivinan quién cumple un año? ¡Este fanfic! Oh, sí, este fic ya tiene un año exacto (o más bien cumplió un año ayer, ya se me pasó el día por casi una hora, al menos en el horario en donde vivo). ¡Eso es genial! No había mejor forma de celebrarlo que con tres capítulos... en tres semanas seguidas. Auch, mi cabeza. Lo digo en serio, debería tomarme una pastilla o algo.

Las canciones que Lapis canta en este capítulo son Anywhere de Evanescence y Like You que también es de Evanescence, si no saben ingles y quieren saber qué es lo que canta Lapis con exactitud, busquen las canciones subtituladas en Youtube jeje

Ahora, hablemos de la historia. Recuerden que en mi fic Malachite fue derrotada de manera distinta al original, aunque así como en la serie, las Crystal Gems no tienen ni idea de dónde está Jasper. En mi fanfic ella está con las del Planeta Madre, ¡Omg!

Bien, estos capítulos que han salido de la serie (Steven Nuke o.O) me han dejado noqueada. Los spoiler son alentadores jeje Creo que no estoy equivocada respecto a ciertas cosas que pienso sobre Lapis.
Por otro lado, ¿vieron el capítulo Too Short to Ride? Realmente Peridot tiene un poder impresionante, pero me he quedado pensando en el hecho de que Peridot no puede cambiar de forma... Estuve todo el día diciéndole a mi hermana que Peridot no puede comer, ella me dijo "Sí, porque no se puede hacer un estomago" Entonces, ¿Peridot vomita lo que come? Eso me ha afectado mucho y mi hermana no sabe por qué. Es que ella no puede cambiar su forma física, ha de ser horrible no poder digerir la comida, ella no puede... ¡no puede! Rayos, mi plot twist se ha ido al demonio, ya veré cómo lo resuelvo.

Por otro lado, en los clips que han salido hemos visto que spoilerspoilerspoiler El ciempiés va a volver, Steven lo va a curar, realmente veremos su verdadera forma spoilerspoilerspoiler Y me alegra, porque necesito gemas nuevas para mi fanfic y por nada, digo nada, quiero gemsonas.
Aunque creo que no hay espacio para spoilerspoilerspoiler Bismuto spoilerspoilerspoiler Ya veré qué hago con eso...

Agh, tomaré un descanso de este fanfic. Ya dejé muy olvidadas mis demás historias. Agh, tengo hambre, sueño y me duele la cabeza. Ok, me despido. Auch, mi cabeza.
Auch, han entendido bien, este fic está en hiatus por tiempo indefinido. Auch.