Gema corrompida

capítulo 18: El tiempo juntos, parte 1.

Los meses pasaban y Peridot estaba segura de que el momento en que las del Planeta Madre hicieran su siguiente jugada sería inminente. Sí, puede que cuando Perla Amarilla vino a la Tierra para llevarse todas las gemas corruptas dentro de las burbujas que guardaban las Crystal Gems en el templo, Peridot aún se encontrase dudosa sobre a qué bando pertenecer, tanto hasta el punto de haber revelado las debilidades de las Crystal Gems a la perla de Diamante Amarillo. Sentía tanto arrepentimiento por haber permitido aquello, pero ya no había marcha atrás, ya había cometido ese error.

Ahora Peridot estaba completamente segura de qué es lo que deseaba, ella deseaba proteger a la Tierra y a Steven. Pero las Crystal Gems nada sabían de los planes del Planeta Madre, Peridot sentía que si les contaba lo que había sucedido, la culparían con mucha razón. Al único al que le había contado todo era a Ronaldo.

El plan de Jaspe, robar todas las gemas corruptas para con ellas crear al Clúster más mortífero que cualquier geo-arma antes creada. Y esa no era la peor parte...

Pero Peridot tenía su propio plan para detener al Planeta Madre de las atrocidades que querían realizar, el único que estaba al tanto de ello era Ronaldo, porque ella no iba a contarle a las Crystal Gems, mas no quería estar sola en esto. Peridot se mantenía bastante ocupada creando ciertos dispositivos que la ayudarían en su plan, pero no podía arriesgarse a que las Crystal Gems la descubrieran, especialmente Amatista que siempre iba a verla a su habitación, así que a Peridot se le había ocurrido una muy ingeniosa idea.

—Ya no voy a vivir más con ustedes.— les dijo simplemente un día.

—Ehh, ¿qué?— se sorprendió Amatista. Ellos miraron a Peridot en espera de una respuesta.

—Voy a mudarme, ahora viviré allá arriba.— y señaló al techo.

—¡¿Vas a vivir en las nubes?!— exclamó Steven, golpeando sus mejillas con las manos de la impresión.

—Se refiere al faro.— aseguró Garnet, con las manos en la cintura.

—¿Por qué quisieras mudarte a un lugar como ese?— dijo Perla, sin entender nada.

—Seguramente para pasar más tiempo con su novio Ronaldo. — dijo Amatista, girando los ojos y yendo al refrigerador para buscar algo qué comer.

—¡NO ES POR ESO!— rugió la gema verde, bastante avergonzada e indignada—. Yo tengo mis propias razones, ¡así que no me cuestionen más!— gruñó.

—No estoy segura de esto.— comentó Perla, preocupada.

—Hm...— Amatista se cruzó de brazos, haciendo una mueca.

—¿Qué opinas, Garnet?— Perla miró a la más alta.

Garnet miró a Peridot mientras se acomodaba las gafas al pensar. Peridot se sintió nerviosa y quedó paralizada en su lugar a la espera de la respuesta de Garnet.

—No es como si se quisiera ir muy lejos. Estará justo arriba.— concluyó Garnet.

—¡Sí!— saltó Peridot, sintiéndose victoriosa.

—Entonces ya no viviremos juntos.— dijo Steven, un poco desanimado, pero pronto pensó en otra idea—. Pero seremos vecinos, ¡cuando te mudes voy a llevarte un pastel para darte la bienvenida al vecindario!

—No entiendo lo que quieres decir, pero sí.— le dijo Peridot.

—Mejor no me molesto en opinar.— comentó Perla, yéndose a otro lado.

Y así fue, al día siguiente Steven la ayudó a mover todas sus cosas al faro. Al fin Peridot podría crear con libertad toda su estrategia para arreglar todo lo que había estropeado sin que ellas se enteraran.

—¿Qué hay en todas estas cajas, Peridot?— le preguntó Steven con interés, cargando unas cinco cajas como si nada,

—Cosas que tú no entenderías, Steven.— le explicó de manera condescendiente. Ambos caminaban en el camino inclinado hasta la cima de la colina—. Algunos juegos de vídeo, revistas de caricaturas japonesas, juguetes de esas caricaturas japonesas y armas de destrucción masiva que no te puedo decir su finalidad.

—Ya me estaba preguntando a dónde habían ido a parar todas mis cosas.— pensó Steven.

Llegaron al faro y subieron las escaleras hasta llegar a la parte de arriba. Entraron a la habitación y Steven finalmente soltó todas esas cajas, el niño ya había comenzado a cansarse. Peridot lo tomó de la mano y lo arrastró hasta el sofá.

—Mira, Steven, tengo mis propios muebles.— le dijo con emoción, montándose sobre el sofá con Steven aún de la mano.

—Vaya, realmente estás muy feliz por esto.— Steven se sentó y miró a su compañera con una sonrisa dulce.

—Oh, esto es tan idilio.— ella se echó en el sofá y se acostó ahí con un suspiro.

—¿Idi qué?

—¡Peridot!— la llamó Ronaldo, llegando desde la puerta. Peridot dio un brinco cuando lo escucho.

—¡Ronnie!— ella se levantó y le sonrió—. ¡Mira, tengo todo este espacio para mí!— y ella extendió los brazos, señalando el faro entero.

—En realidad, este lugar es mío, sólo te estoy dejando quedarte.— él cruzó sus brazos y le dirigió una sonrisa presuntuosa mientras caminaba hacia ellos.

—No quieras discutir ahora conmigo, Ronaldo.— ella alzó una ceja, molesta.

—Ahora tendrán más tiempo para estar juntos.— comentó Steven mirando a uno y después al otro. Ellos se apenaron y apartaron la mirada con un sonrojo—. ¿Quieres que te ayude a desempacar, Peridot?

—No, no, Steven, está bien, yo sola lo haré.— respondió ella de inmediato, sin querer que el niño viera sus cosas.

—Ah, ya entiendo.— habló el niñito con voz pícara—. Ustedes quieren tiempo para estar juntos y solos.

—¡¿Qué?!— exclamaron los dos.

—No se preocupen, yo ya estoy saliendo.— Steven se levantó de su asiento y caminó en reversa hasta la puerta, con una sonrisa traviesa—. Nos vemos más tarde, chicos.

Y el niño salió por la puerta y la cerró, dejando a los dos bastante confundidos.

—¿Pero qué pretende con esas insinuaciones?— murmuró Peridot, frunciendo el ceño y con ambas manos en la cintura.

Peridot y Ronaldo se miraron unos momentos con cierta incomodidad.

—Je, je, je.— rió Peridot, nerviosa, y lo tomó de la mano—. Ven, tengo que mostrarte algo.

Peridot tomó una gran caja y de ella sacó una extraña computadora que había reconstruido y modificado para su beneficio.

—¿Recuerdas los drones que mandé a la atmósfera la semana pasada?

—¿Los que disparan láser?— preguntó él, al lado de ella.

—No, esos no, los que tienen cámaras y sensores.— ella armó rápidamente todas las partes de la computadora y buscó un sitio dónde conectarla—. Puedo controlarlas desde este aparato y si una nave atraviesa la atmósfera, yo seré la primera en enterarme.

—¿Qué pasará cuando eso ocurra?

—¡Para eso son los láseres, Ronaldo!

—Oh... ¿Puedo tener uno ahora?

—Tal vez más tarde.

Se quedaron en silencio unos momentos, sentados en el suelo junto a las cajas con las cosas de Peridot. Ella jugueteó con algunos controles de ciertas maquinas que aún necesitaban ser terminadas, Ronaldo le tocó el rostro y ella sólo lo miró, expectante.

—Las de tu planeta van a venir y lo que planeas es muy peligroso.— le dijo él con seriedad. Ella hizo un mohín mientras se encogía en su lugar, preocupada.

—¡No tengo opción!— exclamó ella, bastante molesta consigo misma—. ¡Yo provoqué todo esto! Ellas van a venir, no sé cuándo suceda, pero sé que va a ser muy arriesgado...— se quedó callada, como si se hubiera cortado su frase.

—¿Y?— insistió el chico.

—¡Ese es el punto!— gritó ella, alzando los brazos—. ¡Va a ser arriesgado y probablemente un suicidio! ¡Y si me llegan a destruir a mí, destruirán a todos los demás! ¡Y Steven no tendrá tanta suerte!

—Peridot, me preocupo por ti.— le dijo, serio—. ¿Segura que no le contarás tu plan a ellas?

—¡Ellas no pueden saberlo!— dijo con angustia—. Si quiero reparar lo que hice, ellas no deben saberlo. En este punto yo sólo quiero causar el menor daño posible a mis amigos, pero seguir mintiendo y lastimarlos un poco es inminente.

—Entonces realmente va a pasar, ¿no?— él bajó la mirada, sin saber qué sentir más que intranquilidad—. Vas a hacer esto tú sola, vas a ir allá aún cuando existe la posibilidad de que no regreses nunca.

—¿Es eso lo que te preocupa? ¿que yo no regrese?— lo miró con enfado—. Yo soy la única que puede liberar las gemas que el Planeta Madre robó, soy la única que puede detener su geo-arma. Así que cuando llegue el momento yo...

Silencio de nuevo y ahora todo era más melancólico.

—Ronaldo yo... Sólo quiero que me prometas algo.— sin siquiera pensarlo, buscó la mano de él y la acarició con tristeza, sin levantar la mirada para verlo—. Promete que pase lo que pase, tú seguirás confiando en mí.

Ciertamente Peridot no se sentía como alguien que mereciera confianza, lo único que había hecho desde que llegó a la Tierra era pretender, fingir todo el tiempo; mentirle a las Crystal Gems sobre Jaspe y sobre la verdadera razón por la que se unió a ellas, pero ya no quería aquello nunca más. Incluso ahora seguía fingiendo frente a ellas, pretendiendo que todo estaba bien y que no había hecho nada malo cuando en realidad las había llevado directo a la ruina, una ruina que ella ni siquiera estaba segura de que podría evitar.

Incluso con este humano era egoísta, porque tenerlo cerca se sentía tan bien y la calmaba tanto, la hacía pensar en otras cosas más que en sus propios errores, ¿pero por qué lo arrastraba a la miseria a la que ella se siente destinada?

—No tienes que pedirme eso, no tengo ningún motivo para desconfiar de ti.— le dijo con total seguridad, tanto que hasta parecía que la pregunta le había ofendido—. Nadie había pasado tanto tiempo conmigo antes, te conozco. Sin importar qué suceda, yo no desconfiaría de ti jamás.

—No exageres.

—No exagero.— él cruzó sus brazos, contrariado.

—Nah.

Ella soltó un largo y profundo suspiro, con la cara cabizbaja, pero pronto notó la forma en la que Ronaldo la miraba, estando él tan maravillado con cada movimiento de la pequeña.

—¿Qué?— cuestionó ella, haciendo una cara rara mientras él le sonreía.

—No, nada.— sin siquiera avisarle, acercó su rostro al de ella y le dio un beso en los labios, demasiado espontaneo y dulce como para que ella pudiera protestar cualquier cosa.

Cuando él se separó, ella le dirigió una sonrisa traviesa y alzando una ceja preguntó:

—¿Por qué fue eso?

—Para verte sonreír otra vez, mi linda alien.— le acarició su mejilla con delicadeza—. Funcionó.

—Te estás dando demasiada importancia, puedo sonreír perfectamente sin tu ayuda.— Peridot se apartó la mano de Ronaldo de su mejilla y con un movimiento brusco la llevó hacia sus labios, dándole una mordida a uno de sus dedos.

—¡Auch! ¡¿por qué siempre me haces eso?!— trató de apartar su mano pero ella no lo soltó.

—Oh, creí que esto te gustaba.— le dijo con descaro, con sus sonrisa maliciosa.

—Peridot, no.— él se sonrojó completamente, mirándola con una mueca ofendida—. ¿Por qué siempre tienes que arruinar el momento?

—Ya no te quejes tanto.— se puso de pie y le dio un golpe a Ronaldo en el brazo, después se acercó a él y le dio otro beso en los labios que duró escasos segundos hasta que ella se separó y lo vio con el ceño fruncido—. Listo, momento restaurado, ¿estás feliz ahora?

Ronaldo resopló, ya harto del asunto este, sea lo que sea. Sin querer discutir por lo que no entendía y sabiendo que no iban a llegar a ningún lado por lo que sea que esté pasando ahora, decidió simplemente regresarle el beso, esta vez con más profundidad y con más anhelo.

Su relación era de lo más extraña, desde que empezaron a salir la mitad del tiempo eran tan acaramelados que era casi incomodo para los demás, la otra mitad del tiempo no paraban de pelearse por tanta tontería que ni ellos entendían. Pero, ¿quién dice que no puede ser así? En un momento actuar como la pareja perfecta, al segundo siguiente estar discutiendo como niños y después, cuando nadie estaba para ver, podrían pedir más el uno del otro. Así de simple era y así funcionaba.

Peridot mordió suavemente los labios de Ronaldo y él sólo rió, nervioso, sin saber si ella se burlaba de él o sólo es que estaba tan acostumbrada a hacer esto. La tomó en sus brazos tan posesivamente que ella soltó un gritito de sorpresa, pero no le disgustaba en lo absoluto. Cuando se sumergían tan profundamente en lo que sentían, ya no había más que importara, tan sólo el momento.

Pero desconectarse del mundo entero a veces no era tan sencillo.

—¡Ronaldo!— gritó Peedee, abriendo la puerta de golpe, con una expresión que denotaba ira.

¡¿Qué?!— gritó Peridot, con un gran rubor en su rostro, sin distinguirse si era por vergüenza o por enojo, seguramente ambos.

—Peedee, ¿qué haces aquí?— le preguntó Ronaldo con sorpresa, poniéndose de pie y haciendo que Peridot se cayera.

—¿Cómo que qué hago aquí?— se molestó aún más el niño—. ¡Te volviste a escapar del trabajo para venir a ver a tu novia! ¡Papá se molestará con ambos! ¡contigo porque volviste a irte y conmigo por volví a permitir que pasara!

—No digas tonterías, Peedee, solía escaparme del trabajo desde antes de conocer a Peridot y nunca me pasó nada.— respondió Ronaldo, sin importarle mucho.

—¡Ese no es el punto y lo sabes!

—Su padre no se dará cuenta, por qué simplemente no lo cubres y listo, estamos en la Tierra de todas formas.— comentó Peridot, con las manos en la cintura y una expresión indiferente.

—¡Así no funcionan las cosas en la Tierra, Peridot!— le gritó Peedee—. No sé qué es lo que te hayan enseñado la familia de Steven, pero aquí en la Tierra todos tenemos nuestras obligaciones, así que ¡deja de distraer a mi hermano!

—¡Deja de gritarme, tú pequeño humano tonto!

—Deja de insultar a mi hermanito.— Ronaldo miró a Peridot con severidad.

—¿Qué más quieres que haga? Siempre se mete en lo que no le importa.— y lo señaló con ambos brazos, dramáticamente.

—Para tu información, ¡sí me importa!— respondió el niño rubio, dando un paso hacia la gema.

—Grrr.— ella rugió como amenaza.

Ronaldo se interpuso entre los dos, dándoles a los dos un empujón con sus manos.

—Oigan, ya basta, ¿no pueden llevarse bien de una vez los dos?

—¡NO!— dijeron los dos al unisono.

Ronaldo suspiró del fastidio.

—Está bien, Peedee, volvamos al trabajo.— aceptó Ronaldo.

—¡Es lo que debiste haber dicho al principio!

—Pero, en serio, hermanito, deberías tratar de llevarte bien con tu cuñada, somos como familia ahora.

—Por favor, no vuelvas a dirigirte a ella como mi cuñada.— murmuró Peedee, desidioso y amargo.

—¿Saben qué?— Peridot cambió el tono de su voz y decidida se acercó más a los dos, ahora ella quedando en medio—. Ronaldo tiene razón, deberíamos comenzar a llevarnos bien, Peedee.

—¿Qué estás diciendo ahora tan de repente?— Peedee la miró con sospechas, no creyéndole nada.

—¡Se me ocurre una mejor idea!— tomó a Ronaldo del brazo—. ¿Por qué no tomo tu lugar en el trabajo por hoy para poder pasar tiempo con tu hermano y así aprender a llevarnos bien?

—¡Debes de estar bromeando!— exclamó Peedee.

—Me parece una gran idea.— aseguró Ronaldo.

—¡No puedes estar hablando en serio!— se quejó de nuevo Peedee.

—Y, además, un día ese negocio será todo mío, así que debo ir aprendiendo cómo se "trabaja" ahí.— canturreó la gema, ufana.

—¿Qué? ¿pero qué dices?— le reclamó el niño.

—Ya sabes, cuando Ronaldo y yo nos casemos, yo me adueñaré de todas sus pertenencias y obtendré nuevos superpoderes.

—¡¿Cuándo nos casemos?!— exclamó Ronaldo con la cara completamente roja.

—¿Superpoderes?— murmuró Peedee con extrañeza.

—Aún no comprendo del todo lo que el concepto de matrimonio quiere decir, pero ustedes entienden mi idea.

—No, de hecho no.— el niño rubio se cruzó de brazos.

—Vamos, Peedee, será divertido.— le dijo Ronaldo, tratando de convencerlo. Peedee sólo lo miró con enfado—. Hazlo por mí.— le suplicó con una fingida cara triste.

—¡Ah! ¡está bien!— aceptó de mala gana—. ¡Pero es una muy mala idea!

—No será tan malo.— le dijo Peridot, en el fondo bastante molesta con el niño.

Pero sí, iba a ser muy malo.


¡Ahhh! Verán, este capítulo y el siguiente eran parte de un solo capítulo, el cual ¡llevo tratando de terminar desde hace más de un mes!
No sé por qué, pero ha sido la cosa más difícil que... No entiendo por qué éste (y por ende el siguiente) fue el capítulo más difícil para mí, no sé si es por falta de inspiración o
porque tenía planeado todos los capítulos anteriores, todos los capítulos siguientes, pero nunca pensé mucho en este capítulo porque es más un "intermedio" y por lo tanto no me preocupé hasta que tuve que escribirlo y me di cuenta de que no tenía idea de qué hacer. No, no, sí sabía qué hacer, siempre pensé en esto pero... cuando tuve que escribirlo ¡mi mente estaba seca!
Bien, cuando tenía este capítulo y el siguiente aún como uno solo, técnicamente ya tenía terminado el principio (todo este capítulo actual) y el final (el que será el final del siguiente) ¡pero no tenía las escenas de en medio! (las que serán el inicio del siguiente) Pero ¡ya estaba harta! No pude estar así, tanto tiempo escribiendo esto sin actualizar absolutamente nada, ni mis otros fics y éste que lleva ¡muchos meses sin nada!
Solamente dividí el capítulo a la mitad y el resto espero subirlo, si tengo suerte, la siguiente semana.

Y chicos anónimos, los amo pero ya dejen de recordarme que no he actualizado, estoy consciente xDD (Sí, les hablo a ustedes, Ali, Danae jejeje)

Ahora, debo confesarles, quisiera que Lapis y Peridot fueran más cercanas en mi fanfic al igual que en la serie, pero en mi historia las he separado... demasiado, más de lo que tenía planeado hacer en un principio. Quiero decir, no me arrepiento de cómo las he desarrollado en mi historia, pero en la serie puedo ver que ellas se quieren mucho (al menos veo que Peri quiere a Lapis). Em, supongo que yo sé qué hacer...

Otra cosa, hace un tiempo recibí un comentario en ingles que me decía que esto era lo último que quedaba de este ship... Me di cuenta de que era cierto y se sintió raro, algo así como que wow, no puedo creer que sólo sea yo, fue medio deprimente, medio gracioso. Digo, este ship está tan muerto como el Stevidot (lol) Pero simplemente no me importa, yo seguiré con esto hasta el final, soy demasiado orgullosa como para pensar diferente de mi OTP jaja Así que díganme, ¿están conmigo?

Por cierto, ¿han visto los capítulos recientes? Específicamente los capítulos "Rocknaldo" y "The New Crystal Gems", solo pude pensar que los personajes son idiotas, Lapis también, no creí algún día detestar a Lapis hasta que vi The New Crystal Gems, pero ¿saben qué? Los sigo queriendo igual.

Ahora, si no tienen nada mejor que hacer, pueden echarle un vistazo a un cómic de 6 páginas que subí a mi DevianArt recientemente (GabyGirl1243, es mi nombre ahí), es como una "parodia" de Moana pero con los personajes de Star vs the Forces of Evil, dibujo terrible, pero la idea es linda, creo.

Bien, nos leemos, pronto, espero.