Hola a todos, antes de que empecemos...

Lo que es estar pendejo nivel Okamidan ¿a que me refiero? Bueno, yo constantemente hago investigaciones para lo que coloco en el fic, ejemplo. los chicos deben hacer tarea de matemáticas, pues yo investigo algo que puedan hacer, aunque quede como referencia, todo con tal de no dar mal los datos, hasta aquí todo bien, las que leen este apartado han de acordarse de que yo me quede una temporada en casa de mi abuela, usando una laptop de mala calidad y no muy buen internet, en ese lapso estaba terminando "Cuando los ángeles se vuelven diablos" y después recién inicie esta wea, bueno, yo no soy muy buena con razas de perro pues soy una apática de mierda, y debido a que el internet no me funcionaba, tenia que aguantar a mi abue, a mis hermanos, a mi bella y hermosa mamá (#TeAmoMami), VALIO TODO MADRES, y hubo UN personaje del cual no investigue bien su raza, ya sabrán de quien hablo, si de Bruce, yo lo colocaba como un labrador, hoy que me fui en la mañana con mi Oto-san por el desayuno, paseamos a mi perrito (Es un lindo Beagle #TobyILoveYou) y empezamos a hablar de las razas y me di cuenta de que confundí a los lindos labradores con los doberman /Inserte una Okamidan golpeándose la cara/ si, así de pendeja estoy, eso pasa cuando comes muchos chocolates. Ya lo corregí en los capítulos que sale este wey.

#OkamidanEstaBienPendeja


Su pasado (Parte 1)

En una casa en los suburbios se observaba a un pareja joven en la cocina, la dama estaba alimentando a un pequeño bebe de pelo castaño y ojos café oscuro, el joven cocinaba.

– Come Víctor –pidio Carmen a su pequeño hijo, al padre del pequeño se acerco observando al niño que se mostraba renuente a comer su brocoli.

– Come o no ahí postre –el pequeño hizo un puchero y asintió de mala gana.

– Su punto débil me recuerda mucho a Sakura –comento la oji verde dandole de comer, su pareja sonrio ante sus palabras, se acerco y la abrazo por detrás.

– A mí al idiota mono mutante, igual de travieso e hiperactivos –susurro en su oido provocandole un escalofrio y un sonrojo, dejo a un la comida para observar a su pareja.

– Aun me pregunto cómo se hicieron amigos, son tan distintos –murmuro viendo a su pareja.

– Me salvo el pellejo, además, a pesar de ser idiota, un playboy e inmaduro, es buen chico –respondio con una sonrisa de lado.

– Claro, porque trabajar en X, es de buenos chicos –la joven rodo los ojos a lo que su novio rio divertido.


El pequeño Julian caminaba por las calles, su ropa se la había cambiada remplazandola por una sudadera y pantalones deportivos; tenía una mochila con algunas cosas, no quería estar en su casa para cuando descubrieran los cuerpos de su "familia". En medio de su camino empezó a sentirse cansado, por lo cual decidió acostase en una banca, no sabía lo que sería de él, tal vez debería ir a un orfanato, pero tenía miedo de que una familia igual a la que tuvo se lo llevara. Sintió una mano en frente, abrió un poco los ojos encontrándose con un joven de ojos bicolor, quien le sonreía.

– Ey ¿Qué haces aquí y de noche? Es muy peligroso que un niño ande aquí a estas horas –le pregunto de forma amable, el pequeño se incorporo y sento en la banca dandole especio al otro para acompañarle.

– No tengo casa a donde ir –murmuro mirándolo con extrañez, ese color de ojos eran como salidos de otro mundo, al menos el morado.

– Oh ya veo, ven conmigo –lo tomo del brazo y lo jalo con él, ambos llegaron a un callejón y con cautela entraron por un hueco, a un edificio, siendo recibidos por un niño de ojos morados y pelo negro, quien comía–. ¡Otra vez Shin! –grito moleste el joven, su primo se alarmo pero no dejo de ingerir el alimento.

– Perdón ¿Uh? ¿Quién es él?

– Lo encontré durmiendo en un banco y hoy oí que la banda iba a salir, no iba a abandonarlo –le explico abrazando por el cuello al chico–, cierto, no te pregunte ¿Cómo te llamas?

– Me llamo Julian –se presento tartamudeando un poco.

– Julian ¿Qué? –pregunto el oji morado, el chico negó–, ya veo, bueno soy Shin Johnson y él es mi primo Jin Johnson.

– ¿Qué hacen aquí? –pregunto el oji café mirando el edificio, sus acompañantes se miraron algo dudosos.

– Somos huérfanos –respondio Jin con algo de tristeza, su primo puso una mueca de seriedad desconcertando al recien llegado, por lo poco que lo conocia parecia ser la esos que siempre estaban de buen humor, confirmo su teoria cuando lo vio volver a sonreir–. Pero tranquilo, quédate con nosotros, te protegeremos de todo –le propuso con una sonrisa.

Los tres se quedaron viviendo en ese restaurante, solo se adentraban en la noche para dormir, y por el día vagaban solos por las calles, buscando perder el tiempo. Justamente una de esas noches los encontró tratando de entrar y se los llevaron.

– Es tu culpa por lento –reclamo Jin a su primo, iban viajando en una patrulla.

– Ah, perdón –dijo mientras comía una pizza.

– ¿Cómo puedes comer en esta situación? –pregunto Julian alterado.

– Las penas con pan son buenas –le respondio el oji morado sonriendo de forma alegre desorientado a sus acompañantes.

– Estas comiendo pizza –gruño Jin con un tic en el ojo.

– Esta parte está hecha de pan –señalo la corteza, sus acompañantes y el conductor suspiraron. Siguieron el camino entre peleas y acusaciones, pero justamente cuando llegaban a las oficinas policiales una camioneta los detuvo, tres hombre con pasamontañas salieron y apuntaron al conductor, quien se puso tenso, un joven de pelo y ojos grises bajo, se acercó y le apunto.

– Si te sales por las buenas, nos evitamos limpiar el asiento –le dijo de forma seria, los niños se asustaron ante esto, ellos y su maldita mala suerte.

– Los niños –murmuro, el hombre miro atrás y los vio, abrió la puerta y lo saco tomando la patrulla y yéndose rápido–. ¡No! –grito tratando de alcanzarla pero los otros hombres se lo impidieron.


Los cuatro iban en silencio, hasta que la voz de Shin interrumpió en la calma–. ¿Nos va a matar? –pregunto finjiendo valentia pero estaba cagado hasta las patas.

– No, tengo ordenes de llevarlos con Elizabeth –murmuro llegando a un edificio–, bajen –tomo su arma y abrió la puerta, los chiquillos le siguieron–. Corran y entren –disparo a un árbol del cual cayo un hombre–. ¡Ahora!

Los tres corrieron entrando, algo temerosos, pero unas manos los sujetaron y los llevaron a un ascensor, notaron a dos chicas una de pelo negro y otra rubia. La pelinegra los silencio colocando un dedo en su boca y les indico subir a un ascensor.

– Hola un gusto, soy Akane Makeikusa –se presento la joven pelinegra.

– Luna Koizumi, somos sus compañeras –se presento la rubia mirando hacia el techo.

– ¿Compañeras? –pregunto Jin dudoso, su primo estaba escondido tras el, las niñas le daban miedo.

– En unos momentos se los explicaran –le dijo Akane sonriendo amablemente y para darles confianza, ellos la miraron confundidos.

– ¿Quien?

– Elizabeth-sama –murmuro Luna viendo cómo se abrían las puertas, todos salieron dirigiéndose a la puerta del fondo, al abrirla vieron una oficina llena de pantallas y en ella una mujer de pelo negro y ojos café rojizo.

– Bienvenidos...


Miro con sorpresa a sus padres, quienes eran policías y guardias, tenían a una joven castaña quien se quejaba por lo bajo, tendría alrededor de unos catorce años.

– Se los advierto... si no me sueltan lo pagaran muy caro –gruño con furia, ambos la miraron con superioridad y asco.

– ¿Qué hará una mocosa como tú?

– Ahora eres muy vulnerable –le recordo el hombre, la castaña miro algo de reojo, bastante seria, pero luego sonrió de formo tétrica.

– Se los advertí –susurro, miro las esposas en sus manos y escucho un disparo, ahora su vista se dirigio miro al hombre que la tenia de un hombro, este miraba horrorizado a su esposa con una bala atravesando su cráneo.

– ¿Llegamos tarde? –pregunto una pelinegra con su fleco cubriendo uno de sus ojos, la castaña negó- bien –disparo al otro hombre quien lo esquivo–, pon las manos arriba –ordeno, la castaña obedeció y recibió un disparo, las esposas se soltaron y solo atino a masajearse las muñecas.

– ¿Y los demás? –pregunto cansada.

– Por la demás información ¿Qué hacemos con él? –pregunto la pelinegra mirando a la persona que seguia apuntandolas con su arma.

– Tenemos dos, lo cortamos en cachitos e igual que en School Days lo metemos en una maleta o dos, lo tiramos al océano –comento su compañera.

– La uno me gusta más –la emo rio escandalosamente, provocando un escalofrío en Carmen, quien observaba con los ojos llorosos escondida–. Siento la presencia del miedo –murmuro mirando en todas las direcciones hasta sentir un disparo en su estómago, se quejó mirando la bala en el piso cubierta de un líquido negro, esta se fue desintegrando, así como parte del césped bien cortado–. Nadie entiende "No es humana, las balas no sirven con ella" –rodo los ojos..

– ¿Por qué siempre te disparan a ti? –se pregunto la castaña mirandola perpleja– da igual, yo el torso para arriba.

– Te da asquito tocar "eso" –se burlo la oji fiusha, ella solo la fulmino con la mirada.


Carme corría por las calles, siendo perseguida por esa cosa no humana, aunque esto parecía más un juego, pero sabía que si se detenía se moría.

– Deja de correr, sabes que no te servirá de nada~ –canturreo divertida, pero noto una camioneta familiar–. Mierda –miro la maleta en su mano y con agilidad y fuerza la aventó, esta cayo frente a la niña que pego un grito–, Bye, bye~

Carmen miro la maleta roja, la toco pero aparto la mano, al verla noto que estaba machada–. ¿Esto es? –se pregunto, se alarmo y prosiguió a abrir la maleta volviendo a gritar y empezando a llorar, solo noto la cabeza de su padre, con la mirada perdida y mueca de horror, sintió una mano en su hombro encontrando a una pelinegra con ojos azules.

– Ven –le pidió y ambas subieron a esa camioneta, donde el demonio esperaba con paciencia.


Los tres salieron de la oficina, dirigiéndose a sus nuevas habitaciones, pero se encontraron con el hombre que los trajo.

– ¿Ya son parte del personal? –pregunto amablemente, los tres asintieron–, me alegra saberlo, un gusto soy Kaito Matsumoto.

– Nosotros somos Jin y Shin Johnson y él es Julian –los presento, el hombre los observo atentamente a cada uno.

– ¿Julian qué? –pregunto mirando al último niño de forma curiosa.

– Solo Julian –respondio algo nervioso, el hombre asintió.

– Vengan a sus habitaciones –los guio, todos obedecieron, tal vez no era tan malo–. ustedes duermen aquí –apunto a los primos, quienes asintieron–, tu temporalmente duermes conmigo –le aviso a Julian quien asintió nervioso. Justamente al llegar el niño se acostó, era cómoda la cama; el hombre le vio algo nervioso, esperando no encariñarse con el mocoso.

– Dime ¿Por qué no tienes apellido? –pregunto tratando de evitar el silencio incomodo, Julia solo hizo una mueca recordando lo ocurrido hace semanas.

– Tenía el de mi padrastro... me odiaba –murmuro mirando a la nada.

– Tranquilo, aquí la pasaras bien... creo –susurro lo último, ambos se quedaron en silencio.

– ¿Usted porque trabaja aquí? –pregunto queriendo cambiar de tema, Kaito endureció su mirada.

– Elizabeth tiene a mi hija prisionera, si no trabajo para ella... quien sabe que le pueda hacer.

– Perdón por preguntar –bajo la mirada apenado, algo que le dio ternura al adulto.

– Tranquilo –sobo su cabeza–, mejor duerme, debes de estar cansado.


Varios meses despues lograron adaptarse a la vida en aquello prisión personalizada donde los tenía aquel demonio. Julian solo paseaba por su sector de forma tranquila, no había visto a sus amigos en todo el trayecto, ellos se encargaban de otros trabajos por su alice, el solo sacaba información de los prisioneros. Pensando en algunas cosas, como el hecho de su apellido, ahora Matsumoto, para él, Kaito era como un padre, porque siempre lo defendía de los trabajadores e incluso de Elizabeth, aunque sabía que eso estuvo mal, porque Elizabeth ahora lo tenía amarrado con el...

– Matsumoto –le llamo la antes mencionada, el la miro de forma directa, cualquiera que perturbe su humor no sale bien parado–, quiero que vayas al sector A –ordeno, el chico asintió mirándola, se sentía nervioso con la presencia de esa escalofriante mujer.

– Enseguida –susurro y se apresuró a subir al piso correspondiente, al llegar miro de lejos a una castaña de ojos verdes–. ¿Quién es? –murmuro viendo como esta iba a cierto lugar–. ¿Qué querían que hiciera? –se preguntó viendo al techo pero dejo de pensar el ver como de esta caía la misma castaña convertida en ángel, algo que le sorprendió.

– Joder, maldita Shi no tenshi –mascullo mirando a la castaña quien volaba encima de ella, mirándola con burla.

– Prefiero Mikan, por cierto ¿Dolió? –pregunto divertida, se notaba esa gota de sadismo en sus pupilas, la oji verde gruño y se levanto apenas.

– ¡Esto te dolerá! –grito Akane lanzando una ola de energía con su martillo, este golpeo a Mikan y la lanzo logrando que estrellara con la pared y la rompiera–. ¿Dolió?

La chica la miro molesta, volando para verla debido a la altura–, bueno, tengo lo que quiero –mostro una memoria USB–. Bye bye~ –canturreo yéndose.

– Oh diablos –mascullo la oji verde parándose.

– ¿Estás bien? –cuestiono la pelinegra bajando donde ella, miro al frente y noto la precensia del joven que había reconocido a la castaña como su salvadora–. ¿Uh? ¿Juli-kun? –pregunto viéndolo–. ¿Qué haces aquí?

– Primero no me digas así –le pidio algo irritado mientras se acercaba– y segundo Makeikusa me mando.

– ¿Por qué?... sabiendo que Sakura vino –murmuro para si misma viendo el hoyo en el techo.

– ¿Quién era?

– Una piedra en nuestros zapatos –gruño la joven–, ignora eso, vamos a ver que quería –miro a Carmen y luego a Julian–. Oh cierto, no se conocen, Julian ella es Carmen, Carmen él es Julian.

– Un gusto –murmuro viéndolo mientras se ruborizaba, el joven la miro atentamente de forma analitica, Akane rio ante su actitud.

– Es amiga –le aclaro, el joven asintio y cambio su mirada por una más dulce.

– El gusto es mío –se presentó con amabilidad extendiendo su mano, la castaña la tomo con tímidez.

– Vamos, tenemos que trabajar –exclamo Akane tomandolos de los brazos y los jalo con bastante efusividad, quien diría que esa Akane alegre terminaría siendo tan seria y fría.

Prácticamente así era su día, trabajaba recolectando información y el tiempo que le sobraba era para sus amigos, pero él no estaba contento con esa vida, sabía que no hacía nada bueno.


– Chicos –llamo uno de sus compañeros, llego pocas semanas después, era bastante hiperactivo pero un muy buen amigo–. Tengo noticias.

– ¿Ahora que Alan? –pregunto Jin levantándose de la cama para observarlo.

– Tres alumnos de Gakuen Alice vienen por nosotros –explico mirando a todos los que se encontraban ahí, Jin, Shin, Julian, Sergio y él.

– Que más da, es lo mismo aquí que en Gakuen Alice –gruño Sergio mirando al techo aburrido.

– No, no es lo mismo, allá seguro hay buena comida –murmuro Shin comiendo una dona, todos lo miraron con los ojos entrecerrados.

– De todos modos, tu comes de todo –su primo lo vio acusatoriamente.

– ¿Qué opinan? Una nueva vida –pregunto Julian quien siempre fue el menos conforme en su situación, principalmente porque el no queria terminar siendo como su padrastro.

– No quiero ser tan obvio, pero me canse de la dictadura de Makeikusa –murmuro Alan pero luego hizo una señal de silencio, por la puerta entro Akane quien los miro fríamente, no era lo que recordaban.

– Ya saben la noticas ¿verdad? –pregunto seria, todos asintieron–, bueno, recuerden procurar destruirlas –todos asintieron de nuevo– y cuidado que quienes vienen son las Yukihara.

– ¿Yukihara? –pregunto Julia confundido, todos lo miraron, cierto que el no peleaba.

– Son tres idiotas que se creen las mejores –mascullo Akane recordando a su enemiga mortal, Ito Natsuki.

– No lo sé... –susurro mirando por la ventana, la pelinegra solo solto un suspiro.

– Como sea –salió de la habitación–, quiero hablar contigo –le advirtió al de pelo gris, quien sonrió nervioso.

– Entonces... –hablo Sergio cuando la chica se fue– te maltrata y aun así sigues con ella –miro al joven quien jugaba con sus manos.

– Ella no es mala... –murmuro mirando al piso de forma tímida.

– Lo es... todos lo somos –le recordo Julian mirando a la pared algo ido, eso hasta que sintio a alguien colgarse de el, miro a Jin quien sonreia ampliamente.

– Como sea, vamos a prepararnos, ya quiero conocerlas y pelear un poco con ellas –rio divertido.

– No las subestimes –le dijo su primo mirándolo aburrido.

– No lo hago, sé que son más fuertes que yo, pero quiero ver a donde llego –le explico, el resto asintio desinteresado a sus palabras.

– Yo igual –suspiro levantándose y yendo al cuarto de su "padre".

– Hola Julian –saludo Kaito revolviendo su cabeza con su palma, el joven se encogio.

– Hola... ¿Qué pasaría si me fuera? –pregunto mirándolo.

– Nada, creo que es lo mejor, esta no es vida para un joven –admitió mirándolo despreocupado–, incluso lo prefiero así, me das un peso menos.

– Si... adiós –se despidió yendo a su sitio.

– Suerte –murmuro el peligris dándose media vuelta.

– Igualmente... padre –murmuro y se fue corriendo, sintiendo la mirada de sorpresa del adulto en su espalda.

– Este niño –suspiro sonriendo.


Carmen solo observaba el lugar donde todos habían interceptado a Sakura, se notaba su sangre aun el piso, señal de que recientemente habían huido, noto un pedazo de papel en el piso y lo levanto.

"No sé si lo leerás, pero quiero decirte que eres muy importante para mi y que espero vernos de nuevo algún día.

Atte: Julian"

La chica solo apretó su agarre, arrugando el pedazo de papel, algo en esa carta no le gustaba, probablemente porque le hacía sentir culpable por lo que hacía, miro al techo buscando calmar sus penas y desesperación.


Julian salió de su mar de pensamiento al ver a la pequeña de ojos azules y pelo gris entrar.

– ¡Hermano, tengo hambre! –exclamo con su vocecita dulce, tendría unos ocho años, el joven asintió.

– Vente, aquí está el desayuno –le mostro el platillo y ella después de saludar a Carmen y a Víctor se sentó a desayunar.

– ¿Cómo dormiste Yumiko? –pregunto la mujer con una sonrisa, la pequeña le devolvio el gesto sentandose a un lado de la sillita de Víctor.

– Soñé con papá, él me decía que fuera buena niña y que cuidara mucho a Víctor –ambos adultos sonrieron con melancolía–. ¿Cuándo veré de nuevo a Mikan-nee y Natsuki-nee? –pregunto curiosa.

– Ni idea, ya vez que regresaron a su escuela –le explico Julian revolviendole el pelo.

– Que mal, me prometieron jugar conmigo –se quejó con un pequeño puchero.

– No creo que tarden mucho –le respondio la castaña, la niña sonrió y siguió comiendo. Julian solo observo a su "hermanita" tan alegre y viva, suspiro alejando sus pensamientos y recuerdos. Recuerdos de su pasado.


Sigo amando esta pareja [Inserte corazón, porque el puto no te deja]

Bueno, todos usen el em, como se escriba este signo (#)

#OkamidanEstasRePendeja

Eso seria todo, gracias por leer, bye bye