Hola a todos, vengo con las pilas puestas y el azúcar en sus niveles correctos.
Recomendación:
Véanse un buen ecchi con comedia para bajar el azúcar, si quieren un trago amargo vean un gore dramático o simplemente vean Clannad After Story... a cierto ese no me hizo llorar :v, mejor vean Anohana, esa wea si me hizo chillar TwT
Pd: Yo igual amo los amores prohibidos, en especial el incesto :3, de hay le sigue el lolicon, la zoofilia, el homo ya no lo cuento como amor prohibido, ya es muy normal eso, por lo menos para mi es algo común.
Rencuentros inesperados (Parte 2)
– Los términos dieta y dietética también son confundidos frecuentemente y tampoco son lo mismo –les dicto Misaki a los alumnos quienes batallaban por anotar todo–, dos puntos y aparte, primera viñeta, la dieta son los hábitos alimenticios de un individuo, coma, esta no tiene por qué estar enfocada al tratamiento de ninguna patología, coma...
– Profe más despacio –pidió el sufrido alumno lector de mentes.
– Como la obesidad o ni siquiera a la reducción de peso, punto y seguido, simplemente es lo que come el individuo, punto y seguido, por lo tanto... –iba a seguir pero entonces suena la campana y todos los alumnos suspiran aliviados–. Bien, recuerden traer su tarea.
– ¿Cuál tarea? –se preguntó Mikan alarmada, su prima le mostro un cuadernillo con el título "Proyecto final"–. ¡MIERDA! –grito cubriendo su cabeza.
– Gracias, gracias –decía el maestro a los alumnos que entregaban–. Sakura ¿su trabajo? –pregunto sabiendo de sobra la respuesta, ella negó y el solo suspiro–, tiene hasta las cinco de la tarde para entregarlo –con esto salió.
– Natsuki...
– No.
– Ruka-pyon
– No tengo tiempo, disculpa –le dijo apenado el rubio.
– Amorcito.
– Vete al carajo –respondio su pareja leyendo su manga.
– ¿Hotaru?
– No resolveré tu idiotez –contesto leyendo un libro "Como eliminar la idiotez, Volumen III"–. Esto es una estafa.
– ¿Shiro?
– Tengo cosas mejores que hacer –gruño leyendo el tomo 6 "Como sobrevivir siendo un tsundere"–. Dios, eso es mentira –frunció el ceño al leer "Seguramente jamás tendrás una loli de novia si sigues así de frio"–, yo soy la excepción que confirma la regla.
– ¿Qué dice? –pregunto Kuro pegandose al chico para leer, el albino cerro el libro nervioso a lo que ella contesto haciendo un puchero.
– ¡Koko! –pidió desesperada.
– ¿Qué tan jodida has de estar para pedirme ayuda? –cuestiono con sus típicas sonrisas.
– ¡Mucho! –exclamo comenzando a lloriquear en su banca, Linchou se apiado de ella y se acerco con timidez.
– Si quieres yo te puedo ayudar –propuso, la joven se abrazó a el.
– ¡Gracias, gracias! –chillo feliz mientras un aura de brillitos la rodeaba. La gente decidio pasar de ellos mientras miraban a Hikari que anotaba algo en la pizarra.
– Aquí la lista de quienes siguen forever alone –comento cuando termino de anotar todos los nombres, todos miraron curiosos sabiendo de sobra quienes estaban.
"Mujeres: Natsuki, Hotaru, Anna, Sumire, Nonoko, Kobato, Mitsuki, Mun, Taiyo, Sora
Hombre: Ruka, Jin, Irie, Yoshin, Orenji, Linchou
Sin definir: Koko, Kitsune, Yami"
– Si, pero a diferencia de estos perdedores yo ya tuve novia –menciona Yami colocandose unos lentes negros.
– ¡Turn down for what! –exclamaron Nathali y Shin.
– Sí, pero a diferencia tuya, yo ya he dado mi primer beso –se defendió Natsuki, ahora ella se puso unos lentes negros.
– ¡Turn down for what! –volvieron a exclamar alabando a la choco-adicta.
– Tsk, si yo quiero puedo darlo –murmuro mirándola.
– Te reto a besar a –observo a todo el salón hasta que encontro la victima perfecta–, te reto a besar a Orenji –el chico la miro en shock.
– Dios –balbuceo la maldición, se acercó al chico y lo beso rápidamente–. Ya está –todos la vieron en shock, menos las pelinegra quien sonrió burlona–, ahora yo te reto, besa a Ruka-pyon –esta hizo una mueca pero asintió.
– Lo va a hacer –murmuro Mikan, todos notaron como la joven cumplía su reto, solo que el beso duro más tiempo–. Dios –vio como Sora grababa el momento aun asombrada.
– Listo –alzo el pulgar, la emo solo pudo carcajearse.
– Eso da en el orgullo –comento Natsume palmeando a su amigo quien solo atinaba a sonrojarse y quedar quieto.
– Si te retan a saltar de un puente, lo haces –Sumire no pregunto, afirmo.
– Mi orgullo estaría en juego y eso NO pasara –admitió sentándose en su lugar como si nada–. Además, no es como si no lo hubiese disfrutado –murmuro para si misma.
– Bueno, yo me voy antes de que esto se convierta en un campo de batalla –menciona Hikari dirigiéndose a la salida.
– ¡ESPERAME! Ya ando en la mira de Pilar –le pidio la peli plata, ambas observan a la rubia, viendo a Mun con odio.
– Como sea.
Sin más ambas hablaban de temas sobre el mundo de ángeles y diablos. Mientras paseaban por el bosque.
– Debido a lo ocurrido últimamente, se reconsidero la idea de...
– Da igual, creo, ya cambio –le interrumpui Hikari soltando un suspiro–, creo...
– Linda forma de ver la vida –aquella voz logro tensar todo el cuerpo de la rubia, incluso su rostro se volvio pálido, Mun la miro confundida ya que era raro que actuara de ese modo, le llamo sin recibir respuesta por lo que volteo a ver de donde prevenia esa voz, se encontró con tres mujeres, sorprendiéndose al ver quien estaba entre ellas.
– ¿Madre? –se preguntó extrañada.
– Mun, vaya, has crecido –murmuro indiferente aquella mujer de cabello gris, viendo con esos negros ojos a su hija, quien estaba en shock.
– ¿Qué hacen aquí? –pregunto aun asombrada, desde que tenía seis no la ve.
– Eso pregunto yo ¿Qué haces aquí con estos? –al momento de decir lo siguiente hizo una mueca–, estas personas.
– Son mis ¿amigos? –pareció dudar, no de que eran sus amigos, si no de decírselo a esa mujer. Ambos se quedaron en un tenso silencio que ninguna de las presentes estaba dispuesta a romper, finalmente se armo de valor la tercera mujer.
– Buru-san, vamos al grano –pidio la supuesta madre de Taiyo–, busco a Taiyo ¿sabes dónde está? –pregunto la mujer hacia la menor quien le devolvio la mirada desconfiada.
– Vengan –indico fríamente, jalo a Hikari quien no volteo para nada, dedujo por sus facciones que estaba aterrada y como no estarlo, la mujer que le arruino su vida... al igual que fue quien se la dio, frente a ella.
Se encontraban en la sala de estar en el edificio de habitaciones, todos estaban en un ambiente muy tenso, Natsuki y Shiro casi estaban lanzando fuego o hielo por los ojos, mirando con desprecio a dos de las tres mujeres, los demás se limitaban a la indiferencia o nerviosismo. Pocos como Yami, Natsume y Hotaru las veían con seriedad.
– ¿Por qué quieren que volvamos? –exclamo Taiyo molesta mientras golpeaba la mesa con su puño, aquello exalto a su madre pero no inmuto a las otras dos mujeres; no quería volver, no era que sus padres fueran malos con ella, pero desde hace mucho se consideró huérfana, porque sus padre nunca estuvieron cuando más los necesito, cuando se volvió loca o cuando mato a la primera persona, tampoco cuando derroto a Elizabeth o en muchas cosas que es cuando más necesitas a tus padres.
– Su lugar es haya, aquí no... –intento decir Sakura intimidada por las miradas de su hija y las mujeres que tenia a un lado ¿Qué podia hacer? Ella era una simple humana a comparación de esas damas, además su hija tenia un carácter especial.
– Perdone la interrupción –pronuncio Mun trantando de ser respetuosa– pero nuestro lugar es donde nosotros queramos y es aquí, en Gakuen alice.
– Eso no te corresponde a ti –gruño Nanami sacandole uno a Shiro y Natsuki, esa mujer les daba mal augurio–, esa decisión es de tus padre, aquí las cosas son distintas pero haya eres menor de edad y...
– ¿Estuviste cuando hicieron esas cosas conmigo? –murmuro de forma sombría, la mujer la vio con sorpresa– ¿Estuvieron ahí cuando quedamos solos, en una ciudad desconocida? ¿Estuvieron cuando iniciamos nuestras misiones? –se empezó a exaltar.
– Cálmate –pidio Yami tratando de acercarse pero Kuro la detuvo.
– ¿¡Estuvieron cuando Elizabeth nos atacó, mato a NUESTRA AMIGA y le quito su ojo a Yami!? Simplemente ¿¡estuvieron ahí cuando nos volvimos...!? –se jalo el pelo con desesperación, todos se sorprendieron por esa reacción, siempre Mun era la menos afectada, pero en esos momentos, parecía algo desesperada.
– ¿Volvimos?
– ¡Ni siquiera sirves para madre! ¿¡Con que derecho crees que puedes venir y decirme que hacer y que no hacer!? –le grito, todos los presentes quedaron en shock, Mun no era de alzar la voz y menos exaltarse–. Porque ustedes se creen las todopoderosas, pero les apuesto a que no duran ni cinco minutos contra uno solo de nosotros –gruñe soltando todo con asco, Taiyo la miro con tristeza, Mun tambien se guardaba muchas cosas para no alterar a otros ni a ella misma.
– Vayanse por favor –pidio la chica soltando un suspiro de derrota, ya habían amargado su tarde.
– Taiyo...
– No tienen nada que hacer aquí –las miro de forma seria–, no vamos a volver y si lo hacemos será de visita y será cuando se nos pegue la gana.
– ¿Y tu quien eres para ordenar? –pregunto Nanami con veneno en la voz.
– Dejame matarla –pidio Nijuu en la mente de ambas, la pelinegra nego. Ni siquiera alguien tan vale madres como ella soportaba a esa mujer, LEJOS DE lo que pensaron la oji amarillo respondio con firmeza.
– Soy Taiyo Akarui, Juez del sol de los ángeles y dueña de MI vida, usted es Nanami Buru, esposa de antiguo Juez de la luna y dueña de SU vida, métase en sus asuntos y deje de estar chingando.
Todos estaban boquiabiertos, Taiyo no acostumbraba a defenderse de tal forma, pero se veía decidida a lo que decía. Mun tuvo que tomar la muñeca de su madre antes de que soltara una bofetada a la joven, en ese momento a todos les recorrio un escalofrío por la mirada que otorgo la chica y su tono de voz era peor.
– Te atrevez a hacerle algo y te juro que te entierro viva –susurro mirandola fríamente, Nanami no parecio inmutarse ante la amenaza, Natsuki se acerco y las separa antes de que pasara a peores, no queria limpiar la sangre despues.
– Largo o yo misma las saco a patadas si es necesario.
– Somos dueñas de nuestra propia vida, tenemos derecho a estar aquí si queremos –murmuro la supuesta madre de Hikari, mirando a la pelinegra–, admito que tienes coraje, algo que le falta a otras –miro con disimulo a su hija,quien solo desvió la vista.
– Cuando estas al borde de la muerte lo único que no te falta es coraje –respondio sonriendo arrogantemente–, diría que mi especialidad es no dejarme llevar por idioteces, señora.
– Interesante.
– No sabe cuanto.
– Por el momento lo dejamos, pero aun no terminamos –se levantó, siendo seguida por ambas mujeres– al menos yo no he terminado, espero verte antes de irme –le dijo a su hija, quien solo miraba al piso con nerviosismo. Una vez las tres mujeres desaparecieron todos suspiraron.
– Más pronto podemos considerar a Elizabeth como de la familia, la típica tía que está en prisión –comento Kuro mirando al piso desanimada–, quitando el detalle que intento matarnos.
– Debo ir –murmuro la rubia insegura, se levantó siendo sentada de nuevo por su novio, lo miro confundida, el solto un suspiro.
– No iras hasta que te sientas lista de verdad –miro a otro lado indiferente.
– Pero...
– Tiene razón, no –concordo Mikan algo nerviosa por la tensión que se genero.
– No creo...
– Nos vale madres que creas o no, tú no te vas hasta que nosotros digamos –gruño Yami harta de su actitud sumisa, hasta preferia que la criticara crualmente hasta hacerla sentir miserable.
– ¿Cuándo pase de ser la que manda a ser la mandada? –suspiro intranquila.
– Desde el momento en el que no puedes mirar a tu madre sin ponerte nerviosa –recordo Sora quien mostro una sonrisa burlesca, aunque ella igual estaba seria por la situación.
– ¿Un mejor argumento?
– ¡Joder que no vas! –gritaron todos los presentes, incluyendo las chicas naipe, Makoto, hasta los tiernos y ukes de Linchou, Irie y Orenji le gritaron molestos. Ella se encogio en su lugar intimidada.
– Eres desesperante cuando quieres –murmuro Jin acariciando su pelo. La rubia observo a la maestra Serina entrar y dar su clase, saco su libreta pero un papelito en ella capto su atención.
"Solo estas lista, cuando matas a las ratas"
Miro confundida el papel, ¿ratas? No entendía, pero casi estaba segura de quien la escribió, la guardo disimuladamente en su bolso y regreso a la clase.
– Vamos Mikan-chan, no es tan difícil –le pidio Linchou, es bueno que el se ofreciera a ayudar porque cualquier otro se desesperaba y la mandaba por un tubo, la chica se carcomía la cabeza en ese simple párrafo.
– ¡Lo sé pero...!
– Eres idiota –recordo Natsuki.
– ¡Soy idiota!
Mientras todos miraban a la castaña lamentarse, la rubia analizaba todas las notas que le llegaron en el día.
"Solo estas lista, cuando matas a las ratas"
"El pájaro solo sale de su jaula, cuando aprende a volar"
"El tiempo se acaba, es ahora o nunca"
"Elefante encadenado"
Pudo entender las primeras tres, pero la del elefante no.
"Solo estas lista, cuando matas a las ratos" Joker era una persona rara, ella creía que las mujeres aun chillaban al ver una rata y se subían a las sillas con gritos agudos, para ella matar a la rata es superar tu miedo. Eso lo entendía.
"El pájaro solo sale de su jaula, cuando aprende a volar" Ella será libre, cuando pueda enfrentarse a su madre, nada difícil.
"El tiempo se acaba, es ahora o nunca" Tiene que actuar rápido y aclarar su mente o si no, siempre será víctima de esa mujer.
"Elefante encadenado"... nada.
Suspiro cuando leyó una vez más, ¿Qué tenía que ver? ¿Qué estaba encadenada a su madre? dudaba que Joker le escribiera algo así, la mujer estaba loca, más no era mala.
– ¿Qué vez Hikari? –pregunto Kuro sentándose a su lado cansada de ver a todos insultar a la pobre Mikan, la chica le mostro todas las notas y le explico que pensabar eran de Joker.
– No entiendo la última –concluyó, la oji rojo sonrio dulcemente y mientras buscaba algo en su celular se lo mostraba.
Durante la función la enorme bestia hacia despliegue de su peso tamaño y fuerza descomunal...pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo. Sin embargo, la estaca era solo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría con facilidad arrancar la estaca y huir.
El misterio es evidente: ¿Qué lo mantiene entonces? ¿Por qué no huye?
Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para él. Juraría que se durmió agotado y que al día siguiente volvió a probar y también al otro y al que le seguía...Hasta
que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino. Este elefante enorme y poderoso, que vemos en el circo, no escapa porque cree - pobre - que NO PUEDE.
Él tiene el registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que sintió poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro. Jamás...jamás...intentó poner a prueba su fuerza otra vez.
Vivimos creyendo que un montón de cosas "no podemos" simplemente porque alguna vez, antes, cuando éramos chiquitos, alguna vez probamos y no pudimos. Hicimos entonces, lo del elefante : grabamos en nuestro recuerdo: NO PUEDO...NO PUEDO Y NUNCA PODRE. Hemos crecido portando ese mensaje que nos impusimos a nosotros mismos y nunca más lo volvimos a intentar.
Cuando mucho, de vez en cuando sentimos los grilletes, hacemos sonar las cadenas o miramos de reojo la estaca y confirmamos el estigma: " NO PUEDO Y NUNCA PODRE " Vivimos condicionados por el recuerdo de otros, que ya no somos y no pudieron. Tu única manera de saber, es intentar de nuevo poniendo en el intento todo tu corazón...TODO TU CORAZON".
Jorge Bucay (Recuentos para Demián)
La rubia pensó un momento en eso, ella era un elefante, antes no se podía defender de su madre y vivía con la sensación de jamás poder hacerlo, pero ella es fuerte, decidida y algo que si bien es cruel, siempre ha sido directa, se levantó dispuesta a ir.
– ¿A dónde vas? –pregunto Yami mirándola.
– Voy a ver a mi madre y antes de que alguien diga nada, es mi decisión y no se metan bola de metiches –salió del salón decidida, todos sonrieron ante eso, al fin su cruel rubia volvía.
La rubia siguiendo su intuición se dirigió a la entrada del bosque, justo donde habían visto a las mujeres por primera vez, efectivamente ahí se encontraba la mujer. Ambos se vieron unos segundos y antes de que la rubia mayor pudiese decir algo fue interrumpida por su hija.
– No puedo vivir siendo un elefante encadenado –la mujer alzo una ceja extrañada–, cuando tenía seis años no podía defenderme, aunque quisiera decirte que basta y que me dejaras, no podía... –miro en otra dirección– porque en ese entonces era muy débil.
– ¿A qué viene todo es...?
– Te callas y me dejas hablar –la mujer la vio indignada por lo mismo–. Cuando me "secuestraron" me encerraron en una celda, junto a otras cuatro chicas, meses después se nos ocurrió ir al baño y como en este había un ducto, sabiendo que yo siempre fui la más tranquila y sumisa, fui la que se decidió por escapar e ir por unos chicos con los cual experimentaban tal cual ratas... aun usaba eso lentes –ante su explicación su madre la vio seriamente–; al escapar nos fuimos a vivir en una casa abandonada y luego logramos "comprar" otra casa, no me preguntes como, los metodos aun me pesan –miro al cielo–. Tuve que volverme fuerte para sobrevivir, sobresaliendo de mis compañeros, siendo "perfecta" –con sus dedo hizo comillas–, pero alguien una vez me dijo que ser perfecto no es jamás equivocarse o ser como un robot, esa persona debería darle unos pokys por lo sabio que es –rio un poco–. Yo sé que en este punto tenerte miedo es estúpido.
– ¿Por qué me dices todo esto?
– No pienso volver, mi lugar es aquí, con estos chicos, no soy perfecta, pero para ellos lo soy y eso me basta y sobra, algo que jamás entenderás –se encogió de hombros y se dio media vuelta.
– No sabes lo que dices –susurro su madre. Hikari esquivo de forma rápida un pico de hielo, dio un salto atrás y se posiciona tras su madre, golpeo su espalda, la mujer molesta se dio la vuelta y le propino un puñetazo en la nariz, su hija la tomo de los hombros y le dio un rodillazo. Todos observaban desde el salón como ambas peleaban, hasta ver como la rubia la tiro al piso y se posiciono encima de su madre, tomando un brazo y colocándolo en su espalda.
– Te dije, soy fuerte, mucho más que tu –le dijo respirando entrecortadamente mientras sonreia de forma arrogante.
– Bien, me tienes, has lo que quieras –murmuro de forma ida. Se desconcerto cuando la joven se levantó y se empezó a ir, dejando a su madre confundida–. ¿Qué? No te romperé una botella en la cabeza –la miro de reojo– no soy como usted, madre –sonrió con tranquilidad y se fue.
Todos vieron a la rubia entrar con calma. Natsuki le alzo el pulgar, viendo a Mikan ir con la siguiente hoja. La rubia asintio sentandose a lado de Mun.
– Les toca –advirtio apuntando a Taiyo y Mun, quienes suspiraron cansadas.
– Buscare a mi madre, tu a la tuya –dijo resignada la oji amarillo–, al menos no tengo la necesidad de pelear.
– ¡Yo si! –se quejó la peli plateada, saco de su mochila una bomba de humo–. Vamos, si se puede –dijo tratando de darse ánimos.
– Si se puede, todos dennos si Ki –pidio Taiyo alzando las manos y varios la imitaron–. ¡Al ataque! –saco una espada de madera de la nada.
– ¿De dónde...? Más importante ¿no que no ibas a pelear? –pregunto Nathali, la chica se rio avergonzada guardando la espada, soltando un simple "¡Let's Go!" ambos salieron en busca de esa mujeres.
– Entonces del cruce de un pulpo y un conejo sale un pulnejo y del cruce de un lobo y un murciélago un vampilobo –murmuro Mikan todos la miraron raro ¿de qué iba su proyecto?
Taiyo encontró a su madre en la sala y con cautela se acercó, ambas se vieron unos segundos y la joven se sentó frente a la mujer.
– Cuando tenía ocho, desee que estuvieran ahí –empezo a decir la más joven, desvió la vista al piso–, que lucharan por salvarme y detuvieran a esa mujer, pero mi salvación fue una rubia tímida, admito que quise volver, pero pensé "Estos chicos me salvaron, es injusto abandonarlos ahora" creí que me iban a buscar...once años, soy una adulta, ya sé que quiero hacer con mi vida y con quien quiero estar, no quiero vivir en una enorme casa, llena de sirvientes, yendo a atender casos estúpidos en un mundo de ángeles...
– ¿A qué aspiras? –pregunto su madre dulcemente.
– Suena raro, pero siempre quise ser enfermera, ayudar a otros, etcetera –murmura mirando a la nada.
– No planeo obligarte –responde su madre secudiendole el pelo–, no estuve ahí cuando más me necesitaste, no vendré ahora a quitarte tu vida.
Ambas se sonrieron y se dieron un abraza reconfortante para ambas, cuando se separaron siguieron hablando.
– ¿Qué ocurrirá? Tú no quieres el puesto de juez.
– No lo sé, alguien más puede ocupar mi puesto, no me interesa –la chica se encogió de hombros– de todos modos, en meses me graduó de Gakuen alice con unas malísimas calificaciones, a este paso tendré que recusar este año –suspiro.
– ¿Sigues siendo mala en los estudios? –pregunto la mujer divertida.
– Lo bueno es que no soy el peor caso –ambas oyeron el grito de frustración de Mikan y como Natsume igual le empezaba a gritar insultos en alemán–. ¿Cuándo aprendió alemán? –vio curiosa en dirección al edificio escolar.
– Dios con ese vocabulario –Sakura puso una mueca al oír un bello discurso de lo maldita pe**** que era Mikan.
Mun miraba a Nanami fijamente, Nanami miraba a Mun aún más fijamente, ambas en una guerra por mostrar quien aguantaba más, sin decirse absolutamente nada. Los pensamientos de ambas eran de querer ganar, viéndose con el ceño fruncido.
– Creo que no hay nada que decir, sabes que no puedes obligarme a nada ¿Pero sabes una cosa? prefiero ser una huérfana, que en realidad es así –aclaro con frialdad– a tener una madre como tú, las buenas madre han muerto y solo quedan cosas como tú. La única figura materna que tengo es a Hikari y ella no puede cuidar de mí, ya soy grande como para saber cómo sobrevivir a este mundo.
– Eso es más valor del que recuerdo –comento su madre, la peli plata sonrió irónica.
– Te sabes la historia, no me molestare en contártela –se dio media vuelta dispuesta a irse.
– ¿De verdad crees que esos son tus amigos?
– No –se detuvo en el marco de la puerta–. Amigos es una palabra muy corta para describirlos, lo más cercano es hermanos –ahora si desapareció por el marco de la puerta, feliz de que no paso a mayores.
– Me retiro, si no me veo con Nanami y Satori me dejan –aviso la señora Sakura, Taiyo asintio mirandola pero antes de que se vaya la detiene.
– Yo tengo una pregunta ¿Por qué siendo humana te quedaste a vivir con los ángeles?
La mujer sonrio con nostalgia–. Tú padre me ayudo a adaptarme y cuando me propuso traerme al mundo humano me di cuenta de que lo que quería era volver a mi hogar, en ese momento él era mi hogar –se sonrojo un poco–, decidí quedarme con él, pese a que nadie le gustaba la idea, todos pensaban que una humana débil con un ángel traería problemas, cuando tu naciste tu padre intento convencer a mundo de que no era un error...
– Pero seguían tratándote mal y entonces yo me volví violenta por querer vengarme del daño que te hacían –miro al piso nerviosa–, la gente pensó "Ese era el error, ese ángel no es más que un defecto"
– Pero eso daba igual, me preocupaba que crecieras con el rencor... a pesar de eso si lo hiciste, pero no era la misma razón que yo creí...
– Fueron... fechas difíciles, de todos modos, más vale que te apures, el tiempo se acaba –miro al sol posicionarse en distinto lugar al de la mañana–, ya casi son las tres, la mañana paso muy rápido.
– Adiós Taiyo –acaricio su cabeza y salió en dirección a la entada del bosque, realmente no quería traerse a Taiyo, solo ver que este bien–. Gracias a Isabela –suspiro encontrándose con Nanami, quien se veía de mal humor.
– Por eso nunca quise tenerla, sabía que me daría muchos problemas –murmuro la maldita, Sakura la miro con tristeza, sintiéndose mal por la joven peli plata, quien se parecía mucho a su madre, solo esperaba que no siguiera el mismo camino. Ambas vieron a la rubia mirando al vacío, no sabían que pasaba por su cabeza, igual se veía levemente sucia, probablemente se peleó con su hija.
– Satori, vámonos –pidió la peli anaranjada mirando a la rubia, esta asintió y formo un portal hacia su mundo, las tres se fueron mirando de reojo el salón, aunque sus dudas estaban aclaradas.
– Aquí esta –exclamo Mikan mostrando al profesor su proyecto final, este lo ojeo un poco y le dio el visto bueno.
– Sea más responsable para la próxima señorita Sakura, necesita un mínimo de siete para graduarse –regaño, esta asintió y salió dando saltitos, al llegar a su salón abrazo a Linchou, quien correspondió felizmente.
– ¡Eres el mejor!~
– No fue nada –respondio tímidamente.
– Para su idiotez fue todo –le recordo la chico adicta, miro como Hikari observaba el celular de Kuro, leyendo algo; como Mun peleaba con Pilar y como Taiyo conversaba tranquilamente con Kuro–, espero que ya se acaben estos encuentros inesperados.
ACABO, me costo hacerlo pues casi hago un mamada, pero bueno, como siempre no se porque en el 75% de los casos las madres que invento son o hija de puta o mueren, y eso que le tengo un GRAN aprecio a la mía, aunque igual invento mamis que cualquiera quisiera tener :3 pero buano, a los padres la mayoría o son buenos, o son muy hijos de puta... o unos mangoneados (cofcofElpapideMuncofcof) o están muertos, pero hasta ahora Henshiro es el que ocupa la lista del padre que más aprecio le tengo.
