Capítulo 7:
"Probándome a mi misma. Parte I: Malas decisiones"
— ¡Toma esto!
Gritó Jasper un segundo antes de enrollarse sobre sí misma y atacar furiosa en su giro rápido a la gema corrupta que había aparecido esa mañana alrededor del granero. El feroz ataque lanzó a la gema corrompida contra un árbol. Peridot le disparó con sus láseres, dándose cuenta que a los tres disparos se había acabado su munición ¡Se había olvidado completamente de recargar la última vez!
— ¡Tonto objeto tecnológico inservible!
Exclamó, golpeándolo con su mano. A un lado de ella Lapislázuli pasó volando tan bajo que podía incluso tocar la hierba, para luego subir al cielo con una gran esfera de agua que había recolectado del rocío que bañaba las plantas. El agua ató en cadenas a la gema corrompida, que en un momento de desesperación se lanzó hacia Peridot, haciéndola caer contra una piedra, rompiéndole el visor mientras que las pistolas láser salían volando.
Lapislázuli apresó a la gema corrompida, inmovilizándola mientras Jasper se lanzaba a ella en un fuerte cabezazo que la evaporó. Luego colocó la gema en una burbuja naranja y la envió al templo.
—Lo logramos—Dijo la gema azul, aterrizando.
—Fue fácil—Dijo Jasper, estirando sus músculos—Volvamos.
Peridot se levantó con rabia y sus ojos llenos de lágrimas de dolor por la caída, con raspones en su piel verde y su cabello desordenado, frotó un raspón en su rostro y luego se levantó enojada mientras una parte de su visor se caía. Avanzó enojada dejando sus armas en el suelo y se regresó al templo mientras veía a sus dos compañeras gemas hablar sobre la exitosa batalla.
Entró y subió las escaleras hacia la planta de arriba casi corriendo, luego se metió a su cuarto, el más tecnológico de los tres y vio las diferentes pantallas de video en la oscuridad. Sacó en la oscuridad del cuarto su visor y colocó otro en su rostro para entonces sentarse en su silla, malhumorada.
—Estúpido aparato de porquería.
Gruñó para sí misma mientras se cruzaba de brazos. No tenía ganas de jugar en su consola aunque ya estuviese a punto de vencer a Lance y a su molesto Dragonite. Malhumorada tomó unas herramientas y comenzó a trabajar, pues no era la primera vez que quedaba inútil en una batalla porque sus armas se quedaban sin municiones.
—Tonto objeto inanimado. Tontos todos.
Escuchó unos golpes en la puerta, soltó todo y abrió, observó a Lapislázuli y a Jasper allí en frente.
— ¿Qué?
— ¡Cantemos!—Propuso Jasper—Hace mucho que no lo hacemos y como esa fue la gema número cien que atrapamos ¡Deberíamos intentarlo!
—No—Negó Peridot, cerrando, pero la mano de Lapislázuli se atravesó— ¿Qué quieres?
— ¡Que bonitos ojos tienes debajo de esas dos cejas! ¡Debajo de esas dos cejas que bonitos ojos tienes!—La escuchó y de inmediato cerró la puerta con fuerza.
—Ellos me quieren mirar, pero si tu no los dejas ¡Pero si tu no los dejas…! Parpadear—Continuó Jasper, ya fuera de la habitación.
— ¡Malagueeeeeeeeñaaaa salerosa! ¡Besar tuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuus labios quisiera! ¡Besar tus labios quisiera malagueña salerosa! ¡Y deciiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiirte niña hermosa! ¡Eres liiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiinda y hechicera! ¡Eres linda hechicera como el candor de una rosa!
Cantaban al unísono Jasper y Lapislázuli. Peridot tapó sus oídos al no poder disfrutar de la festividad de las otras dos gemas, pues cuando Jasper había derrotado cercano a quince gemas sola y Lapislázuli sin ayuda había evaporado otras trece, Peridot no había logrado si quiera la primera, siempre necesitaba ayuda pues su falta de poder era algo objetivo, sólo era una Peridot de segunda generación. No aguantó escucharlas cantar algo desentonadas, abrió la puerta para gritarles pero al hacerlo, no salió tan bien.
—Rata inmunda—Cantó Lapislázuli, señalándola con su dedo—animal rastrero, escoria de la vida ¡adefesio malhecho!
—Infrahumano, espectro del infierno—Continuó Jasper—maldita sabandija ¡Cuánto daño me has hecho!
— ¡Alimaña! ¡Culebra ponzoñosa! ¡Deshecho de la vida! ¡Te odio y te desprecio!
— ¡Cállense!
Gritó Peridot, saliendo a paso firme de su habitación y caminó hacia el pasillo para bajar las escaleras.
— ¡Awwh! ¡La adorable y pequeña Peridot está súper enojada!—Se burló Jasper, siguiéndola— ¿Por qué estás así, enana?—Cuestionó, ya más seria y cruzándose de brazos.
— ¡Soy una inútil!—Exclamó, deteniéndose— ¡¿No se dan cuenta?! ¡Siempre dependo de ustedes para poder hacer algo bueno! ¡No me defiendo sola! ¡Tengo que estar con máquinas!
—Peridot—Dijo Lapislázuli, sentándose en la baranda del pasillo—Es verdad, pero has creado un sistema de comunicación con la base central de las gemas en el templo, has creado un sistema para localizar a las gemas corrompidas en cualquier lugar del mundo, además…
— ¡Nada me sirve en batalla! ¡Sigo siendo una inútil! ¡No puedo hacer nada!—Volteó a verlas— ¡Lázuli! Tú controlas el agua ¡Jasper! ¡Eres brutamente fuerte y salvaje! ¡Yo ni puedo mover un mueble! ¡¿Entienden?!
Un segundo de silencio, Jasper exhaló mientras rascaba y desordenaba más su cabello esponjoso, luego tomó a Peridot por la ropa y la alzó como si fuese un gatito, la miró directo al visor y dijo como si quisiera hablar con un caso perdido:
—Eres una Peridot de segunda generación ¿Dime qué esperas? ¿Eh? ¿Qué te salgan músculos, alas y un arma apropiada? Usa tu inteligencia que para eso la tienes, no eres una inútil y no me hagas repetirlo ¿Me oíste?—La bajó—Bien, ahora arreglado el asunto ¿Qué canción? Oh, ya sé… ¡Allá en el rancho grande! ¡Allá dónde vivííííí…!
Giró sus ojos fastidiada mientras escuchaba a Lapislázuli reírse y continuar la canción, se regresó de nuevo a su habitación y cerró la puerta intentando ignorarlas.
Pasó quizás dos horas antes que en su pantalla apareciera una señal verde que indicaba una llamada, contestó:
— ¡Hola! ¡P-Dot!—Exclamó Amatista.
—Am… hola—Saludó Peridot, viéndola en la pantalla—Qué sorpresa ¿Qué te trae por acá?
—Jojo ¡Pues Steven y yo queríamos que nos acompañaras mañana a Funland! ¡Abrieron una nueva atracción!
—Neh, está bien, total, no soy necesaria aquí.
—Woh, espera ¿Por qué dices eso?
—…Pues…—Se cruzó de brazos y miró al suelo—Por mi objetiva carencia de habilidad.
—Ya hemos hablado de eso, Peridot—Exhaló Amatista—Sabes muy bien lo que pienso sobre tu actitud. Escúchame, Peridot, tú eres más de lo que crees que podrías ser, tú simplemente no quieres verlo, pero te aseguro que en un momento podrás ponerte a prueba y descubrirás lo grandiosa que eres.
—…Ponerme a prueba—Balbuceó Peridot, quien sonrió de inmediato— ¡Ponerme a prueba! ¡Amatista! ¡Eres increíble! ¡Sé muy bien lo que haré!
— ¡Espera! ¡Peridot! ¡¿Qué harás?!
— ¡¿Y me lo preguntas?! ¡Me pondré a prueba! ¡Demostraré que soy mejor de lo que parezco!
— ¡Peridot! No me digas que irás tú sola a…
No le dio tiempo de culminar las palabras pues ya había trancado la llamada y buscaba en su programa de búsqueda especialmente diseñado por ella misma a las gemas corruptas, encontró tres lugares, uno en una montaña muy alta, otro en un bosque marino y otro en una ciudad… En Jersey. Colocó su rastreador de gemas corrompidas portátil en su brazo, se cargó con muchas armas y salió corriendo silenciosa, escuchaba todavía las voces de Lapislázuli y Jasper.
Tomar transporte a Jersey fue lo más complicado, pero pronto lo consiguió y sólo le bastó esperar horas a llegar a la ciudad que odiaba al mundo. Una vez llegó utilizó su rastreador de gemas hasta encontrarse en medio de una construcción donde había ya una estructura de acero, según su rastreador, allí estaba oculta la gema. Entró mientras tomaba su pistola y miraba a todos lados.
Silencio. Mucho silencio. El sonido de sus pasos, de cada movimiento de su propio cuerpo, de sus brazos mientras alzaba su arma, de sus dedos acomodándose, de su pierna al dar un paso, eso era los estruendos mudos que lograba escuchar. El viento contra los árboles, contra los perfiles de acero, contra el suelo. Silencio, más y más silencio. Un sonido, un insecto. Un paso más, un sonido, otro insecto quizás. Otro paso más, no hubo sonido, el viento se detuvo, los insectos desaparecieron, silencio, más silencio. Apretó su arma, el sudor se deslizó debajo de su visor, goteó. Goteo, goteo, silencio. Un sonido repentino. Disparó.
No había dado a nada, sólo una viga de acero que había sonado. Se relajó un segundo cuando un fuerte golpe en su espalda la tiró a dos metros de su lugar, el dolor era casi insoportable, se volteó como pudo y observó una gema corrupta muy parecida a un hada, con cuerpo brillante y alas escarchadas. Le disparó con su pistola una y otra vez, pero ésta esquivaba en el aire con una risa suave.
—…Vamos… déjame evaporarte—Decía.
—No.
Una voz en el viento, el hada-gema apareció justo frente a su rostro, con grandes ojos amarillos y una sonrisa roja, el hada gema sopló fuerte y Peridot fue lanzada hacia la estructura y golpeada al punto de casi hacerla evaporar.
Un látigo atrapó al hada al mismo tiempo que un escudo lanzado violentamente la golpeaba. Observó rápido, Steven y Amatista habían llegado.
— ¡¿Qué hacen aquí?!—Reclamó Peridot— ¡¿Cómo llegaron?!
—Visión futura de Garnet—Exclamó Steven— ¡Peridot! ¡¿Estás loca!? ¡No puedes venir sola a buscar una gema!
— ¡¿Por qué?!—Le gritó, furiosa— ¡¿Eh?! ¡¿Creen que soy débil?!
— ¡No!—Exclamó Amatista.
— ¡Dime entonces! ¡¿Soy inútil?! ¡¿Soy débil?! ¡¿Crees que no puedo?!
— ¡No!—Repitió Amatista, aflojando el agarre del látigo—Nunca pensaríamos eso… sólo pienso que…
No logró terminar cuando una fuerte explosión se produjo en su arma, la energía del impacto la golpeó y la tiró por los aires. Steven activó su escudo, pero el hada apareció tras él y lo aventó junto a Amatista, Peridot gritó horrorizada y apuntó al hada con otra de sus armas, pero sus manos temblaban. Fue entonces que el hada atacó...
¡Hola a todos! ¡Pos aquí con mi actualización de capítulo! Pues tuve que pensar y pensar cómo hacer para que nuestra querida P-dot descubriera su poder metálico, hice muchos borradores y ninguno me convenció hasta este, que más que convencerme fue como "Nojoda, lo publicaré y ya", espero que les haya gustado esta primera parte y pronto publicar el nuevo capítulo. ¡Disfrutenlo!
