Capítulo 8:

"Probándome a mi misma. Parte II: Ferroquinesis"

Sus dedos temblaban con el arma en las manos, había ya gastado todas sus municiones y el hada había logrado esquivar cada ataque tan veloz como nadie, ahora, en ese instante terrorífico, el hada estaba a centímetros de su rostro, con una mano encima de la gema verde de Peridot, dispuesta a sacarla y evaporar la forma física.

Peridot cerró los ojos esperando ser evaporada y fue entonces que un golpe y al abrir los ojos, la estela naranja había sido dejada. Miró hacia un lado y observó a Jasper que había logrado golpear al hada y la había acorralado contra unos escombros. El agua de las tuberías salió haciendo una gran mano que atrapó al hada y le empezó a hacer fuerte presión. Jasper se detuvo.

—¡¿Qué crees que haces?!—Gritó—¡Enana de mierda!

—Pudiste haber muerto—Exclamó Lapislázuli—¡Qué suerte que Garnet nos avisó que estarías...!

Se detuvo cuando el sonido del agua evaporándose le llenó los oídos, el hada había logrado salir y ahora estaba libre volando furiosa en todo el lugar. Jasper entonces corrió hacia ella y en gala de su increíble fuerza enrolló su cuerpo y giró rápido emitiendo un brillo naranja que golpeó al hada, de nuevo, pero esta no logró hacer más, pues el hada facilmente la impulsó contra los escombros.

—Tonta—Sentenció Peridot—¿No te das cuenta que la fuerza física no hace nada contra la magia? ¡Te enseñaré como se hace!—Exclamó, desviando su mirada a Lapislázuli—¡Rápido, Lapis! ¡Alza vuelo hacia arriba lo más rápido que puedas!

—¡No me des órdenes!—Exclamó la gema azul, abriendo sus alas de agua y levantándose—Yo ya iba a hacerlo...

Había volteado cuando vio el hada frente a ella, golpeándola, se desestabilizó y apenas escuchó la voz de Peridot:

—¡Resiste! ¡Sube lo más rápido que puedas y gira hacia la derecha! ¡Hacia la estructura de acero!

No supo por qué, sólo obedeció y fue hacia las estructuras, volando rápido, aunque más rápida era el hada, se dio cuenta que no había mucho espacio para esquivar y que el hada la alcanzaría.

—¡Rápido! ¡Esquiva el movimiento hacia la derecha!

Otra orden, obedeció para darse cuenta que el hada pasó a centímetros, luego de eso fue atacada numerosas veces y todas las esquivaba con la orden de Peridot, hasta que en un segundo el hada desapareció y escuchó:

—Atrae a ti toda el agua que puedas ¡Rápido!

Levantó los brazos jalando toda el agua hacia ella, el agua brilló con el sol y reflejó en el interior un hermoso arcoiris que destacaba los colores fríos, fue entonces que a través de su burbuja de inmensa agua vio cuando un brillo del cielo bajaba rápido.

—¡Lapislázuli! ¡Hidropulso hacia arriba!

Disparó toda el agua hacia el cielo con gran poder, incluso sintió su gema estremecerse mientras lo hacía, pudo ver pronto cuando el hada era golpeada violentamente y luego caía al suelo.

—¡Rápido! ¡Usa Surf!

Arrastró toda el agua otra vez y la lanzó como si fuese una gran ola que arremetió contra el hada, quien chocó contra la estructura de acero, emitiendo un fuerte grito agudo.

—¡Cascada!

Subió toda el agua hacia arriba y la dejó caer con presión hacia el hada.

—¡Jasper! ¡Usa desenrollar!

Otra orden, no iba hacia ella, iba hacia Jasper y cuando se dio cuenta, ésta golpeaba con su giro rápido al hada, quien débil, intentaba levantarse para ser golpeada una y otra y otra vez, cada vez con más fuerza hasta que por fin, Jasper se detuvo.

—¡Mega-puño!

Jasper saltó y empuñó su mano para entonces golpearla con tanta fuerza que fue un milagro que el hada no se evaporara de una vez. La gema corrompida comenzó a levantarse, herida, cansada, furiosa.

—¡Mordisco!

Jasper saltó de nuevo y mordió al hada, ésta volvió a gritar y retrocedió temblando.

—¡Lapislázuli!—No supo por qué, pero se preparó para acatar la orden—Usa vuelo.

Levantó rápido vuelo hacia el cielo, lo más alto que pudo, el sol del día bañó su cuerpo, su gema brilló en un azul profundo como el mar y cuando sentía que tocaría las estrellas, se dejó caer en picada en su ataque, el viento golpeaba su rostro, su cabello, su vestido, sus ojos azul oscuro se fijaron en el lugar donde debería atacar, se preparó, sintió el agua hirviendo en su cuerpo y entonces... el hada no estaba... Se detuvo cerca del suelo.

—¿Por qué no está?—Se preguntó.

Fue entonces que el hada salió del suelo y la golpeó con fuerza en la espalda, haciéndola caer y que su gema fuese golpeada contra los escombros. Tembló, no se había roto nada pero ese golpe le quitó toda su energía.

—¡No puede ser! ¡Lázuli! ¡Rayos!—Gritó Peridot—¡Jasper! ¡Usa...!

Peridot guardó silencio al ver como Jasper había sido golpeada por una onda sonica tan encantada y cautivadora que pareció obnubilar la consciencia de la gema, quien cayó al suelo cegada en sus propias emociones inconsistentes. Se mordió la lengua al darse cuenta que Jasper también había caído.

—¡Ya verás! ¡Te derrotaré yo sola!

Exclamó, comenzando a buscar y a revisar entre todas sus armas alguna que realmente le sirviera, dándose cuenta que ninguna servía en el momento. Fue golpeada con la voz cautivadora del hada y sus ojos se nublaron en lágrimas al sentir como realmente era inútil, inservible... cayó a sus rodillas, otra vez esa voz la golpeaba y se daba cuenta que siempre había fallado, que nunca pudo hacer nada bien, las lágrimas escurrieron por sus mejillas verdes y cuando estuvo a punto de rendirse ante otra vez el golpe de esa voz... un escudo rosa se atravesó, abrió bien sus ojos observando aquél cabello castaño en rizos y esa piel blanca. El ruido del látigo atravesó el aire y vio a Amatista atrapando al hada.

Vio a Steven avanzar y rechazar cada ataque del hada hasta estar lo suficientemente cerca para lanzar su escudo al hada, parecía una buena idea hasta que esta en una fuerte voz... lo rechazó, el escudo golpeó a Steven y lo lanzó al suelo mientras la fuerte voz del hada seguía torturándolo hasta hacerlo llorar, Amatista entonces soltó su arma y corrió hacia Steven, el peor error, pues el hada aprovechó el momento y los golpeó a los dos con un rayo de luz.

Gritó. Abrió bien sus ojos ante aquello, Steven había usado su escudo para protegerse pero él y Amatista estaban demasiado heridos para seguir. Aún así, Amatista se levantó temblorosa.

Peridot estaba comiéndose sus uñas, vio cuando el hada se preparaba para atacar justo a Amatista y a Steven, un golpe como aquél que preparaba era suficiente para romper sus gemas. Movió sus piernas y sin darse cuenta, corría hacia ellas, con sus brazos extendidos y al ver el ataque efectuarse y ser cegada por una luz... gritó.

Abrió sus ojos después de haber sido casi barrida por el ataque mágico. Sus ojos verdosos se iluminaron al ver grandes vigas de acero flotando en un gran muro que las había protegido, Amatista estaba sentada en el suelo y a la distancia, el hada.

—¡Poderes de metal!—Gritaron Amatista y Steven al mismo tiempo.

Sonrió, moviendo sus manos y dándose cuenta que realmente era ella, que realmente tenía un poder. Dejó caer las estructuras más grandes y dejó arriba las más ligeras, que eran cercanos a diez. El hada miró hacia los lados y en sus ojos se observó el temo. Esquivó la primera viga que quiso golpearlas.

—Las hadas...—Decía Peridot, lanzándole otra—Son débiles...—Su voz se llenó de emoción—¡Al acero!

Exclamó, lanzándole todas al mismo tiempo. El hada esquivó la mayoría pero la última le atravesó el cuerpo y casi de inmediato se evaporó en un grito. La gema cayó y Peridot la encapsuló rápido en una burbuja mientras Amatista y Steven gritaban de la emoción enloquecidos.

—¿La venciste tú sola?—Preguntó Lapislázuli, acercándosele.

—¿Con poderes de metal?—Cuestionó Jasper, atonita.

—...Sí... yo...—Hizo una pausa sonriente, volteó con sus ojos en estrellas y exclamó desapareciendo la burbuja—¡Tengo poderes de metal! ¡Las he salvado!—Saltó de la alegría—¡Quiero cantar!

—No—Reclamó Jasper—Tú no me puedes haber salvado ¡Yo soy la fuerte aquí!

—¡Tú no puedes controlar algo! ¡Yo soy la que controla algo aquí!—Exclamó Lapislázuli.

—¡Hoy vengo a proponerte en ponerte en mi lugar!—Cantó Peridot, señalando a Lapislázuli—Así de simple—Se echó a reír mientras Steven la halaba por su nuevo poder.

—¡No cantes!—Gritó Lapis, celosa la ver la gran admiración de Steven por Peridot—¡Por favor! ¡No cantes!

—Sí, cállate, no continúes, no hay ánimos después de todo lo que nos hiciste pasar—Decía Jasper, sintiéndose humillada de haber sido salvada.

—¡Si les hago tanto mal...!—Cantó Peridot—Mejor dejenme tranquila antes que se rompa el hilo que quedó, sosteniendo lo poco que se salvó... de nuestro amor... ¡Si les hago tanto mal! ¿Por qué les dan tantas vueltas? ¡Y se evitan ridiculizarme más! ¡Para que esto se termine en santa paz! ¡O me voy o se van!

—¡¿A dónde vamos a parar!?—Cantó Steven—¡Con esta hiriente y absuuurda actitud?! ¡Demosle paso a la humildad! ¡Y vamos a la intimidad de nuestras almas en total plenitud! ¡¿A dónde vamos a parar?! ¡cayendo siempre en eeeel mismo error! ¡Dándole siempre más valor a todo menos al amor que no nos deja separar!

—...Oye, Steven—Dijo Amatista con un celular en mano—Tienes una llamada en proceso de Connie y creo que escuchó lo que cantó...

—¡NO! ¡Connie!

Steven tomó su celular y se alejó corriendo mientras hablaba apurado, Amatista se echó a reír, luego se acercó a Peridot y la abrazó con fuerza, desordenándole el cabello y luego tomando distancia:

—Bien hecho, P-Dot, ahora, si me disculpas, iré a ser de nana.

Hubo un silencio unos segundos, las tres gemas restantes se miraron y luego Jasper, que se desordenaba el cabello con sus manos, exhaló, alzó a Peridot, sentándola en sus hombros y dijo con resignación e intentando estar feliz por Peridot:

—Lo hiciste bien, celebremos.

—Estamos feliz por ti. Vayámonos.

Culminó Lapislázuli con una ligera sonrisa, tomándola de la mano y caminando hacia afuera del destrozado lugar el cual estaba rodeado de policías, bomberos, ambulancias.


¡Por fin! ¡He terminado el cap, sentí que nunca lo lograría! pero he aquí, me tardé más en buscar rancheras que en escribir, aunque me cansé y casi no puse ninguna porque de música mexicana casi no conozco.

Espero que les haya gustado y nos vemos pronto.

¡Hasta luego!