Comentarios del Autor : Naruto y sus personajes no me pertenecen, son de un japo loco llamado Masashi Kishimoto xD (si fuera mía la hago hentai y romántica).
Pasó mucho desde la actualización, lo siento mucho, ya saben... la escuela y demás cosas. Pero bueh... un saludo a todos los que siguen esta historia poco peculiar. No olviden que APOYO es COMENTAR, que cada uno de sus comentarios son los que me animan a seguir con esta historia. Termino diciendo que... se cuiden mucho y se olviden de soñar =) que eso nunca es malo en medidas sanas.
Hasta otra ocasión, que espero sea pronto =D
Nota: NO al PLAGIO por favor, copiar una historia que no es tuya y ponerla en otro sitio bajo tu nombre es plagio. Si ven mis obras en algún lado sin mi permiso ni mi nombre... avisen y/o denuncien al autor, gracias ^^
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Los Lobos no Ladran, Aúllan
Por Clarisce
Capítulo 6: Testigo Sin Memoria
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No le extrañó nunca ver tanta sangre, era un hombre serio que pocas veces podía ser impresionado, trató de ser lo más imparcial que pudo, un líder cuenta con muchas cualidades que son básicas para su selección y él era uno de los más capacitados, quizá en ese momento no sintiera que era el shinobi correcto pero lo era.
Poco después de abrirle la garganta a Hinata con esa Kunai procedió a meter su dedo índice para remover aquellas larvas que obstruían su respiración. El temblor de sus manos antes de hacer uso de ese objeto filoso paró al instante en que la oyó respirar y el color natural de su piel regresaba.
- Shino… -volteó a verlo pero el joven yacía en el piso, las heridas de su brazo también eran de consideración, posiblemente solo se mantuvo consiente por el temor a perder a Hinata- ¡Maldición!
- Ka… agh… Kagh…
Pronto los débiles balbuceos de la muchacha de ojos perlados se escucharon, él la vio aterrado era la primera vez que le infringía heridas a sus propios compañeros aunque en su caso era de vida o muerte la decisión de cortarle y abrirle la tráquea.
- No digas nada… por favor –agregó Kakashi, arrancó un pedazo de tela de su manga y con ello impidió que la sangre de su garganta siguiera fluyendo- estarás bien, te lo aseguro.
- Kagh… Kakash…
- Shh… -posó suavemente sus dedos sobre los labios de la muchacha- te dije que estarás bien.
Ella asintió, por alguna razón creyó en él una vez más sin importarle nada más, el dolor intermitente por la cortada la volvía loca pero sabía que si se quitaba el paño, hecho de la manga de Kakashi, moriría desangrada, además él sostenía su mano contra su cuello para que la hemorragia no siguiera, al menos no con la intensidad de momentos antes.
Pronto Kakashi pensó en una manera de buscar ayuda, por un momento tomó la mano de Hinata entre las suyas, la miró fijamente y le habló de manera lenta y pausada para que entendiera su plan.
- Quiero que te calmes, no pienses en nada más… -apretó su mano con ternura- voy a llamar a mis perros de caza, para eso tendrás que ayudarme.
A pesar de su desesperación y del dolor que sentía Hinata volvió a apoyar a su jefe de equipo, pensó que si aguantaba un poco lograría que tuvieran ayuda inmediata, los perros de caza obviamente serían de gran utilidad, podrían ir tras alguna patrulla ANBU a Konoha rápidamente o simplemente podrían buscar entre toda esa maleza ayuda a la aldea más cercana.
Finalmente ella sostuvo su mano sobre su cuello apretando fuertemente la herida sin dejar que ningún chorro de sangre emanara de ella. Luego le dedicó una leve sonrisa a Kakashi lo cuál le indicó que era el momento adecuado para alejarse e invocar su única, posible, ayuda.
Pronto una nube de humo surgió y Kakashi se encontraba rodeado de sus compañeros más fieles, Pakkun por su lado se mostró preocupado, la escena que los rodeaba no era muy alentadora.
- Dos de ustedes deberán dispersarse al este del pantano, los demás vayan hacia Konoha y pidan ayuda de inmediato y… -fijó su vista en Pakkun- tú quédate conmigo…
- ¿Te encuentras bien? –preguntó Pakkun.
- Hinata… -dijo entrecortadamente- cuídala un momento… -agregó marchándose hacia las penumbras del pantano- volveré pronto.
- De acuerdo.
Un solo mounstro para reducir a todo un equipo ANBU, era imposible. Pronto Kakashi pudo deliberar a gran velocidad en su mente lo que sucedía, ése no era el único enemigo presente en ese lugar, podrían estar escondidos y su objetivo, ahora, emanaba un olor a sangre y era él. Debía alejarse de los demás para no provocar un enfrentamiento en el que alguien más pudiera salir herido, no… no deseaba eso. Aunque muriera en el acto, protegería a sus compañeros y acabaría con esas amenazas vivientes.
- No te preocupes, niña… él volverá –le dijo Pakkun a Hinata la cuál no quitaba los ojos del camino que tomó el sensei de pelo plateado- "no lo dudo".
Fue un día difícil, ella aún en conciencia deseaba esperar a que Kakashi volviera, pasaron horas y nada. Comenzaba a tener dificultad para respirar por aquella vía abierta en su garganta, la sangre se coagulaba y obstruía la salida de aire, para cuando pasaron 5 minutos más sus párpados le pesaban, le ganaba un extraño deseo de dormir, estaba quedando inconsciente.
- ¡Hey! Niña… -decía Pakkun mientras la movía delicadamente por el hombro con su patita- no cierres los ojos.
Ella lo miró por un segundo pero no duró y cayó en un shock profundo, no importa cuanto ruido hiciera Pakkun, nada la despertaba, fue hasta su compañero, Shino, pero tampoco le oía. Sus ladridos se convertían en aullidos desesperados, quizá si Kakashi lo oyera iría más rápido hacia él, pero solamente quizá.
Una nueva unidad ANBU llegaba hasta la zona, fue bueno oír aquellos aullidos fueron de inmediato hasta la escena de la pelea. En su camino se encontraron con varios árboles caídos, cortes en algunos troncos pero la mayoría eran como ramas quebradas, típico lugar de batalla, la sangre los guió hasta un claro de luz donde vieron algunos implementos ninja, eran del equipo de Kakashi, Shino y Hinata.
- ¡Prepárense todos y dispérsense en la zona a 10 Km! –dijo el líder ANBU con máscara de gato.
- ¡Señor! –gritó uno de los ninjas- son dos cuerpos… -dijo mientras toda la unidad se detenía en la rama de un árbol, observaban silenciosamente.
- Parece que todo está despejado –dijo el líder ANBU realizando un ademán con su mano y autorizando a los Médicos para que ayudaran a Shino y Hinata- no hay rastros de Kakashi-senpai… -murmuró entre dientes.
Eran una unidad de 8 miembros, extrañamente Tsunade presintió que era necesario mandar 4 médicos mientras que el resto se encargaría de protegerlos de haber algún peligro latente en la zona. Cargaron con cuidado el cuerpo de la Hyuga, no sin antes vendar su cuello y realizar el debido cerrado en el área de la tráquea, aunque eso sería momentáneo, la herida se vio expuesta a microorganismos infecciosos, tendrían que realizar una limpieza completa y hacer puntos para cerrarla.
- ¿Nos vamos? –preguntó uno de los médicos.
- ¿Hallaron algún rastro de Hatake? –dijo con voz firme, pero nadie respondió- ¿no? Entonces nos marcharemos, luego haremos un informe y regresaremos para buscarlo.
- Pero señor… -se pronunció otro médico- las heridas infringidas en el cuello de la Señorita Hyuga fueron hechas por esta cuchilla –le mostró una kunai- y tiene su energía impregnada en ella. No pudo ser otro, el capitán de esta unidad trató de asesinar a sus compañeros.
- ¡Mientes! –elevó un poco la voz el líder ANBU- ¿revisaste bien? Dudo mucho que Hatake haya hecho eso.
- No lo sé, pero tanto alrededor de esta kunai, como en el cuello de la chica y en las heridas del muchacho Aburame está la energía vital de Hatake, fue él quien los atacó, al menos eso me dicen las armas.
- Ya haremos un informe con respecto a ello –le dio la espalda a todo el equipo- ¡En marcha!
La niebla natural y aquellos leves rayos solares que pasaban entre las hojas fueron desapareciendo, en un momento había guerra, en otro simplemente paz, una quietud inmejorable bajo ninguna circunstancia, pero esa quietud era producto de la duda, de la incertidumbre que pasaría a contraponerse a Kakashi.
Una Semana después…
Sus típicos lentes yacían sobre una mesa cercana a su cama, él aún reposaba, el brazo vendado era suficiente razón para mantenerse estático, cualquier movimiento le causaba dolor. Miraba por la ventana y aún recordaba aquella escena, aquella terrible escena que marcó la vida de Kakashi; no recordaba mucho y eso lo convertía en un culpable más, uno que callaba inconscientemente la verdad.
- Buen día –saludó amenamente Kiba.
El joven Inuzuka se acercaba a él, entre sus manos tenía una caja de jugo de fruta natural. Se sentó en el borde de la cama de su compañero y le sonrió, abría el seguro de la caja para luego servirla en un vaso de cristal y dárselo a Shino.
- ¿No vas a hablar? –dijo Kiba rompiendo el silencio- toma –le entregó el vaso pero su compañero volteó la mirada hacia otro lado- ¿¡Que demonios pasa contigo!
- Nada.
- Mmmh… -gruñó un poco mostrando sus dientes- anoche fui a ver a Hinata-chan, su padre aún sigue molesto, creo que Kakashi-sensei la va a pasar muy mal.
- ¿Cómo? –volteó a verlo con algo de sorpresa.
- Pues como no te has recuperado aún supongo que no sabes que Kakashi-sensei fue arrestado hace dos días, me dijeron que esta acabado y con lo que les dijiste a los ANBU, ¡uuuh! Ni te imaginas la que se armó.
- No recuerdo mucho… -agregó Shino con un poco de consternación.
- Pues con tu declaración fue más que suficiente.
- Yo no se… peleaba contra alguien, de pronto… me vi en el piso, respirando agitado, no podía abrir mis ojos, mi brazo estaba quebrado, vi a Kakashi sobre Hinata, él… le cortaba el cuello.
Hubo nuevamente un silencio en la habitación, Kiba bebió algo del jugo en el vaso, lo dejó a medias sobre la mesita de Shino mientras se quedaba pensativo, era de los que aún creía que Kakashi era inocente, más que eso… él apoyaba a Kakashi; aunque era difícil probar su inocencia, debido a que Hinata era tratada por médicos especialistas en su hogar, no dejaban que nadie pasara, la cuidaban mucho hasta que despertara de la operación que se le realizó al llegar a Konoha.
- ¿Cómo esta ella? –preguntó Shino.
- Aún no despierta, tuvo una operación muy delicada.
- ¿Por qué? ¿Por qué solo recuerdo pedazos de esa misión?
- No lo sé, quizá te golpeaste con algo, pero quien sabe. Por ahora solo te digo que debes cambiar tu declaración, sabes bien que el Kakashi-sensei no haría algo así.
- Yo…
- Piénsalo –dijo Kiba levantándose de la cama y saliendo de la habitación.
- Yo lo vi… él… -tomó su cabeza entre sus manos y frunció el ceño con enojo- ¡Maldición! De recordar lo que viví, no estaría ahora intentando rememorar el pasado de esta manera, esta vil agonía pasará a ser la tortura de un inocente…
Sostuvo entre sus manos la badana de aquella pequeña muchacha, la oscura y fría habitación le causaba una sensación abstracta de dolor. Los ojos cerrados, las manos marcadas, la sangre seca en su rostro… vivos recuerdos de lo sucedido ese día.
Nadie escuchaba razones y él se sentía culpable, hay momentos que te marcan y realmente te hacen dudar de tu trabajo, de lo que eres y de lo que haces. Él… era Hatake Kakashi, extendió sus manos para verlas, la sequedad y el dolor de las ampollas hacían menos agradable esos recuerdos. Haber abandonado a su equipo, pero lo hizo por su bien, querer explicar el haber desechado completamente el manual de procedimiento ninja era para que lo condenen.
Se alejó de ellos, encontró a los demás mounstros y sin ninguna ayuda más que su habilidad y su genio nato para acabarlos procedió a terminar con su misión. El arma que se agitaba en su puño dejaba resbalar la sangre del los demonios que intentaron asesinar a sus compañeros, su mirada perdida entre la masacre que ante sus ojos se mostró y el cansancio.
- Debí huir con ellos… ¿Cómo pude abandonarlos? –se preguntó a sí mismo el Jounin.
Muy lejos de ahí, la joven Hyuga despertaba de un largo sueño, instintivamente posó ambas de sus manos en su garganta, sintió el suave vendaje que lo cubría, lentamente sus ojos se abrieron, eran susceptibles a la luz de la habitación pero era fuerte y lo resistía.
- ¿Sensei…? –pronunció con una voz muy débil y ronca.
Lo primero en lo que pudo pensar fue en él, era una búsqueda inconciente pero su deseo era totalmente puro. Se sentó con sumo cuidado sobre su cama, bajó sus pies al piso los tenía casi haciendo contacto con la impecable alfombra de su habitación.
- "¿Dónde… estoy?" –se preguntó a sí misma, dio pasos hacia la puerta de su habitación con la intención de salir, se encontraba muy confundida las imágenes se veían difusas.
- ¡Hinata-sama! –gritó una muchacha del servicio.
De inmediato fue hacia ella y la sostuvo antes de que la muchacha cayera al piso, se encontraba débil, quizá si hubiera continuado esos serían los últimos pasos que diera. La llevó hasta su cuarto pero Hinata luchaba por salir.
- ¡Hinata-sama! Se lo pido por favor, recuéstese.
- ¿Q-qué… pasó…? –preguntó Hinata.
- Tiene que reposar… -hizo que acostara nuevamente en su cama- aún se recupera de la operación –la cubrió con una manta mientras se sentaba cerca a ella- que bueno que ya despertó.
- ¿Qué pasó con mi equipo? –preguntó la Hyuga.
- Debo avisar a su padre de su recuperación, espere un momento. Al menos ahora esta bien… -dijo algo sollozante- temimos que no recuperara su voz después de que la atacaran de ese modo, lo bueno es que ya lo detuvieron.
- ¿Detuvieron? –preguntó Hinata.
- Si, llevaron preso a Hatake Kakashi.
- ¡¿Qué?... –gritó Hinata pero de inmediato su voz le falló y comenzó a toser locamente, cubrió su boca con sus manos y al verlas notó sangre.
¡- Oh no! –dio alarmada la muchacha- ¡Voy de inmediato por su padre!
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Fin de Episodio 6
