Comentarios del Autor : Naruto y sus personajes no me pertenecen, son de un japo loco llamado Masashi Kishimoto xD (si fuera mía la hago hentai y romántica).
Bien, se que me tardé mucho pero lo bueno es que estoy haciendo grandes avances con este fic, que para decirlo más simple es un editado que tenía escrito hasta cierto episodio y que no había continuado, HOY precisamente le di a la continuación y por fin fluyeron más ideas, aunque muchos van a sentirse triste también les va a gustar el movimiento serio de problemas de sociedad actual impuestos en el fic.
En fin. Gracias nuevamente a los comentarios. Kakashi es un amor, lo se, ¿hacer escenas lemon? Pues las hice ;), ¿Kakashi es lindo? Siempre me pareció lindo, aunque en el manga Kishimoto lo ha degradado demasiado, ¿qué continue? Gracias a todos sus comentarios el fic ha vuelto a la ronda de actualizaciones, puesto que lo tenía detenido desde hace MUUUUCHO como dije. Gracias a ustedes por apoyar el fic de esta manera, todo es por los que leen este KakaxHina que fue elaborado por una mente loca como la mía.
Gracias a aquellas personas pacientes que esperaron prácticamente un año para verme actualizar y gracias por sus palabras de aliento. Un comentario es como un "gracias por el fic" que me impulsa a seguir.
Sin nada más que decir, aquí está el siguiente episodio =D disfrútenlo.
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Nota: NO al PLAGIO por favor, copiar una historia que no es tuya y ponerla en otro sitio bajo tu nombre es plagio. Si ven mis obras en algún lado sin mi permiso ni mi nombre... avisen y/o denuncien al autor, gracias ^^
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Los Lobos no Ladran, Aúllan
Por Clarisce
Capítulo 8: Un sensei y sus sentimientos I
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El amor arde en lo profundo del corazón, en un principio al no reconocerlo se pierden algunas oportunidades, son algo que no se recupera y que se mantiene como una esperanza apagada. Kakashi llevaba algún tiempo impactado por la noticia que Naruto le dio y pensar que si no fuera por él en ese instante la habría besado…
- Ahhh –suspiró mientras se daba un golpe en la frente.
El pasar la delgada línea que los separaba era un camino del que no habrá vuelta atrás. Temía que ella fuera a pensar que él se aprovechó de la confianza que brindó, un sensei debe mantenerse al costado del alumno para guiarlo, aconsejarlo y encaminarlo hacia un buen futuro.
- ¡Kakashi-sempai! –dijo con emoción Yamato.
Llamó su atención para sentarse al lado suyo, ambos esperaban a la hokage para una reunión matutina. El sensei de pelo plateado se mantenía silencioso, aquél suspiro antes de que llegara su compañero volvió a presentarse esta vez más prolongado.
- Llegaste temprano, que raro –le dijo Yamato nuevamente.
- ¿Uh? –volteó a verlo con desconcierto.
- Estas muy distraído sempai, ¿necesitas ayuda? ¿tienes algún problema?
- No es nada –agregó Kakashi cerrando su ojo, tenía el semblante deprimido.
- Ya veo, esto debe ser por el incidente de la familia Hyuga. Deberían sentirse avergonzados por hacerte eso, no era manera de proceder. En todo caso si te aún te sientes ofendido puedes pedir tu compensación.
- Todo esta bien –abrió con desgano su ojo mientras se daba algunas palmadas en las mejillas para espabilarse- he pasado por peores cosas que esa.
Dejaron de conversar debido a que la hokage ya casi llegaba, en el pasillo sus pasos se oían cada vez más cerca, esos zapatos hacían que la madera crujiera con el sólo contacto. Pasaron la mañana arreglando algunos asuntos pendientes con las aldeas aledañas.
No hay peor forma de pasar el día que estar en una oficina cerrada, mientras el calor los llenaba de cansancio. Tuvieron algunos recesos en los que salían y tomaban un poco de agua o Shizune iba a ofrecerles algo.
- Kakashi-san –dijo Shizune- ¿no quiere algo?
- No –le contestó sonriendo levemente- pero gracias. Eh… disculpa –le dijo mientras halaba a Shizune hacia un rincón algo alejado- ¿puedo preguntarte algo?
- Claro, dígame.
- ¿Ha venido la señorita Hyuga o… Naruto?
- Por supuesto, anoche llegaron de una misión a la que los enviaron. Se veían tan bien, la señorita Hyuga sigue algo descompensada porque pescó un resfriado pero definitivamente Naruto hace que ella pueda sonreír.
- Ah… -trató de notarse no tan... molesto.
- Se ha preocupado mucho, ¿no? –dijo Shizune enternecida.
- Nada más un poco, creo que iré a verla pronto.
- Hágalo hoy. Imagino que la familia Hyuga estará muy complacida en recibirlo, usted sabe… lo que le hicieron.
- Lo pensaré –sonrió Kakashi.
Volvieron a la reunión pero sólo fueron unos momentos, lo aburrido de tener que trabajar, de pensar en algo que no debería y de no poder hacer otra cosa más que sentir celos, bien… el primer paso es aceptarlo, ya lo segundo se da dependiendo de cómo puedas sobrellevar ese sentimiento confuso.
- Eso es todo, mañana arreglaré lo demás con los consultores ANBU y si tengo la oportunidad hablaré con… -Kakashi se levantó de su lugar y salió de la oficina- ¿qué demonios le pasa? –preguntó con enojo Tsunade.
- Discúlpelo, ha estado muy cansado –agregó de inmediato Yamato.
- "Naruto sigue con ella… sigue con ella… ¿pero qué estoy pensando? No terminarían por nada, con todo eso que ha pasado yo la apoyé y tuve el valor de promover los sentimientos que por él Hinata siempre ha guardado. Que infeliz, que patético… ella es mucho menor a mí, estoy loco"
Y lo que realmente le preocupaba era ella, sobre todo y con las idas, venidas y caídas. No la veía débil sino que Kakashi aún no confiaba en Naruto como un protector o al menos un novio consiente, siendo su sensei tenía más conocimiento de las relaciones que tenía su alumno, el peligro en ese momento era Sakura.
De las alumnas, de las amigas, de los sueños y de los hombres hay un punto inicial, uno en el que podemos convertirnos en potenciales narcisistas, protegiendo lo que ayuda a nuestro ego, lo que nos hace felices a un modo incomprensible para los que no tienen prioridades egoístas. Sakura no era mala, era el tipo de mujer insolente que defendía lo suyo, su gran corazón y su belleza única capturaban la atención de Naruto, esa misma fiereza de la que carecía Hinata, pero… ¡NO! Hinata era bella, a su modo, era bella así como cuando el viento se agita entre las hojas, mientras caen con pausa sobre tu rostro y te sosiegan, era bella… sus colores, típicos … no eran de lo más comunes, las mejillas sonrosadas de un tono agradable, sus ojos blancos y brillantes como perlas, su cabellera de un color único, único en ella… un tono único que ningún Hyuga o extranjero podría tener jamás más que nada su forma de ser era lo que la hacía ser tan "Hinata".
- ¿Sakura? –pronunció con sorpresa Kakashi, veía a su alumna comprando algo en una tienda, tan pronto ella se dio cuenta se acercó a él.
- Sensei, ¿qué hace por aquí? –preguntó y sonrió levemente.
- Daba un paseo, no te he visto últimamente. Seguro has estado ocupada en el hospital de Konoha, eres tan trabajadora.
- Ehm… algo así. Sensei me gustaría poder hablar con usted, no se si es posible.
- Claro, claro –respondió Kakashi dos veces casi inseguro.
- ¿Qué tal si vamos a tomar un té? –sugirió la joven alumna.
Caminaron hasta un puesto situado a dos calles de donde se encontraron, buscaron una mesa, pidieron su orden de té, Sakura pidió por los dos… extrañamente un té para calmar los nervios, la joven parecía temblar levemente mientras intentaba tomar la taza entre sus manos, en ese momento Kakashi posó su mano sobre la de ella.
- Cálmate –dijo con seguridad y sonrió con esa misma entereza con la que habría sonreído cuando sus alumnos eran unos pequeños.
- Lo que pasa es… es… no se como decírselo –Kakashi apartó su mano de la de ella.
- Estoy seguro de que es algo que podemos resolver. Aunque a veces seas testaruda, podemos encontrar una manera en hacer algo.
- Naruto ha llegado hoy pero no sé como decirle algo que no pude… -calló y bebió un poco de su té.
- ¿Uhm? –levantó una ceja con extrañez- dime de qué es lo que se trata, Sakura.
- Parecía que todo iba bien entre él y yo, luego apareció Hinata, yo supe lo que son los celos. Me invadió la rabia cuando Naruto demostró preocuparse mucho por ella, discutimos y él se fue. No lo he visto pero ahora se que su novia es Hinata, no me preocupó para nada, pero la odiaba… -Sakura depositó el vaso sobre la mesa con fuerza- cuando se fue de viaje con ella comencé a sufrir y pronto… me sentí mal.
- No puede ser… -agregó Kakashi sin salir de su extrema sorpresa.
- Kakashi-sensei no sé que hacer… creo que estoy embarazada.
- Es decir que Naruto y tú… -tartamudeaba sin poder continuar con su regaño, el que merecía Sakura.
- Es que no sé cómo pasó, yo se que me descuidé pero él también debía cuidarse… fue una estupidez. Lo lamento tanto –soltó en llanto y tomó la mano de Kakashi para mirarlo aún con lágrimas en los ojos- prométame que no se lo dirá… me moriría de vergüenza que él vaya a terminar con Hinata por esto, es que yo… quiero que sea feliz…
- Te entiendo, pero… -Kakashi movía su cabeza de un lado a otro negando, la consternación que lo oprimía era enorme, la felicidad de Hinata, su posible sufrimiento, el amor de su vida que va a dejarla por cumplir su deber.
- ¿Kakashi-sensei? ¿a dónde va? –le preguntó preocupada mientras su sensei se levantaba de la mesa.
No puedo prometerte que no le diré, Naruto debe saberlo y en este momento voy a traerlo aquí para que te responda como debe ser. No vas a pasar por esto sola, te lo aseguro, tranquilízate –agregó Kakashi con una entereza y ternura inimaginable, Sakura no expresó nada y vio cómo se marchó.
- ¡Hump!... –Sakura limpió sus lágrimas mientras sonreía de una manera sospechosa- nunca pensé que funcionaría, vamos a ver si Hinata puede con esto.
Podía darle un buen golpe a Naruto, Kakashi estaba eufórico, enojado y al mismo tiempo impactado, cerraba los ojos y contaba hasta diez para respirar hondo y calmarse pero no era suficiente. No podría ni imaginar la cara de Hinata cuando Naruto terminara con ella, lo más seguro era que ella disfrutaba su noviazgo, vivía con alegría… la misma alegría que vio reflejada en sus dulces ojos el día en que le confesó lo que Naruto y ella tendrían.
Imaginarse a Naruto como un muchacho que busca tener encuentros demasiado cercanos hacía que Kakashi deseara más darle una buena bofetada, ¿habría intentado algo con Hinata? Por instantes la imagen de una joven piel de luna, con la espalda descubierta, los cabellos sobre su terso rostro y sus mejillas sonrojadas por un encuentro intimo hicieron saltar algunas de sus hormonas, de pronto paró en seco… estaba sonrojado y avergonzado como no tenía idea, imaginarse así a esa pequeña niña, realmente era un hombre terrible.
Luego de algunos minutos llegó hasta el departamento de su alumno rubio, golpeó la puerta con la mano hecha un puño varias veces.
- ¿¡Naruto! –gritó Kakashi.
- Ya voy, ya voy… -se oyó una voz desde adentro.
Pronto la puerta se abrió, el joven tenía un buen aspecto, se veía elegante como si fuera a salir a cenar. Tenía un traje informal, una camisa abierta y el mismo cabello desordenado.
- ¿Kakashi-sensei? –dijo sorprendido- buenas noches.
- Nada de buenas noches, debemos hablar –posó su mano sobre su hombro y lo metió dentro de su departamento para cerrar la puerta tras de sí- vas a decirme que es lo que pasa con Sakura y vas a decirme toda la verdad.
- ¿Qué pasa de qué? Ella y yo terminamos hace mucho.
- ¿Cuánto? –preguntó con el ceño fruncido Kakashi.
- Pues… 3 meses o algo así, no se. ¿Qué le ha dicho?
- Tienes que terminar con Hinata, es una orden y luego arregla tus asuntos con Sakura, tienen mucho de que hablar, por si te interesa esta tomando un té en el una cafetería en el centro –dijo Kakashi con enojo.
- No voy a hacer lo que me dice –le contestó Naruto con dureza- no pienso volver con Sakura, soy feliz con Hinata y ella es feliz conmigo. Tampoco puede darme ordenes como si fuera un pequeño, sólo porque usted cree algo que no es.
- ¡Sakura piensa que esta embarazada! –le gritó Kakashi con enojo- ¿¡Crees que esa no es razón para hacerte cargo de tus responsabilidades! ¡Mocoso estúpido, no entiendo cómo pudiste cometer un error así! – Naruto se quedó sin habla y sintió marearse, se sostuvo de uno de sus muebles y cubrió su rostro con preocupación.
- No… no… pero… yo… -obviamente Naruto ya no podía decir nada más.
- Hazte cargo de ella, ahora. Si fuiste lo suficientemente estúpido como para hacer un hijo ten la decencia de hacerte cargo de él ahora –Kakashi le dio la espalda y se fue azotando la puerta con rabia.
Tenía los músculos de la cara cansados de tanto fruncir el ceño, la cabeza le comenzaba a dar problemas, caminaba dando pasos fuertes viendo hacia el piso y gruñendo como un animal frustrado. Pero este sufrimiento ajeno no era tan egoísta, era el menos aprehensivo que pudiera imaginar.
Alguien chocó su hombro y él ni cuenta se había dado, volteó a ver… para su sorpresa era Hinata, deducir que decirle en esos instantes era un problema aún mayor que el decirle lo que pasaba. Esa mirada angelical… no podía imaginarlo pero obviamente iba a salir con Naruto, traía un vestido blanco con algo de escote, cubría con delicadeza su busto, pero aún así denotaba sus atributos de mujer, un vestido con tiras, un sencillo collar negro de estilo gargantilla rodeando su cuello y los labios color cereza aún más brillantes por la coloración sobre ellos, su rostro… con un poco de maquillaje, algo de sombras para resaltar esos enormes ojos que hacían un perfecto juego con esas largas pestañas.
- Eh... ah… -sin saber que decir Kakashi la miró nervioso y se rascó la cabeza.
- Buenas noches –le hizo una reverencia.
- Yo me voy –le dijo Kakashi sin poder verla más.
- Eh… claro, hasta luego. Eh… ¡disculpe! –le gritó al verlo un poco lejos de ella.
- ¿Si? –respondió Kakashi mirándola con atención.
- Gracias por todo. No sabría como decírselo, aunque siendo sincera me gustaría poder hablar con usted. Sabe que mi padre… me ha perdonado y todo porque usted habló con él. Ha dejado que esté con Naruto y sobretodo no sé como agradecerle todo esto.
- No tienes que hacerlo –bajó la mirada avergonzado y triste.
- Es verdad, pero dígame –se acercó a Kakashi, él se encontraba de pie junto a la baranda de la escalera que lo llevaría a bajar- ¿Naruto esta en casa?
- "No puedo dejar que se lo diga ahora, no puedo… tengo que mentir" –pensó Kakashi, aún nervioso por la cercanía de la Hyuga que se encontraba frente a él, él casi bajando y ella casi a su altura- no, dijo que tenía una emergencia y que lo disculparas.
- ¿En serio? –preguntó triste Hinata.
- Si, si… pero bueno, ya tendrán otra noche.
En fin, en ese caso me voy a casa –paso de lado a Kakashi y volteó a verlo con una dulce sonrisa unos escalones más abajo- si quiere podemos irnos juntos.
- Claro –aceptó y sonrió de manera casi obligada, la situación por la que pasaría ella y el sufrimiento no era para menos, estaba preocupado, más por ella que por sus alumnos.
...
... ...
Continuará…
Un sensei y sus sentimientos II
Autora: He decidido partir este episodio en dos partes, porque se me ha hecho muy largo y he pensado que no a muchos les agrada leer episodios de, prácticamente, 15 o 14 págs., por lo mismo este episodio queda aquí. No se preocupen, el siguiente será igual de largo, profundo y lleno de sentimientos jejeje. No se presionen, el siguiente episodio llegará pronto :)
