Comentarios del Autor : Naruto y sus personajes no me pertenecen, son de un japo loco llamado Masashi Kishimoto xD (si fuera mía la hago hentai y romántica).


Tras una semana de pensarmelo... decidí dejar episodio a pesar de que ya no veo tanto apoyo como antes xD en fin, esa es otra historia, eso me desmotiva u_u pero bueno, trataré de seguir con el fic. Me da gusto que algunos se tomen el tiempo de comentar ^^ me alegra el día.

En fin, ya sin más que decir les dejo el episodio.

Errores y demás... no me culpen xD decidí ignorar los edits y subir tal y como lo escribí la primera vez hace mucho tiempo. Al menos así nivelaré el fic a donde debería de estar. Bueno... nada más. Que tengan suerte en todo y cuídense =)


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Nota IMPORTANTE: NO al PLAGIO por favor, copiar una historia que no es tuya y ponerla en otro sitio bajo tu nombre es plagio. Si ven mis obras en algún lado sin mi permiso ni mi nombre... avisen y/o denuncien al autor, gracias ^^


Los Lobos no Ladran, Aúllan

Por Clarisce

Capítulo 10: Sentimientos incontrolables.


El principio o el fin de un momento esperado dura y se expande dependiendo de cuán importante sea para uno. El querer y no poder se convierten en una negación o aceptación, los deseos quedan suspendidos entre los minutos y el tiempo que uno pueda invertir en tratar de ocultarlos, así era Kakashi… era como el deseo suspendido entre el tiempo, lleno de una emoción y al mismo tiempo una culpa, la abrazaba… con más fuerza que nunca, apretaba su cuerpo contra el suyo sin esperar que ella lo mirara o simplemente que pudiera fijar su mirada en él.

- Deja que encienda la luz –pronunció Kakashi nervioso e incomodo por tocarla así en medio de la oscuridad de su departamento.

- No –le contestó Hinata.

Era increíble como tus sentidos se agudizan cuando estas con una persona que te importa, al negarse la Hyuga apretaba con sus dedos el cuerpo de Kakashi… lo apretujaba y apoyaba su cabeza en su pecho sin dejar que aquellas lágrimas dejaran de salir.

- Te lo pido –dijo Kakashi con más fuerza en el tono.

- No –contestó nuevamente la Hyuga.

- …yo soy quien te pide que no lo hagas –se alejó definitivamente de ella- no debes estar aquí, tu familia debe estar buscándote.

- ¿Por qué? –le preguntó enfrentando la nerviosa mirada del sensei.

- Porque no es propio de una señorita visitar a un hombre mayor a estas horas; la situación por la que pasas ahora no es fácil, lo único que necesitas es calmarte, irte a tu hogar, tomar un te y dormir. Mañana tendré una conversación con Naruto –le dijo Kakashi evadiéndola.

¿Y quién era el que hablaba? Era el Jounin, ANBU y maestro el que se atrevía a decir palabras secas y sin emoción a la joven, trataba de entablar una relación con su YO racional aunque el emocional le pedía a gritos tocarla… tocarla hasta hacerle olvidar cada uno de sus problemas, su cuerpo se lo pedía pero él se bloqueaba y deseaba que esta situación de tentación acabara en ese mismo momento.

- No pregunto eso… yo… -bajó la mirada mientras jugaba nerviosamente con sus dedos- yo… -pronunció una vez más y llenándose de valor vio que debía decir lo que realmente le venía a la cabeza- me pregunto por qué trata de alejarse de mí siempre que puede, trata de ignorarme pero al final siempre acaba abrazándome, me mira… y debo confesarle que comienzo a sentir que yo no le caigo bien.

- ¿Qué quieres decir? ¡No! Es algo que no podría explicar.

- Dígamelo –dijo Hinata con voz ahogada y entre lágrimas.

- No puedo –se apartó de ella y le dio la espalda.

El temblor de sus labios, sus manos, su boca… se encontraba estremecido y anhelante, no podría aguantar más tiempo toda esta situación, ella lloraba por otro y él… él era un paño de lágrimas, debía aceptarlo y seguir adelante con su vida. Caminó hasta una de sus ventanas, apartó levemente la cortina para ver afuera.

- Pensé que podría hablar con usted como lo haría con un amigo, siento tanto haberme equivocado –dijo Hinata con voz seria calmado su llanto y frunciendo levemente el ceño.

- Hablaremos mañana –decía Kakashi.

- No, no quiero hablar con usted mañana, ni hoy… ni nunca. Me voy –giró sobre sus propios talones y dio pasos lentos hasta la puerta en medio de la oscuridad.

- Y algo en su cabeza le decía "¿la dejarás ir?", se sentía impotente ante ese sentimiento.

- No –dijo él.

Retractándose de sus propios preceptos y métodos que había usado por tanto tiempo para abstenerse de las tentaciones fue hacia ella, no lo pensó más simplemente lo hizo. Se paró tras ella colocando sus manos sobre sus hombros y volteándola por la fuerza para que lo viera de manera desafiante como lo había hecho la joven momentos antes.

No iba a decirle lo que sentía y menos iba a disculparse por todo lo que pasaba, en ese momento era pura y sencillamente él, un Kakashi sin prejuicios… no era el sensei, no era el ANBU, no era el ninja de Konoha… era Kakashi Hatake y estaba tan cansado de dejar que la racionalidad gobernara sus acciones, no iba a dejarla ir… no hasta que ella se lo pidiera a gritos.

- ¡Sensei! –dijo sorprendida.

- Te dije que te fueras… no porque no me importes, simplemente te protegía.

- ¿De quién?

- De mí –contestó el sensei de pelo plateado.

Y pronto su rostro estaba tan cerca de ella, un silencio la tomó por sorpresa un silencio seguido de aquél sentimiento impropio que sintió en otra ocasión con él, ¿qué era lo que pasaba? ¿Acaso podía suceder algo más que la forma en que la tomaba por los hombros y la apretujaba entre sus manos?

- No siento que usted fuera a hacerme daño –agregó la joven con voz tímida y cerró sus ojos.

Fue cuando su instinto animal mandó sobre su cuerpo, no le importó nada más, quitó una mano que tenía sobre el hombro de la Hyuga y tan rápido y salvaje se quitó la máscara que cubría su rostro, era oscuro y apenas podía verse algo, sólo la silueta de su rostro, su nariz y su boca. Fundió sus labios con los suyos, con una incontrolable energía, los movía al son de los de ella y su lengua no terminaba de conocer su boca.

¿Primera vez? No, no era la primera vez que tenía el presentimiento de que algo iba a pasar, algo como eso que sucedía, lo impactante no era la actitud feroz y ágil de Kakashi sino que ella misma aceptaba todo lo que él le ofrecía como hombre, su boca se abrió casi instantáneamente para recibir el amor de aquél sensei que por mucho tiempo reprimió sus emociones; increíble o no, responderle y hacer de esa ocasión un importante paso para romper ciertas reglas, no pensaba en su edad, no pensaba en las diferentes líneas jerárquicas que los separaban, una relación en la que él se aprovechaba de su juventud y pureza.

Ese largo beso duró varios minutos, para hacer más cómoda la situación ambos se dejaron caer sobre un sillón largo que tenían más al fondo de la habitación, aquél sillón que por primera vez los unió como amigos, en el que ella durmió tiernamente. Llegó un momento en el que Kakashi recobró levemente la conciencia de sus actos, separó su rostro del de Hinata y la miró con sorpresa.

- No es posible… -dijo Kakashi- tienes 17 años.

- Sensei… -fijo una mirada sensual y llena de emoción, su blanco y terso rostro estaba rosado, la sangre no circulaba, se llenaba en sus mejillas, la hacía tan atractiva.

No podía definir si la forma en que pronunció su nombre era de aceptación o de negación, ella se mantenía algo alejada de él, sus manos interpuestas sobre su varonil pecho. Imposible determinar su decisión, lo estaba atormentando haber llegado tan lejos sin saber que hacer más adelante, sin saberlo… sin…

Era un sentimiento plasmado como un deseo… sí, Kakashi tenía muchos deseos de ella pero apenas era una niña; delicada y calmadamente sus bellas manos rozaron sus mejillas, lo acarició y pasándolas con lentitud por su cabellera plateada acercó ella misma su rostro al de él y lo besó, correspondiendo y respondiendo al mismo tiempo las tantas preguntas que atormentaban al sensei de pelo plateado.

Fue un "sí", no determinaba todo lo que pasaba entre ellos pero si daba luz verde a que dejaran que pasara lo que tenía que pasar.

Su camiseta, su máscara, sus pantalones sencillos pasaban a ser parte del suelo, la ropa de Hinata apenas se iba de a poco, él deseaba hacer que la experiencia pasara lentamente por sus ojos. Con las manos puestas sobre su chaqueta, abría lentamente el cierre encontrando la delgada y transparente camiseta de red que los ninjas solían usar, luego iba la camiseta, la subía desde el borde hasta su cabeza y al quitársela la mandaba a volar, casi como toda la ropa que le siguió; separándose de la desnudez con sólo la ropa íntima.

Más besos, más abrazos y muchas más caricias que no terminaban, el calor de ambos cuerpos en una sintonía casi angelical, era un momento mágico, era como un sueño… pero esto realmente sucedía entre ellos.

- No.

Dijo secamente Kakashi quitándose de encima de ella, se sentó a sus pies dejando a la Hyuga ahogada en emoción, hormonalmente era el momento adecuado para que realizaran la más pura expresión del amor pero de pronto él le dijo "no", sin previo aviso, sin explicaciones, sin nada…

- Tú amas a Naruto, estas cegada por el momento y no quiero hacerte el amor de esta manera, no quiero que creas que lo hiciste con alguien simplemente porque te sentías deprimida.

Buscó su máscara en el piso y la encontró, luego de ello levantó su camiseta y en vez de ponérsela cubrió a Hinata con ella, la levantó entre sus brazos y la llevó hasta su habitación para dejarla sobre la cama.

Aún estaba sonrojada por tanta "actividad", su corazón latía y permanecía ansioso.

- Duerme tranquila, estaré en la sala –agregó y cerró la puerta de la habitación después de salir.

¿Sensei? Él ya no era más su sensei, algo despertó dentro de ella… a pesar de estar inmersa en timidez ella lo sabía, había algo más que la vergüenza, más que la pasión y más que el deseo inconmensurable que lleno a Kakashi por ella, algo…


Fin de Episodio