Epilogo.

Terminó de voltear su habitación, de tirar cada cosa por la ventana y desesperarse sin encontrar el objeto perdido, no soportó la idea de no encontrarlo jamás en su chichero así que bajó corriendo las escaleras y observó la sala vacía, debía preguntarle a las demás. Llegó al cuarto de Jasper, casi tumba la puerta pero ésta no abrió nunca así que fue al cuarto de Lapislázuli, quien leía una revista de modas. Entró observando la luz intensa que entraba y la visión del bosque verde del verano a la distancia.

—¡Lapis!—Exclamó.

—¿Ahm?—La gema acuática no se molestó mucho en mirarla—¿Qué quieres?

—He perdido algo, no está en mi cuarto ¿Será que tú lo tienes?

—No tengo nada tuyo.

—¿Jasper lo tendrá?

—Cuando regrese, pregúntale.

—¿Dónde está?

—En una misión.

—¿Sola?

—Sí.

—¡Hija de su gema madre!—Exclamó la gema verde—¡Revisaré en su habitación!

Lapislázuli abrió bien los ojos y bajó la revista de un golpe, todo mientras Peridot daba media vuelta y caminaba a paso firme. La pequeña se paró frente a la puerta de metal y con una mano, la abrió, al mismo tiempo que Lapislázuli llegaba corriendo e interponiéndose entre ella y la habitación.

—Sabes que Jasper no deja que entremos a su cuarto sin consentimiento.

—¿Ahora te pones tú religiosa con las reglas?

—Jasper no está y sabes cómo es ella...

—¡Por favor!

En un acto de desesperación, Peridot se escurrió por debajo de las piernas de su amiga y entró a la habitación de Jasper. Había mucha luz que se reflejaba en las diferentes burbujas que encapsulaban a las gemas, se quedó observando todas las que habían, eran muchas y por un segundo no reconoció haber atrapado tantas.

—¡Peridot!

El grito de Lapislázuli la asustó, Peridot se sobresaltó y una pesa salió volando, rebotando como pelota por el descontrol en los poderes de metal. La pesa destruyó completamente todas las burbujas de la habitación, menos una (la única burbuja tricolor), todas las gemas cayeron al suelo un segundo y luego... brillaron.

Quizás fue todas intentando salir y expandir su poder, pero cada piedra mágica alienigena preciosa salió como proyectil rompiendo el techo, dispersándose de nuevo, menos algunas que se mantuvieron dentro de la habitación.

—¡Rápido!—Exclamó la gema verde—¡Burbuje...!

Su voz fue cortada por el golpe que recibió, fue empujada fuera de la habitación y cayó sobre Lapis en la sala. Volteó a ver hacia arriba observando tentáculos negros que sobresalían agresivos tomando todo y rompiéndolo. Antes de poder levantarse la figura bípeda conocida se posó a su lado, sacando la lengua y haciendo un ruido raro antes de salir corriendo por la puerta hacia la granja.

—¡Tú! ¡Ven!

Gritó Peridot, corriendo detrás de la gema corrompida.

Lapislázuli se quedó dentro, con sus manos elevada hizo llegar agua de la alberca y la lanzó hacia los tentáculos para apresarlos, desgraciadamente se atravesó una figura conocida: La gema-planta carnívora, quien absorbió el agua y revitalizada la golpeó con unas ramas lanzándola fuera del granero.

Al caer al césped escuchó un aleteo y miró hacia arriba, era la gema que solo era una boca con alas, ésta la cazaba y en ese preciso momento emanó un rayo lumínico y caliente que casi hiere a Lapislázuli, quien se quitó de un brinco, luego comenzó a huir. Lapislázuli expandió sus alas de agua para perseguirlas pero sintió que la atajaban, fue enredada en unas lianas y sus alas absorbidas, volteó, la gema-planta carnívora la había atrapado y le hacía fuerza para evaporarla.

Peridot había sido atrapada por algunas gemas más, entre ellas, el hada que tanto había causado problemas. Gritó desesperada al darse cuenta que no tenían oportunidad y que necesitaban a Jasper.

Un sonido, el giro rápido brillante evaporó la planta y espantó las gemas corrompidas que atacaban a Peridot. Lapislázuli cayó al suelo y se incorporó rápido mientras escuchaba:

—¡¿QUÉ PASÓ AQUÍ?!

—Fue un accidente...

Intentó explicar y se detuvo al ver aquél nuevo aspecto: El antiguo largo cabello beige ahora era corto por encima de los hombros haciendo como la melena de un león que enmarcaba el rostro atigrado, la ropa era diferente con una gran estrella, cuello alto y sin manga, pantalón largo y botas pegadas como solía usarla, esa Jasper, esa nueva Jasper que relucía frente a sí misma.

—¿Te quitaron la forma física?—Preguntó Peridot al llegar corriendo.

—Lo que es obvio no se pregunta—Contestó Jasper, a regañadientes—¿Qué pasó aquí, entraron a mi habitación?

—... Sí—Admitieron las otras dos con cierta vergüenza.

—¡Ahora habrá que cazarlas, a todas, de nuevo!

—¡Que injusto!—Gritó Peridot—¡Y yo sigo sin encontrar mi moño rojo del marcianito!

—¡Imbécil!—Gritó Jasper—¡¿Por eso causaste este desastre?! ¡Lo traes puesto, enana!

Peridot tocó su cuello, sí, exactamente lo traía puesto, se echó a reír nerviosamente y luego miró a sus dos amigas sonriente, nerviosa por lo que acababa de causar, luego de ello, solo pudo decir:

—¿Volvemos a comenzar?


Ahora sí, hijos míos, colorín colorado, este fic ha terminado.

Sé que fue súper corto pero me pareció la mejor idea para el epilogo, realmente éste iba a ser el capítulo tres o cuatro pero luego dije "Está mejor para el final", y pues, como ven, aquí lo tienen.

Debo dar gracias a todas las personas que se han tomado el tiempo en leer el fic y que estuvieron esperando pacientemente las actualizaciones, eso me hace sentir feliz (?), que lo disfrutaran y que les haya gustado me alegra más todavía, su apoyo me ha ayudado a avanzar en la historia y como ficker, gracias *besos*.

Ahora, sí ¡Espero vernos pronto!

¡Gracias!