Me paso por aquí a actualizar. Espero todos se encuentren bien. Y como dije, a partir de aquí como que la cosa se pone más seria, que el color rosa de Hinata como que se va a desvanecer xDD no me refiero a su personalidad, que ella sigue igual. Sino muchas otras cosas que pasarán a partir de ahora.
¡Ánimo sexy Kakashi!
En lo personal, este episodio es el que más me ha gustado escribir, es un precioso relato de un maduro sensei que ve las cosas un poco menos... seriamente. Disfrútenlo y dejen sus comentarios, digo, para saber si aún hay gente que lo sigue xD
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Nota IMPORTANTE: NO al PLAGIO por favor, copiar una historia que no es tuya y ponerla en otro sitio bajo tu nombre es plagio. Si ven mis obras en algún lado sin mi permiso ni mi nombre... avisen y/o denuncien al autor, gracias ^^
Los Lobos no Ladran, Aúllan
Por Clarisce
Capítulo 13: Un hombre corrupto, el relato de Kakashi
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Me paseo por la ciudad, que tranquila ha estado la noche aunque la lluvia me moja levemente la mejilla que tengo descubierta… creo que es una noche tranquila, las gotas están mojándome más y más, presiento que será un chubasco. No estoy contento ni si quiera feliz pero sin duda estoy agradecido por tener la vida que tengo ahora.
Me tomé algunas copas en el bar, nunca son suficientes pero prefiero parar en cambio Yamato se ve muy animado después de una botella, él no es esa clase de hombre que se deja llevar pero es divertido verlo sin estrés, el mismo estrés del trabajo que compartimos todos en aquél lugar. Algunos nos vemos sumidos en memorias de guerra, otros en recuerdos de dolor y muerte, al final… todos somos guerreros de Konoha, eso no quita para nada que también tengamos recuerdos en los que al final, por azares del destino, hayamos sido héroes.
Después de dejar a Yamato en el portón de su edificio me dispuse a irme, la lluvia aún me mojaba el rostro, como si fuera la primera vez, no hay viento, lo único que siento es un leve calor que recorre las yemas de mis dedos, mientras voy por un callejón… cierro los ojos, seguro de que no hay nada en mi camino que pueda hacerme tropezar, extiendo mis manos, las abro y espero sentir ese delicioso calor recorrerme las palmas de las manos, es la sensación de paz que siempre me acompaña cuando estoy así de tranquilo y luego como si nada llego a pensar en aquella chiquilla.
De pronto mis ojos se abren, desde el instante en que pienso en ella… casi podría decir que la siento, la estoy tocando… recorriendo su piel centímetro a centímetro, es una tontería pero aún me avergüenza hacerlo, es decir… tocarla.
Por fin, veo que a unos cuantos pasos está la entraba a mi edificio, puedo ver algunas luces de los departamentos aledaños, esa gente… aún está reunida, la mayoría son familias; aún no tengo idea de porqué me empeñé en vivir en un edificio familiar, quizá tenía la esperanza de que, con mi edad, con mis ingresos, con mi fama… ya estaría casado y, la verdad, quería ahorrarme el numerito de dejar un apartamento de soltero para buscar uno familiar luego. He sido un tonto al sobrevalorarme.
Cruje… aquellas escaleras hechas de madera crujen como si tuvieran años ahí, a esas horas todo mundo sabe que soy yo, vaya ninja que soy… que cuando llego a mi hogar todo mundo lo sabe, incluso hay un niño en el 4to piso que siempre sale de su departamento y me saluda, creo que hoy han hecho que se duerma temprano porque en cuanto paso por ahí… noto que las luces están apagadas, es más que seguro que su padre regresó de aquel viaje.
Aún no entiendo… no entiendo porqué es que hay personas que tienen hijos y luego los dejan para que los eduque otra persona, hombres que viajan y no se dan el lujo de verlos crecer, supongo que me gustan los niños, nunca tuve una pareja estable, ni si quiera una novia estable o si quiera una amiga "especial" cercana, nunca me di la posibilidad de tener hijos así que estoy seguro que no hay ningún "Hatake" creciendo sin mí en el mundo, pero si que me gustan… hasta ahora lo más cercano que he estado de tener una relación estable es con Hinata, ella hace que pierda la noción de todo, incluso que pierda la noción de mí mismo.
Cuando estoy con ella no se quién soy, tampoco puedo impedir darle lo que me pida, siento que estoy enamorado… ella me enamora, aún cuando me siento atraído a ella de una manera sexual y erótica, la quiero… debería confesarlo, aunque… creo que no es el momento, no lo se… soy como un lobo que vigila una manada de corderos esperando atacar cuando se descuiden.
Por fin he llegado a mi puerta, busco mis llaves en mis bolsillos, no las encuentro… quizá la dejé caer en alguna parte, por el momento no me importa porque tengo un duplicado debajo de una maseta que está al lado de la entrada de mi departamento. Sin dudar entro y me paseo por mi departamento sin encender las luces, se me quedó la costumbre desde la vez que Hinata me buscó, me dio suerte ese día… así que cuando cae la noche camino por todos los rincones de mi departamento sin encender ni una sola luz, a veces tan sólo me quedo comiendo en un tazón un poco de cereal cerca de mi ventana, el resplandor de la luna es suficiente.
Este es quien soy yo al final del día, no habría palabras para describirme pero ese soy yo…
Así sucedió que mientras reflexionaba ella irrumpió en mis pensamientos, estando algo oscuro no noté muy bien sus expresiones. Estaba junto a mi ventana mirándome fijamente, nunca lo había hecho parecía que quería hablar, quizá eso fue obvio.
- Hinata… -pronuncié mientras me acercaba a abrir aquella ventana para dejarla pasar.
Ella entró sin decir nada más, al pasar por mi lado sentí una frialdad y una extraña indiferencia que me hizo temblar. Y luego cuando cerré la ventana tras ella me volteé a verla y antes de pensar nada una bofetada se guió hasta mi rostro, tan fuerte que casi me hizo voltear de nuevo al otro lado.
- ¡¿Cómo pudo? –me gritó ella arrinconándome contra la pared.
No dije nada, estaba molesto, era claro que a veces me merecía uno que otro golpe pero si no hubiera sido ella… la habría sacado a la fuerza y no le hubiera vuelto a dirigir la palabra; ¿quién se creía que era? Ese golpe me dolió.
- ¿Qué te pasa a ti? –le pregunté con el mismo tono de voz.
- Usted, usted… usted sabía de Naruto y Sakura.
Y fue ahí que mis sentidos se abrieron por completo a decepcionar aquella culpa que había guardado, no es bueno tener algo que esconder pero sin duda eso había sido el desencadenante para que ella actuara de esa manera y yo… sí, lo merecía.
- ¿Qué quieres decir? –pregunté tontamente.
- Usted sabía que él me engañaba, que no me quería y que… iba a terminar conmigo antes de que me lo dijera a mí. ¡Me merecía un poco de respeto! ¡Tenía que decírmelo a mí! Pero usted… se comportó tan mal, fue tan cruel conmigo cuando yo le confesé lo que sentía, confiaba en usted… lo abracé, hasta llegue a pensar que lo quería porque me respetaba y pensé… -era una actitud tan pasiva pero a la vez las lágrimas no paraban de salir, era como un ataque psicológico, más que cualquier herida o golpe me dolía haber causado eso- que usted me amaba a mí.
- ¡Yo… -intenté decir con fuerza, iba a aceptar lo que sentía, estaba un poco ofendido porque ella dudaba- … Hinata, sabes lo que siento, no es necesario que te lo diga –dije en voz baja, casi resignado.
- ¡Alguien que ama no haría eso! Usted se burló de mí, no siendo suficiente eso… yo casi me entregué a usted porque lo creía alguien diferente, ahora veo que no. Ahora entiendo porqué… porqué un hombre como usted sigue solo, creía que era porque no había encontrado a la mujer ideal, ahora lo veo… -bajó la mirada y luego la elevó para mirarme directo a los ojos- porque usted no es capaz de confiar tanto en una mujer como para imaginar que ella entendería las razones de su forma de ser, tiene tanto miedo de que lo amen, tanto que prefiere callar lo que siente… se que los ninjas de su rango pierden amigos, crean lazos que son rotos… para mí fue suficiente. Usted no vale nada, lo único que ha hecho es ser el causante de mi sufrimiento para que luego pueda prestarme su hombro para llorar y que yo… crea en sus buenas intenciones, le es tan fácil ser alguien tan falso, nunca será usted mismo, nunca podrá abrirse lo suficiente. Yo se que debe tenerle lealtad a los suyos pero no hasta el punto de cubrir sus engaños.
Dijo eso y me dio la espalda, ella lloró de una manera tan inconsolable… lloró y prácticamente se ahogó en su llanto, quise tocarla… al menos abrazarla pero me sentía tan sucio, era el culpable de su desdicha, fui yo quien propicio este asunto, mirarla en ese estado… me hacía estremecer, quería cualquier cosa… incluso que volviera a abofetearme pero… ella no sería capaz, ya lo hizo una vez con eso fue suficiente.
Luego de llorar por unos minutos, se limpió las lágrimas y caminó hasta la ventana, yo aún pretendía tocar sus hombros, rodear su cuello, abrazarla contra mi pecho y no dejarla ir pero… no, quiero decir… no era posible, le hice este daño y creo que no tengo derecho, la hice llorar. No tengo miedo… no lo tengo, ella es una pequeña niña y… ¡qué diablos!
- ¿Esto significa que se acabó? –pregunté antes de que ella si quiera pensara en abrir el cerrojo de la ventana que daba hacia el balcón.
- Significa que nunca comenzará –dijo Hinata- nunca fuiste mío.
- Mañana me iré sin ti, no tengo derecho a pedirte perdón por haber callado pero… necesito que sepas que…
No había palabras en mi mente para perdonarme, quizá para cualquiera la situación llegaba a ser sosa y poco agradable, que era una traición como todas, no era diferente, que debía perdonarme o no hacerlo, siendo más cortantes pero… es complicado, cuando hay dos corazones latiendo, una respuesta, una pregunta o una sola mirada puede decir tanto y a la vez nada. Matar ese sentimiento algo que se alberga en ti, que crece y te hace ser una persona, eso pasa cuando te enamoras, crees que eres alguien pero la verdad no sabes lo que eres hasta que tienes a esa personita que te regala una dulce mirada, que te hace sentir que ha valido la pena esperar tanto tiempo sin él… realmente te evalúas como persona cuando tienes a alguien ahí… cuando piensas en otro antes que tú mismo y… la verdad no es justo, no es justo vivir sin esa persona un día más.
- No… -simplificó toda su rabia, todo su desprecio, todos sus golpes en una simple palabra que me dejó sin aliento.
Mientras abría la puerta una leve ráfaga de viento me dio directamente en los ojos, me hizo cerrarlos así que no pude ver cuando se marchó, sí… la dejé ir, cuando pude haber arreglado ese asunto aferrándome a su cuerpo, besándola, aunque sea a la fuerza, y diciéndole cuánto la amaba y cuan feliz había sido al saber que ella no estaría más con Naruto, en el fondo… no era capaz de admitirlo pero fui feliz cuando ellos se separaron, soy humano, soy hombre… y eso me hace ser corrupto en ese sentido.
Deje que sucediera todo eso, dejé que Naruto la engañara, dejé que ella se sintiera así porque… porque… quería que se decepcionara tanto de él que pudiera pensar en mí, soy un mal hombre, el peor de todos, fui egoísta y no hay forma de decir lo contrario, ¿quién era yo para sentirme feliz de tener una relación con ella? Cuando al fin la tuve a mi lado… no supe apreciarla, en verdad fue el detalle que pasé por alto y que me molesta haber hecho, no podía dejar de besarla, de mirarla, de tocarla… ella es Hinata, ella es especial y pasé por alto los detalles que harían una relación normal, es por eso que no me sentía en paz, es por eso que aún cuando parecía estar todo a expensas de su familia aún parecía ser incorrecto, no era nuestro amor o lo que queda ahora de él, era… que yo nunca pude entablar una verdadera relación con ella porque nunca la dejé ser parte de mi vida, nunca confié en ella… y ahora me doy cuenta de todo, inevitablemente ahora…
Me quedo apoyando contra esa pared, dejo caer mi peso sobre la misma y al final me quedo sentado sobre la alfombra admirando aquella vieja ventana con aquel marco de madera crujiente. La amo, la amo…
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Fin de Episodio 13
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Nota de la Autora: Estaré atenta a todos sus comentarios, saben que me da ánimo a seguir con este proyecto.
