Saludos a todos ;D bueno, de nuevo aquí con una actualización del fic. Me encanta el título (a cuenta propia xD), por ahora voy algunos episodios adelante y no saben lo que se espera, bueno, sólo dejar dicho que tengan la mente abierta y que entiendan MUY bien algunos detalles que tendrán mucho significado más adelante. Kakashi realmente tendrá momentos malos, este fic trata de la superación en pareja y demás, supongo que quiero que es un 'romance' reflexivo. Así que, espero que sigan disfrutando de él a pesar de la tonalidad realista o seria que pueda tener.
Hasta otra ocasión y gracias por sus reviews, me devuelven la vida cada vez que leo uno.
Además éste es el fic que más prosa y verso lleva elaborado xD... me encanta. Kakashi lo vale ;3 (y todas sus fans lo saben, ¿no?).
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Nota IMPORTANTE: NO al PLAGIO por favor, copiar una historia que no es tuya y ponerla en otro sitio bajo tu nombre es plagio. Si ven mis obras en algún lado sin mi permiso ni mi nombre... avisen y/o denuncien al autor, gracias ^^
Los Lobos no Ladran, Aúllan
Por Clarisce
Capítulo 15: Escándalo.
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Pasó un mes y medio para que ella volviera a la actividad normal de un ninja, no había noticias, de nuevo. Se paseaba por el palacio Hokage siempre que podía para ver la lista de los "desaparecidos" en acción que llegaba siempre, la guerra… la pequeña guerra civil que se formó lejos de ahí tomó más tiempo del esperado.
- No me imagino estar ahí –decía Ino.
- Cierto, me preocupa Kakashi-sensei –contestó Sakura después de leer la lista de los desaparecidos y suspirar.
- No te preocupes, ya sabes como son esas cosas. En cuanto encuentren al líder de la revuelta, tendremos a Kakashi-sensei de vuelta –le contestó Ino.
Hinata había llegado a los pocos minutos, el sólo escuchar su nombre le hacía permanecer donde pudiera saber de él, no le importaba que ahí también se encontrara Sakura o Ino, ambas la odiaban un poco por todo lo sucedido con Naruto, para ser más claros, no le hablaban.
- Mira… -dijo Sakura casi en murmuro a Ino al notar la presencia de Hinata.
- Ya la vi –le contestó de la misma manera-. La veo todos los días por aquí, deberías entenderla.
- ¿Entender qué? Enredarse con mi maestro y con mi novio fue suficiente. No la quiero cerca de mí, me voy –le dijo Sakura para luego pasar del lado de la joven Hyuga, le chocó un hombro a la pobre, Ino la siguió pero no hizo nada, ni si quiera la miró.
Hinata entendía el trato, incluso que Ino la ignorara y casi todos, al menos ellos no sabían lo que acabó por hacer antes de que Kakashi se fuera porque si fuera así la odiarían más.
Los rumores decían que la Hyuga tuvo un amorío con Kakashi y al mismo tiempo con su alumno, las noticias suelen desvirtuarse entre más se difunden, así que la idea clara de lo que sucedió se fue perdiendo hasta convertir a Hinata en la mujer que separó al alumno de su maestro. Era toda una rompe-corazones.
- Que bueno verte –le dijo Shizune a Hinata, la cuál leía la lista de los muertos en acción.
- Shizune-chan –respondió ante la distracción.
- Esa lista es macabra, le he dicho a la Hokage que cambie este método y lo haga más personal pero prefiere que todo se haga al antiguo estilo de los hokages –suspiró Shizune.
- Uhm… bueno, yo sólo pasaba a ver algo –simuló con tímida voz.
- Kakashi-sensei aún está vivo, no hemos recibido mensajes de su parte pero lo sabemos, no te preocupes –le dijo alegremente Shizune mientras le daba unas palmadas a Hinata.
- Todo mundo sabe que es lo que quiero saber –agregó con triste alegría-. Irónico, un poco.
- Ah… los rumores corren pero siempre es mejor una fuente directa a una que ha pasado por más de dos bocas. Es el chisme más caliente de Konoha, imagino que tu familia te causó problemas.
- No, en realidad no les importa –dijo sin prestar mucha atención-. Kakashi me salvó una vez, ellos están agradecidos pero nadie entiende lo que pasó en realidad.
- Puede ser, si fuera tú habría hecho callar esos rumores. Sakura no es muy buena cuando se trata de contar algo tuyo y Naruto se limita a no decir nada. Ambos están molestos contigo.
- No importa… -señaló más entristecida- lo que quiero es hablar con Kakashi-sensei, es todo –la costumbre de llamarlo por su nombre solamente se le fue en el momento en que Kakashi dejó Konoha.
Los días en que el viento acariciaba su rostro y elevaba su cabellera se le hacían tan lejanos, los mismos que le recordaban a Kakashi, sus dulces y tiernos besos además de sus caricias, aquellas que no paraban de hacerle desear que sucedieran de nuevo, con más intensidad y con menos reparo en lo que fuera a suceder después.
Se quedó platicando por unos momentos con Shizune y luego la dejó para ir de nuevo a su hogar, su vida rutinaria se había vuelto tan apacible sin aquella dulce atención que le daba Kakashi, las cosas habían empeorado en ese tiempo y ahora no sólo estaban más que peor, estaban insosteniblemente mal.
- ¿Qué te sucede? –preguntó el hombre enceguecido por su deseo de sangre.
- No… no… -decía una y otra vez Kakashi soltando su kunai.
El rojo dolor que propio era ahora se había convertido en la fatalidad de otro, ahora ese yacía en el piso acribillado miles de veces por una sola arma, más allá se descubrían otros cuerpos, eran niños, simples y pequeños niños muertos.
- Así es la cosa, no es gran problema –dijo nuevamente aquél hombre- eras tú o ellos.
- No pude hacer esto, yo… no pude. Soy un Jounin, debí esquivarlos. Debí hacer algo.
- No hay remedio –le contestó aquel, caminó hasta los pequeños cuerpos y les quitó sus pertenencias.
La guerra se convirtió en un campo en el que no se distinguía nada. Hacía días perdieron a su gente en una redada, Kakashi cayó presa de esos que cruelmente los asesinaron; torturaron a su compañero más cercano rociándole ácido en las piernas, en el pecho, genitales y rostro, sufrió por días hasta que el mismo jounin de pelo plateado le dio muerte, una que consideraba digna y luego un infiltrado pudo liberar a Kakashi; los que le hicieron eso se enfilaron para ser muertos por la mano furiosa del Jounin, al entender que aquellos eran simples niños decidió parar, uno le clavó un palo astillados en el costado y cuando pensó que moriría el infiltrado lo ayudó.
- ¡¿Qué haces? –preguntó aterrorizado el Jounin.
Su compañero les apuñalaba en el pecho para asegurarse de que estuvieran muertos realmente. El sensei se incorporó como pudo y corrió de inmediato para detenerlo, era una crueldad haber dejado que todo esto sucediera, él pensaba que todo iría a ser normal, hombres peleando contra hombres pero habían contratado niños para hacer el trabajo de aquellos que se ocultaban tras las sombras.
Permaneció días tratando de salir de ahí por su propia fuente, no pudo, fue un inútil y luego cayó, cayó en lo más profundo de la depresión, el trauma se apoderó de él. Era la primera vez que había asesinado niños, tan sólo… eran pequeños niños, así como Naruto, Sasuke y Sakura, así como ellos. El dolor se hizo tan pequeño ante todas las experiencias anteriores que tuvo, el agrio sabor de la victoria no le satisfacía, más bien le dañaba hasta el punto de consumirle el alma.
- Lo mismo de siempre. No queremos que estos engendros se levanten –le sonrió sádicamente.
- ¡Basta! –gritó Kakashi enfurecido, fue hacia él y lo empujó.
Iniciaría una pelea ahí aunque la vida le costara, no le importaba que los sorprendieran con la guardia baja, no le importaba nada en ese momento, era mejor si moría o si lo asesinaban; su compañero reaccionó de la misma manera sólo que él se controlaba mejor, terminó estando sobre Kakashi y le dio un puñetazo, el mismo fue tan fuerte que lo desmayó, haber tenido días hambriento no ayudó a su pequeño arrebato.
- Jodido Jounin de Konoha, lo que me faltaba –dijo agitando su puño, incluso le había dolido a él aquél golpe.
La primera noche de su reclusión pensó que saldría fácilmente si formulaban un plan, trataron de salir pero había demasiadas armas, trampas y ninjas. Tan pronto se dieron cuenta separaron a Kakashi de todos, a los demás los amarraron y los torturaron hasta matarlos, claro que el líder lo vio todo, la impotencia de verlos morir por su incompetencia le hizo romper su mundo en pedazos. Kakashi estaba destrozado.
- ¡Ehhh! Despierta.
Sintió unos golpecitos en su mejilla, Kakashi despertó ante la mirada de su salvaje compañero. Se levantó y de inmediato se alejó de él para ponerse en pose de defensa. Había dormido un poco, al menos en ese momento estaba vivo, cada instante que se mantuviera inconsciente o dormido era un instante en el que podría haber sido secuestrado, torturado, dopado y finalmente encerrado.
- ¡Calma! Esa mierda que te dieron aún surte efecto.
- ¿Qué dices? –le preguntó desconfiado el Jounin de cabello plateado.
- Te drogaron, algunos efectos pueden ser que te sientas débil y paranoico, ¡ja! Qué se yo. Soy tu amigo –le sonrió abiertamente el psicópata.
- No –contestó cortante.
- ¿Te vas a poner así por un par de niños? Si ellos no valían nada, sólo son herramientas contratadas para matarnos. Tienes que defenderte, ¿eres o no un ninja? –le dijo aquél hombre mientras sacaba un cigarrillo de su bolsillo y procedía a encenderlo.
- ¿Dónde estamos? –preguntó Kakashi.
- En la frontera, mi escuadrón se encargará de infiltrarse en la base de esos traidores –apretó el cigarrillo entre sus manos tan fuerte y luego de darle dos soplidos lo tiró-. Debe irse, Konoha ya hizo suficiente, ahora es un asunto interno que puede ser resuelto.
Kakashi se tambaleó para mirarlo a los ojos, estaban tan asqueado de aquél ninja que sólo pasó de largo y se fue, trataría de pensar en algo más pero sólo creía que era un inútil, ¿cómo pudo dejar que todo eso sucediera? Todos sus compañeros muertos, Yamato habría salido mucho antes y pudo salvarse de aquella carnicería pero la muerte de los demás yacía en su memoria.
Ya en Konoha se enteraban de a poco lo sucedido, un mensaje de los aliados les hizo saber algunas penurias por las que tuvo que pasar el grupo de Konoha, fueron muy desafortunados. La noticia llegó hasta Tsunade y de la misma a Sakura, la cuál ordenaba algunos archivos junto a su compañera, Ino.
- ¿Alguna vez dejarás de poner esa cara? –le preguntó Ino a Sakura.
- Estoy pensando en Kakashi-sensei. Debo decirle a Naruto –dijo con el semblante triste.
- Calma, dijeron que lograron salvar a los que pudieron. Seguro que viene en camino.
- Fue inesperado –pronunció Sakura con tristeza- dijeron que no esperaron aquél ataque, fue una cruel y sádica guerra civil. Condenaran a muerte al hermano de aquel señor feudal por crímenes de lesa humanidad, usó niños para sus ataques, pagó a las familias para que les dieran a sus hijos para entrenarlos para un "nuevo" imperio. Tanta maldad no es justa.
- Somos ninjas, hemos pasado por cosas peores.
- Muchachas… encárguense de la oficina, voy un momento al hospital –les dijo Tsunade interrumpiéndolas.
- ¿Qué sucedió? –preguntó Sakura.
- Llegó el primer escuadrón de ninjas que envié para el señor feudal. Necesito darles una mano, lo que sucedió no tiene nombre.
- ¿Puedo ir a casa de Naruto a avisarle? –preguntó la Haruno y espero la respuesta de su maestra que simplemente le expresó su decisión asintiendo.
La pelirosa apartó de su mente cualquier preocupación y salió junto a su maestra, justo a la salida fue en dirección contraria a la de Tsunade.
Por su mente pasó la idea de cómo decirle a Naruto todo lo que sucedía, luego sintió algo de pena por acercarse a él de nuevo, tras haber terminado no le había dirigido ni una sola palabra pero esta era una situación que lo requería.
Recorrió media ciudad para encontrarlo, subió con prisa las escaleras que la dirigirían hasta su apartamento y al llegar se topó con que el Uzumaki había salido a dar un paseo. Pensó que tal vez estaría comiendo ramen era una suposición digna de ser comprobada, casi siempre tenía razón en ese asunto.
Bajó las escaleras a toda velocidad y conduciéndose a través de las calles llenas de gente llegó hasta la esquina donde se encontraba el puesto de ramen, entrecerró sus ojos y respiró hondo, al entrar sólo pudo ver a un muchacho rubio devorando su alimento cotidiano.
- ¡Naruto! –le gritó para que él la mirara.
- ¿Ah? –le contestó con algunos fideos asomándose entre sus boca.
- Debemos ir al hospital, el primer escuadrón que enviaron con Kakashi ha regresado. Han tenido serios problemas y…
- Kakashi-sensei… -pronunció dudoso y triste al mismo tiempo- claro, déjame pagar –de su billetera sacó dos billetes y los dejó en el mostrador para salir corriendo- ¡nos veremos luego, viejo! Tengo cosas que hacer –se despidió del dueño del puesto.
Durante su caminata no pudieron evitar quedarse en silencio, él no pensaba exactamente en Kakashi, sino en alguien que prometió esperarlo sin importar el tiempo que pasara. Pensó en ella y en la deuda que se acreditó.
- Aghhhh –dijo deteniéndose- lo siento, Sakura-chan. Debo avisarle a alguien, te encuentro en el hospital –le dijo a la joven de pelo rosado que ya tenía en mente en quién estaría pensando.
Su paso rápido se fue haciendo más y más lento, llegaba a la mansión Hyuga. Cuando el viento se lleve sus palabras será cuando deje de sentir vergüenza por lo que dijo, se detuvo junto a una pared y posó su mano sobre la misma, no encontraba fuerzas para decirle que habían vuelto y entre ellos tal vez estaría Kakashi.
Y luego sintió el aroma del perfume de Hinata, era ella, indudablemente. Parecía estar comprando algo en una tienda, tenía una bolsa llena de naranjas colgada de su mano y la otra la tenía ocupada con una manzana que probaba. Naruto se acercó a ella cuidadosamente.
- Me gusta –le dijo Hinata al vendedor-. Me llevo esta –se dispuso a irse cuando se topó con la culpable mirada de Naruto.
- Hola –pronunció en voz baja.
- Naruto-kun –susurró Hinata bajando levemente la mirada- ¿qué te trae por aquí?
- Uhm… el escuadrón de Kakashi-sensei tuvo unos problemas, hay pocos sobrevivientes y los cuerpos de los fallecidos también han sido encontrados. La guerra ha sido mortal, sólo han sobrevivido pocos, el nombre de Kakashi se mantiene en la lista de desaparecidos y no figura como un sobreviviente… yo… no lo sé, iba al hospital a verlo.
Hinata soltó de inmediato la bolsa de naranjas, las cuales salieron despedidas de la bolsa. Juntó sus manos y cubrió su rostro para llorar por la desdicha de imaginar que Kakashi podría estar… ¡No! No iba a pensar en eso. Él es un hombre hábil, no es una opción pensar que él haya muerto.
- ¡Hinata! –la sostuvo entre sus brazos- lo siento. Siempre te doy malas noticias. Perdóname.
- No… n-no… no ha sido tu culpa –se apartó de Naruto y procedió a recoger la fruta que compró- dejaré esto en casa y luego pasaré por el hospital –agregó con la mirada perdida en lágrimas.
Un zombie se vería más animado que ella, temía tanto haber perdido a Hatake. Era posible que en el camino de la frontera a Konoha se haya desangrado, tenía una astilla en su costado como también era posible que haya sido encontrado por alguien.
Hinata tenía en mente el horror de haber perdido a Hatake, no una… sino dos veces. Llegó a su hogar, dejó la fruta en la cocina y fue a su habitación para ponerse algo más cómodo, estaba fuera de sí, pensando en voz alta sin expresar nada más que neutralidad.
- Kakashi… -cerró los ojos soltando lágrimas- no quiero perderte.
Dijo arrepentida de todo juntando sus manos para rezar por él, para dar una plegaria o algo que pudiera darle esperanzas. Deseaba tanto verlo con vida, esperaba que algún designio divino le favoreciera y le diera la oportunidad de reponer sus errores, ¿pero a qué precio?...
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Fin del Episodio 15
