El estatus de visita de este fic es el único que no decae nada xD, muchas gracias a todos aquellos que se leen estos episodios. Se que ha pasado tiempo, pero tuve un bloqueo (tengo) y trato de hacerlo pasar. Bien, hablando del episodio supongo que aquí comienzan los problemas, esten atentos a los detalles que se revelarán de a poco secretos y misterios (al menos el más importante).
Pásenla bien y disfruten del episodio. No olviden, apoyar es comentar =)
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Nota IMPORTANTE: NO al PLAGIO por favor, copiar una historia que no es tuya y ponerla en otro sitio bajo tu nombre es plagio. Si ven mis obras en algún lado sin mi permiso ni mi nombre... avisen y/o denuncien al autor, gracias ^^
Los Lobos no Ladran, Aúllan
Por Clarisce
Capítulo 17: El Secuestro
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No fue fácil pero lo logró, estaba viendo otra vez cómo aquella flor se marchitaba en su pequeño cubículo transparente, el mismo que Kakashi le había hecho. Algunos sentimientos rondaban por su cabeza, esa niña se había entregado a él y ahora debía hacerse cargo, no debió pero estaba tan feliz por el hecho de haberla amado.
- ¿De quién es? –preguntó Hinata sorprendida de que Hatake tuviera una flor tan bella entre sus manos.
- Ah… -dijo algo renuente al asunto para luego poner en un cajón aquella hermosa flor.
- ¿Uhm? –lo miró interrogante mientras le sonreía al ninja- yo me voy.
Dijo con algo de intranquilidad mientras tomaba algunas cosas de la cama en la que Hatake estaba sentado, le dio un beso en la boca, parecía algo forzado, y se fue no sin antes dedicarle una mirada de preocupación.
Esa noche que habían pasado juntos, los momentos tan dulces compartidos y de pronto una culpa lo invadía, no sólo por lo sucedido en el campo de batalla sino por haber dejado a tanta gente atrás, pero, pero… estaba herido, apenas pudo salir él y ahora sentía culpa por haber sobrevivido.
Toc-toc-toc
Sonó la puerta minutos después de que Hinata se había marchado, Hatake levantó la mirada y se dio la libertad de hacer esperar a la persona que perturbaba sus pensamientos. Finalmente avanzó hasta ahí, posó su mano en el pomo para luego girarlo y ver a su visitante.
- ¡Kakashi-sensei! –le gritó Sakura viéndolo asombrada para luego abrazarlo por el cuello-. Creí que algo malo le había pasado y ahora me entero de que regresó a Konoha… -se separó de él puesto que su sensei no respondía a sus palabras ni emociones.
- ¿Cómo estás? –preguntó aquél hombre algo ido de sí mismo.
- Bien, bien, ¿puedo pasar? –preguntó Sakura.
- En realidad iba a salir, disculpa.
- Está bien –agregó Sakura sonriéndole amablemente-. Lo veré luego, sensei –dijo dando media vuelta dispuesta a marcharse pero Kakashi la detuvo- ¿Si? –preguntó sintiendo la mano enguantada del peliplateado.
- Yo quería preguntar cómo van las cosas con Naruto –dijo sin mostrar más emoción que la de alguien preocupado.
- Eh… pues… terminamos y… no pasa nada. Yo le sugerí que fuera por lo que él quisiera, si es Hinata entonces yo me haré a un lado –dijo la joven bajando la mirada.
- No, ya no puedes –le dijo Kakashi mostrándose algo molesto- Hinata… -suspiró con fastidio- ella no está disponible.
- ¿Qué quiere decir? –preguntó Sakura frunciendo el ceño un poco.
- Naruto debe alejarse de ella porque… bueno… -la miró a los ojos- no se que haya pasado entre ustedes pero yo estoy… estoy… -decía sin poder completar la frase, el jounin estaba nervioso- estoy con ella.
- Eso está mal –le contestó Sakura de inmediato, ahora sí estaba enojada-. Usted sabe que ellos deben estar juntos, si lo dice porque es egoísta… yo le digo que no tiene derecho a intervenir en su felicidad –decía con molestia aparente.
- ¿Has olvidado a Naruto? –preguntó con el mismo tono.
- N-no… pero tampoco puedo meterme en algo que yo se que perderé. Sensei… usted debería estar consciente de las diferencias entre ustedes. Ahora mismo dudo que la edad y la clase social sean sus únicos problemas. Usted y yo debemos hacernos a la idea de que eso… esa relación no es posible.
- ¡Te equivocas! –le gritó de repente, se había salido de sus casillas como nunca.
- Sensei… -dijo Sakura impresionada.
- Ella es mía –susurró con la mirada perdida-. No puede estar con Naruto porque es mía.
- Eso es un abuso, va contra las leyes. ¿Qué hizo sensei? –le preguntó aterrorizada-. No es posible que usted se haya acostado con Hinata Hyuga, lo despedirán, perderá todo su prestigio y estoy segura de que no podrá abandonar toda su carrera de ninja por una…
- No te atrevas, Sakura –advirtió el ninja.
Tal como llegó, Kakashi una vez más huyó a las respuestas de sus problemas. Entonces le cerró la puerta a la que fue su alumna, la mujer llena de molestia fue directamente al único lugar donde podría encontrar más respuestas, iría a ver a Hinata para pedirle que deje de arruinar la vida de ellos, de todo el equipo 7. Ahora mismo sólo faltaba que intervenga entre Sasuke y Naruto, era lo único que faltaba.
Hatake respiró hondamente antes de levantarse de la puerta, estaba cansado y nervioso. Imaginando el silencio de Sakura al dejarla fuera pensó que haría algo terrible y difícil de entender bajo su punto de vista. Quería ser echado, quería dejar de ser un ninja y por eso no le importó sucumbir ante el deseo de la Hyuga.
- ¡Compañero! –una voz muy conocida para Hatake se presentó como un eco dentro de su habitación.
Fue a ver de dónde venían aquellas palabras y encontró a un extraño en su habitación, admiraba la flor casi marchita puesta en su cajón de dormir. Ambos se vieron a la cara por un instante, Hatake no tenía miedo de lo que fuera a pasar, era un ninja especializado, era capaz de lidiar con cualquier ladronzuelo.
- Compañero… -volvió a decirle sin soltar el cubículo de cristal que se balanceaba peligrosamente entre sus sucios dedos.
- ¿Quién eres? –preguntó Kakashi.
- ¿Quién más? ¿No te acuerdas de mí? –le dijo con curiosidad aquél hombre.
- No estás en posición de preguntar.
Aquél hombre se acercó al ninja y sin ser precavido le tocó el costado herido que tenía, Kakashi respondió tiritando de dolor pero recordó de quién se trataba. El hombre de la frontera. Suspiró con desprecio entonces y aquél hombre se alejó, ambos se mantuvieron distantes pero sabían lo que los unía.
- ¿A qué viniste? –preguntó Kakashi.
- Tuve algunos inconvenientes en mi país, Konoha se ofreció como mi guardaespaldas jeje –le sonrió lascivamente.
- ¿Cómo supiste dónde vivía?
- Pude rastrear tu chakra, no es difícil –levantó una ceja- sabiendo que no hay ningún otro que lo tenga igual a ti. Excepto… -se puso a pensar pero luego guardó lo que fuera a decir, estaba irritando a Hatake- claro, claro, entiendo. Se cuando no soy bienvenido.
- No te atrevas a acercarte a mí, te juro que no pensaré dos veces antes de causarte un dolor irreversible.
- ¡Ves! –señaló sonriente-. El problema es que asocias tu trauma conmigo, vamos a tener muchas dificultades en nuestra amistad, porque pienso tener una contigo a menos que quieras que lo haga con la niñita de ojitos blancos con la que pasaste la noche o la pelirosada que salió hace unos momentos.
- ¡No! –le gritó tomándolo por la solapa- ¡toca un solo pelo de alguna de ellas…!
- Vale, vale… entiendo, hombre, me malinterpretas –se rió para sí mismo y se alejó del ninja para luego ir hacia la puerta y salir.
Aquel hombre definitivamente le causaría problemas y si los demás a los que le dieron asilo en Konoha eran la mitad de psicópatas que él entonces todos estarían en problemas, bueno… tal vez no era un psicópata, era un sociópata capaz de cualquier cosa con tal de sentir la sangre de nuevo en su boca.
- Mi nombre es Kalev, sí… soy un cabrón –agregó antes de cerrar la puerta tras él para dejar al jounin con un terrible presentimiento.
Ese hombre desalmado al que quizá nadie nunca a amado es quien lo mantendrá con los ojos muy abiertos de ahora en adelante, posiblemente tenga que proteger a Hinata y Sakura sin que ellas lo sepan, posiblemente no deba decir nada, sólo saldría perdiendo y más con la ley de protección a refugiados de guerra, políticas internas muy estrictas.
- Neji-kun –susurró al ver a su primo apostado en la entrada de su hogar.
- ¡Hinata! No sabes en los problemas en que te has metido, tu padre me ha exigido desde hace media hora que te traiga para comunicarte una noticia pero tú no aparecías, tuve que "salir a buscarte" –dijo acentuando lo dicho en comillas.
- Ahh… no, no, no… -el nerviosismo se apoderó de ella, la joven daba vueltas en círculos.
- Repórtate con él ahora mismo –dijo apresurando a Hinata, se acercó a ella y la tomó por los hombros para empujarla hasta dentro de la mansión.
Caminó con el miedo entre sus dedos, sus manos temblaron levemente al llegar a la puerta de la habitación de su padre, entró con un poco de curiosidad y nerviosismo, vio a su padre sentado con unos pergaminos, seguramente eran algunos edictos del clan, historia escrita y demás cosas poco importantes para una joven de su edad.
Al percatarse de su presencia el jefe Hyuga la saludó con un corto gemido, la misma entró con más confianza hasta estar frente a él.
- Buenos días, padre. ¿Solicita algo de mí?
- Esperaba que vinieras hace media hora. ¿Qué te retuvo? –preguntó sin prestarle mucha atención, seguía manipulando aquellos pergaminos.
- Bueno… eh… yo tenía un… ahm… es algo clasificado.
- Lo recuerdo, Hatake ha llegado hoy de aquella misión. Sería bueno que no te acerques a él por precaución.
- ¿A qué se refiere?
- No te lo diré, no estás en posición a objetar, así que mantente alejada de él mientras puedas. De lo contrario tendré que asignarte un guardaespaldas, no me malentiendas, por el momento no es bueno que mi hija esté persiguiendo a un ninja herido en batalla –agregó su padre, sus palabras denotaban cierta consciencia de algunos actos de su hija.
- Eso no…
- ¿Te atreves a negarlo? Se muy bien tus caminos y lo que has provocado en ese hombre. Eres una perdición, lo has llenado de lujuria para luego hacer inservible a un elemento vital de las fuerzas militares de Konoha. Se bien lo que has hecho –agregó volcándose hasta aquellos sentimientos llenos de represión y odio.
La Hyuga tragó saliva al escuchar la forma tan condenatoria en la que su padre se expresaba de ella, era como si supiera todo, como si la viera… sucia. El amor no es malo, aquellas expresiones llenas de pasión… eran más puras de lo que cualquiera podría saber.
- Sí, padre –dijo sin tener otra salida. Estaba mintiendo.
- Asignaré a Neji, un cuidado preciso es lo que necesitas.
- Tal vez él tenga mejores cosas que hacer.
- A callar –la reprendió su padre-. Yo decido lo que se hace en esta familia, así que él se conformará con vigilarte.
- ¿Es todo? –preguntó Hinata, tenía un semblante bajo. La estaba pasando mal con aquellas advertencias.
- Sí. Puedes marcharte –agregó dejando de moverse, quería decir algo pero no podía. La manera de comportarse de su hija lo estaba llevando al extremo de sentirse un mal padre, y lo era.
Y así como se deseaba ignorar ciertas situaciones, así la estaba pasando Sakura, molesta en primer lugar por las palabras de su maestro así como la propiedad con la que hablaba de Hinata, ¿ella sabría? Estaba llegando a preocuparse de cierta forma por aquella vieja rival. Reconocía que había cometido un error al entrometerse plenamente en la relación que ellos estaban formado pero ahora… estaba su sensei también.
¿Por qué no podía dejar de pensar en ello? Se preguntó la pelirosa mientras volvía al asunto, debería decirle a alguien, sus ojos buscaron a un posible contacto pero ninguno de ellos podía guardar un secreto sin poner en peligro la integridad de su maestro. Ahí estaba Ino, sonriéndole a un chico mientras esperaba unos informes de la oficina de la academia, mientras que ella… solamente se preguntaba si esto tendría fin.
- ¿Planeas salir? –le preguntó Sakura.
- ¿Eh? –respondió casi por inercia, tenía la mente en otro lado.
- Concéntrate, Ino. ¿Acaso no puedes hacerme caso? –preguntó la Haruno haciendo un puchero.
- Que tú estés amargada porque Naruto te abandonó no significa que yo también tenga que ponerme a perseguir a Kakashi-sensei –de repente y sin saber nada… había adivinado su pensamiento. Ir tras su maestro y averiguar hasta que grado era "suya" Hinata.
- No quería eso –decidió dejar de lado la sinceridad- sólo quería hablar contigo de algo.
- Claro, claro… -dejó de observar al joven que había pasado disimuladamente otra vez por aquel corto pasillo.
- Es sólo que tengo una amiga… -decía mientras Ino se carcajeaba disimuladamente.
- Si claro, una amiga.
- ¿Vas a escuchar o no? –le dijo frunciendo el ceño.
- Sí, es sólo que… dices cosas tan genéricas.
- Bien, el caso es que tengo una amiga y ella sale con alguien mayor.
- ¿De dónde sacas amigas tan raras? –preguntó Ino.
- ¡Cállate y escucha! –le gritó, para ese momento ya no había nadie en ese pasillo y el encargado de entregarle aquellos papeles que esperaba no estaba-. Kakashi-sensei está saliendo con Hinata. Ahora hablé con él y está empeñado en no dejar que Naruto se acerque a ella. Pienso que… algo ha sucedido entre ellos y tengo mucho miedo de que los Hyuga quieran arruinar a mi maestro.
Semejante confesión no podía haber dejado más impactada a Ino que lo que en ese momento estaba, la boca abierta, los ojos como platos y el rostro muy estirado, como si fuera a caerse a pedazos, como si fuera… a caerse de cabeza, de espaldas…
- ¿Qué quieres decir con "algo ha sucedido entre ellos"? –preguntó sin pensarlo dos veces.
- Esta mañana… fui a visitarlo, cuando vi salir del edificio a Hinata. Me asusté tanto que me escondí pero cuando llegué a la habitación de Kakashi-sensei él estaba… a medio vestir y con el cabello muy alborotado, claro que… también estaba rojo y…
- ¡Oh por Dios! –gritó un tanto ahogando su asombro.
- ¡Cállate, Ino! –le gruñó en voz alta. El escándalo había atraído al encargado de los archivos que las observaba con curiosidad.
No era de sorprenderse el impacto de aquella noticia y más para gente cercana al ninja de pelo plateado. Igual y Naruto también un día se enteraría de ello, esta vez Sakura manejaba el asunto con menos saña que antes, eso significaba obviamente, por la delicadeza de sus palabras, que no diría de ello a la Hokage pero no significaba que… no quisiera alejarlos, por el bien de ambos.
Esto era una violación al código del menor, incluso… una aberración desde su punto de vista, entonces se dio cuenta de lo mal que hizo en alejar a Naruto de Hinata. Estaba preocupada… a fin de cuentas era su amiga o lo fue en algún punto y ahora… esa "relación" arruinaría la carrera de ambos ninjas. Quizá si la familia de Hinata se enterara le enviarían a un internado lejos.
- Entonces ellos dos… ouh... –simuló un gesto de disgusto pero luego sonrió divertida.
- ¿Qué estas pensando? –dijo casi ofendida la Haruno.
- ¡Nada! –admitió Ino más divertida que antes-. Es sólo que… mira cuan lejos Hinata ha llegado y tú… jajaja, es divertido saber que la más tímida de las novatas de nuestro grado sea la 'mujer' de alguien tan mayor.
- Estás definitivamente loca –añadió Sakura y la dejó en medio del pasillo.
- ¿¡¿Qué? No dije nada malo… -le susurró por último. De inmediato la rubia se distrajo, aquel precioso muchacho había vuelto y esta vez la miraba con más intensidad.
¿Qué sucederá? ¿Cómo podrá ayudarlos o al menos terminar con esa sensación de horror? Hinata y Kakashi realmente eran unos adictos al peligro, si supiera el camino recorrido por ambos hasta llegar a ese cariño extremo que la llevó a amarlo entonces se sorprendería de lo poco que ha vivido.
Su amor podría ser prohibido pero no imposible. Imposible porque no podían estar juntos, no podía ser prohibido porque nada los separaría y menos ahora que sus cuerpos habían conocido la pasión entre dos cálidas almas, cada una sincera.
- Demonios, esto es un problema –refunfuñó la Haruno.
Cruzaba la esquina, iba a hacer algunas compras más pero aquel pensamiento no la dejaba en paz. Hasta podía imaginárselos juntos, imaginar que… ellos… ¡aghh!
- Hola –saludó alguien. Sakura no alcanzó a ver quien le hablaba, sólo trató de voltear para ver el rostro de esa persona.
Un fuerte golpe la tumbó contra una pared, habían alcanzado su nuca. Antes de quedar totalmente inconsciente vio una cabellera blanca que se azotaba brillante a la luz del sol. Era… algo que conocía, algo que…
Sakura Haruno chocó contra una pared, al rebotar cayó golpeándose duramente contra el piso. Aquella persona la levantó entre sus brazos y desapareció.
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Fin de Episodio 17
