[ 29 / 12 / 2011 ]

Bien, casi finales de año y creo que les debo un nuevo episodio a todos los silenciosos lectores que pululan por estos lares. Bueno, antes de nada, gracias por pasar por aquí. Creo que el drama está por comenzar, mejor agarren bien sus sillas y traten de entender bien algunos detalles porque hay mucha tela para cortar y no será sencillo comprender las razones por las cuales ciertas cosas van a pasar. Por el momento no traigan los pañuelos jajaja~

Eso es todo, supongo, disfruten del episodio (que lleva meses escrito y que no lo subía ._. por bloqueos mentales), y no olviden comentar es apoyar, si es que quieren apoyar la historia. Y por los comentarios no se preocupen... no contestaré tan seguido pero siempre los leo ;)

Hasta la próxima actualización.

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Nota IMPORTANTE: NO al PLAGIO por favor, copiar una historia que no es tuya y ponerla en otro sitio bajo tu nombre es plagio. Si ven mis obras en algún lado sin mi permiso ni mi nombre... avisen y/o denuncien al autor, gracias ^^


Los Lobos no Ladran, Aúllan

Por Clarisce

Capítulo 18: El ninja misterioso.


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Kakashi despertó algo aturdido esa noche, tenía un poco de dolor en sus muñecas y tenía algo entumido el cuello. Vio hacia la ventana y aún no había señales del amanecer.

Se cubrió el rostro, el cual le daba vergüenza, Hatake Kakashi era un maldito pedófilo… -se dijo a sí mismo- no asimilaba bien el hecho de que… quizá en este caso ella lo amaba y él a ella. Porque la sociedad sólo ve a un hombre adulto y a una niña.

Nadie puede ver en los corazones de las personas implicadas; el juzgarlo era tan típico últimamente, pero de alguna manera… suspiró.

- Hinata –dijo disimulando una sonrisa, como si no quisiera… esbozar en esos suaves labios una muestra de alegría.

Un golpe interrumpió su "charla" consigo mismo, era Kotetsu, lo sabía por el tono de su voz agrietada.

- Kakashi-san –preguntó y la puerta se abrió delante de él.

- ¡Oh! Kotetsu-san, ¿no es muy tarde? –preguntó como si evadiera toda situación.

- Tengo un comunicado –bajó levemente la cabeza, como quien se encuentra avergonzado o temeroso- Sakura Haruno no ha vuelto a su hogar desde ayer. La Hokage se ha preocupado, al igual que los padres de ella, por lo visto Sakura tenía una cita próxima en la oficina de Tsunade-hime pero no asistió. Lo más raro es que dijeron haberla visto en compañía de un enmascarado.

- "Mierda" –pensó Hatake temiendo lo peor- ¿investigaron a los refugiados?

- Eh… Kakashi-san… nosotros no…

- ¡Debí saber que hay reglas! –gruñó de la nada, asustó a su compañero, él nunca había visto tal actitud del Anbu- No deberíamos proteger a esos extranjeros. Pienso que alguno de ellos…

- No, no, quiero decir… ¿en qué esta pensando, Kakashi-san? ¿Está bien? –preguntó inquisitivo.

El Anbu respondió con un movimiento de cabeza mientras cerraba la puerta, iba a buscar al maldito de Kalev, le debía muchas respuestas y sabía que si lo presionaba lo suficiente le diría si él había sido quien secuestro a Sakura.

Salió por la ventana y se fue por algunos tejados para no causar mucho revuelo en la vigilancia. Luego de un rato de estar rodeando la ciudad, preguntando por los refugiados, se dio por vencido. Nadie, NADIE, sabía de ellos, ¿esto era una conspiración?

Sakura estaba… en alguna parte de Konoha y no podía hacer nada para salvarla, Hatake sintió tanta impotencia en su ser, tanta que la rabia explotó. Regresó a su hogar dispuesto a pensar en otra manera de encontrar a ese maniático.

Se detuvo en seco… pensando que quizá él volvería a visitarlo, entonces decidió esperar. No iba a dormir de ninguna manera, no iba a pegar un solo ojo, esta vez iba a confrontarlo y sin importar ningún tratado iba a machacarlo hasta que dijera dónde estaba su alumna.

Estando en su hogar, con las luces encendidas, furioso, expectante… escuchó el gemido de un gato, los vecinos lo habían comprado ayer para el niño, que escaleras abajo, lo saludaba siempre que llegaba. Estaba fastidiado, él nunca quiso mascotas y ahora tenía que aguantar a una.

Pero de alguna manera… -suspiró- le parecía algo tan normal tener una mascota, no tan típico un gato, debido a que el cliché es tener un perro, una casa grande, 3 o 4 hijos y… estar rodeados de amor y apoyo por parte de los que hacían cálido ese hogar.

Sabía de antemano que una felicidad así podría lograrse, con un poco de esfuerzo, con más empeño, con la mujer adecuada, con una mente sana… -volvió a suspirar- ¿tenía acaso la mente sana? Había tomado de esa manera a Hinata sin importarle un céntimo todo lo demás.

¿Se estaba volviendo loco? ¿Era su imaginación? Esto lo contrariaba con su verdadera naturaleza, lógico, imperturbable, serio, agradable, etc. Hatake Kakashi sufría una crisis a partir de su evolución a un lobo en aquella hermosa noche.

Debía considerar ciertos asuntos, lo primero… convencerse de que no era un pedófilo, lo segundo… Hinata lo amaba y donde amor había todo era posible, lo tercero… estaba total y enteramente enajenado por la belleza de esta pequeña doncella, quería protegerla, sin importar lo que le costara y cuarto… quería tener la familia cálida que siempre quiso… con ella. Era hora de entregarle esa flor del amor que había guardado desde hace tanto. Pero este lobo, era algo lento.

Pasó la noche y no llegó, el amanecer tocó la ventana del Anbu, el mismo con ojos inexpresivos se puso de pie para darse un baño; el asqueroso y bastardo de Kalev no había ido a su encuentro. Por un momento, mientras dejaba que, como lluvia, el agua le acariciara el fornido cuerpo pensó en la pobre de Sakura, sufriendo… siendo vejada por ese miserable –frunció el ceño-. Era su culpa.

Al desconectar su mente y volver a sentirse culpable y ansioso por la desaparición de Sakura fue cuando Kalev apareció, justo en ese momento. Abrió la cortina del baño y al ver a Kakashi le sonrió lascivamente mientras entraba con él en la bañera.

Kakashi, cual hombre seguro, no movió ninguna de sus facciones, no se asustó ni nada. La dulce lluvia de ese baño ahora mojaba a ambos.

- ¿Ni te intimida que te pueda violar? –le dijo acercando su rostro.

- ¿Eres estúpido? –respondió Kakashi.

- No contestas mis llamadas, no me buscas, no me mandas cartas, ni fotos, ni si quiera escribes e-mails. Sólo quiero un poco de tu atención.

Y vaya que la había conseguido, no precisamente entrando en su ducha mientras él exponía su hombría en su desnudes, Kakashi era muy seguro de sí mismo, por ello ni se había inmutado ante tal falta de respeto.

- ¿Dónde está? –preguntó con sequedad.

- A lo mejor si me la mamas, te lo diré –sonrió Kalev.

Kakashi elevó la mirada para chocar de lleno con la del intruso, lo había visto… ambos fijaron sus rostros descubiertos y se vieron de frente. El peliplateado esbozó una sonrisa tensa y tal como lo había deseado Kalev, éste se acercó a él… pasó su mano por su pantalón ya mojado y fue bajando hasta "ahí".

- Así es, chúpala… -creyó poder chantajearlo.

Pero…

- ¡AAGHJHHHJHHJHJ! PERRO DE MIERDA… -gritó cayendo fuera de la ducha, llevándose consigo la cortina de baño. Kalev había sido realmente estúpido.

Kakashi le había apretado los testículos con tal fuerza que lo había hecho sangrar. Y desde su ducha, siguió viéndolo, esta vez con frialdad… mucho antes lo hacía con desprecio, pero ahora se las había cobrado.

- HIJO DE PUTA, DESGRACIADO… CÓMO ME LA VOY A COGER OTRA VEZ SI ME LA DAÑAS.

"Cómo me la voy a coger otra vez si me la dañas" – mentalmente el Jounin repitió aquella frase, lleno de furia se abalanzó sobre el desconocido que había vomitado aquellas horribles palabras juntas. Se puso sobre él y comenzó a darle muchos puñetazos, gritando, exigiendo, repitiendo constantemente que le devolviera a Sakura. El bastardo de Kalev… no dijo nada, es más le sonrió y dejó que lo siguiera masacrando.

La puerta sonó, alguien llamaba. El desangrado y prácticamente inerte cuerpo de Kalev yacía en su piso de baño y ahí… Kakashi con las manos totalmente manchadas.

Debía… ir… ¡DEBÍA ATENDER LA PUERTA!

Alguien insistía en verlo porque no dejaban de tocar, al llamar, la voz se le hizo familiar una vez más.

- ¿Sensei?

El perturbado peliplateado corrió a verla, necesitaba calmarse, estaba cometiendo una estupidez. Al dejarla pasar se fue de inmediato a la mitad de su sala, sus puños sangraban de tal manera, Hinata de inmediato se alteró al verlo tan fuera de lugar.

- ¿Qué pasó? ¿Sensei? ¿Sensei? –preguntó dos veces para ver si él le hacía caso, tenía los ojos perdidos.

- Lo… lo he matado, lo he matado, ¡no es posible! –se tomó la cabeza con las manos sangrantes manchando también su cabellera.

- Dígame, ¿qué pasó? –preguntó consternada.

- Es… ese hombre –susurró Kakashi- El que secuestró a Sakura, está en mi baño, yo… perdí el control.

- Déjeme ver –dio algunos pasos hacia aquel baño sin miedo.

- ¡NOOOOO! –le gritó asustándola- Te dañará, como hizo con Sakura, no quiero que lo veas.

- Por favor, tenemos que llevarlo a emergencias, diremos que lo encontramos por ahí, no se preocupe. Podremos interrogarlo.

- No… Hinata, no… pequeña por favor, no lo hagas.

Se soltó de él para ir con paso cuidadoso hacia el baño de Kakashi, veía algunas cosas en el piso, cremas y espejos rotos, la cortina de la bañera estaba en el piso. La Hyuga respiró hondo y antes de quitar la cortina del piso y destapar lo que cubría se llenó de valor para ver la escena que Kakashi le había descrito.

- Ahh… -se sorprendió.

No podía comprender qué era lo que había visto, de repente había dejado de escuchar ruido alguno. Pensó en que el bastardo de Kalev tal vez no estaba tan herido y fue a ver por el bien de Hinata. La encontró sentada en el piso, viendo… viendo… enormes huecos en el piso, hechos con golpes de… -volteó a ver a su sensei- sus puños ensangrentados.

- ¿Dón-Donde está? –preguntó el peliplateado con afán de encontrar desesperadamente a su víctima.

- No hay nadie… -susurró la joven.

- ¡Sí, sí estaba aquí! De-Debió huir –se dirigió con locura hacia las ventanas de su apartamento viendo a través de ellas.

Hinata lo veía, trataba de contenerlo pero no entendía, ¿quién era ese intruso? Su maestro tenía un temor real del cual ella no tenía consciencia más que la de que alguien lo había atacado.

- Déjelo, yo… -Kakashi iba de un lado a otro.

- Estaba aquí y me hablo de Sakura.

- Deje que le ayude –tomó su mano y el sensei reaccionó violentamente haciendo el quite.

La joven cayó para atrás repentinamente sin que él pudiera darse cuenta de su acción, ambos se vieron y Hinata sólo sonrió nerviosamente para ponerse de pie por sí misma, Kakashi había parado su nerviosa intención de encontrar al culpable de la desaparición de Sakura para darse cuenta de que algo andaba mal.

- Lo siento –le dijo en voz baja.

- No… no pasa nada, cálmese un poco, ¿sí? –le sonrió dulcemente.

- ¿Están investigando? –preguntó Kakashi dando un respiro bastante hondo.

- Sí, se que le preocupa mucho lo de Sakura-san, pero… esto está en manos de la Hokage, estoy segura de que encontrará al responsable.

- Él vino aquí.

- Sí, lo sé –lo tomó de la mano y lo guió a su habitación para que descansara sobre su cama- usted debe… dejar de atormentarse y esperar un poco. Yo me haré cargo –se subió a la cama junto a él.

- Te ves preocupada, ¿sucede algo? –preguntó Kakashi con el semblante cansado.

- Uhn… no –negó con la cabeza- descanse, yo… yo me haré cargo –dijo con la voz casi quebrada.

- Hinata… gracias.

Dijo de último antes de dormir. La joven de cabellos oscuros dirigió su mirada a algunas de las cosas que yacían en el suelo, ropa sucia y una badana rosa, una blusa ensangrentada y señales de arañazos en el piso de madera.

- Kakashi-sensei… ¿qué ha hecho? –las lágrimas inundaron sus ojos, aquellos que con paciencia acariciaban al ninja para que pudiera conciliar un descanso que no tuvo.

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Fin de Episodio 18