Amor familiar (Ova)

– Ya se han terminado todos los tramites, mañana podemos enterrarlos a la hora que gusten –informo Jinno al director Yukihara, el simplemente murmuro un suave De acuerdo, el profesor de retiro con pesar, ya iban dos...

Kazumi se quedó en su oficina siendo cubierto por las penumbras de la noche, sus ojos viajaban de un lugar a otro sin rumbo especifico, hundido en sus pensamientos.

– ¿Qué va a ser? ¿Niño o niña?
– La respuesta está en tu corazón.
– ¡No seas malo hermanito!
– Deberías ser como Ana y esperar la sorpresa.
– Ana ni siquiera quería a su hijo o hija.
– Tu cara de "Puta madre, se me olvido el condón" me hace pensar lo mismo.
– Que linduras de sobrinos voy a tener.
– ¡KANADE! ¿¡Deja de abrazarme!?
– Lo siento Ana-chan, es solo que, aún recuerdo cuando recién llegaron, eran un par de mocosos raros que daban risa.
– Cierra la boca pedófila.
– ¡S...solo son tres años, Izumi le lleva ocho!
– ¡A mí no me metan! Además pedofilia es con un mayor de diesciseis y un menor de doce.
– Excusas, excusas everywhere.
– Cálmense chicos, por favor.
– Ta bien, solo por mi amante Haruka.
– Deja a MI novia.
– Uy uy uy, Kazumi-kun esta celoso.
– Cállate.

Cerro sus ojos ante ese recuerdo y luego...

– ¿Por qué todo termino así?

– Él era un gran amigo... estudiante... ¡No es justo que esto le pasara!
– ¿Por qué? Kanade, Takuya... no... por favor, las niñas los necesitan... yo los necesito.
– Izumi... ¡Idiota! ¿¡Por qué!?
– Mi madre ya a...

– Ah cierto... esa ocasión... fue igual... el ciclo se repite –murmuro con lágrimas en los ojos mirando lo que sería la ejecución de Mike, el chico no parecía nervioso, seguramente había aceptado su destino. Así como todos los de esa desgraciada familia.


La gran reina de la bondad, la todo poderosa arcángel, Isabela the Angel, miraba sentada en su trono por la ventana, un bonito cielo azul con blancas nubes viajando lentas y sin preocupaciones, qué envidia.

– Solo los cuerpos de Suta Hikari, Pyuma Kuro, Buru Mun y Yoru Yami fueron desintegrados –explico Yefri con un tono serio–, dejamos que Johnson Shin conservara lo único que quedaba de la guardiana de la luz y de parte de la juez lunar nos quedamos con esto –mostro un pequeño arete medio roto, un diamante chiquito.

– Esa familia solo estaba destinada a la infelicidad, desde el momento que nacieron hasta hoy –murmuro la reina con un tono ido, no parecía estar muy consiente que digamos, su mayordomo le miro.

– Sabíamos que esto podía pasar.

– Lo se... aun así duele... –bajo la mirada haciendo que su flequillo le cubra parte de los ojos–, ojala nunca hubiera plantado esas flores, las cosas serían distintas, era una niña inexperta y curiosa, simplemente los eventos con ella me volvieron imprudente.

Yefri oía cada una de sus palabras con una opresión, todo lo ocurrido hasta ahora comenzaba a afectar a la reina, la luz que siempre trasmitía se comenzaba a opacar, al igual que su mirada dulce ¿Qué sería de ellos de hoy en adelante?

– Si tan solo... me hubiese ido con ella... nada de esto pasaría, todo esto es... mi culpa.

La reina se levantó y dirigió a su jardín para relajarse, una vez se vio rodeada del aroma florar que había en ese sitio comenzó a soltar lágrimas.

– Y esto pasara una y otra vez, los ángeles especiales no están hechos para ser felices, ellos solo deben cumplir con su obligación y ya, siempre, siempre el ciclo se repetirá hasta que el universo se extinga, no somos capaces de ser felices... nunca.