[ 05 / 02 / 2012 ]
El primer episodio del año, ¡yay! Sean todos los nuevos bienvenidos a la lectura de éste fanfic y a los lectores (o fans) habituales les le doy una re-bienvenida xD, es bueno comenzar éste año llena de fuerzas, esperemos que siga así. Todo mi agradecimiento a aquellos que siguen sintiendo un interés por éste fanfic después de tanto tiempo.
Bueno, no los hago esperar, disfruten el episodio y no olviden dejar sus impresiones sobre el fanfic o episodio en cuestión. Como siempre: apoyar es comentar. Hasta pronto :D
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Nota IMPORTANTE: NO al PLAGIO por favor, copiar una historia que no es tuya y ponerla en otro sitio bajo tu nombre es plagio. Si ven mis obras en algún lado sin mi permiso ni mi nombre... avisen y/o denuncien al autor, gracias ^^
Los Lobos no Ladran, Aúllan
Por Clarisce
Capítulo 19: Recurrente fortaleza, intermitente dolor.
Entre sus silencios pudo notar cómo se acercaba gente, murmullos y el arrullo de Hinata, la misma le decía "tranquilo… shh…".
Al mismo tiempo sintió una aguja penetrar su brazo, la languidez se apoderó de él, cuando quiso estar alerta simplemente se levantó de la cama confuso, veía pedazos de lo que era… un ataque. Varios ninjas, tras ellos su pequeña, con la mirada entristecida y lágrimas secas en sus mejillas, la familia Hyuga y algunos jounin que él conocía.
Sin embargo, su lucha no tardó más.
- "¿Me has traicionado, Hinata?" –pensó antes de dar un último paso errado y caer al piso sin control de su cuerpo.
Así como Sansón yació por la seducción de Dalila, así mismo este fuerte ninja sucumbió ante los encantos de esta joven. Antes de salir recuperó la consciencia por segundos y luchó nuevamente, mientras Kalev le sonreía feliz, el mismo abrazaba a Hinata con lujuria, la tomaba por la cintura y ella no hacía nada para apartarlo.
- ¡Maldito! ¡Aléjate de ella! –gritó con todas sus fuerzas.
Pero pudo más el tranquilizante y volvió a caer en cuenta de un oscuro mirar en un túnel sin salida de estas memorias confusas.
Así despertó en una celda, atado de pies y manos, frente a él un ninja médico pero no era de los comunes, éste ninja médico evaluaba otras cosas.
- Hatake-san, buenos días –le saludó como quien te ve en la calle y te reconoce.
- Uhm… -entrecerró los ojos.
- Disculpe las medidas extremas –se refirió a las esposas y cadenas de sus pies.
- ¿Qué hago aquí? –preguntó secamente.
- Hatake-san… sólo vine a preguntar algunas cosas, no quiero que se ponga 'mal' o algo parecido. Las cadenas son por mí seguridad.
- No lo entiendo –dijo Kakashi.
- Verá… esto es algo como una entrevista, usted… -el ninja de pelo plateado le interrumpió.
- Hay un asesino suelto, usted debería darse cuenta de la gravedad. Mi alumna, Sakura Haruno, está a merced de ese hombre y también… -bajó la mirada y la apartó de inmediato, el recuerdo de Hinata en los brazos de ese hombre le apretaba el corazón con tal fuerza… que se sentía lastimado.
- Lo se, yo también quiero encontrar al hombre, pero usted ha estado investigando por sí mismo, sin involucrar a la policía de Konoha, usted se hizo parte del crimen –el ninja encontró una razón para poder hacerlo sentir culpable.
- No es razón para tenerme como un asesino –aseguró avergonzado.
- Más tarde le quitaremos eso, mientras dígame… ¿cómo ha estado últimamente?
- ¿Qué clase de pregunta es esa? –levantó una ceja, la visible.
El ninja suspiró, se puso de pie y antes de salir le pidió que lo pensara. Volvería más tarde, para seguro, obtener una respuesta a aquella pregunta tan común que el sensei no encontraba sentido, es decir… ¡había un maldito hombre que secuestró a Sakura! Quizá hasta la violó repetidas veces, pero los ninjas lo recluían a él.
La escena cambió a Hinata, la misma apoyada en una pared blanca lucía enferma, miró a un lado y al otro, de una puerta un médico salió, acompañado de dos enfermeras.
Hablaron por un momento, ocultó una breve sonrisa de satisfacción pero luego volvió a agrietarse tal y como una pared cuando la han golpeado. Entró a la habitación y se encontró con Sakura, la misma estaba descansando, tenía vendas en su cabeza, en sus brazos, en sus piernas y también en el abdomen.
Hinata arrastró una silla para quedarse junto a ella, se quedó un par de minutos mientras pensaba en cómo debía asimilar lo sucedido, se tomó la cabeza y de sus ojos surgieron lágrimas.
Un tibio toque se sintió en su mano, era Sakura, la misma le respondió con una sonrisa.
- Te he dado muchos problemas, ¿verdad? –inquirió ronca la pelirosada.
- No –apretó los labios, se resistía a llorar más.
- Hiciste lo correcto –le señaló la joven adolorida.
- ¿Por qué? ¿Por qué tuvo que pasar esto? ¿Por qué tuve que ser yo? –se preguntó soltando su tristeza sobre la Haruno. Su cabeza cayó sobre la cama mientras la convaleciente le acariciaba la misma.
En cuanto a Kakashi, el mismo seguía pensando en lo que el ninja médico le pidió, quizá si le daba una respuesta él lo dejaría libre, además esto era un malentendido, claramente no tenían razón para tenerlo en la celda.
- Kakashi-san –le saludó nuevamente al entrar con un par de bebidas, una con sorbete.
- He estado muy bien –dijo, muy seguro de su respuesta, el ninja de pelo plateado.
- ¿Neh? –le acercó la bebida y se sentó frente a él.
- Necesito encontrar al tipo que secuestró a Sakura, por favor, debe soltarme, yo se que cualquier investigación que hice por mí mismo estuvo mal pero necesito que me deje libre, no quiero que le hagan daño a nadie que me importa.
- Espere, espere… primero beba su jugo, yo haré algunas preguntas y entonces podrá irse.
- Sí, claro.
Y en vez de concentrarse, luego de beber su bebida, la que amablemente aquel médico le había acercado comenzó a pensar en algo distinto, ¿por qué no tuvo oportunidad de despedirse? Hinata, sus dulces y blancos ojos, precisos como cual flecha va hacia un blanco.
"Maldito", pensó por dentro y se repitió hasta cansarse, mientras el médico conversaba de… ¡cosas triviales! Estúpidas, sin sentido, ¿a quién le importan esas cosas? Si la bebida estuvo refrescante, si el vecino le saludó, si sus amigos lo visitaban, si vio seguido a aquel Kalev, si Kalev le decía algo más.
- Kakashi-san, si no va a hablar, entonces no podré llenar su ficha, asegurar que está bien y dejarlo salir para… buscar a su alumna.
- ¿Eh? –contestó volviendo a la realidad.
- Déjeme… preguntarle algo, si no es molestia –le dijo aquel apartándose de él, apoyó su cuerpo en una pared mientras le veía.
- ¿Qué?
- ¿Cuál es su rutina al terminar una misión?
¡Qué pregunta más tonta! Kakashi era un hombre tranquilo, de gustos sanos, quizá estaba por decirle que la 'bebida' le impuso cierta falsedad a sus declaraciones, si en ese momento estaba sobrio, completamente limpio, incluso era…
- ¡YA BASTA DE ESTO! –gritó enojado aquel médico- ¿QUÉ HACE CUANDO TERMINA UNA MISIÓN? RECUERDE –lo tomó violentamente por el cuello mirándolo fijamente.
- Yo…
Las cosas comenzaban a tornarse agrias, difusas, molestas, pedazos de recuerdos le quebraban la voz, no podía decir algo… concluso, serio, Hatake Kakashi sufría sin sentido. Atónito y al no poder articular palabra fue liberado por aquel agarre.
- Yo… se lo que es. Tener muchas misiones, trabajo, desesperación emocional, sufrimiento y pesadez social –lo vio de reojo, parecía loco- Hatake-san… ¿qué hace usted después de una misión?¿Cómo mitiga la impotencia y la crisis del estrés?
El peliplateado tragó saliva.
- Vivo en el edificio de departamentos familiares #23, llego y voy a acostarme sin encender la luz, a veces… paso por los pisos y aquel niño de ese departamento –comenzó a cavilar en solitario- me sonríe, a veces sale con un pequeño perro en sus manos y…
- ¿Cuántos años tiene? –preguntó el hombre que momentos atrás se dirigía a él con calma.
- Creo que… no lo se… lo olvidé.
- ¿Cuántos años ha vivido usted ahí? –volvió a preguntar rápidamente.
- Eh… 10 años o más.
- De nuevo, ¿cuántos años tiene el niño?
- Ah… -levantó la mirada el peliplateado- ¿Qu-Qué me quiere decir? –la voz quebrada se volvía débil.
- ¿Cuántos años tiene?
- ¡YA! –gritó Hatake volviendo una mirada oscura.
Se levantó del piso y se abalanzó con violencia hacia su médico, las cadenas temblaron por la presión, las muñecas comenzaron a sangrarle, realmente… parecía ido de sí mismo.
El médico se llenó de un miedo que casi le arrebató su alma en el acto, esa energía oscura no sólo lo hacía lucir peligroso sino que Hatake Kakashi no se veía como él mismo. Las piernas le temblaron en el acto y dio algunos pasos para alejarse de aquella figura espectral.
- ¿Quién eres? –preguntó, ahora él tenía la voz temblorosa.
- Adiós Kakashi, HOLA MUNDO –los labios del ninja se movieron como si esa tozuda y diabólica voz saliera de él.
- ¿K-Kalev? –preguntó el médico.
Y no le contestó.
En aquellos años de psiquiatría, como profesional, no había visto un repentino cambio tan atemorizante, estaba siendo avergonzado, en ese momento, al ser confrontado por aquella… personalidad, estaba siendo atemorizado, con la profunda idea sometida en su interior de que podía ser degollado al instante por éste.
La badana que sostenía su cabellera alegre y esponjosa cayó al piso, sin brillar en tanta oscuridad. Al ser confrontado con la verdad, el ninja había revelado un oscuro invasor en su psiquis. El cual le consumía, le hacia otro.
A través del tiempo, el velo que lo cubría de cualquier indicio, que lo revelara… había sido roto. A través de unos grandes ojos blancos, los cuales le habían mirado con deseo, con ternura y con otros sentimientos. Ojos que lo idolatraban y… amaban. Ella pudo ver lo que él no quería que los demás vieran y quizá gracias a la fuerte personalidad de Kakashi sobrevivió.
Hinata se mantenía al lado de Sakura mientras rememoraba su triste y agónica historia de amor sufriendo incansablemente antes de ser sepultada entre muchas dudas, revelaciones indeseables y místicos ríos de amor fluyendo en sus venas.
...
"No tiene signos de violación"
"Está muy golpeada"
...
– Los médicos -.
"Estuve todo ese tiempo atada y con vendas, pero pude reconocerlo"
"Le rogué que me dejara, dijo que yo era una molestia para su amigo"
"No entiendo, no entiendo, por favor, explícame"
– Sakura aún en estado de shock después de ser rescatada -.
Finalmente no era una pesadilla, apretó sus labios rosas estrechando la mano de la dormida Sakura entre las suyas.
Ni ella misma lo entendía, Sakura quería que le expliquen por qué razón su sensei la ataría y lastimaría de esa manera. Lo había conocido desde hacia mucho tiempo, lo admiraba y apreciaba pero dentro de él, algo no andaba bien, no es perfecto, después de todo… es humano. Hinata lo justificó en ese momento aunque no dejó de sentirse horrorizada.
Kakashi secuestró a Sakura, la encerró en una habitación secreta que tenía en aquel amplio departamento familiar. La tuvo en oscuridad, comiendo pan y bebiendo agua. La golpeó repetidas veces en cada uno de sus intentos de escape, le habló de una manera… en la que nunca había hablado y en muchas ocasiones se refirió a sí mismo como "su amigo".
Es triste pensar que desde su interior sufría tanto, que nadie le había ayudado, que ninguno notó un cambio. Enfermar es normal, las consecuencias se pueden sobrellevar, su dolor y trauma… es algo que nadie podría cambiar.
El daño provocado era irreversible pero no fue él.
Repitiendo algo para darse fuerza, el amar duele, es cierto, pasa en todas las parejas, pero no duele tanto que te rompe el corazón, literalmente tenía roto el corazón… de algún modo quería perdonar a Kakashi por todo eso, no era el culpable de su enfermedad. ¿Se puede convencer? No estaba segura.
La criatura domada fue salvaje y en el acto trató de salirse con la suya pero no pudo. Debía considerar que en ese punto, antes de dañar a Hinata, Kakashi era el más fuerte imponiéndose sin duda.
La Hyuga salió de la habitación apoyando su débil cuerpo contra una pared, iba a llorar, tenía las lágrimas acumuladas, se sentía muy mareada.
- ¿Hinata-chan? –le dijo con voz suave el Uzumaki.
- Lo siento –señaló con la mirada baja- yo lo volví loco, le hice daño y ahora…
- No es tu culpa –sonrió- de no ser por ti, Sakura no estaría aquí –señaló.
- ¿Hice lo correcto? –le preguntó volteando hacia él rápidamente. Las lágrimas brotaban como locas de sus ojos- lo traicioné –dijo sufriendo esas palabras- nada va a estar bien. No después de esto.
- Hinata-chan –la abrazó contra su pecho y le sonrió, sintiendo algo de tristeza también- hiciste lo que mejor podías hacer, verlo… destruirse hubiera sido lo peor. Se fuerte, ¡se fuerte! –le animó con todas sus fuerzas.
¿Ser fuerte? En esos momentos no era una simple idea, debía ser su estandarte para dirigirse a… aquel camino llamado "seguir adelante con su vida". Era débil, mucho… pero cuando tuvo que ponerse fuerte lo hizo y en el acto destruyó su propio corazón.
¿Sería Hinata capaz de volver a creer en sí misma? Tal vez, pero no podría volver a mirar los dulces ojos de Kakashi nunca más, tenerlo cerca le recordaba lo doloroso que fue ser fuerte y lo que la traición conllevaba.
Fin del episodio 19
