[ 19 / 03 / 2012 ]
Estuve algo emocionada por éstos episodios por eso creo que no podía imaginarme lo que fuera a ocurrir, pero finalmente ha saltado a mi vista el camino que debe seguir el destino de Kakashi y Hinata. Otra cosa sería... anunciarles que si quieren ver el 'nuevo' look de Hinata pasen por mi galería de DeviantArt (link en mi perfil). En todo caso dejaré el link aquí también para que lo vean. Dibujé eso mientras escribía éste episodio (bueno, en ese lapso de tiempo). Espero gusten de él, a mí me pareció apropiado.
Hinata nuevo look - h tt p : / / fav. me / d4oyszk - sólo quiten los espacios. Y si les falla, vayan directo a mi galería de DeviantArt.
Muchas gracias por seguir el fanfic, espero seguir leyéndolos, ya saben "Comentar es apoyar" y si lo recomiendan a sus amigos fans de ésta pareja estaría todavía mejor.
Nota: Para mentalizarse con la historia pueden escuchar de fondo Bruno Mars - "Talking the Moon" y para finalizar Bruno Mars - "Grenade".
Nota2: Para los que aún no se han dado cuenta... concebí a Kalev como personaje debido a una ruptura con un amigo que quería mucho hace años, él me importaba y lo quería con un amor sincero, pero digamos que se portó muy mal conmigo porque yo estaba un poco dolida después de que me buscó al terminar con su novia (debería de haber dado saltos, pero él no me amaba, amaba ser amado, que era distinto) y cuando escribí de éste personaje siempre me lo he imaginado con acento español (de España xD) y pues, él tiene ese acento, creía que debían saberlo dado que cuando escribo sus líneas y las de otros parece que se me fuera la onda. Me inspiré mucho en él y saqué mi rabia haciendo despreciable al personaje. No lo sé, él para mí fue así, me trató mal aún cuando sabía lo que yo sentía. Cada uno encuentra sus maneras de expresarse, él también escribió un fic acerca de mí y la verdad... quería hacer lo mismo, en fin, esos años fueron esos años, hoy... tan sólo quiero escribir mi fic y no siento nada de odio o rencor hacia él, pero el personaje ya es así xD no le puedo cambiar y tampoco le puedo cambiar el acento.
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Nota IMPORTANTE: NO al PLAGIO por favor, copiar una historia que no es tuya y ponerla en otro sitio bajo tu nombre es plagio. Si ven mis obras en algún lado sin mi permiso ni mi nombre... avisen y/o denuncien al autor, gracias ^^
Los Lobos no Ladran, Aúllan
Por Clarisce
Capítulo 20: Una vida nueva y un corazón roto.
Asustada de sus demonios, pronto fijó su vista a la nueva "yo" que ahí se veía al espejo, con mucha dificultad. ¿Quién era ésta nueva 'mujer'? Dejó su peine para arreglar su cabello con sus propias manos, no quería lucir como siempre, miró abajo, de lado, avergonzada… apartó un poco la cortina de cortos cabellos que cubrían su frente, ¡qué diferente!
- ¿Hermana? –preguntó su hermana entrando a la habitación.
Hinata dio un pequeño salto, volteó a verla y notó la preocupación en sus ojos, no… era otra cosa, ¿lástima? ¿Tristeza? Ah… mejor lo olvidaba.
- ¿Sí? –respondió amable.
- Neji-kun dejó algunos recados para ti con el oficial del portón –dijo cautelosa la menor de los Hyuga.
- Gracias –agradeció.
Parecía estar vacía, incauta ante su destino, desteñida por la terrible decisión que la llevó a estar así. Era como una canción sin letra, Hinata había perdido parte de su alma en todo este asunto o quizá simplemente sufría inclemente el dolor de madurar, de pensar en alguien más que ella.
Sí, pudo no denunciar a Kakashi, sacar a Sakura de aquel lugar, dejarla en alguna calle para que la encontrasen pero no; el amor hacia su sensei era mayor y verlo sumido en la corrupción la obligó a cortar pedazos de su corazón y tra- trai- traicionarle.
Y cuando la palabra atravesaba el firmamento ella volvía a sentirse miserable.
Apartó los cabellos de su frente y liberó su frente del peso que le daba, amarró su brillante cabello en una coleta y la trenzó. Minutos antes de irse, observó su imagen de nuevo, sus ojos parpadearon avergonzados pero al menos no se reconocía más y eso era lo importante.
…
- ¿No es una puta ingrata? –le dijo su tormento a Kakashi.
El encarcelado ni si quiera le dio una mirada, tenía los ojos fijos al piso, como si contara cuantas piedras había o cuántas grietas se abrían en una brecha infinita en aquel oscuro piso.
- Al menos debió traerte algo, llevas aquí un mes, un puto mes sin coños donde meter el-
Fue interrumpido por un fugaz gruñido del ninja de cabello plateado, quien no deseaba escuchar más a ese bastardo, sabiendo que él no era real, sabiendo que todo era su culpa, que en ese punto de su existencia todo esto era culpa… culpa de ese mounstro… que… era él. Suspiró resignado y dolido.
Será que él la amó y ella lo quiso, querer y amar eran tan distintos, vagos en concepto pero palpables.
¿Dónde está? Miró al cielo, ¿con quién está? Suspiraba, ¿estará bien? Un nudo en la garganta le impedía respirar, ¿lo estará odiando? Se rendía al sufrimiento.
- Sempai –le habló un compañero al otro lado de la reja.
- Ya-Yamato sensei.
Dos hombres que mitigaron sus inquietudes uno con el otro, con la diferencia de una cárcel de por medio. Antes de decir nada estaban riendo de sus problemas para luego enseriarse, todo parecía desvanecerse.
- Nunca me abandonaste, Sempai –aseguró Yamato- incluso cuando las cosas estuvieron difíciles te mantuviste ahí para salvarnos. No dejes que jueguen con tu mente.
- No es lo que me quita el sueño, pero gracias.
- Hinata-chan no debería preocuparte, está bien.
- ¿La viste? –se esperanzó. Era un idiota.
- Sí, ha estado entrenando con su primo. Se ve fuerte.
- ¿Es feliz? –dejó salir su martirio. Kakashi no podía pensar en algo como haber hecho infeliz a Hinata con algo que él no pudo controlar, su alter ego demoniaco Kalev.
Asintió su compañero y su momento pasó, Yamato se marchaba de ahí cojeando un poco por una pierna vendada. Quizá ese no fue lo que lo hizo tocar la soledad con ambas manos, fue la idea que se le implantó y le hizo pensar que Yamato le mentía. Hinata no era feliz y él tampoco, quería verla.
Pero en su condición, en su estadía en esa 'cárcel', no… había que dejar de mentir, era un psiquiátrico en el que le habían quitado todas sus posibilidades de hacer algo, sentado en una mullida cama con el silencio de compañero o no.
- Va a perder la pierna, joder –resopló Kalev en su oído.
El jounin peliplateado no hizo caso.
- Uhm, soy tan real como tú, él, su pierna quebrada, sus quemaduras en los brazos y tu dolor emocional.
Yamato marchó con Kakashi y regresó casi por la mitad, de no ser por tener una resistencia admirable habría perecido como otros pero fue fuerte. Al menos para tener su salud mental intacta, a diferencia de Kakashi.
- ¿Estás loco? –le habló Kalev.
- No… No eres real –susurró Kakashi por lo bajo.
Y por todo lo que él conocía se aseguró de ello, giró con rapidez hacia la pared donde se situaba Kalev, azotó un puño contra la misma desvaneciendo por segundos la imagen de aquel.
- ¿Y qué? –resopló Kalev.
Su mano estampando la pared, atravesando esa figura fantasmal le hizo darse cuenta de que su lucha apenas comenzaba, al menos no lo encarcelarían, se merecía una buena dosis de terapia, tal vez con ello aprendería a dejar de reaccionar a su 'enemigo imaginario' porque… ninguna droga o tratamiento haría que él desapareciera, estaba condenado.
A las afueras de éste territorio lleno de incertidumbre se encontraba Hinata, la misma golpeaba una bolsa de arena, quizá perteneciente a Lee, trataba de mejorar su taijutsu o ignorar su situación. Esos pies, que alguna vez la condujeron por un buen camino ahora la guiaban hacia donde estuviera Kakashi pero, sin saber de dónde, la voluntad la tomó por completo, esa voluntad para no acercarse más a él.
Estaba enfermo, pero había hecho tanto daño y a Sakura, su alumna más preciada, alguien que enseñó desde un principio a ser un ninja, si eso le hacía a alguien a quien prácticamente guió al camino del bien, ¿qué podría hacerle a ella? Era un peligro; parecía ser otra, la sombra de su padre se reveló en ella para darse el valor de no caer otra vez en las garras de aquel shinobi, aunque…
- Te sienta bien ese peinado –dijo Neji sonriendo un poco- puedes parar, vamos a comer un poco.
- No, gracias –volvió a su rutina, golpear aquella bolsa llena de arena- voy a terminar la rutina y luego tomar algo de agua.
- ¿Agua? Come algo, traje arroz y puedo llevarte a comer un ramen.
- ¿Ramen? –Hinata se detuvo en seco para voltear a verlo.
- No me mires así… maldito Naruto –musitó por lo bajo el Hyuga reconociendo que aquel rubio le había contagiado aquella manía de comer ramen.
- Neji-kun… lo siento.
Guardó cualquier otra palabra para seguir practicando, era mejor si no se distraía con aquellas cosas y más cuando su primo le había mencionado el 'ramen'. El rubio vino a su mente, con aquella mirada entristecida, a pesar de tener la razón estaba realmente dolido por haber acertado a una tragedia de esa magnitud.
¿Cómo podían ellos volver a confiar en su sensei? ¿Cómo podía el equipo 7 volver a ser lo que eran? Quizá de algún modo la veían como culpable, era claro que Sakura tendría algunos problemas para superar que alguien tan cercano en su círculo la haya atacado de esa forma.
Cuando la cuidaba después de haber despertado parecía desconfiada, la mirada ojerosa e intranquila que le expresaba, la forma en que expresaba su lenguaje corporal, siempre alerta, sin dar la espalda a nadie, respirando agitada al escuchar algún fuerte ruido.
- Oh, Yamato-sensei.
Escuchó a su primo a la distancia, hablaba con el recién llegado. Movió sus ojos como si buscara dónde esconderse, de derecha a izquierda y se sintió atrapada. El visitante fue a su encuentro, podía sentir cómo se acercaba, pronto supo que tras ella Yamato-sensei aguardaba a que ella reconociera su presencia.
- Escuché que estabas aquí –apretó los labios.
- Sí, señor –contestó educadamente.
- ¿Podemos hablar? –dijo sonriendo levemente, parecía nervioso.
- Dis-Dis… -iba a inventar una delicada excusa e irse pero eso le recordó a la vieja Hinata, tan… correcta y amable, aquella que no supo cuándo el amor le tomó por el cuello y la apretó hasta hacerla desmayar- quiero decir. No quiero, es-mi-sesión-de-entrenamiento –no dijo muy entrecortada pero parecía que estaba forzándose.
- ¡Oh! –Yamato quiso dar vuelta e irse pero dio un suspiro antes- Kakashi-sempai es un héroe, me salvó a pesar de las dificultades y en todos estos años salvó a muchos más, se que no es consuelo pero… sólo quiero que sepas que esto es una 'dificultad', que él no tiene la culpa, todo éste tiempo ha dado de sí para no lastimar a nadie. Lo de Sakura no tiene justificación pero él se detuvo y está teniendo ayuda profesional para sobrellevar ése estrés que lo llevó a perder consciencia de sus actos y de sus problemas con…
- Dígalo –dijo Hinata, le veía con ojos entristecidos pero con un rostro impasible.
- …su otra personalidad.
- Puede ser algo grave, puede… -inhaló un poco para calmarse y continuar- matarnos.
- ¿Por qué dices eso? Hinata tú siempre has sido, no lo sé, distinta, cooperadora, amable, tierna, sensible y ahora parece que no eres la que todos conocíamos.
- …mi madre intentó matarme cuando tenía 5 años –tomó asiento en aquel árido espacio de entrenamiento y dijo como si esas memorias hubieran nacido al sólo contacto del tema de 'Kakashi'- y luego de ello la familia decidió internarla, regresó a casa cuando tenía 8, parecía estar recuperada, era muy feliz… demasiado diría y luego de unos meses se embarazó, tuvo a mi hermana. Cuando mi hermana cumplió el año, ella se suicidó. Se… lo que es vivir con alguien que –se detuvo, su corazón estaba a mil por hora- tiene un desorden así, yo amo a mi sensei, en algún lugar está, pero no quiero averiguarlo, no puedo –arrugó su rostro, por si fuera poco las lágrimas le querían salir como si fuera una lluvia incesante- no me pregunte si quiero, pero no puedo acercarme a él nunca más.
Una poderosa razón que encerró su corazón en un sinfín de aterradores recuerdos, siendo una niña pudo saborear la locura y tanto la agriedad como el desazón de verse implicada sin derecho a salida la hacían volver a ser la increíblemente insegura niña que era.
En cuanto a las heridas, parecían haber desaparecido pero el sólo hecho de poder lidiar con Kakashi, de conocer de aquella enfermedad. Sin entenderlo estaba siendo egoísta por querer huir, por amar y ser alejada por algo que su propio cuerpo rechazaba.
Yamato entendió lo que ella decía, lo causado por su madre era irreparable. Todos estamos rotos de cierta manera, pero ésta situación la rebasó… rebasó lo que pudiera hacer.
Cuando vio a Kakashi en ese estado, en aquel departamento lo supo, era la misma mirada perdida de su madre, la misma con la que casi la mata, la misma que ha tratado de olvidar toda su vida, la mujer que le dio la vida estaba a punto de…
- Entiendo –dijo Yamato- pero creo que él merece que se lo digas, espera por ti, lo se. Sería cruel dejarlo pensar que regresarás a su lado.
No dijo nada, ella también parecía perdida en ese momento. Fue dejada a solas para poder perderse en sus sentimientos, ¿qué era más fuerte? ¿Podía ella ayudar a Kakashi? Estar asustada de él no iba a permitir que pudiera entablar un puente de comunicación, le temía… a todo, ésta experiencia hacía un revoltijo en su vida.
Cómo deseaba que las cosas fueran tan fáciles como en la academia, cuando había un chico que hacía girar su mundo, aquel rubio y sus travesuras, su forma de ser tan arrogante, no podía mentir, le encantaba verlo ser así, amaba todo de él, deseaba caminar a su lado, ser parte de su vida pero nunca se permitió por su timidez. Poco a poco fue mejorando, pero… ¿dónde ha llegado?
Estar paralizada de miedo y ver cómo aquella relación que había formado con el peliplateado se… desvanecía.
El tiempo, así como las semanas y un par de meses, pasaba pero aquella realidad no dejaba de verse de ese modo, Hinata había comenzado a entrenar arduamente porque deseaba poner su mente en cualquier asunto que no fuera 'Kakashi-sensei'. Pero pronto fue decayendo, su salud no era la misma, estaba… estaba…
- …embarazada.
- Sí, señorita Hyuga, si desea que le entregue algunos pa-
La joven se había levantado de la mesa del doctor, estaba en shock, podía ver cómo la tarde en aquel consultorio estaba envuelta en sombras, como si la noche hubiera llegado de un momento a otro.
- ¡Nooooo! – gritó para sí misma, escondió su rostro con sus manos.
Por alguna razón, en su mente se desarrolló un episodio imaginario de lo que fue una clase de sexualidad en la Academia, había sacado una buena nota en aquella materia por haber tenido increíbles investigaciones, etc. Era una vergüenza.
Pero… después de aquel descontrolado golpe en la frente con su grito ahogado diciendo "¡Nooooo!" se repuso, miró al cielo por mirar a algún lugar donde descansar aquel pensamiento y dejó salir una corta sonrisa seguida de un sonrojo.
La forma en que quedó embarazada tampoco fue muy ortodoxa, haber sido vencida por aquella pasión que le desbordó cuando Kakashi la tomó.
"Kakashi", la palabra (porque así lo considero por semanas) que había sido prohibida para ella salió a relucir.
Otra vez llegaba un predicamento a nublar su mente, se apretó el rostro con las manos, sabía que estaba siendo atacada por aquellos sentimientos y entonces bajó las manos a su vientre, un… un niño suyo, un bebé engendrado en aquella hermosa noche, aquella velada con sonrisas cálidas y toques que la hicieron desfallecer.
Quería llorar, las hormonas estaban como caballos sin domar.
No podía decírselo a nadie, esto era un peligro, la información… "¡Oh una tienda de panecillos dulces!", sus pensamientos fueron interrumpidos por un deseo, mientras comía con todo el gusto del mundo aquellos bocadillos prácticamente preparados en el cielo volvió a su mente lo que pensaba.
- Voy… a ser… madre –susurró para ella como si de un secreto se tratara, estaba alegre, después de semanas adolorida, molesta, triste, llorosa y casi intervenida por sus conocidos para tomar un descanso del mundo ninja, ahora todo era tan diferente.
Quizá esta noticia la cambiaba, quizá era una de esas mujeres, aquellas que están hechas para la maternidad, para el amor, para la familia, para todas esas cosas que anhelaba.
- ¡OUCH! –se quejó. Hinata en su afán de pensar en aquel extraño futuro se topó con un inesperado compañero ninja.
A la distancia la situación era otra, quizá Hinata padeció entristecida su aislamiento social pero estaba Kakashi, en un instituto mental, tomando terapia diaria y siendo luego dejado en la desolación. Claro que nunca culpaba a aquella niña a quien amó, de vez en cuando sonreía pensando en algunas de sus expresiones, en lo vacío que estaba hasta que la conoció.
Pero en la soledad poco se puede disfrutar pensando en que fue abandonado. Abrazó una almohada viendo a través de su pequeñísima ventana. La luz de la tarde se tornaba gris y la luna saldría a saludarle.
¿Qué haría él si supiera por todo lo que Hinata pasaría? Estaba siendo recluido, sin posibilidad a sentir, exhausto, molesto y algo… presionado.
- Te odia porque le arruinaste la vida –dijo Kalev.
Lo malo no eran las terapias, lo malo… era que aún podía ver y hablar con su 'yo' alternativo. Al fin podía verle bien, con una figura y un cuerpo definido, ya no era sólo maldad pura, ahora era… él, como si se viera en un espejo, hundiéndose en la profundidad de aquella oscuridad.
- Le arruinamos la vida –le contestó Kakashi en tono bajo pero claro.
Ella debía darse cuenta de todo, tenía que rescatar a Kakashi, aunque no era su obligación ayudarlo a sobrellevar toda esa situación. Hinata apenas podía pensar en otra cosa mientras en otra parte su anhelado tormento era cubierto de oscuridad, sin que nadie ni nada pudiera detenerlo.
- Sakura ha estado yendo al hospital, pero él no deja que la visite –decía aquel ninja con el que se había topado Hinata.
- Eso… -por una vez, estaba hablando de aquel asunto del que había huido por semanas- es malo.
- Tú, ¿lo has perdonado?
- No, esa no es la pregunta –contestó Hinata.
- Uhm… -Naruto bajó la mirada- ¿te has perdonado a ti misma?
- Es algo que no podría descifrar tampoco. Pero creo que es hora de decirle algo, en realidad necesito decírselo –sonrió levemente.
Las heridas de su cruel infancia no se habían borrado, tan sólo estaba siendo justa, no era una noticia para uno solo. Quizá esto le obligaba a atravesar aquel sendero y alcanzar a Kakashi. Superarlo sería un gran paso, tan sólo esperaba estar preparada, paso a paso, decían, paso a paso.
…
- Debes renunciar a la idea de volver a verla. Ella no regresará, te odia y no tienes que seguir sintiendo eso. Déjame a mí… déjame conducir –le decía Kalev al oído.
- Éste dolor… es… -bajó la cabeza.
- Sí, así es. Dame el mando –sentenció adentrándose otra vez y quizá para siempre en ese cuerpo- nada mejor que un corazón roto en donde pueda reinar.
Se fue perdiendo y dejó a aquel desquiciado. No podía seguir sintiendo el desprecio de sus compañeros, la vergüenza de haber casi matado a su alumna, el corazón roto por haber sido abandonado por Hinata, ¿no se merecía al menos un 'lo siento, no volveré'? No había sido exigente, nunca, hasta este momento, pero ahora algo lo estaba controlando y no era él.
- Jajaja… Kakashi –se relamió los labios- adoro ver el mundo con tus ojos.
El brillante resplandor del sangriento sharingan brilló en tal oscuridad. Kalev estaba de vuelta.
Fin de Episodio 20
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Drama is comming on
El siguiente episodio tendrá un contenido que considero levemente fuerte, así que los sensibles xD no me lloren mucho. Y prepárense desde ahora para el siguiente, que llegará... pronto. Como siempre les dejo dicho, comentar es apoyar, si quieres apoyar esta historia comenta, si comentas... apoyas al autor a seguir escribiendo.
