[ 27 / 04 / 2012 ]
Espero que la espera no haya sido muy larga, he tenido el episodio casi terminado desde hace días pero no había tenido tiempo en pensar en un final para éste episodio precisamente, bueno... hoy lo encontré, me duele la mano porque escribí mucho jajaja, había mucho que decir y listo, terminado está.
Muchas gracias por los favs a la historia y sus comentarios, de verdad me inspiran a seguir escribiendo. La verdad no esperaba que fuera tan aceptada ^^, si le interesa a alguien subí una nueva obra a mi galería de deviantart, pueden favearla si quieren porque es un KakaHina xD en fin. Disfruten del episodio =)
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Nota IMPORTANTE: NO al PLAGIO por favor, copiar una historia que no es tuya y ponerla en otro sitio bajo tu nombre es plagio. Si ven mis obras en algún lado sin mi permiso ni mi nombre... avisen y/o denuncien al autor, gracias ^^
Los Lobos no Ladran, Aúllan
Por Clarisce
Capítulo 21: ¿Lo he perdido?
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El despertador la hizo abrir los ojos, era una mañana diferente, tenía algunos escalofríos recorriéndole el cuerpo, era como aquella mañana… hace más de un año, el cumpleaños de Naruto. Se despertaba temprano y compraba un tazón de comida, no creía que 'ramen' fuera lo más apropiado para encontrarse otra vez con su sensei.
Caminó por Konoha como quien no quiere ser vista, cada 5 minutos daba un respiro hondo para aliviar un poco su angustia, ¡después de tanto vería otra vez a Kakashi! El peliplateado tal vez no quiera recibirla pero ella tenía el deber de hacerle saber acerca de su embarazo, ¡uff! Comenzaba a hacer mucho frío… el clima había cambiado, se pasó la mano por la frente, la cual ahora tenía un mechón de cabello cubriéndole toda la frente.
Poco a poco la ciudad comenzó a mostrar su población en las calles, la gente empezaba su día comprando lo que necesitara para preparar el desayuno, la comida o la cena de una noche importante y ahí estaba Hinata, meciendo al compás de su paso un bol bien cerrado de sopa de pollo (no había encontrado algo más).
Pronto sintió un poco de molestia, ¿había sido algo que comió? Se preguntó y siguió su camino, aún le faltaba mucho para llegar, la institución en la que su sensei estaba recluido se encontraba en las afueras de la ciudad y ella debía cruzar todo un camino para llegar.
- Ahh… -gimió sin darse cuenta.
Al detener su paso muchos transeúntes se quedaron viéndola, una mujer se acercó a preguntarle si estaba bien, ella asintió, reponiéndose al momento. Eso había sido extraño, de repente… un extraño dolor, ¿no habrá sido la paga por maltratar su cuerpo con tanto entrenamiento durante su gestación?
Estaba deseando no haberle hecho daño de alguna manera a su pequeño, tampoco era tan fuerte… para gestar un bebé, siempre había sido débil; al pensar en ello se sentía como si su propio padre hablara.
Tras un par de horas caminando a paso de tortuga para no fatigarse debido a aquellas molestias llegó. Lo primero que le pidieron fue su identificación, para pasar el primer nivel de seguridad, luego de ello la llevaron a la sección del subsuelo donde podría tomar el ascensor y descender al otro nivel, en el que finalmente la revisarían y la dejarían pasar a la celda de Kakashi, que más que una celda parecía una pecera, con vidrios muy fuertes, capaces de resistir cualquier embestida de ataque y descargando, al mismo tiempo algunos voltios sobre el infractor.
Paso a paso se acercó a lo que ella llamaría "la peor idea" que haya tenido, estaba muy lejana, un poco asustada y molesta por tener que romper su promesa de acercarse a aquel hombre, que tan pobremente había sido tratado.
Parada frente a la ventanilla de su amado, no sabía que decir, sus labios… sellados con el dolor que le dejó haber abandonado a Kakashi y sus piernas incapaces de dar un paso más hacia el terror de un hombre que le hacía recordar la locura que infestó su vida años atrás.
Un quiebre se escuchó desde el interior de su celda, el peliplateado se encontraba sentado en la oscuridad, la cabeza baja, su uniforme blanco no le hacía justicia, le hacía ver como un preso cualquiera, su atractivo aún estaba con él pero de forma salvaje.
Lucía… indomable, movió su cabeza en dirección a la Hyuga, la misma dio un salto de sorpresa, no supo por qué. Abrió su boca… pero las palabras no salían tampoco. Era una muda.
- ¿Hinata? –preguntó entre la oscuridad y acercó un poco su rostro a la luz.
- S-Ss… -no podía, así de simple, la palabra ni si quiera salió.
- Has llegado, estoy tan feliz –dijo endulzando su voz pero sin moverse más- por favor… acércate un poco, me duelen los ojos cuando veo la luz de cerca. Sólo… acércate, no te pido otra cosa.
- Sen-Sensei… yo… -estuvo a punto de decirlo pero…
…
Las luces quebradas, algunas parpadeantes, algunos shinobis de seguridad en el piso, aquella ventana que le había protegido recientemente ahora estaba como vidrios rotos en el piso, tan sólo podía verse la figura oscura de aquel; cuando Hinata despertó, se aterró como nunca, estaba en el piso y se arrastraba para levantarse, al instante sintió el corte de un vidrio, "Maldición" musitó al instante sabiendo que su sangre brotaba.
Pero sin tener tiempo de recuperarse Kalev estaba frente a ella, de pie, tan alto como un roble y tan temible por su instinto asesino.
Respiró agitada y temerosa por su vida no le importó levantarse ayudada por sus manos en el piso, lastimosamente Kalev no la dejó, la pateó en las costillas y la hizo recostarse de nuevo.
- Hola cariño, no sabes cómo he deseado hacértelo todo este tiempo –lascivo como de costumbre y peligroso como cual hombre desconocido- quieta, shh… quieta… -la siguió mientras la veía reponerse por aquel golpe.
- ¡¿Dónde está mi sensei? –le gritó de inmediato temerosa.
Se agachó y la aprisionó con su cuerpo, el sólo sentir de aquel acercamiento hizo que la joven quisiera huir pero era casi imposible, había sido una desgracia sentirse mal hacia unos momentos. Estaba tan arrepentida, miraba aquel rostro lleno de odio y temía por su propia existencia, ¿éste realmente era Kakashi?
Le lamió la cara y olisqueó su cuello. Hinata estaba aterrorizada.
- ¡Basta! –gritó con todas sus fuerzas tratando de alejarlo.
- ¿Así te lo hacía él? ¿Cómo lo quieres cariño? –sonrió disfrutando de su desesperación- No me hagas esperar mucho –acomodó su cuerpo en la entrepierna de Hinata.
- ¡Noooo! ¡Noooo, por favor! –gritaba con lágrimas, que habían surgido tras el sentir de su dignidad desvaneciéndose.
- Maldita, a causa tuya tuve que pasar tanto tiempo aquí. Kakashi siempre fue muy blando contigo, esa vez… en el apartamento él ganó pero ahora yo tengo el control, ¿sabes por qué? –acercó sus labios al oído derecho de Hinata- le rompiste el corazón, las esperanzas, el ego, le arrastraste a la peor depresión y finalmente pude apoderarme de él. Eres culpable de toda su miseria, ¿qué te hace sentir eso?
- ¡ALÉJATE DE MÍ! –le gritaba mientras el demonio apoderado del cuerpo del sensei procedía a bajarle el short en conjunto con sus bragas y antes de que él la siguiera tocando Hinata tomó todo el aliento y fuerza que tuvo para gritarle- ¡ESTOY EMBARAZADA, ES TUYO… KAKASHI… POR FAVOR… REGRESA, REGRESA, POR LO QUE MÁS QUIERAS!
- Lo siento… él no regresará y es tu culpa –aseguró aquel, no la soltaba pero tampoco había seguido con su cometido- si no te molesta… continuaré –aseguró ya más calmado- ¿quieres que finja ser él? Puede hacerte las cosas más fáciles. Me caes bien, guapa.
- No… -lloraba- no quiero… -giró su rostro- sólo no lastimes a mi bebé. No me moveré te lo juro, no… haré nada, ni si quiera me quejaré pero… por favor, no hagas que lo pierda, es lo único que tengo.
- No lo haré, cierra los ojos y disfruta… –ella obedeció mientras él tanteaba el piso con su mano hasta encontrar un vidrio lo suficientemente grande como para ser digno de matar a Hinata.
Un fuerte aullido resonó en sus oídos y de inmediato Kalev soltó aquel vidrio para cubrirse las orejas pero le era imposible, si algo era fuerte… si algo era lo suficientemente fuerte… era Kakashi, ¿quién era Kalev para decir que no podía hacer que se detuviera? El peliplateado estaba triste, había dejado tontamente que aquel alter ego maligno manejara su vida porque no le veía remedio pero en ese momento, no podía hacerle más daño del que le hizo.
Ver su rostro mojado en lágrimas y volteado, había provocado en él un ansia inimaginable, quería calmar ese dolor, ¿pero cómo? Era un hombre sin personalidad, ni si quiera su cuerpo le pertenecía más, sin quererlo de sus ojos surgieron lágrimas que surcaron velozmente por su máscara, se la quitó y tiró aquel pedazo de vidrio. Hinata lo vio sin aliento, al fin… era él.
- ¡No… mires! –se quitó de ella arrinconándose en la oscuridad.
¿Qué hacer? De repente ya no era la víctima, parecía haber vuelto… su amado, lo veía roto por dentro, como ella, adolorido por lo que le hizo, avergonzado por lastimarla de esa manera, sus manos, sangraban un poco, quizá por haber tomado con tanta fuerza aquel vidrio.
No quería dañarla…
Se levantó y de rodillas de a poco se acercó a él, no le importaba lastimarse, quería… quería poder sanar un poco a su sensei, lo que le había hecho Kalev no tenía perdón pero lo que Kakashi sentía tampoco, ¡HORROR! De sí mismo, incapaz de volver a amar, ¿qué clase de vida era esa? ¿Qué humano se merecía esa clase de dolor?
Lo entendía, ¡lo entendía! Finalmente, después de tantos años, pudo ver a través de su propia historia en el pasado, cuando su madre le asfixiaba, antes de perder la consciencia había visto a su madre llorar, luego, como si de un sueño se tratase, la escuchaba gritar llorando, ése dolor era superior a ella misma. No la perdonaba pero había entendido al fin y en ese momento, al extender su mano hacia la oscuridad y tocar el rostro de su amado, lo supo, pudo saborear la paz y el amor que brotaba desde su interior.
Al sentir la calidez de su mano, Kakashi no pudo soportarlo más y se echó a llorar desconsolado, como si nunca hubiera echado una lágrima, como si fuera la primera vez que sentía un alud de sentimientos desbordar su cuerpo, el dolor… el dolor… se iba mientras miraba los hermosos ojos.
- Te ayudaré –le susurró ella, él no la dejaba al principio pero su amor pudo más y lo abrazó con todas sus fuerzas- Kakashi-sensei… -ella también lloró con él sintiendo finalmente haber podido alcanzar sus sentimientos, haber podido superar esa barrera que la hacía temer, él nunca le haría daño- lo entiendo, todo…
- Lo siento… lo siento tanto… lo siento –repetía una y otra vez aquel peliplateado.
Los guardias finalmente llegaron, presenciando aquella escena, las puertas principales a la entrada tenían una entrada bajo código que había hecho corto circuito cuando una descarga, probablemente hecha por un chidori, hubiera destruido la central de luz del lugar.
No era peligroso pero debían separarlo de ella de todos modos, así que se lo llevaron a otro nivel, no querían que pasara lo mismo o que alguien más estuviera herido. Hinata lo vio anhelante desde lejos mientras él era casi arrastrado por los que antes, fueron sus compañeros, ella movió sus labios formando la palabra "Te quiero" en ellos mientras él le veía, no era un adiós, era un hasta luego.
Se va, dejando su corazón inquieto y al mismo tiempo… le da esperanza.
- ¡La atacó! –gritó el rubio.
La oficina de la Hokage se había llenado de repente y ella que sólo pretendía pasar una tranquila tarde bebiendo… algo, ¡no importa!
- Está en un proceso de recuperación –decía Tsunade, intentaba encontrar un punto medio para poder calmar la situación.
- Si no fuera porque se defendió, no estaría aquí. Es claro que la terapia no funciona, quisiera… -bajó la cabeza- que optaran por medicarlo. Desde un principio fue la mejor opción.
- Aún no podemos, primero debemos estabilizarlo.
- ¡No puede ser que no…! –estaba frustrado, escondía su rostro entre sus manos.
La Hokage se puso de pie y caminó hasta él, era duro ver como su sensei se había perdido, no poder hacer nada, simplemente era agotador para todos los que le conocían. Pero para Hinata había sido simplemente desesperante la idea de tener que pasar por eso otra vez. Entendía como todos que la atacó pero no pasaba a… diluirlo en su mente. Parecía estar en blanco mientras el médico le revisaba las marcas en su estomago y las de su cuello.
De por sí se veía lastimada, algunas cortadas y el cabello desarreglado, con restos de tierra.
- ¿Le duele? –presionó su costado.
- ¡Auch! –no pudo evitarlo y fijó su vista en aquel ninja médico- estoy bien.
Decía pero no parecía estarlo.
- Deberá guardar reposo un par de días, las marcas seguro desaparecerán. Puede vestirse.
Le dijo, la bata de hospital era tan horrible y sentía frío en su cuello, no sólo por la cabellera recogida sino por su tensión, increíblemente era más sensible a todo. Suspiró y bajó de la mesa en la que era examinada.
Se dirigió hacia un montón de ropa, suya claro, tomando sus pantalones de tela, le quedaban un poco apretados, no sonrió, ¿era su bebé? Estaba ya dentro y…
- No se ve mal, pero deberíamos hacer algunos exámenes, ¿ha sangrado?
Negó con la cabeza. Alcanzó a ponerse una camiseta, antes de que saliera el médico le preguntó si debería enviar un reporte a su hogar o dárselo a ella, Hinata volvió a actuar silenciosamente negando con la cabeza para luego soltar un "no lo necesito".
Fuera del consultorio le esperaba Sakura, aún con vendas en sus brazos, donde las marcas de golpes habían aparecido como moradas y horribles muestras de violencia.
- ¡Hinata! –dijo casi en grito-. Supe lo que sucedió, ¿estás bien? –preguntó rápido.
- Sí, lo siento… debo irme –dijo abandonando a la pelirosada. Era extraño verla tan desamparada.
Caminó hacia su hogar, con la mano en un costado, arrastrando un poco la pierna, la mirada perdida y baja sólo mostraba que aún pensaba en lo sucedido. En aquellas palabras, aquellos golpes y la casi violación por parte de esa bestia que residía en Kakashi, quería ayudarlo pero no encontraba las respuestas.
Había sido imprudente, sin duda. Dejar que las cosas se desbordaran de ese modo, haber abandonado a Kakashi tanto tiempo para que él optara por mostrar aquel ser, olvidando todo pero… ¿no fue ella quien lo orillo a tanto dolor al abandonarlo?
- ¡Ah…! –soltó un discreto y pequeño grito para sí misma.
La respiración agitada volvía, el médico le había dicho que todo estaría bien pero él no sabía que ella estaba embarazada así que simplemente omitió aquel hecho por miedo a que los demás supieran algo que sólo Kakashi debía saber.
¿Qué pasa? Pensó la misma Hyuga al no poder evitar mantener la compostura cuando aquel dolor entre sus piernas se expandía hacia su vientre, de repente cayó al piso, no podía evitarlo.
Despertó casi por la madrugada, en un lugar donde sólo reconocía la ventana, ese lugar…
Miró a su alrededor y quitó la manta que la cubría, era el hospital público de Konoha. En medio de la oscuridad sólo podía ver una silueta, estaba dormido, no pudo evitar pensar que no debía quedarse más tiempo en ese lugar, pronto los Hyuga se enterarían, entonces decidió marcharse, luego le haría saber a quien la salvó y la llevó ahí de su agradecimiento.
- ¡Ahh! –gimió muy fuerte y aquel ninja despertó de inmediato.
- ¿Hinata? –encendió las luces. Era Yamato.
La cama…
- ¡Ahhhhhhh!
Gritó esta vez, pero con una intensidad que hizo que se horrorizara de aquella escena. Había mucha sangre debajo suyo y en las sábanas. De repente dejó de pensar en todo y sintió un miedo que le comía, aquel ninja no podía hacer nada más que tratar de calmarla pero era inútil.
Algo estaba mal, muy mal…
- ¡LLAMARÉ AL MÉDICO! SÓLO ESPERA… -salió de la habitación.
¿Qué estaba sucediendo?¿Qué?
- Oh no… oh no… -se horrorizó ella, sentía un poco de dolor aún pero no era mayor a su miedo.
¿He perdido a mi bebé? Se preguntó sin poder contestar aquella dolosa cuestión, sin poder acallar aquel coloso dolor en su interior y la culpa inherente en ella por haber optado en hacer de su embarazo un secreto…
Fin de Episodio 21
