[ 21 / 08 / 2012 ]

Saludos, saludos a todos :D bien, me perdí un tiempo pero regresé con un nuevo episodio, en fin... quería agradecer a todos sus comentarios y el ánimo que le ponen al seguimiento de la historia. Supongo que estoy girando a un tono más serio últimamente, el fic lo amerita D: supongo.

En fin... les deseo lo mejor a todos.

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Nota IMPORTANTE: NO al PLAGIO por favor, copiar una historia que no es tuya y ponerla en otro sitio bajo tu nombre es plagio. Si ven mis obras en algún lado sin mi permiso ni mi nombre... avisen y/o denuncien al autor, gracias ^^


Los Lobos no Ladran, Aúllan

Por Clarisce

Capítulo 22: Destrozando un Corazón


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- No es nada, calma.

Le dijo, ella nerviosa pero tranquila asintió a aquello. No lo perdió, estaba tan llena… de… ¡ALIVIO! Lo que menos quería era que sucediera, lo sucedido con Kakashi, ver las marcas de aquel enfrentamiento en ella, todo se había juntado para provocarle un ataque de nerviosismo que desencadenó un flujo de sangre y malestar en ella.

Pero algo bueno había desencadenado en su interior.

Mientras caminaba por la calle había estado convencida de que lo sucedido podría repetirse, que… esto no sería lo peor que pasaría, que quizá… tener un bebé de Kakashi fuera a ser lo que más la fuera a lastimar, se preguntó entonces ¿debería tenerlo? Y luego pasó todo esto.

¡Quería tener a su bebé! Perderlo o la simple idea de no poder proteger lo único de lo que tenía control hacia temblar su mundo.

Se abrazó a sí misma mientras se daba caricias de consuelo en sus brazos, como si lo helado de su piel fuera a desaparecer. Miró hacia la puerta, se abría y ahí estaba Yamato, entró y sonrió para que ella no estuviera más alterada.

Sin decir una palabra se acercó a ella para sentarse en una silla cercana, no quería interrumpirle o decir algo incorrecto para que derramara lágrimas, sólo quería acompañar a quien Kakashi amaba tanto. Él lo salvó, por lo tanto… era su deber protegerla en lo que pudiera mientras no estaba.

- Gracias –susurró Hinata y acomodó su pequeño cuerpo en la cama para dormir.

Su cuerpo, tan débil por todas aquellas implicaciones; deseaba que la fortaleza habitara dentro de su ser para no ser dejar que éste bebé corriera más peligros.

Después de lo sucedido aquella noche en la celda de Kakashi, quizá esta vez ni si quiera la dejarían verlo, quizá su peliplateado no pueda ver a nadie, estar encerrado hará que su demonio cada día se haga más fuerte, lo sabe… y mientras respira suavemente antes de quedar profundamente dormida en la seguridad de su cama, no deja de pensar en ello.

Por la mañana no puede evitar voltear a ver la silla donde Yamato estaba, estaba vacía, así como su corazón, los sentimientos alojados en su él están tan desolados como blanca su habitación. Mira por la ventana y ve que es un día soleado mas nada puede animarla para la travesía que apenas comienza en su vida.

¿Qué dirán las personas? ¿Qué dirá su padre cuando sepa de este incidente? Jaja… no, eso no era lo que realmente le preocupa. Lo que turba la mente de la pequeña Hyuga es lo que sucederá en cuanto los demás sepan de su embarazo, un tabú en la sociedad, todos mirarán con desprecio a Kakashi, creerán que abusó de la confianza de la familia Hyuga, su honor… quedará como una blanca e inmaculada flor pisoteada en el piso.

¿Pero qué es el honor si se vive al filo del desamor?

¿Qué significa?

Quiere estar sola, huir de todo, desaparecer hasta estar segura, no dejar que la desesperación le llene a cada segundo por todas estas preocupaciones, se merece encontrar el equilibrio en su mundo otra vez.

Y cuando cree que tiene el control simplemente lo pierde. Una sombra oscura aparece en su habitación, la luz no llega hasta donde está, la Hyuga tiembla al sentir esta aura oscura rodearla como un desagradable abrazo.

La voz del invitado no hace eco, ni ruido alguno, sólo la pelinegra lo puede escuchar, es una tortura personal… es un parásito en su mente.

- ¿Aceptas mi trato? –pregunta la extraña voz.

Hinata lo mira por unos segundos sin responder, queriendo huir pero sin poder hacerlo, deseando gritar sus angustias pero estar callada.

- ¿Estará bien? –preguntó ella.

- No tocaré ni un pelo suyo –agregó.

- Entonces acepto –respondió sin rechistar, tenía baja la mirada. Tenía miedo.

La sombra desapareció pero su consternación quedó en medio de su corazón, ¿qué le había ofrecido ese extraño? ¿quién era? ¿qué le daba a cambio Hinata?

Estando algo atontada salió de allí, buscó sus zapatillas y nada más. Necesitaba aire fresco, saber de su amor, conocer su estado, alejarse de su familia, enfrentarse a la sociedad, las habladurías, el rechazo…

Sin más que una pijama, unas zapatillas y el cabello desordenado fue al único lugar que podía hacerla sentir segura, el departamento de Kakashi. Subió por las escaleras sin pensar en el cansancio que podía causarle, cuando estuvo frente a su puerta a punto de abrirla… se detuvo, no podía girar la perilla, no podía saludar el recuerdo de su amor prohibido, ¿qué pasaba?

Dejando de lado sus sensaciones entró, paseó su delicado y cansado cuerpo por los pasillos hasta que no pudo más, miraba por la ventana esperando que sus lágrimas no corrieran para no amargarla más de lo que estaba en esos momentos.

Entonces, al mantenerse frente a la ventana, desde la cual se despidió una vez de su sensei, tomó una decisión.

- Debo… decirte… adiós –susurró.

Poco a poco se fue desvaneciendo entre todas sus lágrimas hasta que no quedó nada de ella, el tiempo pasó y el apartamento fue tornándose sucio, la ventana había quedado abierta y las hojas de los árboles volaban hasta adentrarse en aquel cálido y abandonado hogar.

El verano poco a poco llegó y con él, un mejorado Kakashi volvía a ver la luz. Tanto sus compañeros, como sus más allegados amigos ayudaron a que él tuviera más oportunidades de las que un preso regular tendría. Se le atribuyó a sus acciones la 'locura temporal' provocada por el trauma de haber perdido a todos sus compañeros en aquella misión.

No se le permitían visitas, por lo mismo no estaba enterado de nada de lo que hubiera sucedido fuera de su soleada celda. De vez en cuando salía al patio y se acomodaba en el verde césped para ver las hojas caer. Tenía sus pensamientos en otra parte. Quizá en Hinata.

¿Qué estaría sucediendo con ella? Seguro estaría más fija en su aspecto materno, más hermosa… sin duda. No había imagen más dulce que verla brillando a la luz del sol, con un precioso vestido, sentada junto a una fuente, quizá alimentando avecillas de colores.

Aunque temía también por su seguridad, estando en manos de los Hyuga… dudaba un poco pero sabía que ella amaba aquel bebé más que a su propia vida. El doloroso recuerdo de haber enfrentado su oscura personalidad le cavaba una profunda herida, pero le daba la certeza que necesitaba, de saber que ella era más valiente de lo que hubiera imaginado.

Estos dos amantes, estos dos personajes… luchando contra el destino, una y otra vez. Suspiró. Kakashi se encontró imaginando otra vez lo que le fue prohibido. Ocultó su rostro, enfermo con sus acciones, desahuciado de un amor incomparable y triste. Tanto… que su corazón apenas podía resistirlo, si no fuera por la esperanza de volver a verla no tendría más de dónde sostenerse. Lo bueno era que no había tenido ninguna manifestación de aquella otra personalidad, quizá… después de todo, sí era su 'momento de locura'.

- Kakashi-san… ¿está listo? –preguntó el muchacho que lo custodiaba.

- ¿Tengo acaso otro compromiso? –dijo simulando estar animado.

- Le tengo una buena noticia –le dijeron.

- ¿Podremos hacer la terapia aquí?

- No, según el último informe de salud y sus terapeutas, ya puede tomar sus sesiones bajo custodia de algún ninja. Por la mañana recibimos el ofrecimiento de uno de sus compañeros.

- ¿Qué? –respondió totalmente sorprendido.

Libertad, a eso era a lo que su camino iba. La deseada libertad…

No totalmente, claro, pero al menos… ya podría salir. Estar… cerca de Hinata. Ayudarla, hacerse cargo, tratar de enmendar las cosas. Los sucesos que los llevaron al extremo. Era claro que la peliazul no lo odiaba y era claro… que deseaba que estuvieran juntos.

Por lo mismo, conteniendo todas sus ganas tuvo que ser recibido por su compañero… quien era…

- ¡Sempai! –gritó emocionado, Yamato estaba feliz de verlo.

- ¿Ah? –dijo Kakashi dejando que el abrazo del castaño le rodeara de inmediato sin poder evitarlo.

- Ahhh –suspiró- se ve diferente –agregó al soltarlo. Había sido demasiado efusivo y se dio cuenta.

- Eh… sí, un poco –sonrió bajo la máscara- "de nuevo bajo cautiverio, qué novedad" –pensó Kakashi recordando haber estado preso en otra ocasión por distintos motivos, claro.

Ambos salieron juntos de aquél instituto en silencio, Kakashi tenía sus pensamientos lejos, probablemente cerca de su amor prohibido. No se le había pasado por la mente preguntarle a Yamato, él por su parte… guardaba silencio por otras razones. Se sintió incómodo luego de unos minutos.

- Hay algo que debo decirle, sempai.

- ¿Uhm? –ni si quiera estaba tomándole atención.

- Es acerca de Hinata.

Sus sentidos se dirigieron hacia su compañero, el cuál simplemente buscaba la forma de decir 'eso' de la mejor de las maneras. Pensaba que herir a Kakashi ahora era mejor a que él se hiriera después por lo que empezó.

- ¿Qué pasa? –preguntó con desesperación.

Entonces como si se tratara del pasado Yamato pudo oír la voz de Hinata en su mente, recordando, pensando, ramificando el por qué de su decisión.

- Hinata-san fue asignada a una misión permanente lejos de Konoha.

- …

- Es sólo que no podía contener el escrutinio del público tal vez, yo no lo sé –bajó la mirada suspirando.

- ¿Qué significa eso? –dijo Kakashi deteniéndose- "¿Qué diablos significa?" –pensaba una y otra vez hasta llenar su cabeza de inmensos pensamientos perturbados por preguntas- pero está embarazada… ¿cómo es que pudo aceptar una misión ninja?

- Ahm… -se tomó la cabeza sin saber qué más decir. Volteó la mirada y buscó entre sus bolsillos, la carta, 'LA CARTA'- dejó esto para ti… -el peliplateado le robó la carta de las manos de inmediato hasta quedarse helado sin saber qué hacer después- ¡esto no le hará bien, no puede leerla ahora!

- Sí… ella hizo algo, merezco saberlo. Si abortó al niño… también merezco saberlo, sólo… déjame –extendió sus manos impidiendo que su compañero se acercara.

..

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"Kakashi-Sensei,

He escrito y re-escrito esto muchas veces, no puedo ser evasiva con la realidad y con lo que hiciste. Mentirte sería estúpido e insultarte con una vaga verdad no sería digno. Yo… no espero que me entiendas y tampoco quiero que pienses alguna vez en nosotros como algo que pudo ser.

No puedo vivir así, contigo destrozando mi cuerpo y corazón. Lo más sensato es seguir con mi vida y dejarte seguir el curso de tu existencia honradamente.

Por eso, Kakashi-sensei, hice lo que hice. Este niño no podría haber tenido un futuro con nosotros, me he dado cuenta de que el error fue entregarme tontamente a un amor fugaz cuando quizá mi único y verdadero amor fue siempre Naruto-kun.

Por eso, lo mejor fue ejercer mi derecho a elegir y yo elegí no tenerlo, lo lamento tanto, no por mí, sino por ti, que quizá tenías la esperanza de tenerlo y te mantuve tanto tiempo sin decírtelo.

Supongo que es todo, no esperes que vuelva a Konoha porque no lo haré. El tiempo y el trabajo borrarán cualquier vestigio de historia entre nosotros, espero, por el bien de ambos. Adiós."

..

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- ¿Sempai? –preguntó consternado Yamato al ver la expresión de horror en el rostro oculto de Kakashi, sus ojos… expresaban tanto.

- Nece-Necesito estar solo.

Se fue de allí, sin esperanza alguna, sin deseo de vivir nada, con sólo una idea en la mente… quizá, morir.

Tanto el dolor de perderla como su indiferencia hacia el aborto del bebé por el que pensaba daría todo, por lo que le hizo, por su desagradable interior el cual destrozaba toda vida cercana, por esa abrumadora tristeza que le embargaba así como su intenso dolor. Por eso… se dirigió a hacer lo impensable en aquella tarde.

Después de todo… no quedaba nada por lo que luchar, nada por lo que… vivir.

...

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Fin de Episodio 22


Nota de la Autora:

Algunos entenderán, otros... no se xD... así que, traten de enfocarse en lo que es verdad y en lo que es mentira y entenderán muchas cosas. El personaje misterioso... ya lo conocerán pronto. Yo creo que ya tendrán una idea de quién es. En fin.