[ 22 / 10 / 2012 ]
No quería dejar este episodio suelto, quiero aclarar que las ideas, manipulaciones, revelaciones (como se titula el episodio), estaban ya pensadas desde hacia tiempo, para algunos será entendible, para aquellos que no han leído manga seguro será un poco confuso pero para mí ha sido una teoría que he llevado pensando en el fandom desde hacia mucho, mucho, mucho tiempo, casi 4 años.
Así que no se vayan a extrañar de todo lo que se vaya a revelar en este episodio, podría perturbarlos y llevarlos a otro sitio jaja, es broma. Al final aclararé cuál era mi teoría. Un saludo y disfruten del episodio, fue un gusto escribir un KakaHina tan tierno otra vez.
Atención: Cuidado, éste episodio podría contener un spoiler para aquellos que no leen manga y que sólo ven anime.
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Nota IMPORTANTE: NO al PLAGIO por favor, copiar una historia que no es tuya y ponerla en otro sitio bajo tu nombre es plagio. Si ven mis obras en algún lado sin mi permiso ni mi nombre... avisen y/o denuncien al autor, gracias ^^
Los Lobos no Ladran, Aúllan
Por Clarisce
Capítulo 23: Revelaciones.
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Colgando de un árbol se encontró, su sombra agitada por el movimiento ondular de la rama que parecía romperse y el aleteo de las aves, molestas por aquella intromisión en su habitad.
Yamato corrió urgente al ver aquella oscura silueta colgante a distancia. Había estado preocupado por su sempai desde el día anterior en que el peliplateado le pidió estar a solas. Tenía razón, se dijo de inmediato, rogaba porque no fuera tarde, rogaba porque…
- Yamato-sempai –dijo Kakashi.
Estaba colgado de un árbol, sí pero sólo había intentado devolver la cría de una pequeña avecilla que cayó al cruel suelo.
- Yo… -paró en seco su carrera en ayuda a su compañero. Lo veía perfecto.
- ¿Qué? –dijo con un poco de esfuerzo más y logró alcanzar el nido para luego bajar del árbol soltando la rama.
- …pensé por un momento que… -se quedó inmovilizado, estaba triste de alguna manera.
- ¿Qué pensó? –preguntó sin darse cuenta.
- Nada, sempai, nada –sonrió.
Kakashi invitó a su compañero a tomar algo, comenzaba a enfriarse el ambiente, a pesar de ser de mañana, el cielo nublado no denotaba ninguna alegría.
Se sentaron frente a frente en el pequeño comedor del peliplateado, le temblaba la mano al servir té caliente, Yamato lo notó pero eso no era lo único, su compañero estaba muy nervioso, estresado, sus ojo enrojecido notaba quizá que había derramado algunas lágrimas en la soledad. Pero igual, no quiso entrometerse, él quería guardar sus emociones, si quisiera compartirlas se las diría.
- ¿A qué se debe tu visita? –preguntó finalmente al tener también una taza de té caliente en sus manos.
- Sólo vine a…
- …comprobar que no me haya quitado la vida, ya se –sonrió cortésmente, bajo la máscara la mueca no se notaba demasiado pero su ojo lo demostraba.
- Kakashi-sempai –comenzó Yamato- esto no es gracioso, es algo serio, en cualquier momento puedes explotar o tu 'problema' puede regresar.
- No he tenido ningún episodio desde lo de Hinata, así que creo que estoy curado, además… -suspiró- he superado eso, no es que hayamos tenido algo tan profundo que no pueda sobrellevar. Hizo lo correcto –que mal fingía, Kakashi estaba tan atormentado por dentro que el nudo en su garganta le pedía a gritos soltarse en llanto como un niño.
- Hay… algo que debo decirle –se lo pensó dos veces. No sabía si lo que le comunicaría provocaría un retroceso a su recuperación o no.
- ¿Uhm? –Kakashi estaba distraído con el dulce aroma de su té.
- Es posible… que haya visto a… Hinata-san hace unos días.
- ¿Cómo está? –preguntó suavemente.
- Pues, eh…, bien, luce bien, sana, no tan alegre, yo… -se detuvo con un par de palabras atoradas.
- ¿Qué sucede? –el peliplateado de pronto puso atención.
- Aún está embarazada.
- ¡¿QUÉ?! –se levantó abruptamente de la mesa tirando algunas cosas al piso. Yamato cerró los ojos, esperaba aquella reacción.
El enardecido quiebre de aquella noticia al principio no alegró a Kakashi porque se preguntaba muchas cosas, ¿por qué le mintió?¿Qué clase de mujer era para hacerle pasar tal sufrimiento? Y sobre todo… ¿por qué Yamato no le dijo antes?
Su compañero le explicó todo, que no le había quedado claro por qué ella le había dado aquella carta, comenzó a pensar en muchas cosas, investigar, hasta dar con una reserva de los Hyuga a varios kilómetros lejos de Konoha donde ella estaría. Investigó más pero no encontró nada hasta que creyó verla, a Hinata, no estaba seguro pero después de darle la carta a Kakashi, de ver su reacción… no pudo evitar darle esa esperanza, aunque fuera pequeña y vaga, debía.
- No se si la vi, pe-pero no puedo dejar que te quedes con la duda –decía nervioso.
- ¡Es que esto es demasiado! –gritó para sí. Se había hecho a la idea de que todo había acabado pero de pronto era mentira, ¿cómo debía lidiar con esto?
Pausadamente Yamato comenzó a platicarle cómo había sido todo, el peliplateado no parecía estar dándole la espalda a esa extraña verdad, incluso después parecía feliz de conocer lo que tanto había deseado desde hacia mucho como una verdad.
Y cuando estuvo sólo planeó por sí mismo hacer algo al respecto, saber de esto, ¿estaban los Hyuga implicados? Lo que sí sabía era que no quería que Hinata pasara por un posible chantaje de su clan y por último, pero no menos importante… ¡era su hijo, su… amada, su vida y su felicidad! Nadie tenía derecho a pasar sobre ellas.
Al anochecer, cuando la lluvia golpeaba contra las hojas de los árboles y el viento helaba combinado de oscuridad salió a escondidas. Su compañero de cabello castaño le había dicho que dejara esto un tiempo hasta que pudiera averiguar algo más pero Kakashi no pudo, no quería dejar al azar su vida y su amor por ella concentrado todo en esa mujer y aunque su amor… fuera imposible, por los prejuicios, la sociedad y las personas, al menos quería estar para apoyarla, ¿qué clase de ninja sería entonces?¿Acaso lo han desligado de esto sin si quiera darle una oportunidad?
Y si Hinata no podía, con su edad o su madurez, criar o aceptar al bebé que viene en camino, él podía hacerlo. Porque su amor alcanzaba para los dos o para los tres.
Hicieron mal al sucumbir ante sus deseos, mas aún él porque era quien debía velar por el bien de esta joven, que aunque pareciera madura no era más que una fruta prohibida en un jardín de inmadurez, hizo mal… ¡era un despreciable hombre que se aprovechó de ella!
No… era un hombre tan sediento de compañía que no pudo resistirse al encanto de esta joven, la joven que en su inocencia le ofreció su mismo cuerpo. A voluntad, consintiendo y dejando que Kakashi la tocara, que él… fallara.
Aquella casa se veía a lo lejos, entre otras más, las luces prendidas y sin vigilancia; Kakashi vio a lo lejos como unas mujeres salían de una habitación, más ordenada que otra, con platos y jarrones. Quizá ahí la tenían. Cuando los sirvientes apagaron las luces él se adentró. Revisó primero ese cuarto y no encontró nada, pasó al siguiente y tampoco.
¿Dónde puede estar? Se preguntó, subió al segundo piso y fue abriendo puerta por puerta hasta dar con un cuarto muy al fondo, estaba abierto y aún se escuchaban voces, al dejar de escuchar murmullos dio un vistazo. Ahí, ahí estaba su… estaba… ella.
Con un camisón blanco acostada con los ojos cerrados, con una lágrima brotando de uno de ellos… Kakashi arrodilló para mirarla por un segundo, lo había logrado, había llegado a verla y a su vientre, aquel prominente y suave bulto en forma redondeada que sobresalía de su pequeño cuerpo, se tentó en tocarlo pero no pudo. Sufría, mucho, quizá demasiado.
Se golpeó la frente tratando de ocultar toda su ira y ella despertó.
- ¿Quién anda ahí? –preguntó.
Como si se sintiera parte de las sombras no pudo abandonar su lugar y antes de que Hinata encendiera la vela que estaba cercana le detuvo la mano firmemente.
- Soy yo.
Asustada la Hyuga quitó su mano de inmediato y se cubrió con la manta que tenía. Sus ojos se nublaron con lágrimas, Kakashi no la entendía, parecía enojada y al mismo tiempo conmovida, era una mujer indescifrable en ese momento.
- ¡Vete de aquí! –gritó en voz baja, no quería alertar a nadie- ¡No puedes estar conmigo!
- ¿Por qué? Responde, ¿fue por tu familia? –su lógica estaba atentando contra su sanidad mental- ¿es por mí? ¿Es por la edad? Sólo dime, tiene… que haber una razón –la voz se le iba, prácticamente estaba sin aliento.
- Sensei… -estaba muy tentada a decir algo pero no podía- es complicado y… ¡no es por la edad! Eso… eso no importa. Además yo tengo 17 años y… yo…. ¡sensei por favor! Váyase de aquí. Si no se va… -se lanzó furiosa a él y lo empujó contra la pared- le prometo que todo irá bien, sólo déjeme sola.
- …
Incluso si pudiera forzarla no podía saber lo que ocultaba, esa era una verdad. Si no tuviera tantos años al servicio no hubiera podido descifrar lo que su rostro expresaba, desesperación y miedo.
- ¿Por qué tantas mentiras? ¿Qué ganabas haciendo esto? ¿Sabes cómo me siento? ¿Sabes lo que estuve a punto de… hacer?
- Sensei… -le tomó el rostro.
Ambos cerraron los ojos, se tranquilizaron por segundos, su sincronía, su amor y quizá su desesperación desapareció para ser sólo uno y no dos corazones en conflicto por la ironía del destino.
- No puedo dejarte –susurró él- mi responsabilidad es cumplir con todo y además yo… te…
- ¡No lo diga! ¡Ya basta! –se soltó de él de golpe. Hinata estaba atormentada- Lo quiero lejos de mí, no lo quiero más, ¡FUERA!
Gritó, por fin soltando toda su miedo y desesperación, la tímida Hyuga soltó todo lo que podía, se fue hasta su cama y dejó sus lágrimas correr por su rostro.
- ¡UN TAL KALEV HA JURADO DESTRUIRLO, KAKASHI-SENSEI, SI ELLA SIGUE A SU LADO!
Entro su hermana, gritando la verdad que por tanto había ocultado la Hyuga mayor. Hanabi estaba harta de ver la infelicidad en los ojos de su hermana, por ello y aunque la odiaran puso a la luz todo aquello por lo que tanto lucharon.
- ¿Qué? –exhaló sin creerlo.
Y esta vez con un enorme miedo en sus perlados ojos Hinata volteó hacia su hermana.
- ¿Sabes lo que has hecho? –susurró la peliazul.
- Hermana… no puedes vivir bajo el miedo –replicó Hanabi.
- Todos estos meses de terapia bajo custodia haciéndome creer cada día que Kalev no existió… ¿era mentira?
- Si y no –respondió Hinata- sensei… -elevó la mirada- él no juró destruirlo, él juró que si no lo mantenía en las amargas aguas del dolor emocional, entonces regresaría y se lo llevaría para siempre. ¡LO SIENTO TANTO! –se echó a llorar pero rápidamente Hatake la sostuvo con ternura.
- Él no podría hacer eso, shhh… -la arrulló llevándola a la cama para que descansase.
Algunos sirvientes aparecieron al oír tales griteríos pero se fueron a la orden de Hanabi, la cual se marchaba a su habitación. Al fin, esta travesía en busca de la desesperación había acabado, no podía permitir que esto se mantuviera, no era sano para su hermana sufrir cada día la ausencia del hombre que, de hecho, amaba y no era justo para Kakashi vivir hundido en la mentira.
- No cargues con esto sola –le dijo suave.
- Lo siento… huí porque no quería que lo dañaran, ese… hombre o lo que sea existe, no lo creí tampoco… pero existe… -dijo entre lágrimas- el día que usted me atacó se me apareció. Dijo que se apoderaría de usted para siempre, no quería perderlo, no quería verlo perdido en su propio interior… sensei… ¡no me odie por favor! –se aferró a las ropas de su maestro porque las lágrimas no paraban de hacerla sufrir.
- Ni si quiera lo imagines –le acarició el brazo.
Tenía a la mujer que amaba entre sus brazos, ¿qué recompensa más grande podía haber? Quizá ella había pecado por su juventud de creer inocentemente en las amenazas de un malvado pero no podía reclamarle por no quererlo ver hundido en la perdición de su propio ser.
- Él nunca podrá tomarme porque… siento que le pertenezco a alguien más –sonrió- a ustedes –bajó su máscara y besó la frente, las mejillas y la boca de esta Hyuga, que tan temerosamente se aferraba a él.
Muy a la distancia de todo esto otra sombra se desvanecía, cognoscente de los hechos, de Kakashi finalmente resuelto de la verdad, de Hinata rompiendo su pacto, de todo.
- ¿Y? –preguntó el, aparentemente, autor de todo.
- Como lo predijiste –le respondió éste vigilante recién llegado.
- Así que es feliz y ella también. Es increíble lo poco confiables que son los mocosos hoy en día.
- ¿Qué harás? –preguntó el vigilante.
- Lo que le había advertido, llama a Kalev, estoy seguro de que él adorará ver hecho pedazos a mi querido amigo Kakashi.
- Tobi… -decía el vigilante.
- Haz lo que te digo, Zetsu.
Sin escuchar nada más, el autor del verdadero plan de eliminar a Kakashi se dio a conocer, ¿qué razones podía tener para odiarlo? Nadie las sabía, sólo necesitaba de un pedazo de aquel quien lo había desafiado una vez, al mostrarle con orgullo un ojo que no le pertenecía. Sería un buen plan practicar un poco de su maldad sobre él.
Al menos Tobi tenía sus razones. Él era un cúmulo de odio.
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Fin de Episodio 23
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Nota de la Autora: Yo creía desde hacia 4 años en la teoría del ObiTobi, así que no se extrañen con esto. Los que no leen manga, por favor tengan cuidado y no indaguen más de lo debido porque podrían spoilerearse de algún modo. Si bien en el anime esto es apenas una teoría en el manga hay una confirmación, ¿de qué? No se los diré.
